Es hora de…

«Es hora de…» ¿qué significa esta expresión? ¿Por qué es hora de comer, de emitir un telediario o de ir a algún sitio?

Muchas personas miramos el reloj antes de responder a una pregunta de la vida: «¿Te vienes a…?». Depende de si es pronto para eso, tarde para eso. Otra cosa es si «eso» está cerrado.

Vivir con horarios

Hay personas esclavas de su reloj. Su vida está cronometrada. «No puedo, tengo que cenar a las nueve». ¿No puedes cenar a las 21.15 ese día, o a las 21.30? ¿Qué ocurre si te sales del horario establecido?

Recientemente, cambió la hora. Y se decía: «dormiremos una hora menos». Bueno, o las mismas. Si no cambias ningún reloj, puedes seguir haciendo la misma vida. Claro que, están los horarios externos, eso que tanto nos restringe.

Conocí a una azafata de vuelo experimentada que no sufría de jet lag. ¿Por qué? No cambiaba la hora de su reloj de pulsera. Seguía los horarios de aquí, estuviera donde estuviera, y sus vuelos eran todos transoceánicos, por lo que la diferencia horaria era amplia. Ella podía seguir sus propios ritmos, mientras esperaba al siguiente vuelo.

Así que el enemigo de vivir el propio tiempo al margen del reloj son los horarios: jornada laboral, horario de las tiendas, horarios de atención al público, festivos… Desde luego, hay que agradecer a los horarios que nos permiten organizarnos y poder coincidir con otras personas. Pero, si a todos los horarios que nos constriñen añadimos uno propio, entonces la persona pasa a ser presa de estos: tiene hora para todo, no cabe la improvisación. Por tanto, en el momento en que se pone en peligro el cumplimiento de alguno de sus horarios, le invade un fuerte estado de ansiedad. Y es posible que trate de descargar su frustración con otras personas que no comparten ese horario tan restrictivo.

La forma de vivir el tiempo depende por completo de nuestra posición existencial, es decir, de cómo nos sentimos con nosotros mismos y con respecto al mundo, lo que al fin y al cabo conforma nuestro guion de vida. Incluso hay un impulsor específico que reza:

Date prisa.

Impulsor primario.

Vivir despacio

El permiso que sirve como antídoto al «date prisa» es: «tómate tu tiempo».

Voy a tomarme mi tiempo. La vida es demasiado corta como para apresurarse. Voy a bajar el ritmo y disfrutar. No quiero perderme las pequeñas cosas por tener prisa.

Tony Robbins.

Lo espontáneo, lo que surge a cada momento, no entiende de horarios: se presenta. Si una persona está lo suficientemente libre como para actuar desde el presente, puede acoger mucho mejor todo aquello que no estaba planificado (la mayoría de la vida).

En circunstancias excepcionales, como tener un familiar enfermo, una persona es capaz de trastocar todos sus horarios y seguir adelante, incluso olvidándolos por completo. La hora de comer se convierte en «tengo hambre», la de dormir en «tengo sueño», y así.

Hace muchos años, Stephen R. Covey, en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, establecía que en nuestra vida debemos colocar primero las «grandes rocas», aquellos elementos importantes para la persona, los que sí o sí hay que realizar. Todo lo demás irá ubicándose en los huecos que queden. Puedes ver este vídeo para entender por qué lo llama «big rocks»:

Vídeo de explicación de por qué colocar primero las «grandes piedras».

Es un consejo que también sigue Tony Robbins: establece al principio del año uno o dos objetivos de aprendizaje o mejora y les asigna su tiempo, su hueco. Por ejemplo, decide aprender sobre diseño gráfico o a hacer ganchillo. También se puede reservar tiempo para «hacer nada», pasear sin rumbo, mirar a la parra… De hecho, esos tiempos «muertos» están bastante vivos, porque permiten a la mente entrar en un estado de calma en el que es posible crear.


Las personas que logran sus objetivos y se sienten realizadas con ello no suelen atarse a los horarios más que para garantizar estos éxitos. Es decir, fijan primero el tiempo de las «grandes rocas» y luego colocan todo lo demás. Se aseguran de que van a tener el tiempo suficiente para trabajar en aquello en lo que ponen atención. La próxima vez que digas: «no tengo tiempo para…» o «ya es hora de…», párate un momento y piensa que las personas que realizaron grandes logros tuvieron exactamente el mismo tiempo que tú: 24 horas al día.

¿Sientes que eres esclavo del reloj? ¿Te gustaría encontrar más tiempo para lo importante y que nunca realizas? Sé libre de dejar aquí tus comentarios y de compartir. Muchas gracias por leer.

De pie

Hagamos un experimento: ponte de pie. En serio: lee este post estando de pie, incluso andando un poco. ¡Veamos si funciona!

Imagen de Unsplash.

Hace unos años fui a Estados Unidos porque trabajaba en una empresa norteamericana. Allí vi que mis compañeros de trabajo tenían mesas elevables; varios de ellos estaban trabajando de pie. Pensé para mis adentros que era mejor, simplemente, separarse del escritorio y darse una vuelta, incluso salir a la calle. Pero estar de pie en tu puesto de trabajo es mejor que nada.

Siguiendo a la médico Sari Arponen, en su «¡Es la microbiota, idiota!«:

Haz tus reuniones de pie 30 minutos antes de la hora de comer. Verás cómo todo el mundo se esfuerza por ser eficiente en la reunión.

Sari Arponen.

Esto me hizo sonreír, porque, a pesar de la antigüedad del famoso vídeo de John Cleese «Meetings, Bloody Meetings» (Reuniones, malditas reuniones), se siguen manteniendo largas reuniones sin objetivo claro, en las que se improvisa el trabajo en lugar de traerlo hecho y en las que no se establece ningún plan de acción posterior.

El famoso vídeo de Meetings, Bloody Meetings.

Solemos escuchar lo malo que es estar mucho tiempo en posición sentada, pero, tras 8 horas de jornada laboral, el silloning es el deporte más practicado: sentimos cansancio, agotamiento. El sofá tiene una especie de imán que nos atrapa, ayudado por la facilidad de acceder a películas y series que nos enganchan.

