15 cumpleaños de este blog

Este año (2023), el blog que estás leyendo cumple 15 años. Quince años escribiendo sobre temas diversos, como:

con el denominador común del desarrollo personal.

Este año me propongo organizar todo lo que he ido recogiendo, quizá en menos categorías, o bien presentar una página de inicio estática para que cada internauta (esta palabra ya me suena antigua) vaya directamente al tema que más le interese.

tarjeta de cumpleaños de este blog

Aún se valora la especialización

He observado que los blogs y las cuentas de Twitter que más éxito tienen son los que hablan de un único tema, por ejemplo, el conocido blog de 20 minutos Yo soy tu profe, de Miguel Ángel Ruiz, con quien he tenido la enorme suerte de trabajar para el programa Aprendemos en Clan, con Training Wheels. Otro ejemplo es mi guionista de referencia, Javi Meléndez, que tanto en Yorokobu como en su propio blog, La solución elegante, destila sus «caramelos» de sabiduría sobre los guiones, con una alta capacidad pedagógica. En Twitter, tenemos a Peli de tarde, totalmente especializado en las películas de sobremesa de los principales canales y sus siestas asociadas, o Modelos con ciática, que muestra las posturas totalmente ridículas que tienen que hacer en muchas ocasiones las modelos de ropa.

Aún así, ha habido y hay personas que se pueden permitir, por su prestigio, comentar sobre temas que no son su especialización. Un ejemplo claro era Eduard Punset, economista que tenía un gran interés en la ciencia y poco a poco se dirigió a su área de interés, presentando un programa de entrevistas a científicos y llegando a escribir libros sobre lo que descubría gracias a ellos. Si sigo por los economistas, otro que era claramente versátil y brillante era José Luis Sampedro, quien hacía su «trabajo de economista» como fuente de ingresos principal y se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana para escribir, su «segundo trabajo». En esta línea, un tercer economista (y ya me va pareciendo que no es casualidad), Nassim Taleb, tiene una rica cultura, y lo mismo habla de su área de experiencia, que es la estadística y la predicción en Economía, que de sucesos históricos de las culturas mediterráneas (y de muchas, muchas cosas más).

Soy un hombre del Renacimiento

Encuentro cómodo decir esto. Si dijera que soy una mujer del Renacimiento, quizá no me estaría dedicando a tratar de conocer el mundo por todas sus esquinas. Que alguien sea «un hombre del Renacimiento» significa que toca varias áreas y en todas hace sus pinitos. Un ejemplo claro es Leonardo da Vinci, que fue pintor, escultor, inventor, anatomista… Si viviera en esta época, ¿aceptaríamos que tuviera palabra en tantos campos del conocimiento?

Así, este blog es todo menos especializado. Puede que tenga una tendencia, puede que los temas que trato estén relacionados entre sí, puede que pierda lectores cuando dejo de lado el desarrollo personal puro y entro en otros campos, pero creo que al final se forma un puzzle interesante en el que hay un sentido, una imagen global.

Pienso que cuando alguien se pone a buscar en un camino, en otro, en dos a la vez, en tres a la vez, etc. es porque tiene sed de conocimiento, quiere explicarse el mundo y explicarse el comportamiento humano y los investiga de una y mil maneras. Creo que este era el caso de da Vinci y, salvando las distancias, el mío propio.

Y es que, cada vez que trato de enfocarme en un solo tema, acabo atendiendo a varios de ellos, conectándolos, cruzando información, viendo semejanzas en lo diferente y diferencias en lo similar. Y esta es una de las capacidades humanas que no se valoran lo suficiente. Pienso que la especialización debe quedar atrás, porque la especialización es cosa de robots, tal como se explica en la segunda parte de Mi empleo, mi futuro:

Te recomiendo ver también la primera parte de #miempleomifuturo.

Lo que nos hace humanos

Si has visto el vídeo, lo que nos hace humanos son esas capacidades «anti-robóticas», como conectar información, responder de forma creativa en la incertidumbre, trabajar con emociones y tener un pensamiento crítico. Frente a ellas, nos han educado en la especialización, la repetición de la misma tarea, trabajar bien con datos y cumplir órdenes. En bachillerato (finales de 2º de BUP en mi época, con 15-16 años) obligaban a la gente a elegir un camino: ciencias o letras. Mientras que algunas personas estaban encantadas de librarse por fin de lo que no les gustaba nada, otras como yo tuvimos un gran sufrimiento para decidir entre dos cosas que nos apasionaban por igual.

«¿Cómo voy a elegir matemáticas o literatura? ¡Yo quiero matemáticas y literatura!»

Yo en 2º de BUP.

Desde entonces, el agobio por tener que decantarme por las ciencias o por las letras fue en aumento. Llegué a un COU «científico-tecnológico» que me obligó (y es así) a estudiar una carrera a la que se pudiera acceder desde ese COU, a pesar de que mi primera opción fue Periodismo. Acabé en Económicas, que, precisamente, tiene esta curiosa mezcla entre ciencias y letras (es una ciencia social), suficiente para mí cuando se completó con la parte más interesante: la que explica el comportamiento humano en sus decisiones económicas.

Me he ido resistiendo a la especialización, aun así, he acabado siendo una profesional especializada, lo soy en la formación online, en la que llevo desde 2010 y de la que de vez en cuando hablo en el blog en la categoría «Aprendizaje». Claro, puede que fuese una persona más prestigiosa en mi sector si solo escribiese sobre esto, y estuviese dedicando sesudas palabras a «los entornos de aprendizaje», «las situaciones de aprendizaje», «las rúbricas», «el aprendizaje constructivista», etc.

Sea como fuere, en mi tiempo libre he seguido dedicándome «a todo lo demás», con ese comportamiento humano de conectar saberes, de indagar más, de leer aquí y allá e irme formando una idea del mundo y de la vida. Y por eso, este blog es «aprendizaje y todo lo demás», con ese subtítulo de «desarrollo personal» tan denostado.

Somos complementarios

El último rasgo que se menciona en el vídeo es que los robots no cobran ni descansan, mientras que los humanos, sí. La educación tradicionalmente se ha basado en un sistema competitivo que compara notas (de hecho, uno de los elementos de juego que se introduce en la gamificación es un listado comparativo de la puntuación del grupo, para «picarse»). Es humano competir y es humano complementarse y cooperar. Según la teoría de juegos, la estrategia ganadora de un juego es empezar cooperando y después responder a la estrategia del otro jugador. La cooperación y el trabajo en equipo hacen que el todo sea mayor que la suma de las partes, no somos individuos aislados, sino interconectados: todos con el mismo destino colectivo.

Esta última faceta humana la contemplo cada vez más en el blog, y seguiréis leyendo sobre ella.


En resumen, este año me propongo que el blog quede más claro y que cada lector pueda encontrar más fácilmente los temas que le interesan. Además, me propongo organizar mejor las categorías y enfocarlas hacia algo, conectarlas, o englobarlas en algo mayor. Ya veremos, porque, siguiendo el manejo de lo impredecible, será algo que «surgirá». Muchas gracias por leer un año más.

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