La cuarta restricción: lo inesperado

Uno de nuestros habituales es Nassim Taleb, ¿podría ser de otra forma?

En el capítulo 10 de El cisne negro, Taleb explica que es bastante difícil predecir, y por tanto, dar estimaciones fiables. Esto ocurre especialmente en la gestión de proyectos. Según comenta Taleb,

Somos ostensiblemente arrogantes en lo que creemos que sabemos, y esto tiene implicaciones para predecir.

Cuando aumenta nuestro conocimiento sobre algo, aumenta más nuestra confianza sobre lo que sabemos (lo sobreestimamos), lo que implica que aumente la confusión, la ignorancia y el engreimiento. Infravaloramos la incertidumbre del futuro.

La triple restricción en la gestión de proyectos

Es conocida la triple restricción en la gestión de proyectos: alcance, coste y tiempo. Cuando aumenta cualquiera de ellos, los otros dos varían y se adaptan, usualmente aumentando también.

La imagen muestra el triángulo de la triple restricción de un proyecto: alcance, coste y tiempo.

  • Si aumenta el alcance, es decir, si se contempla hacer más en ese proyecto, coste y tiempo aumentarán. Puede que solo aumente uno: es más caro pero se hace en el mismo tiempo, o es igual de caro pero lleva más tiempo. Lo habitual, sin embargo, es que sea más caro y además lleve más tiempo.
  • Si el plazo se alarga, entonces aumenta el coste de forma directa, porque suele implicar más horas invertidas, horas que no se pueden repercutir al cliente porque ya se le envió una estimación.
  • Distintos imprevistos pueden hacer que el coste aumente: todo aquello que no se tuvo en cuenta, que no se consideró que podía pasar, pero aun así, pasa.

«Yo quiero un presupuesto idealista»

Esto es lo que parecen querer decir tanto los comerciales como los clientes: “lo quiero más barato, lo quiero antes, y quiero que incluya todo y más”. Y es una petición respetable.

Para conservar las buenas relaciones, el presupuesto que se aprueba es consecuente con esta petición: más bajo, con un plazo más corto y con concesiones que se sabe que no se van a poder cumplir. Según Taleb:

Los planificadores de proyectos cometen errores sistemáticos en su predicción. Se debe a que nunca tienen en cuenta lo inesperado, lo “desconocido desconocido”, y que de todas formas no podrían considerar por no ser fácil de definir.

Se trata de las fuentes de incertidumbre ajenas o externas al propio plan, pero que casi siempre añaden más costes y tiempo a la consecución de cualquier proyecto.

Lo siguiente es de sobra conocido en todo tipo de proyectos (obras públicas, edificios, planificación de jardines, instalación de medidas de seguridad, ascensores… y el que conozco más de cerca, la formación). Lo que ocurre después es que esos molestos imprevistos siempre se presentan, dejando a todos los implicados un regusto amargo, porque nadie obtiene lo que deseaba.

La cuarta restricción: planificar imprevistos

Parece que lo ideal es planificar los imprevistos. Digamos, multiplicar los plazos por dos, por tres… Si la planificación fuese más realista, cuando llega el final del proyecto, la satisfacción del cliente sería mayor, porque las desviaciones serían menores, y probablemente, el producto sería de más calidad.

Como comenta Taleb, el ser humano tiene dificultades en planificar por la estrechez de miras que tenemos hacia lo que está fuera del plan, lo “desconocido desconocido”.

Las planificaciones saldrían bien si tuviéramos agallas para tener en cuenta nuestras propias limitaciones.

¿Cómo calcularlas entonces? Bien, no estamos hablando de causas de fuerza mayor como que haya un terremoto o que el perro se coma mis deberes. Hablamos más bien de todo lo que sí ocurre con mucha frecuencia. Planifiquemos entonces:

  • Bajas por enfermedad común
  • Sustituciones de personal que deja la empresa
  • Disconformidades con la calidad del trabajo de un proveedor
  • Cambios en la jefatura de proyectos
  • Cambios en la tecnología
  • Exploraciones y trabajos adicionales que surgen al ver el material
  • Diferencias sobre el gusto estético del producto final
  • Cambios en la interlocución con el cliente
  • Lo que era muy urgente deja de ser prioritario, o al revés

Una forma en la que esto podría hacerse es tomar proyectos similares que ya estén cerrados y comprobar cuánto tiempo llevaron, cuál fue el coste real y qué cambios de alcance se incluyeron.

