Todo el mundo escribe

Crítica de la obra Dafne desvanecida

Dafne desvanecida, escrita por José Carlos Somoza, es una novela de suspense que fue finalista del Premio Nadal en 2000. Recomendamos su lectura por ser divertida, misteriosa y breve: una lectura estupenda para el verano.

En Dafne desvanecida, todo el mundo escribe

El universo de Dafne desvanecida

Se trata de un mundo alternativo que juega con ser posible o imposible, situándose en la dualidad ficción-realidad, verdad-mentira, buscando el contraste entre persona y personaje.

Su ritmo es ágil, la novela engancha, no permite al lector alejarse mucho, y se resuelve de forma original como es habitual en el autor.

Contiene una serie de tesis muy interesantes, y que adelantan incluso la situación actual: todo el mundo escribe, por tanto, todo el mundo puede contribuir a la creación de la novela como un vasto conjunto de perspectivas sobre la realidad, todas ciertas y todas falsas, pues la literatura es mentira.

Narrador en primera persona

El narrador en primera persona es una elección que aporta credibilidad a lo narrado. A diferencia del narrador omnisciente, una voz casi divina que incluso conoce el pensamiento de todos los personajes, el narrador en primera persona es un personaje más, normalmente el protagonista, y que interviene en todas las escenas que se describen, bien de forma directa, bien porque otro personaje le cuenta algo.

Existen otros tipos de narrador también interesantes, como la falsa tercera persona, en que un narrador que aparentemente es omnisciente solo conoce el mundo interior del protagonista, o el narrador cinematográfico, que actúa como una cámara y por tanto solo ve de los personajes sus acciones, palabras y gestos, nunca sus pensamientos o intenciones.

Espacio y tiempo

La novela se desarrolla en el Madrid actual, en un tiempo secuencial y corto (días) que además se precipita hacia una conclusión al tiempo que se ralentiza en el transcurso de las horas, como suele ocurrir en las novelas de suspense.

Cabe destacar como espacio La Floresta Invisible, el restaurante donde ocurren varias acciones importantes. Se trata de un restaurante para escritores, donde cada noche se ofrece a los comensales unas carpetas con hojas en blanco donde pueden escribir lo que quieran mientras comen o cenan. Es un concepto original y creativo, siempre en el mundo de lo posible.

Personajes

El personaje principal, el narrador, es un escritor de éxito, Juan Cabo, que ha sufrido un accidente de tráfico y sufre de amnesia, por tanto, tiene que volver a construirse una realidad. Para ello cuenta con un breve texto que escribió la noche del accidente y que está incompleto, con una libreta que le proporcionan en el hospital donde debe apuntar Sucesos y Personas, y con las reacciones de otros personajes que le conocen y le van diciendo quién es.

El resto de personajes gira en torno a Juan Cabo, lo construyen y al tiempo forman un conjunto en que el lector llega a dudar de la “realidad” en que actúan y sin embargo se ve arrastrado a suspender su incredulidad. Los nombres de algunos personajes son: Virgilio, Horacio, Ovidio… que coinciden con el mundo académico del narrador.


En esta obra nada es verdad ni es mentira, los autores no consiguen deshacerse de sus personajes, los escritores se inspiran en personas y las transforman en otras, las musas trabajan por horas y la creación literaria puede ser un juego donde la solapa indicará cuáles son las reglas que rigen en él. El texto se desdobla para reflexionar sobre la propia literatura, así que es una propuesta muy divertida para todos aquellos a quienes gusta escribir. Y como decíamos al principio, todo el mundo escribe.

Descarga la tabla de personas y sucesos con la que Juan Cabo va reconstruyendo su mundo.

Lee aquí la crítica de otra obra clave de Somoza, Clara y la penumbra.

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Los INFJ aman escribir, pero les cuesta mucho

3 razones por las que los INFJ tienen problemas al escribir, a pesar de que les encanta

Por Lauren Sapala

(Nota: INFJ es un tipo de personalidad, significa Introvertido Intuitivo, basado en Sensaciones y en Juicios.)

Los INFJ son introvertidos intuitivos muy especiales

Según varias fuentes de Internet, a los INFJ nos encanta practicar la escritura creativa. Ahora, sé que la información que se encuentra online puede ir hacia cualquier lado en el espectro de la precisión, pero me inclino a estar de acuerdo con esta afirmación. Yo misma soy INFJ, y de hecho tengo un par de amigos escritores que también lo son, así que aporto alguna experiencia personal al respecto. Pero esa no es la única razón por la que opino así. También tengo un blog. Y como autora de este blog, puedo ver los términos que la gente busca cuando se topan con mis entradas de blog. Cada día me suele llegar alguna forma de “INFJ” emparejada con “problemas al escribir”, o “dificultad para escribir”, o “lo paso mal al escribir”.

