Incomodarse

Dice Krishnamurti en El conocimiento de uno mismo que

…para aquello que continúa no hay ciertamente renacimiento, renovación. Solo en morir está la renovación; y, por lo tanto, es importante morir cada minuto, no esperar morir de vejez y enfermedad. Eso significa morir para todas nuestras acumulaciones e identificaciones, para nuestras experiencias acumuladas.

Krishnamurti invita a vivir con atención plena instante a instante. Esto es incomodarse

Se trata de desautomatizar la vivencia instante a instante, algo que también explica Walter Riso en su libro Amar y depender: es necesario que haya una exploración, un “incomodarse” para ampliar el mundo en que vivimos y de esta forma deshacerse de la dependencia, del que nos lleven de la mano.

Las dificultades son precisamente las que originan una nueva búsqueda de equilibrio y por tanto son las que desatan la creatividad, son la oportunidad de darse cuenta de algo y de crecer. Entonces, ¡bienvenidas las dificultades!

Esto es algo que nos explicó Manuel Cordero en el curso Aproximaciones al Universo del Clown, impartido en la Escuela Jamming: en cuestión de minutos estamos en la zona de confort otra vez, repitiendo un patrón como robots.

Incomodarse frente a hacer de robot

Lo cierto es que en la mayoría de trabajos no especialmente creativos, e incluso en los creativos también, hay un componente “robótico” de repetición de unas rutinas. Ese componente nos fastidia porque es alienante: “todos los días son iguales”, “esto parece el día de la marmota”, “esto lo puede hacer cualquiera”. Y al mismo tiempo, en cuanto nos empujan fuera de esta rutina, nos fastidia incluso más: “¡y ahora me mandan a un viaje!”, “yo controlaba mis proyectos y me meten a esto, y yo de esto no tengo ni idea”, “no pienso aprender a usar la nueva aplicación, ¿cuántas aplicaciones nuevas van ya?”

Lo cierto es que la automatización de rutinas, que es lo contrario de incomodarse, “ahorra tiempo” y permite utilizar atajos creados por las conexiones neuronales.  Ahorra también un trabajo o esfuerzo extra por dejar de lado estas rutinas, las creencias y los mapas mentales y experimentar directamente lo que es lo nuevo.

Ahora que se nos puede sustituir por robots alienados de fábrica, y que parece que se retira al ser humano de la producción rutinaria y robótica, ¿qué le queda? Porque resulta que hace el robot se nos da muy bien.

Incomodarse, ¡qué incómodo!

La mayoría de nosotros no lleva dentro a un Jesús Calleja o un Fran de la Jungla, por lo que renovarnos a cada minuto nos parece estresante y desestabilizador.

De hecho, se ha hablado de que este tipo de perfiles lleva en sí genes predispuestos al riesgo, frente a los que no nos enfrentamos a vivencias extremas por aversión al riesgo (no recuerdo la fuente).

Y sin embargo, ver a cualquiera de estos personajes, incluso a David Attenborough observando las hormigas durante horas, nos hace sentir una cierta envidia, un deseo de abandonarlo todo y llevar una vida más “salvaje”, menos estructurada, en que cada día es diferente. Pero para eso hay que desautomatizar, enfrentarse al instante siguiente vacío de creencias y prejuicios, arriesgarse a experimentar algo diferente. Y esto es incomodarse.

Entonces se pierde la sensación de seguridad, la persona se expone a experiencias desagradables, por ejemplo, probando una comida que nunca ha tomado o que siempre ha rechazado. Entonces igual se sale de casa sin paraguas y la persona que experimenta se cala hasta los huesos. ¡Qué incómodo!