Sin embargo, siguiendo a la médico internista Sari Arponen, si puedes estar sentado en vez de tumbado, mejor. Y si puedes estar de pie, estupendo. Si te llaman por teléfono, camina durante la llamada. Aprovecha cada oportunidad para activar tu cuerpo. Es verdad que ahora se habla mucho de la diferencia entre ejercicio físico (un plan pautado con ejercicios y repeticiones) y actividad física (moverse, no apoltronarse). Pero pienso que la actividad física es, de nuevo, mejor que nada. Si además es en el exterior, viendo la luz solar, mejor (aquí sigo al neurocientífico Andrew Huberman).

Unleash the Power Within

La semana pasada asistí al gran evento digital Unleash the Power Within (Libera el poder que hay en ti) de Tony Robbins. Eran 12 horas al día en streaming (retransmisión en directo) durante 4 días seguidos. Y gran parte del evento ponía en práctica una de sus recomendaciones: sube tu nivel de energía. En este evento, la forma de subir la energía era con música animada y bailes coreografiados, pero cada cual podía saltar y bailar como quisiera. Se decía varias veces algo que está demostrado científicamente: hacer ejercicio permite fijar mejor el aprendizaje. De hecho, como afirma la profesora Barbara Oakley, hacer ejercicio genera nuevas neuronas. En otras palabras:

Puede ser más rentable una hora de ejercicio que una hora de estudio.

Siguiendo a Barbara Oakley.

Si quieres saber más sobre estrategias de aprendizaje y cómo hacer ejercicio influye en él, puedes leer Aprender a aprender. En cualquier caso, no te quedes ahí, diciéndote: «Sí, sí, es muy interesante». Olvidarás esta información a los pocos minutos. En cambio, puedes hacer un compromiso contigo mismo y decir: «a partir de ahora voy a adoptar este hábito, voy a hacer una parada cada hora en la que voy a ir a subir escaleras», o «voy a echarme un baile o moverme al ritmo de la música ahora mismo, y cada día».

El Niño sostenido por la silla

Si, en lugar de estar en una posición activa, de pie o en posición sentada pero con la espalda separada del asiento, estamos en una posición pasiva, apoltronados, seguramente vivamos el aprendizaje o la experiencia desde el estado Niño del yo. En este estado, la persona no se sostiene por sí misma, sino que busca un apoyo externo (la silla) para sostenerse.

Recapitulemos: ocho horas al día en el estado Niño, inducido por la comodidad de una silla de oficina y por el tipo de relación que se establece de jefatura a colaboradores, relación Padre-Niño. Después, 3 o 4 horas de televisión o smartphone, caídos como fardos en el sofá, incomprensiblemente cansados, sin la capacidad para leer, reflexionar o hacer ejercicio intenso, como si esas ocho horas más transporte nos hubieran absorbido toda la energía. Pero

La energía es un hábito.

Tony Robbins.

Se puede adquirir el hábito de subir el nivel de energía activando el cuerpo al menos cada hora de estar sentado (siempre que las normas de la empresa no sean tan obtusas como para evitar esto). Se puede subir el nivel de energía sonriendo, con frases afirmativas, trayendo a la mente a tus seres queridos, sintiendo gratitud, bailando, dándote autorreconocimiento (autocaricias). Es decir, hay miles de formas de pasar de un estado pasivo a uno activo, que abre la mente, permitiendo el aprendizaje y la acción.

En conclusión, estar de pie hace que sea más fácil estar en el estado Adulto, sosteniéndonos a nosotros mismos y actuando en lugar de observar desde fuera o quejarse. Subir el nivel de energía y sentir alegría y gratitud permiten sentir autoconfianza, la sensación de que nuestras acciones tendrán los resultados esperados. Además, hace más fácil integrar cualquier aprendizaje. Merece la pena experimentar el estado Adulto las veces que puedas, respirando en el presente, en movimiento, lejos del estado pasivo y conformista o resignado.


Soy consciente de que muchas personas no pueden ponerse de pie, o, si logran hacerlo, pueden estar muy poco tiempo en esta posición. Este post va orientado a aumentar la actividad física, sea cual sea el estado en que se encuentre cada cual. Si no puedes levantarte, puedes moverte al ritmo de la música igualmente, puedes hacer estiramientos, ejercicios de fuerza. La idea es activar la energía en el cuerpo.

Gracias como siempre por leer y por compartir.

Monográfico de emociones

Este domingo 17 de marzo (2024) termina el monográfico de emociones que he estado impartiendo junto con Elena Frías y Rosa Molina en el Centro Tai San de Tres Cantos. Lo hace con un último taller de En Movimiento, en el que se explorará cómo mover el cuerpo de forma consciente hace que la mente se predisponga para alcanzar objetivos. Estos talleres se imparten de forma presencial y online.

Ver más información sobre este taller.

Ha sido un recorrido a lo largo de seis sesiones en el que hemos tocado temas como la respiración consciente, la gimnasia para el cerebro, la posición de vida o las emociones genuinas. Las tres profesoras llevamos muchos años de aprendizaje e impartición en el desarrollo personal y vimos necesario crear un itinerario que ayudara a la gente a vivir el momento presente, sintiéndose con fuerza y con calma para dar cada paso con seguridad.

Debido a cómo ha funcionado, hemos decidido hacer una segunda edición, que comienza en abril.

¿Qué es el monográfico de emociones?

Es un itinerario formativo que se desarrolla a lo largo de un trimestre, en 6 sesiones exclusivas de 3 horas de duración cada una. Consideramos que las sesiones son complementarias entre sí, si bien, se pueden cursar los talleres de forma independiente. Es un curso abierto a todo tipo de personas y circunstancias.

El monográfico incluye 3 disciplinas, como comentaba:

  • Respiración funcional (Oxygen Advantage): métodos de respiración y descanso muy sencillos y eficaces, apoyados por la sabiduría milenaria del tai chi y el chi kung. Lo imparte Elena Frías.
  • En Movimiento: integra gimnasia para el cerebro, kinesiología, gimnasia visual, reflexología facial y chi kung. Lo imparte Rosa Molina.
  • Análisis transaccional: se centra en la comprensión de la posición de vida y las emociones primarias y secundarias que se tienen con apoyo en el guía interior. Lo imparto yo.

