El escritor es como una vaca – José Luis Sampedro

Escritores pastando
Imagen de Christian B. en Pixabay

Escribir es vivir es la recopilación de Olga Lucas de unas conferencias de José Luis Sampedro. Se enmarcó dentro del ciclo “El autor y su obra” de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Se impartió del 21 al 15 de julio de 2003.

De este texto hemos extraído consejos para aquellos que se dedican a la escritura, y especialmente para los que todavía no han logrado el éxito con ella. Veamos qué nos dijo Sampedro sobre ser escritor/a:

El escritor es como una vaca

Como una vaca, el escritor rumia lo que ha visto, tocado y oído.

Particularmente, José Luis Sampedro llevaba un cuaderno de notas siempre encima, apuntando todo lo que veía y oía, y en casa ordenaba sus notas.

Para Octubre, octubre, Sampedro coloca en la pared un cartel con el término transubstanciación, que consiste en coger algo, rumiarlo y transformarlo, como la vaca. En la novela, hay un personaje que es al mismo tiempo el autor de Octubre, octubre, que también toma elementos de su realidad y los trasforma para su novela.

“Escribo porque no puedo evitarlo”

Escribir es un esfuerzo, pero no es un trabajo. De Octubre, octubre, el autor hizo cuatro versiones en 19 años. Apiladas medían 1,26 metros.

“Me veía obligado a ganar dinero para comer. Con la literatura no ganaba un duro, pero me esforzaba en ello porque era y es mi propia vida. Sin ella no podría vivir. No concibo un día sin pensar en ideas literarias, sin tomar notas, sin llevar un cuadernito…”

El propio Sampedro apunta dos consejos fundamentales:

  1. La escritura ha de responder a una necesidad interior.
  2. Hay que creerse lo que se escribe: documentarse.

¿El escritor nace o se hace?

A lo largo de las conferencias, José Luis Sampedro explica que los distintos acontecimientos de su vida le han hecho como escritor, y al mismo tiempo, la necesidad de escribir le acompañó desde que descubrió un baúl lleno de libros cuando era pequeño.

Aquí aplica su “concepción de la vida como una obligación de hacerse lo que se es”: uno tiene intuiciones por las que se va guiando.

“En efecto, uno hace la obra, pero la obra le hace a uno”.

La perseverancia es clave

Al igual que para Murakami, para Sampedro la perseverancia es una capacidad clave para un escritor:

“Yo he escrito con tesón y perseverancia durante cuarenta años sin ser reconocido como escritor”.

“Además de ganarme la vida como economista, me levantaba a las cuatro de la mañana para escribir novelas”.

Y es que, en línea con lo que otros artistas afirman, la inspiración ha de encontrarte trabajando, o en palabras de Sampedro, cuando pasan las ideas hay que estar ahí, o las coges, o se pierden.

“En la vida es importante no dejar pasar las oportunidades”.

Llaneza, muchacho, y no te encumbres

Sampedro coincide también con Murakami en que hay muy pocos grandes genios, y fija su objetivo en llegar a ser algún día “un buen escritor de segunda”. Es una lección de humildad de las muchas que nos da el autor.

José Luis Sampedro cuenta que un periodista joven preguntó a Ignacio Zuloaga: “¿Cuáles son sus preocupaciones estéticas actuales, maestro?”, tratando de darse importancia. La respuesta fue: “Pues trabajar mucho”.

Aquí cita la frase de maese Pedro (de Cervantes) y también nos habla de la diferencia entre iluminar y deslumbrar.

Creación de personajes

El autor comenta su necesidad de documentarse muy bien para creerse su propia historia. De la misma manera, al crear personajes Sampedro se pone en la piel de cada uno de ellos, incluso de los secundarios. Nos dice:

“…a todos los personajes importantes de mis novelas les he escrito previamente la biografía”.

Al final del libro explica también dos tablas, una de cada personaje y sus rasgos (edad, signo, creencias…) y otra que cruza personajes con capítulos, para controlar la aparición de estos personajes a lo largo de la novela.

Proceso de comienzo de escritura

En su proceso de escritura, Sampedro sigue unos pasos sencillos: primero, la técnica de la esponja, luego analizar las notas, y después acopiar el material del tema predominante:

Técnica de la esponja

Es la técnica que utilizaba el autor para buscar información, es “la necesidad de ser permeables a la verdad de los demás”, es dejarse penetrar por el exterior, por lo que le traspase, incluso sentado quieto en un banco, sin tomar notas.

El autor cuenta cómo se agracia con el camarero de un bar, con un grupo de albañiles a los que invita a una ronda, se pone como “el mayor cotilla”, y también en otra ocasión cómo finge ser sordo para sentarse al lado de un grupo de señoras que toman el café, y así tener material para crear un personaje, doña Flora, que era mucho mayor que él.

Selección del tema

Al cabo del tiempo, el autor observa en sus notas que un tema es recurrente, es de lo que más toma notas.