(¿Cuál es tu tipo de personalidad? Puedes averiguarlo en este test de personalidad gratuito.)

Está claro que hay una población de INFJ ahí fuera buscando respuestas a las razones por las que nos cuesta tanto poner nuestros pensamientos creativos sobre el papel. Y la escritura creativa significa tanto para los INFJ que están buscando obstinadamente esas respuestas.

Yo personalmente me esforcé durante años hasta que fui capaz de completar una historia, y durante mucho de ese tiempo, no estaba escribiendo nada en absoluto. Y, siendo la INFJ que soy, siempre he estado intensamente interesada en las razones tras mis bloqueos al escribir. Irónicamente, todavía me esfuerzo por escribir, a pesar de que es la única cosa en el mundo que más me apasiona. Pero tras leer una buena cantidad de información sobre los introvertidos y los INFJ, he identificado tres obstáculos en mi camino. E incluso si tú no eres un INFJ, también podrías verte congelado en tu creatividad por algunas de estas cosas:

1) Los INFJ tienden a situarse al margen

Los extrovertidos se sumergen en las situaciones novedosas para adquirir experiencia práctica. Como contraste, cuando los introvertidos necesitan aprender algo nuevo, prefieren situarse al margen y observar a otros hasta que su cerebro ha analizado la situación y la comprenden. Con la intensidad callada de una pantera agazapada, los INFJ pueden llevar esta actitud de observar y esperar hasta un nivel ridículo antes de que realmente entren en acción.

Por ejemplo: yo sabía que quería ser escritora en 1996. En lugar de ponerme a escribir, leía libros a mansalva, buscaba historias en cada persona con la que entraba en contacto, me saqué un título de literatura, trabajé en una librería, y finalmente empecé a escribir mi primera novela en 2006, diez años después. No lamento ninguna de aquellas experiencias que adquirí por el camino, pero si hubiera empezado a escribir mucho antes, me podría haber ahorrado un montón de preocupaciones sobre si mi sueño de escribir se haría realidad.

2) Los INFJ suelen pensar en imágenes, no en palabras

Los INFJ nos relacionamos con el mundo principalmente a través de nuestra intuición. Lo comunicamos externamente diciendo que tenemos “una sensación”, o “una corazonada” sobre la personalidad de alguien o sobre la forma en que una situación puede desarrollarse, y lo que pasa internamente es que “vemos” cosas en flashes súbitos de intuición. Estos flashes se manifiestan en imágenes que se siguen una a otra rápidamente en nuestra mente, y cada imagen contiene datos en ella. Por eso a veces es tan difícil explicar a otros nuestras sensaciones viscerales.

Por ejemplo, cuando estaba escribiendo el final de mi segunda novela, seguía viendo imágenes en mi mente de un toro gigante, y luego una arpía, y luego un manto de encaje. Estas imágenes venían con fuerza, y se repetían en un ciclo. Cuando era más joven y tenía menos experiencia conmigo misma y con la escritura, rechazaba estas “imágenes mentales” como extrañas o irrelevantes. Pero en este caso, me senté y escribí, dejando que estas imágenes me llevaran donde fuese. Resultó que mi historia terminaba con el villano transformado en una criatura monstruosa que era mitad minotauro y mitad arpía. ¿Y adivinas qué llevaba este monstruo cuando el héroe lo tumbó? Un manto de encaje salpicado de sangre. Raro, sí. Pero definitivamente creativo.

3) Los INFJ quieren ir hasta el fondo o irse a casa

Es casi imposible para un INFJ pensar en algo de manera superficial. Esto también se aplica a la mayoría de introvertidos. Si nos interesa algo, lo analizamos. Si somos INFJ, seguimos cada hilo de nuestro análisis por separado hacia el futuro y hacia el pasado. Tenemos un talento para hacer predicciones. Calcular docenas de posibles resultados diferentes, y después hacer malabarismos con todos ellos simultáneamente en nuestra mente, es algo tan natural para nosotros como respirar. Traducir esto a un texto escrito es espinoso, como mínimo.

