Mano a mano: Matute y Duras

Ana María Matute y Marguerite Duras fueron escritoras coetáneas. Ambas escritoras van a entrar en conversación en este ejercicio de literatura comparada entre dos de sus obras, Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras.

Literatura comparada entre Matute y Duras

Aparentemente, poco tienen que ver: el estilo de Matute es cercano a la prosa poética, mientras que el de Duras es telegráfico. Luciérnagas es una novela larga, narrada en tercera persona, y El amante es una novela corta en primera persona. Luciérnagas es una obra de ficción, El amante es un relato autobiográfico. La relación de amor en Luciérnagas comienza por un enamoramiento, es suave y poética. En el amante, se basa en la pasión desde el primer momento, es una relación trágica e intensa.

Sin embargo, hemos encontrado muchos elementos en común de ambas obras, elementos que parecen crear un diálogo entre Matute y Duras, y que resumimos aquí:

Diez similitudes entre Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras

  1. La madre, vivida como un ser ajeno. Por la forma en la que viven a su madre ausente y débil, de la que se sienten por encima, ambas protagonistas se ven solas, empujadas a vivir como personas adultas, enfrentándose a situaciones o decisiones duras.
  2. El tono indiferente, frío, las protagonistas viven los acontecimientos como ajenos a ellas mismas. Una separación de la acción y la realidad que por momentos expresan como no querer vivir, o querer morir.
  3. Los hermanos, vividos como los hijos de la madre y no como algo propio. Es un hecho que evoluciona en las dos obras: distintos acontecimientos extremos hacen que las protagonistas tengan un acercamiento con sus hermanos, con su único hermano en Luciérnagas.
  4. La ausencia del padre. En Luciérnagas, el padre muere al principio, y la protagonista sufre porque estaba muy unida a él. En El amante, el padre no se menciona. Se entiende que la madre de la protagonista está en una situación difícil por una pérdida de estatus, pero no se achaca esta pérdida a la pérdida del padre.
  5. El espacio juega un papel importante en ambas obras. En Luciérnagas, paseamos con Sol por las calles de una Barcelona en guerra, triste, gris, llena de miserias y dolor. En El amante, Saigón se vive como opresor, con sus lluvias, su calor asfixiante, el hecho de no encajar en un país de “no blancos”.
  6. Cambio de estatus. En ambas obras se da un cambio de una situación acomodada a una situación de pobreza. En Luciérnagas, asistimos a ese cambio penoso durante el desarrollo de la narración, en El amante, los tiempos en que la familia tenía dinero ya han quedado atrás, se traen como recuerdo.
  7. La historia de amor. Hemos dicho que las historias de amor son muy diferentes, casi opuestas. Sin embargo, hay un denominador común: en ambos casos, el amante pertenece a otra clase social, o a otra raza, que “ensucia” a la “niña”. También tienen en común el contraste que suponen los amantes con respecto a las protagonistas: el chino es débil, la protagonista es quien decide y lleva las riendas. En Luciérnagas, Cristián es más fuerte, toma su fuerza de una serie de circunstancias muy adversas, y guía a Sol.
  8. La guerra es también otro protagonista. En Luciérnagas, la guerra comparte espacio con Sol, la guerra es también el espacio triste y roto, la guerra lo rodea todo y lo transforma, y hace que no se pueda vivir. En Duras, la guerra se menciona como de lejos, los hermanos en algún momento han sufrido la guerra.
  9. Aparece la figura de la amiga, de forma puntual, esa amiga que es el contrapunto o el contraste con la protagonista. En Luciérnagas, Cloti es lanzada, echada para delante, enterada, cuando Sol es tímida, indiferente, introvertida. En El amante, ocurre al contrario, y la amiga de la protagonista es Hélène Lagonelle, la que no sabe nada, ingenua, con pocas luces, una amiga por la que siente atracción al contemplar su bello cuerpo.
  10. Juegos en el tiempo. En Luciérnagas, la primera parte de la obra hace pensar que todo lo que se describe va a llevar un orden cronológico narrado en una falsa tercera persona por Sol. Sin embargo, cuando su hermano Eduardo sale de casa en busca de algo diferente, otros personajes como son los hermanos Dani, Cristián y Pablo, se mezclan con ellos, y se juega a retroceder para explicar lo que le ocurre a cada personaje. En El amante, el juego con el tiempo es total, la narración es muy hábil y madura, y en la misma frase puede leerse un texto del presente con uno del pasado, expresados en tiempo presente, y sin ninguna posibilidad de confusión.