Documentarse

El tema “recurrente” es el elegido para trabajar sobre él. Sampedro hacía acopio de planos, mapas, textos, fotografías, etc. durante años, “porque para construir un edificio hay que acarrear material a pie de obra”. Por ejemplo, para escribir La vieja sirena, tardó tres años en documentarse y dos años en escribirla.

Tipos de novelas

Para Sampedro hay tres tipos de novelas:

  • Novelas situación: un ejemplo es Congreso en Estocolmo. En ellas, la acción transcurre en un momento puntual y casi no existe el elemento tiempo.
  • Novelas río: por ejemplo, El río que nos lleva. El tiempo transcurre con la narración, que muestra un proceso.
  • Novelas mundo: su ejemplo es Octubre, octubre. En estas novelas, se dan varias dimensiones temporales.

El reconocimiento, al fin

Con Octubre, octubre, “la gente” reconoce al fin a Sampedro como escritor, y él conoce por primera vez la “satisfacción externa de la escritura, es decir, la respuesta del público a los mensajes del náufrago”. Hay que decir que Sampedro ya había tenido éxitos parciales, algunas de sus obras de teatro se habían representado, pero siempre prevalecía su trabajo como Economista, hasta el reconocimiento del escritor con esta novela que le llevó tanto trabajo.


Escribir es vivir no es solo una serie de consejos para escritores, supone un conjunto de memorias del autor, nos habla también de la Economía, de la enseñanza, de la sociedad, de las decisiones que tomamos como individuos de una comunidad, de un país. Recomendamos su lectura, que llega a vivirse como un diálogo con el propio Sampedro.

Música en un blog

Este verano recomendamos que pongas un blog en tu vida.

Ecos de pentagrama es más que un blog de música

Venimos siguiendo a una escritora valiente, original y fresca, con textos llenos de poeticidad y emoción, que comunican con solvencia lo que la música hace sentir a la autora, y lo transmiten al lector en reverberaciones.

Se trata de Ecos de pentagrama, un blog con un lema muy sugerente:

Una caja de música guarda muchos pensamientos aleatorios

Está escrito por Judith, que confiesa que le gusta la música y el mundo sonoro en su descripción escrita por tercera vez. No encuentra palabras para hablar de quién es con respecto a su escritura, a su música, sin embargo, sí encuentra las palabras precisas para cada texto que publica en su blog.

Ecos de pentagrama habla de canciones, de músicas, de músicos y artistas, de la música de las películas… Su autora tiene mucha sensibilidad y buen gusto, por lo que cada texto que escribe nutre al lector.

Lo esencial es invisible a los ojos

Así titula una entrada de blog que comienza con una cita de El Principito y en la que nos habla de la sinestesia. La fuente es el libro Musicofilia, de Oliver Sacks. El libro de Sacks trata de cómo la música crea nuestra identidad, y cómo influye en cada tipo de persona, qué tipo de «trastornos» están relacionados con la música o qué enfermedades se benefician de ella. Ecos de pentagrama se centra en la sinestesia y la convierte en un don.

En muchas de las ocasiones, el artículo incluye el audio o el vídeo de la música sobre la que se está hablando. Es el caso de esta entrada sobre la banda sonora de La novia, basada en Bodas de sangre, en que la autora escribe:

Qué tiene el amor a los ojos de aquellos que ven tragedia en él. Cómo seduce los cuerpos para envolverlos en amargura. El amor es dolor, decían algunos. Van unidos de la mano para satisfacer las angustias y los placeres más profundos.

Literatura comparada

Ecos de pentagrama es, además, un blog de literatura comparada: su autora encuentra ecos entre la literatura y la música, solo posibles de vislumbrar desde una mente auditiva, amante del sonido y del ritmo. Un ejemplo es su escrito sobre El realismo mágico de la música, en que se habla del grupo Chancha Vía Circuito.

Categorías sugerentes

No solo son sugerentes cada uno de los textos que Judith dedica a cada música o artista, también lo son las categorías en que los clasifica, como Imposible de obviar, en que nos dice: «Hagas lo que hagas, están ahí», Son las cosas de la vida, que la autora considera «…cuestión de observación», Sonidos del pasado o Sonidos del alma, «describirlo es imposible».

Variedad, mucha variedad

Como una buena melómana, la escritora nos presenta muchos tipos de música, se deleita con una música rockera magnífica (y consigue que nos deleitemos con ella) y se deshace con una cantautora íntima y sensual.

También podemos leer, como decíamos, sobre música en películas o en series, como esta clasificación de los temas de apertura en las series.

Filtrada por esos textos que te arrastran, la experiencia al escuchar la música que enlaza al final de cada artículo no es la misma que si primero escuchamos la música y después leemos esa transcripción a palabras y emociones. La experiencia del lector se transfigura, su oído se agudiza, los matices se aprecian. Por ejemplo, así describe Judith a un grupo, Guerrera:

Le gusta gritar desde las entrañas y rasgar las gargantas. Los tímpanos y el vapor de agua. Tienen un sonido trascendental, profundo y pegajoso que juega con la repetición, el bucle, la intensidad y la virtuosidad de sus manos. El espacio, el tiempo.

