La próxima normalidad

Este artículo es una traducción de The next normal, escrito por el experto en e-learning Ryan Tracey y por otra serie de expertos de diferentes países.

He tratado de ser lo más fiel posible al texto y añadido notas aclaratorias cuando lo he visto necesario, si bien traduttore, traditore. He traducido Learning&Development como formación, el sinónimo más comprensible y utilizado en España.


La pandemia del COVID-19 marcó el comienzo de una nueva normalidad para los profesionales de formación, ya que se envió a millones de personas a sus casas a teletrabajar.

Si bien muchos de nosotros habíamos estado ofreciendo durante años cursos online y otras alternativas a la capacitación en persona, de repente nada se podía realizar en un aula tradicional; y, como colectivo, nos hemos visto obligados a trasladar la formación al entorno online.

Tuit que dice: "De pronto, la gerencia está interesada en el aprendizaje autodirigido digital"
[De pronto, la gerencia está interesada en el aprendizaje autodirigido digital]
Sin embargo, a pesar de mi tuit irónico, el aprendizaje autodirigido digital no se ha convertido en la norma. Por el contrario, la respuesta convencional a las circunstancias cambiantes parece haber sido convertir las clases presenciales en seminarios web (webinars). No soy anti-webinar per se, pero debo admitir que estoy un poco decepcionado por nuestra propensión a perpetuar ciegamente los viejos enfoques en otro medio.

Al igual que la capacitación presencial, los seminarios web tienen su lugar, pero me atreví a soñar que nuestro aislamiento masivo podría generar soluciones más creativas más allá del mismo hombre con un sombrero diferente.

O tal vez estoy siendo demasiado rápido en juzgar. Solo han pasado unos pocos meses desde el confinamiento, y todo el mundo ha estado luchando para mantener la continuidad del negocio. Quizás la “nueva normalidad” sea meramente a corto plazo; quizás con el tiempo nuestras soluciones se diversifiquen.

Mirando más hacia adelante, me pregunto qué sucederá cuando los gobiernos alivien las restricciones y regresemos a la oficina. ¿Volveremos a nuestras formas anteriores o el genio está fuera de la botella?

Por supuesto, nadie puede saberlo con certeza, así que hice lo siguiente mejor: inspirado por el experimento de las gominolas en el frasco [en el que invariablemente la estimación del grupo es superior a la gran mayoría de las conjeturas individuales], decidí someterlo a la sabiduría popular. Específicamente, invité a una lista restringida de profesionales de la formación de todo el mundo para responder la siguiente pregunta:

¿Cómo afectará la pandemia del COVID-19 a la formación a largo plazo?

Aquí están sus respuestas…

Una mano de un alumno mueve el ratón mientras deja su mascarila FFP2 sobre la mesa.

Taruna Goel (Canadá)

«Lo que despierta mi curiosidad es el impacto de la cuarentena, el distanciamiento social y el teletrabajo en la memoria, la cognición, el aprendizaje y el comportamiento. Por mucho que la tecnología nos esté ayudando a corto plazo, ya estamos viendo el impacto de demasiadas videollamadas sincrónicas en forma de “fatiga del Zoom”.

La formación necesitará explorar críticamente los desafíos del teletrabajo y el aprendizaje a distancia. La formación en el lugar de trabajo deberá guiarse por investigaciones basadas en la evidencia que consideren factores que incluyan la distracción en línea, la fatiga del portátil y la productividad laboral junto con la salud mental de los empleados, el bienestar emocional y los niveles de estrés en un mundo pospandémico impulsado por la tecnología.

Si trabajar de forma colaborativa, desde la distancia, es la nueva normalidad a largo plazo, requerirá de la adquisición de nuevas habilidades, actitudes y mentalidades para un rendimiento laboral óptimo. La formación necesitará tomar la iniciativa y permitir el desarrollo de estas habilidades, actitudes y mentalidades. La formación necesitará crear canales de aprendizaje, crecimiento, comunicación e intercambio y ayudar a los empleados a aprender nuevas formas de trabajar de manera eficiente y efectiva.

Esto no significa más e-learning (aprendizaje electrónico), seminarios web virtuales y videoconferencias. En su lugar, espero ver la formación intervenir como el curador del aprendizaje y el conector de experiencias compartidas, permitiendo a los empleados ser más autónomos y autodirigidos en sus viajes de aprendizaje continuo».

Mike Taylor (Estados Unidos)

«Después de pasar por la experiencia de esta pandemia, creo que uno de los aspectos positivos de la formación será que habremos intentado muchas nuevas formas de pensar. Realmente no hemos tenido otra opción, ¿verdad?

Uno de los cambios más importantes debería ser un cambio del enfoque tradicional en las existencias estáticas de conocimiento (una mentalidad de curso) a la consideración de los flujos de información. Los cursos requieren mucho tiempo, son caros y la mayoría de ellos comienzan a quedar obsoletos tan pronto como se crean.

Con la velocidad del mundo actual y la reducción de la vida útil del conocimiento, deberíamos permitir que nuestras organizaciones actualicen continuamente su conocimiento al participar en flujos relevantes de conocimiento nuevo. Para citar a Mark Britz, “la expectativa tiene que cambiar a donde muchas personas crean y consumen, aprendiendo juntos continuamente”.

Eso significa hacer más curación de contenidos por parte de expertos. Significa ayudar a los expertos a aprender formas eficientes de trabajar en voz alta (work out loud) y compartir lo que saben. Significa ayudar a todos a “aprender a aprender” y a apropiarse de su propio proceso de gestión del conocimiento.

Piensa en el conocimiento como en un virus. A diferencia del coronavirus, en realidad queremos que se propague rápidamente. Deberíamos ampliar los canales para ayudar a las personas a tener conversaciones sobre lo que están aprendiendo. ¿Cómo podemos usar la tecnología para poner a las personas en los mismos espacios digitales para ayudar a que el aprendizaje “se vuelva viral”?

En lugar de simplemente replicar las experiencias del aula en un entorno en línea, esta es una oportunidad para cambiar nuestro pensamiento y considerar un amplio espectro de alternativas. Nunca habrá una mejor oportunidad para aprovechar las herramientas sociales como Microsoft Teams, Yammer, Jive, etc. para desbloquear el conocimiento atrapado en las plataformas LMS (Learning Management System) y otros almacenes de información en toda la organización. Esa es solo una de las muchas posibilidades. Mira fuera de tu organización para ver lo que otros están haciendo. Lo importante es probar cosas nuevas… experimentar con ideas nuevas y mejores. Llámalo “piloto”, ¿no es todo ahora un piloto? Pide perdón en lugar de permiso. Simplemente hazlo.

En nuestro nuevo mundo, la habilidad de aprender se está volviendo más importante que nunca. Como dijo Jack Welch una vez, “la capacidad de una organización para aprender y traducir rápidamente ese aprendizaje en acción es la ventaja competitiva definitiva”».

Mayra Aixa Villar (Argentina)

«Soy una persona muy optimista y positiva, pero me temo que la COVID-19 se quedará con nosotros por mucho tiempo, desafortunadamente. Y esto afectará en gran medida a la formación y capacitación presencial.

El desafío para los profesionales de formación es comenzar a pensar en formas más creativas de ayudar a las organizaciones e instituciones a hacer que el aprendizaje digital no solo sea más atractivo sino también más accesible para todos a medida que nos adaptamos a esta nueva normalidad.

Sé que siempre hablamos de crear una experiencia en línea más atractiva, pero esta vez será más que un deseo. Piensa en todas las clases que solían ser cara a cara y estaban diseñadas de esa manera por una razón específica. Clases donde los alumnos necesitan hacer prácticas o clases donde la interacción cercana con un mentor o un tutor era absolutamente necesaria para que los alumnos completaran con éxito una tarea. Las organizaciones e instituciones ahora necesitan soluciones rápidas y creativas para poder ofrecer educación en línea y compensar de forma efectiva la falta de interacción entre los profesores y los alumnos.

