Wild Wild Osho

¿Has oído hablar del documental en seis capítulos Wild Wild Country, emitido en Netflix?

Osho pasa con su Cadillac saludando a cientos de sanyasins

Yo lo he visto, y he leído varios artículos sobre él. El documental desgrana la creación de una gran comuna en Oregón, Rajneeshpuram, y los crecientes conflictos con los lugareños. Esta comuna estaba aparentemente liderada por Bhagwan Shree Rajneesh, posteriormente rebautizado como Osho.

El sueño de Osho, tal como transmiten algunos de los entrevistados para el documental, era crear otro tipo de sociedad y un nuevo ser humano.

Mi objetivo es hablar de los gurús como Osho y de la trascendencia de su mensaje, aspectos en los que quizá he cambiado de opinión a raíz de ver el documental: mi alarma saltó cuando vi a esos sanyasins (discípulos de Osho) portando fusiles AK-47. La propia líder real del grupo, Ma Anand Sheela, llevaba una pistolera como si fuera un sheriff.

Bhagwan Shree Rajneesh: Osho

Yo había leído varios libros de Osho y además le he citado varias veces en mis artículos del blog. Conocía la polémica que rodeaba a su figura y la atribuía a su forma valiente y provocadora de hablar sobre todo: el dinero, el amor, el sexo… Sobre todo del sexo. Además, se criticaba a Osho por su gran colección de Rolls Royces, su reloj de diamantes, su gusto general por el lujo…

En todo caso, por lo que decía y cómo lo decía yo le tenía por un maestro iluminado.

Los contenidos de sus charlas y libros son lugares comunes entre los que llamamos iluminados: aceptación, dejar ir, presencia aquí y ahora, gozo continuo, observación directa de la realidad, o más bien, ausencia del observador…

Tras ver la serie documental completa tengo que decir que no solo dudo abiertamente de que Osho fuera un iluminado, sino que estoy dejando de creer en el concepto mismo de iluminación.

Maestros iluminados

La RAE define iluminación como:

“Esclarecimiento interior místico experimental o racional” y también “conocimiento intuitivo de algo”.

Ahora que la práctica de mindfulness está a la orden del día y que se nos esclarecen cada vez más conocimientos interiores místicos, ¿hay más iluminados?

Iluminados son o eran para mí hasta ahora: San Juan de la Cruz, Buda, también se dice de Jesucristo y Mahoma, también se dice de Krishnamurti, Gurdjieff… A veces se cita a Santa Teresa. ¿No hay muchas mujeres iluminadas? Tal vez se deba a que estaban ocupadas en otra cosa. O bien las hay, pero no “saltaron a la fama”. Y luego está la serie de conocidos budistas, desde el Dalai Lama hasta Matthieu Ricard (el francés que además es biólogo molecular y el hombre más feliz del mundo) o Pema Chödrön (que sí es mujer).

Iluminados ¿imperfectos?

¿El que un individuo haya alcanzado este “esclarecimiento” le deja fuera de cometer ciertos “errores”?

Pondré algunos ejemplos que se muestran en el documental que citaba al principio: dejar la comuna en manos de una psicópata (Ma Anand Sheela) que intoxica a un pueblo entero con salmonela, dejar que en la comuna se entrene a los sanyasins para disparar rifles contra personas, dejar que se planee el asesinato de un político… mientras se está en silencio y retiro.

No creo que Osho sea el único “maestro iluminado” que haya cometido errores basados en sus creencias de cómo debe ser el mundo.

Lo que sí creo es que ese estado de “esclarecimiento” no puede ser compatible con determinadas conductas. Es esto lo que me ha animado a escribir este artículo.

¿Qué decía Osho?