¿Has leído ya Luciérnagas? Cuéntanos tus impresiones. ¿Has leído El amante? ¿Viste la película de Jean-Jacques Annaud? Cuéntanos si te gustó.

Solo nos queda recomendarte ambas obras y a ambas escritoras.

La cantante calva: rituales y pasatiempos

La cantante calva

La cantante calva, escrita por Eugene Ionesco y obra exponente del teatro del absurdo, se está representando en el Teatro Español, hasta el 11 de junio. Animamos a verla porque resulta tremendamente moderna y su puesta en escena es muy original.

La obra fue escrita en francés, tiene reflejo de un cuento rumano, y es también una crítica al método de aprender idiomas a través de frases un tanto ridículas. No hay acción, ni trama, no ocurre prácticamente nada, sino que los personajes hablan, hablan y no dicen gran cosa. La escena transcurre en un típico salón inglés.

La cantante calva utiliza técnicas vanguardistas y una ruptura del lenguaje, haciendo que el discurso sea incoherente, aunque guarde una lógica aparente, que se va erosionando con el avance de la obra.

De esta manera, parece que los personajes declaman textos sin sentido y sin intentar comunicarse, y aquí valoramos especialmente el trabajo de los actores que representan actualmente la obra. Para el público, el mensaje de fondo sería: “o lo tomas o lo dejas, no vamos a intentar acercarnos”. No hay complicidad con el público.

Por otro lado, no existe el tiempo, se rompe la cronología, un reloj marca horas imposibles, desordenadas.

La estructuración del tiempo en el Análisis Transaccional

Eric Berne, psiquiatra fundador del Análisis Transaccional, definió seis formas de estructurar el tiempo cuando estamos en grupo, desde la más alejada de los demás, el aislamiento, hasta la más cercana, la intimidad:

De alguna manera, Ionesco pone de manifiesto el tipo de conversación segura y sin riesgos que se da en los rituales y pasatiempos cuando nos relacionamos. Y no parece casual que sea el tiempo el que domine la escena a través de las campanadas sin sentido de un reloj, elemento muy bien logrado en la puesta en escena de Luis Luque. Es una indicación de la forma arbitraria de estructurarlo.

Rituales

En los rituales, utilizamos siempre las mismas o parecidas expresiones, como cuando nos saludamos. Hay rituales que pueden durar mucho tiempo, como los religiosos.  Normalmente se espera una respuesta cuando lanzamos un saludo, pero no parece importar demasiado el contenido de esa respuesta, “el texto”. Basta, como ocurre en La cantante calva, con escuchar un chasqueo de lengua de nuestro interlocutor.

Pasatiempos

En los pasatiempos, hay algo más de interacción, ya que su contenido no es tan previsible. Los pasatiempos no están programados pero son esperables. Aluden a un tiempo pasado: “¿qué ocurrió ayer?”. Es una conversación superficial y cómoda, “entretenida”. Al igual que cuando en La cantante calva los dos matrimonios burgueses están esperando a ser entretenidos por las anécdotas que pueda contar el capitán de los bomberos. O en general, en toda la obra.

Intimidad

Lo que ocurre con cualquiera de las formas de estructurar el tiempo que no sea la intimidad, es que los que interactúan reciben “caricias” (una retroalimentación positiva o negativa de los demás) sin arriesgarse a ser vulnerables, exponer sus sentimientos o vivir el momento presente.