Además, debemos comenzar a pensar más allá de los entornos de aprendizaje tradicionales y comenzar a considerar las condiciones y características de los alumnos en diferentes países. Cargar un documento en una plataforma o realizar un seminario web no es una solución. Los profesionales de la formación deben considerar, más que nunca antes, las restricciones que pueden enfrentar algunos alumnos. Hay personas que no tienen acceso a Internet, que no poseen una computadora, que no se sienten cómodas usando la tecnología. Aún así, debemos poder ofrecer recursos educativos a estos niños, adolescentes y adultos que no podrán asistir a clases presenciales.

Creo que los profesionales de formación tendrán que liderar el camino en términos de remodelar los métodos de difusión para hacer que la educación sea más efectiva, atractiva y accesible para todos».

Ger Driesen (Países Bajos)

«Creo que a la larga, no tanto. La crisis del COVID-19 será “solo un atípico” en la historia. Tendrá un gran impacto como un “marcador de generación” en la mente de aquellos que sí tienen la experiencia “dura” ahora. Será un gran evento “¿recuerdas 2020?” del que hablaremos durante muchos años. Pero desde un punto de vista práctico real tendrá un impacto menor en la formación.

Primero, habrá un “impulso” a todo el “aprendizaje en línea” como vemos ahora. Durante esta etapa de pánico, aceptaremos soluciones en línea que son lo suficientemente buenas por ahora, pero no a largo plazo. Los profesionales de la formación (incluidos los proveedores) que estaban “preparados” (ya pensaban y experimentaban con todo tipo de cosas en línea) se beneficiarán de la situación actual.

En parte, la formación que ya había pasado al entorno online, para temas y situaciones que tienen sentido, permanecerá online. Las empresas y los alumnos que dudaron ahora tendrán la experiencia de que puede funcionar “bien”, a veces incluso mejor, y se darán cuenta de que es más práctico y eficiente aprender en línea y querrán seguir haciéndolo de esa manera.

Pero también habrá una “recuperación”. Las personas eran, son y serán “animales sociales” y siempre apreciarán y valorarán los eventos cara a cara de la vida real relacionados con otros temas de aprendizaje. Mi predicción (que he compartido durante aproximadamente 2 años) de que la “formación tradicional en aula” será un tema “candente” en el futuro cercano podría recibir un impulso pronto.

Para recapitular: nos ayudará a lograr una distinción más clara y una elección deliberada sobre qué tipo de formación necesitamos/queremos hacer online y qué parte hacer presencial, y encontrar mejores y bien consideradas formaciones “mixtas” (blended) con el tiempo.

Hay una cosa más y de hecho un deseo que me gustaría añadir. Para muchas personas, la vida se ralentizó durante la crisis. Ir más despacio es genial para aprender. Espero que se aprecie más el ir más despacio de vez en cuando y también se convierta en un componente básico de las soluciones de aprendizaje. ¡Mantente saludable, cuídate, sigue aprendiendo!»

Belén Casado (España)

«Esa es una pregunta difícil, ya que nunca podemos decir cómo será el futuro. Pero creo que los profesionales tratarán de seguir trabajando desde casa y asistir a cursos a través de herramientas como Zoom.

Lo que he visto durante la pandemia del COVID-19 es que las personas valoran poder interactuar con los demás. Por lo tanto, los alumnos valoran la interacción tanto con sus profesores como con sus compañeros. Esto NO sucede en el típico curso de hacer clic y leer, es por eso que siempre tuvo una alta tasa de abandono.

Los alumnos también valoran mucho ver a sus profesores en vivo, incluso si la calidad de la imagen no es tan buena o si de fondo se ve su propia casa. Hemos gastado mucho dinero en el pasado creando vídeos profesionales que no eran tan atractivos, ya que estaban hechos con actores que solo leían un contenido.

No es solo que los cursos de hacer clic sean aburridos, o frustrantes si están bloqueados, es que los alumnos necesitan ver “personas” que estén “vivas” y se perciban como humanas, que los motiven a asistir a un curso. En cierto modo, ver a sus profesores los hace sentir “vistos”.

Entonces, si queremos tener éxito en el nuevo mundo del e-learning, creo que necesitamos añadir más interacción en vivo, especialmente poniendo a los alumnos en el centro de esta comunicación, es decir, con la entrega de tareas en vídeo o en forma de seminarios web. De esa manera, serán realmente vistos».

Gautam Ghosh (India)

«Hay dos aspectos: en el contexto empresarial más amplio, a medida que la mayoría de las empresas luchan por la supervivencia, muchas de las intervenciones tradicionales de aprendizaje a largo plazo quedarán en suspenso, especialmente aquellas que son presenciales y cuestan mucho dinero. Estas podrían desplazarse a una mayor oferta de contenido online, sin embargo, a corto plazo, esto podría llevar a una mala experiencia para el alumno, especialmente si el profesor es nuevo en la facilitación online y trata de replicar el modelo tradicional.

En segundo lugar, a largo plazo, espero que la función de la formación se transforme en una parte mucho más integrada del viaje de crecimiento del empleado y de la empresa. Muchos empleados están mejorando y elaborando sus viajes profesionales con sus propias manos y la formación necesita tener una conversación más profunda sobre cómo construir esta comunidad de alumnos dentro y fuera de los límites de la organización».

Ryan Tracey (Australia)

Y ahora volvemos a mí.

Estoy de acuerdo con mis colegas expertos en que la respuesta a corto plazo a la pandemia del COVID-19 ha sido una reacción instintiva. Pero eso es comprensible. El movimiento se demuestra andando(*), por lo que es perfectamente lógico que usemos las herramientas a nuestra disposición (como una plataforma de seminarios web) para satisfacer nuestras necesidades urgentes de formación.

También estoy de acuerdo con el consenso de mis colegas en que la sofisticación de nuestra oferta de servicios evolucionará. Para seguir siendo eficaces, nuestras soluciones deben ser más accesibles, mixtas (blended), seleccionadas (curadas), sociales, interactivas, reflexivas y auto navegables.

Y siento que es importante reconocer que los desafíos del aprendizaje a distancia no se disiparán cuando regresemos a la oficina. Habiendo detectado yo mismo el error de trabajar desde casa, estoy dispuesto a dividir mi semana más adelante, y estoy seguro de que no seré el único. Eso significa que, si bien volveremos a poner clases presenciales en la agenda, aún tendremos que atender a nuestro público objetivo desde la distancia.

Así, en medio de la tragedia humana, esta crisis puede generar un destello de bondad: una provocación para cambiar la formación para mejor.

La próxima normalidad.

(*) Benjamin Franklin dijo: “Bien hecho es mejor que bien dicho”. De ahí nace la expresión en inglés “Hecho es mejor que perfecto”, que hemos traducido como “el movimiento se demuestra andando”.

Transformación digital y educación

Hace unos días os hablaba del prólogo de Clásicos para la vida, un libro de Nuccio Ordine, en el que el profesor da su opinión sobre distintos aspectos de la pedagogía.

Pues bien, sigamos dialogando con él, porque hemos dejado para este post todo lo relacionado con “transformación digital en la educación”: uso de dispositivos, creación de cursos online, evaluaciones automatizadas…

Vamos a ello.

Cómo se mide el aprendizaje

Imagen de una hoja de examen de matemáticas y una mano con un lápiz como resolviéndolo

Como bien indica el profesor Ordine, la recogida de datos cuantitativos no implica la comprobación del aprendizaje.

