Si solo queda el recuerdo

Una mujer joven regresa al hogar familiar con su hermano y su madre, a la vuelta de una estancia en Suecia. Decide emprender el proyecto de convertir ese hogar caótico, anárquico y lleno de trastos en un espacio minimalista que acoja su propia oficina. Este es el argumento de Feliz año pasado, una película tailandesa que vi recientemente en una iniciativa cultural: Cine invisible V.O. Al principio, la protagonista hace lo fácil: qué mejor forma de dejar ir el pasado que meter rápidamente todo en bolsas, cerrarlas y desecharlas. Ella misma lo dice:

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Conocido refrán.

En un momento dado, estando con su amiga Pink, que es quien va a ejecutar la reforma, decide tirar a la basura un CD porque ya no hay dónde escucharlo. Su amiga abre la caja del CD y le muestra la nota que hay dentro: una dedicatoria de la propia Pink. Ver cómo quiere tirar el regalo como si fuese basura ofende a su amiga y despierta en la protagonista aquello que deseaba evitar:

Antes de deshacerte del pasado, debes mirarlo y despedirte de él.

A partir de ahí, reabrir las bolsas de basura y mirar dentro, objeto por objeto, se convierte en un proceso doloroso en el que la protagonista tiene que enfrentarse a su propio dolor, cuando encuentra objetos que pertenecen a distintas personas. Entre ellos, están las fotos que se hizo con su exnovio, a quien dejó sin ninguna explicación al irse a Suecia. Y está el gran piano, la evidencia de la ausencia de su padre, el piano al que su madre se aferra porque es la última prueba, el último recuerdo tangible, de un pasado mejor, de un hogar feliz.

Por momentos, se superponen imágenes del resultado final, el espacio blanco, aséptico y minimalista, a imágenes del estado actual, sucio, desordenado, incómodo… pero cercano y conocido. Qué duda cabe: el salón sin el piano queda mucho más despejado que con el piano, el piano «no pega» con el nuevo estilo minimalista; hay que deshacerse de él.

El hermano de la protagonista (cuyo nombre no recuerdo, todo eran nombres muy cortos, como Nim, Nao, Aim…) ve unos vídeos de Marie Kondo, y se fija en la frase que más repite:

Deja ir aquello que no despierta tu alegría (doesn’t spark joy).

Marie Kondo.

Pero para el hermano, todos los objetos que ve despiertan su alegría. En ese momento, muestra a su hermana una foto en la que se ve a la familia feliz que fueron, o que al menos fueron en el momento de la foto: el padre al piano, la madre cantando, los niños felices. Era el cumpleaños de la protagonista, pero ella no lo recuerda, se ha ocupado de ocultarse ese recuerdo que ahora es doloroso.

Cuando hay más pasado que futuro

El proceso que a la chica y a su hermano les es necesario, dejar ir el pasado y abrirse al presente, a la luz y a lo funcional, es perjudicial para su madre, porque ya solo le queda eso. Pasa los días cantando con un viejo karaoke al lado del piano que solo sabía tocar su exmarido, anclada en un pasado sin presente ni futuro. Cuando las personas alcanzamos ese momento de la vida en que empieza a haber más pasado que presente, ¿qué culpa podemos tener en tratar de aferrar aquello que fue, lo viejo conocido? Cada vez es más difícil abrirse a lo nuevo, acoger la incertidumbre, cada vez nos encuentra con un cuerpo más cansado, con una mente más saturada, con una sensación mayor de extrañeza ante lo desconocido. Quizá a esa mujer solo le quedaba ese piano. Quizá a otra mujer, que se calienta en su casa con una estufa de butano, solo le quedan las fotos en blanco y negro de muertos, junto con unos adornos anacrónicos y heterogéneos de los que no puede deshacerse, porque entonces corre el riesgo de olvidar quién era y qué hacía.

https://www.insconsfa.com/

Cada día, dejar ir

El pasado no solo está en los objetos que nos rodean, en los recuerdos que aún despiertan sentimientos. El pasado está, sobre todo, en nuestra mente. El pasado nos permite comprender el presente: sería imposible reconocer lo que nos rodea si el cerebro no estuviese preparado para registrar memorias. Por tanto, el pasado es un gran guía. Pero también es lo que nos impide acoger lo que cambia, lo nuevo. La sensación de incertidumbre es frecuentemente desagradable. Es mucho más incómodo, cansado y duro estar en una situación constante de desconocimiento sobre el siguiente paso a dar; es mucho más estresante. Pero esto empeora y se convierte en inasumible cuando, consciente o inconscientemente, dejamos de mirar la realidad para acomodarnos en lo viejo conocido. Es una colección de pensamientos y recuerdos, que, al decidir soltarlos, serían equivalentes a llenar cientos de bolsas de basura física. Por tanto, es mucho más fácil, cada día, ir mirando a lo que fue pero ya no es, dándole las gracias (a lo Marie Kondo) y dejándolo ir. Son pequeñas despedidas, un pequeño trabajo diario: se va el tiempo, se van las oportunidades, se van personas, se van formas de hacer una tarea. En su lugar, tiempo nuevo, nuevas oportunidades, otras personas, formas distintas de trabajar. Sean mejores o peores, se acaban imponiendo. Tratar de permanecer en una ceguera elegida es un esfuerzo adicional.


De nuevo, cada persona es libre de elegir a qué se aferra. En ocasiones, los cambios chocan tanto con la propia forma de ver la vida que no se consiguen digerir. Y se puede seguir adelante en una especie de realidad paralela, apoyada en esos objetos de antaño. Por ejemplo, yo sigo teniendo muchos CD que no tengo dónde escuchar, incluso algunas cintas. Tengo libros que sé que no volveré a leer. Y tengo esos adornos inservibles que me siguen acompañando, cuyo valor es solo sentimental. ¿A ti también te pasa? ¿Te rodeas de pasado? ¿O eres de las personas a las que les es muy fácil dejar ir? ¿Estás a gusto en espacios minimalistas? Me encantaría leerte en comentarios. Comparte libremente. Muchas gracias por leer.

Los límites de la IA… si los tiene

La semana pasada os hablaba de chatGPT para la creación de contenidos. Se ha pasado de verlo como una herramienta para pasar el rato a una herramienta que ahorra tiempo en distintos procesos y trabajos, dependiendo del entrenamiento que tenga esa inteligencia. Como simple usuaria, compruebo que los resultados son suficientemente buenos para apoyar el trabajo de redactores y revisores, con la alta posibilidad de sustituir a algunos de ellos en poco tiempo. La redacción de los textos es correcta ortográficamente y «neutra», algo que se pide mucho: sin ningún sesgo o tono especial. Por cierto, también se puede pedir que añada el tono o enfoque que queramos.

