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Formación online vs. marketing digital

La formación online puede optimizar sus contenidos

Tengo la suerte de trabajar en dos sectores aparentemente similares: la creación de cursos online y la redacción y traducción de textos de marketing. Ambos consisten en buscar la mejor forma de comunicar algo a alguien. Es una comunicación por escrito y el destinatario está identificado con el nombre de “alumno” o de “potencial cliente”.

Hasta ahí las características en común.

La forma en la que se redactan los contenidos para cursos online es totalmente diferente, yo diría contraria, a la forma en que se redactan para marketing online.

Cómo es la redacción de cursos

La formación online puede optimizar sus contenidos

Aun hoy día, y después de haber conocido la gamificación, el aprendizaje informal y la necesidad de distinguir los cursos de desempeño de los cursos de información con el fin de producir resultados, lo cierto es que la redacción de los cursos online es generalmente ineficiente.

Ineficiente quiere decir desconocer al destinatario del mensaje, creando cursos “talla única” para todos los posibles alumnos, incurrir en verborrea escrita, dirigirse al alumno como si no fuese adulto adoptando un molesto tono paternalista, arengar y añadir un exceso de información innecesaria.

Yo en ocasiones también hago esto. Que me perdonen los alumnos presentes y futuros, siempre desconocidos. Trato de aliviar al máximo su pesar, reduciendo el número de pantallas en el típico curso pasapáginas, en que además se tortura al alumno mostrando cuántas pantallas le quedan por ver y bloqueando su avance. Sin embargo, muchos clientes piden esto, porque están todavía centrados en medir los resultados de una formación por el número de horas que dura y por el número de alumnos que la realizan (sufren).

Cómo es la redacción de marketing online

La redacción de marketing digital va al grano, se dirige a un posible cliente muy segmentado, por ejemplo, es una mujer de entre 25 y 34 años, con gusto por lo saludable y hábitos de compra en páginas de comercio electrónico, se descarga apps para estar en forma, etc.

Si sabemos a quién nos dirigimos, podemos adaptar el mensaje a ese destinatario al máximo, ofreciéndole algo que le puede interesar en base a sus hábitos y aficiones.

Quitamos toda la posible verborrea, minimizamos el mensaje, tiene que ser suficiente pero no largo ni pesado, y ha de entenderse con claridad. La economía de palabras es clave. El cliente es soberano, se le habla como a un adulto.

¿Cuál es la buena?

Evidentemente, por su sensibilidad a las necesidades del receptor, la buena es la comunicación de marketing online, optimización SEO, campañas de email…

Compartimentos estanco

A pesar de que sería extremadamente fácil aplicar toda la sabiduría del marketing digital a la formación online, lo cierto es que son compartimentos estanco.

Ahora existen registros del aprendizaje que permiten analíticas mucho más precisas sobre los alumnos. El seguimiento puede realizarse incluso offline y de actividades de aprendizaje informal.

Sería muy interesante que la formación online fuese bebiendo poco a poco de los avances del marketing digital y de la analítica.

Vasos comunicantes

Si en lugar de ser compartimentos estanco fuesen vasos comunicantes, la formación online se caracterizaría por afectar positivamente a la cuenta de resultados de la empresa donde se imparte.

Además, si se analizara lo que los alumnos necesitan saber hacer, se ahorraría mucho dinero en iniciativas de formación que solo se realizan para cubrir el expediente.

En palabras de Nassim N. Taleb:

Esta incapacidad para transferir de forma automática el conocimiento o la complejidad de una situación a otra, o de la teoría a la práctica, es un atributo muy inquietante de la naturaleza humana.


A mí me encanta la formación, yo hago varios MOOCs al año y he finalizado este año un máster, tengo dos carreras… Vamos, yo no puedo decir que no me guste la formación. Y sin embargo sí puedo decir que la he “sufrido” repetidas veces cuando departamentos de formación y compañeros, todos ellos bienintencionados, me han hecho llegar algunos cursos que son un compendio de lo que significa “comunicación ineficaz”.

Y como decía, a veces yo misma lo hago…

¿Qué piensas? ¿Has hecho recientemente alguno de estos cursos? ¿Eres tú mismo/a un artífice de cursos de estas características? Los comentarios, ya sabes, son siempre bienvenidos, ¡gracias!

Renovarse o morir

Según la medicina china, el otoño es una temporada de contracción, en la que pasamos de lo más yang, el verano, a lo yin. Es momento de cosechar el fruto y de dejar ir lo que ya no nos sirve. Puedes leer una explicación muy amena en el libro de Liu Zheng.

Este «renovarse o morir» también está relacionado con reorganizar los objetos de la casa, algo que vimos con el método KonMari: deja ir lo que no te hace feliz.

En este blog, hemos hecho lo propio, haciendo un trabajo que espero que haga el blog más «usable», ameno e inspirador.

El otoño es momento de renovarse y dejar ir

Renovaciones en el blog

Verás que el blog tiene un estilo completamente diferente: llevaba un tiempo queriendo cambiar su apariencia, y he encontrado una que me gusta más.

  • Ahora el blog tiene su Favicon, es decir, muestra un icono formado por mis iniciales, e inspirado en el logo de Criteria Literata.
  • Además, ahora puedes consultar las categorías del blog y leer sobre el tema que más te interesa. El trabajo con las categorías ha sido muy intenso: si llevas tiempo conmigo sabrás que este blog estaba alojado en blogger con el nombre Estar mejor que bien, y había llegado muy desordenado.
  • Este blog ahora incluye las categorías del proyecto Criteria Literata, que se ha unificado con este blog bajo la categoría de Literatura y ensayo.

… o morir

El refrán reza:

Renovarse o morir.

La vida avanza, va siempre hacia adelante, hacia más, hacia el crecimiento o hacia la mejora. Por el camino se quedan los recuerdos, las personas, los objetos, todo aquello que es nuestro pasado. Hay una parte de resistencia a este «dejar ir» necesario para acoger a lo nuevo. Lo fundamental es no regodearse en este luto por el pasado, ya que lo único que existe es el presente.

