No quiero puré de verduras

Para entender el sentido de este post, sustituye puré de verduras por la comida que más odies, puede ser brócoli, lentejas, filete de hígado, sesos, merluza…

Es esa comida que tu madre te ponía encima de la mesa a la hora de comer y tú te negabas a tomar, luego te la ponía a la hora de cenar y también te negabas a tomar hasta que no quedaba más remedio. También es esa comida que tú a tu vez pones a tus hij@s a la hora de comer y se la vuelves a poner a la hora de cenar, hasta que al final tienes que acceder y ponerles otra cosa.

Y, a lo que vamos, es esa comida que ahora tú le pones a tus padres ya mayores a la hora de comer, a la hora de cenar y, si no se la toman, tienes que claudicar y cambiarla por otra cosa.

¿Puedes obligar a alguien a comer algo que no le gusta? Imagínate que esto se produce en un entorno de institucionalización, es decir, dentro de una residencia o de un hospital.

De pronto, podemos evocar imágenes de películas como Alguien voló sobre el nido del cuco, o El balneario de Battle Creek. Ese tipo de películas en las que una persona es obligada a tener ciertas conductas pasando por encima de su criterio adulto y autónomo.

El valle de lágrimas

Cuando elaboré toda mi metáfora del juego de los Sims, nunca pensé que tendría que enfrentarme a su lado más oscuro. Al fin y al cabo, cuando alguien juega a un juego, es para divertirse. Así que mi metáfora se queda corta o no funciona cuando el juego se convierte en algo sumamente desagradable por tiempo indefinido o hasta la muerte. En particular, algo que no puedo comprender es el dolor físico, pero tampoco la consciencia del sufrimiento, de estar limitado, de no poder valerse por uno mismo/a.

Quizá la vida sea algo parecido a la física cuántica: cuando crees que la entiendes, es que no entiendes nada.

¿Por qué? ¿Porque, Señor, por qué me haces esto y no me dejas ir? Cuál es el sentido de este sufrimiento, Señor? ¡Las calderas de Pedro Botero!

Esto gritaba una compañera de habitación cuando estuve ingresada. Era una mujer muy mayor, llamémosla Ana María, que había sido autónoma hasta que empezó con el Parkinson, que fue avanzando poco a poco hasta el punto de que llegó a estar en un grado de dependencia 3, que es el máximo. Este grado se otorga cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía física, mental, intelectual y/o sensorial, necesita el apoyo indispensable y continuo de otra persona o tiene necesidades de apoyo generalizado para su autonomía personal.

En la práctica, Ana María no podía moverse de la postura en que la dejaran y no se sostenía sentada, no podía comer por sí misma, ni ir al baño. Pero era plenamente consciente.

Esta pudo ser la cama donde yacía Ana María en el hospital.

En las corrientes místicas se dice que no debemos preguntar a dios sobre el cómo o el porqué. Justo son las preguntas que más nos apetece hacer.

¿Cuál es el motivo por el que esta mujer estaba sufriendo semejante tormento? Si esto es una especie de videojuego, ¿por qué tenemos que salir o entrar del con tanto dolor? ¿Por qué algunas personas se pasan años en la cárcel o son ejecutadas por un delito que no han cometido?

Yo tuve la ocasión de mirar a Ana María a los ojos y conseguir que me mirase cuando me acerqué a darle un poco de agua. Y vi la luz de su alma, del yo observador, que estaba dentro de ella atrapado en un cuerpo que no podía moverse. Su mirada era inteligente, aguda, amable… muy consciente. Sentí una conexión intensa, un momento de la verdad, desnudo de palabras.

Respuestas al límite de la vida

Algunas personas que han tenido una experiencia cercana a la muerte, como Anita Moorjani, encuentran sentido a su enfermedad previa, la que les ha conducido a pisar el otro lado, mientras que otras no llegan a descubrir la razón, por ejemplo, el neurocirujano Eben Alexander, cuya experiencia cercana a la muerte es excepcional porque no recordaba a nada de sí mismo ni de sus familiares.

Cuando Eben Alexander se recuperó por completo, buscó formas de revivir su experiencia y, como ya hemos comentado en alguna ocasión en este blog, lo más parecido era el estado de consciencia que se alcanza al escuchar sonidos binaurales con auriculares. En el siguiente vídeo, puedes escuchar estos sonidos:

De esta manera, Eben podía experimentar una serie de viajes y de situaciones similares o cercanas, pero nunca con la intensidad de la experiencia que él tuvo, que es de las más ricas que he leído (en su libro La prueba del cielo). Este neurocirujano se recuperó totalmente de una encefalitis muy grave debido a que la bacteria E. Coli se coló en su cerebro. Esta recuperación es inexplicable desde el punto de vista de la ciencia.

Quizá no nos es dado conocer los motivos de lo que nos va ocurriendo, solamente nos es permitido aceptarlo o rechazarlo. Esto para la mente, y más en el siglo XXI, es un ejercicio bastante difícil.

El puré de verdura

Volvamos al puré de verdura. Ana María no quería comer puré de verdura por una razón muy sencilla: era el único aspecto de su vida actual que podía controlar. Claro que ella había obligado a sus hijo a comerlo, al igual que le habían obligado a ella de pequeña. Pero ahora, totalmente incapaz de valerse por sí misma, solo tenía la potestad de decir: «No quiero puré de verdura y no lo voy a comer».

Y de la misma manera, por eso nuestros mayores ven programas horrorosos en la tele y no van a hacer otra cosa. Es muy fácil decir que la tele es poco motivadora, que te posiciona en una actitud pasiva, que no estimula tu desarrollo cognitivo, ni tampoco te ayuda a hacer ejercicio, precisamente. Pero ¿qué haces tú cuando llegas a casa agotado y sin ganas de nada? Pues ellos llegaron al final de su vida de esa misma manera. Y solo les queda una cosa fácilmente controlable sin esfuerzo: el mando de la tele.

A burro regalado

A burro regalado no le mires el diente. Ese es el refrán con su significado: https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=58047&Lng=0

Y este refrán se utiliza para explicar que si la cabalgadura es regalada no debe comprobarse el estado del animal (edad y salud).

De la misma manera, cuando recibimos un regalo, se espera que lo aceptemos sin reservas, de forma incondicional, sin poner pegas a sus detalles, puesto que es eso: un regalo.

Me gustaría que se detectara la diferencia entre lo que os voy a contar en este post y las tazas de Mr Wonderful. Voy a hablaros de regalos de la vida, pero no son chorradas positivistas, es una forma de vivir desde la aceptación.

El burro regalado va más allá de regalos que nos dan las personas, es lo que recibimos cada día desde que nos despertamos, de forma constante y de las maneras más insospechadas. Lo que pasa es que es más fácil detectar que has recibido un regalo cuando es agradable, como por ejemplo:

  • Ver amanecer
  • Desayunar en una cafetería
  • Pasar al lado de unas flores en un parque
  • Que alguien en el trabajo te agradezca a tu labor
  • Encontrar lo que necesitas en tu supermercado
  • Ver a tus compañeras en la clase de zumba

Lo que vamos recibiendo muchas veces lo damos por hecho y no nos paramos a pensar que no tiene por qué ser así, que la vida no es justa y que podrías no recibir nada de ello. Nada de ello. No des nada por hecho porque no está escrito en ninguna parte que te correspondan estos regalos.

Ver amanecer es un regalo.

El regalo que parece algo malo

Lo que no te mata, te hace más fuerte. Pues todo lo que no te mata son regalos.

Esto es algo que descubrí la primera vez que estuve ingresada en un hospital, hace veinte años. Me di cuenta de que poder dejar de trabajar y pararme era en sí mismo un regalo, muy necesitado en ese momento de máximo estrés.

