Otro camino para solucionar problemas

He observado que para resolver un problema existen dos caminos:

  1. Mirar al problema, verlo, estudiarlo, reflexionar sobre él, hablar a la gente del problema, describir y detallar el problema, etc.
  2. Hacer otra cosa, en otra área que no tiene relación aparente, y que curiosamente resuelve o minimiza el problema.

Y he llegado a la conclusión de que el número 2 suele ser más eficiente, aunque aparentemente sea una distracción o una pérdida de tiempo.

Una mujer joven reflexiona sobre sus problemas mientras mira unas flores

Ejemplo 1: una persona se queja de su trabajo y lo soluciona ampliando su círculo de amistades

Cuando la persona quiere resolver el problema a la antigua usanza, puede describirlo y detallarlo hasta un nivel alto de complejidad: factores que influyen (jefe, sueldo, contenido del trabajo…) , en qué medida (mucho, poco, nada), por qué este problema también se daría en otro trabajo, qué soluciones están al alcance de la persona y cuáles no…

Cuando la misma persona decide invertir su energía en otra cosa, alguien le habla de una página web donde se unen grupos de personas con intereses comunes. Se apunta, empieza a salir con un grupo de fotografía, que es lo que más le gusta hacer en su tiempo libre, y la carga de atención que tenía en su trabajo disminuye progresivamente, mientras que su tiempo libre es cada vez más enriquecedor.

Ejemplo 2: una persona siente un vacío interior y lo resuelve apuntándose a teatro

La persona de nuestro ejemplo trata primero de resolver el problema de la forma que la lógica le dicta: acude a un grupo de meditación, se apunta a un curso de mindfulness, comienza a estudiar asignaturas de psicología, se compra varios libros de diferentes psicólogos influyentes… En todas estas actividades, reflexiona sobre su vacío interior, lo describe, conecta este vacío con la actividad realizada, encuentra la descripción del vacío interior de otras personas…

Mientras tanto, en su escaso tiempo libre decide apuntarse a teatro o a improvisación. Esta persona se sorprende mucho cuando ve que, mucho de lo que ha trabajado con gran esfuerzo en las otras actividades que ha probado, se trabaja también en esta actividad, y además se divierte bastante más.

Ejemplo 3: una persona piensa que los demás no reparan en ella y se olvida de esta idea bailando

Esta persona tiene una amplia información sobre la multitud de formas en que los demás no reparan en ella: no le escuchan cuando habla, no le responden a los whatsapps, no le devuelven las llamadas, los dependientes parecen querer deshacerse de ella, por la calle nadie la mira…

En su tiempo libre, va a clases de flamenco, y luego lo practica en casa. Y cuando está bailando, le importa muy poco si alguien repara o no en ella, sin embargo, todavía no se ha dado cuenta de este hecho. Solo sabe que cuando baila se siente más grande y más “ella misma”.


 

Al final, parece que el secreto es dejar de poner tanta atención en lo que hemos llamado “problema” y empezar a ponerla en actividades enriquecedoras que parecen reducir la importancia y el dramatismo que hemos dado antes a un tema.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Sientes que cuando te dedicas a otra cosa, tus problemas son menores? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías esta entrada?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios. 🙂

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Cuando tu enemigo eres tú

Siguiendo con la idea de que albergamos dentro a un verdugo capaz de tratarnos como el peor Torquemada, este artículo trata de aquell@s que encuentran fuera de sí mismos/as la confirmación de un pensamiento interno bastante destructivo:

Yo no soy capaz.

Timothy Galwey, entrenador deportivo y antecesor del coaching, descubrió que es más importante vencer al contrincante interno que al externo. El contrincante interno es el depredador natural de la psique, y vamos a tomar para su descripción al depredador que describe Clarissa Pinkola Estés en relación al cuento de Barba Azul.

Recordemos el cuento:

Barba Azul se casa con la menor de cuatro hermanas, una jovencita que se siente atraída por esa extraña barba azul, que al mismo tiempo le da cierto reparo. La condición única para la recién casada es que jamás utilice una de las llaves de la casa, que corresponde a una habitación siempre cerrada. Pero ella, movida por la curiosidad, consigue encontrar esa habitación, y descubre con horror que contiene los cadáveres de las anteriores esposas de Barba Azul.

