Esos camareros

Ese camarero que atiende los pedidos con plena atención
By Miguel Angel Chong (Own work) 

Llevo un tiempo queriendo hablar de esos camareros que te saludan cuando entras al bar, ya desde la barra, y cuando llegas a ella ya saben lo que necesitas y te lo están preparando.

Estos camareros que no dan la espalda al cliente en ningún momento, que detectan el mínimo gesto de cada cliente y al que atienden de inmediato.

Estos camareros que recuerdan perfectamente el pedido de ocho personas en que cada una pide algo diferente.

Los estás viendo. Suelen ser hombres(*) de unos cincuenta años o más, se les ve muy cómodos realizando su trabajo. Ves el bar lleno de gente, ves que estos camareros no paran de moverse para atender a todos, y ves que lo logran.

Puedo poner hasta algún ejemplo de Madrid. Observa cómo trabajan los camareros en el Brillante en Atocha o en Las Bravas del centro.

(*)También hay mujeres, por supuesto, aunque los que he observado con estas características eran bares atendidos en su mayoría por hombres.

¿Qué se puede aprender de estos camareros?

Aparte de que otros camareros menos avispados puedan tomar nota, creo que cualquiera que tenga un trato con clientes (es decir, cualquiera que trabaje) puede beneficiarse de observar a estos camareros y aprender de ellos. Por ejemplo:

  • A estar totalmente presente, con la atención plena en lo que realmente se está haciendo, que no es fregar platos, ni hacer cafés, ni preparar un bocadillo, es atender a los clientes.
  • A no dar la espalda, a mirar a los ojos. En lugar de ningunear a sus clientes o de hacer como que no ven un gesto insistente de “por favor, cóbrame, que tengo prisa”, estos camareros miran, observan y están la mayoría del tiempo de frente. Incluso cuando están preparando el café o abriendo la caja, se están volviendo para ver si hay “cambios de estado” en sus clientes.

Me llama la atención que camarero en inglés se diga “waiter”, es decir, el que espera.

  • Estar en la aceptación. Estos camareros destilan aceptación de todo lo que llega, de cualquier tipo de cliente, de cualquier circunstancia adversa. No se ponen a mirar el móvil, a suspirar, a abstraerse o evadirse. Mírales, te están mirando.

Mi admiración por esta forma de trabajo viene de muy lejos, en particular porque reconozco que soy la primera que tiene mucho que aprender de ellos. Así que no es de extrañar mi fascinación por el camarero Moustache de la que ya os hablé.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Les has observado? ¿Has observado otras profesiones que te fascinen?

Como siempre, muchas gracias por leer el artículo y por compartir tus pensamientos en comentarios.

¡Felices Fiestas!

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“Me gusta”, caricia estándar en las redes

"Me gusta", la caricia estándar de las redes sociales

En este post analizamos las redes sociales desde el punto de vista del Análisis Transaccional, el campo que venimos trabajando en artículos como los de proceso de guion o los del triángulo dramático de Karpman.

Eric Berne definió el concepto de “caricia” como unidad mínima de reconocimiento que responde a nuestra hambre de estímulos. Necesitamos caricias, y si no las obtenemos, sentimos su carencia.

La palabra caricia proviene del tipo de reconocimiento que obtenemos en la etapa infantil, que es normalmente físico y no verbal: besos y abrazos. Pero también una sonrisa o un saludo con la mano son caricias, y también lo son las palabras que intercambiamos.

Trasladado a las redes sociales, una caricia es un “Me gusta”.

La ausencia de caricias puede llevar a tener dificultades de crecimiento y emocionales, se han realizado varios estudios en hogares infantiles sobre esto.

Así que todos los seres humanos preferimos tener caricias negativas a no tener ninguna: cuando somos niños, preferimos que los padres se enfaden con nosotros a que nos ignoren del todo.

Tipos de caricias

Hay varios tipos de caricias: verbales y no verbales, como hemos mencionado antes, y condicionales frente a incondicionales.

Las caricias condicionales son las que muestran reconocimiento positivo o negativo por lo que hacemos:

“No me gusta el cuadro que has pintado”

Las caricias incondicionales son las que reconocen lo que somos, sea de forma positiva o negativa:

“Me gusta tenerte a mi lado”

¿Qué tipo de caricias son las que damos y recibimos en las redes sociales? Los emoticonos son imitación de caricias no verbales (gestos), mientras que los comentarios serían las caricias verbales. De nuevo, cualquiera de nosotros prefiere recibir comentarios negativos o “No me gusta” a que nadie muestre haber visto o leído lo que publicamos.

La economía de las caricias

Claude Steiner hizo una aportación bastante interesante a la teoría sobre las caricias, y es que, por diferentes razones, vivimos una escasez de caricias basada en las creencias que nos transmiten de pequeños:

  1. No des caricias cuando tengas para dar.
  2. No pidas caricias cuando las necesites.
  3. No aceptes caricias si las quieres.
  4. No rechaces caricias cuando no las quieras.
  5. No te des caricias a ti mism@.