Renovarse o morir también puede expresarse como ir a más o ir a menos. Y en este blog he decidido ir a más.


¿Qué te parece el nuevo blog? ¿Has echado un vistazo a las categorías? ¿Qué temas te gustaría encontrar aquí?

De nuevo y siempre: gracias por leer. Si ti, sin vosotros, este blog no sería posible.

¿Qué discurso narrativo elegir?

¿Cómo construir un relato?

El discurso narrativo en Lolita, de Navokov

Se utilice el tipo de discurso que se utilice, lo fundamental es que el lector entre de lleno en él sin cuestionarse nada, que “lo compre”, que siga leyendo.

El discurso elegido es solo un medio para tus fines. Si lo que estás escribiendo es una novela, has de captar al lector en el primer capítulo. Si se trata de un relato, el primer párrafo ha de invitar a seguir leyendo. Y si es un microrrelato, la primera frase ha de ser extraordinaria.

Si haces el camino inverso, mejor: trata el comienzo de tu texto, sea un relato o una novela de mil páginas, como si fuese un microrrelato. Desde la primera frase, cuéntale la historia al lector sin dar explicaciones, arrástrale hacia el mundo ficcional que has creado.

El discurso narrativo es polifónico, no se limita al narrador y los personajes, también incluye cartas, diarios, documentos… que se incorporan al relato y le dan riqueza.

Lo interesante es que, sea como sea este discurso, no cumple todas las leyes del uso del lenguaje, ya que más bien se disfraza “como si” fuese real, pero con un acuerdo tácito con el lector de suspensión de la incredulidad. No se busca la verdad, de hecho, no interesa.

Tipos de discurso narrativo

Siendo polifónico, el discurso narrativo puede clasificarse de multitud de formas, agrupadas en dos grandes categorías:

Discurso impersonal

Se trata del mensaje que no se instrumenta en la primera persona. A su vez puede tratarse de un discurso directo o indirecto, es decir, su rango va desde la narración en tercera persona hasta el puro diálogo. Veamos unos ejemplos:

“Hace ya muchos cientos de años hubo un viejo pescador que estaba sentado una tarde ante la puerta de su casa ocupado en remendar sus redes. Vivía en un lugar maravilloso. La hierba verde sobre la cual estaba construida su cabaña extendíase hasta el centro de un gran lago, y parecía como si un sentimiento amoroso hubiera atraído aquella península hacia las aguas claras y azules del lago, y asimismo que el lago hubiera tendido amorosamente sus brazos hacia aquel bello prado sembrado de flores y de tallos que se mecían al viento y hacia la agradable sombra de sus árboles.”

 

—Sois un personaje singular  —respondió el sacerdote—. Y quisiera saber quién sois. ¿De dónde venís?
—¿Y quién sois vos?, ¿podríais decírmelo? —preguntó el forastero.
—Me llaman padre Heilmann —dijo el sacerdote—. Vengo del convento de la Visitación, del otro lado del lago…

Ondina, Barón de La Motte Fouqué. Este libro está descatalogado, por ello ofrezco el enlace al PDF.

Discurso personal

En este caso, el discurso se realiza en primera persona y también puede ser directo o indirecto. Veamos los ejemplos:

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

“Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita”.

 

—¿De dónde diablos la ha sacado?
—¿Cómo?
—Decía que el tiempo está mejorando.
—Así parece.
—¿Quién es la chiquilla?
—Mi hija.
—Miente, no es su hija.
—¿Cómo?
—Decía que hemos tenido mucho calor en julio. ¿Qué es de su madre?
—Ha muerto.
—Lo siento. A propósito, ¿no quieren ustedes almorzar conmigo mañana? Esta multitud espantosa ya se habrá retirado.
—Y nosotros también. Adiós.

Lolita, Vladimir Nabokov

El comienzo: fundamental

En los ejemplos anteriores, se muestra la narración del comienzo de cada una de las obras, y después un diálogo que ocurre en el transcurso del relato.

Un ejercicio interesante es leer el principio de tus relatos y novelas preferidos. ¿Qué es lo que hace que sigas leyendo? ¿Se ha utilizado un narrador en primera o tercera persona? ¿A través de quién hablan los personajes?

Comprobarás lo importante que es el comienzo. ¿Acaso no te has sorprendido diciendo “Lo.Li.Ta.” en voz alta?

Para saber más:

GARRIDO DOMÍNGUEZ, A. El texto narrativo. Editorial Síntesis. 2014

¿Criticas, sugieres o haces?

Has podido leer en este blog unos cuantos artículos sobre Análisis Transaccional y sin embargo no hemos hablado de lo primero de todo: los estados del yo.

Lo primero que observó Eric Berne, y de donde nace el Análisis Transaccional, es que los pacientes le hablaban utilizando palabras, gestos y tonos muy distintos según lo que le estuviesen refiriendo. Observó que podían agruparse y aislarse claramente, es decir, cada grupo de lenguaje verbal, paraverbal y no verbal era característico de un estado distinto del yo. Estos estados son: el Padre, el Adulto y el Niño.

Los tres estados del yo: el P-A-N

El modelo P-A-N es la base del Análisis Transaccional

En esta ilustración vemos a la perfección los tres estados definidos por la forma de actuar de cada uno:

Niño

A la izquierda, la fila interminable para criticar. En esta fila también esperan los que se quieren quejar. La mayoría de ellos está en el estado Niño. A veces, también se critica desde el estado Padre, lo veremos a continuación.

Padre

En el centro, está la fila de los que les dicen a los demás lo que deben hacer. Los que se ponen esta fila se sienten muy bien consigo mismos, e incluso son percibidos por todos los demás como personas que hacen algo. No, no hacen nada, solo señalan a otros lo que hay que hacer. La mayoría de los de esta fila están en el estado Padre.

Adulto

Finalmente, en la fila para hacer pintaría yo la clásica mosca que pasaba volando en Mortadelo y Filemón cuando había un silencio. Hay menos de cuatro gatos ahí, dispuestos realmente a hacer, no a criticar desde la barrera ni a indicar lo que está bien o mal. Dispuestos a entrar en acción hay muy pocos, porque esto requiere estar en el momento presente. En la fila del hacer, están las personas en el estado Adulto.

