Soy sauce

 

Soy sauce



De pronto hay poesía en un bote de salsa china.

Bote de salsa de soja soy sauce

Me ha traído a la memoria la canción Alma de cantaora, de Amparo Sánchez:

Soy mañana

Soy aurora

Soy la luz

Soy la sombra

Soy la tierra

Soy el cielo

Soy la luna

En un espejo

Soy sauce.

Y no pretendo hacer aquí un Ecos de pentagrama, ya quisiéramos tener su poder poético… Bueno, en realidad es como un homenaje.

Sí pretendo hacer notar cómo la poesía se abre paso, te pasa por delante, te mira desde los rincones más insospechados. Solo podrás verla si le concedes aire, un espacio, un tiempo. La poesía no se presenta en medio del estrés.

Soy el poder dentro de mí.

Cuando perseguía el sueño de ser lo que ya era tuve la oportunidad de preguntar a Francisco Brines cómo logró dedicarse a la poesía. Me dijo:

La poesía requiere espacio.

Hace unos años, buscando planes, encontré un concierto en un pueblo de la Sierra, puede que fuese Lozoya. Era un concierto de Amparo Sánchez, a quien descubrí directamente en directo, con su guitarra azul y dibujada. Y desde entonces, varias de las canciones que nos ofreció me acompañan. Esta es una de ellas.

Soy gran espíritu, y soy eterna.

Las imágenes del vídeo son exactamente lo que me evoca la canción, una sensualidad de la tierra, femenina, de cuerpos disfrutones, de baile, belleza… Las edades, la sensualidad de cada edad, la sensualidad del presente, del ahora.

Y cantaré como una bendición la libertad de ser lo que soy.

Una buena canción para estos días, ¿no? Para escuchar mañana mismo, día 8 de marzo.

Como siempre, gracias por leerme y por compartir.

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Muñoz Molina en un andar no solitario

El martes 27 de febrero asistí a la presentación del libro Un andar solitario entre la gente, de Antonio Muñoz Molina en Espacio Fundación Telefónica.

Y es que forma parte del oficio de escribir, y creo que cada vez más, tener que promocionar el libro, presentarlo, explicarlo y firmarlo a los potenciales y actuales lectores.

Antonio Muñoz Molina presenta su último libro

Me gusta asistir a las presentaciones de los libros porque crean una primera comunicación autor-lector que abre la puerta a la que es la habitual.

Me gusta también porque muchas veces un buen actor es escogido para leer fragmentos de la obra, como en este caso ocurrió con Javier Cámara.

Javier Cámara lee fragmentos del libro de Muñoz Molina

En la presentación, el autor se hace más pequeño. Quizá nos permite darnos cuenta de que es tan solo otra persona, una persona dotada de un talento diferencial, pero una persona. En este caso, un talento de poder mostrar el amor a las palabras, a las historias, a los personajes que las construyen.

Un libro caminado

Parece que Un andar solitario entre la gente es un libro construido en el andar, en el caminar por la ciudad actual, la que nos hace anónimos. Este caminar abre una nueva ciencia, la deambulología, a la que rápidamente nos adherimos los que estábamos presentes en la charla. El andar entre la gente, en medio del ruido, y con muchos “consejos” que se muestran a la altura de nuestros ojos, consejos que nos invitan a sentir que somos soberanos de nuestra vida.

El individuo libre… y solo

Cómo no, la publicidad explota el lenguaje del deseo, como comentó Muñoz Molina. Es un lenguaje además dirigido a ti, tú eres el protagonista único de este “ego-tour”. Esta y muchas otras referencias me hicieron pensar en la Modernidad líquida de Bauman. Ahora en la posmodernidad, o en la post-post-crisis, como decía un estudiante hace poco en Salvados, somos todos libres, y esta libertad se apoya en la individualización: cada uno de nosotros puede hacer lo que quiera asumiendo entonces toda la responsabilidad y las consecuencias de lo que haga. De alguna manera, esta libertad está encajonada entre las paredes de una serie de normas que hacen la vida “más segura”, enfocados quizá por cámaras de vigilancia panóptica que nos pueden mirar desde arriba porque nosotros queremos.

A mí también me llama la atención que “un andar solitario entre la gente” sea un verso de Quevedo, porque parece concebido en la época actual. El que el andar sea “solitario” refuerza la idea de individualidad, de egocentrismo: caminas solo, y los caminares solitarios no se agregan, no suman, no existe ahí lo colectivo o la sociedad.