Por ejemplo, escribir una simple conversación entre dos de mis personajes puede llevar páginas y páginas en mi primer borrador poco riguroso. En mi mente, cada puñado de palabras que intercambian contiene un pozo profundo de historia pasada, sentimientos no hablados y motivaciones psicológicas subconscientes. Me puedo quedar atrapada fácilmente al intentar comunicar todo esto al lector, y entonces pierdo el hilo de la trama real de mi historia. Pero para eso sirven los borradores poco rigurosos, para poner todo en un solo lugar de forma que luego podamos volver y hacer revisiones para pulirlo.


Si tú eres un INFJ, un introvertido o simplemente un escritor que se esfuerza por hacer progresos reales en su escritura, la respuesta está en la simple práctica justo delante de ti. Tienes que escribir. Incluso si te encoges mientras lo haces, o estás disgustado/a porque no logras que responda a lo que tienes en mente, o no puedes encontrar las palabras perfectas, tienes que insistir. Cuanto más escribas, mejor te conocerás y conocerás tu práctica de escritura. Tu confianza en el proceso y tu propia creatividad crecerán.

Si no conoces tu tipo de personalidad, pero te interesaría conocerlo, puedes hacer un test online aquí. Para aquellos que sean INFJ o INFP, podéis leer por qué lo pasamos tan mal con la crítica de nuestra escritura aquí.

Y seas o no un INFJ, si estás leyendo esto, ha llegado tu momento de entrar completamente en ti mismo y reclamar la confianza en tu escritura. La única forma de hacer esto es conocerte mejor a través de tu práctica de escritura.

Y para hacer esto, tienes que escribir.

Y si estás interesado en aprender más sobre INFJ escritores y cómo trabajamos, echa un vistazo a mi libro, The INFJ Writer.


(Este artículo fue publicado originalmente en LaurenSapala.com. Está traducido y publicado con su permiso.)

 

El escritor es como una vaca – José Luis Sampedro

Escribir es vivir, conferencias de José Luis Sampedro

Escribir es vivir es la recopilación de Olga Lucas de unas conferencias de José Luis Sampedro. Se enmarcó dentro del ciclo “El autor y su obra” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Se impartió del 21 al 15 de julio de 2003.

De este texto hemos extraído consejos para aquellos que se dedican a la escritura, y especialmente para los que todavía no han logrado el éxito con ella. Veamos qué nos dijo Sampedro sobre ser escritor/a:

El escritor es como una vaca

Como una vaca, el escritor rumia lo que ha visto, tocado y oído.

Particularmente, José Luis Sampedro llevaba un cuaderno de notas siempre encima, apuntando todo lo que veía y oía, y en casa ordenaba sus notas.

Para Octubre, octubre, Sampedro coloca en la pared un cartel con el término transubstanciación, que consiste en coger algo, rumiarlo y transformarlo, como la vaca. En la novela, hay un personaje que es al mismo tiempo el autor de Octubre, octubre, que también toma elementos de su realidad y los trasforma para su novela.

“Escribo porque no puedo evitarlo”

Escribir es un esfuerzo, pero no es un trabajo. De Octubre, octubre, el autor hizo cuatro versiones en 19 años. Apiladas medían 1,26 metros.

“Me veía obligado a ganar dinero para comer. Con la literatura no ganaba un duro, pero me esforzaba en ello porque era y es mi propia vida. Sin ella no podría vivir. No concibo un día sin pensar en ideas literarias, sin tomar notas, sin llevar un cuadernito…”

El propio Sampedro apunta dos consejos fundamentales:

  1. La escritura ha de responder a una necesidad interior.
  2. Hay que creerse lo que se escribe: documentarse.

¿El escritor nace o se hace?

A lo largo de las conferencias, José Luis Sampedro explica que los distintos acontecimientos de su vida le han hecho como escritor, y al mismo tiempo, la necesidad de escribir le acompañó desde que descubrió un baúl lleno de libros cuando era pequeño.

Aquí aplica su “concepción de la vida como una obligación de hacerse lo que se es”: uno tiene intuiciones por las que se va guiando.

“En efecto, uno hace la obra, pero la obra le hace a uno”.

La perseverancia es clave

Al igual que para Murakami, para Sampedro la perseverancia es una capacidad clave para un escritor:

“Yo he escrito con tesón y perseverancia durante cuarenta años sin ser reconocido como escritor”.

“Además de ganarme la vida como economista, me levantaba a las cuatro de la mañana para escribir novelas”.

Y es que, en línea con lo que otros artistas afirman, la inspiración ha de encontrarte trabajando, o en palabras de Sampedro, cuando pasan las ideas hay que estar ahí, o las coges, o se pierden.

“En la vida es importante no dejar pasar las oportunidades”.