Empecé a preguntarme si la inteligencia artificial sería capaz de elaborar un texto literario de cierta calidad. Para comprobarlo, le pedí un poema al estilo de Francisco Brines, sin añadir mucho contexto. Este es el resultado:

Como se puede apreciar, es un poema bastante malo, muy alejado de la capacidad de este gran escritor. Eso sí, si se le pide a un alumno de Secundaria que escriba un poema y entrega este, se podría pensar que es bastante correcto, si bien hay alumnado de esta edad que ya despunta y escribe mejor. Un profesor puede darse cuenta de que un texto no se corresponde a la forma habitual de escritura de un alumno, pero quizá no tanto de que el texto lo ha generado un «no-humano».

En la misma línea, hice otra prueba muy breve, le pedí una descripción de un personaje famoso al estilo de Galdós. Este es el resultado:

Esta última explicación como excusándose es la que me resulta llamativa, no tanto la descripción. Puedo añadir que mi pregunta era desde el estado Adulto, pero su respuesta es desde el estado Niño: es la típica forma de excusarse de una persona. Un poco siniestro.

Por último, le pedí escribir un diálogo entre una persona introvertida y una extrovertida, este es el resultado:

De nuevo, es un contenido bastante plano, «neutro» y que dice poco, pero con un poco más de contexto, chatGPT podría crear un diálogo más complejo y que se podría reutilizar para un guion.

Imitando a Cervantes y Pérez Reverte

En el programa de Página 2 del 24 de enero, se habló de la inteligencia artificial como creadora de contenidos literarios, a raíz de la presentación de Incompletos, el nuevo libro de José Carlos Ruiz, que en sí mismo, parece altamente recomendable.

Y es que se hicieron varias pruebas alimentando a una IA con textos de Cervantes, creo recordar que con El Quijote. En otra experiencia, realizada por Chema Alonso (director digital de Telefónica), se alimentó a la inteligencia artificial con varias obras de Arturo Pérez-Reverte, y se le pidió elaborar un relato con su estilo. En ambos casos, parece ser que se obtuvo un texto que coincidía plenamente con el estilo del autor y que podía pasar por suyo.

Cuando se inventa cosas

De todo lo que he podido experimentar, lo que más me ha impactado es que la inteligencia artificial se haya inventado partes de la información, algo de lo que advertían varios artículos que compartí en el post anterior. Por ejemplo, le pregunté por unas siglas que aparecían en un contenido de Informática. Entonces, me «contestó» que eran acrónimos de dos empresas, con las palabras que los formaban. Cuando quise ampliar esta información buscando las páginas web, solo existía la primera empresa, la segunda se la había inventado. Es decir, había utilizado un acrónimo que era el nombre de un comité creado por la empresa real y había puesto las palabras «que le había parecido» para cada inicial. Esto me pareció siniestro.

Porque puede llegar un momento en el que las noticias que leamos «en Google» sean todas inventadas y sea imposible contrastarlas. Sé que a los niños en primaria les explican ya cómo distinguir una noticia real de una falsa. Sin embargo, cada vez es más difícil este ejercicio, personas formadas e informadas encuentran grandes dificultades en distinguir información de desinformación. Imaginemos ahora un futuro cercano en el que las inteligencias artificiales generan la mayoría del contenido al que podemos acceder por Internet, hasta el punto de que se convierten en la primera fuente de información. Me pregunto: ¿cómo vamos a poder contrastar sus invenciones?


Es difícil evitar la fascinación por la inteligencia artificial, porque produce rostros, voces y textos que son muy difíciles de distinguir de los producidos por un humano. Son bastante conocidos el anuncio de Cruzcampo con el rostro de Lola Flores sobre una actriz o los vídeos deep fake en TikTok de Tom Cruise, realizados sobre otro actor, tan convincentes que realmente parece que estamos viendo y oyendo al verdadero Tom. En un ámbito más modesto, he visto que se pueden generar voces a partir de un texto y suenan del todo «naturales», «orgánicas», un poco como la voz de Google Maps, cada vez más «humana». ¿Dónde está el límite? ¿Hay límite?

Al día con la tecnología: IA

Llevamos años oyendo hablar de la inteligencia artificial, pero este año comienza con una explosión de su uso. En particular, chatGPT genera textos de manera autónoma, respondiendo a las preguntas del usuario, generando contenido y ayudando en la elaboración de textos de todo tipo.

Al principio se comentaba que esta herramienta era muy limitada y que su nivel de profundización en la escritura era el de un alumno de secundaria. Sin embargo, eso fue «ayer». Hoy, chatGPT está entrenado porque miles de usuarios le están dando constante información.

Para estar al día con la tecnología, he hecho mis pruebas y las he aplicado a la generación de contenidos para formación online. Sinceramente, su capacidad es muy sorprendente: el contenido se elabora con corrección (sin erratas), expresiones correctas y en el formato que se quiera: resumen por puntos, elaboración de un guion de vídeo, tablas, preguntas de test… Veamos un ejemplo:

Sí, esta información la podemos encontrar en distintos artículos y está escrita de forma muy generalista. Sin embargo es correcta y 100% original.

Vamos con otra prueba. Una de las dificultades principales en los cursos online es generar preguntas de test que sean relevantes. Como ya hemos visto en este blog, lo habitual es que se escriban enunciados incompletos y que se reconozca claramente la opción correcta por ser más larga y detallada que el resto. Suelen completarse las opciones con «Todas las anteriores», «Ninguna de las anteriores» cuando al autor no se le ocurre nada mejor. Pues bien, esto es lo que me da chatGPT sin darle ningún contexto previo:

En este caso, la respuesta correcta es clara, por ser la más completa. La opciones no son homogéneas. Aun así, puedo afirmar, tras muchos años en el sector del e-learning, que esta pregunta está bastante bien planteada.

Voy a poner un ejemplo más. En ocasiones, en la formación online se reciclan contenidos anteriores que no se pueden editar o, al copiarlos para editarlos, pierden el formato. Para el primer caso, ya desde hace tiempo existen las tecnologías OCR, que permiten transcribir el texto de una imagen. Esto también lo sabe hacer chatGPT si la imagen está en Google Drive o en Dropbox. En mi caso, tenía un contenido que, al pasarlo a otro documento, se le quedaban todas las palabras juntas. ChatGPT me ayudó a resolver esto rápidamente:

Otros tipos de IA

La generación de textos es en lo que me he centrado hasta ahora, sin embargo, la inteligencia artificial también produce imágenes y voces cada vez más realistas, incluso vídeos de personas contando algo, en los que la persona no existe y lo que cuenta es un texto que se ha podido generar con inteligencia artificial.

¿Cómo reaccionamos ante esto?

La reacción de las personas ante el uso de la inteligencia artificial (IA) para crear contenido puede variar ampliamente. Algunas personas pueden verlo como una herramienta valiosa que puede ayudar a aumentar la eficiencia y la calidad del contenido, mientras que otras pueden tener preocupaciones sobre la posibilidad de que la IA reemplace a los trabajadores o genere contenido que carece de originalidad o sentido común.