La imagen muestra un hombre con barba en tonos azuladosEs interesante destacar la fuerza del depredador natural en nuestra mente, dado que es innato, es inherente a todos los seres humanos desde que nacemos. Tanto fuera de nosotros/as (en forma de personas críticas y reprobadoras) como dentro, existe una fuerza negativa que se contrapone a nuestro yo, al deseo de alcanzar metas, de llegar lejos, de crecer como personas. Para frenar al contrincante interno es necesario conservar las facultades instintivas: perspicacia, intuición, resistencia, percepción, etc.

Lo primero es reconocer la figura de este saboteador de nuestros proyectos. Es común saber identificarla fuera de nosotros/as en personas que nos limitan, nos imponen restricciones, nos recuerdan de continuo nuestros puntos débiles. Lo importante es tomar consciencia de que, si hemos asumido a estas personas como jueces o autoridades sobre nuestra persona, es que algo dentro de nuestra mente, el depredador, se alinea con esas voces y les da la razón, echando por tierra nuestro poder.

¿Qué es lo que nos convierte en vulnerables a esta figura negativa?

Según Clarissa Pinkola Estés, son elementos clave la falta de consciencia junto con cierto hábito adquirido de no ver aquello que nos es perjudicial. Si en nuestro aprendizaje de niños/as se nos enseñó a no estar alerta ante figuras que nos saboteaban, e incluso se nos enseñó a respetarlas y a verlas «bonitas», es muy posible que de adultos desarrollemos una indefensión ante la vida. Es una pauta destructiva, puesto que buscamos fuera estar en consonancia con personas, creencias e ideologías que están de acuerdo con nuestro contrincante interno.

¿Cómo mantenemos al depredador a raya?

Siguiendo a Pinkola Estés:

Formular la pregunta adecuada constituye la acción central de la transformación. (…) La pregunta clave da lugar a la germinación de la consciencia. La pregunta debidamente formulada siempre emana de una curiosidad esencial acerca de lo que hay detrás. Las preguntas son las llaves que permiten abrir las puertas secretas de la psique.

Esta pregunta, en el cuento de Barba Azul, hace referencia a la habitación a la que la nueva esposa del depredador tiene prohibida la entrada. «¿Dónde crees que está la puerta y qué crees que habrá detrás de ella?». De la misma forma, necesitamos preguntarnos por la puerta que está encerrando la evidencia del autosabotaje, de la indefensión, de la incapacidad psicológica, del miedo. Otras preguntas en esta misma línea son:

  • «¿Qué hay detrás? ¿Qué es lo que no parece?»
  • «¿Qué sé en lo más hondo de mí y no quiero saber?»
  • «¿Qué parte de mí ha sido “asesinada” o yace moribunda?»

Responder a estas preguntas puede ser doloroso. Supone el acceso a aquello que ha sido descartado, reprimido o eliminado de la propia vida por el saboteador. Supone tomar consciencia de lo perdido, de las oportunidades dejadas atrás, y tal vez de estar viviendo un presente acorde con los instintos del depredador. Sin embargo, si no nos enfrentamos a nuestro contrincante interno (y al externo), es seguro que no alcanzaremos nuestros objetivos, abandonaremos ante el primer obstáculo, nos convenceremos de lo que creemos que es una limitación.

Se puede destruir al depredador replicando sus afirmaciones, que siempre serán distorsiones:

DEPREDADOR: «Nunca terminas lo que empiezas»

YO POSITIVO: «Eso es falso. A veces lo termino, y a veces no»


DEPREDADOR: «No tienes talento, no tienes tiempo, no vales para nada, no sabes cómo se hace…»

YO POSITIVO: «Encontremos la manera. Tengo mucha fuerza interior, yo puedo con ello. ¿Por qué no?»

Por tanto, no busques a quien confirme tus debilidades, a quien te haga ser menos, a quien limite tu capacidad infinita. Empieza a buscar el amor con tu parte positiva, con tu parte creativa y consciente. En otro sitio no podrás hallar amor, sino dependencia, y muy insana.


¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

Este artículo es un extracto del originalmente publicado en el Boletín de la Asociación Española de Tai Chi Xin Yi en marzo de 2010.

La Mujer Salvaje

Hoy traemos a la Mujer Salvaje, esa parte instintiva animal y femenina que se esconde “allá abajo”, que nace de los ovarios y que, cuando está sana, nos permite vivir la vida con profundidad, sirviéndonos de lo intuitivo, lo sexual y lo cíclico. Es la voz que dice «¡por aquí, por aquí!», o más bien, lo canta.

También se la conoce con otros nombres: La Loba, la que sabe, la huesera, la vieja…

(Seguimos en todo caso a Clarissa Pinkola Estés)

En la imagen aparece una loba, uno de los nombres alternativos de la Mujer Salvaje

No identifico a la Mujer Salvaje en mí

Es posible que tu acceso a esta potencia creativa se haya perdido, pero la Mujer Salvaje nunca muere, simplemente puede estar apartada, arrinconada, escondida en una cueva… esperando a su oportunidad para volver a cantar con su canción única: algo como “decir cuatro verdades”.

El nombre que Clarissa Pinkola Estés ha elegido, “Mujer Salvaje”, busca llamar a la puerta de estas profundidades que se han ido quedando enterradas cuando no las visitamos.

Otra experta en estos temas es Miranda Gray, a quien ya hemos tenido de invitada en este blog hablando de los tabúes alrededor del ciclo menstrual.

En su libro Luna roja, Miranda Gray ahonda en el arquetipo de la Mujer Salvaje describiendo cuáles son sus riquezas en cada fase del ciclo menstrual, un ciclo de Vida/Muerte/Vida que conlleva una serie de sensaciones, vivencias y comportamientos si se deja que nos influya y nos lleve.

Luna roja comienza de una forma muy significativa:

En la sociedad moderna, el ciclo menstrual se experimenta como un fenómeno pasivo del que solo se admite su “aparición”, ya que todo el proceso restante se ignora o bien se oculta.

Cuando se pierden los instintos, cuando nos separamos de nuestros ciclos, ocupan su lugar el trabajo intelectual excesivo, la agresividad, la domesticidad, la inercia o el aburrimiento. Todos ellos son indicadores de que La Loba se ha retirado a su cueva y se nos ha hecho más inaccesible.

Esto puede ocurrir cuando nos enfrentamos a las rigideces de una sociedad demasiado civilizadora, cuando nos dejamos llevar por prohibiciones heredadas en lugar de por permisos que nos abren a más vida o cuando nos acomodamos en la rutina al precio de perder el contacto con lo más espontáneo que llevamos dentro.

La potencia de la Mujer Salvaje

En cambio, cuando una mujer está en la salud y en la vida, es robusta, poderosa, consciente de su propio territorio, plena en su propio cuerpo, con acceso a su creatividad y a sus instintos, en constante movimiento para adaptarse a los cambios constantes.

La Mujer Salvaje es la vida, incluso esa vida que en algunas mujeres es secreta, y que corre como un “río bajo el río” de pensamientos y sentimientos lujuriosos y salvajes.

Uno de los nombres de la Mujer Salvaje es la huesera: ella reúne los huesos que han ido quedando aquí y allá hasta formar un todo, un esqueleto, y entonces canta la canción que lo devolverá a la vida. Los huesos representan la fuerza indestructible. Es una imagen potente: por perdida que esté una facultad, por desconectadas que estemos del arquetipo que mora en nuestro interior, existe una manera de reunir los huesos y devolverles la vida.

La Mujer Salvaje está en contacto con la tierra, le gusta hundir sus manos en la tierra para plantar semillas o trasplantar cepas, o bien para crear una figura; a muchas les gusta pisar la tierra descalzas, en contacto con la Madre Tierra.