En Atardeceres ancestrales, la autora escribe:

Atardeceres de un sol intenso enfurecido llenos de músicas lejanas en el tiempo y en el espacio. Sonidos del amazonas. Pájaros, viento, hojas humedecidas. Golpes profundos a un cuero grueso y potente.

Más que un blog de música

Nuestros lectores pueden encontrar música en Ecos de pentagrama, pueden encontrar musicalidad y pueden encontrar poesía. Recomendamos por ello seguir a esta bloguera, Judith, que te toma de la mano y te transporta a mundos armónicos y mágicos.

 

De qué hablo cuando hablo de correr… de escribir…

Hace unos meses, se publicó en España el libro De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami, que sigue el título de su libro de “memorias” De qué hablo cuando hablo de correr.

Este último (el primero en publicarse) es el que nos ha interesado, por la analogía que hace el autor entre entrenarse para correr largas distancias y dedicarse cada día al oficio de escribir largas novelas.

Puede que Murakami no le parezca al lector el mejor novelista del mundo. Si hablamos de poeticidad, de alta literatura, quizá le dejemos fuera, si bien los argumentos del autor son bastante originales. Pero, un momento: Murakami ha sido considerado candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones. Entonces… “algo habrá”. Algo tiene este autor de obras tan leídas como 1Q84, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Tokio Blues (Norwegian Wood) o Sauce ciego, mujer dormida, entre muchas otras.

jogging-2343558_1280
Imagen de kinkate en Pixabay

No se trata de tener fuerza de voluntad

En De qué hablo cuando hablo de correr, Murakami nos habla de su punto de vista con respecto a la (fuerza de) voluntad:

Al ser humano no le cuesta proseguir con algo que le gusta, pero sí con algo que no le gusta (…). Por eso nunca he recomendado a nadie de mi entorno que corra.

Es cierto que la mayoría de la gente se dedica a recomendar a los demás en su entorno que sigan sus prácticas, sean de alimentación, de deporte o de auto medicarse. Sin embargo, es probable que un corredor no necesite leer el libro de Murakami ni recibir ningún consejo para ponerse a correr, y que un lector que aborrece correr no vaya a comenzar a practicarlo por leer el libro.

El talento no tiene nada que ver con la voluntad

Siguiendo con la argumentación, Murakami opina que el talento no tiene nada que ver con la voluntad, sino que

brota libremente, cuando quiere, y en la cantidad que quiere y, cuando se seca, no hay nada que hacer.

Además, el autor considera que el talento no se puede trabajar, sino que es innato. Las vidas de grandes genios como Schubert o Mozart, sin embargo, no nos sirven de referencia a la mayoría de nosotros, precisamente porque ese talento no se puede emular.

Los tres componentes del éxito

Para los mortales que no somos como esos grandes genios, y entre los que Murakami se incluye, necesitamos unir al talento otras habilidades que sí se pueden entrenar: la capacidad de concentración y la constancia. Por tanto, los tres componentes del éxito para correr y para escribir, son:

  1. El talento.
  2. La capacidad de concentración.
  3. La constancia.

Tanto la capacidad de concentración como la constancia se pueden entrenar, transmitiendo constantemente a nuestro cuerpo el mensaje de que realizar esa actividad es necesario. A continuación, se trata de ir subiendo el listón poco a poco (en palabras de Murakami).

Por tanto, a las tres capacidades que Murakami considera ha de tener un buen escritor, se suma la necesidad de la dedicación continua, esto es, la puesta en práctica diaria de la capacidad de concentración y de la constancia, para que el talento encuentre un terreno abonado donde florecer.

La necesidad de estar en forma

Lo cierto es que cada vez hay más estudios que corroboran la forma de pensar de Murakami:

Soy consciente de que escribir novelas largas es básicamente una labor física. (…) Y es que, aunque realmente el cuerpo no se mueva, en su interior está desarrollándose una frenética actividad que lo deja extenuado.

Carl Zimmer nos explica en este artículo cómo la actividad cerebral de un escritor experimentado (entrenado) se asemeja a la de un jugador de baloncesto en una cancha llena de público.

Además, Gretchen Reynolds explica en este otro artículo que la creatividad puede estimularse mediante el ejercicio físico. En este artículo, Ferris Jabr nos ilustra con numerosos ejemplos de autores inspirados al caminar, incluso novelas que se desarrollan a lo largo y ancho de un plano, como Ulises o La señora Dalloway. Además, explica cómo el hacer ejercicio promueve nuevas conexiones neuronales o aumenta el volumen del hipocampo, entre otros beneficios. Lo que no está claro es que sea necesario correr maratones y hacer triatlones para mejorar en una actividad intelectual.

En todo caso, debe existir un equilibrio entre la imaginación y la vitalidad que la sustenta. Para Murakami, la «fuerza física de base» es uno de los elementos indispensables para embarcarse en creaciones cada vez mayores.