En efecto, en una forma de comunicación de intimidad no hay un nivel profundo que se opone al nivel superficial de la conversación, el que se escucha.

En La cantante calva la angustia que destilan los personajes es clara desde el comienzo de la obra, aun con un telón traslúcido bajado, hasta el punto de conseguir el silencio de los espectadores sin hacer ningún tipo de anuncio, solo dejando escuchar esas repeticiones de palabras en perfecto inglés británico, solo observando ese moverse de los personajes robotizados como en una caja de música que les traza el surco por el cual pueden desplazarse.

Referencias

La multiplicidad de significados en un poema

Esta semana os proponemos un reto: dar vuestras interpretaciones de un poema. Hemos elegido un poema de Lorca con múltiples significados tanto de cada verso como del poema completo.

Federico García Lorca en 1914

No estamos buscando que hagáis un análisis académico, ni se trata de interpretar el poema intelectualmente o desde el conocimiento del autor. En este caso, os pedimos que describáis lo que el poema os evoca como lectores. ¿Qué te parece que quiso expresar el autor? ¿Qué te hacen sentir estos versos? ¿Cómo lo dirías tú con tus palabras?

Vuelta de paseo (Poeta en Nueva York)

Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

¡Anímate a participar!

Deja tu interpretación de este poema como comentario más abajo.

Publicaremos y daremos difusión a la interpretación más original. Valoraremos también el aspecto literario (la poeticidad) del texto.

El plazo finaliza el 31 de mayo a las 21.00. El 1 de junio publicaremos el comentario seleccionado.

¿Qué determina que un poeta sea bueno?

En el anterior post analizábamos qué hace que un texto sea literario. Ahora reflexionamos sobre qué hace que un poeta sea bueno.

La respuesta corta: su especial voz poética. Ya veíamos con Ana María Matute cuán única puede ser una voz al elegir metáforas e imágenes excepcionales.

¿Un poeta no puede evitar serlo?

Lo cierto es que no solo los poetas, sino todos los seres humanos tenemos la peculiaridad de disfrutar al imitar el mundo, y al ver a otros imitarlo. Con ello, ensanchamos nuestro universo.

Además, a través del lenguaje buscamos persuadir a otros, tengamos mayor o menor capacidad retórica.

Puede que el poeta sea un «maniacos», como defendía Platón, un loco que entra en trance por el aliento divino. Entonces, ¿el poeta nace o se hace? Y si nace, ¿es legítimo enseñar a escribir? Aquí estamos planteando la disyuntiva ingenium vs. ars, es decir, si el poeta no puede evitar serlo por su ingenio innato o bien si es un artesano que ha aprendido unas técnicas.

El poeta sublime, el de la especial voz poética, desautomatiza la percepción de la realidad. Un ejemplo:

Claros y brillantes, [sus ojos] parecían, a veces, sobrevelados por un ave negra que dejase caer su sombra, errando en un círculo extraño, hasta resbalar al fondo de sus pupilas.

El poeta sublime tiene una especial voz poética

En este fragmento de Luciérnagas de Ana María Matute vemos cómo nos muestra una realidad que no es automática, como ya lo es decir «sus ojos se oscurecieron», «sus ojos se entristecieron», «tenía expresión de preocupación», etc. Creemos que «sobrevelados» no es una errata, sino un juego de palabras entre el ave sobrevolando la mirada y velándola al tiempo.

¿Esto es imaginación o fantasía?

Veamos las dos fuentes del imaginario según Coleridge:

  • La imaginación como facultad no racional y que produce las pulsiones del ser más profundo. Se observa que las imágenes que generamos son muy parecidas entre individuos, por ejemplo, asociar la luz con la alegría.
  • La fantasía como combinación consciente y racional de símbolos a través de metáforas. Esto es lo que logra desautomatizar el poeta sublime, así que en este caso estamos hablando de un ejercicio deliberado.