…no explica los efectos que la «escuela digital» produce realmente «en la mente de los estudiantes y en su capacidad de aprendizaje»

Sin embargo, el autor contrapone la educación en valores y la medición del éxito de los instrumentos didácticos a través de datos cuantitativos.

Pienso que la educación en valores puede hacerse a la vez que se mide el éxito de los instrumentos didácticos. Es verdad que la recogida de datos muchas veces no mide si los alumnos han aprendido, sino que mide:

  • Que hayan finalizado el curso.
  • Que hayan pasado el test.

Y creo que esto no ha cambiado por pasar a los entornos digitales. Se sigue midiendo que los alumnos aprueben el examen.

Medir el aprendizaje es algo realmente difícil, porque supone observar cambios de conducta que se han producido en el proceso aprendizaje-enseñanza. Cuando lo que se enseña son conceptos, ¿cómo medimos que se han interiorizado? La mayoría de preguntas que se hacen a los alumnos sobre conceptos está evaluando su memoria…

La transformación digital

Pienso que la educación tiene que ser parte de lo que ocurre en el mundo, y no quedarse en un limbo de musas y dioses clásicos. De otra manera, muy pronto se quedaría anclada en el pasado. La educación, como la lengua, ha de estar viva.

Es normal que el profesor Ordine critique la velocidad a la que cambian las innovaciones tecnológicas, un mal que se sufre en todos los sectores y que lleva a realizar inversiones constantes en la actualización:

…rapidísimas innovaciones del mercado (que vuelven en poco tiempo obsoleta, y a menudo inutilizable, gran parte de los materiales adquiridos)…

Esto es una realidad. No es algo ideal, no es quizá deseable, pero sí es un hecho. En todo caso, no implica la segunda parte de la afirmación del profesor:

…significa automáticamente dejar caer en el vacío otros posibles caminos: por ejemplo, el de la formación y selección de los profesores o el de la optimización de la ratio entre docentes y alumnos.

Desde mi punto de vista, la utilización de la tecnología no guarda relación con la selección de profesores ni con la ratio docentes/alumnos. Lo que tendría relación con esto último es la transformación del profesor en facilitador o en tutor, la creación de aulas virtuales y el uso de plataformas para intercambiar contenidos.

Entiendo que el profesor se refiere a la elección de en qué se invierten los recursos, pero la inversión en tecnología requiere en todo caso la formación de los docentes en ella.

Ordine dice:

La buena escuela no la hacen las tablets ni los programas digitales, sino los buenos profesores.

El uso de tabletas, plataformas o pizarras digitales es un tema relacionado con los materiales del aula: a grosso modo, se cambian cuadernos por tabletas y libros por plataformas virtuales. Por tanto, yo puntualizaría: la buena escuela la hacen los buenos profesores, redactores de contenidos y expertos en e-learning que saben optimizar el uso de los medios digitales.

El misterio de la evaluación de los alumnos

Pienso que la evaluación es siempre el escollo. Y que cuando pasamos a entornos virtuales, es la parte más descuidada, peor planteada y más frustrante para los alumnos. Como las preguntas abiertas requieren a un tutor que las lea, se suelen preferir preguntas cerradas de test, relacionar elementos, escoger de una lista, ordenar… Todo aquello cuya corrección se pueda automatizar.

Para una explicación completa de cómo redactar preguntas de evaluación, visita esta otra entrada.

Nuccio Ordine critica el

…restringir los objetivos de la enseñanza a la simple superación de las pruebas evaluadoras.

Y en este aspecto, estoy bastante de acuerdo con él… siempre que tengamos en mente las pruebas evaluadoras como test mal planteados.

Hay muchísimos tipos de pruebas que permiten evaluar a los alumnos, y que dependerán de si la formación está destinada a adquirir conocimientos teóricos (información) o si lo está a adquirir destreza en la ejecución de una tarea (desempeño).

Pruebas de evaluación colaborativas

Además, existen pruebas que no responden al modelo tradicional y que para los alumnos resultan bastante atractivas:

  • Opinión en foros: parecido a una discusión en clase, pero por escrito. En un foro de pregunta/respuesta todos los participantes pueden plantear preguntas y los estudiantes no pueden visualizar las respuestas de sus compañeros hasta después de haber contestado, lo que hace que pueda convertirse en una actividad evaluativa.
  • Evaluación entre pares: los alumnos presentan un trabajo y después evalúan el trabajo de varios compañeros, de forma anónima. De esta manera se reconoce la capacidad de los alumnos de identificar las pautas con las que van a ser evaluados.
  • Creación de documentos colaborativos: parecido al tradicional trabajo en el que los alumnos se reúnen en casa de uno para poner ideas en común, pero realizado a través de documentos digitales, con la potencialidad del acceso inmediato a más recursos.

Herramientas para el profesor

La inversión realizada en tecnología se puede amortizar si se utiliza en toda su potencia. A las pruebas de evaluación colaborativas, podemos sumar herramientas que el docente puede utilizar en entornos digitales:

  • Encuestas: el aula permite una encuesta a mano alzada, pero las herramientas digitales añaden también encuestas en que se vota entre varias opciones. Se puede por ejemplo preguntar a los alumnos qué explicación quieren primero, cuántas pausas prefieren hacer, qué parte prefieren repasar…
  • Elementos multimedia: el profesor puede utilizar vídeos, tutoriales, unidades interactivas… La cantidad de recursos que tiene a mano el profesor es mucho mayor, así como la facilidad de pasar de uno a otro.
  • Grabación de la clase: si un alumno no se entera de algo en la clase presencial, pedirá a sus compañeros los apuntes, normalmente, a alguno más “empollón” (yo era empollona, uso la palabra con orgullo y sin connotaciones peyorativas). Tendremos suerte si el otro alumno ha apuntado bien las cosas. En cambio, en entornos virtuales, el alumno puede ver la clase todas las veces que necesite y acceder a los apuntes redactados por el profesor (sin errores de interpretación).

Estos son algunos de los elementos que me llevan a defender la transformación digital en la enseñanza.


¿Cuál es tu experiencia? ¿Crees que los entornos virtuales para los alumnos están bien diseñados? ¿Prefieres el libro de texto? Gracias por leer y por comentar. 🙂

Para saber más, lee este artículo de Brenda PadillaCómo transformar tus clases presenciales a modalidad en línea sin sufrir en el proceso.

El objetivo del aprendizaje

El día del libro me regalaron Clásicos para la vida, un libro de Nuccio Ordine.

A pesar de tratarse de un libro sobre los clásicos de todos los tiempos, desde el principio estamos leyendo a un profesor de vocación.

Así, en su prólogo, el autor habla sobre pedagogía. Al leerle, me he dado cuenta de que quizá en algún momento he compartido su forma de pensar, pero ahora no lo hago, o no en todos los aspectos que expone.

¿Qué dice Ordine?

Saber enseñar o dominar la materia

Nuccio Ordine señala que es fundamental dominar la materia para poder enseñar.

Si no se domina esa literatura específica, ningún manual que enseñe a enseñar ayudará a preparar una buena clase.

Esta fue la primera frase que subrayé, porque, desde mi punto de vista, saber enseñar (y saber comunicarse) es más importante que dominar la materia. El rol del profesor ha cambiado, ha pasado de ser la autoridad y el experto del que mana todo el conocimiento a ser un facilitador y un comunicador en posesión de técnicas pedagógicas. Así, la “buena clase” está formada por varias fuentes de conocimiento, aparte del profesor.

Esto no significa que el formador pueda impartir una clase si ignora por completo una materia. Lo deseable es que la conozca en la mayor profundidad. Pienso sin embargo que, si tenemos que elegir qué pesa más, el docente tiene que saber enseñar “de lo que sea”, y esto es conocimiento de pedagogía, metodologías y comunicación.