El camino hacia la Mujer Salvaje

¿Cuándo se está manifestando la Mujer Salvaje en nosotras? Existen tres caminos para encontrarla:

Creación

Todas las tareas de creación de algo nuevo, especialmente la de tener hijos, son de la Mujer Salvaje. La creación se extiende a las tareas que yo llamo “desestructuradas” por tener componentes descontrolados, de improvisación o inesperados, como bailar, escribir, leer, dibujar, pintar, hacer collage, hacer teatro, cantar, tocar un instrumento, hacer cerámica…

Introspección

Clarissa Pinkola Estés propone una serie de preguntas de reflexión que pueden conducir hacia su poderosa fuerza instintiva a una mujer que se siente como desdibujada. Son estas:

  • ¿Qué ha ocurrido con la voz de mi alma?
  • ¿Cuáles son los huesos enterrados de mi vida?
  • ¿Cuál es mi relación con el Yo instintivo?
  • ¿Cuándo fue la última vez que corrí libremente?
  • ¿Cómo conseguiré que la vida vuelva a cobrar vida?
  • ¿Adónde se fue La Loba?

Relatos

Además, un camino muy rico de información está en los relatos. Los cuentos y relatos que más nos han influido de pequeñas pueden ser muy significativos para explicar la historia “de los huesos” que nos hemos ido dejando enterrados más atrás.

Algunos de los cuentos más estudiados en este sentido son Barba Azul, Las zapatillas rojas, El patito feo, Cenicienta, Blancanieves, Hansel y Grettel… por citar tan solo algunos.

¿Cuál es el tuyo?


Miranda Gray organiza meditaciones del útero con frecuencia. Aquí tienes una página en español sobre el tema.

Una versión más extendida de este artículo se va a publicar en el boletín de la Asociación Española de Taichí Xin Yi.

La cadena de bloques humanos

El otro día me encontré con un concepto muy interesante: la cadena de bloques (blockchain).  El profesor de Wharton Kevin Werbach ha escrito un libro sobre este tema, y a raíz de ahí encontré un artículo bastante bien explicado de Javier Pastor en Xataka.

En muy pocas palabras, la cadena de bloques es un sistema que permite el funcionamiento del dinero basado en una red de confianza, en lugar de depender de las gestiones bancarias.

La imagen muestra una red de dispositivos y elementos conectada con una nube de información

Cadena de bloques humanos

De una forma parecida, los humanos nos relacionamos en “cadenas de bloques” de manera que las acciones de uno influyen en los demás, a veces de formas insospechadas.

Es algo parecido a lo que observó Edward Lorenz con respecto al clima: tan solo un redondeo de decimales en los parámetros que se registran da lugar a predicciones completamente diferentes. Es lo que se llamó efecto mariposa.

Los ajustes en tu vida ajustan otras vidas

Igualmente, tan solo un “redondeo” de lo que hacemos en nuestro día a día, “redondea” el día a día de otras personas. 

Por ejemplo, imaginemos una pequeña empresa dedicada a la asesoría fiscal cuya empresaria está apuntada a una academia de inglés. La empresaria ha observado que su empresa tiene menos pedidos de lo habitual, lo que ha producido una disminución de los ingresos, pero los gastos son los mismos.

Entonces, la empresaria decide suspender su asistencia a la academia de inglés hasta que la situación mejore. La academia de inglés percibe que varios alumnos se están quitando en una época del año en la que suelen tener más actividad. Entonces decide no hacer la inversión que había previsto en sus instalaciones, que consistía en habilitar una sala para acoger más clases.

Así, la empresa que iba a realizar esta instalación observa que los clientes están cancelando los trabajos antes de empezar y decide recortar en personal. Y así, ad infinitum

Cadena humana de bloques

Sin embargo, los ajustes de tu vida pueden influir de forma positiva en la vida de otros, “redondeándola al alza”. 

Vayamos más allá: ¿y si realizamos ajustes conscientemente para obtener beneficios y proporcionarlos? Algo que se llama “win-win“, o ganar-ganar en “juegos de suma no cero”. En otras palabras: el que uno gane no implica que otro pierda, y puede implicar que otro también gane.

Por ejemplo, la primera empresaria propone a la academia de inglés que imparta una formación a sus empleados. A cambio, le proveerá de asesoría fiscal durante un periodo, a partir del cual tendría que contratar sus servicios. La academia siente confianza en la situación y acomete la habilitación de otra sala de formación. La empresa de instalación ve que tiene pedidos y decide contratar más personal… 

Un momento, ¿es esto la película Cadena de favores? ¿Es posible que todo se torne tan “de color de rosa”?