¿Qué es lo que hace que un texto sea literario?

Determinar la poeticidad de un texto no es fácil, porque todos los elementos del lenguaje que se dan cita en un texto literario tienen su correspondencia en el lenguaje común.

Tomamos como ejemplo Luciérnagas, de Ana María Matute. Este texto es literario, y nos basamos en el estudio de la intensificación en su discurso de elementos como el ritmo, los epítetos, las metáforas o el metalenguaje.

Veamos por qué afirmamos sin dudas que este es un texto literario frente a otros que son prosa correctamente escrita:

Iban a un pueblo de la costa, a una casa de paredes encaladas y postigos azules, con arena en el jardín, que crujía bajo los pies y se metía dentro de las sandalias. El día estaba lleno de oro, de un oro ardiente que inundaba los ojos, la boca. Se buscaba la sombra y la sombra era verde, con frescura mojada, como polvo de agua.

El ejercicio es este: podemos dar el mismo mensaje despojando al texto de todos sus recursos poéticos, de las imágenes que va creando, de los colores que nombra. Por ejemplo:

Iban a Altea, a una casa blanca y azul que tenía un jardín con arena. Hacía mucho calor y había mucha luz, una luz que cegaba y un calor que daba sed. Se buscaba la sombra en los árboles, que daban también humedad.

¿Qué hemos hecho? Desgraciar el texto. ¿Por qué? Para que se entienda que el hecho de que un texto en prosa sea correcto no da lugar a un texto literario.

«El día estaba lleno de oro, de un oro ardiente que inundaba los ojos, la boca» es una metáfora que hemos deshecho en el ejemplo prosaico. Es una imagen que va más allá de decir que hacía calor o que había mucha luz. El oro era ardiente, era oro líquido inundando los ojos y la boca. Es la práctica de una excepción, porque trabaja la imagen del calor y la luz de una forma nueva, no fácilmente repetible.

Además, hemos perdido la «frescura mojada, como polvo de agua«: se nos ha evaporado porque no nos ha sido posible traducirla en algo cotidiano.

Otro ejemplo:

Del humo tenue de aquellas fogatas, Sol creyó oír brotar una agria sinfonía de quejas, riñas y desolación.

El texto no literario podría decir algo como:

Sol tuvo la sensación de que brotaban quejidos del humo de aquellas fogatas.

Sigue siendo una metáfora, pero el texto de Ana María Matute contiene un hipérbaton que lo embellece, trayendo el humo a primer término, y dejando al final la «agria sinfonía» (una suerte de oxímoron) de quejas, riñas y desolación, que solo puede escuchar proceder del humo un personaje sensible como Sol.

Este es solo un pequeño ejemplo de cómo podemos detectar que un texto es poético: contiene recursos en todos los planos (fono-acústico, gramático, semántico, pragmático) que intensifican la práctica de la excepción.

Improvisación: un género teatral más antiguo de lo que crees

Diálogo de dos sentados en un banco

En el cuento El otro, Borges se encuentra con su yo del pasado en un banco que está en Cambridge y en Ginebra al mismo tiempo. Surge un diálogo en el que ambos consideran que podrían estar soñando. Lo único que les queda es aceptar el sueño y seguir adelante. El banco como lugar de diálogo y la aceptación de lo que dice el otro tienen conexión directa con la improvisación de teatro.

– No –respondió-. Esas pruebas no prueban nada. Si yo lo estoy soñando, es natural que sepa lo que yo sé. Su catálogo prolijo es del todo vano.

La objeción era justa. Le contesté:

– Si esta mañana y este encuentro son sueños, cada uno de los dos tiene que pensar que el soñador es él. Tal vez dejemos de soñar, tal vez no. Nuestra evidente obligación, mientras tanto, es aceptar el sueño, como hemos aceptado el universo y haber sido engendrados y mirar con los ojos y respirar.