Estos tres estados forman el modelo P-A-N (Padre-Adulto-Niño).

¿Entonces cada persona está en un solo estado del yo?

No. Cada persona adopta los tres estados a lo largo del día, teniendo preferencia por permanecer en uno u otro. Esto lo advertimos en la forma en que las personas se comunican, y también en su postura física (no es posible no comunicar). Lo que sí es cierto es que el lugar en el que es más difícil permanecer es en la tercera fila, la de la acción, en la que, desde el estado Adulto y en el presente, realizamos, trabajamos, sacamos algo adelante.

¿Por qué es tan difícil permanecer en el Adulto?

Aquí aplican todos estos posts que te mencionaba al principio: solemos caer en comportamientos que traen continuamente conflictos del pasado sin resolver o buscan anticiparse al futuro. Según el A.T., desde pequeños hemos ido confeccionando un guion (averigua cuál es tu guion) para enfrentarnos a la vida, y este guion está lleno de creencias que nos ciegan con respecto a la realidad. Es más, como ya vimos, en cada guion hemos interiorizado unos mandatos y permisos a partir de lo que nos dijeron nuestros padres y educadores, y esta es, precisamente, la voz del estado Padre. Nuestra reacción emocional a estas normas es el estado Niño. El Adulto solo responde al entorno presente, libre de cargas.

También hay una cierta relación entre los tres estados del yo y el triángulo de Karpman, ya que podemos identificar al victimista como el estado Niño, al perseguidor como el Padre Normativo y al salvador como el Padre Nutricio. Solo en el triángulo del amor podemos entrar en el estado Adulto.

¿Por qué es importante permanecer en el Adulto?

Solo desde tu Adulto vives el momento presente y reaccionas a él de forma proporcionada. Solo en el Adulto eres capaz de actuar, de ejecutar, realizar las acciones oportunas.

El Adulto no es cualquiera de nosotros mayor de 18 años. Tambien suele confundirse fácilmente con el estado Padre. Incluso muchos de los que se dedican a decir a otros qué deben hacer, creen estar en un estado Adulto.

El Adulto es todas tus capacidades puestas al servicio de lo que ocurre ahora, sea el trabajo, sea hacer tareas del hogar o sea distraerte y disfrutar de tus hobbies preferidos.


Esto solo es una breve introducción al tema, que tiene mucha más miga.

Me gustaría saber qué opinas sobre el modelo P-A-N. ¿Te identificas con estos estados? ¿Se te ocurre qué palabras utilizas en cada uno, qué posturas? ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Agradezco que te hayas tomado el tiempo para leerme, siéntete libre de dejar tu granito de arena en los comentarios.

 

¿Te sientes perdido/a?

Deja de preocuparte sobre “el propósito de tu vida”

Aquí tenéis un artículo que viene muy bien cuando vuelves de vacaciones y sientes que tu vida no tiene sentido o no sabes a dónde se dirige, o no te gusta su rumbo.

Es la traducción autorizada de este post de un bloguero al que sigo desde hace algo más de un año, a raíz de que Barbara Oakley le mencionara en el MOOC “Learning how to learn”. Scott Young es un “chico joven”, muy inteligente y capaz, que se plantea desafíos alucinantes, centrados casi siempre en el aprendizaje rápido. Así, ha sido capaz de reducir 4 años en el MIT a uno solo o de aprender en meses lenguas tan complejas como el chino.

(Para el que como a mí le cueste la palabra procrastinar, son sinónimos diferir y aplazar.)

¡Disfruta!

¿Te sientes perdido porque no conoces tu vocación?


Cada uno o dos meses me llega un email que dice algo como esto:

“Hola Scott! He estado siguiendo tu blog por un tiempo, y me gustaría hacer grandes cambios en mi vida, pero no tengo ni idea de por dónde empezar. No sé cuál es el sentido de mi vida, así que al final acabo procrastinando todo el día.”

La persona quiere cambiar su vida, pero no ve el objetivo por el cuál hacerlo. No ver el objetivo es no tener una dirección o un punto de partida. De aquí las horas que se pasan revolcándose en la procrastinación.

Para esto, me gustaría compartir un secreto: no tengo ni idea de cuál debería ser el propósito de mi vida, y no creo que importe.

El culto a la vocación

Utilizo la expresión “propósito de vida” pero podría haber utilizado con la misma facilidad las palabras “pasión”, “llamada”, “misión” o cualquier otra de las docenas de palabras de autoayuda de moda que circulan hoy día.

Si conoces la vocación de tu vida con una convicción profunda, genial para ti. Pero para el resto de nosotros que no la conocemos, no estoy seguro de que realmente importe.

Responder a esta pregunta demasiado pronto puede ser peor, porque estrecha de forma prematura tu perspectiva. Yo prefiero disfrutar de la incertidumbre y tener experiencias más amplias que contestar demasiado pronto y perder oportunidades.

Pero, dados los supuestos beneficios de tener un propósito de vida, ¿cómo puedes esperar en la incertidumbre? ¿No serías entonces como los lectores que me envían emails, desperdiciando su tiempo hasta que la claridad los golpee?

Veamos por qué la gente dice que conocer el sentido de tu vida es esencial, y compartiré por qué estoy en desacuerdo:

Razón uno: sin propósito de vida = Sin motivación

Dado el email que recibí de este lector, esta razón parece tener sentido. La gente con una misión muy clara, sea vivir con consciencia o abrazar la no conformidad, parece muy motivada.

El error aquí está en asumir que necesitas conocer el destino para motivarte. Yo no tengo ni idea de dónde voy a vivir, quién voy a ser y en qué proyectos voy a trabajar en los próximos cinco años. Y eso está bien, sigo estando motivado a trabajar en los proyectos menores de mejorarme a mí mismo hoy.

Los objetivos menores pueden carecer de la grandeza de una llamada vital, pero aún pueden ser inspiradores. De alguna manera, los pequeños pasos pueden ser más motivadores, porque ves los resultados ahora en lugar de en décadas.