Lo que Haruki Murakami ha aprendido de escribir a raíz de correr

Se instrumenta en una serie de preguntas que se hace a sí mismo relacionadas con su actividad:

  1. ¿En qué medida debo forzarme?
  2. ¿Cuánto descanso está justificado y cuánto es excesivo?
  3. ¿Hasta dónde llega la coherencia y dónde empieza la mezquindad?
  4. ¿Cuánto debo fijarme en el paisaje exterior y cuánto concentrarme en mi interior?
  5. ¿Cuánto creer en mi capacidad y cuánto dudar de ella?

De alguna manera, Murakami siente que  las peculiaridades de los músculos están ligadas a las de la mente, como si el cuerpo y la mente se condicionaran mutuamente.


¿Has leído ya De qué hablo cuando hablo de escribir? ¿Qué te parece la analogía entre correr y escribir? ¿Qué opinas de las tres capacidades que Murakami destaca y de su entrenamiento? Nos encantaría conocer tu opinión, aquí, en comentarios. ¡Gracias!

De tigrillas y hombres

Hoy recomendamos dos novelas cortas fundamentales, rápidas de leer, pero profundas, que dejan un poso en el lector, un sabor amargo y al tiempo un gran sentido de la compasión: Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda, y De ratones y hombres, del Premio Nobel de Literatura de 1962 John Steinbeck.

Si no los has leído, te recomendamos que lo hagas antes de seguir leyendo: este artículo es todo un «spoiler», esto es, te contamos el final de ambas obras.

Además, te recomendamos que primero leas De ratones y hombres, y solo después veas su adaptación cinematográfica.

Hay que matar a la bestia

Con diferentes argumentos, la historia central de ambas novelas se dirige a un mismo desenlace: alguien tiene que matar a la bestia, antes de que siga matando «a los nuestros».

El lector sabe que la bestia no es “culpable”, que es noble, pero matarla es la única solución, y lo tiene que hacer, en ambos casos, el que es más capaz de compasión y de comprender por qué ha actuado la bestia. En ambos, quien lleva el peso y la responsabilidad de matarla se va en solitario en su busca, evita un destrozo, evita más dolor, y lleva a cabo su misión “con amor”.

Hay un “pequeño detalle” que puntualizar: en De ratones y hombres, la bestia es un ser humano que le ha acompañado durante un largo tiempo, un ser humano al que ha cuidado, a quien ha salvado de peligros anteriores, lo que hace mucho más dura la misión a quien tiene que encargarse de él.

Retrato de un asesino compasivo

Antonio José Bolívar Proaño es un hombre hecho en la selva. Ha aprendido todo de la tribu de los shuar, sabe cazar como ellos, moverse como ellos, e incluso se ha hecho inmune a la picadura de una peligrosa serpiente. Todo esto le proporciona dos rasgos: duro y conocedor de la selva y sus bestias.

George es un hombre acostumbrado a trabajar en las tierras de otros, un jornalero resistente, con el cuerpo pequeño y rápido, definido, y con un objetivo en su mente que le permite resistir ese tipo de vida itinerante de granja en granja, y le permite también imaginar un futuro diferente para él y su amigo, a quien lleva casi de la mano a los lugares de trabajo.

Retrato de una bestia

La tigrilla es la bestia comparada con Lennie, de De ratones y hombres
Imagen tomada de https://www.animales.website

La tigrilla ha visto cómo un cazador rubio ha matado a sus cachorros, y ha malherido a su macho, y tiene sed de sangre y venganza. Ese cazador torpe e incapaz de moverse con sigilo por la selva ha perecido bajo sus garras, pero ella va a seguir vengándose en todos los que son como él, para tratar de resarcirse de su gran dolor y quizá enfrentar su propio miedo a los hombres.

Lennie es un hombre enorme, como un oso, que camina pesadamente, y tiene una fuerza descomunal, por lo que es muy buen trabajador en labores de carga. Su gran cuerpo contrasta con su corta inteligencia, y en su particular mundo, lo interesante es acariciar a un ratón, aunque esté muerto, jugar con un cachorrito, aunque lo mate durante el juego: no hay diferencia entre vivo o muerto para él, solo le preocupa la suavidad y el tacto agradable. Si algo siente Lennie en los momentos de tensión, es miedo, pánico.

La compasión

En ambas obras aparece un grupo de hombres conocedores del crimen cometido por la bestia. Son ellos quienes va a señalar a quien tiene que realizar la desagradable tarea, o bien a permitir sin saberlo que esta persona actúe en su nombre y de forma que evite más dolor.

Antonio José Bolívar Proaño y George conocen íntimamente a la bestia que deben eliminar para que no siga haciendo daño, un daño que en el caso de la tigrilla es justicia, y en el caso de Lennie es ignorado. La tigrilla está vengándose, Lennie solo quiere sentir algo placentero, y ambas bestias tienen la gran suerte de que quien los conoce bien, quien entiende sus motivaciones últimas, quien se compadece de ellos, sea quien tiene la misión de acabar con ellas, lejos de la crueldad y la exaltación del resto de hombres.

Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso

Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, es la historia de un payaso, pero extraterrestre.

En este artículo te contamos el paralelismo que existe entre el protagonista narrador de Sin noticias de Gurb, y el clásico payaso augusto.

Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso augusto

¿Cuál es el argumento de Sin noticias de Gurb?

En esta novela ya clásica de Eduardo Mendoza, dos extraterrestres aterrizan en la Tierra con su nave espacial. El narrador es el superior de Gurb, a quien pide que tome contacto con las formas de vida que encuentre. Para ello, consultado el CATIFA (Catálogo Astral Terrestre Indicativo de Formas Asimilables), el narrador le pide a Gurb que adopte la forma de Marta Sánchez, y Gurb desaparece en un «medio de transporte de gran simplicidad estructural, pero de muy complicado manejo denominado Ford Fiesta».

A partir de la desaparición de Gurb, el extraterrestre protagonista saldrá en su busca adoptando también forma humana, y transitando un recorrido al más puro estilo del payaso.

Similitudes del protagonista de Sin noticias de Gurb con el clásico payaso

  1. El clown nace del propio ridículo, es un ser vulnerable que no se defiende ante lo que le sucede porque no imagina que le vaya a ocurrir nada malo. Cuando el extraterrestre en Sin noticias de Gurb adopta la apariencia del “ente individualizado denominado Gary Cooper”:

10.00     Me naturalizo en una calle aparentemente desierta del barrio de San Cosme. (…)

10.01     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan la cartera.

10.02     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las pistolas y la estrella de sheriff.

10.03     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan  el chaleco, la camisa y los pantalones.

10.04     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las botas, las espuelas y la armónica.

  1. El clown es libre, no tiene nada que perder, por lo que sigue avanzando, y sigue metiéndose en líos, desde su ingenuidad. El extraterrestre se ofrece a hacerse cargo del bar de la señora Mercedes y el señor Joaquín en un momento dado. El resultado es…

Mientras intento despegar del techo una tortilla de veintidós huevos, regresa al bar el señor Joaquín. Antes de que pueda percatarse de los desperfectos, le digo que yo repondré, de mi propio bolsillo, la cafetera, la nevera, el lavaplatos, el televisor, las lámparas y las sillas.

  1. El optimismo del clown le lleva a emocionarse con lo que sucede, a tener expectativas siempre positivas sobre las cosas y las personas. Es curioso y busca, investiga… y tropieza. El extraterrestre de Gurb se fija en su vecina, y urde un plan para contactar con ella sin despertar sus sospechas, que es pedirle una taza de arroz. Después…

20.35     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.

20.39     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.

20.42     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas.

20.44     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafrán.

  1. Un clown es un personaje inadaptado, que al mismo tiempo busca ser como los demás, aunque no lo consiga, y en el fondo es porque busca ser amado.

He llegado al límite de mi resistencia física. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atrás y la pierna derecha hacia adelante. Al verme en esta postura, una señora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descortés.

  1. El payaso es torpe, tonto, no busca problemas, los encuentra por su actitud de aceptar todo y de interpretar la realidad desde un punto de vista ingenuo.

Advierto con alegría que el dormitorio dispone de un amplio armario empotrado. Entro en el armario empotrado y este se pone en movimiento. Desilusión: era el ascensor del inmueble.

  1. El clown es físico, está en el cuerpo, no en la mente ni en las palabras. Es especialmente interesante cómo Eduardo Mendoza crea un payaso “visual” a través de texto.

15.00     (…) Camino siguiendo el plano heliográfico ideal que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Catalana de Gas.

15.02     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

15.04     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

15.05     Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

15.06     Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

  1. El clown fracasa, una y otra vez, pero no se sume en el fracaso sino que lo vive y lo comparte, es como si el fracaso fuese parte de toda su acción, y por supuesto, este fracaso constante no le quita su optimismo. En Gurb:

08.01     Arrollado por un Opel Corsa.

08.02     Arrollado por una furgoneta de reparto.

08.03     Arrollado por un taxi.

08.04     Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública situada a pocos metros del lugar de la colisión.

  1. Un payaso lleva la acción a extremos inverosímiles. Algo que también hace el protagonista de Sin noticias de Gurb:

Me como los diez kilogramos de churros que he comprado. Me gustan tanto que, acabado el último, me como también el papel aceitado que los envolvía.

  1. Durante la acción, el payaso se pierde con cualquier distracción que encuentra, y su trayectoria se desvía, una vez más, al fracaso más absoluto. Al protagonista de Gurb esto le ocurre continuamente, como cuando acepta una copita de aguardiente chino:

00.00     Cantamos Bésame mucho. Otra copita.

00.05     Cantamos Cuando estoy contigo. Otra copita.

00.10     Cantamos Tú me acostumbraste. Otra copita.

  1. El ritmo en un clown es fundamental, parece estar trabajando al son de un metrónomo, si no es directamente al ritmo de una música. No en vano muchos payasos son también músicos y no pocos de ellos son acróbatas. En Sin noticias de Gurb, el ritmo viene marcado por las horas a las que ocurren los acontecimientos, y por las repeticiones de acciones o de mensajes, como hemos visto en los textos anteriores.

