Las palabras y el mundo que inventan

Hace años yo coleccionaba las columnas que escribía Daniel Samper Pizano, en una sección llamada “La madrastra patria”, dentro de un semanario de algún periódico.

Y creo que las coleccioné a raíz de una de ellas: “La Academia del Oído”.

En aquella columna, que todavía conservo, Samper Pizano decía que el español carece de algo tan importante como la Academia del Oído, que cuidaría que las palabras tuviesen un sonido, una música, acorde con su letra, con su significado.

No he necesitado releer ese artículo para recordar una con la que estaba muy de acuerdo: la palabra crepúsculo, por su sonido, parece más propia de una enfermedad eruptiva. Mientras que la palabra convólvulo, que designa una enredadera, podría referirse más bien a determinadas partes íntimas.

Las palabras son rótulos que se superponen a la realidad

Las palabras son etiquetas que nos vienen de lejos

Las palabras no son más que etiquetas, rótulos, como dice Krishnamurti en El conocimiento de uno mismo, hastags, como decimos ahora. Esas etiquetas tienen un origen etimológico, que a veces se remonta a Grecia, otras a Roma, otras aún a Al-Andalus, y muchas otras, más que remontarse, cruzan el charco sin su debida traducción, y acabamos  hablando de marketing, e-learning y coaching y no nos convence ninguna traducción de estos términos. Esto también lo decía Samper Pizano en aquella misma columna, mencionando que miramos con algo de vergüenza la lengua que inventamos hace mil años.

Conocer el origen de una palabra es interesante para saber por qué el crepúsculo se llama así, y ahí está la RAE para decirnos que viene “Del lat. crepuscŭlum”. Pero no sirve para conocer el crepúsculo en sí, ni tampoco para comprender lo incómoda que nos puede sonar una palabra que designa algo en principio bello.

La palabra se superpone a la realidad que denota

La palabra se superpone sobre el hecho, sobre el objeto, y lo limita, lo acota y lo enlata, de manera que nos es mucho más fácil manejar estos rótulos que manejar los objetos reales que mencionan. Nuestro cerebro llega a creérselo: oímos o leemos o pensamos “pan” y vemos en nuestra mente el pan, casi lo olemos, lo oímos crujir, lo saboreamos. Por cierto, parece que la palabra pan no está mal puesta, es corta y simple, la decimos rápido y nos acerca un alimento de primera necesidad, no necesitamos decir algo más complicado como malvavisco o como vincapervinca, una palabra que descubrí hace poco porque en inglés la utilizan para designar un tono del azul.

Entonces, cada uno de nosotros se ve utilizando palabras que le provocan molestias e incomodidades a la altura de las cervicales, y se ve privado de utilizar palabras que le suenan mucho mejor pero que señalan y evocan objetos no tan agradables. Un ejemplo que pone Samper Pizano es el “lobanillo”, que acaso podría ser el cachorro de la loba.

Las reglas caprichosas

Por la calle escuchas a un niño pequeño decir a sus padres:

Ayer andamos por el patio del recreo.

Y el padre le corrige: “Se dice anduvimos”. ¿Y por qué, de dónde sale esa irregularidad? Ya hace tiempo que distintos grandes autores prescindieron de ciertas molestias en el lenguaje, por ejemplo Pablo Neruda en Confieso que he vivido prescinde del signo de interrogación y de exclamación que van delante de la pregunta o exclamación, y Juan Ramón Jiménez convierte en jota los sonidos de la jota.


Vuelvo a Krishnamurti: ¿qué son esos rótulos? ¿Por qué esos y no otros? ¿Cómo esos rótulos tienen el poder de formar una imagen mental similar a la real? ¿Son los rótulos los que nos guían, los que nos dominan, los que determinan la realidad? ¿Podemos expresar algo sin ellos?

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Qué te evocan las palabras? ¿Hay palabras cuyo sonido te horroriza? Al contrario, ¿hay palabras que te parece que tendrían que significar algo más bello? Como siempre, agradecida por los comentarios y opiniones. 🙂

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La bruja mala del cuento

Nunca la invitan a los festejos, se les olvida y ella se venga.