Razón dos: sin la visión general, no puedes lograr grandes cosas

La asunción es que sin ver el gran panorama general, no alcanzarás nada grande. Puede que estés motivado con tareas pequeñas, pero estarán descoordinadas. Los logros más grandes, por tanto, solo pueden ser realizados por personas con grandes visiones.

Desgraciadamente no hay mucha evidencia que respalde esta asunción. Sí, las personas que alcanzaron grandes cosas a menudo tenían grandes planes. Pero, ¿cuánta gente conoces que siempre tenga un gran esquema y nunca consiga acabar nada?

Hay muchos contraejemplos de la tendencia opuesta. Personas que asumieron ocupaciones interesantes, desarrollaron habilidades y contactos, y eventualmente hicieron grandes logros cuando la oportunidad llamó a su puerta.

Ben Casnocha, fundador a los 15 de una start-up exitosa, afirma no haber tenido nunca tal momento de epifanía y atribuye mucho de su camino a, por casualidad, haberse apuntado a una clase de informática. Trabajo duro y empuje, sí, pero no misión de vida.

Hay un tipo de algoritmos de aprendizaje de máquinas (machine learning) que están diseñados para descubrir un valor preciso, sin conocer de antemano cuál va a ser. Pienso que una vida exitosa se vive de una forma muy parecida. No conocer el valor preciso (lo cual es a menudo imposible), sino diseñar la filosofía que puede descubrirlo en el camino.

Razón tres: una misión te mantiene centrado

La lógica dice que, sin una misión en tu vida, no estarás centrado. Centrarse en la vida es esencial, pero no estoy de acuerdo con la sabiduría convencional de cómo la gente logra estar centrada.

Según mejoras, tendrás un mayor impacto con esa habilidad en el dinero, la reputación y el disfrute. Según aumenta tu capacidad, es más y más ventajoso dedicar esfuerzos a mejorarla, en relación a otras metas. Esto crea un ciclo de retroalimentación que inevitablemente centra tu vida en un conjunto de habilidades particular que te apasionan más y que producen el mayor impacto.

Este ciclo de retroalimentación positiva de las habilidades y las compensaciones es natural, y puede eventualmente llevarte a “descubrir” el propósito de tu vida. El problema es que no puedes predecir con exactitud y de antemano a dónde se dirige ese ciclo. Tratar de predecir prematuramente la vocación de tu vida puede descarrilar el proceso más natural de construir esa vocación.

Razón cuatro: conocer tu misión te ayuda a persistir cuando dudas

Si supieras con un 100% de certidumbre que estabas destinado a ser un médico, no abandonarías tras suspender el examen MCAT (Medical Collegue Admission Test, una especie de selectividad para entrar en Medicina) por segunda vez. Aquí el argumento es que la vida está llena de momentos de duda, y sin algún tipo de ancla, es fácil abandonar.

Esto de acuerdo en que algún tipo de ancla es importante. Sentirse muy mal por un rechazo, un proyecto fracasado o una meseta aparentemente interminable de mediocridad no es solo una evaluación racional de los hechos. Uno/a se siente terriblemente y el instinto inicial es dar todo por perdido y evitar el dolor. Incluso cuando sabemos que esto solo empeorará las cosas.

Pero anclarse a una vocación específica puede ser tan problemático como no tener ningún ancla en absoluto. Quizá realmente no estés hecho para ser médico, incluso aunque podrías ser un investigador excelente. Tener una convicción muy fuerte en un resultado puede forzarte a perseverar, pero también excluye cualquier otra opción, incluyendo aquellas que podrían ser mejores para ti.

En lugar de esto, yo prefiero anclarme a una vocación más general. No a la ocupación específica, sino al propósito general de tener una vida mejor y al coraje necesario para seguir persistiendo a pesar de los muchos altibajos. Perder una carrera o dos, pero no dejar de correr hacia adelante.

Razón cinco: la vida sin una vocación es aburrida y sin sentido

No puedo hablar de los sentimientos subjetivos de conocer el propósito de tu vida con convicción. Quizá todo el casi orgásmico bienestar de seguir tu vocación es todo lo que los expertos dicen que es.

Lo que puedo argumentar es que, incluso si no conoces a dónde se dirige específicamente tu vida, aún puedes disfrutarla a tope.

Solo porque no sepa qué tipo de vida llevaré en 5-10 años, no significa que no pueda marcar una diferencia ahora. Es fácil obsesionarse con la gran visión general y olvidarse de todas las pequeñas victorias del camino. Desde las victorias personales de terminar un proyecto a las más altruistas de descubrir que algo que has hecho ha ayudado a otra persona.

Incluso si no sabes exactamente cómo evolucionará tu vida, tienes las pequeñas victorias del camino. Son estas pequeñas victorias las que pueden sumar a algo mayor de lo que pudiste haber imaginado cuando empezaste.


Para seguir leyendo sobre Motivación

Aquí tienes unas reflexiones sobre una misión muy interesante: ser feliz.

 

El hilo de Manuel Bartual: un fenómeno literario

Para Criteria Literata, el fenómeno literario Manuel Bartual se engloba en la escritura de la mediación, en la llamada paraliteratura. La paraliteratura se compone de géneros paralelos a los canónicos literarios, que son híbridos, bien por la cercanía estructural, bien por el canal o la forma de producirse.

Analizamos el fenómeno Manuel Bartual

La diferencia: el canal

En este caso, lo más interesante ha sido el canal de transmisión: un hilo de Twitter que puedes leer completo aquí. Hasta ahora, los fenómenos literarios en la red se habían producido mayoritariamente en blogs, por lo que la utilización de una red social es una elección novedosa y adaptada a los tiempos.

Este canal permite además la inclusión de imágenes y vídeos. Siguiendo el hilo, se pueden ver varias fotografías que el escritor fue aportando a su narración, así como vídeos de los personajes.

Comunicación inmediata

En este tipo de fenómenos, el lector, tercer elemento de la teoría de la recepción, cobra importancia al convertir la escritura en una comunicación inmediata, en lugar de ser mediata como hasta ahora. No solo eso, el lector comenta, comparte y da forma al relato que se está produciendo ante sus ojos. Es muy interesante cuando Bartual recibe un mensaje desordenado y los seguidores le ayudan a ordenarlo:

“Gracias a todos los que me escribisteis anoche en público y por privado para ayudarme a resolver el mensaje. ¡Fuisteis mucha gente!”