Si quieres saber más sobre el mundo del payaso:

https://www.youtube.com/watch?v=OMxBbZ7advk

http://clownplanet.com/pautas-esenciales-del-clown-por-alex-navarro-y-caroline-dream/

http://clownplanet.com/que-es-un-payaso-clown/

Mano a mano: Matute y Duras

Ana María Matute y Marguerite Duras fueron escritoras coetáneas. Ambas escritoras van a entrar en conversación en este ejercicio de literatura comparada entre dos de sus obras, Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras.

Literatura comparada entre Matute y Duras

Aparentemente, poco tienen que ver: el estilo de Matute es cercano a la prosa poética, mientras que el de Duras es telegráfico. Luciérnagas es una novela larga, narrada en tercera persona, y El amante es una novela corta en primera persona. Luciérnagas es una obra de ficción, El amante es un relato autobiográfico. La relación de amor en Luciérnagas comienza por un enamoramiento, es suave y poética. En el amante, se basa en la pasión desde el primer momento, es una relación trágica e intensa.

Sin embargo, hemos encontrado muchos elementos en común de ambas obras, elementos que parecen crear un diálogo entre Matute y Duras, y que resumimos aquí:

Diez similitudes entre Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras

  1. La madre, vivida como un ser ajeno. Por la forma en la que viven a su madre ausente y débil, de la que se sienten por encima, ambas protagonistas se ven solas, empujadas a vivir como personas adultas, enfrentándose a situaciones o decisiones duras.
  2. El tono indiferente, frío, las protagonistas viven los acontecimientos como ajenos a ellas mismas. Una separación de la acción y la realidad que por momentos expresan como no querer vivir, o querer morir.
  3. Los hermanos, vividos como los hijos de la madre y no como algo propio. Es un hecho que evoluciona en las dos obras: distintos acontecimientos extremos hacen que las protagonistas tengan un acercamiento con sus hermanos, con su único hermano en Luciérnagas.
  4. La ausencia del padre. En Luciérnagas, el padre muere al principio, y la protagonista sufre porque estaba muy unida a él. En El amante, el padre no se menciona. Se entiende que la madre de la protagonista está en una situación difícil por una pérdida de estatus, pero no se achaca esta pérdida a la pérdida del padre.
  5. El espacio juega un papel importante en ambas obras. En Luciérnagas, paseamos con Sol por las calles de una Barcelona en guerra, triste, gris, llena de miserias y dolor. En El amante, Saigón se vive como opresor, con sus lluvias, su calor asfixiante, el hecho de no encajar en un país de “no blancos”.
  6. Cambio de estatus. En ambas obras se da un cambio de una situación acomodada a una situación de pobreza. En Luciérnagas, asistimos a ese cambio penoso durante el desarrollo de la narración, en El amante, los tiempos en que la familia tenía dinero ya han quedado atrás, se traen como recuerdo.
  7. La historia de amor. Hemos dicho que las historias de amor son muy diferentes, casi opuestas. Sin embargo, hay un denominador común: en ambos casos, el amante pertenece a otra clase social, o a otra raza, que “ensucia” a la “niña”. También tienen en común el contraste que suponen los amantes con respecto a las protagonistas: el chino es débil, la protagonista es quien decide y lleva las riendas. En Luciérnagas, Cristián es más fuerte, toma su fuerza de una serie de circunstancias muy adversas, y guía a Sol.
  8. La guerra es también otro protagonista. En Luciérnagas, la guerra comparte espacio con Sol, la guerra es también el espacio triste y roto, la guerra lo rodea todo y lo transforma, y hace que no se pueda vivir. En Duras, la guerra se menciona como de lejos, los hermanos en algún momento han sufrido la guerra.
  9. Aparece la figura de la amiga, de forma puntual, esa amiga que es el contrapunto o el contraste con la protagonista. En Luciérnagas, Cloti es lanzada, echada para delante, enterada, cuando Sol es tímida, indiferente, introvertida. En El amante, ocurre al contrario, y la amiga de la protagonista es Hélène Lagonelle, la que no sabe nada, ingenua, con pocas luces, una amiga por la que siente atracción al contemplar su bello cuerpo.
  10. Juegos en el tiempo. En Luciérnagas, la primera parte de la obra hace pensar que todo lo que se describe va a llevar un orden cronológico narrado en una falsa tercera persona por Sol. Sin embargo, cuando su hermano Eduardo sale de casa en busca de algo diferente, otros personajes como son los hermanos Dani, Cristián y Pablo, se mezclan con ellos, y se juega a retroceder para explicar lo que le ocurre a cada personaje. En El amante, el juego con el tiempo es total, la narración es muy hábil y madura, y en la misma frase puede leerse un texto del presente con uno del pasado, expresados en tiempo presente, y sin ninguna posibilidad de confusión.