Llaneza, muchacho, y no te encumbres

Sampedro coincide también con Murakami en que hay muy pocos grandes genios, y fija su objetivo en llegar a ser algún día “un buen escritor de segunda”. Es una lección de humildad de las muchas que nos da el autor.

José Luis Sampedro cuenta que un periodista joven preguntó a Ignacio Zuloaga: “¿Cuáles son sus preocupaciones estéticas actuales, maestro?”, tratando de darse importancia. La respuesta fue: “Pues trabajar mucho”.

Aquí cita la frase de maese Pedro (de Cervantes) y también nos habla de la diferencia entre iluminar y deslumbrar.

Creación de personajes

El autor comenta su necesidad de documentarse muy bien para creerse su propia historia. De la misma manera, al crear personajes Sampedro se pone en la piel de cada uno de ellos, incluso de los secundarios. Nos dice:

“…a todos los personajes importantes de mis novelas les he escrito previamente la biografía”.

Al final del libro explica también dos tablas, una de cada personaje y sus rasgos (edad, signo, creencias…) y otra que cruza personajes con capítulos, para controlar la aparición de estos personajes a lo largo de la novela.

Proceso de comienzo de escritura

En su proceso de escritura, Sampedro sigue unos pasos sencillos: primero, la técnica de la esponja, luego analizar las notas, y después acopiar el material del tema predominante:

Técnica de la esponja

Es la técnica que utilizaba el autor para buscar información, es “la necesidad de ser permeables a la verdad de los demás”, es dejarse penetrar por el exterior, por lo que le traspase, incluso sentado quieto en un banco, sin tomar notas.

El autor cuenta cómo se agracia con el camarero de un bar, con un grupo de albañiles a los que invita a una ronda, se pone como “el mayor cotilla”, y también en otra ocasión cómo finge ser sordo para sentarse al lado de un grupo de señoras que toman el café, y así tener material para crear un personaje, doña Flora, que era mucho mayor que él.

Selección del tema

Al cabo del tiempo, el autor observa en sus notas que un tema es recurrente, es de lo que más toma notas.

Documentarse

El tema “recurrente” es el elegido para trabajar sobre él. Sampedro hacía acopio de planos, mapas, textos, fotografías, etc. durante años, “porque para construir un edificio hay que acarrear material a pie de obra”. Por ejemplo, para escribir La vieja sirena, tardó tres años en documentarse y dos años en escribirla.

Tipos de novelas

Para Sampedro hay tres tipos de novelas:

  • Novelas situación: un ejemplo es Congreso en Estocolmo. En ellas, la acción transcurre en un momento puntual y casi no existe el elemento tiempo.
  • Novelas río: por ejemplo, El río que nos lleva. El tiempo transcurre con la narración, que muestra un proceso.
  • Novelas mundo: su ejemplo es Octubre, octubre. En estas novelas, se dan varias dimensiones temporales.

El reconocimiento, al fin

Con Octubre, octubre, “la gente” reconoce al fin a Sampedro como escritor, y él conoce por primera vez la “satisfacción externa de la escritura, es decir, la respuesta del público a los mensajes del náufrago”. Hay que decir que Sampedro ya había tenido éxitos parciales, algunas de sus obras de teatro se habían representado, pero siempre prevalecía su trabajo como Economista, hasta el reconocimiento del escritor con esta novela que le llevó tanto trabajo.


Escribir es vivir no es solo una serie de consejos para escritores, supone un conjunto de memorias del autor, nos habla también de la Economía, de la enseñanza, de la sociedad, de las decisiones que tomamos como individuos de una comunidad, de un país. Recomendamos su lectura, que llega a vivirse como un diálogo con el propio Sampedro.

Música en un blog

Este verano recomendamos que pongas un blog en tu vida.

Ecos de pentagrama es más que un blog de música

Venimos siguiendo a una escritora valiente, original y fresca, con textos llenos de poeticidad y emoción, que comunican con solvencia lo que la música hace sentir a la autora, y lo transmiten al lector en reverberaciones.

Se trata de Ecos de pentagrama, un blog con un lema muy sugerente:

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Está escrito por Judith, que confiesa que le gusta la música y el mundo sonoro en su descripción escrita por tercera vez. No encuentra palabras para hablar de quién es con respecto a su escritura, a su música, sin embargo, sí encuentra las palabras precisas para cada texto que publica en su blog.

Ecos de pentagrama habla de canciones, de músicas, de músicos y artistas, de la música de las películas… Su autora tiene mucha sensibilidad y buen gusto, por lo que cada texto que escribe nutre al lector.