Si bien el documental entra pormenorizadamente en todos los detalles al respecto de la comuna de Oregón, Osho se presenta como un personaje no ya secundario, sino anecdótico. De los seis capítulos, aparece hablando en el primero algunas frases y en el quinto sale en programas de televisión criticando abiertamente a Ma Anand Sheela y sus actuaciones. Lo que ocurre en el sexto no os lo cuento: es mejor verlo.

De sus libros y charlas había deducido que era un personaje muy elocuente, sin embargo, en el documental no se accede a su elocuencia, quizá porque en aquellos años eligió ese silencio y aislamiento. Tampoco se intenta explicar en qué consistía pertenecer a esa comuna, cuáles eran los beneficios para los sanyasins.

Por ello, y para ilustrar de qué manera el documental contrasta con los mensajes de Osho, copio aquí algunos de ellos:

Una vida seguirá es peor que la muerte.

Responde a las situaciones con todo tu corazón.

Para estar totalmente libre, has de estar despierto.

Valentía es adentrarse en lo desconocido a pesar de todos los miedos.

La vida no escucha tus razonamientos; tú tienes que escuchar a la vida.

Escucha atentamente, muy conscientemente, y nunca te equivocarás.

Estar en un estado de no-saber es inteligencia y no es acumulativo. Lo que sucede desaparece y no deja rastro.

No intentes comprender la vida. ¡Vívela!

Lo conocido es lo muerto, lo desconocido es lo vivo. Agarrarse a lo conocido es agarrarse a un cadáver.

El miedo a equivocarse mantiene a la gente maniatada, imposibilitada para lo nuevo. Solo se puede vivir la vida peligrosamente.

Reconfortante en grado máximo… y altamente chocante si evoco de nuevo la imagen de dos sanyasins vestidos de rojo escoltando a Osho con esos rifles AK-47 o si le recuerdo tirándose los trastos con Sheela en la tele como en un Sálvame cualquiera.

La última frase, “Solo se puede vivir la vida peligrosamente” resonaba en mi mente mientras veía a Osho ocultarse tras la parafernalia y dejándose ver únicamente dentro de uno de sus Cadillacs. No me pareció que hiciese honor a sus propios mensajes.

En todo caso, ¿beneficia a alguien?

También he reflexionado sobre por qué todos esos sanyasins accedían a vestirse únicamente de rojo o colores rojizos, por qué dejaban en la puerta su sentido común y cómo era tan fácil convencerlos para hacer casi cualquier cosa.

Incluso si no hubiera habido ningún tipo de “lavado de cerebro”, ¿qué es lo que los seguidores de un maestro obtienen de él? ¿Los seguidores de un maestro pueden alcanzar la iluminación?

Esta reflexión también incluye a los cientos de miles de personas que han leído y leen a Osho después de su muerte. ¿Pueden sus palabras beneficiar a alguien incluso si realmente no alcanzó ese nivel de “entendimiento”?

En distintos misticismos se reconoce que la mayoría de discípulos se quedan mirando el dedo del maestro mientras este trata de señalar inútilmente a la luna. No parece fácil que los discípulos se iluminen (si tal cosa existe) siguiendo tan de cerca a un maestro.

Conclusión

Mi conclusión principal es que cuando etiquetamos a alguien de maestro, gurú o iluminado, le sobreponemos características sobrehumanas. Dicha persona no deja de ser igual que nosotros, uno más, otro humano (otro homínido) con sus imperfecciones.

Creo que si somos capaces de aprovechar la inspiración que pueden producir sus palabras, sus prácticas y en algunos casos su modo de vida, hay beneficio. El resto, la adoración, el no filtrar, y el deducir que el maestro es perfecto en todo, quizá eso es lo que no beneficia a nadie.

¿Cómo lo ves?


Si quieres saber más sobre el documental:

Si quieres saber más sobre Osho:

 

Anuncios

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones

Si solo hubiera aprendido esta frase cuando hice la carrera de Económicas, habría sido suficiente:

El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Esta es una frase que pronunció al menos una vez Fernando Esteve Mora, profesor que tuve de Macro y Microeconomía. No solo la pronunció, claro, la ilustró con la comparación entre dar a un pobre del tercer mundo pescado o enseñarle a pescar. Darle pescado es bien intencionado pero no resuelve el problema de su hambre; quizá lo agrava porque convierte al pobre en un dependiente.