Debemos el diálogo en el teatro a Esquilo. Según Aristóteles, este dramaturgo incrementó a dos el número de actores. Puede existir una obra o una improvisación de un solo actor, pero la riqueza es mucho mayor cuando se cuenta con varios actores.

¿Cuál es entonces el origen de la comedia?

Es difícil conocer el origen de la comedia, el propio Aristóteles mencionó la dificultad de determinarlo

“por no haber sido tomada en serio desde su inicio”.

La comedia se definió entonces como la imitación de hombres inferiores, en lo risible, que es parte de lo feo, pero una fealdad que no causa dolor ni daño.

El disfrute que obtenemos al imitar la vida y verla imitar aparece bien explicado en este artículo. Además, hay unas características concretas de la comedia que ya se definieron en el siglo V a. C., de mano de su creador, Aristófanes:

  1. Temas referentes a la vida cotidiana.
  2. Personajes populares y representativos de la sociedad de la época.
  3. Tono de humor regocijado y satírico.
  4. Uso lúdico del lenguaje, vocabulario atrevido y un tanto obsceno.
  5. La finalidad es la diversión: los espectadores no buscan aprender sobre la condición humana, sino divertirse.

¿No son estas las características de la comedia actual?

¿Y cuál es el origen de la improvisación?

Teatro romano de Mérida, vista desde las gradas
En el teatro de Mérida también se representaban improvisaciones.

La comedia a su vez tuvo su origen en los himnos fálicos, que eran improvisados. Según Rodríguez Adrados es claro el precedente de la comedia en las fiestas rituales dedicadas a Dioniso, en que los coros satirizaban con invectivas al público.

Este es un ejemplo de himno fálico de Aristófanes:

Fales, de Baco compañero

juerguista, errabundo en la noche,

adúltero, marica,

tras cinco años de saludo

volviendo con gusto a mi pueblo.

Por tanto, la imitación de otros y la improvisación acompañan al ser humano desde antiguo, produciendo disfrute y ciertamente una catarsis. ¿Por qué no empezar a tomar la comedia en serio?

 

Benedetti y Laing: la trama de los sentimientos

En esta colección de El País hemos encontrado la recopilación de poemas de Mario Benedetti, todos en torno al amor. Muchos de sus poemas tienen características en común con los Nudos de R. D. Laing, y nos ha parecido un juego interesante hacer un ejercicio de literatura comparada.

Vamos a elegir un poema de Benedetti, Todo el instante, y lo vamos a comparar con una sección del libro de Laing, que no lleva capítulos ni títulos:

Poema de Benedetti para literatura comparada

Texto de Laing para literatura comparada

¿Verdad que resulta llamativa la coincidencia de elementos entre ambos textos? Vamos a verlo en detalle.

Estructura

Son poemas sin rima pero con ritmo, que debemos a la repetición de elementos. Ambos textos tienen seis estrofas, mismo número de versos y un alto uso del encabalgamiento.

En el caso del poema de Benedetti, la estructura de versos es dos, dos, cuatro, uno, dos, cuatro, siendo bisagra la estrofa de un verso.

En el caso de Laing, la estructura es dos, dos, dos, cuatro, cuatro, uno, haciendo la última estrofa de un verso de conclusión.

¿Qué elementos y códigos utilizan?

En el poema de Benedetti, la mayoría de elementos gira en torno al tiempo: “pasará”, “está pasando”, “ya ha pasado”, y a los nombres genéricos de varón y hembra, que el tiempo torna en viejo y anciana.

En el texto de Laing, todo gira en torno al deseo, y a hacer que se desea. Laing convierte a todos los hombres en Jack y a todas las mujeres en Jill.

Quizá en el inconsciente colectivo está la urgencia que transmite Benedetti, que provoca al final un “hacer como si” se deseara, el descrito por Laing.

En el poema de Benedetti, el tema es el carpe diem, mientras que en Laing es el amor no satisfecho, pervertido en un “contrato perfecto” de fingimiento.