Para saber más

Estos son algunos artículos relacionados con el tema que han ido apareciendo en este blog:

La cultura del presentismo

Talento, creatividad y éxito: cómo ahuyentarlos de tu empresa

 

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Formación online vs. marketing digital

La formación online puede optimizar sus contenidos

Tengo la suerte de trabajar en dos sectores aparentemente similares: la creación de cursos online y la redacción y traducción de textos de marketing. Ambos consisten en buscar la mejor forma de comunicar algo a alguien. Es una comunicación por escrito y el destinatario está identificado con el nombre de “alumno” o de “potencial cliente”.

Hasta ahí las características en común.

La forma en la que se redactan los contenidos para cursos online es totalmente diferente, yo diría contraria, a la forma en que se redactan para marketing online.

Cómo es la redacción de cursos

La formación online puede optimizar sus contenidos

Aun hoy día, y después de haber conocido la gamificación, el aprendizaje informal y la necesidad de distinguir los cursos de desempeño de los cursos de información con el fin de producir resultados, lo cierto es que la redacción de los cursos online es generalmente ineficiente.

Ineficiente quiere decir desconocer al destinatario del mensaje, creando cursos “talla única” para todos los posibles alumnos, incurrir en verborrea escrita, dirigirse al alumno como si no fuese adulto adoptando un molesto tono paternalista, arengar y añadir un exceso de información innecesaria.

Yo en ocasiones también hago esto. Que me perdonen los alumnos presentes y futuros, siempre desconocidos. Trato de aliviar al máximo su pesar, reduciendo el número de pantallas en el típico curso pasapáginas, en que además se tortura al alumno mostrando cuántas pantallas le quedan por ver y bloqueando su avance. Sin embargo, muchos clientes piden esto, porque están todavía centrados en medir los resultados de una formación por el número de horas que dura y por el número de alumnos que la realizan (sufren).

Cómo es la redacción de marketing online

La redacción de marketing digital va al grano, se dirige a un posible cliente muy segmentado, por ejemplo, es una mujer de entre 25 y 34 años, con gusto por lo saludable y hábitos de compra en páginas de comercio electrónico, se descarga apps para estar en forma, etc.

Si sabemos a quién nos dirigimos, podemos adaptar el mensaje a ese destinatario al máximo, ofreciéndole algo que le puede interesar en base a sus hábitos y aficiones.

Quitamos toda la posible verborrea, minimizamos el mensaje, tiene que ser suficiente pero no largo ni pesado, y ha de entenderse con claridad. La economía de palabras es clave. El cliente es soberano, se le habla como a un adulto.

¿Cuál es la buena?

Evidentemente, por su sensibilidad a las necesidades del receptor, la buena es la comunicación de marketing online, optimización SEO, campañas de email…

Compartimentos estanco

A pesar de que sería extremadamente fácil aplicar toda la sabiduría del marketing digital a la formación online, lo cierto es que son compartimentos estanco.

Ahora existen registros del aprendizaje que permiten analíticas mucho más precisas sobre los alumnos. El seguimiento puede realizarse incluso offline y de actividades de aprendizaje informal.

Sería muy interesante que la formación online fuese bebiendo poco a poco de los avances del marketing digital y de la analítica.

Vasos comunicantes

Si en lugar de ser compartimentos estanco fuesen vasos comunicantes, la formación online se caracterizaría por afectar positivamente a la cuenta de resultados de la empresa donde se imparte.

Además, si se analizara lo que los alumnos necesitan saber hacer, se ahorraría mucho dinero en iniciativas de formación que solo se realizan para cubrir el expediente.

En palabras de Nassim N. Taleb:

Esta incapacidad para transferir de forma automática el conocimiento o la complejidad de una situación a otra, o de la teoría a la práctica, es un atributo muy inquietante de la naturaleza humana.


A mí me encanta la formación, yo hago varios MOOCs al año y he finalizado este año un máster, tengo dos carreras… Vamos, yo no puedo decir que no me guste la formación. Y sin embargo sí puedo decir que la he “sufrido” repetidas veces cuando departamentos de formación y compañeros, todos ellos bienintencionados, me han hecho llegar algunos cursos que son un compendio de lo que significa “comunicación ineficaz”.