En general, el uso de la IA para crear contenido ha sido muy útil en tareas específicas como:

  • La generación de texto.
  • La traducción automática.
  • La creación de imágenes.
  • La generación de música.

Sin embargo, como decía, muchas personas temen que el uso de la IA para crear contenido pueda conducir a la pérdida de empleos y a la homogeneización del contenido debido a la falta de creatividad y originalidad.

Algunos temen que el uso de la IA para crear contenido pueda conducir a la difusión de noticias falsas, contenido engañoso o contenido generado automáticamente que no tiene en cuenta la perspectiva humana, ética o moral.

En general, es importante considerar tanto los beneficios como los riesgos potenciales del uso de la IA para crear contenido y trabajar para garantizar que se utilice de manera responsable y ética.

Referencias

Para comprender la inteligencia artificial y cómo se puede utilizar, revisé varios artículos, aquí pongo una muestra de ellos:

Learning Design 3.0. En este artículo se habla del impacto de la IA en el diseño de experiencias de aprendizaje, y se apunta a distintos programas de IA que permiten realizar distintas tareas.

6 Ways AI Can Support Your Content Creation. Este artículo se centra más en las formas en las que se puede generar contenido (no específicamente formativo) con el apoyo de herramientas de IA.

Usos de chatGPT: una lista de comandos para mejorar tu vida. Este artículo muestra bastantes opciones a la hora de utilizar chatGPT. Digamos que sirve para todo.


La inteligencia artificial ha venido para quedarse, supone una revolución en el mundo digital y específicamente en la formación online y es un carro al que pienso que hay que subirse. Es un reto superar en creatividad y precisión a una herramienta tan potente. Quizá sea mejor idea hacer aquello que los robots no van a poder hacer nunca, algo de lo que ya hemos hablado hace poco.

Por cierto, hay partes de este artículo generadas con inteligencia artificial. ¿Podrías distinguirlas?

¿Qué te parece todo esto? ¿Has hecho pruebas con chatGPT u otra inteligencia artificial? Me encantaría leer tus comentarios y que compartas este artículo con quien quieras. Gracias por leer.

La ducha de agua fría

Hace poco que sigo en Twitter a un neurobiólogo profesor de Stanford, Andrew D. Huberman. He leído tuits suyos de temas que ya conocía desde hace tiempo, por ejemplo, la importancia de (idealmente) despertar con luz natural, o al menos ver luz natural por la mañana, o, como mínimo, tener bombillas de espectro total. Es algo de lo que hablaba el fallecido David Servan-Schreiber, médico autor de Curación emocional y de Anticáncer, libro que hemos mencionado en este blog.

Pues bien, el doctor Huberman también propone ducharse o bañarse con agua fría de 1 a 3 minutos nada más levantarse por la mañana, incluso antes de ver luz natural. Es curioso porque resulta que hay una corriente al respecto. Y como dice el mismísimo Galdós:

…no hay colectividad, por mala que sea, en la cual no haya algo bueno.

Galdós en Los ayacuchos.

El propio Pedro Ruiz aparece hace pocos días bañándose en una piscina, con 6º de temperatura. Realmente recomiendo verlo porque no solo se mete en agua fría, sino que lo hace como un nadador profesional.

Imagen de Ryan McGuire en Pixabay.

¿Cuáles son los beneficios de bañarse en agua fría? ¿Es una moda o realmente interesa añadir esta práctica a nuestros hábitos?

Beneficios de ducharse con agua fría

Si tecleas en Google «beneficios de ducharse con agua fría», encontrarás varias páginas que listan casi los mismos beneficios. Muestro un compendio a continuación:

  • Activa la circulación sanguínea.
  • Activa el sistema de alerta del cerebro (libera noradrenalina y dopamina), lo que hace que la persona esté más despierta.
  • Produce una aceleración cardiovascular.
  • Fortalece el sistema inmune.
  • Mejora la recuperación tras el ejercicio.
  • Tiene un efecto antiinflamatorio.
  • Favorece la concentración y el ánimo, aliviando los síntomas de la depresión.
  • Acelera el metabolismo.
  • Alivia las piernas cansadas y ayuda a combatir las varices.
  • Activa las terminaciones nerviosas de la piel, tonificándola.
  • Previene la caída del cabello.

Desde luego, con este listado de beneficios, merece la pena plantearse la práctica. Aquí puedes leer la explicación completa de Andrew Huberman.

Sin embargo, el neurobiólogo da más importancia a ver la luz solar, incluso en días nublados, recalcando que no se trata de mirar al Sol fijamente. Y yendo más allá, Andrew Huberman habla mucho, mucho, de meditación.

La importancia de la meditación

Existen técnicas de meditación que son milenarias. Las más conocidas son el yoga, el zen, el tai chi, el chi kung… Hace unos años se despojó a estas técnicas de todo componente religioso o esotérico y se les añadió evidencia científica. De ahí nació el mindfulness. El mindfulness o conciencia plena, ha tenido un esplendor mucho más corto, de manera que seguimos encontrando las técnicas de meditación ancestrales pero no tanto esta nueva.

El doctor Huberman tiene muchísimos materiales relativos a la meditación en su página web, tanto entrevistas a otros profesionales como podcast que él mismo publica (es un «youtuber pro», como diría mi sobrina). Puedes escuchar un ejemplo aquí.

El guía interno

Cualquiera que sea la evidencia científica de los beneficios o los inconvenientes de un hábito, afortunadamente seguimos teniendo libertad de elección, como adultos autónomos. Ya Zygmunt Bauman habló en Modernidad líquida de ese humano que se tenía que ganar cada día el derecho a ser y estar. A pesar de esto, cada adulto tiene el criterio suficiente para comprobar en sí mismo si un hábito nuevo le funciona, o para decidir no ponerlo en práctica en absoluto.

En los días que vivimos, parece ser que, si un científico no confirma lo que ya se sabía, deja de saberse. Tengo una sensación de empobrecimiento de la cultura y el conocimiento, por este filtro obligatorio de la ciencia. De nuevo, solo si el mensaje viene de un «experto» es lícito. Y creo que esto limita mucho las habilidades de la intuición, el descubrimiento por casualidad (el ¡eureka!), la creación loca… Pensar que todo, incluso las películas y las novelas, tiene que estar filtrado por la ciencia, reduce el producto final, lo hace aséptico y mucho más aburrido.

Así que es interesante recordar la autonomía que como adultos tenemos, que no se ha tenido históricamente y que se puede perder en sistemas más restrictivos en el futuro.

Una vez considerado esto, ¿te animas a probar esa ducha de agua fría? Puedes contar tu experiencia en Comentarios. Como siempre, muchas gracias por leer.