Las tres profesoras sabemos que trabajar las emociones desde diferentes metodologías ayuda a liberar muchos bloqueos. Esto permite experimentar las emociones genuinas cuando se sienten, en el momento presente, respirarlas, aunarlas a nuestros objetivos, contar con ellas en lugar de obviarlas…

Las emociones nos dejan huella en los tres niveles: mental, emocional (valga la redundancia) y físico. Además, alteran el funcionamiento de nuestros órganos y determinan una visión del mundo, en el que la persona se siente bien o mal y siente que el mundo está bien o está mal. Si no las gestionamos, impiden que alcancemos nuestros objetivos, acompañados de emociones negativas, sentimientos parásitos, creencias de la infancia… Por todo esto, al trabajar las emociones en los talleres de En Movimiento, con la Respiración funcional y apoyándose en el Análisis transaccional, la persona se siente mejor consigo misma.

Photo by Wendy Hero on Pexels.com.

Información práctica del taller

Fechas y títulos de los talleres:

Los talleres se imparten en domingo, de 10 a 13 horas, con un breve descanso intermedio. Las fechas que se ofrecen son:

  • 7 de abril: “Respiración, postura corporal y emociones”
  • 21 de abril: “En Movimiento. Fija tu objetivo y muévete hacia él contando con tus emociones”
  • 12 de mayo: “A. T. Postura ante la vida: estoy bien, no estoy bien”
  • 26 de mayo: “En Movimiento. Conecta con lo que sientes y decide tu reacción desde el equilibrio”
  • 9 de junio: “A. T. Emociones auténticas y parásitas. Chantaje emocional”
  • 22 de junio: “Respiración y sueño reparador”

Precio:

  • Monográfico completo: 215 € – incluye un descuento del 10 %
  • Talleres sueltos: 40 € cada uno

Agradecimiento

Es un lujo poder impartir estos talleres. Estoy muy agradecida a Elena Frías por facilitar no sólo el espacio, sino también el contacto con las personas que participan. Y la colaboración tanto con ella como con Rosa Molina es siempre fluida, constructiva y orientada a la acción. Por supuesto, estoy agradecida a las personas que han participado, que han producido momentos de especial profundidad y toma de conciencia para todos.

Menciono el agradecimiento porque es «la emoción clave«, aquella que las tres instructoras consideramos clave para todo lo demás: las gracias abren las puertas a la aceptación de la vida tal y como es, de las personas que nos rodean tal y como son y, al fin y al cabo, de uno mismo, una misma. Por tanto, si hay algo que destacamos en cada uno de los talleres, son los beneficios de sentir agradecimiento.


Espero que esta información sea de tu interés. No dudes en contactar conmigo si quieres saber más. ¿Tienes alguna duda o pregunta que quieras hacer? Sin problema, deja un comentario. Si quieres apuntarte a estos cursos, puedes escribir a Elena Frías por whatsapp al 620 15 88 65.

El primer paso

Un camino de mil millas comienza con un primer paso.

Lao Tse.

Para alcanzar lo que quieres lograr, necesitas dar el primer paso. Y lo podrás dar cuando te deshagas de la creencia de que tu objetivo es una enorme bola que lo incluye todo. Cualquier proyecto se puede desgranar en piezas. Algunos de ellos son idóneos para esto, cuando se componen de unidades similares y cada pieza se repite una y otra vez. Es como construir con piezas Lego.

Imagen de Karin Henseler en Pixabay.

¿Cuál es tu pieza Lego?

De nuevo, recurro a Bent Flyvbjerg para explicar cómo se logran resultados, sea en lo personal o en lo profesional. Llevo gestionando proyectos de formación online desde 2010, y veo que las dificultades que surgen en su ejecución son muy parecidas a las que describe este profesor experto en megaproyectos. Y lo mismo ocurre con los proyectos personales.

Una de las formas de hacer que el camino de mil millas se nos haga más llevadero es identificar qué supone un paso en él, sobre todo, el primer paso. El camino se completará con pasos semejantes entre sí, por tanto, es importante saber por dónde empezar.

Por ejemplo, si tu objetivo es leer más, se puede concretar este logro cuantificando qué es «más». Puede que el año pasado leyeras 5 libros y este año quieres leer 10, 20 o 50. Siendo realistas, es decir, ateniéndonos a los datos de las lecturas de años anteriores, tiene más sentido un objetivo modesto de 10 libros, porque ya es el doble de lo logrado el año anterior. Si pensamos que vamos a leer 50 libros, el esfuerzo es cinco veces mayor. Quizá no se logre y derive en frustración.

En este ejemplo, el primer paso es coger el libro, abrirlo, leer. Ese paso puede estar mucho más detallado: elegir un libro concreto por el que se siente una motivación para leerlo, elegir una franja horaria en la que le podamos dedicar tiempo a la lectura y acotarla, por ejemplo, media hora, elegir unos días de lectura compatibles con el resto del horario y disfrutar a tope.

Puede que parezca muy engorroso, ¿tantas elecciones? El problema es que, si no se hacen, el primer paso de abrir el libro y leerlo puede quedarse en el único. Después, el libro estará rondando por distintas superficies, con el marcapáginas señalando dónde te quedaste, de dónde no pasaste. Y si es un libro electrónico, el hecho de que esté apagado y que no muestre el avance es suficiente para olvidar la lectura por completo.

¿Cuándo entrar en acción?

En el post anterior veíamos la importancia de planificar despacio cualquier proyecto que vayamos a emprender. También vimos cómo Tony Robbins recomienda entrar en acción masiva YA, cuanto antes. Pues bien, ambas cosas son ciertas. En un proyecto que requiere poca inversión, como el de la lectura, podemos lanzarnos a dar el primer paso, esto es, leer, sin comprometer recursos. Simplemente, abrimos el libro y nos sumergimos en otra realidad. Quizá una vez experimentado esto, sin cronometrar el tiempo que dedicamos, saquemos conclusiones. Por ejemplo, puede que prefiera leer una hora cada dos días que media hora todos los días. O puede que un libro me enganche tanto que lo lea de una sentada, mientras que otros requieren ir digiriendo la información poco a poco.

Lanzarnos a la acción nos da una información que no podemos tener cuando sólo estamos pensando en lo que vamos a hacer.

Pensar en la acción no es actuar.

Al ponernos manos a la obra, descubrimos un montón de factores que no habíamos tenido en cuenta. Por ejemplo, puedes darte cuenta de que la luz que tienes es insuficiente para la lectura, o que el asiento que has elegido es incómodo, etc. Precisamente, «fallar pronto» es una de las leyes de la gestión de proyectos ágiles: encontremos cuanto antes qué es lo que no funciona para actuar sobre ello.