Y como decía, a veces yo misma lo hago…

¿Qué piensas? ¿Has hecho recientemente alguno de estos cursos? ¿Eres tú mismo/a un artífice de cursos de estas características? Los comentarios, ya sabes, son siempre bienvenidos, ¡gracias!

Renovarse o morir

Según la medicina china, el otoño es una temporada de contracción, en la que pasamos de lo más yang, el verano, a lo yin. Es momento de cosechar el fruto y de dejar ir lo que ya no nos sirve. Puedes leer una explicación muy amena en el libro de Liu Zheng.

Este “renovarse o morir” también está relacionado con reorganizar los objetos de la casa, algo que vimos con el método KonMari: deja ir lo que no te hace feliz.

En este blog, hemos hecho lo propio, haciendo un trabajo que espero que haga el blog más “usable”, ameno e inspirador.

El otoño es momento de renovarse y dejar ir

Renovaciones en el blog

Verás que el blog tiene un estilo completamente diferente: llevaba un tiempo queriendo cambiar su apariencia, y he encontrado una que me gusta más.

  • Ahora el blog tiene su Favicon, es decir, muestra un icono formado por mis iniciales, e inspirado en el logo de Criteria Literata.
  • Además, ahora puedes consultar las categorías del blog y leer sobre el tema que más te interesa. El trabajo con las categorías ha sido muy intenso: si llevas tiempo conmigo sabrás que este blog estaba alojado en blogger con el nombre Estar mejor que bien, y había llegado muy desordenado.
  • Este blog ahora incluye las categorías del proyecto Criteria Literata, que se ha unificado con este blog bajo la categoría de Literatura y ensayo.

… o morir

El refrán reza:

Renovarse o morir.

La vida avanza, va siempre hacia adelante, hacia más, hacia el crecimiento o hacia la mejora. Por el camino se quedan los recuerdos, las personas, los objetos, todo aquello que es nuestro pasado. Hay una parte de resistencia a este “dejar ir” necesario para acoger a lo nuevo. Lo fundamental es no regodearse en este luto por el pasado, ya que lo único que existe es el presente.

Renovarse o morir también puede expresarse como ir a más o ir a menos. Y en este blog he decidido ir a más.


¿Qué te parece el nuevo blog? ¿Has echado un vistazo a las categorías? ¿Qué temas te gustaría encontrar aquí?

De nuevo y siempre: gracias por leer. Si ti, sin vosotros, este blog no sería posible.

¿Qué discurso narrativo elegir?

¿Cómo construir un relato?

El discurso narrativo en Lolita, de Navokov

Se utilice el tipo de discurso que se utilice, lo fundamental es que el lector entre de lleno en él sin cuestionarse nada, que “lo compre”, que siga leyendo.

El discurso elegido es solo un medio para tus fines. Si lo que estás escribiendo es una novela, has de captar al lector en el primer capítulo. Si se trata de un relato, el primer párrafo ha de invitar a seguir leyendo. Y si es un microrrelato, la primera frase ha de ser extraordinaria.

Si haces el camino inverso, mejor: trata el comienzo de tu texto, sea un relato o una novela de mil páginas, como si fuese un microrrelato. Desde la primera frase, cuéntale la historia al lector sin dar explicaciones, arrástrale hacia el mundo ficcional que has creado.

El discurso narrativo es polifónico, no se limita al narrador y los personajes, también incluye cartas, diarios, documentos… que se incorporan al relato y le dan riqueza.

Lo interesante es que, sea como sea este discurso, no cumple todas las leyes del uso del lenguaje, ya que más bien se disfraza “como si” fuese real, pero con un acuerdo tácito con el lector de suspensión de la incredulidad. No se busca la verdad, de hecho, no interesa.