Entre una montaña de basura

A pesar de que las reflexiones de Muñoz Molina fueron cálidas y en un tono de humor o ligereza, lo cierto es que describen un mundo distópico en el que no apetece estar. De hecho, fue a raíz de esta entrevista que decidí acercarme a la presentación, en la que el autor habla de nuestro legado como una montaña de basura.


¿Puedo recomendar una lectura sin haberla comenzado? Bueno, al menos me la recomiendo a mí misma, y si surge, os contaré lo que me ha parecido.

 

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Has leído el libro? ¿Leíste quizá Todo lo que era sólido?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

¿Qué discurso narrativo elegir?

¿Cómo construir un relato?

El discurso narrativo en Lolita, de Navokov

Se utilice el tipo de discurso que se utilice, lo fundamental es que el lector entre de lleno en él sin cuestionarse nada, que “lo compre”, que siga leyendo.

El discurso elegido es solo un medio para tus fines. Si lo que estás escribiendo es una novela, has de captar al lector en el primer capítulo. Si se trata de un relato, el primer párrafo ha de invitar a seguir leyendo. Y si es un microrrelato, la primera frase ha de ser extraordinaria.

Si haces el camino inverso, mejor: trata el comienzo de tu texto, sea un relato o una novela de mil páginas, como si fuese un microrrelato. Desde la primera frase, cuéntale la historia al lector sin dar explicaciones, arrástrale hacia el mundo ficcional que has creado.

El discurso narrativo es polifónico, no se limita al narrador y los personajes, también incluye cartas, diarios, documentos… que se incorporan al relato y le dan riqueza.

Lo interesante es que, sea como sea este discurso, no cumple todas las leyes del uso del lenguaje, ya que más bien se disfraza “como si” fuese real, pero con un acuerdo tácito con el lector de suspensión de la incredulidad. No se busca la verdad, de hecho, no interesa.

Tipos de discurso narrativo

Siendo polifónico, el discurso narrativo puede clasificarse de multitud de formas, agrupadas en dos grandes categorías:

Discurso impersonal

Se trata del mensaje que no se instrumenta en la primera persona. A su vez puede tratarse de un discurso directo o indirecto, es decir, su rango va desde la narración en tercera persona hasta el puro diálogo. Veamos unos ejemplos:

“Hace ya muchos cientos de años hubo un viejo pescador que estaba sentado una tarde ante la puerta de su casa ocupado en remendar sus redes. Vivía en un lugar maravilloso. La hierba verde sobre la cual estaba construida su cabaña extendíase hasta el centro de un gran lago, y parecía como si un sentimiento amoroso hubiera atraído aquella península hacia las aguas claras y azules del lago, y asimismo que el lago hubiera tendido amorosamente sus brazos hacia aquel bello prado sembrado de flores y de tallos que se mecían al viento y hacia la agradable sombra de sus árboles.”

 

—Sois un personaje singular  —respondió el sacerdote—. Y quisiera saber quién sois. ¿De dónde venís?
—¿Y quién sois vos?, ¿podríais decírmelo? —preguntó el forastero.
—Me llaman padre Heilmann —dijo el sacerdote—. Vengo del convento de la Visitación, del otro lado del lago…

Ondina, Barón de La Motte Fouqué. Este libro está descatalogado, por ello ofrezco el enlace al PDF.

Discurso personal

En este caso, el discurso se realiza en primera persona y también puede ser directo o indirecto. Veamos los ejemplos:

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

“Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita”.

 

—¿De dónde diablos la ha sacado?
—¿Cómo?
—Decía que el tiempo está mejorando.
—Así parece.
—¿Quién es la chiquilla?
—Mi hija.
—Miente, no es su hija.
—¿Cómo?
—Decía que hemos tenido mucho calor en julio. ¿Qué es de su madre?
—Ha muerto.
—Lo siento. A propósito, ¿no quieren ustedes almorzar conmigo mañana? Esta multitud espantosa ya se habrá retirado.
—Y nosotros también. Adiós.

Lolita, Vladimir Nabokov

El comienzo: fundamental

En los ejemplos anteriores, se muestra la narración del comienzo de cada una de las obras, y después un diálogo que ocurre en el transcurso del relato.