Lo esencial para ti

A veces, en proyectos más grandes que el leer más, como pueda ser un cambio de carrera profesional, podemos quedar paralizados por las creencias, el exceso de análisis, el miedo o la sensación interna de que nos estamos equivocando. En este tipo de proyectos personales, es fundamentar pensar despacio e indagar la verdadera razón por la que quieres lograr tu objetivo.

Puede servir encontrar qué es lo esencial para ti, algo que recomienda Brigitte Champetier. Es posible que tus expectativas sobre el cambio de carrera profesional estén basadas en ilusiones del Niño (estado del Niño del A. T.), no en lo que necesitas como persona adulta. Por ello, quizá lo esencial difiera bastante de tus expectativas. Si no encuentras la motivación última, el porqué, vas a avanzar por un camino equivocado. Para dar el primer paso, puedes realizar este ejercicio de Insconsfa, que te permite centrarte y ver más allá.

Cuando entras en acción, cuando empiezas a caminar, cada paso te da información nueva que desconocías. Algunos son «saltos mortales», como el cambio de carrera. Sin embargo, ese gran salto también se compone de pequeñas piezas: crear o renovar tu imagen de marca, crear y mantener contactos, aprender algo nuevo, entrenarte en una habilidad concreta… Y dentro de cada pieza, hay más piezas. Por ejemplo, para crear tu imagen de marca tendrás que elegir cómo la comunicas, qué te define, por qué eres el candidato perfecto, etc. Pequeños pasos. Pasos importantes.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Cómo te enfrentas a nuevos proyectos? ¿Consigues aislar ese «primer paso», esa pieza que luego simplemente se va a repetir? Muchas gracias por leer y por compartir.

Un futuro irresistible

Tony Robbins ha dado un seminario de 3 días (en realidad con uno más de regalo), de 3 horas cada día, totalmente gratis: «Time to Rise Summit» (Es hora de ascender a la cumbre).

Vi el anuncio en alguna red social y me apunté: ¿cómo no iba a echar un vistazo a un taller impartido nada menos que por Tony Robbins? Al mismo tiempo, tenía ciertas reticencias. En los anuncios, hablaba de lograr «a compelling future», es decir, un futuro irresistible, convincente, que te impele. Y yo pensé:

Si situamos lo irresistible en el futuro, el presente seguirá pareciéndonos mediocre. El futuro es ahora.

Imagen de Jill Wellington en Pixabay.

¿Que quién es Tony Robbins?

Tony Robbins es el coach por excelencia, el primer coach de éxito multimillonario, el autor del libro «Unleash the power within», traducido tristemente para mi gusto como «Poder sin límites«, cuando esto se parece más a desatar o soltar todo el poder que llevas dentro. Y si lo llevas dentro, es que lo tienes ya: de nuevo, en el presente.

Tony Robbins también es el del cameo en la película Amor ciego, con Jack Black y Gwyneth Paltrow, en la que el personaje de Jack Black cree haber sido hipnotizado por este coach y por eso de pronto ve a las mujeres tan atractivas.

Escena de la película en la que Tony Robbins aconseja a Jack Black sobre las mujeres.

Pero no quiero trivializar la figura de Tony Robbins, al contrario, quiero dejar claro para los que no habéis oído hablar de él o solo de lejos, que es un personaje muy conocido y valorado en EE. UU., que tiene contacto cercano con los más famosos, los más ricos, a los que asesora en sus sesiones de coaching.

A lo largo de los 4 días que realmente ha durado el seminario, me he dado cuenta de hasta qué punto ha sido un regalo. Podemos pensar que ha habido una contrapartida, por ejemplo, ha tomado nuestros datos personales, nos ha vendido con insistencia el evento virtual Descubre el poder que hay en ti (esto sí es una buena traducción) que tendrá lugar del 21 al 24 de marzo, y nos ha mostrado su último libro, El Santo Grial de la inversión. Pero Tony Robbins ha hecho mucho más: ha superado las expectativas de cualquiera de los cientos de miles de personas que hemos seguido el taller, que ha incluido casos de éxito, un equipo de trabajo que rodea al coach estrella, intervenciones de otros gurús y coaching en directo a algunas personas asistentes.

Planificar y medir

Quizá no recordaba cuánto puede parecerse el camino que se define en el coaching con el camino que se sigue en la buena gestión de proyectos. Pero son equivalentes: digamos que el coaching establece la ruta de un proyecto personal. Así, veo similitudes entre lo que Tony Robbins ha compartido y lo que he leído en el excelente Cómo hacer grandes cosas, de Bent Flyvbjerg, que ya mencioné cuando agradecí las ayudas fundamentales que tuve al final del año 2023. Los pasos de un proyecto, en realidad son sólo dos:

  1. Planifica despacio — Define bien tu objetivo y detállalo. Por ejemplo, en la gestión de un proyecto, planifica iterando pruebas del producto y detalla al máximo cuál va a ser el resultado. Y en la vida, establece claramente qué quieres alcanzar, por ejemplo, adelgazar 10 kilos, publicar un libro en un año, aprender a jugar al tenis yendo a clase dos veces por semana durante 6 meses, etc. El objetivo se concreta con datos y, cuanto más fácil sea de medir, mejor sabremos si lo hemos alcanzado.
  2. Actúa rápido — Entra en acción masiva. Una vez se ha detallado lo que se quiere lograr, es hora de ponerse en marcha. Para un proyecto, cuanto menor sea el plazo de ejecución, mayores serán las probabilidades de éxito, porque surgirán menos imprevistos. Para un plan de vida, la acción masiva, es decir, hacer algo ahora, ya, hoy, y luego cada día, permite fijar nuevos hábitos y mantenerlos.

¿Por qué? La causa última

Otro punto de similitud entre la buena gestión de un proyecto y el establecimiento de una meta vital es que el porqué hay que encontrarlo al principio. Tal como relata Bent Flyvbjerg en su libro, el experimentado arquitecto Frank Ghery preguntó por qué se quería construir el Guggenheim en Bilbao. Al indagar una y otra vez con: «Pero, ¿por qué?», llegó a la razón última, a esa necesidad de la ciudad de tener más visibilidad. Y ese objetivo no se cubría reacondicionando un viejo edificio: se necesitaba algo totalmente nuevo, impactante.