Entonces, el proyecto presente será al menos tan “desastroso” como los anteriores, a menos que incluyamos estas desviaciones. Es decir, será más caro. Llevará más tiempo. A cambio, el cliente se lleva: más calidad. Menos disgustos.

El anclaje a una cifra de referencia

Otra ventaja de planificar conforme a los retrasos habituales en proyectos similares anteriores, es que nos anclaremos a cifras realistas, en lugar de a estimaciones.

Y es que, una vez tenemos una cifra de referencia, construimos creencias en torno a ella, algo que descubrieron Danny Kahneman y Amos Tversky.

Por un lado, ocurre que, cuando ponemos algo en un Excel, automáticamente cobra vida y parece que esa cifra es una verdad absoluta. Si se trata de una estimación “a ojímetro”, el fracaso está asegurado.

Por otro lado, el ser humano no interpreta bien la lógica de las grandes desviaciones de la norma. Como afirma Taleb, los proyectos humanos son escalables, y esto significa que, cuanto más se retrasa un proyecto, más se estima que se retrasará. Algo para lo que nuestros cerebros no están preparados.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Cómo haces para que tus proyectos se ajusten al plan?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

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Bandersnatch en la formación online

El año 2018 se cerró en Netflix con un interesante capítulo de Black Mirror: Bandersnatch.

La característica principal del capítulo es que el espectador puede elegir qué va a hacer el protagonista. La primera elección parece banal: se elige qué cereales va a tomar por la mañana. Después, elecciones igualmente poco trascendentes como qué música va a escuchar van dejando paso a opciones mucho más duras, que ponen al espectador en un aprieto.

Se ha dicho, en este artículo por ejemplo, que no existe una verdadera capacidad de elección por parte del espectador. Realmente es así, los caminos posibles están trazados en esquemas de elecciones binarias y al recorrerlos no se tiene la sensación de estar “eligiendo la propia aventura”.

La imagen muestra el esquema del árbol de decisiones de Bandersnatch
Visto en varios perfiles de Twitter, no conocemos la fuente

Sin embargo, la propuesta tuvo una gran acogida desde el minuto uno, como puede verse en el hashtag #Bandersnatch de Twitter, e incluso en el hashtag #Bandersnach, a través de los cuales supe de la existencia del episodio.

Trasladar las decisiones a la formación

En formación online, que es a lo que me dedico, hace muchísimos años (“muchísimos” en términos de realidad digital, son entre 7 y 10) tenemos la opción de crear árboles de decisiones, o branching scenarios en inglés, para que cada alumno tenga un recorrido distinto por el contenido. Los objetivos pueden ser diversos:

  • Ofrecer situaciones casi reales en un entorno seguro.
  • Permitir al alumno equivocarse y aprender mediante ensayo y error.
  • Dirigir la formación según niveles de conocimiento, ofreciendo a cada alumno solo la parte que necesita conocer.

Aquí podemos ver un ejemplo en que se ha utilizado un árbol de decisiones, combinado con cierta gamificación.

Sería bonito, pero…

A pesar de lo interesante de una propuesta así, y de comprobar cómo produce en el usuario el deseo de desvelar qué había en el resto de caminos no escogidos, los árboles de decisiones como el de Bandersnatch se utilizan muy poco en e-learning.

¿A qué se debe esto? A que, por más que se ofrezca la posibilidad de que cada alumno pueda experimentar un camino adaptado a su nivel, lo que se quiere es un “one size fits all”, una talla única de curso, en que el alumno tiene que estar expuesto al total del contenido, de la A a la Z.

Es un enfoque un poco ingenuo: en un mundo en que un vídeo de 4 minutos es un vídeo “muy largo”, no podemos esperar que exponer a un alumno a un contenido completo, sepa o no del tema, signifique que

  1. lo está absorbiendo como una esponja,
  2. lo está entendiendo,
  3. lo está mirando y/o escuchando o
  4. lo va a saber aplicar a su puesto de trabajo en cuanto finalice exitosamente el curso.

Por lo que sé, exponer a todos los alumnos a todo el contenido, suele significar que el alumno se entrene en “cómo salir de este curso lo antes posible, localizando rápidamente el botón ‘Siguiente’, quitándome los auriculares y consiguiendo de otros compañeros las respuestas a las preguntas de test”.