Esta frase se me viene a la cabeza siempre que se habla de “ayuda”, “compasión”, “bondad” y “perdón”. Parece ser que parte del aprendizaje de mindfulness, directamente heredada del budismo, es la “compasión bondadosa” por los demás. Me temo que en la mayoría de los casos lleve al infierno.

¿De dónde parte la ayuda?

No hemos puesto en duda que el ser humano ha evolucionado a partir de la cooperación, se ha nutrido de la empatía, ha avanzado gracias al apoyo de otros. El ser humano es compasivo por naturaleza.

Quizá el matiz sea encontrar desde dónde se ayuda, qué empuja a ayudar, cuál es ese sentimiento y cuál es el resultado de la “transacción” de dar algo sin recibir nada a cambio.

  • Puede que estés caminando por la calle y veas que a la persona que está delante se le ha caído algo. En un impulso no pensado, te agachas a recogerlo y se lo ofreces. Ni siquiera ha mediado el pensamiento.
  • Puede que sientas culpa al ver que grandes grupos de personas sufren, puede que te parezca intolerable esta desigualdad en que tú estás tan bien y ellos están tan mal. Entonces has pensado que te sentirías mucho mejor contig@ mism@ si les enviases ayuda.
  • Puede que observes uno o muchos casos de algo que no te gusta y veas muy clara la solución, puede que sientas que sabes lo que las personas que están en ese caso necesitan. Por ejemplo, alguien pidiendo en la calle, alguien pidiendo en la puerta de un supermercado, alguien que está en el mundo de las drogas.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Qué sientes ante cada caso? ¿Es compasión? ¿Es pena? ¿Es culpabilidad? ¿Es amor?

La subida al Monte Carmelo: nada

Todo este tema, y en especial la frase “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones” me evoca la imagen de la subida al Monte Carmelo que San Juan de la Cruz ilustró. Tomamos esta y recomendamos visitar la página por la explicación tan pormenorizada de la imagen:

La subida al Monte Carmelo de San Juan de la Cruz
Imagen vista en: http://oratoriocarmelitano.blogspot.com.es/2017/10/explicacion-de-la-subida-al-monte.html

Las buenas intenciones pueden muy bien ser el pavimento de uno de los caminos torcidos, aparentemente acertados, que parecen ascender pero que terminan perdidos.

El único camino cierto es el vacío de estar centrado “en el centro de tu humildad”, la nada, ni esto ni esto otro. ¿Cómo sería esto? Viendo realmente al que tenemos delante. Viéndolo sin interponer creencias, juicios ni esquemas culturales. Viéndolo de tú a tú, como un igual. Siendo capaz de decirle: “yo soy como tú”. Y después de eso, valorando si realmente necesita nuestra ayuda.


Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo de leerme y compartir tus pensamientos en comentarios.

 

Continuidad

No vives la vida igual si consideras que lo que te rodea tiene una continuidad, si crees que todo está en marcha y va hacia adelante. No es igual que si consideras que lo que te rodea va a terminar, que todo tiene fin y que no hay futuro. Claro que no lo es.

La ilusión de continuidad

Hasta existe un principio contable de empresa en funcionamiento o empresa en marcha, porque no se valoran igual los activos y los pasivos si la empresa está en liquidación y hay que venderlo todo cuanto antes, que si la empresa está en marcha y sus activos sirven para producir, apoyados por sus pasivos.

Pero esto no va de contabilidad. Va de ilusiones perceptuales. ¿Realmente existe la continuidad? Eso es lo que nuestro cerebro demanda desesperadamente. No vivimos igual de tranquilos ni con la misma sensación de seguridad si pensamos que la empresa en la que trabajamos al día siguiente no va a existir. Claro que no, viviríamos atrapados en el miedo.