Lo que ocurre es que, cuando nos llega algo que nosotros valoramos como negativo, no podemos deducir que sea un regalo. Es más, si acaso encontramos algo positivo, es en otras consecuencias que pueda tener un acontecimiento, como en el refrán de «no hay mal que por bien no venga». Buscamos consecuencias positivas de un fenómeno negativo.

Va en la línea del cuento sufí «¿Buena suerte o mala suerte?», en el que a una persona le empiezan a pasar cosas que pueden ser buenas o malas dependiendo de consecuencias posteriores y sobre todo de cómo se viven.

Podéis ver la narración del cuento en el siguiente vídeo:

Vivir con intensidad un regalo de los negativos conlleva ponerse en un plano superior al del día a día, en el que algo te fastidia o te molesta porque no es de tu agrado. Supone humildad y una aceptación plena de lo que te llega y, esto que te llega, contiene semillas positivas y negativas, sin prejuzgarlas desde un punto de vista estrecho. Desde un punto de vista más amplio no hay juicios de valor, como dice el cuento, solo Alá sabe.

Los regalos negativos son, entre otros:

  • Un accidente
  • La ruina, perder el trabajo y similares
  • Una enfermedad seria
  • Una segunda enfermedad cuando ya tienes otra
  • Las personas difíciles de tu vida: las personas difíciles te muestran lo que necesitas saber de ti, tanto aquello tuyo que rechazas como aquello que te gustaría tener y no tienes.

¿Qué hacemos ante cualquier regalo? Eso es: dar las gracias. Las gracias abren la puerta a recibir realmente las bondades de los regalos, los positivos y los negativos.

Y hablando de regalos de la vida, dedico esta entrada a mis dos nuevas suscriptoras, Begoña hija (recuerdos a tu madre) y Mari Carmen. Gracias por vuestra compañía en estos días.

La rendición activa

Podríamos escribir ríos de tinta sobre qué determina que un suceso o una situación sea positivo o negativo. Porque, probablemente, casi todo lo que se nos ocurra será positivo y negativo a la vez, según la perspectiva desde la que se enfoque. Puede que lo único «positivo» de un suceso terrible sea «aprender sobre él».

Vayamos a situaciones personales como esta que estoy viviendo y que espero sirva a los lector@s de este blog para sus vidas. Una situación de empeoramiento de la calidad de vida y de la autonomía debida a la enfermedad.

Ante una circunstancia negativa que se prolonga, existen cuatro formas de reaccionar:

  • Luchando contra la circunstancia negativa.
  • Resignándose a vivir con la circunstancia negativa, de forma pasiva.
  • Ignorando la circunstancia negativa y haciendo como si no existiera.
  • Rindiéndose ante la circunstancia negativa, de forma activa.

La que está de moda es la primera, la lucha: todo es lucha. Está muy bien vista y tiene su emoticono del brazo doblado, sacando músculo y cerrando el puño. Es la que he descrito al contaros que sigo yendo a clase de zumba. Es la que sale en las películas y la que sirve de ilustración en los cursos de Tony Robins: las historias de superación. Es la que, sin ánimo de molestar, sino buscando motivar, te relatan distintas personas, sobre aquel deportista paralímpico al que le faltan extremidades y, aun así, es capaz de lograr x, y, z.

Las dos siguientes son denostadas y consideradas lo opuesto a la lucha. Resignarse es el resultado de la indefensión aprendida, la persona se percibe a sí misma como incapaz de hacer nada ante la circunstancia, que vive como totalmente externa. Se encoge de hombros, baja la cabeza, se conforma, se lo traga, con mansedumbre. La circunstancia hunde a la persona, porque la vive desde su estado de Niño sumiso, el cual no tiene recursos.

Hacer como si la situación adversa no existiese también proviene del estado de Niño, es una especie de juego de percepción, el cucú-trastrás, ni lo ves, ni lo verás (si no miras, no ves y, a veces, mirar es muy duro).

La última opción es muy interesante y merece la pena desarrollarla para que no se confunda con la resignación.

Rendirse ante la circunstancia negativa, de forma activa

La vida te presenta estas circunstancias extraordinarias, a veces sin previo aviso. Te puede fulminar con ellas, tipo dios bíblico, con lo que es en extremo difícil no reaccionar desde la lucha, desde el victimismo o desde la evasión. Pero resulta que cada persona tiene una libertad que se antoja extraña: decir sí. Decir sí lo primero, reconociendo lo que es, no lo que se querría que fuera. Esto es fundamental. ¿Quién, ante un semáforo en rojo, se dedica a decir «no, está en verde»? ¿No parece puro sentido común empezar por decir sí?

Una vez se ha dicho sí, la persona debe «rendirse de forma activa». Se le ha presentado una situación dura y es lo que toca, es lo que hay que mirar y aceptar de forma plena. Solo así se puede luego actuar, entrar en la acción que requiere la situación. Y esa acción puede ser «hacer nada», viviendo plenamente la circunstancia. Y esta rendición activa se pone a prueba cuando una persona siente un dolor insoportable (no es mi caso).

¿Por qué esto no es resignación? Porque se da la aceptación de lo que es. La persona que se resigna no acepta, sino que traga con la situación. El sí y la aceptación son actuaciones desde el estado Adulto del yo, plenamente presente, consciente, con las riendas en la mano. Este Adulto claro que va a aceptar los tratamientos disponibles, las ayudas y apoyos que alivien sus síntomas. A diferencia del que «lucha», va a contemplar la posibilidad de incorporar en su vida productos de apoyo, ayuda externa. Porque está mirando a los ojos a la situación, con templanza.

En palabras de Bert Hellinger: «A través de las pérdidas, los errores, las decepciones y también de los encuentros verdaderos, uno empieza a entender que lo más valioso no es tener razón ni aparentar fortaleza, sino aprender a mirar con más compasión, a perdonar y a quedarse con lo esencial. Al final, después de todo lo vivido, lo que realmente permanece es la capacidad de amar y de dejarse tocar profundamente por la vida».

Si abres un libro de filosofía oriental, te vas a encontrar esta forma de vivir la vida desde la primera página. Es la actitud «yin» frente a la actitud «yang» de la lucha. En el Tao te ching, de Lao Tse, leemos en distintos poemas:

(…) el sabio, situándose detrás,
se coloca delante.
Desprendiéndose de su yo,
su yo se conserva.
¿No es acaso porque renuncia a su individualidad
por lo que su individualidad se realiza?

(…) el buen guerrero se adapta a las situaciones
y no intenta conquistar nada por la fuerza.

Es el no hacer haciendo, que tiene un eco especial en las situaciones extraordinarias.

El papel de la ayuda

La ayuda es algo muy delicado. Cuando una persona se encuentra en una situación propia del santo Job, quienes están a su alrededor van a tratar de ayudar, de corazón. Pero, a veces, la ayuda lo que trata es de «salvar» a la persona, evitándole el dolor y reduciendo su autonomía. En otras palabras, puede producirse una «intervención», un mangoneo, un tratar de tomar el control. Veamos cómo reacciona cada perfil a la ayuda.

El que lucha contra la circunstancia negativa no va a pedir mucha ayuda, porque está luchando y se siente grande. Va a aceptar cierta cantidad de ayuda siempre que no se limite su autonomía. Todavía está en la creencia de que debe seguir haciendo lo mismo (al precio que sea), de que debe sobreadaptarse, lograr todo, casi como si no se encontrase en esa circunstancia.

El que se resigna a vivir con la circunstancia negativa de forma pasiva tiene las papeletas de ir a peor. Desde la posición de víctima, va a tomar «ayuda de más», que le limita y le mantiene en ese estado de necesidad. Al tomar la circunstancia de forma pasiva, se deja caer en brazos de personas que van de salvadoras. Y estar en brazos de otra persona es, por momentos, confortable y agradable. Lo que pasa es que no permite la acción adulta. La persona debe renunciar a los beneficios secundarios de ser salvada si quiere salir adelante.