Amar lo que se enseña

Un estudiante recorre una biblioteca con un libro en la mano

Otro aspecto que Ordine destaca en su prólogo es la importancia de amar lo que se enseña. Nos dice:

No se puede hablar al alumnado sin amar lo que se enseña. Una pedagogía rutinaria acaba por matar cualquier forma de interés.

Es cierto que es mucho más difícil comunicar algo que no se ama, pero es posible. Pensemos en los actores: un actor tiene que interpretar a Hitler pero no ama a Hitler, es más, lo detesta. No digo que un profesor sea un actor… pero hay algunas trazas. El formador en el aula, por comunicar interés en la materia, puede utilizar todo tipo de recursos, sin que esto implique su amor por ella. Dependerá de “las tablas” que tenga, y volvemos a la comparación con el actor.

Ademas, pienso que las dos frases de Ordine no pueden ser consecutivas, una no implica a la otra. De la falta de interés al amor por la materia hay un gran trecho. La pedagogía rutinaria se hace cuando no hay interés por parte del que enseña no tanto en la materia, sino en los alumnos.

¿El objetivo de la enseñanza debe ser la profesionalización?

Esta es la pregunta fundamental que subyace en su prólogo y que hace comprender su rechazo a la formación online. Solo tenemos que leer:

formar pollos de engorde criados en el más miserable conformismo…

Aquí, dolorosamente, profesor Ordine, es donde en otra época habría estado de acuerdo con usted, pero ya no.

Yo disfrutaba enormemente de estudiar cuando era pequeña. Lo que contaban los profesores se me quedaba grabado, no tenía que memorizar ni repasar. Estaba fascinada.

Sin embargo, aquello que estudié, ¿adónde ha ido? ¿Me ha servido de algo escuchar datos sobre decenas de autores de distintos siglos? Los datos no, recuerdo las anécdotas. ¿Aprender a hacer la raíz cuadrada? Ahora no sabría por dónde empezar, pero sí me quedo con la capacidad de razonamiento lógico que dan las matemáticas. ¿Saber fechas de nacimiento y muerte de reyes? Lo que sí veo importante es recordar la relación entre los siglos y las épocas.

Considero importante conocer la literatura, la filosofía y la historia. Dice Ordine:

El estudio de la literatura, la filosofía y la historia será una inspiración para que los jóvenes busquen una vida plena, una vida que incluya hacer aportaciones creativas e innovadoras a la sociedad.

No puedo estar de acuerdo en que el estudio de las asignaturas de humanidades per se implique que los estudiantes sean más creativos. Quizá lo puedan ser más con asignaturas como las matemáticas, la robótica o con juegos “profesionalizados”.

Todo depende de cómo se enseñe. Y volvemos a la metodología y a las dinámicas elegidas.

La elección de la carrera

Ante la elección de una carrera universitaria, [los alumnos] se sienten desgarrados por un terrible dilema: ¿qué hacer?, ¿seguir libremente sus intereses o dejarse condicionar por una opción basada exclusivamente en las oportunidades del mercado?

Yo hubiera agradecido que las materias tuvieran un mayor contacto con la realidad del mercado laboral, no solo cuando estudiaba en el colegio, sino especialmente en la carrera. Hice una carrera aparentemente utilitaria, Económicas. Sin embargo, muy pocas personas son realmente “Economistas”, ya que este saber es fundamentalmente teórico.

En las empresas se hace contabilidad, se recogen datos y se organizan en distintas cuentas. Nada que ver con las distintas teorías macro y microeconómicas. Así, un recién licenciado en la carrera que yo estudié no tiene mucha idea de qué hacer en el mercado laboral. ¿No es esto importante? Yo diría que es crucial.

El destino individual

Dice Ordine que:

…quien ha cursado con pasión disciplinas consideradas «sin futuro» ha tenido, a veces, muchas más posibilidades de realizarse.

Pienso que el destino de cada uno tiene muy poco que ver con las disciplinas que se han cursado. Me gustaría ponerme de ejemplo de nuevo: yo no me he realizado ni como economista ni como “literata”. Cursé con pasión, usando las palabras de Ordine, la carrera de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, una carrera sobre la belleza de la obra poética.

Y mientras la cursaba, podía observar con claridad cómo no iba a poder dedicarme a nada relacionado con ella.

Mi realización ha ido por el camino que la vida me ha marcado, y pienso que habría dado igual lo que hubiera estudiado, si bien todo me ha servido para algo.


Retomaré las reflexiones de Ordine en otro post, porque dan para más.

¿Cuál es tu experiencia? ¿Te ha servido lo que has estudiado? ¿Crees que es más importante un aprendizaje humanístico o uno utilitario? ¿Eres profe y estás totalmente en desacuerdo conmigo? ¡Cuéntame! 🙂

 

 

 

 

 

Aprendemos en casa

Hace poco comentaba que mi trabajo, tal como era, podía cambiar radicalmente, a pesar de basarse en las nuevas tecnologías. Pues bien, así ha sido al menos temporalmente y me gustaría hablaros del proyecto tan bonito que lo ha hecho posible.

Se trata de Aprendemos en casa, un programa que ha puesto en marcha el Ministerio de Educación y Formación Profesional en colaboración con RTVE y que se está emitiendo en Clan TV y en La 2. Training Wheels se ha ocupado de crear un hilo conductor de los contenidos de cada bloque por edades y que permitirán que niños y niñas repasen y, sobre todo, se vean acogidos si no tienen acceso a otras tecnologías.

Pues bien, yo he participado en las ediciones que se emiten entre el 13 de abril y el 22 de mayo.

Proyecto liderado por Training Wheels

Logotipo de la empresa Training Wheels, encargada de organizar los bloques de contenidos de Aprendemos en casa, de RTVE

Magdalena Martín Arbesú, co-fundadora de Training Wheels, ha liderado un equipo de profesionales excepcionales que han hecho posible producir en tiempo récord una gran cantidad de contenidos adaptados a cada bloque de edad:

Clan TV: Primaria

  • 9.00-10.00 – de 6 a 8 años.
  • 10.00-11.00 – de 8 a 10 años.
  • 11.00-12.00 – de 10 a 12 años.

La 2: Secundaria

Importante, porque las clases que se emiten para secundaria han cambiado los horarios de esta manera:

  • 9.30-10.30 – de 12 a 14 años.
  • 10.30-11.30 – de 14 a 16 años.

Asignaturas por día

  • Lunes: matemáticas.
  • Martes: ciencias sociales.
  • Miércoles: educación física y educación artística.
  • Jueves: lengua e idiomas.
  • Viernes: ciencias naturales.

Profesores y profesoras de todas las asignaturas han trabajado muy duro, con la ayuda de guionistas y editores, para crear estos contenidos con una buena calidad y poder tenerlos a tiempo.


Mientras el personal sanitario y de servicios básicos se dejaba la piel cada día, me preguntaba:

¿Qué puedo hacer yo para ser útil y estar al servicio durante esta gran crisis?

Porque no soy médico, no soy enfermera, no soy cajera, no soy transportista, no sé coser… anda, que ya me vale.

Lo que sí sé hacer es escribir contenidos de formación. Si podía aportar algo para que las cosas sigan adelante, ha sido esta colaboración con Training Wheels y un montón de profesionales muy especiales.

Así que en estas semanas (parece que han pasado meses tanto por la intensidad del trabajo como por la forma en que hemos aprovechado el tiempo) he podido conocer a personas maravillosas con las que me gustará seguir en contacto, he aprendido mucho sobre cómo comunica cada docente los temas fundamentales de su asignatura haciendo que resulte entretenida, he apreciado cómo se implicaba cada profesional en su parte del trabajo y en colaborar con el resto, he visto superadas mis expectativas sobre el resultado final de nuestro trabajo.