Pero resulta que ella no puede evitar ser como es…

Existe una mujer con poderes que se queda sin invitación a eventos tan importantes como el nacimiento de la bella durmiente.

 

Los cuentos no existen sin la bruja mala

Llevo un tiempo dándole vueltas a esto: sea porque no la invitan o sea porque es la madrastra de la protagonista, lo cierto es que muchos cuentos tienen una figura femenina muy poderosa y malvada, que es la principal dificultad a la que se enfrenta la protagonista.

Esta mujer suele ser mayor y su poder suele ser mágico, es decir, es como un hada, pero el hecho de utilizar su poder para perjudicar a otros la convierte en bruja.

Muchos cuentos no existirían sin esta figura: La bella durmiente es el primero que se me viene a la cabeza y en el que baso este post, pero también tenemos El mago de Oz, Hansel y Gretel y toda la serie de madrastras de Blancanieves, La Cenicienta y demás.

¿La bruja mala nace o se hace?

Es decir: ¿el hecho de no invitarla al acontecimiento clave es lo que la convierte en un ser resentido o bien ella era así y el hecho de que no la invitaran le sirve de excusa? O yendo más allá, ¿acaso no la han invitado adrede porque tienen miedo de su presencia?

El cuento tampoco existiría si el rey, ese hombre bonachón y despistado que suele casarse en segundas nupcias con una mujer que le domina, se parase a pensar un poco. Tiene que invitar a la bruja mala con el fin de evitar que se vuelva en contra (ten cerca a tus amigos, ten más cerca a tus enemigos), y tiene que invitarla para enfrentar la dificultad que supone relacionarse con ella.

De nuevo, si la hubiesen invitado, tal vez no habría cuento.

¿Qué saca la bruja mala de todo esto?

Quizá esta poderosa mujer es así. Quizá no pueda evitar pensar mal, sentirse excluida cuando los demás no la tienen en cuenta, quizá tiene una tendencia a hacer magia para perjudicar a otros porque su estructura cerebral es de esta manera y no de otra.

Porque, ¿qué saca ella de todo esto? No parece que mucho: la bella durmiente se duerme cien años, incluso si otra bruja buena no matiza el hechizo con la sugerencia de que un príncipe ha de llegar y romperlo, ¿qué saca la bruja mala de que esta niña duerma cien años? No parece que mucho.

Tal vez esa figura está tratando de mostrar algo, de señalar hacia dónde hay que mirar. Equivocadamente, el rey y su reino se fijan en el huso y la rueca, o en la espina de la rosa, o bien el rey está ausente y no ve. ¿Quién está dispuesto a ver a la bruja mala?

Feliz Halloween

Pájaro en mano: la recompensa inmediata

Más vale pájaro en mano que ciento volando

Esto dice el refrán, y no solo se trata de la “sabiduría popular”, sino que realmente nuestro cerebro está estructurado para pensar así y tomar decisiones en ese escenario.

Pájaro en mano: la recompensa inmediata

El pájaro (la recompensa) es mío ahora

La forma de expresarlo desde un punto de vista financiero se llama valor del dinero en el tiempo: un euro hoy siempre vale más que un euro en una fecha futura. Esto se debe a dos efectos: los intereses que dejan de obtenerse por ese euro invertido entre hoy y esa fecha futura y la posible inflación, que hará que en el futuro un euro tenga menos valor real.

Si lo tomamos desde este punto de vista, la aplicación de esta idea en el Libro del Buen Amor es más aproximada a este concepto: “No dejes lo ganado por lo que has de ganar (Libro de Buen Amor 994)”.

Recompensa inmediata frente a recompensa pospuesta

Desde el punto de vista de las decisiones racionales frente a las emocionales, nuestro sistema de recompensa hormonal necesita resultados tangibles y regulares. La neurología habla de la tensión que existe entre la idea de una recompensa inmediata y otra pospuesta: resulta un gran esfuerzo para nuestra parte consciente retrasar la recompensa, manteniendo al cerebro animal bajo control.