Movimiento al que se adscriben

La poesía de Benedetti responde a un deseo de reflejar lo cotidiano, sencillo pero no banal, lo prosaico, lo doméstico, tal como comenta Joan Solé en el excelente prólogo. Este prosaísmo conversacional lo acerca a Laing, quien a su vez hace un interesante acercamiento al verso y a sus especiales características expresivas. Laing pertenece al movimiento de la “anti-psiquiatría”, pues consideraba equivocados algunos de los procedimientos de la psiquiatría tradicional.

Nota final

Son varios los textos de ambos autores que confluyen. Invitamos a nuestros lectores a investigarlos por su cuenta y enviarnos una comparación de un poema de Benedetti y uno de los “nudos” de Laing.

La mejor comparación será publicada en nuestro blog, ¡ánimo!

 

El trabajo absurdo: la insatisfacción con el sistema

Fotografía de un relieve de escena teatral con máscarasTodavía puede verse la obra Famélica, de Juan Mayorga, en el Teatro del Barrio, está hasta el 23 de abril. Y merece la pena, porque es una buena forma de actualizar y revivir una gran obra literaria como es Rebelión en la Granja, de George Orwell, sin dejar de tener en mente la película Trabajo basura, de Mike Judge.

Y es lo que vamos a hacer ahora: analizar la insatisfacción del trabajador en lo absurdo de las organizaciones en un ejercicio de Literatura Comparada entre Famélica, Rebelión en la Granja y Trabajo basura.

Similitudes: la reacción contra un trabajo absurdo

Trabajo basura es una película norteamericana que refleja con ironía ácida el grado de insatisfacción de los trabajadores de oficina, y cómo empezando a rechazar el absurdo sistema, tratando de ser despedido, un empleado comienza a ser valorado por primera vez.

Famélica también se desarrolla en una oficina y también refleja la insatisfacción con el trabajo. En los primeros momentos de la obra hay una similitud muy clara con la obra de Orwell: comienza una revolución en la granja (la oficina) desde dentro y de forma oculta. Se cantan himnos y se defienden valores comunistas.

Por debajo, subyace el recuerdo de la lapidaria conclusión a la que llegan los animales más inteligentes en la granja:

“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”.

También desde el principio, en la granja se asume que “es natural” que los animales más inteligentes organicen a todos los demás. Y en la lucha contra el sistema que emprenden los personajes de Famélica, sigue subsistiendo la diferencia jerárquica entre ellos, que no es otra que la diferencia de clases.

Un personaje “despistado”, ajeno a todo pero con el brillo en la mirada de aquel que no está del todo motivado por el trabajo de oficina, va desvelando las inconsistencias del razonamiento aparentemente recio de los que emprenden la rebelión. Además, le obsesiona la expresión “famélica legión” en La internacional, porque ya no son personas famélicas las que reclaman un mundo más justo.

El personaje despistado es también la clave en la película Trabajo basura; lo paradójico en este caso es que, siendo su comportamiento abiertamente revolucionario y “anti sistema”, es valorado de pronto por su creatividad y ascendido a puestos más altos.

En cambio, en Rebelión en la granja no podemos apuntar a ningún despistado, sino que el «darse cuenta» está repartido entre varios de los animales más inteligentes, siendo Benjamín el burro el que puede recordarlo todo (un burro vive mucho tiempo), pero no lo aprovecha en ningún sentido, sino que calla ante la transformación de sus «iguales».

Comienzan los interrogantes: el sistema es malo, el sistema tiene a unos cuantos arriba y a muchos oprimidos abajo pero ¿es posible un sistema mejor? ¿Qué ocurre cuando los de abajo se organizan para derrocar a los de arriba? ¿Acaso no hay suficientes pruebas en la historia del fracaso que supone esta reorganización, que al final vuelve a ser de “unos más iguales que otros”?