Lo esencial es invisible a los ojos

Así titula una entrada de blog que comienza con una cita de El Principito y en la que nos habla de la sinestesia. La fuente es el libro Musicofilia, de Oliver Sacks. El libro de Sacks trata de cómo la música crea nuestra identidad, y cómo influye en cada tipo de persona, qué tipo de “trastornos” están relacionados con la música o qué enfermedades se benefician de ella. Ecos de pentagrama se centra en la sinestesia y la convierte en un don.

En muchas de las ocasiones, el artículo incluye el audio o el vídeo de la música sobre la que se está hablando. Es el caso de esta entrada sobre la banda sonora de La novia, basada en Bodas de sangre, en que la autora escribe:

Qué tiene el amor a los ojos de aquellos que ven tragedia en él. Cómo seduce los cuerpos para envolverlos en amargura. El amor es dolor, decían algunos. Van unidos de la mano para satisfacer las angustias y los placeres más profundos.

Literatura comparada

Ecos de pentagrama es, además, un blog de literatura comparada: su autora encuentra ecos entre la literatura y la música, solo posibles de vislumbrar desde una mente auditiva, amante del sonido y del ritmo. Un ejemplo es su escrito sobre El realismo mágico de la música, en que se habla del grupo Chancha Vía Circuito.

Categorías sugerentes

No solo son sugerentes cada uno de los textos que Judith dedica a cada música o artista, también lo son las categorías en que los clasifica, como Imposible de obviar, en que nos dice: «Hagas lo que hagas, están ahí», Son las cosas de la vida, que la autora considera «…cuestión de observación», Sonidos del pasado o Sonidos del alma, «describirlo es imposible».

Variedad, mucha variedad

Como una buena melómana, la escritora nos presenta muchos tipos de música, se deleita con una música rockera magnífica (y consigue que nos deleitemos con ella) y se deshace con una cantautora íntima y sensual.

También podemos leer, como decíamos, sobre música en películas o en series, como esta clasificación de los temas de apertura en las series.

Filtrada por esos textos que te arrastran, la experiencia al escuchar la música que enlaza al final de cada artículo no es la misma que si primero escuchamos la música y después leemos esa transcripción a palabras y emociones. La experiencia del lector se transfigura, su oído se agudiza, los matices se aprecian. Por ejemplo, así describe Judith a un grupo, Guerrera:

Le gusta gritar desde las entrañas y rasgar las gargantas. Los tímpanos y el vapor de agua. Tienen un sonido trascendental, profundo y pegajoso que juega con la repetición, el bucle, la intensidad y la virtuosidad de sus manos. El espacio, el tiempo.

En Atardeceres ancestrales, la autora escribe:

Atardeceres de un sol intenso enfurecido llenos de músicas lejanas en el tiempo y en el espacio. Sonidos del amazonas. Pájaros, viento, hojas humedecidas. Golpes profundos a un cuero grueso y potente.

Más que un blog de música

Nuestros lectores pueden encontrar música en Ecos de pentagrama, pueden encontrar musicalidad y pueden encontrar poesía. Recomendamos por ello seguir a esta bloguera, Judith, que te toma de la mano y te transporta a mundos armónicos y mágicos.

 

De qué hablo cuando hablo de correr… de escribir…

De qué hablo cuando hablo de correr, o de escribir

Hace unos meses, se publicó en España el libro De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami, que sigue el título de su libro de “memorias” De qué hablo cuando hablo de correr.

Este último (el primero en publicarse) es el que nos ha interesado, por la analogía que hace el autor entre entrenarse para correr largas distancias y dedicarse cada día al oficio de escribir largas novelas.

Puede que Murakami no le parezca al lector el mejor novelista del mundo. Si hablamos de poeticidad, de alta literatura, quizá le dejemos fuera, si bien los argumentos del autor son bastante originales. Pero, un momento: Murakami ha sido considerado candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones. Entonces… “algo habrá”. Algo tiene este autor de obras tan leídas como 1Q84, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Tokio Blues (Norwegian Wood) o Sauce ciego, mujer dormida, entre muchas otras.

No se trata de tener fuerza de voluntad

En De qué hablo cuando hablo de correr, Murakami nos habla de su punto de vista con respecto a la (fuerza de) voluntad:

Al ser humano no le cuesta proseguir con algo que le gusta, pero sí con algo que no le gusta (…). Por eso nunca he recomendado a nadie de mi entorno que corra.