Tal como nos explica Taleb en El Cisne Negro, nuestro sistema de recompensa necesita un flujo constante de pequeñas recompensas, por lo que puede ser peor ganar diez millones para luego perder nueve que no ganar nada.

Taleb nos remite al artículo de la revista Science por Samuel M. McClure y otros: este grupo de investigadores descubrió que los sistemas cerebrales que evalúan recompensas económicas inmediatas y diferidas en el tiempo son distintos: las decisiones inmediatas involucran al sistema límbico, emocional, y las decisiones pospuestas en el tiempo al córtex (el córtex prefrontal lateral y estructuras asociadas).

La cigarra y la hormiga

Este mismo artículo de Science cita la fábula de Esopo de la cigarra y la hormiga para ilustrar los dos tipos de decisiones.

 

Es interesante que, mientras que el refrán popular nos anima a agarrar ese pájaro seguro hoy, la moraleja del cuento es retardar la recompensa a base de comportarnos más como la hormiga. (Por cierto, el esquema mental de la hormiga de dejar el placer para mañana es el “guion hasta” que vimos, mientras que el esquema mental de la cigarra es el “guion después”).

Las investigaciones como la citada confirman la idea de que los consumidores se comportan de forma impaciente hoy pero prefieren planificar pacientemente para el futuro.

La recompensa futura se nos desdibuja

A partir de un horizonte temporal, el futuro se nos desdibuja, por lo que nuestro sistema emocional ya no se involucra en decisiones tan lejanas. Los autores citados nos dicen que:

Por ejemplo, si a alguien le ofrecen elegir entre 10€ hoy y 11€ mañana, estará tentado a elegir la opción inmediata. Pero si se le pide hoy elegir entre 10€ en un año y 11€ en un año y un día, la misma persona probablemente preferirá la cantidad algo mayor y ligeramente pospuesta.

Al fin y al cabo, no somos sino primates superiores, los único capaces de retrasar tanto el disfrute de una recompensa como para hacer planes de ahorro, pensiones, pagar hipotecas… Y ciertamente no es lo que mejor se nos da.


¿Qué opinas sobre esto? ¿Prefieres retrasar la recompensa pero que sea mayor? ¿O más vale disfrutar el día de hoy? Puedes dar tu punto de vista en comentarios.

Gracias por tu atención al leer este artículo. ¡Eres libre de compartirlo!

¿Cómo escribir un test de evaluación sin morir en el intento?

Si eres experto en un contenido y te han pedido escribir material para un curso, probablemente también te han pedido la redacción de algunas preguntas de test, puesto que sabes qué es lo relevante de tu especialidad.

Este artículo está escrito para ayudar a los expertos a redactar preguntas de test sin tener que sufrir especialmente por ello. Incluso los profesionales de la formación que llevamos años redactando evaluaciones iniciales y finales y actividades intermedias, sabemos que es la parte menos agradecida de la creación de cualquier contenido formativo.

Evitemos que al alumno le llegue nuestra incapacidad para redactar un test que sea realmente significativo.

La dificultad de redactar preguntas de test para una evaluación

Relaciona las preguntas con los objetivos

Redacta las preguntas de evaluación teniendo en mente los objetivos que se esperan alcanzar con esta formación. Los objetivos no son aquello que la entidad formadora pretende lograr (sorprende la cantidad de veces que esto se confunde), son lo que el alumno ha de ser capaz de saber o hacer con el contenido que se le imparte.

Cuando no se tienen en mente los objetivos que el alumno ha de alcanzar, se redactan preguntas demasiado triviales (insultantes) o muy difíciles (insultantes también), alejadas de lo que es relevante de la formación.

Preguntas muy fáciles

Se trata de las preguntas obvias, con respuestas  peregrinas y una claramente verdadera. Realizar este tipo de test es percibido por el alumno como una pérdida de tiempo.