15 cumpleaños de este blog

Este año (2023), el blog que estás leyendo cumple 15 años. Quince años escribiendo sobre temas diversos, como:

con el denominador común del desarrollo personal.

Este año me propongo organizar todo lo que he ido recogiendo, quizá en menos categorías, o bien presentar una página de inicio estática para que cada internauta (esta palabra ya me suena antigua) vaya directamente al tema que más le interese.

tarjeta de cumpleaños de este blog

Aún se valora la especialización

He observado que los blogs y las cuentas de Twitter que más éxito tienen son los que hablan de un único tema, por ejemplo, el conocido blog de 20 minutos Yo soy tu profe, de Miguel Ángel Ruiz, con quien he tenido la enorme suerte de trabajar para el programa Aprendemos en Clan, con Training Wheels. Otro ejemplo es mi guionista de referencia, Javi Meléndez, que tanto en Yorokobu como en su propio blog, La solución elegante, destila sus «caramelos» de sabiduría sobre los guiones, con una alta capacidad pedagógica. En Twitter, tenemos a Peli de tarde, totalmente especializado en las películas de sobremesa de los principales canales y sus siestas asociadas, o Modelos con ciática, que muestra las posturas totalmente ridículas que tienen que hacer en muchas ocasiones las modelos de ropa.

Aún así, ha habido y hay personas que se pueden permitir, por su prestigio, comentar sobre temas que no son su especialización. Un ejemplo claro era Eduard Punset, economista que tenía un gran interés en la ciencia y poco a poco se dirigió a su área de interés, presentando un programa de entrevistas a científicos y llegando a escribir libros sobre lo que descubría gracias a ellos. Si sigo por los economistas, otro que era claramente versátil y brillante era José Luis Sampedro, quien hacía su «trabajo de economista» como fuente de ingresos principal y se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana para escribir, su «segundo trabajo». En esta línea, un tercer economista (y ya me va pareciendo que no es casualidad), Nassim Taleb, tiene una rica cultura, y lo mismo habla de su área de experiencia, que es la estadística y la predicción en Economía, que de sucesos históricos de las culturas mediterráneas (y de muchas, muchas cosas más).

Soy un hombre del Renacimiento

Encuentro cómodo decir esto. Si dijera que soy una mujer del Renacimiento, quizá no me estaría dedicando a tratar de conocer el mundo por todas sus esquinas. Que alguien sea «un hombre del Renacimiento» significa que toca varias áreas y en todas hace sus pinitos. Un ejemplo claro es Leonardo da Vinci, que fue pintor, escultor, inventor, anatomista… Si viviera en esta época, ¿aceptaríamos que tuviera palabra en tantos campos del conocimiento?

Así, este blog es todo menos especializado. Puede que tenga una tendencia, puede que los temas que trato estén relacionados entre sí, puede que pierda lectores cuando dejo de lado el desarrollo personal puro y entro en otros campos, pero creo que al final se forma un puzzle interesante en el que hay un sentido, una imagen global.

Pienso que cuando alguien se pone a buscar en un camino, en otro, en dos a la vez, en tres a la vez, etc. es porque tiene sed de conocimiento, quiere explicarse el mundo y explicarse el comportamiento humano y los investiga de una y mil maneras. Creo que este era el caso de da Vinci y, salvando las distancias, el mío propio.

Y es que, cada vez que trato de enfocarme en un solo tema, acabo atendiendo a varios de ellos, conectándolos, cruzando información, viendo semejanzas en lo diferente y diferencias en lo similar. Y esta es una de las capacidades humanas que no se valoran lo suficiente. Pienso que la especialización debe quedar atrás, porque la especialización es cosa de robots, tal como se explica en la segunda parte de Mi empleo, mi futuro:

Te recomiendo ver también la primera parte de #miempleomifuturo.

Lo que nos hace humanos

Si has visto el vídeo, lo que nos hace humanos son esas capacidades «anti-robóticas», como conectar información, responder de forma creativa en la incertidumbre, trabajar con emociones y tener un pensamiento crítico. Frente a ellas, nos han educado en la especialización, la repetición de la misma tarea, trabajar bien con datos y cumplir órdenes. En bachillerato (finales de 2º de BUP en mi época, con 15-16 años) obligaban a la gente a elegir un camino: ciencias o letras. Mientras que algunas personas estaban encantadas de librarse por fin de lo que no les gustaba nada, otras como yo tuvimos un gran sufrimiento para decidir entre dos cosas que nos apasionaban por igual.

«¿Cómo voy a elegir matemáticas o literatura? ¡Yo quiero matemáticas y literatura!»

Yo en 2º de BUP.

Desde entonces, el agobio por tener que decantarme por las ciencias o por las letras fue en aumento. Llegué a un COU «científico-tecnológico» que me obligó (y es así) a estudiar una carrera a la que se pudiera acceder desde ese COU, a pesar de que mi primera opción fue Periodismo. Acabé en Económicas, que, precisamente, tiene esta curiosa mezcla entre ciencias y letras (es una ciencia social), suficiente para mí cuando se completó con la parte más interesante: la que explica el comportamiento humano en sus decisiones económicas.

Me he ido resistiendo a la especialización, aun así, he acabado siendo una profesional especializada, lo soy en la formación online, en la que llevo desde 2010 y de la que de vez en cuando hablo en el blog en la categoría «Aprendizaje». Claro, puede que fuese una persona más prestigiosa en mi sector si solo escribiese sobre esto, y estuviese dedicando sesudas palabras a «los entornos de aprendizaje», «las situaciones de aprendizaje», «las rúbricas», «el aprendizaje constructivista», etc.

Sea como fuere, en mi tiempo libre he seguido dedicándome «a todo lo demás», con ese comportamiento humano de conectar saberes, de indagar más, de leer aquí y allá e irme formando una idea del mundo y de la vida. Y por eso, este blog es «aprendizaje y todo lo demás», con ese subtítulo de «desarrollo personal» tan denostado.

Somos complementarios

El último rasgo que se menciona en el vídeo es que los robots no cobran ni descansan, mientras que los humanos, sí. La educación tradicionalmente se ha basado en un sistema competitivo que compara notas (de hecho, uno de los elementos de juego que se introduce en la gamificación es un listado comparativo de la puntuación del grupo, para «picarse»). Es humano competir y es humano complementarse y cooperar. Según la teoría de juegos, la estrategia ganadora de un juego es empezar cooperando y después responder a la estrategia del otro jugador. La cooperación y el trabajo en equipo hacen que el todo sea mayor que la suma de las partes, no somos individuos aislados, sino interconectados: todos con el mismo destino colectivo.

Esta última faceta humana la contemplo cada vez más en el blog, y seguiréis leyendo sobre ella.


En resumen, este año me propongo que el blog quede más claro y que cada lector pueda encontrar más fácilmente los temas que le interesan. Además, me propongo organizar mejor las categorías y enfocarlas hacia algo, conectarlas, o englobarlas en algo mayor. Ya veremos, porque, siguiendo el manejo de lo impredecible, será algo que «surgirá». Muchas gracias por leer un año más.