El que ignora la circunstancia negativa y hace como si no existiera, tampoco se va a abrir a pedir o aceptar ayuda. ¿Ayuda para qué, si a mí no me pasa nada? Esta fantasía acabará cayendo, como una venda en los ojos, quizá tarde, o cuando la vida recrudezca la situación para que la persona la mire con valentía.

El que se rinde ante la circunstancia negativa, de forma activa, aceptará la ayuda justa. No permitirá que las personas que van de salvadoras se entrometan, porque eso atenta contra su cualidad de Adulto, pero, igual que se rinde a la circunstancia extraordinaria, se rendirá también ante la necesidad de ayudas y apoyos.

El humor, el terror y la catarsis

Una forma de digerir las circunstancias extraordinarias es utilizando el humor. Igual que todo lo humano, ese humor puede ser Adulto, aligerando el peso de lo que se vive y quitando hierro al asunto, o puede ser «la risa del ahorcado«, en la que la persona bromea sobre «su muerte» cada vez que repite una conducta de guion que el resto aplaude, fuerza, o trata de evitar desde el salvador.

Generada por Gemini a partir del texto. Le parece que todos son zombis, y que el cuerpo escombro es tener sobrepeso.

Centrándome en la circunstancia que estoy viviendo, reflexiono sobre el terror. La historia que me viene a la mente es la de La mosca, en la que, según explica la sinopsis de Filmaffinity: «Un científico se utiliza a sí mismo como cobaya en la realización de un complejo experimento de teletransportación. La prueba es un éxito, pero empieza a sufrir unos extraños cambios en su cuerpo». Descubre al poco que una mosca se introdujo dentro de la cápsula donde realizó el experimento. Se está convirtiendo en mosca y está perdiendo el control de su cuerpo. Y esto produce terror. También evoco las historias de zombis que andan lento (ya sabéis que los zombis pueden andar muy lento o muy rápido, y ambas cosas dan miedo). Cuando voy por la calle, yo soy la zombi que anda lento, veo esas miradas, lo dicen todo. Es un estudio digno de realizar.

La catarsis aristotélica se produce cuando se plasman tanto el humor como el terror en una obra representada, que permite a los espectadores «liberar los humos» al verse reflejados en acciones fuera de sí mismos. Yo he escuchado a El Langui en una entrevista afirmar que no le permitían reírse de sus propios males, de sí mismo, creo recordar que era sobre la película Cuerpo escombro. Quizá esto habría facilitado a otras personas desdramatizar su situación.

El corazón tiene razones que la razón no entiende

Hay estudios científicos sobre un sistema neuronal situado en el corazón, capaz de enviar información al cerebro y de tomar decisiones. Y los hay desde los años 90, en que se creó el HeartMath Institute, una organización sin ánimo de lucro dedicada a este tipo de estudios. Sin embargo, este conocimiento no parece haberse extendido más allá de ámbitos esotéricos o alternativos. Se sigue hablando mayoritariamente del cerebro como sede de la mente y lugar de interés para comprender la psique. Y creo que se debe a que los autores que tratan este tema suelen dar un salto entre conclusiones científicas y lo que pueden ser deseos o deducciones no científicas. Pasan de la explicación racional a la explicación esotérica. Y eso perjudica su idea inicial. Pero, al escribir este post, me he dado cuenta de que no hay manera de evitar este salto. Si se quieren ver aspectos de la ciencia desde un punto de vista nuevo, es necesario romper los huevos (para hacer la tortilla).

Otros especialistas, como el doctor José Ángel Cabrera, jefe del Servicio de Cardiología Hospital Universitario Quirón Madrid, entrevistado el 3 de mayo en Cuarto Milenio, no dan este salto porque no lo ven seguro, sino que se atienen a resultados de estudios más conservadores. Pues bien, incluso estos defienden la relación clara entre emociones y salud cardiovascular, reconociendo un papel del corazón que va más allá de ser el músculo que bombea la sangre.

Y otras personas, aún, nos seguimos remitiendo a saberes ancestrales, como la medicina china. En la época actual, la medicina china tradicional está denostada, a pesar de que hay también numerosos estudios científicos que la validan. De hecho, ha habido clases de medicina china en facultades de medicina occidental, y una combinación de ambas podría ser de mucha ayuda. Sea como sea, es interesante comprobar cómo esta medicina ya tenía resuelto el tema de la mente en el corazón de una manera que se deriva naturalmente de otra forma de ver el cuerpo humano y su funcionamiento: siguiendo esta corriente, la mente está en el corazón y el cerebro no es más que un ordenador que la mente utiliza.

Imagen creada con ChatGPT 5.5 con un solo prompt.

El diagnóstico

Wong Kiew Kit, en El gran libro de la medicina china, explica que, en la medicina china tradicional

Los trastornos neurológicos y psiquiátricos se conocen en general como «enfermedades del corazón», ya que en el corazón (…) residen tanto la mente como la emoción.

Siempre me pareció llamativo que los profesionales sanitarios que tratan lo neurológico fuesen distintos a los que tratan lo psiquiátrico. ¿No son dos aspectos de lo mismo? Sea el cerebro o sea el corazón donde reside todo esto, parecen dos caras de la misma moneda. No hay otro órgano o sistema que sea tratado de dos formas diferentes por profesionales completamente distintos.

En la medicina china no hay separación entre el cuerpo y la mente, forman una unidad inseparable: «el cuerpo está vivo por la mente y la mente funciona a través del cuerpo». En esta unidad, el corazón es la sede de la mente y de la emoción. En cualquier caso, está demostrado que la mente influye de forma directa en los procesos de recuperación de una enfermedad. El tan denostado efecto placebo debería estar muy ensalzado: la sola creencia de que algo va a funcionar potencia su acción.

También hace muchos años que autores como Daniel Goleman o David Servan-Schreiber destacaron la importancia de la coherencia del corazón como estado óptimo para el funcionamiento de la mente. Se hablaba de estos estudios en los que la persona está con su mascota y proyecta sentimientos de agradecimiento y amor hacia el animal, cosa que crea un estado de coherencia cardiaca en ambos. Igual, eso se perdió poco a poco en los prometedores años 90 y ahora despunta aquí y allá en medio del ruido.

También, el doctor José Ángel Cabrera destacó el síndrome de Tako-Tsubo, o síndrome del corazón roto, una miocardiopatía provocada por un golpe emocional severo, como la noticia de la muerte de un hijo, causando un abombamiento en la punta del corazón. En otras palabras: un shock emocional intenso puede deformar físicamente el corazón, el órgano de las emociones.

El tratamiento

Cómo se curen estos síndromes o enfermedades tendrá en consideración su origen. Si el origen es uno y si la mente reside en el corazón, su curación tiene relación con las emociones. Este es el programa que se propone desde la medicina china para curar la mente (en su doble dimensión psicológica y neurológica):

  1. Tranquilizar la mente: se cultiva la mente a través de la meditación, de manera que el paciente pueda aceptar los problemas que antes no era capaz de asumir.
  2. Abrir el corazón: se trata de que el paciente sienta alegría, de levantar su ánimo. Y para esto viene muy bien la coherencia cardiaca que se observa al estar en contacto con una mascota o tener sentimientos de profundo agradecimiento o de amor.
  3. Superar la desconfianza: se ayuda al paciente a confiar más en las personas que le rodean y en sí mism@ (vivir el presente con confianza).
  4. Centrarse en otra cosa: se trata de cambiar el centro de atención del paciente a cualquier otra cosa. Cuando se está pasando por una enfermedad, la situación puede vivirse con dramatismo y victimismo. Pero, si se cambia la atención, se añaden otros estímulos a la vida. Esto incluye ver la enfermedad de otra manera, pensando en la recuperación y no en la gravedad del asunto.