Otro ejemplo es cuando recibe sugerencias de los lectores para entender el mensaje:

“Algunos me habéis comentado que quizá «la otra habitación» sea una con el mismo número que la mía en este mismo hotel. No lo había pensado.”

En este sentido, es fundamental que el escritor recoja la interacción con los lectores, incluso si tiene un guion preestablecido. Aquí estaríamos hablando de la capacidad de improvisar del emisor.

Cambio del estatus del lector

Todo escritor necesita lectores, y en este caso, los lectores son a su vez escritores al mismo nivel que quien inicia el hilo de comunicación. Y esto también es novedoso, porque en la literatura tradicional el lector está subordinado al escritor, el emisor deja un mensaje muy claro y el lector lo toma o no, sin poder intervenir en él. En un fenómeno como el de Bartual, el estatus del receptor se iguala al del emisor. Así, el escritor puede aclarar dudas, por ejemplo:

“Lo aclaro porque me lo habéis preguntado: el lápiz ni es mío ni es como los que utilizo habitualmente.”

“Para los que estáis preocupados por mí: ¡sigo vivo!”

Vivir el momento presente

La creación de Manuel Bartual se extendió desde el 21 de agosto de 2017 a las 21:46 hasta el 27 de agosto a las 14:04. El último día se dedica a explicar que tan solo era una ficción, por lo que ya no está escrito por el narrador, sino por el escritor.

Su narración se basa en describir el momento presente al minuto, y explican los intervalos de ausencia. La red social Twitter se caracteriza precisamente por esto, por reflejar el momento presente y la opinión de lo que está sucediendo en cada instante. El lenguaje utilizado es acorde con la narración: un lenguaje a pie de calle, muy claro, que llega y que utiliza la economía de palabras a la que obliga Twitter.

El punto débil: usar y tirar

El punto débil de este tipo de creación es su volatilidad, se crea para ser consumida en el acto, y en el acto se queda atrás. Puede que haya análisis como el de David Jiménez o artículos como este, pero al final, el fenómeno se convierte pronto en algo pasado.

Mediación cultural

Se da también una mediación cultural: existe un hilo semejante, mencionado por Pepo Jiménez en este artículo, en el que un tuitero norteamericano cuenta una historia de terror también muy interesante, quizá menos creíble.

No tiene sentido hablar de plagio aquí, sí de influencia y de mediación, de estar viviendo la misma época de disrupción con todo lo anterior en pos de una tecnología que cambia cada minuto. En todo caso,

“No es obligatorio creer todo lo que se lee en internet.”

Los adornos: lo más difícil de “dejar ir”

¿Te cuesta deshacerte de los adornos?

Se muestran varios adornos de los que cuesta dejar ir

Los adornos de la abuela

Podemos recordar las costumbres de organización de nuestros abuelos, quizá alguno de los bisabuelos. Y ahí ya existía la acumulación, a pesar de que vivieron en una época muy diferente a la actual.

La abuela de muchos de nosotros/as ya acumulaba un montón de objetos, principalmente adornos.

¿Qué son los adornos?

Los hay de varios tipos:

  • Objetos útiles que no se utilizan porque se prima su belleza, su valor o ambos, como son jarras y jarrones, juegos de tazas, juegos de té, soperas, ensaladeras, copas (de vino, de champán, etc.) velas, almireces y resto de regalos típicos de boda, o herencias de algún familiar.
  • Objetos creados con el único fin de adornar, como figuritas de Lladró (o no), del roscón, bailarinas y toreros, esferas de madera o cristal, candelabros, máscaras venecianas, higrómetros… De estos, los adornos “horizontales” requieren de muchas superficies planas donde depositarlos, y de mucha paciencia para limpiar el polvo.
  • Adornos “verticales”: se cuelgan o se sitúan en vertical, como cuadros, calendarios, imanes del frigorífico, máscaras venecianas, carteles, mapas…
  • ¿Las plantas son adornos vivos? Si es así, trabajan 24×7 por un poco de agua a cambio, y de fertilizante o abono las que tienen suerte. Esto me recuerda a los adornos humanos en Clara y la penumbra. Quien no tiene una planta asalariada, la tiene en forma de flores de tela o bien tiene ramos de flores frescas que ya no hay que volver a regar.
  • Recuerdos, como marcos con su foto correspondiente, bufandas de un equipo de fútbol, copas y medallas que se ganaron tiempo ha y aparatos electrónicos de poca utilidad.
  • Colecciones: la perdición. Las colecciones de cualquier objeto requieren mucho espacio y mantenimiento, y no suelen ser estéticas. Muchas colecciones parecen sacadas de museos. ¿Tu casa es un museo? (Pregunta para reflexionar)

¿Cómo sería el asunto de la basura en el cazador-recolector?

En una sociedad cazadora-recolectora, deshacerse de algo no sería tan común, solo se tendría lo necesario, por lo que tampoco sería común acumular. Los espacios en que habitan las tribus no son muy grandes. Tienen poca ropa y ningún libro ni documento. Ni ningún aparato electrónico.

Sin embargo, lo cierto es que solo hay que ir a un museo para constatar que sí había adornos en las épocas antiguas: las figuritas no han evolucionado mucho desde la era prehistórica. ¿Había adornos en todos los hogares o solo en los de la gente con dinero?


Me gustaría conocer vuestras opiniones. ¿Cuál es el adorno de tu casa que más detestas? ¿Por qué? ¿Cuál es el adorno que nunca dejarías ir?

Como siempre, agradezco profundamente a mis lectores por tomarse el tiempo para leer este post y unirse a esta reflexión.

Todo el mundo escribe

Crítica de la obra Dafne desvanecida

Dafne desvanecida, escrita por José Carlos Somoza, es una novela de suspense que fue finalista del Premio Nadal en 2000. Recomendamos su lectura por ser divertida, misteriosa y breve: una lectura estupenda para el verano.