¿Has leído ya Luciérnagas? Cuéntanos tus impresiones. ¿Has leído El amante? ¿Viste la película de Jean-Jacques Annaud? Cuéntanos si te gustó.

Solo nos queda recomendarte ambas obras y a ambas escritoras.

La cantante calva: rituales y pasatiempos

La cantante calva

La cantante calva, escrita por Eugene Ionesco y obra exponente del teatro del absurdo, se está representando en el Teatro Español, hasta el 11 de junio. Animamos a verla porque resulta tremendamente moderna y su puesta en escena es muy original.

La obra fue escrita en francés, tiene reflejo de un cuento rumano, y es también una crítica al método de aprender idiomas a través de frases un tanto ridículas. No hay acción, ni trama, no ocurre prácticamente nada, sino que los personajes hablan, hablan y no dicen gran cosa. La escena transcurre en un típico salón inglés.

La cantante calva utiliza técnicas vanguardistas y una ruptura del lenguaje, haciendo que el discurso sea incoherente, aunque guarde una lógica aparente, que se va erosionando con el avance de la obra.

De esta manera, parece que los personajes declaman textos sin sentido y sin intentar comunicarse, y aquí valoramos especialmente el trabajo de los actores que representan actualmente la obra. Para el público, el mensaje de fondo sería: “o lo tomas o lo dejas, no vamos a intentar acercarnos”. No hay complicidad con el público.

Por otro lado, no existe el tiempo, se rompe la cronología, un reloj marca horas imposibles, desordenadas.

La estructuración del tiempo en el Análisis Transaccional

Eric Berne, psiquiatra fundador del Análisis Transaccional, definió seis formas de estructurar el tiempo cuando estamos en grupo, desde la más alejada de los demás, el aislamiento, hasta la más cercana, la intimidad:

De alguna manera, Ionesco pone de manifiesto el tipo de conversación segura y sin riesgos que se da en los rituales y pasatiempos cuando nos relacionamos. Y no parece casual que sea el tiempo el que domine la escena a través de las campanadas sin sentido de un reloj, elemento muy bien logrado en la puesta en escena de Luis Luque. Es una indicación de la forma arbitraria de estructurarlo.

Rituales

En los rituales, utilizamos siempre las mismas o parecidas expresiones, como cuando nos saludamos. Hay rituales que pueden durar mucho tiempo, como los religiosos.  Normalmente se espera una respuesta cuando lanzamos un saludo, pero no parece importar demasiado el contenido de esa respuesta, “el texto”. Basta, como ocurre en La cantante calva, con escuchar un chasqueo de lengua de nuestro interlocutor.

Pasatiempos

En los pasatiempos, hay algo más de interacción, ya que su contenido no es tan previsible. Los pasatiempos no están programados pero son esperables. Aluden a un tiempo pasado: “¿qué ocurrió ayer?”. Es una conversación superficial y cómoda, “entretenida”. Al igual que cuando en La cantante calva los dos matrimonios burgueses están esperando a ser entretenidos por las anécdotas que pueda contar el capitán de los bomberos. O en general, en toda la obra.

Intimidad

Lo que ocurre con cualquiera de las formas de estructurar el tiempo que no sea la intimidad, es que los que interactúan reciben “caricias” (una retroalimentación positiva o negativa de los demás) sin arriesgarse a ser vulnerables, exponer sus sentimientos o vivir el momento presente.

En efecto, en una forma de comunicación de intimidad no hay un nivel profundo que se opone al nivel superficial de la conversación, el que se escucha.

En La cantante calva la angustia que destilan los personajes es clara desde el comienzo de la obra, aun con un telón traslúcido bajado, hasta el punto de conseguir el silencio de los espectadores sin hacer ningún tipo de anuncio, solo dejando escuchar esas repeticiones de palabras en perfecto inglés británico, solo observando ese moverse de los personajes robotizados como en una caja de música que les traza el surco por el cual pueden desplazarse.

Referencias

La multiplicidad de significados en un poema

Esta semana os proponemos un reto: dar vuestras interpretaciones de un poema. Hemos elegido un poema de Lorca con múltiples significados tanto de cada verso como del poema completo.

Federico García Lorca en 1914

No estamos buscando que hagáis un análisis académico, ni se trata de interpretar el poema intelectualmente o desde el conocimiento del autor. En este caso, os pedimos que describáis lo que el poema os evoca como lectores. ¿Qué te parece que quiso expresar el autor? ¿Qué te hacen sentir estos versos? ¿Cómo lo dirías tú con tus palabras?

Vuelta de paseo (Poeta en Nueva York)

Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

¡Anímate a participar!

Deja tu interpretación de este poema como comentario más abajo.

Publicaremos y daremos difusión a la interpretación más original. Valoraremos también el aspecto literario (la poeticidad) del texto.

El plazo finaliza el 31 de mayo a las 21.00. El 1 de junio publicaremos el comentario seleccionado.

¿Qué determina que un poeta sea bueno?

En el anterior post analizábamos qué hace que un texto sea literario. Ahora reflexionamos sobre qué hace que un poeta sea bueno.