Bueno, no quiero dar un mensaje ingenuo. Sin embargo, al igual que ahora existe un formato de transacciones económicas sin bancos y que antes no creíamos posible, tal vez se pueda realizar otras operaciones económicas como trueques, colaboraciones, intercambios… que son tan antiguas como la actividad económica humana, y que pueden reconvertirse ayudadas de las nuevas tecnologías.

Para reflexionar

Aquí hay dos mensajes:

  • Uno sobre las expectativas, ya que estas empresas de nuestro ejemplo han tomado decisiones basándose en lo que es “lo habitual”, “lo normal para el periodo”, sin tener en cuenta los sucesos inesperados que cambian las predicciones, no solo por redondear decimales, sino porque hay variables que ni siquiera se tienen en cuenta.
  • Otro sobre la consciencia en la forma en que utilizamos el dinero, que es otra forma de relación humana que conlleva expansión o contracción más allá de nuestras manos.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Conoces el concepto de cadena de bloques y el ejemplo del BitCoin? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Como siempre, muchas gracias por leer y por compartir tus pensamientos en comentarios. 🙂

Normalizar la locura

Hace poco volví a ver Misery, y ahora estoy releyendo este best-seller de Stephen King. Si no conoces la historia (alguien habrá) te aviso de que esto es en parte un spoiler.

Libro Misery de Stephen King sobre una máquina de escribir "Royal", sin la letra N en su teclado.

Bien, estoy como a mitad del libro, cuando el escritor Paul Sheldon se ha adaptado a la vida con Annie Wilkes… Es decir, el escritor, que está preso y sin posibilidad de huida en casa de una paranoica, lo que parece ser que ahora se llama tener un “trastorno delirante“, se ha acostumbrado a vivir con ella. Y la pregunta es: ¿cuántas veces nos acostumbramos a vivir situaciones inadmisibles y nos hacemos a ellas? 

Esto es lo que describe la novela al respecto:

A las cinco, ella le servía una cena ligera y veían M*A*S*H y WKRP en Cincinnati. Cuando terminaban, Paul escribía. Luego, rodaba la silla lentamente hasta la cama. Podía ir más deprisa, pero era mejor que Annie no lo supiera. Ella le oía, entraba y le ayudaba a acostarse. Más medicina y puf, apagado como una luz. Al día siguiente, lo mismo. Y al otro igual. Y al otro.

Parece describir la cotidianidad de un matrimonio que lleva unos cuantos años de pacífica convivencia…

¿Cómo se mide si una situación es normal o no?

Por otro lado, ¿dónde está la franja de lo que deja de ser normal? Cualquiera que conozca la estadística, te dirá: “allá donde se sitúan los fenómenos raros en la campana de Gauss, es decir, a los lados”. Y el que no la conozca, te dirá: lo que se aleja demasiado de lo que es “normal”.

Esto, que está perfectamente estudiado, puede resultar sin embargo un poco subjetivo, delicado o sujeto a modas…

Si buscas la definición de “delirio“, lees:

En psicopatología se define delirio como una creencia que se vive con una profunda convicción a pesar de que la evidencia demuestra lo contrario.

Es una definición especial: ¿una creencia que se vive con una profunda convicción? ¿Una creencia que no pasa el filtro de la evidencia? Si le damos la vuelta a esto, podríamos pensar que ninguna creencia firme pasa el filtro de la evidencia. Las creencias son casi lo contrario a la realidad, son lo que elegimos ver para protegernos de lo que realmente está sucediendo, son la forma de codificar lo que experimentamos… ¿Quién entonces está libre del delirio?

Personas raras

Un poco más adelante en la novela, lo que podían ser sospechas del escritor secuestrado por su fan número uno se convierte en evidencias, en manifestaciones homicidas del trastorno de Annie Wilkes. Hasta ese momento, podrías pensar que se trata de una persona “rara”, o “muy rara”, o incluso “realmente rara”, sin que llegase a la descripción de un trastorno mental.