Ha sido de esas veces en que el trabajo en equipo lo es de verdad y de forma efectiva.

Lo más bonito de proyectos como este es que cualquier persona que encienda la tele esos días y en esas horas puede disfrutar de sus resultados. Otras veces he participado en proyectos muy grandes pero que solo iban a disfrutar los trabajadores de una determinada empresa. De hecho, es posible que este sea el proyecto con más difusión en el que he participado, por lo que, una vez más, solo puedo estar agradecida.

¿Por qué ver esta programación?

Pues si todavía no os he convencido con mi implicación personal y el orgullo de haber pertenecido a este proyecto, os doy algunas razones más:

  • Porque se ha hecho una selección de contenidos variados y se ha trabajado en crear un hilo argumental, no con el fin de que los niños y niñas salgan de estas semanas con todo aprendido, sino con el fin de que sigan repasando las distintas asignaturas y tengan un entretenimiento diario.
  • Porque se ha tenido en mente sobre todo a niños y niñas que no pueden acceder a otros recursos tecnológicos, de manera que siempre se han propuesto actividades que se pueden hacer sin utilizar ningún dispositivo.
  • Porque se ha seleccionado a profes que comunican muy bien, de forma cercana y amena, para presentar cada bloque y animar a permanecer atentos hasta el final.
  • Porque los docentes plantean un reto al final de cada bloque con el que los niños y niñas pueden poner en práctica lo que han aprendido, su creatividad, su razonamiento lógico, su capacidad de juego…
  • Porque esta programación recuerda las medidas básicas de seguridad, a qué día estamos y lo importante que es permanecer en casa aunque echemos de menos a los abuelos.
  • Porque anima a niños y niñas a seguir motivados por aprender, completar los retos y jugar.

Me encantará saber que recomendáis ver estos programas a vuestros hijos e hijas de estas edades, con profes guays y que les mantienen entretenidos y al día. 🙂

¡Gracias por compartir!

¿Esto nos hará cambiar?

Esta semana estoy observando un cambio de tendencia en las comunicaciones por WhatsApp. Diría que, en todos los grupos que tengo, la comunicación ha disminuido considerablemente. Incluso algunas personas han manifestado su deseo de estar apartados del móvil por un tiempo. Quizá se deba a que estamos más habituados al confinamiento, con lo que la ansiedad es menor.

Por otro lado, observo que la gran oportunidad de cambio que trae esta situación excepcional puede que no se aproveche tal como lo esperamos. Me refiero a todo lo relativo a la utilización de Internet para trabajar y estudiar.

Trabajar desde casa

Me llama la atención seguir leyendo ofertas de empleo del sector e-learning, es decir, un sector que se dedica a producir cursos 100% online, en las que se especifica que el trabajo se desarrollará desde sus oficinas en la ciudad X con el horario tal y cual.

Poco estamos aprendiendo de grandes empresas como Articulate, creadora del mejor software para desarrollo de cursos online, que trabajan a distancia desde el día 1.

He trabajado varias veces en equipos internacionales. Trabajo para Articulate desde 2017, y nunca he oído la voz de ningún compañero o supervisor. Porque no ha sido necesario (esto no significa que no sea deseable). Contactaron conmigo por email y después gestionamos los proyectos a través de Trello. El trabajo está perfectamente organizado, no hay duplicidad de tareas y cada un@ sabe qué tiene que hacer. Por supuesto, no ha sido necesario verse en persona, algo que, cuando era posible, se solía hacer “para ponernos cara” (y perder de 2 a 3 horas incluyendo transporte para mantener una reunión de ponerse cara).

Lo más importante no es ya haber avanzado en formas de organización del trabajo más eficientes, como los métodos ágiles, sino que un sistema de trabajo remoto se basa en la confianza. Voy a repetir esto porque creo que es fundamental:

Un sistema de teletrabajo se basa en la confianza en los profesionales.

Si los supervisores/coordinadores no se fían de los profesionales que colaboran con ell@s, establecerán sistemas de supervisión del tipo:

  • Recordatorios constantes de que hay que fichar.
  • Chat/llamadas constantes para comprobar que la persona está encadenada a su silla y no se levanta bajo ningún concepto.
  • Exceso de supervisión, ahogando la poca autonomía que podría mostrar el profesional.
  • Duplicidad de tareas, haciendo que el profesional acabe por no saber a qué atenerse.

Esta forma de trabajo se basa en un espejismo: creer que nada ha cambiado y que tenemos que seguir con los sistemas de organización obsoletos de la Primera Revolución Industrial, pero a través del ordenador.

Tengo la sensación de que, cuando se haya vuelto a la normalidad, también se habrá dejado atrás el enorme espacio de innovación, apertura y creatividad que se ha abierto ahora, recordando los tiempos del teletrabajo como algo molesto, incómodo y, sobre todo, temporal.

Aprender desde casa

En este apartado me voy a limitar a hablar de lo que conozco bien, que es la producción de cursos online para profesionales.

Cabía esperar un aumento de la demanda de formación online en esta situación extraordinaria. Y este aumento se ha dado. Sin embargo, mi sensación es que se están consumiendo cursos que ya existían y que se están produciendo muy pocos cursos nuevos. Está bien reutilizar lo que ya se había hecho, pero el sector no está creciendo ni, lo que es más importante, cambiando.

Ya decía en el post anterior que las personas preferimos las experiencias síncronas, no solo de aprendizaje, sino de cualquier tipo. Es decir, preferimos interactuar, intervenir, dialogar con el formador/a y los compañeros, recibir comentarios sobre lo que hacemos, etc. También preferimos interactuar con los expert@s, queremos que los tutores de los cursos sean formadores que conocen la materia y poder tener un debate interesante, quizá por grupos de trabajo.

Al igual que con la incomodidad del trabajo desde casa, me parece que la formación mediante sesiones en vivo se vive como otra incomodidad, a caballo entre la formación online y la formación presencial, en la que, “como no podemos vernos en un aula”, “tenemos que” usar estos sistemas que nos son extraños.

De esta manera, se hace poca investigación de lo que funciona en los talleres en vivo y en línea. Lo que he detectado es que el ponente se pone a hablar, manteniendo una misma diapositiva durante varios minutos, y al poco rato, su tono monótono y el hecho de que nada cambia en la imagen hace que busquemos cualquier otro estímulo más motivador.

A diferencia de lo que ocurre en una clase, el no tener al formador/a delante hace que la experiencia sea automáticamente menos atractiva, por lo que es necesario introducir dinámicas, foros, trabajos de grupo, herramientas colaborativas, encuestas/votaciones… y huir de la idea de que una clase consiste en que una persona habla mucho y otras escuchan mucho, poco o nada.

De lo que tenemos ganas

Uso aquí el plural mayestático…

Una chica da un salto en una playa, ella está muy alegre, sonríe

Iñaki Gabiondo entrevistó a José María Álvarez-Pallete en su programa en Cero de Movistar que lleva el esperanzador título Volver para ser otros.

El presidente de Telefónica lanzó el mensaje que lleva ya unos años asociado a la marca:

La vida digital es la vida.

En efecto, gracias a la gran capacidad de las telecomunicaciones en España estamos pudiendo hacer muchas cosas que no habrían sido posibles hace un siglo:

  • Comunicarnos a diario con nuestros familiares y amigos.
  • Seguir trabajando, acceder a los sistemas de la organización, poder mantener reuniones con varias personas, incluso viendo sus caras.
  • Acceder a nuestras cuentas bancarias y hacer gestiones.
  • Presentar la declaración de la renta y similares.
  • Escuchar música y a músicos que crean piezas y nos las ofrecen en streaming.