Los propósitos de año nuevo

En el fin de año de 2020, mi familia y yo comentamos que era imposible que el siguiente año fuese a ser peor. Pero 2021 fue un año tan duro o más que 2020. En el fin de año de 2021 ya no nos atrevíamos a afirmar nada: ¿podía, realmente, ser peor 2022? Lo cierto es que estamos a las puertas del fin de este año y sí, podía ser al menos tan malo. Cuando echas la vista atrás, te das cuenta de que, cosas que consideraste malas, comparadas con otras que sucedieron después, resultan ser hasta positivas por comparación. De manera que una forma de relativizar los sucesos de la vida es echar la vista atrás y ponerlos en perspectiva.

En Qué bello es vivir, George Bailey, cada vez que baja o sube la escalera, se queda con un pomo en la mano, un pomo que está mal ajustado, algo que acaba por hacerle perder los nervios. Pero en un momento dado, cuando ya está de vuelta de esa otra vida «sin él» que le muestra el ángel, al volver a pasar por la escalera y quedarse con el pomo, lo besa.

Imagen tomada de https://nestinteriordesign.net/blogs/news/building-the-baileys-its-a-wonderful-life-style.

Reparar en lo que fue bien

A finales del año pasado, recibí un meme en el que se aconsejaba apuntar en papeles lo bueno que se recibe de la vida e irlos metiendo en un bote. Al final del año, encontrarías todos esos regalos de la vida en los que en el día a día no reparas. Pues bien, me propuse recoger cada semana en una agenda tres regalos de la vida. La mayoría de las semanas, tenía más de 3 cosas por apuntar, mientras que muchas otras, me costó llegar a ver 3 cosas positivas.

Ahora recupero esas notas de un año completo y he sacado estas conclusiones:

  • La mayoría de «regalos de la vida» fueron acontecimientos con personas cercanas. Nada de grandes celebraciones, más bien, tardes tranquilas, conversaciones por teléfono, tomarse un aperitivo, ver un espectáculo de impro… Tener todo lo que se necesita suele ser lo menos valorado, o que haya personas en tu vida «que siempre están ahí»: ambas cosas se dan por hechas. Tomar conciencia sobre lo que ya se tiene hace más liviano un año duro.
  • Otros regalos fueron cuando salí de mi zona de confort para hacer algo que no había hecho nunca. De hecho, he tenido mucho de esto este año, en todas las áreas: ha sido para mí un cambio radical de forma de vida.
  • Algunos regalos muy grandes provienen de fuera y simplemente queda aceptarlos (o rechazarlos). Por ejemplo, uno de los momentos que me pareció un gran regalo fue el fin de las mascarillas en la mayoría de los espacios, el 20 de abril. Los meses anteriores de este año tuvimos que ir con mascarilla a todas partes, incluido el gimnasio.

Esta práctica de apuntar cada semana tres sucesos, acontecimientos, personas o desafíos que supusieron regalos, me ha llevado a tener más conciencia de que las cosas buenas de la vida se relacionan con el contacto con otras personas, principalmente las más cercanas, y con desafiar los propios límites. En menor medida, también, con aceptar lo que llega.

The world is a rich tapistry, my friends.

Saul en Better Call Saul.

Como os decía, hay semanas que «el Sol» (que haga sol o poder pasear al sol, o incluso ver el sol por la ventana) puede ser un regalo, sobre todo cuando ha habido varios días con niebla, o nublados, o lloviendo mucho. Es como ese pomo de la escalera de George Bailey: tras ver lo que habría pasado si él no hubiera nacido, que se desencaje el pomo es hasta gracioso.

Ser capaces de relativizar también ayuda a poner los sucesos en perspectiva, especialmente los negativos.

Yo misma.
Este es el meme que ha inspirado esta entrada de blog.

¿Te animas a tomar notas con lo bueno que te vaya sucediendo cada semana de 2023? ¿Qué reflexiones te surgieron al leer esta entrada? Como siempre, muchas gracias por leer y compartir. Feliz Año, querid@s lectores.

El eslabón más débil

Sigo a vueltas con el guion de vida. Otro tema del que he cobrado conciencia es que el guion de vida puede ser ganador, banal o perdedor en distintas facetas de la vida que son como eslabones de una cadena, y será el eslabón más débil el que determine la trayectoria vital. Por ejemplo, una persona puede tener un guion ganador en el trabajo, llegar muy lejos, ascender, asumir riesgos, ser reconocida… y, mientras, tener un guion perdedor en las relaciones de pareja, no logrando mantener una relación estable con vínculos seguros. Es la misma persona y sin embargo no es capaz de trasladar sus estrategias ganadoras en un área a otra en la que las cosas no funcionan tan bien.

Este devenir tan distinto en las distintas áreas vitales puede explicar esos guiones aparentemente ganadores que luego acaban perdiendo de la peor forma. Es interesante analizar esto. ¿Cómo es posible que una persona no sea capaz de utilizar sus fortalezas de un área en otra?

Cómo fortalecer el eslabón más débil

La buena noticia es que existen formas de trasladar las habilidades a otra faceta de la vida. Por ejemplo, la programación neurolingüística (PNL) tiene ejercicios en los que se visualiza una experiencia ganadora, se ancla en una parte del cuerpo con un gesto que normalmente no se realice y se entrena a la mente para recurrir a las capacidades de esa experiencia ganadora siempre que se repite el gesto de anclaje.

Por otro lado, técnicas como el coaching permiten ampliar el campo de visión con el fin de detectar hábitos y creencias que limitan las capacidades en un área concreta. Por ejemplo, una persona quiere ir al gimnasio, se apunta pero no consigue ir nunca: siente que no tiene tiempo. Con ayuda de un coach puede detectar que el entorno no facilita que acuda al gimnasio. Si se prepara una mochila con todo lo necesario, solo tendrá que cogerla y salir, o meterla en el maletero y sacarla cuando la necesite. Así, el objetivo grande (hacer ejercicio) se trocea en al menos 2, preparar la bolsa y acudir al gimnasio.

Imagen de Jarda Šma en Pixabay.

La detección de creencias es fundamental para aplicar habilidades y capacidades de un área que funciona a otra que no. Una forma de hacerlo es analizar el propio lenguaje, algo a lo que la PNL dedica mucho tiempo: generalizaciones, eliminaciones, suposiciones… Por ejemplo, se puede tener la creencia de que toda la gente con dinero roba o que el dinero es sucio. Se puede creer que todos los hombres son unos cerdos, o que tratan siempre de engañarte. Tanto la PNL como el análisis transaccional (AT) ayudan a detectar este tipo de creencia, desafiándola.