Tipos de discurso narrativo

Siendo polifónico, el discurso narrativo puede clasificarse de multitud de formas, agrupadas en dos grandes categorías:

Discurso impersonal

Se trata del mensaje que no se instrumenta en la primera persona. A su vez puede tratarse de un discurso directo o indirecto, es decir, su rango va desde la narración en tercera persona hasta el puro diálogo. Veamos unos ejemplos:

“Hace ya muchos cientos de años hubo un viejo pescador que estaba sentado una tarde ante la puerta de su casa ocupado en remendar sus redes. Vivía en un lugar maravilloso. La hierba verde sobre la cual estaba construida su cabaña extendíase hasta el centro de un gran lago, y parecía como si un sentimiento amoroso hubiera atraído aquella península hacia las aguas claras y azules del lago, y asimismo que el lago hubiera tendido amorosamente sus brazos hacia aquel bello prado sembrado de flores y de tallos que se mecían al viento y hacia la agradable sombra de sus árboles.”

 

—Sois un personaje singular  —respondió el sacerdote—. Y quisiera saber quién sois. ¿De dónde venís?
—¿Y quién sois vos?, ¿podríais decírmelo? —preguntó el forastero.
—Me llaman padre Heilmann —dijo el sacerdote—. Vengo del convento de la Visitación, del otro lado del lago…

Ondina, Barón de La Motte Fouqué. Este libro está descatalogado, por ello ofrezco el enlace al PDF.

Discurso personal

En este caso, el discurso se realiza en primera persona y también puede ser directo o indirecto. Veamos los ejemplos:

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

“Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita”.

 

—¿De dónde diablos la ha sacado?
—¿Cómo?
—Decía que el tiempo está mejorando.
—Así parece.
—¿Quién es la chiquilla?
—Mi hija.
—Miente, no es su hija.
—¿Cómo?
—Decía que hemos tenido mucho calor en julio. ¿Qué es de su madre?
—Ha muerto.
—Lo siento. A propósito, ¿no quieren ustedes almorzar conmigo mañana? Esta multitud espantosa ya se habrá retirado.
—Y nosotros también. Adiós.

Lolita, Vladimir Nabokov

El comienzo: fundamental

En los ejemplos anteriores, se muestra la narración del comienzo de cada una de las obras, y después un diálogo que ocurre en el transcurso del relato.

Un ejercicio interesante es leer el principio de tus relatos y novelas preferidos. ¿Qué es lo que hace que sigas leyendo? ¿Se ha utilizado un narrador en primera o tercera persona? ¿A través de quién hablan los personajes?

Comprobarás lo importante que es el comienzo. ¿Acaso no te has sorprendido diciendo “Lo.Li.Ta.” en voz alta?

Para saber más:

GARRIDO DOMÍNGUEZ, A. El texto narrativo. Editorial Síntesis. 2014

¿Criticas, sugieres o haces?

Has podido leer en este blog unos cuantos artículos sobre Análisis Transaccional y sin embargo no hemos hablado de lo primero de todo: los estados del yo.

Lo primero que observó Eric Berne, y de donde nace el Análisis Transaccional, es que los pacientes le hablaban utilizando palabras, gestos y tonos muy distintos según lo que le estuviesen refiriendo. Observó que podían agruparse y aislarse claramente, es decir, cada grupo de lenguaje verbal, paraverbal y no verbal era característico de un estado distinto del yo. Estos estados son: el Padre, el Adulto y el Niño.

Los tres estados del yo: el P-A-N

El modelo P-A-N es la base del Análisis Transaccional

En esta ilustración vemos a la perfección los tres estados definidos por la forma de actuar de cada uno:

Niño

A la izquierda, la fila interminable para criticar. En esta fila también esperan los que se quieren quejar. La mayoría de ellos está en el estado Niño. A veces, también se critica desde el estado Padre, lo veremos a continuación.

Padre

En el centro, está la fila de los que les dicen a los demás lo que deben hacer. Los que se ponen esta fila se sienten muy bien consigo mismos, e incluso son percibidos por todos los demás como personas que hacen algo. No, no hacen nada, solo señalan a otros lo que hay que hacer. La mayoría de los de esta fila están en el estado Padre.