Diferencias: el mensaje de fondo

Las diferencias entre las tres obras comparadas también nos dan pistas del interés de disfrutar cada una: mientras que Rebelión en la granja se escuda en que el relato está protagonizado por animales, Trabajo basura no hace ninguna reivindicación política, porque pasaría de comedia a película proscrita. Famélica tiene un elemento diferencial muy interesante y a la orden del día, en línea con la idea de que “los animales” más inteligentes serán los que acaben por dominar al resto, pero no lo vamos a revelar: mejor ir a verla.

 

El tiempo en La muerte de Virgilio

– El tiempo, Augusto…, estamos misteriosamente presos del tiempo, misteriosamente el tiempo se va… una corriente vacía… una corriente superficial, y no conocemos ni su dirección ni su profundidad… Y, a pesar de todo, el círculo tiene que cerrarse.
– Mas ¿cómo has podido afirmar pues que el arte no se halla en la dirección marcada por las tareas de un tiempo? ¿Qué augur te lo ha revelado? Virgilio, ¡todo eso es falso! En el tiempo no hay nada misterioso, nada que necesite de un escrutador de hígados.

¿Cómo se maneja el tiempo en la prosa poética?

Vamos a ver un ejemplo con La muerte de Virgilio, de Hermann Broch, publicada por primera vez en alemán en 1945.

El tiempo en La muerte de Virgilio

Portada de La muerte de Virgilio La obra describe las últimas horas de vida de Virgilio. El uso del tiempo es de corte psicológico, una corriente de conciencia y monólogo interior, legado a un narrador omnisciente, en tercera persona.

Lo que busca el autor es la simultaneidad narrativa, la ruptura de la linealidad temporal, la circularidad.

En ese sentido, en esta y otras obras de novela lírica se eterniza el instante, el tiempo se espacializa, la técnica nos recuerda al impresionismo. La duración del tiempo se hace más extensa gracias a pausas descriptivas y, sobre todo, digresiones reflexivas.

Este tiempo se refleja en dos niveles:

  • El narrado.
  • Los recuerdos y las proyecciones de futuro (analepsis y prolepsis).

El tiempo circular está plagado de repeticiones de sucesos que han ocurrido una vez. Las expresiones que se utilizan para apoyar esta circularidad son el eterno retorno, el recuerdo, la rama de laurel de oro.

Señor Kant, ¿qué es para usted el tiempo?

La reflexión que hace Broch en su novela nos recuerda a la descripción kantiana de tiempo como duración, sucesión, simultaneidad. Es un tiempo no discursivo, no se puede cortar en fragmentos, de magnitud ilimitada, no definida.

El tiempo según Unamuno

El tiempo es el sentido interno, el contenido trascendental del yo. El sujeto de las percepciones, el espíritu, es tiempo. Por ello, es una intuición pura a priori, es decir, no está sacado de la experiencia, aunque siempre está confirmado por ella. Pertenece a la condición subjetiva del ser humano.

Podemos pensar en un tiempo vacío de fenómenos, pero no podemos pensar los fenómenos sin la condición de posibilidad de su pensamiento, que es el tiempo. Nuestra concepción de cambio o movimiento solo es posible en el tiempo.

Podemos verlo desde las tres fuentes del conocimiento:

  • La sensibilidad: el tiempo es el ámbito en que se dan las percepciones.
  • La imaginación: la facultad para producir imágenes en la mente es facultad del tiempo.
  • El entendimiento: el tiempo es multiplicidad, las categorías con las que clasificamos la realidad son fragmentos de tiempo.

Para saber más…

Hay muchas formas de acercarse a La muerte de Virgilio, la mejor de todas, leerla. Proponemos algunas referencias:

Clara y la penumbra – el arte amoral

Portada del libro Clara y la PenumbraClara y la penumbra fue escrita por José Carlos Somoza y publicada en Editorial Planeta en 2001. La novela fue ganadora del Premio de Novela Fernando Lara de 2001 y del Premio Internacional Hammett 2002 a la mejor novela policiaca del año.