Y podrías, como Paul Sheldon, acostumbrarte a sus especiales rutinas, tacos inventados para no decir palabras malsonantes, exigencias, intromisión, maltrato…

Parece del todo posible acostumbrarse a vivir situaciones inadmisibles con “personas raras” y adaptarse a ellas. Me viene a la mente la historia de la rana que está en un recipiente con agua, agua que se va calentando poco a poco y sin que la rana lo perciba, de manera que la rana puede morir cocida sin darse cuenta.

Estas “personas raras” pueden ser tus compañer@s de trabajo, tus jef@s, tus proveedores, tus clientes… Puede ser, sí. ¿Y entonces qué haces?

Pues escribes un novelorrio, El retorno de Misery, de casi 1.000 páginas, aprovechando que esa situación especial te permite bastante tiempo de calma, tranquilidad… y ninguna otra opción. Es como Einstein escribiendo la Teoría de la relatividad en una oficina de patentes. Desde luego, la dificultad agudiza el ingenio.


¿Has leído Misery? ¿Has visto la película? ¿Qué te parece esta historia? ¿Crees que hay “personas raras” a tu alrededor? ¿Te sientes tú mism@ una persona rara? 🙂

Teletrabajo: ¿por qué no ha triunfado?

Según todas las corrientes, modas y olas nos encontramos en la era de la transformación digital o la digitalización: no hay empresa que no esté dedicando sus esfuerzos (recursos en tiempo y dinero) a “digitalizarse” de una forma u otra.

Ahora es posible que cada trabajador acceda a todas las aplicaciones y recursos que necesite desde cualquier dispositivo y cualquier ubicación. Entonces, ¿por qué no se teletrabaja?

¿Cuál es la situación?

En algunas empresas, el teletrabajo ha entrado tímidamente en consideración. Se permite teletrabajar uno o dos días a la semana, con restricciones.

En otras, se permite sobre el papel, sin embargo, de forma no oficial y tal vez no consciente, se considera que quien trabaja desde casa está en realidad vagueando, levantándose tarde y haciendo cualquier otra cosa excepto trabajar. Por ello, se permite pero no se permite. Es como la máxima que parte de la época de Felipe II:

Se obedece, pero no se cumple.

Y en muchas otras, la idea es directamente imposible, incluso en empresas cuyos trabajadores tienen ordenadores portátiles y teléfonos móviles de empresa, pero en las que no se puede si quiera plantear la idea.

Una mujer teletrabaja en casa con su ordenador portátil y su teléfono móvil de empresa.

Ventajas del teletrabajo

Si el teletrabajo se convirtiera en una práctica habitual, tendríamos muchas ventajas como sociedad:

  • Muchos menos atascos. Esta es quizá la principal ventaja, porque conlleva a su vez muchas otras como:
    • Menos contaminación. En una era en la que se está prohibiendo el acceso a las grandes ciudades y en la que cada vez hay más vehículos circulando, el facilitar el teletrabajo disminuiría directamente las emisiones de CO2.
    • Menos accidentes, ligados a la cantidad de tráfico y velocidad de circulación.
    • Menos problemas de estructura de las carreteras, al tener menor afluencia y menor desgaste.
    • Evitar al trabajador/a pérdida de tiempo y riesgo de accidente cada vez que se desplaza al trabajo. Este aspecto influye directamente en la motivación.
  • Mejor conciliación de la vida personal, al disponer de más tiempo para atender temas personales. Esto es lo que suele confundirse con dedicar el tiempo del trabajo a la vida privada: en realidad, las más de 2 horas de transporte que usan algunas personas para ir y volver del trabajo, las pueden invertir en su propia vida.
  • Menor necesidad de espacio en oficinas.
  • Mayor motivación personal, al transmitir a los trabajadores que se confía en ellos y en su responsabilidad como personas adultas.