El AT va más allá: describe la conducta automatizada que hace que una persona represente su guion de vida en secciones cortas. Creo que Eric Berne llega a la excelencia con la descripción de los juegos a los que jugamos para evitar una verdadera intimidad. En estos juegos, el protagonista busca a las personas que pueden representar los papeles, comienza la escenificación y logra su objetivo: una sensación de pérdida para todos los jugadores, incluido el protagonista. Una vez detectada la representación, se puede cambiar por otra que no reproduzca el comportamiento perdedor en el área «más débil». Uno de los juegos más fáciles de describir es «sí, pero…»:

El protagonista plantea un problema aparentemente irresoluble. El resto de jugadores se ponen en el papel del padre nutricio y empiezan a dar soluciones al problema. La respuesta del protagonista siempre será: «sí, pero…» echando por tierra cada solución. Al final «gana» (perdiendo) porque demuestra que su problema no tiene solución.

Juegos que la gente juega.

Por último, las constelaciones familiares permiten liberar temas que provienen de generaciones anteriores y que se reproducen de forma inconsciente. Buena parte son estas creencias y conductas automatizadas que comentaba. Por eso se da tanta importancia a estar en el estado adulto del yo y a tomar conciencia de lo que se hace, de lo que no se hace, y de las consecuencias que tiene cada decisión.

¿Y si paso del tema?

No existe ninguna necesidad de «mejorar» la parte más débil de nuestra personalidad, ni de «arreglar» algo que se presupone roto. Cada persona sentirá qué es lo que le conviene en cada momento. Y hay momentos en los que, por mucho que se sepa que se tiene esa parte más débil, ese ángulo muerto por el que vienen los golpes de la vida, no es posible invertir la energía suficiente en cambiarla, o no merece la pena.

Precisamente, de esto va actuar desde el estado adulto: tomar conciencia de las acciones y de sus consecuencias. Nada más. Nada menos. No se trata de torturarse o excluirse de la propia bondad.

De hecho, pasar del problema que te inquieta estando aquí y ahora, consciente de lo que se hace y no se hace, sin automatizar conductas, es una forma como otra cualquiera de llevarlo, rindiéndose a lo que es, sin más.

Más sobre el estado adulto

En el estado adulto es mucho más difícil que otra persona te involucre en sus juegos. También es más difícil iniciarlos tú, porque enseguida te das cuenta de que se trata de una conducta automatizada que no te lleva a ninguna parte.

Si quieres leer más sobre esta parte de tu personalidad con la que estar a gusto siendo tú, visita estas otras entradas del blog:


¿Cuál es tu caso? ¿Sientes que todas las áreas de tu vida están más o menos igual? ¿Sientes por el contrario que un aspecto te resulta más difícil y es el que te frena? Como siempre, muchas gracias por leer y por compartir.

El último giro de guion

De los temas que he estudiado en profundidad en mi vida, el del guion de vida es uno de los que más presentes tengo. No hago más que ver decisiones tomadas por la gente con base en su guion de vida, un «escrito» que se sigue de forma automatizada e inconsciente. Pues bien, he llegado a esta conclusión:

El resultado del guion se conoce al final.

Yo misma.

Esto explicaría por qué personas con un guion ganador, que van cosechando éxitos en su vida y van triunfando, escalando, logrando objetivos, de pronto terminan con un final perdedor, como ya expuse cuando hablaba de O. J. Simpson, Marilyn Monroe o Benito Pérez Galdós.

En una película de acción y grandes robos, The Italian Job, un personaje dice que confía en la gente, pero no confía en el diablo que llevan dentro. Esto me conecta con la forma en que nuestro amigo Eric Berne veía esas decisiones de guion que echan todo a perder, esos giros que molesta ver en una mala película y duele ver en una persona cercana. Berne lo llamaba «la voz del diablo», que susurra a la persona algo como «tírate por el barranco».

Recetas para el éxito

No será que falten recetas para el éxito aquí y allá. Hace poco, buscando documentación que tenía guardada de distintos cursos, di con un texto en PDF titulado Proyecto de vida, sin autor ni copyright reflejados en sus páginas. Empecé a leer y encontré muchas de estas recetas para el éxito, muy bien explicadas. Realmente merece la pena mencionar algunas de sus explicaciones. Por ejemplo, dedica varias páginas a explicar el triángulo de la vida, una teoría de Bob Trask, presidente de Aras Foundation, que explica el éxito y el fracaso como dos caras de la misma moneda. A pesar de que este PDF anónimo tiene ya unos 14 años, la página de Aras Foundation sigue activa.

Triángulo de la vida. Adaptado de un material anónimo. Fuente original: Aras Foundation.

Si observamos brevemente el triángulo, tiene un recorrido externo en el sentido de las agujas del reloj. En este recorrido, el miedo es un impulsor hacia el éxito, la forma de encararlo es correr riesgos. Este éxito nos otorga un reconocimiento externo y una mejora de la autoestima. Tras el éxito, el ganador se permite un descanso, tras el cual analizará cuáles han sido sus fortalezas y debilidades, para emprender el próximo paso con este aprendizaje ganado. Una vez lo ha hecho, puede volver a enfrentarse a lo que le da miedo.

El camino inverso, al contrario de las agujas del reloj, es el del guion perdedor. Ante el miedo, entra en ansiedad y se paraliza, no actúa, sino que descansa sin haber logrado nada. Esta evasión lleva a la persona a aburrirse y sentir que no merece reconocimientos, por tanto, su autoestima se ve afectada. La inacción lleva a sentirse culpable y se vuelve a la ansiedad. Como dice este autor que me gustaría mucho identificar y nombrar:

Hay una y mil formas de evadir la responsabilidad que tenemos con nosotros. Pasando horas interminables chateando, viendo TV, platicando tonterías, vagando, enojándonos, haciéndoles berrinches a los padres, a la pareja, a los maestros; usando drogas, durmiendo de más, deprimiéndose, confundiéndose, olvidándose de lo importante, fingiendo, aparentando, mintiendo, perdiendo el tiempo, suicidándose, etc. Pronto la evasión se convierte en aburrimiento… a veces mortal.

Proyecto de vida. Autor desconocido.

En esta cita, el autor pasa del guion banal al guion perdedor, y de este al guion harmático o de muerte, la versión más extrema de los guiones perdedores.

La autoestima, clave en el éxito

El autor desconocido menciona la autoestima como la clave, el impulsor que permite transitar por la parte externa del triángulo de vida. Y qué fácil es que falle, qué fácil dejarse caer dentro, incluso creyendo que se está en el legítimo descanso después del éxito. Si la autoestima no se ha construido fuertemente en la infancia, en que la actitud de los padres es clave para ello, se puede construir después: desde el adulto, cada vez que enfrentamos el miedo, cada vez que corremos riesgos, cada vez que vencemos retos, estamos reforzando la autoestima. Para su reconstrucción y fortalecimiento, ningún secreto: constancia, responsabilidad, aceptación… De estas palabras de nuestro autor desconocido encontramos alguna en la receta del éxito de este tuitero, Álex Maese:

Puedes ver el hilo completo de Álex Maese aquí.