Un ejercicio interesante es leer el principio de tus relatos y novelas preferidos. ¿Qué es lo que hace que sigas leyendo? ¿Se ha utilizado un narrador en primera o tercera persona? ¿A través de quién hablan los personajes?

Comprobarás lo importante que es el comienzo. ¿Acaso no te has sorprendido diciendo “Lo.Li.Ta.” en voz alta?

Para saber más:

GARRIDO DOMÍNGUEZ, A. El texto narrativo. Editorial Síntesis. 2014

El hilo de Manuel Bartual: un fenómeno literario

Para Criteria Literata, el fenómeno literario Manuel Bartual se engloba en la escritura de la mediación, en la llamada paraliteratura. La paraliteratura se compone de géneros paralelos a los canónicos literarios, que son híbridos, bien por la cercanía estructural, bien por el canal o la forma de producirse.

Analizamos el fenómeno Manuel Bartual

La diferencia: el canal

En este caso, lo más interesante ha sido el canal de transmisión: un hilo de Twitter que puedes leer completo aquí. Hasta ahora, los fenómenos literarios en la red se habían producido mayoritariamente en blogs, por lo que la utilización de una red social es una elección novedosa y adaptada a los tiempos.

Este canal permite además la inclusión de imágenes y vídeos. Siguiendo el hilo, se pueden ver varias fotografías que el escritor fue aportando a su narración, así como vídeos de los personajes.

Comunicación inmediata

En este tipo de fenómenos, el lector, tercer elemento de la teoría de la recepción, cobra importancia al convertir la escritura en una comunicación inmediata, en lugar de ser mediata como hasta ahora. No solo eso, el lector comenta, comparte y da forma al relato que se está produciendo ante sus ojos. Es muy interesante cuando Bartual recibe un mensaje desordenado y los seguidores le ayudan a ordenarlo:

“Gracias a todos los que me escribisteis anoche en público y por privado para ayudarme a resolver el mensaje. ¡Fuisteis mucha gente!”

Otro ejemplo es cuando recibe sugerencias de los lectores para entender el mensaje:

“Algunos me habéis comentado que quizá “la otra habitación” sea una con el mismo número que la mía en este mismo hotel. No lo había pensado.”

En este sentido, es fundamental que el escritor recoja la interacción con los lectores, incluso si tiene un guion preestablecido. Aquí estaríamos hablando de la capacidad de improvisar del emisor.

Cambio del estatus del lector

Todo escritor necesita lectores, y en este caso, los lectores son a su vez escritores al mismo nivel que quien inicia el hilo de comunicación. Y esto también es novedoso, porque en la literatura tradicional el lector está subordinado al escritor, el emisor deja un mensaje muy claro y el lector lo toma o no, sin poder intervenir en él. En un fenómeno como el de Bartual, el estatus del receptor se iguala al del emisor. Así, el escritor puede aclarar dudas, por ejemplo:

“Lo aclaro porque me lo habéis preguntado: el lápiz ni es mío ni es como los que utilizo habitualmente.”

“Para los que estáis preocupados por mí: ¡sigo vivo!”

Vivir el momento presente

La creación de Manuel Bartual se extendió desde el 21 de agosto de 2017 a las 21:46 hasta el 27 de agosto a las 14:04. El último día se dedica a explicar que tan solo era una ficción, por lo que ya no está escrito por el narrador, sino por el escritor.

Su narración se basa en describir el momento presente al minuto, y explican los intervalos de ausencia. La red social Twitter se caracteriza precisamente por esto, por reflejar el momento presente y la opinión de lo que está sucediendo en cada instante. El lenguaje utilizado es acorde con la narración: un lenguaje a pie de calle, muy claro, que llega y que utiliza la economía de palabras a la que obliga Twitter.

El punto débil: usar y tirar

El punto débil de este tipo de creación es su volatilidad, se crea para ser consumida en el acto, y en el acto se queda atrás. Puede que haya análisis como el de David Jiménez o artículos como este, pero al final, el fenómeno se convierte pronto en algo pasado.

Mediación cultural

Se da también una mediación cultural: existe un hilo semejante, mencionado por Pepo Jiménez en este artículo, en el que un tuitero norteamericano cuenta una historia de terror también muy interesante, quizá menos creíble.