Y sin embargo, la realidad se ajusta más al hecho de que la continuidad no existe, de que en cualquier momento puede aparecer un cisne negro y echar por tierra aquello que era cotidiano.

También existe un principio de continuidad en la Gestalt, es algo cuyo nombre he descubierto al indagar sobre esto para el artículo, pero que me resultaba familiar porque lo estudié en filosofía en el bachillerato: cuando vemos una serie de puntos, tendemos a considerar que crean una forma continua (y cerrada). Es también lo que hace el cerebro con los fotogramas de una película o con las gotas de un chorro continuado de agua.

De nuevo, es un autoengaño. La forma no es continua, la forma no se cierra, el chorro sigue estando compuesto de gotas independientes.

Fondo de pantalla de Windows

El mundo se va destruyendo y construyendo de una forma mágica, es más parecido a la segunda parte de La historia interminable. Yo he trabajado en muchas empresas que ya no existen. Digamos que la mayoría de las empresas en las que he trabajado ya no existe, a pesar de que por ley aplicaban el principio de empresa en funcionamiento. Unas han sido compradas por holdings extranjeros, otras se han fusionado varias veces con otras empresas del mismo sector, otras se han dividido al separarse sus socios, otras han cerrado. Alguna que otra sigue ahí con su mismo nombre, eso sí que ha sido un milagro.

La continuidad de las relaciones

En las relaciones nos pasa lo mismo. Para nuestra tranquilidad, las construimos pensando en un “principio de relación en funcionamiento”. Pensamos que van a durar siempre, como nuestra propia vida, quizá, y esto es lo que hace que avancen… y lo que hace que se destruyan.

¿Cómo puede un principio “virtuoso” y positivo hacer que una relación se destruya?

Bueno, si todo va a seguir ahí al día siguiente, tampoco tengo que hacer ningún esfuerzo especial por mantenerlo.

Y así, con todo lo demás: si mi trabajo va a seguir ahí al día siguiente, o si me pagan lo mismo independientemente de mi esfuerzo, entonces me esforzaré lo mínimo e incluso daré por hecho que tengo este trabajo, que “es mío”, ya está conquistado, cero estrés.

Continuidad de la energía

Sí, la vida sigue. Es como el principio de conservación de la energía, nada se crea ni se destruye… pero todo se transforma. Se transforma tanto que de un día para otro no reconoces el paisaje que te rodea. Todo intento de agarrarse a un elemento del paisaje es tan inútil como lo opuesto, relajarse tanto que llegues a creer que nada cambiará.


¿Tú cómo lo ves? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post? Muchas gracias por leer el artículo y por compartir tus comentarios. 🙂

Si supieras lo que he vivido, te admiraría lo que soy capaz de hacer

En una clase de zumba, unas veinte o treinta mujeres se sitúan en diferentes zonas del espacio. Unas buscan verse en el espejo, otras buscan ver bien al profesor, otras buscan ocultarse del espejo y del profesor, etc.

Hay pasos más suaves, pasos más rítmicos. Algunas mujeres realizan los movimientos con mucha fidelidad con respecto a lo que marca el profesor, tienen incluso una gracia especial. Otras mujeres no levantan casi los pies del suelo o los brazos por el aire, parece que estuvieran muy cansadas o que les pesase mucho el cuerpo. Hacen lo que se llama “marcar” el movimiento, siguiéndolo de forma muy básica pero sin dar grandes saltos o grandes pasos.

Algunos movimientos solo los consigue hacer de forma excelente el profesor, aunque alguna que otra mujer se acerca a ese nivel en el movimiento de sus caderas.

Bien.