Preguntas muy difíciles

Son aquellas preguntas que requieren ir más allá de la información expuesta o también una memoria de elefante. Cuidado, no estamos examinando la memoria del alumno. La idea es testar si ha comprendido y puede aplicar los conceptos, no si ha registrado los contenidos como si de una grabadora se tratase.

No se trata de “ir a pillar”.

¿Cómo redactar las preguntas?

Normalmente, en las evaluaciones se incluyen preguntas de respuesta simple, verdadero o falso o de respuesta múltiple. A veces también se incluyen preguntas de relacionar, ordenar o rellenar huecos, pero son menos frecuentes en una evaluación. En todo caso, la dinámica que se esconde detrás en la misma en todos los casos.

Una pregunta de respuesta simple está formada por un enunciado, afirmación o pregunta seguido de una serie de respuestas posibles, una de las cuales es correcta o claramente mejor que las otras opciones.

Para la correcta redacción de este tipo de pregunta, hemos de contemplar los tres elementos que la forman:

Cómo se redacta el enunciado de una pregunta de evaluación

Puede tratarse de una pregunta o de una afirmación incompleta, pero siempre precisa.

El enunciado ha de plantear un problema, la tarea o el objetivo que el alumno debe realizar, de una manera concreta y útil.

Si queremos preguntar por la altura del edificio Empire State:

Forma incorrecta Forma correcta
El edificio Empire State: ¿Cuántas plantas tiene el edificio Empire State?
a) tiene 102 plantas. (respuesta correcta) a) 25
b) se construyó en 1917. b) 57
c) es principalmente un edificio de viviendas. c) 72
d) se encuentra en Chicago. d) 102 (respuesta correcta).

El enunciado ha de poner foco en el conocimiento profundo que se desea evaluar del alumno, por ello, ha de ser concreto y detallado.

Tipo de pregunta a realizar

Deben utilizarse lo términos “por qué” (¿Por qué ocurre algo y no otra cosa?), y “cómo” (¿Cómo debe realizarse algo?) mejor que “quién”, “dónde” y “cuándo”, ya que estas últimas suelen preguntar nombres, fechas y lugares, datos que se aprenden de memoria o que se pueden consultar fácilmente.

Preguntar por definiciones

Las definiciones no deben utilizarse como enunciados, ya que resultan preguntas artificiales y no miden un logro útil. Es mucho mejor aportar el término en el enunciado y ofrecer posibles definiciones en las opciones.

Ejemplo:

¿Cuál de las siguientes afirmaciones describe el proceso de la migración de las aves?

  1. la invasión del territorio de un ave por otras especies
  2. el proceso de construcción de un nido
  3. la continuación de las especies
  4. el movimiento de una región a otra (correcta)
  5. el nivel de actividad creciente

Las opciones correctas

  • Proporcionan una respuesta clara y precisa al enunciado.
  • Deben ser lógica y gramaticalmente consistentes con el enunciado.
  • Procura evitar el “ninguno de los anteriores”, “todos los anteriores”. Este tipo de opción es pobre y el alumno la reconoce como una forma de rellenar un número de opciones predeterminado (por ejemplo, cuatro) cuando solo se tienen tres opciones válidas.

Los distractores

Se trata de las opciones que no son correctas o no son la mejor opción para responder a un enunciado. Han de ser respuestas que parecen posibles y que solo son detectadas por los alumnos que han trabajado los contenidos.

Han de utilizarse tres o cuatro distractores por cada enunciado. Menos distractores hacen más probable acertar la respuesta por azar.

Deben ser similares entre sí y con la respuesta correcta en cuanto a longitud, construcción y precisión.

Han de construirse a partir de errores de interpretación comunes y conclusiones posibles pero equivocadas.

No pueden solaparse entre sí ni con la respuesta correcta.

Ejemplo de forma incorrecta:

¿Dónde está situado Oslo?