Pues en la trayectoria vital es parecido: ¿por qué quieres lograr tu objetivo? ¿Qué hay detrás? ¿Para qué? Indaga en las verdaderas razones que están detrás de tus objetivos. Solo así se trazará el plan necesario para lograrlos. Y solo así descubrirás la diferencia entre ilusiones infantiles y tu verdadera misión de vida (algo en lo que el coaching no suele reparar, pero que menciona con frecuencia Brigitte Champetier y me parece clave).

La productividad

Desde luego, el programa de Tony Robbins fue verdaderamente norteamericano, algo que puede repatear a algunas personas, pero a mí me gusta en un aspecto al que doy importancia: la productividad. Ayer mismo, en el «día extra», Tony Robbins mencionó que Warren Buffet le explicó cómo se hace frente a la inflación:

Si suben los precios un 10 %, entonces tendrás que ser al menos un 10 % más productivo.

Warren Buffet.

Tony Robbins NO habló de que el universo te trae lo que deseas con sólo pensarlo fuertemente. Habló de sacrificio, de hacer cosas que no te apetecen nada, de abandonar el camino fácil, de probar cursos de acción y no rendirse al primer fracaso, sino experimentar y evaluar distintos caminos hasta dar con el correcto. Y habló de gestión inteligente del dinero, reservando una parte para invertir, por poco que se gane, invirtiendo especialmente en uno mismo: formación, adquisición de habilidades, ejercicio físico…

Pues bien, todo esto me hizo recordar el vídeo de Marc Vidal sobre la baja productividad en España. Hay de fondo una herencia que se remonta al menos al siglo XVI, cuando gobernaba Felipe II:

Hay que ganar dinero para ser noble y que otras personas trabajen para ti. El trabajo es para seres inferiores.

Pues bien, esta creencia tan arraigada en nuestro país hizo que en su día no se dedicase el dinero a mejorar los procesos productivos, sino que se derrochó y se permitió que saliera del país tan rápido como entraba. Eso, en el S. XVI. Y hasta hoy… Echa un vistazo al vídeo de Marc Vidal para entender cómo es ahora la situación desde su punto de vista:


El ser humano es irracional. Se mueve por impulsos. Se deja llevar por intuiciones y muchas veces acierta. Pero si alberga las creencias erróneas, las que le limitan, estas le impedirán ver más allá: será como tener anteojeras de caballo. Por tanto, merece la pena pararse a analizar bien qué se quiere alcanzar y por qué, detallarlo lo máximo posible, hacerlo medible y luego actuar de forma rápida, masiva, repetitiva, iterando lo que funciona y dejando atrás lo que no.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Sabías de Tony Robbins? ¿Qué piensas sobre esta forma de establecer metas? ¿Qué piensas de ti y de tu presente? Gracias por leer.

Plantar semillas

Hay épocas en las que toca plantar semillas y no obtener ningún tipo de fruto, bien porque las que se plantaron antes se arruinaron, bien porque ahora se han cultivado otras distintas o que llevan más tiempo. Y me da que el año 2024 va de esto: mucho plantar y poco cosechar.

Sea como sea, la herramienta que permite aceptar una situación en la que se invierte sin ver los beneficios, se trabaja sin disfrutar los rendimientos, se sacrifica el placer presente por un futuro dudoso, es el agradecimiento: sentir gratitud por lo que ya se tiene, por el apoyo que se recibe, por los regalos que inesperadamente ofrece la vida. Recordarás que comencé el año dando las gracias a personas clave. Y es que:

La espera es más apacible desde el agradecimiento.

Imagen de Nattanan Kanchanaprat en Pixabay.

¿Quién hizo esta mesa?

Recordaréis que estuvimos hablando del maestro Nhat Hanh. Uno de los temas de meditación es reflexionar sobre cómo han llegado las cosas a ti, tanto objetos como alimentos. Por ejemplo, la mesa proviene de la madera de un árbol, del trabajo de un carpintero, del mineral obtenido para fabricar los tornillos… O, si pensamos en la comida, esa bandeja de pollo del Mercadona viene de uno o más pollos que una o más personas han matado por ti, les han quitado las plumas, los han despiezado, a veces les han arrancado la piel, los han colocado en bandejas, los han pesado, etc. De otro sector proviene la fabricación de esas bandejas, que proceden del petróleo y en la que han participado otras personas. Realmente, cada elemento físico que está a tu disposición puede agradecerse profundamente a un montón de personas, animales, plantas y minerales.

Coherencia cardiaca

La primera vez que oí hablar de la coherencia cardiaca fue al fallecido médico francés David Servan-Schreiber. Lo leí en su libro Curación emocional. La coherencia cardiaca es ese estado de placidez en el que el corazón late de forma regular y está activo el sistema parasimpático. Se logra con facilidad cuando se tienen sentimientos de amor incondicional, por ejemplo, los que sentía un niño con su perro, en uno de los estudios. Pues bien, hace unos días escuché de nuevo esta expresión en el taller de respiración funcional de Elena Frías, que forma parte del monográfico de emociones que estamos impartiendo en el Centro Tai San. Y no fue en relación al amor incondicional, sino al agradecimiento. Este sentimiento produce el mismo tipo de serenidad, de coherencia entre el corazón y el cerebro. ¿No es fascinante?

Imagen de Gordon Johnson en Pixabay.

Hacer limonada

Hay unos cuantos refranes para los momentos de oscuridad, como este:

Si la vida te da limones, haz limonada.

Refrán popular.

O: «Si lloras porque se puso el Sol, las lágrimas no te permitirán ver las estrellas». También se habla de poner al mal tiempo buena cara. Pero, ¿puede forzarse esto cuando la situación, sea personal o sea colectiva, no tiene visos de mejorar? En momentos así, en momentos de seguir sembrando a pesar de una cosecha ruinosa anterior, de seguir plantando sabiendo que los frutos tardarán, el agradecimiento es el instrumento que permite aplicar los famosos refranes.

Se puede empezar por elaborar mentalmente qué puedes agradecer: es mucho más de lo que piensas. Puedes comenzar por la vida que te dieron tus padres, un gran regalo. Todo lo que te ha traído hasta el momento presente ha sido ayuda, han sido regalos: educación, alimentación, vestimenta, viajes, mascotas… Y lo que tienes ahora, lo que te rodea: amistades, familia, un lugar donde refugiarte, medios para comunicarte… Son tantas cosas, que quizá sea interesante tomar una cada vez que quieras sentir gratitud y, como hemos hecho antes con la mesa y con el pollo, considerar la participación de distintas personas y elementos de la naturaleza para que ese regalo haya llegado hasta ti.