Sin embargo, siento no poder estar de acuerdo con que la vida digital es la vida. Al contrario, creo que muchas personas estamos deseando que termine todo esto para volver a la vida tangible, analógica, en la que abrazos, olores, momentos, el sol en la piel, lo frío de la cerveza en el bar, la inmensidad de un paisaje… nos “comuniquen información” que desde luego no es digital ni tenemos ningún interés en que lo sea.

Y a la vuelta… ¿puedo seguir teletrabajando?

Otra de las personas que entrevistó Gabilondo en su programa es Pedro Alonso, director de la OMS en el Programa global de la malaria. Pedro Alonso comentó que era escéptico con respecto a un cambio de mentalidad o de hábitos cuando todo esto pase. Explicó cómo en otras ocasiones, tras emergencias muy importantes similares, se había vuelto a la “normalidad”, es decir, a más de lo mismo de antes.

No estamos afirmando que vayamos a encontrar el mundo como estaba, como si nos hubiéramos ido de vacaciones. Es evidente que no. Y precisamente por esto, por la gran oportunidad que supone haber parado y haber podido contemplar y contemplarse, me parece interesante agarrar lo que se ha transformado, asirlo con fuerza, y no soltarlo.

Así, una persona que ha observado que prefiere el teletrabajo, tendría que poder teletrabajar, ya que se ha demostrado en este “periodo de prueba” tan extraordinario, que es posible.

Y una empresa de formación, sea presencial o en línea, tiene que poder seguir adentrándose en el interesante mundo de los vídeos en streaming y los webinar, en lugar de “volver atrás” hacia lo ya conocido.


Este es el reto, esta es la oportunidad. Me gustaría conocer vuestra opinión: ¿estáis teletrabajando? ¿Estáis haciendo cursos online? ¿Qué os parecen? Gracias por leer y por comentar 😉

Tienes una cita

Estos días cobra mucho valor “tener una cita”, es decir, tener un acontecimiento o evento que se apunta en la agenda, empieza a una hora concreta y termina y, durante la sesión, permite interactuar con otras personas.

Por el contrario, puede que te apuntes a uno o varios cursos pero no tienes motivación para continuarlos. No hay nadie al otro lado a ninguna hora específica… y eso no motiva demasiado.

Tipos de citas durante el confinamiento

Durante el día, puedes tener varios tipos de citas que te ayudan a estructurar el tiempo, como pueden ser:

Seguir escuchando el programa de radio por las mañanas

El programa es en directo y con suerte tu llamada puede entrar en el aire, o tu mensaje de audio puede escucharse como respuesta a algo que han planteado. Muchas gracias a los que hacéis la radio, hacéis muchísima compañía.

Ver un programa educativo o de ejercicio en la tele

La tele como fuente de experiencias síncronas se había quedado en el telediario y algunos programas de corte informativo. Ahora se añaden programas educativos para niños o gimnasia para adultos que, sin ser en directo, sí agrupan personas frente al televisor durante el tiempo que se emiten.

Estos programas proporcionan una sensación de cohesión, especialmente a los colectivos que no disponen de medios de conexión a Internet, no son de calidad o no saben cómo utilizarlos.

Seguir un webinar o un taller que se imparte a una hora determinada

Por poner un ejemplo, ayer participé en un webinar (seminario web) de HEC Paris, impartido por Jeremy Ghez, un Economista con interesantes conclusiones de lo que está pasando con la globalización a raíz del coronavirus. Hubo tantas inscripciones que se realizó a través de YouTube en lugar de Zoom.

Ver una actuación por Instagram, YouTube, etc.

Hace un par de días vi una actuación del mago Kiko del Show, de A toda magia, englobado en el Festival #QuedateEnCasaConMagia organizado por la Fundación Abracadabra de Magos Solidarios.

También están los vídeos de Miguel Vigil en su canal de YouTube. Sus monólogos y canciones añaden un toque de humor y buen rollo a esta situación, y recomiendo altamente seguirle:

Quedar con los conocidos

Esto incluye dos tipos de citas, y son de las más valoradas:

  • Quedar con familiares o amig@s para hacer una videollamada y verse durante un rato, por ejemplo a través de WhatsApp. Esta cita puede incluir tomarse un vermut, una cervecita o el aperitivo, la idea es “emular aquellos tiempos”.
  • Quedar con profes y compañer@s de actividades para tratar de continuar con ellas a través de Zoom, Skype o Hangouts.

El aplauso de las 20.00

Este aplauso trasciende su intención inicial. No solamente muestra el apoyo a todos los profesionales que están haciendo posible que esto salga adelante, sino que poco a poco ha tomado el tono de actividad social.

El aplauso, que se oye en la ciudad como una ovación en un estadio de fútbol, reconforta en pocos minutos de todo un día de aislamiento absoluto. Especialmente desde que cambiaron la hora, se ha hecho más fácil ver en las ventanas a los vecinos de edificios aledaños y con ello aumenta la sensación de conexión social.

En muchos barrios, algunos vecinos unen al aplauso alguna música motivadora como las que compartí cuando os hablaba de darnos ánimos unos a otros. Música que hace saltar, gritar y llorar, que sirve de desahogo y para compartir penas.

Características de estas citas

Podrían extraerse algunas características comunes de estas citas que no eran lo habitual en el consumo de productos virtuales o, en general, en las formas de relacionarnos fuera de un estado de confinamiento. Por ejemplo, veo que:

  1. Prima lo auditivo sobre lo visual. Incluso en las videollamadas, la calidad de la imagen es lo de menos, no digamos el diseño gráfico. Lo que importa es oír y entender. Los aplausos: oír a los vecinos, no verlos, es lo fundamental.
  2. Prima el contacto con el círculo más cercano sobre el contacto con personas desconocidas. Si bien podemos apuntarnos a seminarios y talleres “ajenos”, mi sensación es que damos más importancia a poder continuar el contacto con personas más cercanas, tanto de la familia como de las actividades que hacíamos antes (teatro, creatividad, danza…).
  3. El aspecto casero es bueno. A diferencia de los productos profesionales que se entregaban hasta ahora, tipo charlas TED, estamos viendo productos audiovisuales con la calidad “que se puede”. De hecho, producen una mayor sensación de cercanía y sobre todo de frescura, creatividad e improvisación.
  4. Prima el horario sobre el contenido. Esto rompería la tendencia que teníamos de consumir contenidos desde plataformas online, cada uno lo suyo cuando le da la gana. Si hay un horario en que siento que otros hacen lo mismo que yo, lo prefiero, ya que da la sensación de conexión y cercanía. Esto aplica tanto a películas y series como a los cursos online. Y hablando de los cursos…

Cómo afecta todo esto a la formación online

Llevo trabajando en el sector de la formación online desde 2010. Y algo que sé desde que me formé en la UNED sobre esto (Cátedra de Toledo, 2009), es que los alumn@s valoran mucho más tener tutores expertos y poder tener sesiones síncronas con ellos.

En otras palabras, el alto índice de abandono de los cursos online se debe a que el alumno se siente solo frente a una pantalla, con lo que no se engancha al contenido, más bien se aburre pronto de él.

Es algo que se está confirmando cada día con todas las iniciativas que surgen para aliviar el peso del confinamiento y de las que ya hemos hablado.

Por ello, quizá el panorama de la formación online deba cambiar, dando más recursos a posibilitar sesiones síncronas a las que se pueda acceder y menos a interminables cursos de hacer clic, cursos que suelen estar desesperadamente bloqueados, lo que da lugar a que los alumnos hagan clic sin leer, buscando “escapar”.