  1. Al norte del Círculo Polar Ártico
  2. Al norte del Trópico de Cáncer (correcta)
  3. Al norte del Ecuador
  4. Al sur del Ecuador
  5. Al sur del Trópico de Capricornio

En esta pregunta, la respuesta c) también es correcta, lo que puede llevar a confusión y frustración a los alumnos.

¿Cómo controlar la dificultad de una pregunta?

Cuanto más parecidas son entre sí las posibles respuestas, más difícil es contestar a la pregunta. En el caso del número de plantas del Empire State, podemos ofrecer opciones alrededor de la respuesta correcta, 102: 101, 103, 104…

Algunas reflexiones finales

Todos los que redactamos preguntas de test cojeamos de algún pie:

  • La respuesta correcta de nuestras evaluaciones suele ser la c), o nunca es la a), o casi siempre es la de “todos los anteriores” o “ninguno de los anteriores”.
  • Algunos redactores tienen un gusto especial por preguntar en negativo, con lo que llevamos al alumno a confusión. También lo hacía el TomTom: “¿Desea evitar los peajes?”. Si digo no, ¿estoy diciendo que quiero peajes o que no? Hay que preguntar siempre en afirmativo.
  • Otros redactores son de hacer la respuesta correcta muy larga y completa y el resto de opciones cortas o sin sentido: el alumno avezado lo va a descubrir pronto.
  • Tampoco es muy rico el uso de “sí, siempre”, “sí, pero depende de…” porque aumenta la carga cognitiva y lleva a confusión.

Dejemos atrás los recuerdos de pesadilla de los exámenes que nos hicieron durante nuestros estudios y creemos el test de evaluación con la mente fresca.

Para saber más

SCANNELL, Dale P. TRACY, D.P. Testing and Measurement in the Classroom. Ed. Houghton Mifflin Company, 1975.

Incomodarse

Dice Krishnamurti en El conocimiento de uno mismo que

…para aquello que continúa no hay ciertamente renacimiento, renovación. Solo en morir está la renovación; y, por lo tanto, es importante morir cada minuto, no esperar morir de vejez y enfermedad. Eso significa morir para todas nuestras acumulaciones e identificaciones, para nuestras experiencias acumuladas.

Krishnamurti invita a vivir con atención plena instante a instante. Esto es incomodarse

Se trata de desautomatizar la vivencia instante a instante, algo que también explica Walter Riso en su libro Amar y depender: es necesario que haya una exploración, un “incomodarse” para ampliar el mundo en que vivimos y de esta forma deshacerse de la dependencia, del que nos lleven de la mano.

Las dificultades son precisamente las que originan una nueva búsqueda de equilibrio y por tanto son las que desatan la creatividad, son la oportunidad de darse cuenta de algo y de crecer. Entonces, ¡bienvenidas las dificultades!

Esto es algo que nos explicó Manuel Cordero en el curso Aproximaciones al Universo del Clown, impartido en la Escuela Jamming: en cuestión de minutos estamos en la zona de confort otra vez, repitiendo un patrón como robots.

Incomodarse frente a hacer de robot

Lo cierto es que en la mayoría de trabajos no especialmente creativos, e incluso en los creativos también, hay un componente “robótico” de repetición de unas rutinas. Ese componente nos fastidia porque es alienante: “todos los días son iguales”, “esto parece el día de la marmota”, “esto lo puede hacer cualquiera”. Y al mismo tiempo, en cuanto nos empujan fuera de esta rutina, nos fastidia incluso más: “¡y ahora me mandan a un viaje!”, “yo controlaba mis proyectos y me meten a esto, y yo de esto no tengo ni idea”, “no pienso aprender a usar la nueva aplicación, ¿cuántas aplicaciones nuevas van ya?”

Lo cierto es que la automatización de rutinas, que es lo contrario de incomodarse, “ahorra tiempo” y permite utilizar atajos creados por las conexiones neuronales.  Ahorra también un trabajo o esfuerzo extra por dejar de lado estas rutinas, las creencias y los mapas mentales y experimentar directamente lo que es lo nuevo.