Conclusiones

Realmente, no puedo saber si un acontecimiento como Bandersnatch puede recuperar el interés por los árboles de decisiones en formación online, pero me gustaría mucho que así fuera.

Para ello, los que trabajamos diseñando los recorridos didácticos, tenemos que saber muy bien cómo hacerlo. Pongo aquí algunos enlaces que dan bastantes ideas:


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Viste el capítulo de Black Mirror? ¿Utilizas árboles de decisiones en tu formación o te gustaría hacerlo?

Como siempre, agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

Resumen del año, como en la tele

2018 ha sido un año próspero para este blog: se han publicado 35 entradas (esta es la 36) de diversas temáticas, se ha superado por primera vez los 500 seguidores y las estadísticas de lectura han sido mayores que otros años.

Se muestra el número de visitas y de visitantes de este blog a lo largo de 2018

En este post quiero darte un resumen de los temas que hemos tratado y de las entradas más interesantes. Es una forma de cerrar el año, de agradecer a los atentos lectores que habéis visitado este blog y de despejar el camino para el año que entra en breve.

Se muestran las estadísticas de este blog del año 2018 por mes

La mayoría de las entradas que he escrito entran en la categoría “desarrollo personal”, es la que está puesta por defecto, y cuando un texto no entra en ninguna otra, se queda aquí. Además, es la categoría que define la “línea editorial” de este blog: la mayoría de lo que escribo proviene de mi modesto desarrollo personal, y lo ofrezco por si a alguien más le puede servir.

Hemos hecho juntos un experimento interesante a lo largo de una serie de posts, más o menos en verano, que ha consistido en hacer lo común. Se trata, en resumen, de vivir la vida sin más, de no darse importancia buscando destacar a costa de perder la intimidad, buscando una pareja corriente y aceptándose como un humano “normal y corriente” sea esto lo que signifique. Incluso hicimos un test final y dimos “feedback” a los que no lo aprobaron

También hemos hablado sobre las implicaciones de cumplir años, tanto en relación con el hilo anterior, cuando afirmamos que “por ti sí pasan los años“, como en otras ocasiones en que me ha dado por compartir cómo se vive esta cosa tan rara de ser “una chica” y al poco ser “una señora”, incluyendo aquí mi propio cumpleaños.

Sin embargo, ninguna de las entradas sobre estas temáticas ha entrado en la clasificación de artículos más visitados en el total de todos los tiempos desde que el mundo es mundo… digo no, desde que existe este blog:

Se muestra el total de visitas a este blog por cada entrada clasificadas de mayor a menor

Como se puede ver, el “greatest hit” de este año ha sido el artículo sobre el teletrabajo, y lo puedo entender: es algo que muchos trabajadores se preguntan. ¿Cómo es posible que no se haya impuesto? En una era en la que parece que los robots pueden tratarnos de tú a tú, las empresas siguen necesitando ver la cara de sus trabajadores, reunirse con ellos en persona y, en general, supervisar su trabajo a través de controlar su presencia física. Creo que es la naturaleza humana, en su particular evolución, un tanto alejada de la transformación digital, mucho más rápida y arrolladora.


Solo me queda daros las gracias de todo corazón por leerme, seguirme y enviar comentarios de cuando en cuando. El año 2019 seguiremos tratando estos temas que os interesan.

¡Feliz y próspero año nuevo!

Mis cuarenta y cuatro: 2 patitos x 2

Esta semana he cumplido los 2 patitos… 2 veces. Es decir, 44.

Una bañera con cuatro patitos de goma que simbolizan el número 44 = 22 por 2

 

Es posible que me encuentre en la mitad de mi vida, es posible que me queden por vivir tantos años como he vivido, lo cual parece muchísimo, ¡y puede que hasta más!

Las tendencias “abuela Cebolleta” aumentan cuando se es más vieja que la Constitución española del 78. ¿Tanto? Yesssss…

Por otro lado, este blog cumple ya 10 años, y pienso que continuará adelante, es ya como una agradable rutina.

Y mi perra Kira cumple 12, que en términos humanos corresponde a 84: ella sí que es una abuela, con su osteoartritis y con una motivación por la vida que se contagia.

