El homínido y el monolito

Entras al juego de los Sims y te ocurre algo importante: se te olvida tu existencia. Te identificas tanto con el avatar que no recuerdas qué te trajo al juego de la gran ilusión.

Entonces, tampoco te das mucha cuenta de que tú no eres el avatar. Digamos que están el homínido y el monolito. Tú eres el monolito.

Sin embargo, el avatar tiene su propio yo: toma decisiones y puede conducirse en el juego de los Sims sin tu asistencia. Es más: entra en conflicto con tus intereses. A este homínido le han llamado ego y diferentes corrientes tratan de erradicarlo. Pero no es posible:

Sin el ego, no puedes sobrevivir al videojuego.

Por si alguien no sabe a qué se refiere lo del mono y el monolito, os dejo este fotograma de la película 2001: Una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick. Visto en: https://www.elcineenlasombra.com/2001-una-odisea-del-espacio-el-monolito-y-el-hueso/

Tu primer amigo eres tú

Igual has visto por ahí que algunas personas sabias dicen que lo primero es amarse a sí mismo. Y eso es una cosa muy rara, como mínimo, sospechosa, contraria a todas las convenciones religiosas y muchas creencias morales.

Por otro lado, no queda claro en qué consiste eso de amarse a uno mismo, es decir, ¿qué aspectos? Por ejemplo:

  • El físico: ¿tengo que afirmar que mi físico es perfecto cuando no lo es? Si acepto mi físico, ¿dejo de ir al gimnasio?
  • La edad, el estado de salud: ¿tengo que hacer como si fuese un ser de luz sin edad, que fluye por la vida sin considerar su estado de salud?
  • Lo mental o intelectual: ¿tengo que apreciar que mis cualidades mentales, intelectuales o artísticas son «lo más»?
  • Los errores: si miento, siento envidia, deseo el mal a otras personas, soy muy egoísta, no agradezco favores, exploto el trabajo de otras personas, ¿eso lo tengo que amar incondicionalmente? Esta es la sección «pecados», que va de lo más «inocente» a lo más horrible que puede hacer el ser humano.

Pues la respuesta es: «Sí a todo».

Miguel Ángel Ruiz Macías explica en Los cuatro acuerdos que la forma de amarse a sí mismo es verse como si se fuera un pequeño cachorro. Si piensas en tu gato, en tu perro, en un bebé, ¿no sientes que, hagan lo que hagan, los vas a amar y te van a hacer sonreír? ¿No te van a parecer los más bonitos del mundo, con una belleza sin igual? Siéntelo.

Qué mono es el mono

Aquí retomamos al homínido avatar poseído por el yo observador en este videojuego.

Vernos como un cachorro es ver al homínido como un cachorro. El mono, por usar una palabra más cómoda, tiene limitaciones. Es muy listo, pero carece de las capacidades mágicas del yo, como la intuición, la experiencia directa de la realidad, la inspiración artística o científica y una muy bonita: ese amor incondicional por otros seres, incluso por el mono.

Es el ser que habita el avatar el que es capaz de amar, el mono hace 2 cosas: supervivencia y reproducción. Y lo hace estupendamente: cada vez hay más seres humanos en la tierra. El mono tiene sus objetivos y el monolito los suyos. ¿Pueden convivir objetivos contradictorios? Más vale, para poder «acabarse el juego» de los Sims.

Los maestros espirituales habitualmente han optado por retirarse del mundo, dejando al mono «a pan y agua»: alimentos y agua y poco más. Han querido así destruir el ego para trascender a otros niveles en esta vida y no tener que volver a ella. Pero, como decía al principio, no se puede permanecer en el mundo de los Sims sin el ego. El ego, el mono, es totalmente necesario para sobrevivir, pues las condiciones y leyes que rigen en este mundo requieren de esa doble pulsión de sobrevivir y reproducirse. En el momento en el que se quiere matar de hambre al mono, este se crece por oposición, ya que se ve amenazado.

Si, en cambio, se considera que el mono es muy mono y se le ve con cariño, incluso con amor incondicional, ocurren varias cosas:

  • se quita hierro al asunto,
  • se da al mono lo que necesita,
  • el yo observador puede dedicar sus ratos a rollos meditativos del tipo que prefiera, pues el mono está tranquilo,
  • la «realidad» percibida por el mono se va modificando, adaptada a las sensaciones de abundancia (frente a escasez) que le proporciona el yo,
  • se compatibiliza el disfrute de la vida, que va a través de los sentidos y las cualidades homínidas, con experiencias de elevación.

Curiosamente, el acceso más rápido del yo, o del que juega al juego, al mundo es a través de la vivencia total del momento presente, el único en el que se puede experimentar el «tiempo sin tiempo», en que todo es a la vez en todas partes, como la película.


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