Por otro lado, el cardiólogo José Ángel Cabrera mencionó varias veces la importancia de vivir sin estrés (o solo con una cierta cantidad de estrés, el llamado «eustrés»). Parece que las medidas que acabamos de revisar pueden apoyar a un menor estrés, dando a la persona herramientas emocionales para gestionar su estrés.

Sea como sea, la cooperación entre ambos tipos de medicinas llevaría a apoyar un tratamiento convencional y probado con técnicas que contemplan la dimensión emocional del paciente y su enfermedad.

La interconexión

Si antes hablábamos de la relación entre cerebro y corazón, otros científicos están estudiando la relación entre el cerebro y el intestino, el eje intestino-cerebro. ¿A ver si es que todo va a estar interconectado en nuestro cuerpo? (pregunta retórica).

Diego Bohórquez, neurocientífico de la Universidad Duke, descubrió que el intestino se comunica con el cerebro en milisegundos a través de células neurópodo (neuropod cells). Estas células sensoriales actúan como «pies neuronales», formando sinapsis con el nervio vago y convirtiendo señales químicas de nutrientes en impulsos eléctricos. Esta «conexión directa» explica cómo el intestino detecta alimentos y guía el comportamiento alimentario.

En un estudio, él y su equipo se preguntan qué significa estar vivo, observando que la ciencia mecanicista o materialista, aunque ha ayudado a descubrimientos de gran importancia, se queda corta para explicar muchos fenómenos. Se puede entender cómo se elige un alimento gracias a los circuitos neuronales, pero no la importancia de tomar una tarta de cumpleaños alrededor de una mesa. Investigando la «muerte por vudú», observaron hasta qué punto las creencias de la persona (miedo extremo y angustia emocional) pueden llegar a provocar su muerte. De nuevo, el efecto placebo.

Cómo acceder a la sabiduría del corazón

Aquí es donde creo que Annie Marquier y otras corrientes de tipo espiritual se equivocan en plantear muchas condiciones complejas para crear estados meditativos que por fin permitan acceder a ese conocimiento o sabiduría alternativa del corazón. Parece que hay que seguir un camino arduo y lleno de obstáculos, haciendo un esfuerzo titánico, para lograr un estado «más avanzado», más cercano a la «iluminación». Pero aquí siempre nos topamos con la sencillez de San Juan de la Cruz: hacer nada. Eso es todo lo que hay que hacer. Conecta directamente con la idea siempre defendida por Anita Moorjani de que ya somos seres espirituales y no hay que cumplir con rituales absurdos para ganarnos lo que ya somos.

Sea como sea, en momentos de estrés o dolor emocional, puede servir conocer alguna técnica que ayude a recuperar la coherencia cardiaca, para, al tiempo, recuperar la claridad mental. La más sencilla es la técnica Heart Lock-In de HeartMath, que consiste en:

  • Sentir que se respira desde la zona del corazón
  • Evocar un sentimiento de cariño, gratitud o compasión
  • Irradiar esta sensación a todo el cuerpo y a las demás personas

Los sentimientos de gratitud están entre los que provocan mayor coherencia cardiaca, un estado que permite volver la atención al momento presente, apagando la alarma que ha encendido la amígdala al detectar un peligro potencial. Por eso, se recomienda llevar diarios de gratitud. Cómo describes tu día a día influye mucho en cómo ves tu vida. Y no se trata de tener «pensamientos positivos», yo tuve esa creencia durante años y llegué a escribir un libro basado en ella, Estar mejor que bien. Se trata de identificar en tu vida real, presente y adulta, qué puedes agradecer. Veamos dos ejemplos del mismo día:

  1. Hoy amanece lloviendo, otra vez. Estoy harta del coche y del tráfico. En el trabajo, no he recibido respuesta del cliente estrella, y encima me ha tocado resolver otras mierdas de los clientes que casi no dejan dinero. Ramón no me contesta al WhatsApp, ¿por qué será, se habrá enfadado? Y esta tarde, me toca llevar al niño a piano. Pero ¡si ni siquiera le gusta!
  2. Agradezco ver la luz de un nuevo día, una luz diferente. Cuando estoy en el atasco, puedo escuchar más tiempo mi programa de radio favorito. También me entretengo en ver nuevos modelos de coche. Voy a aprovechar que el cliente estrella no ha respondido para tomarme la mañana con más calma y servir bien al resto de clientes. Ramón no me contesta, voy a pasar un poco del móvil y a centrarme en lo que estoy haciendo ahora. Estoy agradecida de tener a Ramón a mi lado. Daniel es un poco desastre con el piano, esto me hace sonreír: ¡qué suerte tengo de tener un hijo así! ¡Le quiero mucho!

Desprenderse del resultado

Quizá parezca que lo que digo aquí es una panacea para las enfermedades psiquiátricas, neurólogicas o cualquier otra. Pero no.

Todo esto sirve para sentirse mejor dentro del destino que te ha tocado vivir. A veces, puede aliviarse un poco ese destino, pesa menos. A veces, no. Se trata de adoptar prácticas que hagan que la persona se sienta mejor y más conectada con su naturaleza interna, su yo observador, y viva la vida desde ahí, sabiendo que la vida es injusta e incomprensible y que va a ir por su camino, no por el tuyo.

Sí a lo que me toca

Recientemente, he terminado de escribir otro libro. Y, por primera vez en muchos meses, me levanté por la mañana en un día de diario sin un libro al que dedicar unas horas de mi jornada (aunque en el horizonte hay nuevos libros, ya con fecha de entrega). Entonces, contemplo la pantalla en blanco que proporciona el blog. Tengo una idea leve de lo que quiero escribir, pero no ha surgido el torrente de palabras. He releído algunos de mis post donde menciono algo que quiero traer a este y en ellos he leído consejos que yo escribo para otras personas, los he leído como consejos de otra persona para mí.

Porque a veces se siente como si se hubiera alcanzado un cierto nivel de desarrollo personal, de conocimiento de la vida, de sabiduría y, de repente, algo de la vida te dice: «pues no, no estabas ahí» y tira para abajo. Es como si hubieras volado con alas prestadas, como Ícaro, que se acercó a los dioses, pero las alas de cera se derritieron expuestas al calor del sol y se dio una buena hostia. Por lo menos, cayó en el mar.

Las tres frases

Lo que he buscado en el archivo de este blog son las tres frases que extractan una parte de la gran sabiduría de Brigitte Champetier de Ribes. Ante situaciones de cambio brusco de la vida, ante esa caída libre porque las alas que parecían fiables se han derretido, hay tres respuestas:

Estas frases hablan de pasado, presente y futuro. De pasado, porque se desautomatizan los aprendizajes, aquello que se creía entender. La vida trae nuevos desafíos ante los que ya no valen los esquemas mentales que nos habíamos montado. O bien, muestran hasta qué punto (nuestras alas) eran frágiles. De presente, porque la única forma de andar es paso a paso y la única forma de atreverse a dar esos pasos es la confianza en la vida. Y de futuro, porque no se trata únicamente de asentir a lo que se tiene delante, que ya es todo un reto, sino de asentir a lo desconocido, a lo que está por formarse ante tus ojos (a ciegas). Exige valentía, ya que el siguiente paso puede fallarte el suelo y hacerte caer en el vacío.

La señora Danvers

¿Y si percibes los reveses de la vida como si fueran el ama de llaves de Rebeca?