La respuesta corta: su especial voz poética. Ya veíamos con Ana María Matute cuán única puede ser una voz al elegir metáforas e imágenes excepcionales.

¿Un poeta no puede evitar serlo?

Lo cierto es que no solo los poetas, sino todos los seres humanos tenemos la peculiaridad de disfrutar al imitar el mundo, y al ver a otros imitarlo. Con ello, ensanchamos nuestro universo.

Además, a través del lenguaje buscamos persuadir a otros, tengamos mayor o menor capacidad retórica.

Puede que el poeta sea un «maniacos», como defendía Platón, un loco que entra en trance por el aliento divino. Entonces, ¿el poeta nace o se hace? Y si nace, ¿es legítimo enseñar a escribir? Aquí estamos planteando la disyuntiva ingenium vs. ars, es decir, si el poeta no puede evitar serlo por su ingenio innato o bien si es un artesano que ha aprendido unas técnicas.

El poeta sublime, el de la especial voz poética, desautomatiza la percepción de la realidad. Un ejemplo:

Claros y brillantes, [sus ojos] parecían, a veces, sobrevelados por un ave negra que dejase caer su sombra, errando en un círculo extraño, hasta resbalar al fondo de sus pupilas.

El poeta sublime tiene una especial voz poética

En este fragmento de Luciérnagas de Ana María Matute vemos cómo nos muestra una realidad que no es automática, como ya lo es decir «sus ojos se oscurecieron», «sus ojos se entristecieron», «tenía expresión de preocupación», etc. Creemos que «sobrevelados» no es una errata, sino un juego de palabras entre el ave sobrevolando la mirada y velándola al tiempo.

¿Esto es imaginación o fantasía?

Veamos las dos fuentes del imaginario según Coleridge:

  • La imaginación como facultad no racional y que produce las pulsiones del ser más profundo. Se observa que las imágenes que generamos son muy parecidas entre individuos, por ejemplo, asociar la luz con la alegría.
  • La fantasía como combinación consciente y racional de símbolos a través de metáforas. Esto es lo que logra desautomatizar el poeta sublime, así que en este caso estamos hablando de un ejercicio deliberado.

¿Qué es lo que hace que un texto sea literario?

Determinar la poeticidad de un texto no es fácil, porque todos los elementos del lenguaje que se dan cita en un texto literario tienen su correspondencia en el lenguaje común.

Tomamos como ejemplo Luciérnagas, de Ana María Matute. Este texto es literario, y nos basamos en el estudio de la intensificación en su discurso de elementos como el ritmo, los epítetos, las metáforas o el metalenguaje.

Veamos por qué afirmamos sin dudas que este es un texto literario frente a otros que son prosa correctamente escrita:

Iban a un pueblo de la costa, a una casa de paredes encaladas y postigos azules, con arena en el jardín, que crujía bajo los pies y se metía dentro de las sandalias. El día estaba lleno de oro, de un oro ardiente que inundaba los ojos, la boca. Se buscaba la sombra y la sombra era verde, con frescura mojada, como polvo de agua.

El ejercicio es este: podemos dar el mismo mensaje despojando al texto de todos sus recursos poéticos, de las imágenes que va creando, de los colores que nombra. Por ejemplo:

Iban a Altea, a una casa blanca y azul que tenía un jardín con arena. Hacía mucho calor y había mucha luz, una luz que cegaba y un calor que daba sed. Se buscaba la sombra en los árboles, que daban también humedad.

¿Qué hemos hecho? Desgraciar el texto. ¿Por qué? Para que se entienda que  el hecho de que un texto en prosa sea correcto no da lugar a un texto literario.

«El día estaba lleno de oro, de un oro ardiente que inundaba los ojos, la boca» es una metáfora que hemos deshecho en el ejemplo prosaico. Es una imagen que va más allá de decir que hacía calor o que había mucha luz. El oro era ardiente, era oro líquido inundando los ojos y la boca. Es la práctica de una excepción, porque trabaja la imagen del calor y la luz de una forma nueva, no fácilmente repetible.

Además, hemos perdido la «frescura mojada, como polvo de agua«: se nos ha evaporado porque no nos ha sido posible traducirla en algo cotidiano.

Otro ejemplo:

Del humo tenue de aquellas fogatas, Sol creyó oír brotar una agria sinfonía de quejas, riñas y desolación.

El texto no literario podría decir algo como:

Sol tuvo la sensación de que brotaban quejidos del humo de aquellas fogatas.

Sigue siendo una metáfora, pero el texto de Ana María Matute contiene un hipérbaton que lo embellece, trayendo el humo a primer término, y dejando al final la «agria sinfonía» (una suerte de oxímoron) de quejas, riñas y desolación, que solo puede escuchar proceder del humo un personaje sensible como Sol.

Este es solo un pequeño ejemplo de cómo podemos detectar que un texto es poético: contiene recursos en todos los planos (fono-acústico, gramático, semántico, pragmático) que intensifican la práctica de la excepción.