Un golden retriever color canela olisqueando la nieve
Kira en la nieve

Tener o no tener un plan de vida: esa es la cuestión

Cuando era pequeña, para mí existían tres tipos de personas: niños y niñas, señoras y señores y viejos y viejas. Es decir, iguales a mí, iguales a mis padres, iguales a mis abuelos. Por mucho que uno proyecte su vida cuando es pequeño, “de mayor quiero ser…”, no puede imaginarse la cantidad de años para los que no tenía ningún plan y ningún vislumbre. De hecho, parte de mi crisis de los 40 comenzó con la sensación de que ya estaba todo hecho y de que a partir de ahí todo iba a ser una aburrida repetición.

Ahora tengo que decir que cada vez estoy mejor. No cambiaría mi vida de ahora por ninguna etapa de mi pasado. Como decía sobre cumplir años, cada vez estoy más segura de mí misma y de lo que hago, y cada vez están más igualadas mis actividades reales con mis aspiraciones.

Conocerse a sí misma: sabiduría superior (puede que dijera o no Confucio)

Me he quitado un gran peso de encima desde que no trato de demostrar cuánto sé al redactar artículos para este blog. Esto se debe a que cada vez me parece más interesante el conocimiento personal, subjetivo, la verdadera comprensión y toma de conciencia al ir avanzando en la vida que la opinión también personal y subjetiva que puedan tener ciertos autores y que no deja de ser ajena a lo que una misma vive. Aquí estoy de acuerdo con Kris Gage.

Así que también he descubierto que, si bien puede parecerte interesante lo que lees aquí, nada va a transformar tu vida como tu propia experiencia real.

Lo que sí espero es que los lectores aprecien esta escritura más centrada: más sosegada, más fluida, menos forzada.

Todo esto ilustra un punto fundamental que he nombrado: igualar las actividades reales con las aspiraciones. Me preguntaron hace poco qué haría si me tocara el gordo de Navidad. En ese momento me di cuenta de que no tenía ni idea, y de que, cuando trabajaba en oficinas ajenas sí que me dedicaba a fantasear con lo que haría con mucho dinero, tipo dejar todo e irme a viajar, o a vivir cerca de la playa, etc.

Viviendo el día a día, sin más

No se trata de que ya no tenga ilusiones, sino que me siento a gusto con mi vida, suelo pensar a muy corto plazo, porque estoy convencida, como Nassim Taleb, de que no se puede predecir el futuro y de que se pierde un tiempo precioso al proyectar sobre aquello que está fuera de nuestro alcance. Así que disfruto de las pequeñas cosas y a veces se me olvidan los grandes anhelos de antaño.

Tampoco estoy diciendo que haya alcanzado algún estado de iluminación que me ponga por encima de esto; todo lo contrario. De hecho, hay muchas cosas que me molestan, que critico, de las que me quejo. Esas mismas que suelo omitir en este blog porque pienso que no aportan mucho, a pesar de que suelen ser buenas para conseguir seguidores que se quejan de lo mismo.

Felicitaciones varias

Ha sido interesante, como cada año, que me felicite Google. Si además una empresa se toma la molestia de crear un vídeo que te hace sonreír, pues es un gusto compartirlo:

Carátula del vídeo con que ING felicita a sus clientes

Ver vídeo de felicitación

Y quizá lo que he echado de menos han sido las llamadas de felicitación: cercanos, amigos y conocidos me han felicitado por Whatsapp y otras redes sociales, y la única llamada, claro, ha sido de mis padres, cantando el Cumpleaños feliz, porque ellos también son de la generación analógica.

En todo caso, me alegro mucho de celebrar virtual y asíncronamente mi cumpleaños con vosotros/as, y de contar con tantos sufridos lectores. 🙂

¡Gracias por leer!

 

Otro camino para solucionar problemas

He observado que para resolver un problema existen dos caminos:

  1. Mirar al problema, verlo, estudiarlo, reflexionar sobre él, hablar a la gente del problema, describir y detallar el problema, etc.
  2. Hacer otra cosa, en otra área que no tiene relación aparente, y que curiosamente resuelve o minimiza el problema.

Y he llegado a la conclusión de que el número 2 suele ser más eficiente, aunque aparentemente sea una distracción o una pérdida de tiempo.