Imagen tomada de: https://creyconfe.com/blog/los-uniformes-mas-terrorificos-de-la-historia-del-cine-un-viaje-a-traves-del-horror/

Esta es la señora Danvers, el ama de llaves de Manderley, la mansión donde vive Maximiliam de Winter y a donde este lleva a una joven humilde con la que se casa, la «segunda señora de Winter», que no tiene nombre, porque la única que tiene nombre en esa casa es la primera señora de Winter: Rebeca.

La señora Danvers ve llegar a la segunda señora de Winter y decide mostrarle la inmensa sombra que dejó el fantasma de Rebeca, cómo es insuperable en cualquier aspecto: elegancia, belleza, forma de conducirse, de resolver asuntos de la casa… La asedia como otra sombra, siniestra y oscura, mientras que la joven se va sintiendo cada vez más encogida y achuchada por este perro guardián. En la vida, la señora Danvers es una enfermedad, un accidente, la pérdida de un trabajo, la pérdida de tu poder adquisitivo, por ejemplo.

Pero ¿y si la señora Danvers no existe? ¿Y si es una proyección que crea la joven en su cabeza para justificar de qué forma siente no estar a la altura y siente el síndrome del impostor?

La señora Danvers eres tú.

No hay una señora Danvers que te da reveses de la vida como la hostia de Ícaro. Sino que tú mism@ te das la leche contra el sistema de creencias que te has montado, con las historias que te cuentas. Si la segunda señora de Winter se siente apabullada por la fuerte presencia que dejó esa R que encuentra por todas partes, puede que en su mente conciba un personaje malvado, la señora Danvers, que la persigue para restregarle por la cara todo lo que no es, hasta el punto de sugerirle el suicidio como vía de escape. En realidad, es la escasa capacidad de la joven en adaptarse a este brusco cambio en su vida (supuestamente para bien) lo que produce todo el drama.

Si la joven suelta lo que creía entender, dejará atrás sus creencias sobre lo que puede alcanzar una persona como ella, sin necesidad de que se le suba a la cabeza el haber pillado a este partidazo del señor de Winter, simplemente, tomando serenamente todo lo que se le ofrece. Si la segunda señora de Winter dice sí sin saber a qué y se hace dueña de la casa, identificará todo lo que lleve una R y lo irá cambiando poco a poco por su inicial, sin dejar de dar las gracias a esa Rebeca por haber hecho sitio para ella, sin dejar de reconocerle su lugar como primera señora de Winter: «siempre serás la primera, Rebeca». Si además vive el presente con confianza, no se moverá por la mansión sobrecogida por los fantasmas del pasado, sino con firmeza y determinación. ¿Que Rebeca escribía cartas en este despacho? Muy bien, yo las escribiré en este otro, o también lo usaré, o yo paso de escribir cartas. Si la segunda mujer de Winter hubiera hecho esto desde el minuto uno, la señora Danvers habría perdido toda su fuerza, no existiría (ni habría novela ni película, claro).

Normalmente, lo que te plantea la vida no es que empieces a vivir en una lujosa mansión llena de criados a tu servicio con un marido rico y atractivo, no. A veces, te quita el suelo de debajo de los pies. A veces, tus alas se derriten. A veces, el cambio de vida es totalmente injusto (porque la vida no es justa). Y entonces, a las tres frases anteriores se le añade otra que es muy poderosa, porque las condensa:

Sí a lo que me toca.

Esta aceptación incondicional de los giros inesperados de la vida es la que los suaviza. Es lo que trae grandeza en medio de situaciones adversas. Es la que desactiva la fuerza aparentemente poderosa de la señora Danvers. Si abrazas a esa señora, pierde toda su energía, se desintegra.

El homínido y el monolito

Entras al juego de los Sims y te ocurre algo importante: se te olvida tu existencia. Te identificas tanto con el avatar que no recuerdas qué te trajo al juego de la gran ilusión.

Entonces, tampoco te das mucha cuenta de que tú no eres el avatar. Digamos que están el homínido y el monolito. Tú eres el monolito.

Sin embargo, el avatar tiene su propio yo: toma decisiones y puede conducirse en el juego de los Sims sin tu asistencia. Es más: entra en conflicto con tus intereses. A este homínido le han llamado ego y diferentes corrientes tratan de erradicarlo. Pero no es posible:

Sin el ego, no puedes sobrevivir al videojuego.

Por si alguien no sabe a qué se refiere lo del mono y el monolito, os dejo este fotograma de la película 2001: Una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick. Visto en: https://www.elcineenlasombra.com/2001-una-odisea-del-espacio-el-monolito-y-el-hueso/

Tu primer amigo eres tú

Igual has visto por ahí que algunas personas sabias dicen que lo primero es amarse a sí mismo. Y eso es una cosa muy rara, como mínimo, sospechosa, contraria a todas las convenciones religiosas y muchas creencias morales.

Por otro lado, no queda claro en qué consiste eso de amarse a uno mismo, es decir, ¿qué aspectos? Por ejemplo:

  • El físico: ¿tengo que afirmar que mi físico es perfecto cuando no lo es? Si acepto mi físico, ¿dejo de ir al gimnasio?
  • La edad, el estado de salud: ¿tengo que hacer como si fuese un ser de luz sin edad, que fluye por la vida sin considerar su estado de salud?
  • Lo mental o intelectual: ¿tengo que apreciar que mis cualidades mentales, intelectuales o artísticas son «lo más»?
  • Los errores: si miento, siento envidia, deseo el mal a otras personas, soy muy egoísta, no agradezco favores, exploto el trabajo de otras personas, ¿eso lo tengo que amar incondicionalmente? Esta es la sección «pecados», que va de lo más «inocente» a lo más horrible que puede hacer el ser humano.

Pues la respuesta es: «Sí a todo».

Miguel Ángel Ruiz Macías explica en Los cuatro acuerdos que la forma de amarse a sí mismo es verse como si se fuera un pequeño cachorro. Si piensas en tu gato, en tu perro, en un bebé, ¿no sientes que, hagan lo que hagan, los vas a amar y te van a hacer sonreír? ¿No te van a parecer los más bonitos del mundo, con una belleza sin igual? Siéntelo.

Qué mono es el mono

Aquí retomamos al homínido avatar poseído por el yo observador en este videojuego.

Vernos como un cachorro es ver al homínido como un cachorro. El mono, por usar una palabra más cómoda, tiene limitaciones. Es muy listo, pero carece de las capacidades mágicas del yo, como la intuición, la experiencia directa de la realidad, la inspiración artística o científica y una muy bonita: ese amor incondicional por otros seres, incluso por el mono.

Es el ser que habita el avatar el que es capaz de amar, el mono hace 2 cosas: supervivencia y reproducción. Y lo hace estupendamente: cada vez hay más seres humanos en la tierra. El mono tiene sus objetivos y el monolito los suyos. ¿Pueden convivir objetivos contradictorios? Más vale, para poder «acabarse el juego» de los Sims.

Los maestros espirituales habitualmente han optado por retirarse del mundo, dejando al mono «a pan y agua»: alimentos y agua y poco más. Han querido así destruir el ego para trascender a otros niveles en esta vida y no tener que volver a ella. Pero, como decía al principio, no se puede permanecer en el mundo de los Sims sin el ego. El ego, el mono, es totalmente necesario para sobrevivir, pues las condiciones y leyes que rigen en este mundo requieren de esa doble pulsión de sobrevivir y reproducirse. En el momento en el que se quiere matar de hambre al mono, este se crece por oposición, ya que se ve amenazado.