Adulto

Finalmente, en la fila para hacer pintaría yo la clásica mosca que pasaba volando en Mortadelo y Filemón cuando había un silencio. Hay menos de cuatro gatos ahí, dispuestos realmente a hacer, no a criticar desde la barrera ni a indicar lo que está bien o mal. Dispuestos a entrar en acción hay muy pocos, porque esto requiere estar en el momento presente. En la fila del hacer, están las personas en el estado Adulto.

Estos tres estados forman el modelo P-A-N (Padre-Adulto-Niño).

¿Entonces cada persona está en un solo estado del yo?

No. Cada persona adopta los tres estados a lo largo del día, teniendo preferencia por permanecer en uno u otro. Esto lo advertimos en la forma en que las personas se comunican, y también en su postura física (no es posible no comunicar). Lo que sí es cierto es que el lugar en el que es más difícil permanecer es en la tercera fila, la de la acción, en la que, desde el estado Adulto y en el presente, realizamos, trabajamos, sacamos algo adelante.

¿Por qué es tan difícil permanecer en el Adulto?

Aquí aplican todos estos posts que te mencionaba al principio: solemos caer en comportamientos que traen continuamente conflictos del pasado sin resolver o buscan anticiparse al futuro. Según el A.T., desde pequeños hemos ido confeccionando un guion (averigua cuál es tu guion) para enfrentarnos a la vida, y este guion está lleno de creencias que nos ciegan con respecto a la realidad. Es más, como ya vimos, en cada guion hemos interiorizado unos mandatos y permisos a partir de lo que nos dijeron nuestros padres y educadores, y esta es, precisamente, la voz del estado Padre. Nuestra reacción emocional a estas normas es el estado Niño. El Adulto solo responde al entorno presente, libre de cargas.

También hay una cierta relación entre los tres estados del yo y el triángulo de Karpman, ya que podemos identificar al victimista como el estado Niño, al perseguidor como el Padre Normativo y al salvador como el Padre Nutricio. Solo en el triángulo del amor podemos entrar en el estado Adulto.

¿Por qué es importante permanecer en el Adulto?

Solo desde tu Adulto vives el momento presente y reaccionas a él de forma proporcionada. Solo en el Adulto eres capaz de actuar, de ejecutar, realizar las acciones oportunas.

El Adulto no es cualquiera de nosotros mayor de 18 años. Tambien suele confundirse fácilmente con el estado Padre. Incluso muchos de los que se dedican a decir a otros qué deben hacer, creen estar en un estado Adulto.

El Adulto es todas tus capacidades puestas al servicio de lo que ocurre ahora, sea el trabajo, sea hacer tareas del hogar o sea distraerte y disfrutar de tus hobbies preferidos.


Esto solo es una breve introducción al tema, que tiene mucha más miga.

Me gustaría saber qué opinas sobre el modelo P-A-N. ¿Te identificas con estos estados? ¿Se te ocurre qué palabras utilizas en cada uno, qué posturas? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Agradezco que te hayas tomado el tiempo para leerme, siéntete libre de dejar tu granito de arena en los comentarios.

 

¿Te sientes perdido/a?

Deja de preocuparte sobre “el propósito de tu vida”

Aquí tenéis un artículo que viene muy bien cuando vuelves de vacaciones y sientes que tu vida no tiene sentido o no sabes a dónde se dirige, o no te gusta su rumbo.

Es la traducción autorizada de este post de un bloguero al que sigo desde hace algo más de un año, a raíz de que Barbara Oakley le mencionara en el MOOC “Learning how to learn”. Scott Young es un “chico joven”, muy inteligente y capaz, que se plantea desafíos alucinantes, centrados casi siempre en el aprendizaje rápido. Así, ha sido capaz de reducir 4 años en el MIT a uno solo o de aprender en meses lenguas tan complejas como el chino.