Es cierto que la mayoría de la gente se dedica a recomendar a los demás en su entorno que sigan sus prácticas, sean de alimentación, de deporte o de auto medicarse. Sin embargo, es probable que un corredor no necesite leer el libro de Murakami ni recibir ningún consejo para ponerse a correr, y que un lector que aborrece correr no vaya a comenzar a practicarlo por leer el libro.

El talento no tiene nada que ver con la voluntad

Siguiendo con la argumentación, Murakami opina que el talento no tiene nada que ver con la voluntad, sino que

brota libremente, cuando quiere, y en la cantidad que quiere y, cuando se seca, no hay nada que hacer.

Además, el autor considera que el talento no se puede trabajar, sino que es innato. Las vidas de grandes genios como Schubert o Mozart, sin embargo, no nos sirven de referencia a la mayoría de nosotros, precisamente porque ese talento no se puede emular.

Los tres componentes del éxito

Para los mortales que no somos como esos grandes genios, y entre los que Murakami se incluye, necesitamos unir al talento otras habilidades que sí se pueden entrenar: la capacidad de concentración y la constancia. Por tanto, los tres componentes del éxito para correr y para escribir, son:

  1. El talento.
  2. La capacidad de concentración.
  3. La constancia.

Tanto la capacidad de concentración como la constancia se pueden entrenar, transmitiendo constantemente a nuestro cuerpo el mensaje de que realizar esa actividad es necesario. A continuación, se trata de ir subiendo el listón poco a poco (en palabras de Murakami).

Por tanto, a las tres capacidades que Murakami considera ha de tener un buen escritor, se suma la necesidad de la dedicación continua, esto es, la puesta en práctica diaria de la capacidad de concentración y de la constancia, para que el talento encuentre un terreno abonado donde florecer.

La necesidad de estar en forma

Lo cierto es que cada vez hay más estudios que corroboran la forma de pensar de Murakami:

Soy consciente de que escribir novelas largas es básicamente una labor física. (…) Y es que, aunque realmente el cuerpo no se mueva, en su interior está desarrollándose una frenética actividad que lo deja extenuado.

Carl Zimmer nos explica en este artículo cómo la actividad cerebral de un escritor experimentado (entrenado) se asemeja a la de un jugador de baloncesto en una cancha llena de público.

Además, Gretchen Reynolds explica en este otro artículo que la creatividad puede estimularse mediante el ejercicio físico. En este artículo, Ferris Jabr nos ilustra con numerosos ejemplos de autores inspirados al caminar, incluso novelas que se desarrollan a lo largo y ancho de un plano, como Ulises o La señora Dalloway. Además, explica cómo el hacer ejercicio promueve nuevas conexiones neuronales o aumenta el volumen del hipocampo, entre otros beneficios. Lo que no está claro es que sea necesario correr maratones y hacer triatlones para mejorar en una actividad intelectual.

En todo caso, debe existir un equilibrio entre la imaginación y la vitalidad que la sustenta. Para Murakami, la «fuerza física de base» es uno de los elementos indispensables para embarcarse en creaciones cada vez mayores.

Lo que Haruki Murakami ha aprendido de escribir a raíz de correr

Se instrumenta en una serie de preguntas que se hace a sí mismo relacionadas con su actividad:

  1. ¿En qué medida debo forzarme?
  2. ¿Cuánto descanso está justificado y cuánto es excesivo?
  3. ¿Hasta dónde llega la coherencia y dónde empieza la mezquindad?
  4. ¿Cuánto debo fijarme en el paisaje exterior y cuánto concentrarme en mi interior?
  5. ¿Cuánto creer en mi capacidad y cuánto dudar de ella?

De alguna manera, Murakami siente que  las peculiaridades de los músculos están ligadas a las de la mente, como si el cuerpo y la mente se condicionaran mutuamente.


¿Has leído ya De qué hablo cuando hablo de escribir? ¿Qué te parece la analogía entre correr y escribir? ¿Qué opinas de las tres capacidades que Murakami destaca y de su entrenamiento? Nos encantaría conocer tu opinión, aquí, en comentarios. ¡Gracias!

 

De tigrillas y hombres

Hoy recomendamos dos novelas cortas fundamentales, rápidas de leer, pero profundas, que dejan un poso en el lector, un sabor amargo y al tiempo un gran sentido de la compasión: Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda, y De ratones y hombres, del Premio Nobel de Literatura de 1962 John Steinbeck.

Si no los has leído, te recomendamos que lo hagas antes de seguir leyendo: este artículo es todo un «spoiler», esto es, te contamos el final de ambas obras.