No tiene sentido hablar de plagio aquí, sí de influencia y de mediación, de estar viviendo la misma época de disrupción con todo lo anterior en pos de una tecnología que cambia cada minuto. En todo caso,

“No es obligatorio creer todo lo que se lee en internet.”

Todo el mundo escribe

Crítica de la obra Dafne desvanecida

Dafne desvanecida, escrita por José Carlos Somoza, es una novela de suspense que fue finalista del Premio Nadal en 2000. Recomendamos su lectura por ser divertida, misteriosa y breve: una lectura estupenda para el verano.

En Dafne desvanecida, todo el mundo escribe

El universo de Dafne desvanecida

Se trata de un mundo alternativo que juega con ser posible o imposible, situándose en la dualidad ficción-realidad, verdad-mentira, buscando el contraste entre persona y personaje.

Su ritmo es ágil, la novela engancha, no permite al lector alejarse mucho, y se resuelve de forma original como es habitual en el autor.

Contiene una serie de tesis muy interesantes, y que adelantan incluso la situación actual: todo el mundo escribe, por tanto, todo el mundo puede contribuir a la creación de la novela como un vasto conjunto de perspectivas sobre la realidad, todas ciertas y todas falsas, pues la literatura es mentira.

Narrador en primera persona

El narrador en primera persona es una elección que aporta credibilidad a lo narrado. A diferencia del narrador omnisciente, una voz casi divina que incluso conoce el pensamiento de todos los personajes, el narrador en primera persona es un personaje más, normalmente el protagonista, y que interviene en todas las escenas que se describen, bien de forma directa, bien porque otro personaje le cuenta algo.

Existen otros tipos de narrador también interesantes, como la falsa tercera persona, en que un narrador que aparentemente es omnisciente solo conoce el mundo interior del protagonista, o el narrador cinematográfico, que actúa como una cámara y por tanto solo ve de los personajes sus acciones, palabras y gestos, nunca sus pensamientos o intenciones.

Espacio y tiempo

La novela se desarrolla en el Madrid actual, en un tiempo secuencial y corto (días) que además se precipita hacia una conclusión al tiempo que se ralentiza en el transcurso de las horas, como suele ocurrir en las novelas de suspense.

Cabe destacar como espacio La Floresta Invisible, el restaurante donde ocurren varias acciones importantes. Se trata de un restaurante para escritores, donde cada noche se ofrece a los comensales unas carpetas con hojas en blanco donde pueden escribir lo que quieran mientras comen o cenan. Es un concepto original y creativo, siempre en el mundo de lo posible.

Personajes

El personaje principal, el narrador, es un escritor de éxito, Juan Cabo, que ha sufrido un accidente de tráfico y sufre de amnesia, por tanto, tiene que volver a construirse una realidad. Para ello cuenta con un breve texto que escribió la noche del accidente y que está incompleto, con una libreta que le proporcionan en el hospital donde debe apuntar Sucesos y Personas, y con las reacciones de otros personajes que le conocen y le van diciendo quién es.

El resto de personajes gira en torno a Juan Cabo, lo construyen y al tiempo forman un conjunto en que el lector llega a dudar de la “realidad” en que actúan y sin embargo se ve arrastrado a suspender su incredulidad. Los nombres de algunos personajes son: Virgilio, Horacio, Ovidio… que coinciden con el mundo académico del narrador.


En esta obra nada es verdad ni es mentira, los autores no consiguen deshacerse de sus personajes, los escritores se inspiran en personas y las transforman en otras, las musas trabajan por horas y la creación literaria puede ser un juego donde la solapa indicará cuáles son las reglas que rigen en él. El texto se desdobla para reflexionar sobre la propia literatura, así que es una propuesta muy divertida para todos aquellos a quienes gusta escribir. Y como decíamos al principio, todo el mundo escribe.

Descarga la tabla de personas y sucesos con la que Juan Cabo va reconstruyendo su mundo.

Lee aquí la crítica de otra obra clave de Somoza, Clara y la penumbra.

Los INFJ aman escribir, pero les cuesta mucho

3 razones por las que los INFJ tienen problemas al escribir, a pesar de que les encanta

Por Lauren Sapala

(Nota: INFJ es un tipo de personalidad, significa Introvertido Intuitivo, basado en Sensaciones y en Juicios.)