Esto que estoy diciendo puede llevar a que mi trabajo actual cambie radicalmente o desaparezca, por lo que no es gratuito ni me resulta fácil afirmarlo.


Por último, quería compartir una cita con una meditación para esta pandemia, de Brigitte Champetier des Ribes. Es asíncrona, sin embargo, puedes seguir la indicación de hacerla a las 19.30:

 

Cuando puedes conocer a los que admiras

Articulate Day en Madrid

El próximo 10 de abril tendrá lugar un evento de un solo día, el Articulate Day, organizado por Actua Solutions.

Articulate es para mí sinónimo de e-learning

Son una importante empresa que ha desarrollado varias herramientas de autor específicas para los que nos dedicamos a hacer cursos online. Estas herramientas se caracterizan desde hace muchos años por ser fáciles de usar, rápidas, y por primar el resultado profesional y amigable para el alumno.

Lo último es Articulate 360, una herramienta online que permite combinar perfectamente cursos con más características hechos en Storyline con otros totalmente responsivos y fluidos hechos en Rise. Contiene una herramienta de revisiones que permite al cliente enviar comentarios de una forma muy cómoda, Review, y una biblioteca de medios con más de 2 millones de recursos, la Content Library.

Si solo fuera esto…

¡Ellos aquí!

Imagina que en tu sector admiras mucho a unas cuantas personas, son tus gurús, les sigues en redes sociales y te fijas en lo que dicen y en lo que hacen porque son muy buenos.

Pues bien, dos de estas personas, las dos que citaría primero, son quienes estarán en el evento: Tom Kuhlmann y David Anderson.

A lo largo de los años, he recurrido en muchas ocasiones a Tom Kuhlmann y su excelente blog para conocer su punto de vista, lleno de sentido común, miles de consejos prácticos y útiles, una visión clara de cómo el e-learning debe apoyar al negocio del cliente.

Además, he seguido con detalle los desafíos de e-learning que propone David Anderson en la comunidad de Articulate, un espacio lleno de descargables gratuitos, formas diferentes de solucionar una dificultad, tutoriales de las herramientas de Articulate…

Veníamos traduciendo a Tom Kuhlmann

Lo cierto es que nuestra sección de aprendizaje se ha enriquecido directamente de la amabilidad de Tom Kuhlmann al permitirnos traducir varios de sus artículos, gracias a lo cual conseguí escribir su apellido sin equivocarme (tengo que decir que, una vez más, he dudado en el orden entre la “h” y la “l”). Estos son algunos de los artículos de Tom:

El estilo desenfadado que es altamente profesional

Estoy estrechamente ligada a la marca Articulate y al estilo de comunicación que tiene. Su estilo es desenfadado: al traducirlo, Articulate habla de tú, con palabras llanas y un estilo directo. Esto no significa que sea un estilo informal o demasiado coloquial. Al contrario, la marca destila mucha profesionalidad, como puedes ver en cualquier mensaje que leas en su comunidad o cualquier plantilla o descargable que busques.

Puedes verlo también en la forma en la que hablan Tom y David:

 

Que el inglés no te frene

El gran obstáculo que he encontrado cuando trato de compartir mi entusiasmo por Articulate es el idioma: mucha gente no puede beneficiarse de la mayoría de contenidos en inglés. Más aún, Tom y David van a hablar en inglés durante este evento, y es una barrera que no todo el mundo puede sortear.

Aun así, Articulate está haciendo un gran esfuerzo por traducir contenidos de su página web, sus comunicaciones por email y las propias herramientas de autor, esfuerzo en el que colaboro humildemente.

Espero que la magia que pueden desplegar estos gurús llegue a la mayor parte de gente posible: su visita es un honor.

La cuarta restricción: lo inesperado

Uno de nuestros habituales es Nassim Taleb, ¿podría ser de otra forma?

En el capítulo 10 de El cisne negro, Taleb explica que es bastante difícil predecir, y por tanto, dar estimaciones fiables. Esto ocurre especialmente en la gestión de proyectos. Según comenta Taleb,

Somos ostensiblemente arrogantes en lo que creemos que sabemos, y esto tiene implicaciones para predecir.

Cuando aumenta nuestro conocimiento sobre algo, aumenta más nuestra confianza sobre lo que sabemos (lo sobreestimamos), lo que implica que aumente la confusión, la ignorancia y el engreimiento. Infravaloramos la incertidumbre del futuro.

La triple restricción en la gestión de proyectos

Es conocida la triple restricción en la gestión de proyectos: alcance, coste y tiempo. Cuando aumenta cualquiera de ellos, los otros dos varían y se adaptan, usualmente aumentando también.

La imagen muestra el triángulo de la triple restricción de un proyecto: alcance, coste y tiempo.

  • Si aumenta el alcance, es decir, si se contempla hacer más en ese proyecto, coste y tiempo aumentarán. Puede que solo aumente uno: es más caro pero se hace en el mismo tiempo, o es igual de caro pero lleva más tiempo. Lo habitual, sin embargo, es que sea más caro y además lleve más tiempo.
  • Si el plazo se alarga, entonces aumenta el coste de forma directa, porque suele implicar más horas invertidas, horas que no se pueden repercutir al cliente porque ya se le envió una estimación.
  • Distintos imprevistos pueden hacer que el coste aumente: todo aquello que no se tuvo en cuenta, que no se consideró que podía pasar, pero aun así, pasa.

«Yo quiero un presupuesto idealista»

Esto es lo que parecen querer decir tanto los comerciales como los clientes: “lo quiero más barato, lo quiero antes, y quiero que incluya todo y más”. Y es una petición respetable.

Para conservar las buenas relaciones, el presupuesto que se aprueba es consecuente con esta petición: más bajo, con un plazo más corto y con concesiones que se sabe que no se van a poder cumplir. Según Taleb:

Los planificadores de proyectos cometen errores sistemáticos en su predicción. Se debe a que nunca tienen en cuenta lo inesperado, lo “desconocido desconocido”, y que de todas formas no podrían considerar por no ser fácil de definir.

Se trata de las fuentes de incertidumbre ajenas o externas al propio plan, pero que casi siempre añaden más costes y tiempo a la consecución de cualquier proyecto.

Lo siguiente es de sobra conocido en todo tipo de proyectos (obras públicas, edificios, planificación de jardines, instalación de medidas de seguridad, ascensores… y el que conozco más de cerca, la formación). Lo que ocurre después es que esos molestos imprevistos siempre se presentan, dejando a todos los implicados un regusto amargo, porque nadie obtiene lo que deseaba.

La cuarta restricción: planificar imprevistos

Parece que lo ideal es planificar los imprevistos. Digamos, multiplicar los plazos por dos, por tres… Si la planificación fuese más realista, cuando llega el final del proyecto, la satisfacción del cliente sería mayor, porque las desviaciones serían menores, y probablemente, el producto sería de más calidad.

Como comenta Taleb, el ser humano tiene dificultades en planificar por la estrechez de miras que tenemos hacia lo que está fuera del plan, lo “desconocido desconocido”.

Las planificaciones saldrían bien si tuviéramos agallas para tener en cuenta nuestras propias limitaciones.

¿Cómo calcularlas entonces? Bien, no estamos hablando de causas de fuerza mayor como que haya un terremoto o que el perro se coma mis deberes. Hablamos más bien de todo lo que sí ocurre con mucha frecuencia. Planifiquemos entonces:

  • Bajas por enfermedad común
  • Sustituciones de personal que deja la empresa
  • Disconformidades con la calidad del trabajo de un proveedor
  • Cambios en la jefatura de proyectos
  • Cambios en la tecnología
  • Exploraciones y trabajos adicionales que surgen al ver el material
  • Diferencias sobre el gusto estético del producto final
  • Cambios en la interlocución con el cliente
  • Lo que era muy urgente deja de ser prioritario, o al revés

Una forma en la que esto podría hacerse es tomar proyectos similares que ya estén cerrados y comprobar cuánto tiempo llevaron, cuál fue el coste real y qué cambios de alcance se incluyeron.