Posponer, la clave del fracaso

Si hay un elemento que todas estas recetas para el éxito sugieren evitar, es la procrastinación, el posponer una y otra vez la meta. Claro, el diablo nos está diciendo: «mejor ve otro capítulo de la serie», «mejor déjalo para mañana, ¡qué pereza!», «no lo hagas, total, no va a servir para nada». Todas estas son la voz de la baja autoestima, una voz con un componente embriagador que nos adormece y nos arrastra a lo más fácil: la evasión. Posponer no es otra cosa que evadir. ¿Evadir qué? Evadir la vida que te ha tocado, evadir la responsabilidad que tienes, evadir el malestar que produce el incomodarse por primera vez, hasta que la rueda se engrasa y va siendo menos incómodo actuar.

Yo estoy de acuerdo con Haruki Murakami en que la voluntad no se puede forzar. Sin embargo, también pienso que cada persona es capaz de mucho más de lo que cree. De hecho, las personas estadísticamente somos muy parecidas, respondiendo a una distribución normal, una campana de Gauss que se nos aplica en nuestras características y capacidades. Incluso cuando nuestros cerebros, por su configuración, tienen una menor fuerza de voluntad, podemos entrenarnos para aumentarla.

La voz del diablo, el secreto de ese último giro de guion

Cuando observo la trayectoria vital de alguna persona, me acuerdo de ese cuento: «¿Buena suerte, mala suerte…? ¡Quién sabe!». Porque una vida puede haberse enderezado, puede parecer que va siguiendo un camino de éxito, aunque sea discreto, pero hasta el último giro de guion no podemos sacar conclusiones. Así, uno de los «mejores» guiones de vida en los que se puede acabar es el de final abierto: las personas mayores se sientan a contemplar el paso del tiempo. Ya han vivido, ya han cumplido metas, ya han ganado y perdido, y ya no tienen objetivos nuevos, solo estar. Este guion es un final banal, mejor que, por ejemplo, asesinar a tu exmujer o tirarte por un barranco con tu coche.

Solo al final sabemos si la persona va a dejarse llevar por un último giro de guion que la arroje fuera de su camino o si va a quedarse tan tranquila dando de comer a las palomas. Incluso puede que, en efecto, sea realmente una persona con guion ganador y siga activa hasta el último día.


Después de leer todo esto, alguien dirá: ¿Y para qué todo este esfuerzo? ¿Para acabar así? Este esfuerzo, realmente, supone ir a más. Como dice Bert Hellinger, ante cada decisión de la vida, puedes ir a más o puedes ir a menos. Tú decides. Cuando vas a más, progresivamente va siendo más fácil acomodarse en la incomodidad, enfrentarse al miedo, cosechar éxitos. Cuando vas a menos, la vida se va complicando, parece que todo a tu alrededor falla, pero eres tú quien no coge las riendas. Tu vida es tuya: haz lo que quieras.

Aquellas costumbres

«En los cuarenta andaba el siglo [1840] cuando se inauguró (calle de la Abada, número tantos) el comedor o comedero público de Perote y Lopresti, con el rótulo de Fonda Española». Así comienza Montes de Oca, un Episodio Nacional de Galdós que menciona muchas costumbres curiosas de la época. Aquí, la adopción de los hábitos franceses en el comer. Más adelante sigue:

La exótica palabra restaurant no era todavía vocablo corriente en bocas españolas: se decía fonda y comer de fonda, y fondas eran los alojamientos con manutención y asistencia.

Narrador de Montes de Oca.

Como puede verse, en los libros se encuentra cómo se origina el uso de vocablos que en un principio suenan muy extraños y que después se adoptan y son de lo más común. La fonda entonces era similar a los orígenes del pub inglés o irlandés: un lugar en el que se puede comer pero también dormir.

Los italianos Perote y Lopresti también contribuyeron a sustituir la lista verbal (tengo gambas, tengo chopitos, tengo croquetas, tengo jamón…) por el menú, que empezó llamándose «ordubre», por adaptación fónica de hors d’oeuvre (aperitivos). Otra novedad de estos italianos es que pusieron un precio fijo a un buen número de platos, «por el módico estipendio de 12 reales», adaptado a la pobreza nacional.

Anuncio de la ONCE con la canción que se popularizó.

Para continuar con las novedades, el narrador menciona que Genieys (otra fonda similar) había dado a conocer las croquetas, pero Lopresti las puso al alcance de los bolsillos flacos. Cuesta imaginar una España en la que las croquetas no fueran plato habitual de un restaurant, pero ocurrió hace menos de dos siglos. Y es que se importaron de Francia. Además de croquetas, Genieys servía asados un poquito crudos, chuletas a la papillote y otras cosillas.

Luego estaban los caldos:

…el poco pelo de la clientela limitaba el consumo a los tintos de Arganda o Valdepeñas para pasto, y un Jerez familiar y baratito para los libertinos domingueros, y para los que iban de jolgorio, con mujerío o sin él, a horas avanzadas de la noche.

Montes de Oca.

Como vemos, el tema de salir «de jolgorio» por la noche es más antiguo que las croquetas.

No solo se bebía vino, también agua. Recordemos que en esta época no había agua corriente. Así, la que se ofrecía «se anunciaba como de la Fuente del Berro; mas era de la Academia o de la Escalinata».

Fonda de la calle Toledo. Grabado de época. Colección particular.

Perote y Lopresti adoptaron el horario francés, dando la comida fuerte por la noche, con supresión de cocido. Cuesta pensar cómo cambian costumbres tan arraigadas como el horario de la «comida fuerte», pues este cambio no ha resistido el paso del tiempo. El caso es que en esta Fonda Española daban almuerzos de seis y ocho reales al medio día, con huevos fritos y uno o dos platos, junto con «el invariable postre de pasas y almendras con añadidura de un bollito de tahona» y, atención:

…régimen que las casas de huéspedes han perpetuado como una institución hasta nuestros días, y será preciso un golpe de revolución para destruirlo.

Narrador de Montes de Oca sobre el invariable postre.

Pues algo debió de ocurrir entre 1898, la fecha en la que don Benito escribe esta novela, y nuestros días, porque el postre no ha resistido el paso del tiempo.

Lo que afortunadamente sí cambió fue la iluminación de las calles. La Fonda Española estaba bien iluminada a primera hora de la noche con «un farolón de dos mecheros», pero era oscura y expuesta a tropezones a última hora de la noche,

…sin contar el desagradable «quién vive» de las humedades mingitorias.

Narrador de Montes de Oca.