Una mujer joven reflexiona sobre sus problemas mientras mira unas flores

Ejemplo 1: una persona se queja de su trabajo y lo soluciona ampliando su círculo de amistades

Cuando la persona quiere resolver el problema a la antigua usanza, puede describirlo y detallarlo hasta un nivel alto de complejidad: factores que influyen (jefe, sueldo, contenido del trabajo…) , en qué medida (mucho, poco, nada), por qué este problema también se daría en otro trabajo, qué soluciones están al alcance de la persona y cuáles no…

Cuando la misma persona decide invertir su energía en otra cosa, alguien le habla de una página web donde se unen grupos de personas con intereses comunes. Se apunta, empieza a salir con un grupo de fotografía, que es lo que más le gusta hacer en su tiempo libre, y la carga de atención que tenía en su trabajo disminuye progresivamente, mientras que su tiempo libre es cada vez más enriquecedor.

Ejemplo 2: una persona siente un vacío interior y lo resuelve apuntándose a teatro

La persona de nuestro ejemplo trata primero de resolver el problema de la forma que la lógica le dicta: acude a un grupo de meditación, se apunta a un curso de mindfulness, comienza a estudiar asignaturas de psicología, se compra varios libros de diferentes psicólogos influyentes… En todas estas actividades, reflexiona sobre su vacío interior, lo describe, conecta este vacío con la actividad realizada, encuentra la descripción del vacío interior de otras personas…

Mientras tanto, en su escaso tiempo libre decide apuntarse a teatro o a improvisación. Esta persona se sorprende mucho cuando ve que, mucho de lo que ha trabajado con gran esfuerzo en las otras actividades que ha probado, se trabaja también en esta actividad, y además se divierte bastante más.

Ejemplo 3: una persona piensa que los demás no reparan en ella y se olvida de esta idea bailando

Esta persona tiene una amplia información sobre la multitud de formas en que los demás no reparan en ella: no le escuchan cuando habla, no le responden a los whatsapps, no le devuelven las llamadas, los dependientes parecen querer deshacerse de ella, por la calle nadie la mira…

En su tiempo libre, va a clases de flamenco, y luego lo practica en casa. Y cuando está bailando, le importa muy poco si alguien repara o no en ella, sin embargo, todavía no se ha dado cuenta de este hecho. Solo sabe que cuando baila se siente más grande y más “ella misma”.


 

Al final, parece que el secreto es dejar de poner tanta atención en lo que hemos llamado “problema” y empezar a ponerla en actividades enriquecedoras que parecen reducir la importancia y el dramatismo que hemos dado antes a un tema.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Sientes que cuando te dedicas a otra cosa, tus problemas son menores? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías esta entrada?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios. 🙂

Cuando tu enemigo eres tú

Siguiendo con la idea de que albergamos dentro a un verdugo capaz de tratarnos como el peor Torquemada, este artículo trata de aquell@s que encuentran fuera de sí mismos/as la confirmación de un pensamiento interno bastante destructivo:

Yo no soy capaz.

Timothy Galwey, entrenador deportivo y antecesor del coaching, descubrió que es más importante vencer al contrincante interno que al externo. El contrincante interno es el depredador natural de la psique, y vamos a tomar para su descripción al depredador que describe Clarissa Pinkola Estés en relación al cuento de Barba Azul.

Recordemos el cuento:

Barba Azul se casa con la menor de cuatro hermanas, una jovencita que se siente atraída por esa extraña barba azul, que al mismo tiempo le da cierto reparo. La condición única para la recién casada es que jamás utilice una de las llaves de la casa, que corresponde a una habitación siempre cerrada. Pero ella, movida por la curiosidad, consigue encontrar esa habitación, y descubre con horror que contiene los cadáveres de las anteriores esposas de Barba Azul.

La imagen muestra un hombre con barba en tonos azuladosEs interesante destacar la fuerza del depredador natural en nuestra mente, dado que es innato, es inherente a todos los seres humanos desde que nacemos. Tanto fuera de nosotros/as (en forma de personas críticas y reprobadoras) como dentro, existe una fuerza negativa que se contrapone a nuestro yo, al deseo de alcanzar metas, de llegar lejos, de crecer como personas. Para frenar al contrincante interno es necesario conservar las facultades instintivas: perspicacia, intuición, resistencia, percepción, etc.

Lo primero es reconocer la figura de este saboteador de nuestros proyectos. Es común saber identificarla fuera de nosotros/as en personas que nos limitan, nos imponen restricciones, nos recuerdan de continuo nuestros puntos débiles. Lo importante es tomar consciencia de que, si hemos asumido a estas personas como jueces o autoridades sobre nuestra persona, es que algo dentro de nuestra mente, el depredador, se alinea con esas voces y les da la razón, echando por tierra nuestro poder.