Lo que más destaca de esta obra es la brillantez con la que se crea una atmósfera siniestra e inquietante, en la que encajan situaciones sórdidas de forma justificada.

¿Cómo es el universo de Clara y la penumbra?

Clara y la penumbra describe un mundo posible, alternativo al mundo real. La acción se desarrolla en un 2006 alternativo y futuro en el momento de escribir la obra, según un modelo ficcional verosímil. El lector colabora fácilmente con esta ficción desde el primer párrafo, que describe con detalle una obra hiperdramática o HD, en la que el lienzo es una persona.

La unidad básica es la investigación policiaca de un crimen. La trama trenza dos historias principales que convergen, la del universo de la Fundación Van Tysch y la de Clara Reyes, un lienzo hiperdramático. A su vez, el universo de la Fundación tiene algunos personajes principales, Lothar Bosch y la señorita Wood. La trama se divide en cuatro “pasos”, el último de los cuales es diferente en cuanto al tiempo, que se precipita hacia una resolución del caso.

Son las descripciones de las obras hiperdramáticas y de las acciones como los art-shocks y el arte manchado lo que llena a la obra de un tinte siniestro difícil de eludir.

¿Dónde transcurre Clara y la penumbra?

La historia transcurre principalmente en Amsterdam. La historia de Clara Reyes comienza en España, y después se traslada a Amsterdam para converger con la de la Fundación.

Los espacios más característicos son las dependencias de la Fundación Van Tysch, siendo el propio Bruno Van Tysch un espacio, casi un color de fondo, referenciado por el resto de personajes.

Los espacios más inquietantes son aquellos más exclusivos, decorados con adornos humanos, personas que trabajan como sillas, mesas, bandejas e incluso lámparas, al servicio de un mundo del arte sin consideraciones morales.

Únicamente uno de los personajes, Lothar Bosch, parece ser consciente de que los lienzos y adornos son personas con derechos y con necesidades, y su sensibilidad hacia ellos no será compartida en general por el resto de personajes, todos bailando al ritmo de un artista genial y terrible, Van Tysch.

Los personajes en Clara y la penumbra

Las acciones definen la naturaleza de cada personaje. Lothar Bosch, encargado de la seguridad de la Fundación Van Tysch y antiguo policía, parece el alter ego del propio Somoza, reflejando una cierta crítica a una parte del mundo del arte y del mundo de la imagen. Lothar es un héroe problemático en relación dialéctica con el universo Van Tysch.

Bruno Van Tysch es el personaje-espacio del que hablábamos, un personaje en la sombra que conocemos por referencias, la primera y más evidente su nombre, seguido de su ocupación, pintor-genio de arte hiperdramático. Este personaje solo aparece a mitad del libro en una intervención muy concreta e intensa, y desaparece de nuevo, sin dejar de ser mencionado de continuo. Van Tysch simboliza el arte moderno, el arte por el arte, el genio loco y temido.

Cita textual de Clara y la penumbra

Se acude a la psicología para dotar a los personajes de ciertas manías o miedos. Llama la atención que sea la figura del padre la que ha marcado a la mayoría de ellos, mientras que la madre de los personajes no se menciona, ni ningún personaje es padre o madre.

¿Cuál es el tiempo narrativo en la novela?

La acción transcurre en un mes del verano.

El tiempo es secuencial, sin embargo hay cierta simultaneidad al describir los acontecimientos que viven los personajes principales durante los días que transcurren desde la primera escena hasta el desenlace final.

El tiempo del “cuarto paso” de la obra, las cien últimas páginas, tiene una estructura mucho más ágil, que se mide por intervalos de horas de un mismo día.

El narrador en Clara y la penumbra

Se trata de un narrador omnisciente que conoce el mundo interior de los personajes principales y algunos de los secundarios. En otras ocasiones se mantiene al margen y describe las acciones, el tiempo y los escenarios. Los personajes están presentados a partir de la información que destilan en los diálogos y a través de las explicaciones del narrador.