Estamos acostumbrados a valorar a las personas por lo que son capaces de hacer, por tanto nos parecerá que las mujeres más gráciles lo hacen mejor, se esfuerzan más, y hay que ser como ellas. Piensa en cualquier deportista reconocido: es el mismo ejemplo. Ese deportista tiene una combinación de factores que lo hacen único, es preciso, es poderoso, se adelanta a su contrincante, sabe centrarse y dominar sus emociones.

Bien.


Si supieras lo que he vivido, te admiraría lo que soy capaz de hacer.

Si supiéramos lo que algunas personas han sufrido o están sufriendo, si supiéramos la edad exacta que tienen, si supiéramos cómo es su carga genética, si supiéramos la enfermedad con la que conviven… Entonces quizá nos admiraría ver cómo son capaces de marcar los pasos en una clase de zumba, mientras al lado una mujer se mueve grácilmente porque no tiene todos estos condicionantes.

¿Qué es lo que admiramos? ¿La lotería genética?

Phineas Gage sufrió un accidente que cambió su comportamiento.
Photograph by Jack and Beverly Wilgus of daguerreotype originally from their collection, and now in the Warren Anatomical Museum, Center for the History of Medicine, Francis A. Countway Library of Medicine, Harvard Medical School. – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=7436957

En un comportamiento físico hay condicionantes que no están directamente en el cuerpo (brazos, piernas…) sino en el cerebro. ¿Qué hay de aquello que se ha sabido, eso de que la estructura del cerebro puede conllevar comportamientos antisociales, o que un accidente que daña parte del cerebro puede provocar la pérdida de la voluntad como el famoso caso de Phineas Gage?

Y pienso también que esto se aplica no solo a la forma física, sino también a la capacidad intelectual, a la capacidad para emprender, a las actitudes frente a la vida. Entonces igual deja de tener sentido calificar a las personas con un mismo baremo. Yo tenía una profesora que decía que valoraba más el esfuerzo de un alumno que obtenía un 6 que el del alumno que siempre sacaba 10. Bueno, a mí su comentario me molestó (era de las del 10), porque si yo no me esforzaba, el diez dejaba de ser un diez y se convertía en un 8. Más adelante, en la carrera, pude ver a esas personas del 6, cómo se esfuerzan, cómo trabajan, hasta obtener la misma calificación que otra persona con más capacidad de partida.

Si supieras lo que he vivido, te admiraría lo que soy capaz de hacer.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Cómo lo percibes tú? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

Esos camareros

Ese camarero que atiende los pedidos con plena atención
By Miguel Angel Chong (Own work) 

Llevo un tiempo queriendo hablar de esos camareros que te saludan cuando entras al bar, ya desde la barra, y cuando llegas a ella ya saben lo que necesitas y te lo están preparando.

Estos camareros que no dan la espalda al cliente en ningún momento, que detectan el mínimo gesto de cada cliente y al que atienden de inmediato.

Estos camareros que recuerdan perfectamente el pedido de ocho personas en que cada una pide algo diferente.

Los estás viendo. Suelen ser hombres(*) de unos cincuenta años o más, se les ve muy cómodos realizando su trabajo. Ves el bar lleno de gente, ves que estos camareros no paran de moverse para atender a todos, y ves que lo logran.

Puedo poner hasta algún ejemplo de Madrid. Observa cómo trabajan los camareros en el Brillante en Atocha o en Las Bravas del centro.

(*)También hay mujeres, por supuesto, aunque los que he observado con estas características eran bares atendidos en su mayoría por hombres.

¿Qué se puede aprender de estos camareros?