En Dafne desvanecida, todo el mundo escribe

El universo de Dafne desvanecida

Se trata de un mundo alternativo que juega con ser posible o imposible, situándose en la dualidad ficción-realidad, verdad-mentira, buscando el contraste entre persona y personaje.

Su ritmo es ágil, la novela engancha, no permite al lector alejarse mucho, y se resuelve de forma original como es habitual en el autor.

Contiene una serie de tesis muy interesantes, y que adelantan incluso la situación actual: todo el mundo escribe, por tanto, todo el mundo puede contribuir a la creación de la novela como un vasto conjunto de perspectivas sobre la realidad, todas ciertas y todas falsas, pues la literatura es mentira.

Narrador en primera persona

El narrador en primera persona es una elección que aporta credibilidad a lo narrado. A diferencia del narrador omnisciente, una voz casi divina que incluso conoce el pensamiento de todos los personajes, el narrador en primera persona es un personaje más, normalmente el protagonista, y que interviene en todas las escenas que se describen, bien de forma directa, bien porque otro personaje le cuenta algo.

Existen otros tipos de narrador también interesantes, como la falsa tercera persona, en que un narrador que aparentemente es omnisciente solo conoce el mundo interior del protagonista, o el narrador cinematográfico, que actúa como una cámara y por tanto solo ve de los personajes sus acciones, palabras y gestos, nunca sus pensamientos o intenciones.

Espacio y tiempo

La novela se desarrolla en el Madrid actual, en un tiempo secuencial y corto (días) que además se precipita hacia una conclusión al tiempo que se ralentiza en el transcurso de las horas, como suele ocurrir en las novelas de suspense.

Cabe destacar como espacio La Floresta Invisible, el restaurante donde ocurren varias acciones importantes. Se trata de un restaurante para escritores, donde cada noche se ofrece a los comensales unas carpetas con hojas en blanco donde pueden escribir lo que quieran mientras comen o cenan. Es un concepto original y creativo, siempre en el mundo de lo posible.

Personajes

El personaje principal, el narrador, es un escritor de éxito, Juan Cabo, que ha sufrido un accidente de tráfico y sufre de amnesia, por tanto, tiene que volver a construirse una realidad. Para ello cuenta con un breve texto que escribió la noche del accidente y que está incompleto, con una libreta que le proporcionan en el hospital donde debe apuntar Sucesos y Personas, y con las reacciones de otros personajes que le conocen y le van diciendo quién es.

El resto de personajes gira en torno a Juan Cabo, lo construyen y al tiempo forman un conjunto en que el lector llega a dudar de la “realidad” en que actúan y sin embargo se ve arrastrado a suspender su incredulidad. Los nombres de algunos personajes son: Virgilio, Horacio, Ovidio… que coinciden con el mundo académico del narrador.


En esta obra nada es verdad ni es mentira, los autores no consiguen deshacerse de sus personajes, los escritores se inspiran en personas y las transforman en otras, las musas trabajan por horas y la creación literaria puede ser un juego donde la solapa indicará cuáles son las reglas que rigen en él. El texto se desdobla para reflexionar sobre la propia literatura, así que es una propuesta muy divertida para todos aquellos a quienes gusta escribir. Y como decíamos al principio, todo el mundo escribe.

Descarga la tabla de personas y sucesos con la que Juan Cabo va reconstruyendo su mundo.

Lee aquí la crítica de otra obra clave de Somoza, Clara y la penumbra.

Basura tecnológica

En el post anterior sobre cuándo algo empieza a ser basura reflexionábamos sobre las categorías del método KonMari y algunas otras más inquietantes, como el hecho de que depositar cualquier elemento sobre un plato de comida la convierte en basura.

La mejor opción según las políticas de reciclaje es la prevención: evitar generar residuos al fabricar, lo que trasladado a la persona de la calle es evitar comprar lo que no vamos a consumir o vamos a desechar pronto.

¿Qué ocurre cuando no prevemos que vamos a desechar lo que compramos? ¿Qué ocurre cuando los cambios tecnológicos son tan rápidos que nuestras amadas posesiones dejan de ser útiles sin darnos tiempo a disfrutarlas?

Las cintas son ahora basura tecnológica

Las antiguallas: basura tecnológica

Hay una serie de objetos en las casas de aquellos que no somos nativos digitales que quizá nos resistamos a “dejar ir” porque no se pueden reciclar y porque se han convertido en pocos años en auténticas piezas de museo. Repasemos algunas, con aires de abuela cebolleta:

Los discos de vinilo

Los que fuimos adolescentes en los ochenta, acumulábamos los discos de vinilo (LP y singles) de nuestros artistas favoritos. Lo que hacíamos era grabar una vez el disco a una cinta y escuchar la cinta para que el disco no se rayara. Si la cinta se estropeaba (lo que ocurría cuando se enganchaba y se salía de su carcasa) volvíamos a grabar el disco. Los discos de vinilo se sacaban de su funda con aire reverencial y con muchísimo cuidado. Se limpiaba el polvo del disco con delicadeza y se situaba, con la liviandad de una bailarina de ballet, la aguja de diamante del tocadiscos sobre los primeros surcos grabados.

Entonces aparecieron poco a poco los CDs. Los discos y las cintas, como hemos visto, cooperaban entre sí, no eran sustitutos perfectos: se prefería el disco, tenía más glamour, era más grande, a veces se abría en dos y dentro contenía las letras, mientras que la cinta era demasiado pequeña y si contenía las letras era en un papel que parecía un acordeón o un pai-pai.

Al principio creímos que los CDs no se rayaban. Creímos que eran “perdurables”. Y muchos fuimos pasando penosamente la colección del artista favorito a CD, a un precio similar al del disco de vinilo, pero con la ingenua creencia de que perdurarían por siempre. Creo que los CDs son mucho menos resistentes que los vinilos.

¿Qué hacemos ahora con estas colecciones de discos de vinilo y de cintas? Hay quien dice que los discos de vinilo se oyen mejor, que tienen otra calidad de sonido, etc.