(Para el que como a mí le cueste la palabra procrastinar, son sinónimos diferir y aplazar.)

¡Disfruta!

¿Te sientes perdido porque no conoces tu vocación?


Cada uno o dos meses me llega un email que dice algo como esto:

“Hola Scott! He estado siguiendo tu blog por un tiempo, y me gustaría hacer grandes cambios en mi vida, pero no tengo ni idea de por dónde empezar. No sé cuál es el sentido de mi vida, así que al final acabo procrastinando todo el día.”

La persona quiere cambiar su vida, pero no ve el objetivo por el cuál hacerlo. No ver el objetivo es no tener una dirección o un punto de partida. De aquí las horas que se pasan revolcándose en la procrastinación.

Para esto, me gustaría compartir un secreto: no tengo ni idea de cuál debería ser el propósito de mi vida, y no creo que importe.

El culto a la vocación

Utilizo la expresión “propósito de vida” pero podría haber utilizado con la misma facilidad las palabras “pasión”, “llamada”, “misión” o cualquier otra de las docenas de palabras de autoayuda de moda que circulan hoy día.

Si conoces la vocación de tu vida con una convicción profunda, genial para ti. Pero para el resto de nosotros que no la conocemos, no estoy seguro de que realmente importe.

Responder a esta pregunta demasiado pronto puede ser peor, porque estrecha de forma prematura tu perspectiva. Yo prefiero disfrutar de la incertidumbre y tener experiencias más amplias que contestar demasiado pronto y perder oportunidades.

Pero, dados los supuestos beneficios de tener un propósito de vida, ¿cómo puedes esperar en la incertidumbre? ¿No serías entonces como los lectores que me envían emails, desperdiciando su tiempo hasta que la claridad los golpee?

Veamos por qué la gente dice que conocer el sentido de tu vida es esencial, y compartiré por qué estoy en desacuerdo:

Razón uno: sin propósito de vida = Sin motivación

Dado el email que recibí de este lector, esta razón parece tener sentido. La gente con una misión muy clara, sea vivir con consciencia o abrazar la no conformidad, parece muy motivada.

El error aquí está en asumir que necesitas conocer el destino para motivarte. Yo no tengo ni idea de dónde voy a vivir, quién voy a ser y en qué proyectos voy a trabajar en los próximos cinco años. Y eso está bien, sigo estando motivado a trabajar en los proyectos menores de mejorarme a mí mismo hoy.

Los objetivos menores pueden carecer de la grandeza de una llamada vital, pero aún pueden ser inspiradores. De alguna manera, los pequeños pasos pueden ser más motivadores, porque ves los resultados ahora en lugar de en décadas.

Razón dos: sin la visión general, no puedes lograr grandes cosas

La asunción es que sin ver el gran panorama general, no alcanzarás nada grande. Puede que estés motivado con tareas pequeñas, pero estarán descoordinadas. Los logros más grandes, por tanto, solo pueden ser realizados por personas con grandes visiones.

Desgraciadamente no hay mucha evidencia que respalde esta asunción. Sí, las personas que alcanzaron grandes cosas a menudo tenían grandes planes. Pero, ¿cuánta gente conoces que siempre tenga un gran esquema y nunca consiga acabar nada?

Hay muchos contraejemplos de la tendencia opuesta. Personas que asumieron ocupaciones interesantes, desarrollaron habilidades y contactos, y eventualmente hicieron grandes logros cuando la oportunidad llamó a su puerta.

Ben Casnocha, fundador a los 15 de una start-up exitosa, afirma no haber tenido nunca tal momento de epifanía y atribuye mucho de su camino a, por casualidad, haberse apuntado a una clase de informática. Trabajo duro y empuje, sí, pero no misión de vida.