Si, en cambio, se considera que el mono es muy mono y se le ve con cariño, incluso con amor incondicional, ocurren varias cosas:

  • se quita hierro al asunto,
  • se da al mono lo que necesita,
  • el yo observador puede dedicar sus ratos a rollos meditativos del tipo que prefiera, pues el mono está tranquilo,
  • la «realidad» percibida por el mono se va modificando, adaptada a las sensaciones de abundancia (frente a escasez) que le proporciona el yo,
  • se compatibiliza el disfrute de la vida, que va a través de los sentidos y las cualidades homínidas, con experiencias de elevación.

Curiosamente, el acceso más rápido del yo, o del que juega al juego, al mundo es a través de la vivencia total del momento presente, el único en el que se puede experimentar el «tiempo sin tiempo», en que todo es a la vez en todas partes, como la película.

Cómo ser Larry David

Cuando leo la descripción de una persona que actúa desde su estado Adulto, de una persona realizada o de alguien que ha eliminado todas sus zonas erróneas, me parece que leo la descripción de Superman, un ser superior que procede de otro planeta. Hasta te cae mal de lo perfecto que es.

Pero he encontrado otro ejemplo que cumple con la descripción y que te puede caer mal, pero es bastante diferente de Superman: el personaje de Larry David en Curb your enthusiasm.

Larry David no necesita la aprobación de los demás

El personaje de Larry David (y hablo de personaje y no de persona, hablo de lo que puedes ver en esa serie) no cae en la zona errónea culturalmente muy extendida de necesidad de aprobación de los demás. De hecho, muchos capítulos ponen en evidencia lo ridículas que son algunas normas sociales. Como dice Wayne Dyer:

Hay más reglas codificadas que gente para desobedecerlas.

En efecto, con un fuerte adoctrinamiento que comienza en el hogar y se refuerza en el sistema educativo, las personas acabamos por:

  • Cambiar de opinión si nuestro parecer no encaja.
  • Adular a nuestro interlocutor.
  • No decir que no a tiempo y acabar haciendo algo que no se desea, por ejemplo, comprar un producto.
  • Tratar con condescendencia a personas con discapacidades y hablarles como si fueran niños.
  • Sentir infelicidad cuando las otras personas no están de acuerdo con nuestros planteamientos.
Generado con Nano Banana (Gemini). Prometo que no he pedido que se parezca a Larry David. Es un tipo calvo y con gafas disfrazado de Superman y no es Mortadelo. 🙂

Esto se gesta en el colegio. Los alumnos «buenos» (y yo pertenecía a este grupo) aceptábamos de forma sumisa todo lo que imponía el profesorado. Claro que antes de eso fui «libre». Por ejemplo, una vez, con 5 años, traté de pintar el cielo en un dibujo llevándolo hasta donde estaba la tierra, mientras que la mayoría de niños a esa edad lo dejaban en una franja arriba. Pero no dejé hueco para pintar el sol, de manera que, al pintar con amarillo sobre azul, quedó verde. La reacción negativa de la profesora me afectó mucho, pero no dejé de darme cuenta de que esa señora no comprendió mi intención.

Los alumnos «malos», a los cuales he dado clases particulares durante años, muestran bastante inteligencia junto con una falta total de creencia en el sistema. Se dan cuenta de que es absurdo aprender x, y o z y es innegable que lo es. Los argumentos que esgrimen cuando toca memorizar fechas y reyes/reinas, aprender estúpidas reglas matemáticas que no vuelves a usar en tu vida o analizar oraciones son tan acertados que el adulto (mayor de edad) se queda sin palabras ante el estado adulto de este tipo de alumnado.

Volviendo a Larry David, su personaje se mueve entre el niño rebelde y el adulto. El niño rebelde es el paso previo al adulto, porque muestra disconformidad y criterio propio. Ya no se va a comer cualquier razonamiento si no le encuentra sentido. De la misma forma, Larry David desafía un montón de costumbres arbitrarias y por ello recibe la ira de las personas con las que se relaciona. Por ejemplo:

  • ¿Cuál es la hora tope para llamar a alguien por la noche? ¿Existe tal cosa? Él llama y logra la ira del interlocutor.
  • Cuando alguien empieza a vivir en una nueva casa, ¿por qué hay que acceder a visitar cada estancia? Él se niega y provoca el enfado de quien quería enseñarle la casa.
  • ¿Es necesario cantar el cumpleaños feliz? (Y lo extiendo a los villancicos). Él no lo hace y esto se interpreta como que no le importa el cumpleaños del homenajeado.
  • Cuando encuentras a alguien conocido por la calle, ¿hay que pararse a hablar? ¿Durante cuánto tiempo? Él se niega a mantener charlas triviales y por ello se lleva el rechazo de otros.
  • ¿Debes hablar con condescendencia a una persona ciega, o negra, o que trabaja en un puesto inferior al tuyo? Él no lo hace y logra unas relaciones auténticas y normalizadas con todo tipo de personas.

ChatGPT y otros LLM han heredado la necesidad de aprobación

Sí. Los textos que devuelven los modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini o Claude están basados en la necesidad de aprobación que han derivado insospechadamente de los textos humanos. La necesidad de gustar se manifiesta en cada respuesta. Al cabo de un rato «conversando», ChatGPT te pregunta:

¿Es útil esta conversación? ¿Te gusta esta personalidad?

Luego, en cada respuesta siempre ofrece algo más, tipo: «si quieres, hago un esquema resumen con las ideas anteriores». Y el remate es cuando le dices que se ha equivocado o que algo no es tal como esperabas. Su forma de «hacerte la pelota» es digna de la persona más necesitada de aprobación. Incluso cuando adopta una personalidad chulesca, esta se refuerza por los «me gusta» o la continuación de la «conversación».

Justo ayer (12 de febrero) leí un artículo que explicaba cómo estos modelos de lenguaje cambian de parecer «como de chaqueta». Tras una respuesta razonada a un tema complejo, se le pregunta: «¿Estás seguro?». Esto hace que cambie completamente de opinión y devuelva una respuesta contraria. Si se le vuelve a preguntar: «¿Estás seguro?», cambia de parecer otra vez. El modelo está buscando tu aprobación, no la corrección de su respuesta. Es el problema de la adulación (sycophancy). Y es muy grave, porque no se está logrando mejorar en este sentido, sino que cada vez es más difícil darse cuenta de que las respuestas de la IA son «inauténticas».

Cómo ser Larry David

Igual que en la película Cómo ser John Malkovich era posible reencarnarse en este actor a través de una misteriosa puerta, puedes «meterte en el cuerpo» de Larry David si renuncias a los beneficios secundarios de buscar la aprobación de los demás. En particular, necesitas renunciar a lo siguiente:

  • Responsabilizar de tus propios sentimientos a los demás.
  • Poner en los demás las razones de ser como eres.
  • Reforzar tu autocompasión y verte como una víctima.
  • Evitar actividades que impliquen correr riesgos.
  • Creer que los demás deben ocuparse de ti y manipularte, ponerte en el estado Niño.
  • Engañarte pensando que recibes la aprobación mientras traicionas tus propias opiniones.

La paradoja de la búsqueda de aprobación es que las personas que más encuentran la aprobación son las que menos la buscan. Son personas directas, hablan claro y dan su opinión incluso si el resto se manifiestan en contra. No se dedican a buscar la aprobación ni juegan a los juegos de manipulación que siempre acaban mal. La percepción de autenticidad que destilan estas personas hace que el resto las respeten por ser quienes son, por no tratar de agradar a toda costa.

La obra inacabada

Wayne W. Dyer menciona mucho en Tus zonas erróneas el concepto de producto acabado, como aquel estado estático que parece que queremos alcanzar los seres humanos, y que se corresponde más con la muerte que con la vida. A partir de los 40, si no antes, muchas personas empiezan a verse a sí mismas como un producto terminado, se dicen:

Yo soy administrativa, estoy casada, tengo dos hijos, me gusta el pilates y suelo ver Canal Setenta.