Ahora que se nos puede sustituir por robots alienados de fábrica, y que parece que se retira al ser humano de la producción rutinaria y robótica, ¿qué le queda? Porque resulta que hace el robot se nos da muy bien.

Incomodarse, ¡qué incómodo!

La mayoría de nosotros no lleva dentro a un Jesús Calleja o un Fran de la Jungla, por lo que renovarnos a cada minuto nos parece estresante y desestabilizador.

De hecho, se ha hablado de que este tipo de perfiles lleva en sí genes predispuestos al riesgo, frente a los que no nos enfrentamos a vivencias extremas por aversión al riesgo (no recuerdo la fuente).

Y sin embargo, ver a cualquiera de estos personajes, incluso a David Attenborough observando las hormigas durante horas, nos hace sentir una cierta envidia, un deseo de abandonarlo todo y llevar una vida más “salvaje”, menos estructurada, en que cada día es diferente. Pero para eso hay que desautomatizar, enfrentarse al instante siguiente vacío de creencias y prejuicios, arriesgarse a experimentar algo diferente. Y esto es incomodarse.

Entonces se pierde la sensación de seguridad, la persona se expone a experiencias desagradables, por ejemplo, probando una comida que nunca ha tomado o que siempre ha rechazado. Entonces igual se sale de casa sin paraguas y la persona que experimenta se cala hasta los huesos. ¡Qué incómodo!

Para saber más

Estos son algunos artículos relacionados con el tema que han ido apareciendo en este blog:

La cultura del presentismo

Talento, creatividad y éxito: cómo ahuyentarlos de tu empresa

 

Formación online vs. marketing digital

La formación online puede optimizar sus contenidos

Tengo la suerte de trabajar en dos sectores aparentemente similares: la creación de cursos online y la redacción y traducción de textos de marketing. Ambos consisten en buscar la mejor forma de comunicar algo a alguien. Es una comunicación por escrito y el destinatario está identificado con el nombre de “alumno” o de “potencial cliente”.

Hasta ahí las características en común.

La forma en la que se redactan los contenidos para cursos online es totalmente diferente, yo diría contraria, a la forma en que se redactan para marketing online.

Cómo es la redacción de cursos

La formación online puede optimizar sus contenidos

Aun hoy día, y después de haber conocido la gamificación, el aprendizaje informal y la necesidad de distinguir los cursos de desempeño de los cursos de información con el fin de producir resultados, lo cierto es que la redacción de los cursos online es generalmente ineficiente.

Ineficiente quiere decir desconocer al destinatario del mensaje, creando cursos “talla única” para todos los posibles alumnos, incurrir en verborrea escrita, dirigirse al alumno como si no fuese adulto adoptando un molesto tono paternalista, arengar y añadir un exceso de información innecesaria.

Yo en ocasiones también hago esto. Que me perdonen los alumnos presentes y futuros, siempre desconocidos. Trato de aliviar al máximo su pesar, reduciendo el número de pantallas en el típico curso pasapáginas, en que además se tortura al alumno mostrando cuántas pantallas le quedan por ver y bloqueando su avance. Sin embargo, muchos clientes piden esto, porque están todavía centrados en medir los resultados de una formación por el número de horas que dura y por el número de alumnos que la realizan (sufren).

Cómo es la redacción de marketing online

La redacción de marketing digital va al grano, se dirige a un posible cliente muy segmentado, por ejemplo, es una mujer de entre 25 y 34 años, con gusto por lo saludable y hábitos de compra en páginas de comercio electrónico, se descarga apps para estar en forma, etc.

Si sabemos a quién nos dirigimos, podemos adaptar el mensaje a ese destinatario al máximo, ofreciéndole algo que le puede interesar en base a sus hábitos y aficiones.

Quitamos toda la posible verborrea, minimizamos el mensaje, tiene que ser suficiente pero no largo ni pesado, y ha de entenderse con claridad. La economía de palabras es clave. El cliente es soberano, se le habla como a un adulto.

¿Cuál es la buena?