¿Qué es lo que nos convierte en vulnerables a esta figura negativa?

Según Clarissa Pinkola Estés, son elementos clave la falta de consciencia junto con cierto hábito adquirido de no ver aquello que nos es perjudicial. Si en nuestro aprendizaje de niños/as se nos enseñó a no estar alerta ante figuras que nos saboteaban, e incluso se nos enseñó a respetarlas y a verlas «bonitas», es muy posible que de adultos desarrollemos una indefensión ante la vida. Es una pauta destructiva, puesto que buscamos fuera estar en consonancia con personas, creencias e ideologías que están de acuerdo con nuestro contrincante interno.

¿Cómo mantenemos al depredador a raya?

Siguiendo a Pinkola Estés:

Formular la pregunta adecuada constituye la acción central de la transformación. (…) La pregunta clave da lugar a la germinación de la consciencia. La pregunta debidamente formulada siempre emana de una curiosidad esencial acerca de lo que hay detrás. Las preguntas son las llaves que permiten abrir las puertas secretas de la psique.

Esta pregunta, en el cuento de Barba Azul, hace referencia a la habitación a la que la nueva esposa del depredador tiene prohibida la entrada. «¿Dónde crees que está la puerta y qué crees que habrá detrás de ella?». De la misma forma, necesitamos preguntarnos por la puerta que está encerrando la evidencia del autosabotaje, de la indefensión, de la incapacidad psicológica, del miedo. Otras preguntas en esta misma línea son:

  • «¿Qué hay detrás? ¿Qué es lo que no parece?»
  • «¿Qué sé en lo más hondo de mí y no quiero saber?»
  • «¿Qué parte de mí ha sido “asesinada” o yace moribunda?»

Responder a estas preguntas puede ser doloroso. Supone el acceso a aquello que ha sido descartado, reprimido o eliminado de la propia vida por el saboteador. Supone tomar consciencia de lo perdido, de las oportunidades dejadas atrás, y tal vez de estar viviendo un presente acorde con los instintos del depredador. Sin embargo, si no nos enfrentamos a nuestro contrincante interno (y al externo), es seguro que no alcanzaremos nuestros objetivos, abandonaremos ante el primer obstáculo, nos convenceremos de lo que creemos que es una limitación.

Se puede destruir al depredador replicando sus afirmaciones, que siempre serán distorsiones:

DEPREDADOR: «Nunca terminas lo que empiezas»

YO POSITIVO: «Eso es falso. A veces lo termino, y a veces no»


DEPREDADOR: «No tienes talento, no tienes tiempo, no vales para nada, no sabes cómo se hace…»

YO POSITIVO: «Encontremos la manera. Tengo mucha fuerza interior, yo puedo con ello. ¿Por qué no?»

Por tanto, no busques a quien confirme tus debilidades, a quien te haga ser menos, a quien limite tu capacidad infinita. Empieza a buscar el amor con tu parte positiva, con tu parte creativa y consciente. En otro sitio no podrás hallar amor, sino dependencia, y muy insana.


¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

Este artículo es un extracto del originalmente publicado en el Boletín de la Asociación Española de Tai Chi Xin Yi en marzo de 2010.

La Mujer Salvaje

Hoy traemos a la Mujer Salvaje, esa parte instintiva animal y femenina que se esconde “allá abajo”, que nace de los ovarios y que, cuando está sana, nos permite vivir la vida con profundidad, sirviéndonos de lo intuitivo, lo sexual y lo cíclico. Es la voz que dice «¡por aquí, por aquí!», o más bien, lo canta.

También se la conoce con otros nombres: La Loba, la que sabe, la huesera, la vieja…

(Seguimos en todo caso a Clarissa Pinkola Estés)

En la imagen aparece una loba, uno de los nombres alternativos de la Mujer Salvaje

No identifico a la Mujer Salvaje en mí

Es posible que tu acceso a esta potencia creativa se haya perdido, pero la Mujer Salvaje nunca muere, simplemente puede estar apartada, arrinconada, escondida en una cueva… esperando a su oportunidad para volver a cantar con su canción única: algo como “decir cuatro verdades”.

El nombre que Clarissa Pinkola Estés ha elegido, “Mujer Salvaje”, busca llamar a la puerta de estas profundidades que se han ido quedando enterradas cuando no las visitamos.