Los INFJ son introvertidos intuitivos muy especiales

Según varias fuentes de Internet, a los INFJ nos encanta practicar la escritura creativa. Ahora, sé que la información que se encuentra online puede ir hacia cualquier lado en el espectro de la precisión, pero me inclino a estar de acuerdo con esta afirmación. Yo misma soy INFJ, y de hecho tengo un par de amigos escritores que también lo son, así que aporto alguna experiencia personal al respecto. Pero esa no es la única razón por la que opino así. También tengo un blog. Y como autora de este blog, puedo ver los términos que la gente busca cuando se topan con mis entradas de blog. Cada día me suele llegar alguna forma de “INFJ” emparejada con “problemas al escribir”, o “dificultad para escribir”, o “lo paso mal al escribir”.

(¿Cuál es tu tipo de personalidad? Puedes averiguarlo en este test de personalidad gratuito.)

Está claro que hay una población de INFJ ahí fuera buscando respuestas a las razones por las que nos cuesta tanto poner nuestros pensamientos creativos sobre el papel. Y la escritura creativa significa tanto para los INFJ que están buscando obstinadamente esas respuestas.

Yo personalmente me esforcé durante años hasta que fui capaz de completar una historia, y durante mucho de ese tiempo, no estaba escribiendo nada en absoluto. Y, siendo la INFJ que soy, siempre he estado intensamente interesada en las razones tras mis bloqueos al escribir. Irónicamente, todavía me esfuerzo por escribir, a pesar de que es la única cosa en el mundo que más me apasiona. Pero tras leer una buena cantidad de información sobre los introvertidos y los INFJ, he identificado tres obstáculos en mi camino. E incluso si tú no eres un INFJ, también podrías verte congelado en tu creatividad por algunas de estas cosas:

1) Los INFJ tienden a situarse al margen

Los extrovertidos se sumergen en las situaciones novedosas para adquirir experiencia práctica. Como contraste, cuando los introvertidos necesitan aprender algo nuevo, prefieren situarse al margen y observar a otros hasta que su cerebro ha analizado la situación y la comprenden. Con la intensidad callada de una pantera agazapada, los INFJ pueden llevar esta actitud de observar y esperar hasta un nivel ridículo antes de que realmente entren en acción.

Por ejemplo: yo sabía que quería ser escritora en 1996. En lugar de ponerme a escribir, leía libros a mansalva, buscaba historias en cada persona con la que entraba en contacto, me saqué un título de literatura, trabajé en una librería, y finalmente empecé a escribir mi primera novela en 2006, diez años después. No lamento ninguna de aquellas experiencias que adquirí por el camino, pero si hubiera empezado a escribir mucho antes, me podría haber ahorrado un montón de preocupaciones sobre si mi sueño de escribir se haría realidad.

2) Los INFJ suelen pensar en imágenes, no en palabras

Los INFJ nos relacionamos con el mundo principalmente a través de nuestra intuición. Lo comunicamos externamente diciendo que tenemos “una sensación”, o “una corazonada” sobre la personalidad de alguien o sobre la forma en que una situación puede desarrollarse, y lo que pasa internamente es que “vemos” cosas en flashes súbitos de intuición. Estos flashes se manifiestan en imágenes que se siguen una a otra rápidamente en nuestra mente, y cada imagen contiene datos en ella. Por eso a veces es tan difícil explicar a otros nuestras sensaciones viscerales.

Por ejemplo, cuando estaba escribiendo el final de mi segunda novela, seguía viendo imágenes en mi mente de un toro gigante, y luego una arpía, y luego un manto de encaje. Estas imágenes venían con fuerza, y se repetían en un ciclo. Cuando era más joven y tenía menos experiencia conmigo misma y con la escritura, rechazaba estas “imágenes mentales” como extrañas o irrelevantes. Pero en este caso, me senté y escribí, dejando que estas imágenes me llevaran donde fuese. Resultó que mi historia terminaba con el villano transformado en una criatura monstruosa que era mitad minotauro y mitad arpía. ¿Y adivinas qué llevaba este monstruo cuando el héroe lo tumbó? Un manto de encaje salpicado de sangre. Raro, sí. Pero definitivamente creativo.

3) Los INFJ quieren ir hasta el fondo o irse a casa

Es casi imposible para un INFJ pensar en algo de manera superficial. Esto también se aplica a la mayoría de introvertidos. Si nos interesa algo, lo analizamos. Si somos INFJ, seguimos cada hilo de nuestro análisis por separado hacia el futuro y hacia el pasado. Tenemos un talento para hacer predicciones. Calcular docenas de posibles resultados diferentes, y después hacer malabarismos con todos ellos simultáneamente en nuestra mente, es algo tan natural para nosotros como respirar. Traducir esto a un texto escrito es espinoso, como mínimo.