Matrimonio indisoluble

Ese mujerío que a veces acompañaba a los hombres era «bulliciosa trinca de mozas alegres». Pero la mayoría de mujeres de la época estaban atadas a costumbres muy conservadoras y férreas.

En esta novela aparece un personaje femenino fuerte, Rafaela del Milagro, hija del anteriormente citado, una mujer joven «separada de su marido por la mala vida que éste le daba». A través de este personaje, Galdós denuncia cómo una mujer en estas condiciones está en un estado indefinido, «ni casada, ni soltera, ni viuda». El destino de una mujer separada era vivir como una monja en el hogar de sus padres. La propia Rafaela defiende el divorcio:

Tanto hablar de libertad, y no nos traen el divorcio. Que mi padre no me oiga decir la herejía de que no tendremos una buena Constitución hasta que no traigan las reglas de descasar…

Rafaela en Montes de Oca.

Pues Rafaela no llegó, desde luego, a la Segunda República, cuando por primera vez se instauró el divorcio (1932), casi un siglo después del momento en el que se sitúa la novela. Galdós era muy sensible a los derechos de las mujeres, y esto nos da personajes femeninos fuertes y decididos en sus novelas.

En definitiva, aquellas costumbres quedaron atrás, los cambios finalmente se producen y, después, parece que las cosas siempre fueron así.

El atractivo de la guerra

La guerra, como la imitación, es connatural al ser humano. Siempre ha habido guerras. Cuando empecé a leer los Episodios Nacionales de Galdós, lo que más me aburría era la guerra. No solo eso, no quería saber nada del tema. Además, el primer episodio, Trafalgar, tiene una fuerte curva de aprendizaje con el vocabulario naval. Sin importar la maestría con la que don Benito describe la guerra, incluida la intervención de las mujeres en ella, no era un tema que me interesara.

Honrando la guerra

Pues bien, me he dado cuenta de que cada vez me interesa más entender la guerra. La guerra como estrategia y táctica, como organización de batallones, como objetivos de conquista. Galdós mezcla admirablemente este punto de vista propio de los altos mandos con el punto de vista del soldado raso y del pueblo, que se ve envuelto en el conflicto, luchando, defendiéndose, sufriendo ataques, estados de sitio, hambrunas; muriendo o quedando lisiado.

Ahora en algunos programas vemos coroneles, generales, dando su punto de vista. Cuentan, por ejemplo, cómo los submarinos están ubicados en zonas estratégicas, dónde están los objetivos clave, los radares, cuáles son las tácticas defensivas, etc. Lo que más me llama la atención de los militares es que se duelen del dolor ajeno, de las atrocidades cometidas en civiles, del dolor gratuito. Por tanto, ser una «persona de la guerra» no implica ser insensible al dolor ajeno, ni mucho menos.

España es un país que se pasó en guerra la mayoría del siglo XIX. Así, los Episodios Nacionales solo pueden relatar esto: combate, tregua, inestabilidad del gobierno, nuevos conflictos… Hasta sus personajes llegan a confesar que les gusta la guerra, como un estado vivo, de acción, de movimiento hacia algo. Sigue sorprendiéndome cómo se relata la vida de los civiles en medio de la guerra, siguiendo sus actividades cotidianas en la medida de lo posible, interesados en el amor, en el trabajo, en la familia, amistades.

La guerra vista sobre el terreno. Imagen de Defence-Imagery en Pixabay.

El arte de la guerra

El arte de la guerra de Sun Tzu es uno de esos libros, como la Poética de Aristóteles o el propio Tao Te Ching, de Lao Tse, que contiene verdades imperecederas. Son el «primer manual» sobre distintos temas, al que se recurre una y otra vez. Este librito es el tratado sobre la guerra más antiguo del que tenemos conocimiento. Tiene mucha información sobre las batallas «de la época» (hace más de 2.000 años), por ejemplo, en términos de distancias recorridas, caballos necesarios, condiciones atmosféricas, terreno…

También contiene mucha otra información más generalista y que se utiliza incluso en ámbitos de estrategia empresarial. Así, algunas perlas como:

Todo el arte de la guerra está basado en el engaño.

Sun Tzu

La perspectiva general de este tratado es la del estratega, del general. Se analiza la batalla en detalle, pero siempre con una visión global, desde arriba. Se ataca al enemigo cuando está desprevenido, cuando no es claramente más fuerte, cuando está desorganizado. Sin embargo, se conserva la compasión hacia los prisioneros. No en vano, menciona el Tao como filosofía de base. Esta compasión no impide saquear al enemigo y aprovecharse de sus víveres.

Algunos temas generales que se pueden extraer de este manual son:

  • Mejor que las batallas no sean muy prolongadas, desgastan a los soldados y no son muy productivas. Lo aplicaría a cualquier proyecto.
  • El refinamiento en la guerra es atacar los planes del enemigo, evitar la batalla, desmontar su estrategia.
  • Es vital conocer las fuerzas que se tienen y actuar en cada caso conforme a ellas.
  • El general debe actuar según se presenten las circunstancias, incluso en contra del soberano bajo el que actúa.
  • No se puede controlar que el enemigo sea vulnerable, pero sí se puede potenciar la propia invencibilidad.

El punto de vista

De pequeña, jugaba con mi hermano a la guerra. Era un juego de mesa en el que se iban conquistando países, sobre un mapa. Yo siempre perdía, por varias razones: mi hermano era 3 años mayor, más avispado y más interesado en el tema. Pues bien, el punto de vista era el del general. El tablero era un gran mapa con los países, y había unas fichas con forma de tanques o similar. Desde arriba, la batalla se planifica según contaba Sun Tzu y según cuentan ahora militares de alto rango en distintos programas de la tele. Desde abajo, la batalla se parece a las películas que vienen a la mente, como El cazador, Apocalypse Now, Platoon, La chaqueta metálica y tantas otras.

La clave, quizá, es esto que comenta Sun Tzu:

En términos generales, mandar a muchas personas es como mandar a unas pocas. Es cuestión de organización.

Sun Tzu

En el momento en el que agrupamos personas, las personas dejan de ser tales. Así, un batallón visto desde el aire es un objeto, una especie de arma viva. Ya no es cada persona que lo compone. Rescato de nuevo la forma magistral de ver la guerra que tiene Galdós: constantemente ve la estrategia de cada general y constantemente muestra las consecuencias en personajes con los que el lector ya se ha identificado, personajes que asisten a fusilamientos, que caminan durante largas jornadas, que se empapan con la lluvia o que comen un mendrugo de pan y otras sobras. No olvidar al soldado ni al civil podría ser lo que pusiese la guerra en su justa medida. No dejar fuera la visión de cerca mientras se mantiene la visión global.


Si tienes curiosidad sobre el tema, el general Rafael Dávila ha escrito recientemente un libro llamado El nuevo arte de la guerra. Puede ser interesante leerlo, ver lo que ha cambiado y lo que sigue estando ahí.