Otra experta en estos temas es Miranda Gray, a quien ya hemos tenido de invitada en este blog hablando de los tabúes alrededor del ciclo menstrual.

En su libro Luna roja, Miranda Gray ahonda en el arquetipo de la Mujer Salvaje describiendo cuáles son sus riquezas en cada fase del ciclo menstrual, un ciclo de Vida/Muerte/Vida que conlleva una serie de sensaciones, vivencias y comportamientos si se deja que nos influya y nos lleve.

Luna roja comienza de una forma muy significativa:

En la sociedad moderna, el ciclo menstrual se experimenta como un fenómeno pasivo del que solo se admite su “aparición”, ya que todo el proceso restante se ignora o bien se oculta.

Cuando se pierden los instintos, cuando nos separamos de nuestros ciclos, ocupan su lugar el trabajo intelectual excesivo, la agresividad, la domesticidad, la inercia o el aburrimiento. Todos ellos son indicadores de que La Loba se ha retirado a su cueva y se nos ha hecho más inaccesible.

Esto puede ocurrir cuando nos enfrentamos a las rigideces de una sociedad demasiado civilizadora, cuando nos dejamos llevar por prohibiciones heredadas en lugar de por permisos que nos abren a más vida o cuando nos acomodamos en la rutina al precio de perder el contacto con lo más espontáneo que llevamos dentro.

La potencia de la Mujer Salvaje

En cambio, cuando una mujer está en la salud y en la vida, es robusta, poderosa, consciente de su propio territorio, plena en su propio cuerpo, con acceso a su creatividad y a sus instintos, en constante movimiento para adaptarse a los cambios constantes.

La Mujer Salvaje es la vida, incluso esa vida que en algunas mujeres es secreta, y que corre como un “río bajo el río” de pensamientos y sentimientos lujuriosos y salvajes.

Uno de los nombres de la Mujer Salvaje es la huesera: ella reúne los huesos que han ido quedando aquí y allá hasta formar un todo, un esqueleto, y entonces canta la canción que lo devolverá a la vida. Los huesos representan la fuerza indestructible. Es una imagen potente: por perdida que esté una facultad, por desconectadas que estemos del arquetipo que mora en nuestro interior, existe una manera de reunir los huesos y devolverles la vida.

La Mujer Salvaje está en contacto con la tierra, le gusta hundir sus manos en la tierra para plantar semillas o trasplantar cepas, o bien para crear una figura; a muchas les gusta pisar la tierra descalzas, en contacto con la Madre Tierra.

El camino hacia la Mujer Salvaje

¿Cuándo se está manifestando la Mujer Salvaje en nosotras? Existen tres caminos para encontrarla:

Creación

Todas las tareas de creación de algo nuevo, especialmente la de tener hijos, son de la Mujer Salvaje. La creación se extiende a las tareas que yo llamo “desestructuradas” por tener componentes descontrolados, de improvisación o inesperados, como bailar, escribir, leer, dibujar, pintar, hacer collage, hacer teatro, cantar, tocar un instrumento, hacer cerámica…

Introspección

Clarissa Pinkola Estés propone una serie de preguntas de reflexión que pueden conducir hacia su poderosa fuerza instintiva a una mujer que se siente como desdibujada. Son estas:

  • ¿Qué ha ocurrido con la voz de mi alma?
  • ¿Cuáles son los huesos enterrados de mi vida?
  • ¿Cuál es mi relación con el Yo instintivo?
  • ¿Cuándo fue la última vez que corrí libremente?
  • ¿Cómo conseguiré que la vida vuelva a cobrar vida?
  • ¿Adónde se fue La Loba?

Relatos

Además, un camino muy rico de información está en los relatos. Los cuentos y relatos que más nos han influido de pequeñas pueden ser muy significativos para explicar la historia “de los huesos” que nos hemos ido dejando enterrados más atrás.

Algunos de los cuentos más estudiados en este sentido son Barba Azul, Las zapatillas rojas, El patito feo, Cenicienta, Blancanieves, Hansel y Grettel… por citar tan solo algunos.

¿Cuál es el tuyo?


Miranda Gray organiza meditaciones del útero con frecuencia. Aquí tienes una página en español sobre el tema.

Una versión más extendida de este artículo se va a publicar en el boletín de la Asociación Española de Taichí Xin Yi.