Inconvenientes del teletrabajo

Es cierto que también hay algunos inconvenientes del teletrabajo, como por ejemplo:

  • Necesidad de contar con un espacio en el hogar para desarrollar la tarea. Si bien puede bastar con situar el portátil sobre la mesa del salón, en realidad es más fácil concentrarse en un espacio aparte. Algunas personas pueden preferir trabajar desde una cafetería, por cierto.
  • Aumentan los gastos de luz y gas en el lado del trabajador, si bien puede verse si compensan con la reducción de gastos en transporte y en comida.
  • Menor calidad en el contacto humano, ya que las conversaciones, incluso en videoconferencia, son de menor calidad (imagen defectuosa, voz enlatada…). Además, se pierde parte de la comunicación informal y las “caricias” que se reciben. Para paliar esta desventaja, se puede establecer días de reuniones presenciales.
  • Dificultades logísticas: no todos los trabajos pueden realizarse desde casa, o no todas las tareas. En ese caso, se pueden establecer días en los que se trabaje en la oficina en aquellas tareas que no pueden realizarse en casa.

Qué se necesita para aplicar el teletrabajo

A pesar de que existen inconvenientes, pienso que las ventajas del teletrabajo son muy superiores y que realmente conducirían a un modelo social más sostenible y conciliador.

Para establecer el teletrabajo en una organización, lo primero que se necesita es un cambio en la cultura de empresa. Es fundamental confiar en los profesionales que se ha contratado, establecer objetivos de trabajo y comprobar que se cumplen. Ya no se trata de calentar una silla de 9 a 6, sino de demostrar el rendimiento al realizar distintas tareas asignadas.

Además, debe cambiar la mentalidad tanto de los trabajadores como de sus jefes(*): el hecho de que una persona no esté presente en una oficina no significa que no se la pueda llamar, convocar a reuniones o tener en cuenta para todo. Existen muchísimas herramientas que lo permiten, algunas tan antiguas como el teléfono.

La digitalización sería de ayuda aquí para garantizar que el acceso a cualquier aplicación o documento pueda realizarse desde otro lugar.

Como sucede con casi todos los avances tecnológicos, el cambio de mentalidad y de cultura es mucho más lento: solemos olvidar que lo que tiene que avanzar y adaptarse es nuestra forma de pensar. Mientras algunos informáticos son felices desarrollando máquinas de inteligencia artificial que cambiarían el mundo, la mayoría de los homo sapiens seguimos con nuestras dificultades para confiar en lo que no vemos. Y a un teletrabajador no lo vemos…


¿Cómo ves el teletrabajo? ¿Tú teletrabajas? ¿Cuál es la política en tu empresa? Me encantaría conocer vuestras opiniones y abrir debate sobre este tema tan interesante. Como siempre, ¡muchas gracias por leer!

(*) Yo sigo prefiriendo las palabras jefe y trabajador a las palabras supervisor y colaborador. Creo que describen mejor la realidad.

¿Puedes escribir una novela en un mes?

Desde hace algunos años, sigo con interés creciente una iniciativa de Estados Unidos que se llama National Novel Writing Month, mes nacional de escritura de novela, y se abrevia como #NaNoWriMo.

Se trata de escribir una novela completa de 50.000 palabras en un mes. Esto equivale a unas 163 páginas en Arial 12 y espacio 1,5. Algunos incluso comparten calendarios como este para distribuir el número de palabras y dar ánimos:

La imagen muestra un calendario con los días de noviembre para distribuir la escritura de la novela
Imagen creada por @Kiriska, participante de NaNoWriMo con este usuario: http://nanowrimo.org/participants/kiriska

Como ves, el mes elegido para esta iniciativa es noviembre, por lo que miles de personas de todo el mundo se están preparando ya para acometer el desafío.

Si lo tuyo no es la novela pero sí te gusta escribir, existe una variante, los #NaNoRebel, que se dedican a escribir “otra cosa”: poesía, guiones, ensayo, revisión de una novela anterior, etc.

¿Te parece un reto demasiado difícil?

A Laura Bradley, una profesora de Lengua inglesa de un instituto en Petaluma, California, no le parece así: propone a sus estudiantes que escriban una novela completa participando a su manera en el NaNoWriMo, eso sí, en lugar de 50.000 palabras, sus alumnos solo tienen que escribir entre 10.000 y 25.000 palabras, como puedes ver en este artículo de MindShift.