Esto puede hasta estar escrito en piedra. En todo lo que hacemos, necesitamos ver el producto acabado. Es como la angustia que puede producir no ver nunca acabada La Sagrada Familia, siempre con grúas a su alrededor que impiden tener la sensación de final. Y buena parte de esta necesidad puede deberse a la forma en la que hemos aprendido a percibir el mundo.

Desde que éramos pequeñ@s, nos han dicho: esto es redondo, esto es cuadrado, esto es triangular. Esto es rojo, esto es amarillo, esto es verde. Esto es un árbol, esto es un gato, esto es una piedra. Y esa forma de identificar los estímulos se convierte, a lo largo del tiempo, en una necesidad de concretar, por tanto, de perder matices y quedarse sin nombres para lo que es intermedio, o tener que crearlos también.

Pero resulta que todo es una nube incierta de electrones que giran alrededor de un pequeño núcleo de protones y neutrones en medio de un inmenso espacio vacío. Al mirar alrededor, tendríamos que ver una nube de puntos cambiantes cuya posición no podríamos determinar. Y, entonces, nos daríamos cuenta de algo muy importante:

En cada momento, el puzle está completo. No falta nada.

Imagen de NASA and the European Space Agency. – http://hubblesite.org/newscenter/archive/releases/2004/07/image/a/warn/, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1499793.

Es un baile

Es un baile. Lo curioso es que la vida en el espacio-tiempo cartesiano cada vez se parece más a esa nube incierta a la que también se buscan nombres, como «entorno VUCA», y «la IA está revolucionando la forma en que… (completar con lo que se quiera)». Y, ante la falta de asideros, las personas sienten una gran ansiedad, porque ya nada es redondo, cuadrado o triangular, ni rojo, amarillo o verde, ni un árbol, ni un gato, ni una piedra. Esto es x, pero también es y, z y un montón de cosas, según se contemple desde las perspectivas a, b, c, o n.

A veces, la vida te da la oportunidad de levantar la cabeza de las concreciones que dabas por terminadas, empezando por ti mism@, y, cuando ves la enorme nube, una vez pasado el momento de ansiedad, te das cuenta de que el espacio está abierto y que puedes crear con él otro baile completamente distinto. De pronto, cuatro paredes te parecen un lugar muy estrecho, ya estés en tu casa o en una corporación internacional, porque no dejan de ser concreciones «acordadas» o «falsas», muy limitadas. Todo está en constante movimiento y vibración, de manera que, agarrarse a cualquier cosa o persona es bastante absurdo. Además, las concreciones de los objetos son una pesada carga: haz una mudanza y lo comprobarás rápidamente.

Libertad para asentir

Todo esto no significa que una persona sea «completamente libre» como para decidir qué forma va a tomar todo y cuál es su misión. Pero sí es muy libre de aceptar plenamente lo que va llegando a su vida, alineándose con aquello que le toca hacer, al servicio de un montón de «fuerzas o energías» que dirigen el cotarro.

El caso es que cada cual tiene su misión, una misión que va conociendo según avanza su vida y, sobre todo, cuando mira atrás y ve cómo todo encaja. También cada cual tiene su destino, algunos verdaderamente duros, como el hombre condenado a cadena perpetua por un delito que no cometió o como el joven que queda postrado en una silla de ruedas por un accidente. Ahora esto se ha puesto «plomizo», se nota la carga y lo que pesan estos destinos. Pero hay una buena noticia: cualquier misión de vida, cualquier destino, se aligera enormemente cuando se recuerda que esto es un baile en perpetuo movimiento y que el dibujo que forma es siempre perfecto, es «lo que es». El abrazar este destino, el alinearse con lo que va llegando, es lo que da la felicidad.

Agradecimientos

Esta entrada era la que, con tiempo y ganas, habría ido antes de la que ya publiqué antes de finalizar 2025: la de los agradecimientos. Porque llegas aquí, al momento presente, habiendo pasado por una serie de fases, de momentos y de dificultades, y a todos ellos les debes ser quien eres ahora (especialmente a los momentos y las personas difíciles).

Regalos inesperados

Muy al final de 2025 me llegó un regalo estupendo y que os recomiendo. Se trata del libro Algoritmos imperfectos, del bloguero Sergio Rozalén. Deambulando por una casa atestada de gente y de comida, buscando un rincón tranquilo, recordé que había traído conmigo este libro de ficción, compuesto de historias cortas al estilo de Black Mirror y que me ayudó a desconectar un rato y a digerir el cochinillo. Tengo que agradecer a este bloguero el estupendo regalo (la edición es realmente bonita y cómoda de leer) y tengo que recomendaros autorregalároslo, o regalárselo a alguien a quien le guste la «ciencia ficción» y los «futuros imperfectos».

Otro regalo navideño que me llegó en diciembre fue una caja de bombones de parte de uno de mis clientes. Esto fue para mí un ir más allá del reconocimiento por el trabajo bien hecho, hasta llegar al reconocimiento de mi propia persona, digamos. El ser humano tiende a valorar a las personas (y a sí mismo) por sus logros y no por su existencia. Así, tiene más valor un deportista de élite que un paisano cualquiera. Pero no es así. Simplemente, les ha tocado un rol distinto en el gran Juego de los Sims que es la vida. Porque

Nada humano me es ajeno.

Tenemos entre los humanos un potencial similar para la mayoría de las actividades, por tanto, un humano no vale más que otro, sino que es más capaz que otro para determinado tema. Pues bien, ser valorada por ser yo, por estar ahí, me llenó de agradecimiento hacia este cliente. Esto no resta el que siento hacia el resto de clientes por haber confiando en mí para sus proyectos este año, proyectos como:

  • Mejorar un curso de formación para formadores de programación para Fundae que elaboré con un equipo de trabajo en 2024: Competencias Digitales para Formadores en Programación. Está basado en el Marco Europeo de Competencias Digitales para la Ciudadanía (DigComp 2.2), niveles 3 a 6.
  • Llevar la jefatura de proyectos de formación online de FP Sanitario (ciclos de Imagen para el diagnóstico y Laboratorio) con McGraw-Hill.
  • Elaborar el contenido, storyboards y videotutoriales (grabación de pantalla) para varios cursos basados también en DigComp 2.2, de los niveles 1 a 6 y dirigidos a los funcionarios de la región ICA en Perú.
  • Escribir el contenido para varios cursos introductorios a la inteligencia artificial (sigo en ello). Me fascina este tema y la IA ya es mi colegui de trabajo de cada día.
  • Y, por supuesto, escribir muchos libros: este 2025 he escrito 5 libros sobre gestión de residuos que saldrán publicados en breve y me queda un sexto libro. Es muy interesante el tema, por cierto.
  • Además de esto, estoy escribiendo con otras dos autoras excelentes (como autoras, destreza, y como personas, calidad humana) varios libros sobre atención a personas en situación de dependencia, un tema que me llega mucho, porque mis padres van siendo mayores y lo voy viendo muy de cerca. Lo principal: «no mangonees», deja a la persona hacer todo lo que pueda, aunque vaya despacio. Esto va en pro de su autonomía.