Por ejemplo, escribir una simple conversación entre dos de mis personajes puede llevar páginas y páginas en mi primer borrador poco riguroso. En mi mente, cada puñado de palabras que intercambian contiene un pozo profundo de historia pasada, sentimientos no hablados y motivaciones psicológicas subconscientes. Me puedo quedar atrapada fácilmente al intentar comunicar todo esto al lector, y entonces pierdo el hilo de la trama real de mi historia. Pero para eso sirven los borradores poco rigurosos, para poner todo en un solo lugar de forma que luego podamos volver y hacer revisiones para pulirlo.


Si tú eres un INFJ, un introvertido o simplemente un escritor que se esfuerza por hacer progresos reales en su escritura, la respuesta está en la simple práctica justo delante de ti. Tienes que escribir. Incluso si te encoges mientras lo haces, o estás disgustado/a porque no logras que responda a lo que tienes en mente, o no puedes encontrar las palabras perfectas, tienes que insistir. Cuanto más escribas, mejor te conocerás y conocerás tu práctica de escritura. Tu confianza en el proceso y tu propia creatividad crecerán.

Si no conoces tu tipo de personalidad, pero te interesaría conocerlo, puedes hacer un test online aquí. Para aquellos que sean INFJ o INFP, podéis leer por qué lo pasamos tan mal con la crítica de nuestra escritura aquí.

Y seas o no un INFJ, si estás leyendo esto, ha llegado tu momento de entrar completamente en ti mismo y reclamar la confianza en tu escritura. La única forma de hacer esto es conocerte mejor a través de tu práctica de escritura.

Y para hacer esto, tienes que escribir.

Y si estás interesado en aprender más sobre INFJ escritores y cómo trabajamos, echa un vistazo a mi libro, The INFJ Writer.


(Este artículo fue publicado originalmente en LaurenSapala.com. Está traducido y publicado con su permiso.)

 

El escritor es como una vaca – José Luis Sampedro

Escribir es vivir, conferencias de José Luis Sampedro

Escribir es vivir es la recopilación de Olga Lucas de unas conferencias de José Luis Sampedro. Se enmarcó dentro del ciclo “El autor y su obra” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Se impartió del 21 al 15 de julio de 2003.

De este texto hemos extraído consejos para aquellos que se dedican a la escritura, y especialmente para los que todavía no han logrado el éxito con ella. Veamos qué nos dijo Sampedro sobre ser escritor/a:

El escritor es como una vaca

Como una vaca, el escritor rumia lo que ha visto, tocado y oído.

Particularmente, José Luis Sampedro llevaba un cuaderno de notas siempre encima, apuntando todo lo que veía y oía, y en casa ordenaba sus notas.

Para Octubre, octubre, Sampedro coloca en la pared un cartel con el término transubstanciación, que consiste en coger algo, rumiarlo y transformarlo, como la vaca. En la novela, hay un personaje que es al mismo tiempo el autor de Octubre, octubre, que también toma elementos de su realidad y los trasforma para su novela.

“Escribo porque no puedo evitarlo”

Escribir es un esfuerzo, pero no es un trabajo. De Octubre, octubre, el autor hizo cuatro versiones en 19 años. Apiladas medían 1,26 metros.

“Me veía obligado a ganar dinero para comer. Con la literatura no ganaba un duro, pero me esforzaba en ello porque era y es mi propia vida. Sin ella no podría vivir. No concibo un día sin pensar en ideas literarias, sin tomar notas, sin llevar un cuadernito…”

El propio Sampedro apunta dos consejos fundamentales:

  1. La escritura ha de responder a una necesidad interior.
  2. Hay que creerse lo que se escribe: documentarse.

¿El escritor nace o se hace?

A lo largo de las conferencias, José Luis Sampedro explica que los distintos acontecimientos de su vida le han hecho como escritor, y al mismo tiempo, la necesidad de escribir le acompañó desde que descubrió un baúl lleno de libros cuando era pequeño.

Aquí aplica su “concepción de la vida como una obligación de hacerse lo que se es”: uno tiene intuiciones por las que se va guiando.