Pero no podemos comprobarlo fácilmente: apuesto a que en la mayoría de las casas donde todavía hay discos de vinilo ya no hay dónde escucharlos, porque los tocadiscos se estropearon antes.

Las cintas de vídeo

Algo parecido pasa con las cintas de vídeo. Al principio había un sistema, el vídeo 2000, después el Betamax y después el VHS. Quien no acumulaba películas en un formato lo hacía en dos o tres de estos. Al igual que pasaba con las casetes, las cintas de vídeo podían grabarse, con lo cual quien más quien menos grababa todas las películas de la tele que quería, cortando manualmente los anuncios, etc.

¿Qué ha pasado con estas colecciones de cintas de vídeo? Pues que los vídeos reproductores se fueron estropeando, los cabezales dejaban de funcionar, pero las cintas siguieron ahí, con un mensaje indescifrable ahora.

Hay quien no consigue dejar ir su gran colección de cintas de vídeo, en la que invirtió mucho tiempo y dinero.

CDs y DVDs, la nueva vieja basura

En efecto, muchos creímos que el DVD era el sustituto duradero de la cinta de vídeo. Y también pronto descubrimos que se rayaban con facilidad. Las carcasas de las cintas de vídeo les daban un empaque, un aspecto de ser productos de cierto nivel. Las carcasas de DVD empezaron ya siendo más finas y blanduchas, fueron enflaqueciendo y ahora es fácil que los DVDs tengan carcasas como las de un CD.

La erosión del envoltorio fue pareja con la erosión del valor que le dábamos al contenido. Antes, lograr alquilar el VHS de una película era un gran reto, ahora, lograr bajar una película es tan sencillo que la gente las colecciona por miles. Y no las ve.

Vemos ya un indicador interesante: antes, la música y las películas entraban en el concepto de escasez, no estaban disponibles, había que grabarlas de la radio o de la tele o pagar un precio por su versión original, fuese alquilada o comprada.

En cuanto a los libros y su supuesto sucesor electrónico, la conversión no ha tenido lugar: se siguen vendiendo libros de papel, y muchos lectores argumentan que prefieren pasar páginas, notar su tacto, su olor, tener una guía visual del avance en su lectura, poder subrayar… Placeres que desaparecen con el libro electrónico. Por otra parte, hay quien acumula miles de libros incluso en su teléfono móvil, pero, ¿los lee? ¿Y tú, te has pasado al libro electrónico?

Cámaras de fotos… con carrete

Cuando una tecnología cambia, no se sabe el arraigo que va a tener. Al principio, hay adoptantes tempranos que se pasan pronto a esta tecnología, y cuando se abandona sin que alcance la masa crítica, se dan cuenta de que han adquirido piezas de museo a un alto precio. Ocurrió con el mini-disc o con unos “maxi-discs” que aparecieron y duraron muy  poco.

Esto creí yo que pasaría cuando aparecieron las primeras cámaras de fotos digitales, que no durarían. Desde luego, como adivina del futuro no tengo precio. Me regalaron una cámara de fotos con carrete, que yo pedí, y que muy pronto tuvo que quedar relegada a este apartado de piezas de museo precisamente por lo contrario: lo digital se impuso a gran velocidad y, junto con los carretes, desaparecieron miles de negocios basados en el revelado fotográfico.

Las cámaras de vídeo, otro tanto. Durante años existió el súper-8, después, durante otros muchos años, aparecieron cámaras de vídeo de cinta (una cinta pequeña) en las que las familias grababan sus vacaciones, luego las cámaras de vídeo digitales, y luego los teléfonos móviles, que arrasaron con las cámaras de fotos, las de vídeo, los walkman, los discman, los contadores de pasos y todo lo demás que podías portar contigo.

La inversión en basura

Y ahora, el contraste es saber que, compres lo que compres en cuanto a tecnología se refiere, se quedará obsoleto tan rápido que no podrás amortizarlo, no podrás haber disfrutado de su vida útil. Ya es costumbre que un teléfono móvil dure dos años, pero es que un teléfono móvil cuesta mucho dinero como para tener una vida útil tan corta. Es como si estuviésemos invirtiendo en basura.

Los nostálgicos guardan sus Nokia, aquellos que no se rompen de ninguna manera y cuya batería sorprendentemente sigue funcionando y sigue durando.

También están las impresoras. Un histórico tan nostálgico como hemos hecho con los discos o las cintas lo podríamos hacer con las impresoras, porque una impresora con escáner, impresión a color y fotocopias a doble cara podía costar 6.000 euros, y ahora cuesta 60. ¿Cómo has podido amortizar algo así? En los últimos veinte años hemos asistido al abaratamiento progresivo de la tecnología, hasta el punto en que llega a ser Gratis. Y si es gratis, las inversiones se han trasladado a otra parte.

Lo cierto es que llevamos años invirtiendo en una “basura” que nunca habíamos considerado así: los coches. Un coche es un gasto, no es una inversión. Al día siguiente de comprarlo, su valor se deprecia hasta casi la mitad. Sin embargo, seguimos comprando coches…


Volviendo al principio, lo cierto es que veo complicado no invertir en basura tecnológica cuando no sabes qué es lo que se va a convertir en basura. No generar basura es fácil cuando controlas lo que gastas en alimentos perecederos o cuando eres consciente de lo que no necesitas. Lo que pasa es que a veces necesitas algo (una impresora) y al poco tiempo, el objeto se ha transformado en residuo sin darte tiempo a pensar… ¿Te ha ocurrido? ¿Qué “basura tecnológica” acumulas en casa?

¿Cuándo algo empieza a ser basura?

¿Te has preguntado alguna vez cuándo algo deja de tener utilidad y comienza a ser basura? Yo sí, muchas veces.