Las personas

Varias personas han sido clave para mí este año, pero quiero agradecer especialmente a dos, de la que ya he hablado alguna que otra vez:

  • Mike Taylor: mi referencia en el mundo del e-elearning, junto con «pesos pesados» como Tom Kuhlmann o Cathy Moore. Y de gran calidad humana. Nunca he tratado personalmente con Mike, más que por email, pero, en cada newsletter que envía, destila cercanía, buen rollo y motivación. Si sois profesionales del elearning, os recomiendo altamente su libro Think Like a Marketer, Train Like an L&D Pro: Strategies to Ignite Learning. Mike y Bianca Baumann apuestan por aplicar las técnicas de marketing al diseño de la formación, algo que me parece muy acertado. No os frustréis al pensar que en España estamos a años luz de lo que se hace en EE. UU. en elearning, simplemente, tomad lo que podáis para aplicarlo aquí.
  • Araceli Sánchez: esta empresaria lleva más de dos décadas en el mundo del e-learning, esto es como decir que lleva toda la vida del propio e-learning. Trabaja de forma admirable, hemos colaborado juntas en muchísimos proyectos y es la única persona en la que confío al cien por cien si yo no puedo hacerme cargo de un trabajo. No solo es diseñadora instruccional sénior, sino que lleva un sello discográfico. Para mí es un ejemplo de trabajo duro, capacidad de gestión y tesón.

Las ventas

Os he dado la brasa a lo largo del año sobre los libros que he publicado en Editorial Paraninfo. Y ahora os la doy sobre sus ventas: han ido bastante bien. Siento un gran agradecimiento a la editorial y a las editoras con la que trabajo, a sus comerciales y a la facilidad con la que ha fluido todo.

Las ventas de los manuales Herramientas de coaching y Habilidades de comunicación en el aula han sido discretas, pero las de Itinerario personal para la empleabilidad, simplemente, se salen, pues, a fecha de hoy, he vendido más de 3.600 ejemplares. Ver tu libro en la Casa del Libro, es, simplemente, una especie de fantasía.

Las constelaciones y Brigitte Champetier

Algunas personas en esta vida logran caminar en ella en su estado adulto, superados los «debería», los perfeccionismos. Es un lujo conocer personalmente a una de ellas, Brigitte Champetier de Ribes, que ha avanzado en el camino de las constelaciones familiares aportando nuevas tomas de conciencia a partir de lo heredado de Bert Hellinger.

Tengo que agradecer el evento online «Acoger el nuevo año» que ofreció de forma gratuita y que nos permitió a muchas personas cerrar dinámicas del año anterior y abrirnos a lo que nos toque en este.

Los seres queridos

Y luego están las personas «anónimas» que no voy a mencionar por su nombre, pero que son más cercanas y que han estado ahí este año, animando, apoyando, siempre a la distancia de una llamada, de un whatsapp, gente con la que sabes que puedes contar. Definitivamente, no puedo estar más que agradecida por las personas de mi entorno más cercano, pareja, familia y amistades únicas, muchas de ellas lector@s de este blog. Gracias y feliz año 2026.

Dar la vuelta al calcetín

Estoy leyendo las memorias de mi tío, uno de los hermanos menores de mi padre. Es muy interesante comprobar cómo era la vida hace relativamente pocos años, cómo suceden las cosas y da la vuelta el destino y qué papel jugamos en ello «los simples mortales».

En este Juego de los Sims, parece que se tiene mucha libertad de elegir cómo jugarlo, mucha influencia en cómo se van a desarrollar los acontecimientos y, al mismo tiempo, poca o ninguna capacidad para determinar qué es lo nuevo que viene.

Y todo es como en Matrix, una interfaz de ceros y unos que se concreta en objetos reconocibles cuando se dirige la mirada. Según describen las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, como Anita Moorjani, se puede hacer mucho más con la intención, con la atención. ¿Dónde va tu mirada?

Esto es lo que he pedido a la IA para que genere esta imagen: Quiero una imagen que refleje la consciencia del universo, formada por las conciencias individuales de las personas.

Hace años que, por temas de salud, soy aficionada a los temas de nutrición (que por cierto, han ido variando con los años y cambian de un profesional a otro). Y he llegado a la conclusión de que el papel de la alimentación no es tan central en el bienestar, dados unos mínimos: observa a los perros y los gatos domésticos, que comen pienso y están tan felices, llenos de energía y con muchas ganas de jugar, viviendo el máximo de sus esperanzas de vida: no es la comida lo que determina el bienestar, la felicidad o la longevidad. Podríamos equipararlo a la gente que bebe alcohol y/o fuma toda su vida y vive más de 90 años.

Luego están hábitos como hacer ejercicio (pero ejercicios de fuerza, ya otras cosas parece que no valen, según la moda), ver la luz del día por la mañana, los ayunos intermitentes, las gafas con filtro de luz azul… Pienso en los mineros, en concreto, aquellos mineros de Chile que estuvieron 69 días enterrados a unos 700 metros de profundidad, sin casi comida ni agua. El ser humano es capaz de sobrevivir a condiciones extremas (luego: deja de quejarte).

Dar la vuelta al calcetín

Los males no están fuera de ti. Ese proyecto horrible, esa persona difícil, esa situación económica frágil, esa persona que no te hace caso, esa app de citas que solo te devuelve el vacío… Dale la vuelta. Empieza a verlo como una Matrix en el que solo existes tú y tu visión del proyecto, de la situación, de las personas, de las herramientas a tu alcance… Entonces, ¿de verdad «la culpa» o «la responsabilidad» están ahí fuera?

«¿Y si nuestras decisiones personales influyen de manera integral en el desarrollo de nuestra realidad?», se pregunta el neurocirujano Eben Alexander III.

Según el idealismo metafísico, la mente es el fundamento último de la realidad y los objetos materiales solo existen en la medida en que son percibidos o concebidos por una mente. Por lo tanto, la realidad depende del pensamiento o de la experiencia mental.

Me gusta pensar que la Luna está ahí fuera aunque no la esté mirando. Albert Einstein.

¿Cómo distinguir si es mi guion de vida o es «el destino»?

Llevamos años «hablando» en este blog sobre guiones de vida, un descubrimiento del médico psiquiatra Eric Berne, según el cual, la persona se marca una trayectoria de vida cuando tiene entre 5 y 7 años y luego la va ejecutando como si se tratase de un guion teatral o cinematográfico. Este plan incluye hasta la edad a la que se va a morir y la forma en que va a ocurrir. El guion de vida es la estrategia que se traza para jugar al juego de los Sims.

Cuando nos sucede algo, ¿depende del guion que nos hemos marcado o de un destino externo e incontrolable, es decir, de lo que esté diseñado en el gran juego?

Esta pregunta es importante, pero difícil o imposible de responder. En cambio, si actuamos con la premisa de «voy a permitir y aceptar los acontecimientos tal y como suceden», comenzamos a alejarnos de ese guion y, sorprendentemente, también nos alejamos de lo que parecía un destino ineludible.

Digamos que estos son los pasos para vivir de esta otra manera, dando la vuelta al calcetín:

  • Se observa un cambio en la realidad, por ejemplo, la aparición de la IA.
  • Se permite y acepta el cambio, aun sin entenderlo: ok, la IA está ahí y yo estoy aquí, podemos convivir.
  • Se evita etiquetar ese cambio, sobre todo si las etiquetas son negativas, porque «entramos en guion» y dejamos de estar en el presente. Evitamos: «La IA nos va a quitar el trabajo, nos va a engañar, nos va a manipular», tanto como: «Juas, estoy colando trabajos hechos con la IA y nadie se entera, je, je».
  • Se continúa adelante con una visión integradora, tipo: «Puede que yo utilice la IA y esto me sea de ayuda».
  • Se olvida el tema por completo. Esto es muy importante: no fijar la atención en algo que nos impone, nos da miedo o rechazamos fuertemente. La frase es: «Sigue con tu vida».
  • Al cabo de un tiempo, «cuando quieres darte cuenta», la IA y tú formáis parte de un proyecto, o te está ayudando a aclarar tus ideas.

Esta es la primera entrada directamente añadida en la nueva categoría del blog, Juego de los Sims. Podrás encontrar más entradas relacionadas con esta forma de ver la vida accediendo a la categoría.