Otra opción es mantener un diario en el que se anoten tres regalos que se han recibido cada semana, por mala que haya sido. A veces, el simple hecho de que un día amanezca soleado o encontrar un sitio para aparcar en la puerta son regalos que pueden agradecerse. Al final de un periodo largo, por ejemplo, todo el año 2024, puedes releer lo que anotaste. Quizá descubras que has recibido más apoyo de los demás, o que has tenido más momentos de gratitud por lo que te ofrece la vida de lo que creías. Lo importante es hacerte consciente de ellos.


¿Cómo ha empezado tu año? ¿Qué regalos inesperados te ha traído ya? Gracias por leer y por compartir.

Agradecimientos

Estimado lector, lectora: hace algo más de seis meses que no me ves por aquí. Se debe a que hubo que aparcar este blog para emprender un proyecto personal de envergadura, proyecto del que hablaré, quizá, más adelante.

Por ahora, me encuentro aún recogiendo las semillas de la cosecha de 2023: todo aquello que me ha dado un año que ha sido muy duro, como vienen siendo los años desde 2020. Y siendo así, un año que ha dado muchos frutos de aprendizaje, muchos regalos y personas importantes que han permitido salir adelante.

Así que no veo otra forma de recomenzar este blog si no es agradeciendo a esas personas su apoyo, una gratitud que será pública, y que va acompañada de otra gratitud privada, que pertenece a mi intimidad, puesto que no caso con la moda de ventilar aquello que para mí está en la esfera de lo privado.

Imagen de 4653867 en Pixabay

Mike Taylor

Mike Taylor es un diseñador instruccional norteamericano que combina el uso de las últimas tecnologías con el diseño y el marketing para producir un e-learning (una formación de aprendizaje electrónico) de muy alto nivel. Cada semana, publica una newsletter, Friday Finds, en la que trae todo tipo de recursos para un diseñador instruccional que se precie: aplicaciones nuevas, artículos de profundización en teorías de aprendizaje, podcast, entrevistas…

Por todo lo dicho, el lector fiel descubrirá pronto que Mike Taylor tiene un guion de vida ganador. Como todo ganador, Mike es muy generoso. En momentos muy complicados, Mike me ha dado su punto de vista, algo que me ha servido para confirmar lo que yo misma había intuido. Muchas gracias, Mike, tu apoyo ha sido indispensable.

Sergio Rozalén

Ya os he hablado alguna vez de este bloguero que imagina Futuros imperfectos y juega con ellos. Pues bien, he seguido sus publicaciones que me han dado lecturas agradables de mundos alejados o muy cercanos al día a día y que dan cada día un bocado de distracción, como ver un episodio de Black mirror, pero en menos de 5 minutos. Sergio Rozalén colgó su blog de entradas diarias para enfocarse en un proyecto personal importante: escribir un libro que puede publicarse en este nuevo año. Es más, le ha dado tiempo a recopilar distintos futuros imperfectos en otro libro, que ya ha publicado. ¡Enhorabuena, Sergio!

Pues bien, además de escritor, es generoso: me ha enviado una copia física (física, eso que parece que va desapareciendo, pero no) de Futuros imperfectos, dedicada. Su libro y su forma de comprometerse con la escritura ha sido para mí un ejemplo a seguir, por tanto, Sergio, muchas gracias por tu regalo y por ser un ejemplo de constancia, me ha servido de mucho.

Araceli Tzigane Sánchez

Quien trabaje en el sector e-learning conoce a Araceli Sánchez. Es una profesional de más de 20 años de carrera en la formación, conocida por su cumplimiento de los plazos, su trabajo con calidad, su predisposición a escuchar cualquier idea del cliente, por loca que parezca, y su capacidad extraordinaria de trabajo. Araceli Tzigane también tiene un sello discográfico, Mapamundi Música, que fundó hace 16 años. Combina ambas actividades con una agilidad asombrosa.

Yo trabajo con Araceli Sánchez desde hace al menos 12 años. Unas veces he trabajado para ella, otras veces ha trabajado para mí, otras veces hemos acometido en conjunto un proyecto. Es la persona que, si no puedo realizar un trabajo, puedo garantizar que ella lo va a hacer con el mismo nivel de exigencia, puntualidad y organización que mantengo yo (y considero que es un nivel muy alto). Gracias, Araceli, por tu punto de vista y las ideas que me has aportado este año.

Bent Flyvbjerg

Agradezco a este geógrafo y planificador urbano que haya escrito Cómo hacer grandes cosas, porque me confirma en cómo organizo mis proyectos y me hace ver que, hasta en los proyectos más grandes (o precisamente, en estos más que en ningún otro), se puede fracasar estrepitosamente. Recomiendo altamente el libro a cualquier persona que gestione proyectos, porque proporciona fórmulas sencillas pero aplastantes para evitar lo que pasa en el 95 % de los casos: se va de plazo, se va de costes, o ambos.

Y es que la naturaleza humana es la que es: tiramos de «pensamiento tipo 1», impulsivo, intuitivo, irracional, en lugar de organizar con un «pensamiento tipo 2», racional, sosegado y basado en una planificación activa, que produzca iteraciones de un producto mínimo viable cada vez más completo y probado. Me quedo con que, por mucho que se sepa de gestión de proyectos, la mayoría de las veces la política queda por encima, de manera que hasta los mejores y más experimentados gestores pueden sufrir los distintos sesgos que tiene la mente humana… del político.

Imagen de Oberholster Venita en Pixabay

Como decía al principio, hay muchas personas a las que envío mi muy humilde agradecimiento «por privado». Muchas otras personas que me han dado puntos de vista muy valiosos, que han contribuido a que yo recoja las semillas de lo mucho que he aprendido este año, tanto en lo laboral como en lo personal. Y sigo adelante, porque eso es la vida: vivirla.

Querido lector, deseo que en 2024 obtengas lo que necesitas, que tengas la fortaleza de vivir lo que te toque. Yo aportaré mi granito de arena escribiendo cada semana sobre desarrollo personal.

¿Qué puedes encontrar en este blog?