Además, te recomendamos que primero leas De ratones y hombres, y solo después veas su adaptación cinematográfica.

Hay que matar a la bestia

Con diferentes argumentos, la historia central de ambas novelas se dirige a un mismo desenlace: alguien tiene que matar a la bestia, antes de que siga matando “a los nuestros”.

El lector sabe que la bestia no es “culpable”, que es noble, pero matarla es la única solución, y lo tiene que hacer, en ambos casos, el que es más capaz de compasión y de comprender por qué ha actuado la bestia. En ambos, quien lleva el peso y la responsabilidad de matarla se va en solitario en su busca, evita un destrozo, evita más dolor, y lleva a cabo su misión “con amor”.

Hay un “pequeño detalle” que puntualizar: en De ratones y hombres, la bestia es un ser humano que le ha acompañado durante un largo tiempo, un ser humano al que ha cuidado, a quien ha salvado de peligros anteriores, lo que hace mucho más dura la misión a quien tiene que encargarse de él.

Retrato de un asesino compasivo

Antonio José Bolívar Proaño es un hombre hecho en la selva. Ha aprendido todo de la tribu de los shuar, sabe cazar como ellos, moverse como ellos, e incluso se ha hecho inmune a la picadura de una peligrosa serpiente. Todo esto le proporciona dos rasgos: duro y conocedor de la selva y sus bestias.

George es un hombre acostumbrado a trabajar en las tierras de otros, un jornalero resistente, con el cuerpo pequeño y rápido, definido, y con un objetivo en su mente que le permite resistir ese tipo de vida itinerante de granja en granja, y le permite también imaginar un futuro diferente para él y su amigo, a quien lleva casi de la mano a los lugares de trabajo.

Retrato de una bestia

La tigrilla es la bestia comparada con Lennie, de De ratones y hombres
Imagen tomada de https://www.animales.website

La tigrilla ha visto cómo un cazador rubio ha matado a sus cachorros, y ha malherido a su macho, y tiene sed de sangre y venganza. Ese cazador torpe e incapaz de moverse con sigilo por la selva ha perecido bajo sus garras, pero ella va a seguir vengándose en todos los que son como él, para tratar de resarcirse de su gran dolor y quizá enfrentar su propio miedo a los hombres.

Lennie es un hombre enorme, como un oso, que camina pesadamente, y tiene una fuerza descomunal, por lo que es muy buen trabajador en labores de carga. Su gran cuerpo contrasta con su corta inteligencia, y en su particular mundo, lo interesante es acariciar a un ratón, aunque esté muerto, jugar con un cachorrito, aunque lo mate durante el juego: no hay diferencia entre vivo o muerto para él, solo le preocupa la suavidad y el tacto agradable. Si algo siente Lennie en los momentos de tensión, es miedo, pánico.

La compasión

En ambas obras aparece un grupo de hombres conocedores del crimen cometido por la bestia. Son ellos quienes va a señalar a quien tiene que realizar la desagradable tarea, o bien a permitir sin saberlo que esta persona actúe en su nombre y de forma que evite más dolor.

Antonio José Bolívar Proaño y George conocen íntimamente a la bestia que deben eliminar para que no siga haciendo daño, un daño que en el caso de la tigrilla es justicia, y en el caso de Lennie es ignorado. La tigrilla está vengándose, Lennie solo quiere sentir algo placentero, y ambas bestias tienen la gran suerte de que quien los conoce bien, quien entiende sus motivaciones últimas, quien se compadece de ellos, sea quien tiene la misión de acabar con ellas, lejos de la crueldad y la exaltación del resto de hombres.

Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso

Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, es la historia de un payaso, pero extraterrestre.

En este artículo te contamos el paralelismo que existe entre el protagonista narrador de Sin noticias de Gurb, y el clásico payaso augusto.

Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso augusto

¿Cuál es el argumento de Sin noticias de Gurb?

En esta novela ya clásica de Eduardo Mendoza, dos extraterrestres aterrizan en la Tierra con su nave espacial. El narrador es el superior de Gurb, a quien pide que tome contacto con las formas de vida que encuentre. Para ello, consultado el CATIFA (Catálogo Astral Terrestre Indicativo de Formas Asimilables), el narrador le pide a Gurb que adopte la forma de Marta Sánchez, y Gurb desaparece en un «medio de transporte de gran simplicidad estructural, pero de muy complicado manejo denominado Ford Fiesta».

A partir de la desaparición de Gurb, el extraterrestre protagonista saldrá en su busca adoptando también forma humana, y transitando un recorrido al más puro estilo del payaso.