Evidentemente, por su sensibilidad a las necesidades del receptor, la buena es la comunicación de marketing online, optimización SEO, campañas de email…

Compartimentos estanco

A pesar de que sería extremadamente fácil aplicar toda la sabiduría del marketing digital a la formación online, lo cierto es que son compartimentos estanco.

Ahora existen registros del aprendizaje que permiten analíticas mucho más precisas sobre los alumnos. El seguimiento puede realizarse incluso offline y de actividades de aprendizaje informal.

Sería muy interesante que la formación online fuese bebiendo poco a poco de los avances del marketing digital y de la analítica.

Vasos comunicantes

Si en lugar de ser compartimentos estanco fuesen vasos comunicantes, la formación online se caracterizaría por afectar positivamente a la cuenta de resultados de la empresa donde se imparte.

Además, si se analizara lo que los alumnos necesitan saber hacer, se ahorraría mucho dinero en iniciativas de formación que solo se realizan para cubrir el expediente.

En palabras de Nassim N. Taleb:

Esta incapacidad para transferir de forma automática el conocimiento o la complejidad de una situación a otra, o de la teoría a la práctica, es un atributo muy inquietante de la naturaleza humana.


A mí me encanta la formación, yo hago varios MOOCs al año y he finalizado este año un máster, tengo dos carreras… Vamos, yo no puedo decir que no me guste la formación. Y sin embargo sí puedo decir que la he “sufrido” repetidas veces cuando departamentos de formación y compañeros, todos ellos bienintencionados, me han hecho llegar algunos cursos que son un compendio de lo que significa “comunicación ineficaz”.

Y como decía, a veces yo misma lo hago…

¿Qué piensas? ¿Has hecho recientemente alguno de estos cursos? ¿Eres tú mismo/a un artífice de cursos de estas características? Los comentarios, ya sabes, son siempre bienvenidos, ¡gracias!

Renovarse o morir

Según la medicina china, el otoño es una temporada de contracción, en la que pasamos de lo más yang, el verano, a lo yin. Es momento de cosechar el fruto y de dejar ir lo que ya no nos sirve. Puedes leer una explicación muy amena en el libro de Liu Zheng.

Este “renovarse o morir” también está relacionado con reorganizar los objetos de la casa, algo que vimos con el método KonMari: deja ir lo que no te hace feliz.

En este blog, hemos hecho lo propio, haciendo un trabajo que espero que haga el blog más “usable”, ameno e inspirador.

El otoño es momento de renovarse y dejar ir

Renovaciones en el blog

Verás que el blog tiene un estilo completamente diferente: llevaba un tiempo queriendo cambiar su apariencia, y he encontrado una que me gusta más.

  • Ahora el blog tiene su Favicon, es decir, muestra un icono formado por mis iniciales, e inspirado en el logo de Criteria Literata.
  • Además, ahora puedes consultar las categorías del blog y leer sobre el tema que más te interesa. El trabajo con las categorías ha sido muy intenso: si llevas tiempo conmigo sabrás que este blog estaba alojado en blogger con el nombre Estar mejor que bien, y había llegado muy desordenado.
  • Este blog ahora incluye las categorías del proyecto Criteria Literata, que se ha unificado con este blog bajo la categoría de Literatura y ensayo.

… o morir

El refrán reza:

Renovarse o morir.

La vida avanza, va siempre hacia adelante, hacia más, hacia el crecimiento o hacia la mejora. Por el camino se quedan los recuerdos, las personas, los objetos, todo aquello que es nuestro pasado. Hay una parte de resistencia a este “dejar ir” necesario para acoger a lo nuevo. Lo fundamental es no regodearse en este luto por el pasado, ya que lo único que existe es el presente.

Renovarse o morir también puede expresarse como ir a más o ir a menos. Y en este blog he decidido ir a más.


¿Qué te parece el nuevo blog? ¿Has echado un vistazo a las categorías? ¿Qué temas te gustaría encontrar aquí?

De nuevo y siempre: gracias por leer. Si ti, sin vosotros, este blog no sería posible.