Hay un tipo de algoritmos de aprendizaje de máquinas (machine learning) que están diseñados para descubrir un valor preciso, sin conocer de antemano cuál va a ser. Pienso que una vida exitosa se vive de una forma muy parecida. No conocer el valor preciso (lo cual es a menudo imposible), sino diseñar la filosofía que puede descubrirlo en el camino.

Razón tres: una misión te mantiene centrado

La lógica dice que, sin una misión en tu vida, no estarás centrado. Centrarse en la vida es esencial, pero no estoy de acuerdo con la sabiduría convencional de cómo la gente logra estar centrada.

Según mejoras, tendrás un mayor impacto con esa habilidad en el dinero, la reputación y el disfrute. Según aumenta tu capacidad, es más y más ventajoso dedicar esfuerzos a mejorarla, en relación a otras metas. Esto crea un ciclo de retroalimentación que inevitablemente centra tu vida en un conjunto de habilidades particular que te apasionan más y que producen el mayor impacto.

Este ciclo de retroalimentación positiva de las habilidades y las compensaciones es natural, y puede eventualmente llevarte a “descubrir” el propósito de tu vida. El problema es que no puedes predecir con exactitud y de antemano a dónde se dirige ese ciclo. Tratar de predecir prematuramente la vocación de tu vida puede descarrilar el proceso más natural de construir esa vocación.

Razón cuatro: conocer tu misión te ayuda a persistir cuando dudas

Si supieras con un 100% de certidumbre que estabas destinado a ser un médico, no abandonarías tras suspender el examen MCAT (Medical Collegue Admission Test, una especie de selectividad para entrar en Medicina) por segunda vez. Aquí el argumento es que la vida está llena de momentos de duda, y sin algún tipo de ancla, es fácil abandonar.

Esto de acuerdo en que algún tipo de ancla es importante. Sentirse muy mal por un rechazo, un proyecto fracasado o una meseta aparentemente interminable de mediocridad no es solo una evaluación racional de los hechos. Uno/a se siente terriblemente y el instinto inicial es dar todo por perdido y evitar el dolor. Incluso cuando sabemos que esto solo empeorará las cosas.

Pero anclarse a una vocación específica puede ser tan problemático como no tener ningún ancla en absoluto. Quizá realmente no estés hecho para ser médico, incluso aunque podrías ser un investigador excelente. Tener una convicción muy fuerte en un resultado puede forzarte a perseverar, pero también excluye cualquier otra opción, incluyendo aquellas que podrían ser mejores para ti.

En lugar de esto, yo prefiero anclarme a una vocación más general. No a la ocupación específica, sino al propósito general de tener una vida mejor y al coraje necesario para seguir persistiendo a pesar de los muchos altibajos. Perder una carrera o dos, pero no dejar de correr hacia adelante.

Razón cinco: la vida sin una vocación es aburrida y sin sentido

No puedo hablar de los sentimientos subjetivos de conocer el propósito de tu vida con convicción. Quizá todo el casi orgásmico bienestar de seguir tu vocación es todo lo que los expertos dicen que es.

Lo que puedo argumentar es que, incluso si no conoces a dónde se dirige específicamente tu vida, aún puedes disfrutarla a tope.

Solo porque no sepa qué tipo de vida llevaré en 5-10 años, no significa que no pueda marcar una diferencia ahora. Es fácil obsesionarse con la gran visión general y olvidarse de todas las pequeñas victorias del camino. Desde las victorias personales de terminar un proyecto a las más altruistas de descubrir que algo que has hecho ha ayudado a otra persona.

Incluso si no sabes exactamente cómo evolucionará tu vida, tienes las pequeñas victorias del camino. Son estas pequeñas victorias las que pueden sumar a algo mayor de lo que pudiste haber imaginado cuando empezaste.


Para seguir leyendo sobre Motivación

Aquí tienes unas reflexiones sobre una misión muy interesante: ser feliz.