Similitudes del protagonista de Sin noticias de Gurb con el clásico payaso

  1. El clown nace del propio ridículo, es un ser vulnerable que no se defiende ante lo que le sucede porque no imagina que le vaya a ocurrir nada malo. Cuando el extraterrestre en Sin noticias de Gurb adopta la apariencia del “ente individualizado denominado Gary Cooper”:

10.00     Me naturalizo en una calle aparentemente desierta del barrio de San Cosme. (…)

10.01     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan la cartera.

10.02     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las pistolas y la estrella de sheriff.

10.03     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan  el chaleco, la camisa y los pantalones.

10.04     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las botas, las espuelas y la armónica.

  1. El clown es libre, no tiene nada que perder, por lo que sigue avanzando, y sigue metiéndose en líos, desde su ingenuidad. El extraterrestre se ofrece a hacerse cargo del bar de la señora Mercedes y el señor Joaquín en un momento dado. El resultado es…

Mientras intento despegar del techo una tortilla de veintidós huevos, regresa al bar el señor Joaquín. Antes de que pueda percatarse de los desperfectos, le digo que yo repondré, de mi propio bolsillo, la cafetera, la nevera, el lavaplatos, el televisor, las lámparas y las sillas.

  1. El optimismo del clown le lleva a emocionarse con lo que sucede, a tener expectativas siempre positivas sobre las cosas y las personas. Es curioso y busca, investiga… y tropieza. El extraterrestre de Gurb se fija en su vecina, y urde un plan para contactar con ella sin despertar sus sospechas, que es pedirle una taza de arroz. Después…

20.35     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.

20.39     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.

20.42     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas.

20.44     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafrán.

  1. Un clown es un personaje inadaptado, que al mismo tiempo busca ser como los demás, aunque no lo consiga, y en el fondo es porque busca ser amado.

He llegado al límite de mi resistencia física. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atrás y la pierna derecha hacia adelante. Al verme en esta postura, una señora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descortés.

  1. El payaso es torpe, tonto, no busca problemas, los encuentra por su actitud de aceptar todo y de interpretar la realidad desde un punto de vista ingenuo.

Advierto con alegría que el dormitorio dispone de un amplio armario empotrado. Entro en el armario empotrado y este se pone en movimiento. Desilusión: era el ascensor del inmueble.

  1. El clown es físico, está en el cuerpo, no en la mente ni en las palabras. Es especialmente interesante cómo Eduardo Mendoza crea un payaso “visual” a través de texto.

15.00     (…) Camino siguiendo el plano heliográfico ideal que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Catalana de Gas.

15.02     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

15.04     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

15.05     Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

15.06     Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

  1. El clown fracasa, una y otra vez, pero no se sume en el fracaso sino que lo vive y lo comparte, es como si el fracaso fuese parte de toda su acción, y por supuesto, este fracaso constante no le quita su optimismo. En Gurb:

08.01     Arrollado por un Opel Corsa.

08.02     Arrollado por una furgoneta de reparto.

08.03     Arrollado por un taxi.

08.04     Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública situada a pocos metros del lugar de la colisión.

  1. Un payaso lleva la acción a extremos inverosímiles. Algo que también hace el protagonista de Sin noticias de Gurb:

Me como los diez kilogramos de churros que he comprado. Me gustan tanto que, acabado el último, me como también el papel aceitado que los envolvía.

  1. Durante la acción, el payaso se pierde con cualquier distracción que encuentra, y su trayectoria se desvía, una vez más, al fracaso más absoluto. Al protagonista de Gurb esto le ocurre continuamente, como cuando acepta una copita de aguardiente chino:

00.00     Cantamos Bésame mucho. Otra copita.

00.05     Cantamos Cuando estoy contigo. Otra copita.

00.10     Cantamos Tú me acostumbraste. Otra copita.

  1. El ritmo en un clown es fundamental, parece estar trabajando al son de un metrónomo, si no es directamente al ritmo de una música. No en vano muchos payasos son también músicos y no pocos de ellos son acróbatas. En Sin noticias de Gurb, el ritmo viene marcado por las horas a las que ocurren los acontecimientos, y por las repeticiones de acciones o de mensajes, como hemos visto en los textos anteriores.

Si quieres saber más sobre el mundo del payaso:

https://www.youtube.com/watch?v=OMxBbZ7advk

http://clownplanet.com/pautas-esenciales-del-clown-por-alex-navarro-y-caroline-dream/

http://clownplanet.com/que-es-un-payaso-clown/