Aparte de que otros camareros menos avispados puedan tomar nota, creo que cualquiera que tenga un trato con clientes (es decir, cualquiera que trabaje) puede beneficiarse de observar a estos camareros y aprender de ellos. Por ejemplo:

  • A estar totalmente presente, con la atención plena en lo que realmente se está haciendo, que no es fregar platos, ni hacer cafés, ni preparar un bocadillo, es atender a los clientes.
  • A no dar la espalda, a mirar a los ojos. En lugar de ningunear a sus clientes o de hacer como que no ven un gesto insistente de “por favor, cóbrame, que tengo prisa”, estos camareros miran, observan y están la mayoría del tiempo de frente. Incluso cuando están preparando el café o abriendo la caja, se están volviendo para ver si hay “cambios de estado” en sus clientes.

Me llama la atención que camarero en inglés se diga “waiter”, es decir, el que espera.

  • Estar en la aceptación. Estos camareros destilan aceptación de todo lo que llega, de cualquier tipo de cliente, de cualquier circunstancia adversa. No se ponen a mirar el móvil, a suspirar, a abstraerse o evadirse. Mírales, te están mirando.

Mi admiración por esta forma de trabajo viene de muy lejos, en particular porque reconozco que soy la primera que tiene mucho que aprender de ellos. Así que no es de extrañar mi fascinación por el camarero Moustache de la que ya os hablé.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Les has observado? ¿Has observado otras profesiones que te fascinen?

Como siempre, muchas gracias por leer el artículo y por compartir tus pensamientos en comentarios.

¡Felices Fiestas!

La bruja mala del cuento

Nunca la invitan a los festejos, se les olvida y ella se venga.

Pero resulta que ella no puede evitar ser como es…

Existe una mujer con poderes que se queda sin invitación a eventos tan importantes como el nacimiento de la bella durmiente.

 

Los cuentos no existen sin la bruja mala

Llevo un tiempo dándole vueltas a esto: sea porque no la invitan o sea porque es la madrastra de la protagonista, lo cierto es que muchos cuentos tienen una figura femenina muy poderosa y malvada, que es la principal dificultad a la que se enfrenta la protagonista.

Esta mujer suele ser mayor y su poder suele ser mágico, es decir, es como un hada, pero el hecho de utilizar su poder para perjudicar a otros la convierte en bruja.

Muchos cuentos no existirían sin esta figura: La bella durmiente es el primero que se me viene a la cabeza y en el que baso este post, pero también tenemos El mago de Oz, Hansel y Gretel y toda la serie de madrastras de Blancanieves, La Cenicienta y demás.

¿La bruja mala nace o se hace?

Es decir: ¿el hecho de no invitarla al acontecimiento clave es lo que la convierte en un ser resentido o bien ella era así y el hecho de que no la invitaran le sirve de excusa? O yendo más allá, ¿acaso no la han invitado adrede porque tienen miedo de su presencia?

El cuento tampoco existiría si el rey, ese hombre bonachón y despistado que suele casarse en segundas nupcias con una mujer que le domina, se parase a pensar un poco. Tiene que invitar a la bruja mala con el fin de evitar que se vuelva en contra (ten cerca a tus amigos, ten más cerca a tus enemigos), y tiene que invitarla para enfrentar la dificultad que supone relacionarse con ella.

De nuevo, si la hubiesen invitado, tal vez no habría cuento.

¿Qué saca la bruja mala de todo esto?

Quizá esta poderosa mujer es así. Quizá no pueda evitar pensar mal, sentirse excluida cuando los demás no la tienen en cuenta, quizá tiene una tendencia a hacer magia para perjudicar a otros porque su estructura cerebral es de esta manera y no de otra.

Porque, ¿qué saca ella de todo esto? No parece que mucho: la bella durmiente se duerme cien años, incluso si otra bruja buena no matiza el hechizo con la sugerencia de que un príncipe ha de llegar y romperlo, ¿qué saca la bruja mala de que esta niña duerma cien años? No parece que mucho.

Tal vez esa figura está tratando de mostrar algo, de señalar hacia dónde hay que mirar. Equivocadamente, el rey y su reino se fijan en el huso y la rueca, o en la espina de la rosa, o bien el rey está ausente y no ve. ¿Quién está dispuesto a ver a la bruja mala?