 

El hilo de Manuel Bartual: un fenómeno literario

Para Criteria Literata, el fenómeno literario Manuel Bartual se engloba en la escritura de la mediación, en la llamada paraliteratura. La paraliteratura se compone de géneros paralelos a los canónicos literarios, que son híbridos, bien por la cercanía estructural, bien por el canal o la forma de producirse.

Analizamos el fenómeno Manuel Bartual

La diferencia: el canal

En este caso, lo más interesante ha sido el canal de transmisión: un hilo de Twitter que puedes leer completo aquí. Hasta ahora, los fenómenos literarios en la red se habían producido mayoritariamente en blogs, por lo que la utilización de una red social es una elección novedosa y adaptada a los tiempos.

Este canal permite además la inclusión de imágenes y vídeos. Siguiendo el hilo, se pueden ver varias fotografías que el escritor fue aportando a su narración, así como vídeos de los personajes.

Comunicación inmediata

En este tipo de fenómenos, el lector, tercer elemento de la teoría de la recepción, cobra importancia al convertir la escritura en una comunicación inmediata, en lugar de ser mediata como hasta ahora. No solo eso, el lector comenta, comparte y da forma al relato que se está produciendo ante sus ojos. Es muy interesante cuando Bartual recibe un mensaje desordenado y los seguidores le ayudan a ordenarlo:

“Gracias a todos los que me escribisteis anoche en público y por privado para ayudarme a resolver el mensaje. ¡Fuisteis mucha gente!”

Otro ejemplo es cuando recibe sugerencias de los lectores para entender el mensaje:

“Algunos me habéis comentado que quizá “la otra habitación” sea una con el mismo número que la mía en este mismo hotel. No lo había pensado.”

En este sentido, es fundamental que el escritor recoja la interacción con los lectores, incluso si tiene un guion preestablecido. Aquí estaríamos hablando de la capacidad de improvisar del emisor.

Cambio del estatus del lector

Todo escritor necesita lectores, y en este caso, los lectores son a su vez escritores al mismo nivel que quien inicia el hilo de comunicación. Y esto también es novedoso, porque en la literatura tradicional el lector está subordinado al escritor, el emisor deja un mensaje muy claro y el lector lo toma o no, sin poder intervenir en él. En un fenómeno como el de Bartual, el estatus del receptor se iguala al del emisor. Así, el escritor puede aclarar dudas, por ejemplo:

“Lo aclaro porque me lo habéis preguntado: el lápiz ni es mío ni es como los que utilizo habitualmente.”

“Para los que estáis preocupados por mí: ¡sigo vivo!”

Vivir el momento presente

La creación de Manuel Bartual se extendió desde el 21 de agosto de 2017 a las 21:46 hasta el 27 de agosto a las 14:04. El último día se dedica a explicar que tan solo era una ficción, por lo que ya no está escrito por el narrador, sino por el escritor.

Su narración se basa en describir el momento presente al minuto, y explican los intervalos de ausencia. La red social Twitter se caracteriza precisamente por esto, por reflejar el momento presente y la opinión de lo que está sucediendo en cada instante. El lenguaje utilizado es acorde con la narración: un lenguaje a pie de calle, muy claro, que llega y que utiliza la economía de palabras a la que obliga Twitter.

El punto débil: usar y tirar

El punto débil de este tipo de creación es su volatilidad, se crea para ser consumida en el acto, y en el acto se queda atrás. Puede que haya análisis como el de David Jiménez o artículos como este, pero al final, el fenómeno se convierte pronto en algo pasado.

Mediación cultural

Se da también una mediación cultural: existe un hilo semejante, mencionado por Pepo Jiménez en este artículo, en el que un tuitero norteamericano cuenta una historia de terror también muy interesante, quizá menos creíble.

No tiene sentido hablar de plagio aquí, sí de influencia y de mediación, de estar viviendo la misma época de disrupción con todo lo anterior en pos de una tecnología que cambia cada minuto. En todo caso,

“No es obligatorio creer todo lo que se lee en internet.”