¿No tienes nada que leer? ¿Comienzas novelas, pero luego te quedas a la mitad? No te preocupes, aquí tienes una solución. Este blog lo puedes leer en cualquier sitio y a cualquier hora y dejar de leer en cualquier momento. Echa un vistazo a los artículos de las categorías que tienes al alcance. Suele girar en torno al desarrollo personal, pero hay otros temas que también trato de cuando en cuando.

Mujer leyendo en la playa. Imagen generada con LexicaAperture.

Desarrollo personal

En esta categoría puedes leer sobre los siguientes temas:

Aprendizaje

Como profesional del sector de la enseñanza desde 2001 y del elearning desde 2010, he podido reflexionar sobre el significado de aprender y cómo se aprende mejor. Aquí encontrarás artículos sobre aprendizaje que incluyen traducciones de un gran diseñador instruccional como es Tom Kuhlmann.

Economía

Como economista, también he desarrollado contenidos y he dado formación a lo largo de los años sobre temas financieros. En esta categoría encontrarás artículos sobre la economía en general, sobre los autónomos y sobre el mundo laboral.

Literatura

Otro gran bloque de este blog es la Literatura, algo que me apasiona y que me llevó a estudiar la carrera de Teoría de la literatura y literatura comparada. Aquí puedes leer todo lo que te apetezca sobre los siguientes temas:

Realidad digital

Por último, reflexiono bastante sobre la realidad digital, como el contexto en el que nos ha tocado vivir, con avances tan prometedores como la inteligencia artificial, junto con otros que nos llevan a desconectarnos de los demás cuanto más conectados estamos.

Entradas populares

Algunas de las entradas más populares de este blog (según esas estadísticas que pocas veces miro) son, por orden de popularidad:

Además, incluyo los que son mis artículos preferidos, o los que más suelo recordar:


Seguro que entre todas estas opciones encuentras algo que te entretiene, te divierte o te lleva a reflexionar. Si es así, siéntete libre de compartir y de comentar. ¡Gracias por leer!

El «observamiento»

Ayer, paseando distraídamente por una exposición de pintura, una amiga me dijo que su padre había tenido mucho talento para la pintura, talento que ella no había heredado, por lo que admiraba la capacidad de algunas personas de plasmar imágenes realistas en cuadros. Describió cómo pintaba su padre:

Como en esa época no tenían tele, escuchaba la radio de fondo y se dedicaba a pintar.

Mi amiga hablando de su padre.

Entonces me imaginé una escena plácida y calmada: el hombre dibujando sus bocetos, su mujer leyendo una revista, cosiendo o dormitando, la radio emitiendo una música de antaño. Se podían pasar horas así, la mesa camilla entre medias, acompañados y solos, disfrutando de esos ratos de paz. Y me pregunté si alguien de nuestros tiempos que no supere los 70 años vive escenas tranquilas y agradables como estas. Porque yo no.

Hombre pintando. Imagen generada por LexicaAperture, la mano derecha en el valle inquietante.

No hay un impedimento de apagar la tele, poner el móvil en modo avión, encender una radio (si aún se tiene tal objeto) y, relajadamente, comenzar a deslizar un lápiz por un papel. Es más, probablemente la mayoría puede permitirse unos cuantos rotuladores, témperas o carboncillos, papel específico para cada tipo de pintura, un caballete… Lo que la mayoría quizá no puede permitirse es dejar de mirar el reloj, de comprobar el móvil, de estar permanentemente atento a las novedades y cambios de los tiempos tumultuosos, reaccionando a todo sin tiempo para sopesar qué acciones tomar.

Otra imagen: la gente de los pueblos sentada a la puerta de su casa, fuera. Unos en un poyete, otros en unas sillas que han sacado. Salen, se sientan, miran al infinito. O bien, hablan entre ellos. La actividad no puede ser más barata. Pero ya no la vemos en pueblos más grandes o en ciudades, porque «estar» no es suficiente, tienes que estar por alguna razón, hacer algo. La mayoría justifican su «estar fuera» observando a sus hijos o nietos jugando en los columpios: «¡Ah, qué bien!, ya tengo una excusa para estar apaciblemente sentado fuera de casa». Si no, es posible que pensemos que la persona que está como una seta es «rara». O aún peor: un vago o un maleante.

El «observamiento»

Hace poco he oído hablar de Jorge Rey, un chaval de 16 años que predice el tiempo de forma «tradicional», acientífica, fijándose en la naturaleza, si bien también está al corriente de los modelos meteorológicos. Es el que en su día predijo la Filomena. Vi la entrevista que le hizo Iker Jiménez, en la que este chico cuenta que ha acuñado el término «observamiento», mezcla de observación y pensamiento. JR, como él se llama a sí mismo, combina varias técnicas para sus predicciones: por un lado, observa la naturaleza a su alrededor y saca conclusiones sobre ella. Por otro, escucha los refranes de los mayores, pregunta a unos y a otros sobre métodos tradicionales como las cabañuelas o las témporas, y saca conclusiones.

Por ejemplo, en el vídeo a continuación, comienza con un refrán:

De San Quilicio a Santa Lucía, lo más fresco, la sandía.

Refranero español.

La parte que más me interesa de lo que cuenta este chico es la observación de la naturaleza. Ese vivir un poco más contemplativo, sosegado, en el que se puede parar a analizar el comportamiento de las hormigas, o las aves. Es un modo de conducirse por la vida ajeno al ajetreo, a la distracción constante, a la búsqueda de notificaciones y «me gusta», si bien no es incompatible con vivir en el mundo actual: como veis, el propio JR es youtuber y es activo en redes sociales.

La niña que sobrevive a la jungla

La hermana mayor de los 4 niños perdidos 40 días en la jungla es otro ejemplo de cuidadoso «observamiento» de la naturaleza y de los peligros y amenazas que pueden presentarse, incluidos, o especialmente, otros humanos. Estos niños son indígenas y tenían un conocimiento previo de la jungla: sus condiciones, qué se puede comer, cómo ocultarse y cómo permanecer en absoluto silencio. La hermana mayor añade a esta sabiduría tomas de decisiones muy maduras, propias de un adulto, para actuar con calma, calculando, sopesando. Indudablemente, sabe observar la naturaleza a su alrededor y piensa sobre lo observado, saca conclusiones y actúa.