Feliz Halloween

Incomodarse

Dice Krishnamurti en El conocimiento de uno mismo que

…para aquello que continúa no hay ciertamente renacimiento, renovación. Solo en morir está la renovación; y, por lo tanto, es importante morir cada minuto, no esperar morir de vejez y enfermedad. Eso significa morir para todas nuestras acumulaciones e identificaciones, para nuestras experiencias acumuladas.

Krishnamurti invita a vivir con atención plena instante a instante. Esto es incomodarse

Se trata de desautomatizar la vivencia instante a instante, algo que también explica Walter Riso en su libro Amar y depender: es necesario que haya una exploración, un “incomodarse” para ampliar el mundo en que vivimos y de esta forma deshacerse de la dependencia, del que nos lleven de la mano.

Las dificultades son precisamente las que originan una nueva búsqueda de equilibrio y por tanto son las que desatan la creatividad, son la oportunidad de darse cuenta de algo y de crecer. Entonces, ¡bienvenidas las dificultades!

Esto es algo que nos explicó Manuel Cordero en el curso Aproximaciones al Universo del Clown, impartido en la Escuela Jamming: en cuestión de minutos estamos en la zona de confort otra vez, repitiendo un patrón como robots.

Incomodarse frente a hacer de robot

Lo cierto es que en la mayoría de trabajos no especialmente creativos, e incluso en los creativos también, hay un componente “robótico” de repetición de unas rutinas. Ese componente nos fastidia porque es alienante: “todos los días son iguales”, “esto parece el día de la marmota”, “esto lo puede hacer cualquiera”. Y al mismo tiempo, en cuanto nos empujan fuera de esta rutina, nos fastidia incluso más: “¡y ahora me mandan a un viaje!”, “yo controlaba mis proyectos y me meten a esto, y yo de esto no tengo ni idea”, “no pienso aprender a usar la nueva aplicación, ¿cuántas aplicaciones nuevas van ya?”

Lo cierto es que la automatización de rutinas, que es lo contrario de incomodarse, “ahorra tiempo” y permite utilizar atajos creados por las conexiones neuronales.  Ahorra también un trabajo o esfuerzo extra por dejar de lado estas rutinas, las creencias y los mapas mentales y experimentar directamente lo que es lo nuevo.

Ahora que se nos puede sustituir por robots alienados de fábrica, y que parece que se retira al ser humano de la producción rutinaria y robótica, ¿qué le queda? Porque resulta que hace el robot se nos da muy bien.

Incomodarse, ¡qué incómodo!

La mayoría de nosotros no lleva dentro a un Jesús Calleja o un Fran de la Jungla, por lo que renovarnos a cada minuto nos parece estresante y desestabilizador.

De hecho, se ha hablado de que este tipo de perfiles lleva en sí genes predispuestos al riesgo, frente a los que no nos enfrentamos a vivencias extremas por aversión al riesgo (no recuerdo la fuente).

Y sin embargo, ver a cualquiera de estos personajes, incluso a David Attenborough observando las hormigas durante horas, nos hace sentir una cierta envidia, un deseo de abandonarlo todo y llevar una vida más “salvaje”, menos estructurada, en que cada día es diferente. Pero para eso hay que desautomatizar, enfrentarse al instante siguiente vacío de creencias y prejuicios, arriesgarse a experimentar algo diferente. Y esto es incomodarse.

Entonces se pierde la sensación de seguridad, la persona se expone a experiencias desagradables, por ejemplo, probando una comida que nunca ha tomado o que siempre ha rechazado. Entonces igual se sale de casa sin paraguas y la persona que experimenta se cala hasta los huesos. ¡Qué incómodo!

Para saber más

Estos son algunos artículos relacionados con el tema que han ido apareciendo en este blog:

La cultura del presentismo

Talento, creatividad y éxito: cómo ahuyentarlos de tu empresa