Entonces, el proyecto presente será al menos tan “desastroso” como los anteriores, a menos que incluyamos estas desviaciones. Es decir, será más caro. Llevará más tiempo. A cambio, el cliente se lleva: más calidad. Menos disgustos.

El anclaje a una cifra de referencia

Otra ventaja de planificar conforme a los retrasos habituales en proyectos similares anteriores, es que nos anclaremos a cifras realistas, en lugar de a estimaciones.

Y es que, una vez tenemos una cifra de referencia, construimos creencias en torno a ella, algo que descubrieron Danny Kahneman y Amos Tversky.

Por un lado, ocurre que, cuando ponemos algo en un Excel, automáticamente cobra vida y parece que esa cifra es una verdad absoluta. Si se trata de una estimación “a ojímetro”, el fracaso está asegurado.

Por otro lado, el ser humano no interpreta bien la lógica de las grandes desviaciones de la norma. Como afirma Taleb, los proyectos humanos son escalables, y esto significa que, cuanto más se retrasa un proyecto, más se estima que se retrasará. Algo para lo que nuestros cerebros no están preparados.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Cómo haces para que tus proyectos se ajusten al plan?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

Bandersnatch en la formación online

El año 2018 se cerró en Netflix con un interesante capítulo de Black Mirror: Bandersnatch.

La característica principal del capítulo es que el espectador puede elegir qué va a hacer el protagonista. La primera elección parece banal: se elige qué cereales va a tomar por la mañana. Después, elecciones igualmente poco trascendentes como qué música va a escuchar van dejando paso a opciones mucho más duras, que ponen al espectador en un aprieto.

Se ha dicho, en este artículo por ejemplo, que no existe una verdadera capacidad de elección por parte del espectador. Realmente es así, los caminos posibles están trazados en esquemas de elecciones binarias y al recorrerlos no se tiene la sensación de estar “eligiendo la propia aventura”.

La imagen muestra el esquema del árbol de decisiones de Bandersnatch
Visto en varios perfiles de Twitter, no conocemos la fuente

Sin embargo, la propuesta tuvo una gran acogida desde el minuto uno, como puede verse en el hashtag #Bandersnatch de Twitter, e incluso en el hashtag #Bandersnach, a través de los cuales supe de la existencia del episodio.

Trasladar las decisiones a la formación

En formación online, que es a lo que me dedico, hace muchísimos años (“muchísimos” en términos de realidad digital, son entre 7 y 10) tenemos la opción de crear árboles de decisiones, o branching scenarios en inglés, para que cada alumno tenga un recorrido distinto por el contenido. Los objetivos pueden ser diversos:

  • Ofrecer situaciones casi reales en un entorno seguro.
  • Permitir al alumno equivocarse y aprender mediante ensayo y error.
  • Dirigir la formación según niveles de conocimiento, ofreciendo a cada alumno solo la parte que necesita conocer.

Aquí podemos ver un ejemplo en que se ha utilizado un árbol de decisiones, combinado con cierta gamificación.

Sería bonito, pero…

A pesar de lo interesante de una propuesta así, y de comprobar cómo produce en el usuario el deseo de desvelar qué había en el resto de caminos no escogidos, los árboles de decisiones como el de Bandersnatch se utilizan muy poco en e-learning.

¿A qué se debe esto? A que, por más que se ofrezca la posibilidad de que cada alumno pueda experimentar un camino adaptado a su nivel, lo que se quiere es un “one size fits all”, una talla única de curso, en que el alumno tiene que estar expuesto al total del contenido, de la A a la Z.

Es un enfoque un poco ingenuo: en un mundo en que un vídeo de 4 minutos es un vídeo “muy largo”, no podemos esperar que exponer a un alumno a un contenido completo, sepa o no del tema, signifique que

  1. lo está absorbiendo como una esponja,
  2. lo está entendiendo,
  3. lo está mirando y/o escuchando o
  4. lo va a saber aplicar a su puesto de trabajo en cuanto finalice exitosamente el curso.

Por lo que sé, exponer a todos los alumnos a todo el contenido, suele significar que el alumno se entrene en “cómo salir de este curso lo antes posible, localizando rápidamente el botón ‘Siguiente’, quitándome los auriculares y consiguiendo de otros compañeros las respuestas a las preguntas de test”.

Conclusiones

Realmente, no puedo saber si un acontecimiento como Bandersnatch puede recuperar el interés por los árboles de decisiones en formación online, pero me gustaría mucho que así fuera.

Para ello, los que trabajamos diseñando los recorridos didácticos, tenemos que saber muy bien cómo hacerlo. Pongo aquí algunos enlaces que dan bastantes ideas:


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Viste el capítulo de Black Mirror? ¿Utilizas árboles de decisiones en tu formación o te gustaría hacerlo?

Como siempre, agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

Lo siento, chic@s

Hay dos tipos de post en este blog: los que provienen de una investigación de algo externo, como este de Osho o este otro sobre Análisis transaccional, y los hay de una “investigación interna”, como este del agente Patou o este sobre capacidades (y zumba).

Pues este post es del segundo tipo: procede de mis reflexiones cuando estoy creando un curso de formación online.

Lo siento, chic@s.

Esta es la frase que me viene a la mente cuando los requisitos del cliente difieren mucho de los míos, y entonces me imagino a los futuros alumnos que nunca conoceré navegando por un curso incómodo, mal escrito, lleno de “debes/tienes que”, con animaciones rimbombantes, con tests insultantes o una mezcla de todo esto.

Digamos que en este blog me he llenado la boca hablando de cómo tiene que ser el e-learning (en general en la categoría Aprendizaje), pero no suelo decir que yo no hago ese tipo de cursos ideales: normalmente no puedo por diversas circunstancias.

A pesar de que me acojo por completo al Manifiesto de Cathy Moore, tengo que admitir que en general no puedo realizar ese tipo de formación y soy co-responsable de ello.

Si el cliente me pide que limite la navegación y convierta el curso en una agonía de clics hasta llegar a su test final, yo lo hago. Yo, la misma persona que tradujo este artículo de Tom Kuhlmann sobre motivar a los alumnos o este otro con 10 estupendas reglas para crear cursos atractivos.

De hecho, es el propio Tom Kuhlmann, alguien muy respetado en el sector, quien afirma que el cliente siempre tiene la razón. Y así es.

A los diseñadores instruccionales nos encantaría que el cliente fuese el alumno, pero el cliente no es el alumno, y mientras mantenemos pequeños guiños hacia quien realmente hará el curso al final, nos tenemos que atener a lo que desea quien encarga la formación (el que paga).

Pienso que esto es como un guion de una película: notas que el guionista ha tenido una gran idea, notas que sabe desarrollar buenos diálogos y que los giros de guion son coherentes con la historia. Y de pronto todo se da la vuelta y la película se convierte en una absurda locura. ¿Quizá porque su final no está decidido por ese guionista?

Simplemente quería deciros esto: a veces, cuando te apuntan a ciertos cursos online que tienen tintes de pesadilla, piensa que esa pesadilla primero la vivió un diseñador instruccional que tuvo que acogerse a ese sentimiento subyacente en muchos decisores, por el cual los alumnos son niños, la letra con sangre entra, “tienen que” ver TODO y el disfrute es ajeno al aprendizaje…