Podemos pensar dos cosas: quizá estos niños en la gran ciudad no habrían sobrevivido: sus conocimientos se circunscriben a la selva. O podemos pensar que cualquiera de los que vivimos en la gran ciudad sí saldríamos adelante 40 días en ella por nuestro gran conocimiento, nuestro «observamiento» de… ¿de qué? ¿Del tráfico? ¿De que todo tiene un precio? ¿De que da la sensación de que a nadie le importan las penurias de otro cuando lo tiene «demasiado cerca»?

Desde que los hombres grises nos robaron el tiempo, nos conducimos como zombis por la vida: muertos vivientes. Es claramente una generalización, pero seguramente mucha gente se sienta identificada con esta sensación: no le da tiempo a pararse, respirar, observar, conducirse con tranquilidad, «perder el tiempo». Paradójicamente, cuanto más lento nos conducimos, cuanto más nos aburrimos, cuanto más nos dedicamos a esbozar figuras en un papel mientras suena la radio, más lento parece ir el tiempo y más completa se siente la experiencia.


¿Cuál es tu caso? ¿Consigues la paz necesaria para simplemente «estar»? ¿»Pierdes el tiempo» felizmente charlando con alguien o mirando cómo una hormiga arrastra una miga de pan? Me encantará leer tu punto de vista en Comentarios. ¡Gracias por leer!

Las cabezas blancas

Hace poco estuve en un concierto de rock de un grupo amateur, pero bastante experimentado. Al mirar hacia el público, vi una buena proporción de cabezas canosas. Después me fijé en que también las había entre los integrantes del grupo. Entonces me di cuenta de la edad: los que estábamos allí rondábamos o habíamos pasado los 50 años, éramos «señoras y señores». Y sentí nostalgia, porque me pareció que ese grupo de rock, ese tipo de concierto, tenían los días contados. Antes, ir a un concierto como este era ser joven. El concierto de pronto cambia de significado y se convierte en una actividad para gente «de edad madura».

Cuando «era joven», creo que era bastante consciente de la edad que tenía. Sabía identificarme «con los de mi edad». Había niños, jóvenes y mayores. Pero a partir de los 40 más o menos, hay un largo periodo en el que muchas personas como yo se identifican erróneamente con gente más joven: vas por la calle, se cruza «un señor», y no te das cuenta de que tiene tu edad. O se cruza «un chico de mi edad» y no te das cuenta de que tiene diez años menos. Ahora entiendo eso que decían mis padres:

Tú siempre eres la misma persona, por dentro no envejeces, te sientes igual, no puedes percibir la edad porque [tu espíritu, tu alma, tu mente, lo que sea] no envejece.

Mis padres.
Imagen de 박유정 Alex park en Pixabay. Dejé Midjourney: ya no es gratuito y sigue siendo complicado usarlo.

Cuando el esfuerzo no compensa

Entre el público del concierto de rock había otros que una vez pertenecieron a un grupo, pero ya se sienten cansados. Comentan que no compensa tener que llegar con antelación, cargar todo el peso, especialmente de la batería, montar el escenario, actuar y luego desmontar todo a las tantas, llevarlo a los coches… Todo este esfuerzo por unos 300-400 euros para repartir entre los componentes del grupo. Este es el punto de inflexión: cuando el esfuerzo de un disfrute no compensa.

Mi forma de medir la juventud de espíritu de una persona que ya ha pasado los cuarenta es comprobar si habla de jubilarse. Una persona joven puede hablar de «ojalá me toque la lotería y me retire a un país tropical», pero de jubilación, del concepto de dejar de ser útil a la sociedad y dedicarse a cultivar las aficiones, solo hablan personas que empiezan a sentirse cansadas, que ven más grande el esfuerzo que la recompensa.

Otra manera de medirlo es cuánto se sacrifica una persona por ver a otras: los abuelos están en su casa y sus familiares van a verlos. Cuesta que salgan, que hagan un esfuerzo por ir a un sitio muy alejado. Solo algunos muy animados se apuntan a viajes y tienen una agenda como de persona joven. He observado que estos últimos puede que vivan muchos más años. Pues bien, ya a partir de los 40-50, escucho a las personas decir que ya no van a tal sitio o no quieren conocer a alguien que esté a más de 20 Km de su casa: demasiado lejos. ¿Lejos? Tú, que has querido recorrer el mundo, tú que te has querido retirar en un país tropical, ¿me dices que no recorres más de 20 Km? Pues sí, aceptémoslo: a partir de una edad, independientemente de la salud, se empieza a sentir un cierto cansancio, se está a gusto sentado viendo la tele, se olvidan grandes aventuras que conllevan grandes sacrificios.

Esta canción de Queen habla de la nostalgia de aquellos días que ya se han ido.

¿Qué es «joven»?

Recientemente leía los materiales de una autora sobre público objetivo en marketing y hablaba de «mujeres de edad avanzada» para referirse a la franja de 40 a 60 años. Le comenté que eso eran mujeres maduras, la edad avanzada está más allá. Claro, la persona que lo había escrito es joven.

Cuando te preguntan cómo es alguien y empiezas a describirlo, puede que digas: «es joven». Ser joven es algo muy relativo, ahora que se ha alargado bastante la edad de la juventud. Así que quien dice «joven» establece el punto de referencia con su propia edad. «Sentirse joven» no vale tanto como «ser joven», en el sentido de que muchos nos sentimos jóvenes pero no lo somos ya desde ningún punto de vista. Por ejemplo, hace pocos meses iba andando por la calle y se me cayeron las gafas de sol, pero no me di cuenta. Un señor de unos 85 años decía detrás de mí: «¡Señora, señora! ¡Se le han caído las gafas!». Yo no me daba por aludida porque no esperaba que un señor mayor que mis propios padres me pudiera ver como a una señora. Pero así era.

Hay un periodo de los 40 a los 60, realmente largo, en el que se empieza a estar más cerca del final que del principio, pero no se quiere ser consciente de esto. Un periodo de «persona madura», con la cabeza encanecida, blanca, en el que todavía se lleva un ritmo de vida «joven» pero que ya va haciendo mella cuando es muy ajetreado. Un periodo en el que nos identificamos con personas más jóvenes porque no podemos creer que nos hayamos hecho tan mayores tan pronto. Un periodo en el que vas a un concierto y de pronto descubres que tú eres una de esas personas de cabeza blanca, pero no habías querido ser consciente de ello.


Dedicado a FHF.