“En efecto, uno hace la obra, pero la obra le hace a uno”.

La perseverancia es clave

Al igual que para Murakami, para Sampedro la perseverancia es una capacidad clave para un escritor:

“Yo he escrito con tesón y perseverancia durante cuarenta años sin ser reconocido como escritor”.

“Además de ganarme la vida como economista, me levantaba a las cuatro de la mañana para escribir novelas”.

Y es que, en línea con lo que otros artistas afirman, la inspiración ha de encontrarte trabajando, o en palabras de Sampedro, cuando pasan las ideas hay que estar ahí, o las coges, o se pierden.

“En la vida es importante no dejar pasar las oportunidades”.

Llaneza, muchacho, y no te encumbres

Sampedro coincide también con Murakami en que hay muy pocos grandes genios, y fija su objetivo en llegar a ser algún día “un buen escritor de segunda”. Es una lección de humildad de las muchas que nos da el autor.

José Luis Sampedro cuenta que un periodista joven preguntó a Ignacio Zuloaga: “¿Cuáles son sus preocupaciones estéticas actuales, maestro?”, tratando de darse importancia. La respuesta fue: “Pues trabajar mucho”.

Aquí cita la frase de maese Pedro (de Cervantes) y también nos habla de la diferencia entre iluminar y deslumbrar.

Creación de personajes

El autor comenta su necesidad de documentarse muy bien para creerse su propia historia. De la misma manera, al crear personajes Sampedro se pone en la piel de cada uno de ellos, incluso de los secundarios. Nos dice:

“…a todos los personajes importantes de mis novelas les he escrito previamente la biografía”.

Al final del libro explica también dos tablas, una de cada personaje y sus rasgos (edad, signo, creencias…) y otra que cruza personajes con capítulos, para controlar la aparición de estos personajes a lo largo de la novela.

Proceso de comienzo de escritura

En su proceso de escritura, Sampedro sigue unos pasos sencillos: primero, la técnica de la esponja, luego analizar las notas, y después acopiar el material del tema predominante:

Técnica de la esponja

Es la técnica que utilizaba el autor para buscar información, es “la necesidad de ser permeables a la verdad de los demás”, es dejarse penetrar por el exterior, por lo que le traspase, incluso sentado quieto en un banco, sin tomar notas.

El autor cuenta cómo se agracia con el camarero de un bar, con un grupo de albañiles a los que invita a una ronda, se pone como “el mayor cotilla”, y también en otra ocasión cómo finge ser sordo para sentarse al lado de un grupo de señoras que toman el café, y así tener material para crear un personaje, doña Flora, que era mucho mayor que él.

Selección del tema

Al cabo del tiempo, el autor observa en sus notas que un tema es recurrente, es de lo que más toma notas.

Documentarse

El tema “recurrente” es el elegido para trabajar sobre él. Sampedro hacía acopio de planos, mapas, textos, fotografías, etc. durante años, “porque para construir un edificio hay que acarrear material a pie de obra”. Por ejemplo, para escribir La vieja sirena, tardó tres años en documentarse y dos años en escribirla.

Tipos de novelas

Para Sampedro hay tres tipos de novelas:

  • Novelas situación: un ejemplo es Congreso en Estocolmo. En ellas, la acción transcurre en un momento puntual y casi no existe el elemento tiempo.
  • Novelas río: por ejemplo, El río que nos lleva. El tiempo transcurre con la narración, que muestra un proceso.
  • Novelas mundo: su ejemplo es Octubre, octubre. En estas novelas, se dan varias dimensiones temporales.

El reconocimiento, al fin

Con Octubre, octubre, “la gente” reconoce al fin a Sampedro como escritor, y él conoce por primera vez la “satisfacción externa de la escritura, es decir, la respuesta del público a los mensajes del náufrago”. Hay que decir que Sampedro ya había tenido éxitos parciales, algunas de sus obras de teatro se habían representado, pero siempre prevalecía su trabajo como Economista, hasta el reconocimiento del escritor con esta novela que le llevó tanto trabajo.


Escribir es vivir no es solo una serie de consejos para escritores, supone un conjunto de memorias del autor, nos habla también de la Economía, de la enseñanza, de la sociedad, de las decisiones que tomamos como individuos de una comunidad, de un país. Recomendamos su lectura, que llega a vivirse como un diálogo con el propio Sampedro.