El resto es igual: identificar el género, creación de estructura, desarrollo de personajes, incorporación de situaciones de conflicto, etc.

En el plazo de un mes hacen el grueso del trabajo, si bien se trata de un trabajo que se planifica con antelación. La misma profesora les acompaña creando su propia novela.

Ok, me interesa, ¿qué tengo que hacer?

Si te ha picado el gusanillo, puedes visitar la página de la organización, National Novel Writing Month, y conocer más detalles. Aquí apunto algunos:

  1. Comienzas con tu compromiso de escribir 50.000 palabras en un mes. Yo particularmente pienso que puedes centrarte más en la idea de proyecto, en lugar del número de palabras, y decir: “voy a escribir una novela corta en un mes”.
  2. Das de alta tu perfil en la página de referencia.
  3. Das de alta el título de la novela con antelación, y después comienzas a escribirla.

Yo no entiendo el inglés

Es posible que desde el principio te haya echado para atrás tanto el nombre de la iniciativa como el idioma en el que está la página. Tengo buenas noticias: existe un grupo en España, con foros en nuestro idioma y grupos de distintas comunidades.

El mapa muestra las zonas del mundo donde hay grupos que se han apuntado al NaNoWriMo de 2018
Imagen de la web de National Novel Writing Month

Yo no entiendo lo de hacer grupos

Yo tampoco. Si eres del tipo introvertido, probablemente prefieras escribir a tu bola y en soledad. En todo caso, puede interesarte investigar estos grupos, concebidos para darse apoyo mutuo a lo largo del duro mes de escritura, y quizá compartir recursos y experiencias. Además, he visto que hay grupos por géneros, como ciencia ficción, biografías, novela histórica, etc.

Si quieres hacer un grupo o formar parte de alguno que exista, puedes buscarlos en los foros de la página de NaNoWrimo, en Twitter, o en Facebook, donde van publicando necesidades de grupos o grupos existentes.

Yo no aguanto la presión de un plazo tan corto

Puede que este sea tu caso, y entonces el NaNoWriMo no es para ti. Hay escritores que necesitan mucho tiempo en blanco, y que tienen unos plazos de entrega más largos. Es el caso de Eduardo Mendoza, según explicó en la presentación de su último libro, El rey recibe, en el Espacio Fundación Telefónica. Si necesita adaptarse a unos plazos, lo hace, pero no está cómodo

Puedes encontrar algunos consejos adicionales sobre esto (en inglés) en este artículo de Lauren Sapala. Lauren es escritora y coach de escritores, y en su artículo explica importantes aspectos a tener en cuenta durante este tipo de reto, por ejemplo:

  • Por mucho que lo planifiques, la escritura de tu libro no saldrá como esperas. Siempre surgirán contratiempos, por lo que es muy posible no lograr el objetivo. Por ejemplo, Nassim Nicholas Taleb reconoce en una nota al pie de Cisne Negro que su escritura se retrasó aproximada e “inesperadamente” quince meses.
  • No puedes ejercer un control total sobre tu plan. Es una meta bonita, un número redondo (50.000 palabras), un desafío grande. Pero no todo está en tus manos, existen los llamados “imponderables”.
  • Un aspecto positivo del reto es que se trata de un compromiso contigo mismo/a para dedicar tu valioso tiempo a escribir, para sacrificar horas de ocio en un trabajo intelectual que llega a ser físico (si tenemos en cuenta lo que opina Haruki Murakami).
  • Si no puedes seguir el plan, déjate llevar por el estado de flujo, ábrete a tu creatividad, a los personajes inesperados que se presenten, a los giros inesperados de la historia que no habías recogido en la trama.

¿Qué más necesitas para convencerte?

Sea al #NaNoWriMo o al #NaNoRebel, que no te eche para atrás el nombrecito. Lo cierto es que puede ser toda una experiencia retarse a escribir de forma constante, a un ritmo alto, para luego corregir lo ya escrito más adelante.

Me gustaría conocer tu opinión: ¿te gustaría aceptar este reto? ¿Sientes que no tienes tiempo para ello? ¿Lo has intentado ya pero no te funcionó? Cuéntanos, tus opiniones aportan mucho.