Paseo con mi perra por el campo y, por lejos que vayamos, siempre encuentro basura. No es que yo la vaya buscando, pero mi perra sí, porque para mi perra todavía hay utilidad en la basura, principalmente, para ella es comida que huele muy bien. También lo es para urracas, hormigas, avispas…

Existen varios tipos de bienes que tienen formas diferentes de convertirse en basura, algunos de ellos a una velocidad increíble. Aquí algunos ejemplos, siguiendo parcialmente las categorías de objetos del método KonMari:

Cuándo un objeto comienza a ser basura, esa es la cuestión

La comida en el plato

En el momento en que una persona echa un envoltorio de cualquier tipo sobre la comida de un plato, la convierte en basura. Sucede todos los días en los restaurantes. Incluso hay una forma más fina de convertir la comida en basura: cruzar los cubiertos sobre el plato. Automáticamente, incluso si el plato está intacto, se convierte en desecho.

Ropa

Cuando cambias de talla, la ropa deja de serte útil. Puede que la guardes con la esperanza de recuperar tu talla anterior, y puede que cuando puedas volver a llevarla, esté desfasada. ¿Puede esta ropa ser basura colgada en tu armario?

Lo que sí es cierto es que justo cuando una prenda se engancha y se le hace un agujero o se rasga, incluso aunque la estrenes ese día, se convierte en basura. También sucede cuando le cae aceite o grasa y se forma un lamparón formidable que no se consigue quitar al lavarla. A veces, incluso cuando la ropa se descose, puede convertirse en basura, dependiendo del descosido y de la pereza o inhabilidad de su dueño/a.

Aparatos y electrodomésticos

El talón de Aquiles de los aparatos es la batería. En el momento en que la batería de cualquier aparato deja de cargarse bien, ese aparato va a la basura. Anteriormente fueron los cables: cada aparato tenía un cable distinto, y si se dejaba de fabricar el cable del tuyo, a la basura.

Si se trata de un electrodoméstico, cuando su rendimiento baja, va a la basura. Deshacerse de todos estos aparatos es correoso porque no hay contenedores en las zonas habituales, sino que hay que acercarse a un punto limpio. Como estos aparatos pesan, en muchas casas grandes languidecen frigoríficos y lavadoras que una vez fueron el esplendor de la casa.

Los ordenadores son caso aparte. Lo que los convierte en basura es que no tengan capacidad para manejar los archivos, cada vez mayores, o que no soporten un sistema operativo más actual. Las aplicaciones en sí son basura cuando aparece la siguiente versión. Algunas aplicaciones no pueden volver a abrirse jamás, y los documentos creados con ellas se convierten también en una basura extraña, porque pasado un tiempo ni siquiera se sabe lo que contienen.

Las cámaras de fotos (¿qué son ya?) y otros aparatos que de pronto cayeron en desuso también pertenecen a esta categoría.

Con las impresoras sucede que es más barato comprarse una nueva que comprar los cartuchos de tinta de la anterior. Impresoras que hace pocos años costaban 6.000 euros, ahora están a unos 60.

Y los dispositivos son basura cuando adquirimos uno más potente, lo cual es fácil, ya que se quedan obsoletos o dejan de ser “el más” potente en cuestión de meses.

En esta categoría, se genera tantísima basura que no sabemos qué hacer con ella y la enviamos a otros países.

Libros

Quizá los libros sean la categoría que más se resiste a convertirse en basura, por eso en cada casa se pueden encontrar libros que nunca fueron leídos o que solo fueron leídos una vez. Los libros pesan mucho y cuesta deshacerse de ellos. Además, hay un gran sentimiento de culpabilidad por tirar libros a la basura, aunque sea a un contenedor para papel y cartón. Especialmente ocurre si estos libros están dedicados. Algo muy gordo tiene que haber ocurrido para que un libro sea basura, como que le haya caído encima una taza de café, o se haya mojado en la lluvia: el líquido los deja con un aspecto deslustrado, si bien pueden ser todavía legibles.

El libro de texto sería el caso más frágil: una vez terminado el curso, el libro de texto se convierte en una momia polvorienta de la que hay que deshacerse.

En la misma línea van los apuntes. Por bien encuadernados que estén, por bonita que fuese la presentación de PowerPoint en que te los pasaron, los apuntes son basura al día siguiente de la prueba final. Todos los subrayados en diferentes colores, los esquemas, los apuntes de los apuntes que los parafrasean… Todo eso se va. Incluso hay quien desea fervientemente quemarlos en la hoguera de San Juan de su pueblo.

Cualquier objeto depositado al lado de un contenedor de basura

Incluso si no lo tiras dentro porque lo que buscas es que alguien le dé una vida más prolongada, cuando pones cualquier objeto al lado de la basura, automáticamente es también basura.

Cuando dejas de practicar un deporte o afición, todos los aperos relacionados con ella van a la basura: bicicletas, ropa de deporte, cañas de pescar, lienzos y témperas, telescopios…

¿Cuál es el objeto más curioso que has visto en la basura?

El punto limpio

Por curiosidad, os animo a que visitéis un punto limpio. Hay una sección, un contenedor gigante como los de las obras, en el que hay “todo lo demás”, principalmente adornos y juguetes. Son esos objetos que no se pueden reciclar en ninguna de las otras categorías. Miles de recuerdos. Muchos con aspecto de estar intactos. Objetos de colores, objetos que, simplemente sacados de ese contenedor, dejarían de ser desechos.


Así que la basura no es algo que podamos definir objetivamente, sino que depende de costumbres de cada uno. Lo que sí es cierto es que la basura realmente se genera “en el origen”, al fabricar. Aquí es donde entra el concepto de jerarquía de residuos de la UE:

  1. La prevención: evitar los residuos con distintos métodos de gestión.
  2. La preparación para la reutilización: por ejemplo, llevar la ropa a Cáritas, o los libros a la biblioteca.
  3. El reciclado: si no se ha podido reutilizar, depositar en el cubo correspondiente.
  4. Otros tipos de valorización: por ejemplo, la tela de la ropa históricamente se ha rasgado en trapos. Los libros calzan mesas cojas. Algunos elevan pantallas de ordenador.
  5. La eliminación sin riesgos y compatible con el medio ambiente: de otra forma, todo acaba en el vertedero, que es el peor lugar donde pueden acabar nuestras posesiones, por su impacto medioambiental. Incluso tiramos basura al espacio exterior.

Si quieres saber más sobre cómo reciclar, echa un vistazo a estos consejos de Ecoembes.