Observa la lista: ¿cuántas veces te guardas un elogio? ¿Por qué piensas que una caricia que has pedido vale menos que una que te dan sin pedirla?

Si seguimos las creencias de este listado, viviremos en la escasez cuando existe en realidad una abundancia de caricias.

Puedes darle la vuelta al listado y aplicarlo a las redes sociales:

La economía de caricias en las redes sociales

  1. Da “Me gusta” si algo te gusta, los “Me gusta”, “Me encanta”, etc. son gratis.
  2. Si quieres que tus amigos visiten tu blog, díselo, no dejes el enlace ralo esperando a que todos entiendan qué es lo que esperabas.
  3. Si buscas reconocimiento, acéptalo cuando llegue.
  4. Si no quieres caricias en la red, no publiques…
  5. Autocaricias: uno mism@ siempre puede darse caprichos y placeres sin tener que estar esperando el reconocimiento de los demás. Eso sí: esto no puede ocurrir online. Deja el dispositivo a un lado, y date un baño, o cómprate un bollo, o empieza con ese libro que querías leer.

Filtro de caricias

A veces, recibimos una caricia, incluso positiva, que no coincide con lo esperado. Entonces la filtramos, “descontándola”, es decir, no recibiéndola.

Por ejemplo, si lo que esperas en una publicación en Facebook es que tus amigos la comenten, no le darás tanto valor a los “Me gusta”.

O si en Twitter lo que esperas es que retuiteen una noticia que has publicado, tampoco le darás demasiado valor a los comentarios.

La riqueza está en dar valor a cada caricia recibida, ampliando el abanico de opciones que esperamos.

Hablaremos más adelante de los descuentos.

¿En cuánto valoras los “Me gusta”?

Probablemente hay caricias de mucha más calidad que recibir un “Me gusta” en las redes sociales.

Lo cierto es que damos más valor a unas caricias que a otras, según de quién vengan y cuál sea su contenido. La intensidad de las caricias es por tanto variable, tanto en su espectro positivo como en el negativo.

Para reflexionar

  1. Piensa en caricias de más calidad que las que puedas recibir en las redes sociales.
  2. Busca esas caricias, pídelas o proporciónatelas tú: esas siempre están disponibles.

 

Estar siempre en lo correcto: el perseguidor

¡Te pillé!

El rol perseguidor es un tipo de comportamiento que justifica un guion de vida, es un rol que aparenta mucha fuerza y vehemencia. El perseguidor siempre está alerta, en busca de aquellos que no están con él, porque eso significa que están en contra (y equivocados), de manera que puede cebarse con el rol victimista e incluso con el rol salvador.

El perseguidor es muy perfeccionista y tiene muy activo su crítico interno, que no duda en proyectar hacia afuera. Lo que logra es ocultar todo atisbo de debilidad que pudiera poner de manifiesto sus necesidades de relajo y disfrute o sus carencias.

El rol perseguidor puede vivirse como un dictador o tirano
De Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. – Archivo General Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores ([1]), CC BY 2.0 cl, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27406280

Características del rol perseguidor

  • Ejerce su poder sobre los demás, como si estuviese en un campo de batalla, debido a su complejo de superioridad.
  • Desaprueba conductas, es el juez de los que le rodean, se siente en posesión de la verdad y por tanto el resto pueden ser señalados por su dedo acusador.
  • A veces se presenta como una víctima de aquellos que no se someten a sus indicaciones.
  • Está a la caza de los fallos ajenos para señalárselos rápidamente, y cuando los encuentra, la emoción que manifiesta es la rabia.
  • Vive en un mundo de blanco o negro: o conmigo o contra mí.

 

¿Cuáles son los beneficios secundarios que obtiene?

  • Obtiene una fuerte sensación de poder: “¡Gané la batalla!”
  • Toma su energía de todos los que están equivocados.
  • Oculta su vulnerabilidad, aparece como un ser intachable.
  • Su perfeccionismo le proporciona aceptación de la sociedad.
  • Se reserva un papel de “ángel vengador”.

Se puede salir del rol perseguidor

Un perseguidor que se siente muy imponente en su papel se está perdiendo su propia vulnerabilidad, y está dejando de lado las ocasiones para relajarse y disfrutar que le presenta la vida, por lo que en el fondo hay una parte de la vida que no está viviendo. Es muy difícil que un perseguidor quiera apearse de una posición tan fuerte, sin embargo, puede tomar conciencia de ello, con el fin de buscar una posición más adulta ante la vida.

Pasos para salir del rol perseguidor:

  1. Cálmate antes de reaccionar. Observa si esa ira que sientes realmente viene de la situación actual o de conflictos más antiguos. Piensa en si has de ser tú quien indique a los demás que están equivocados. Una buena pregunta que puedes hacerte: “¿Cómo me sentaría oír lo que estoy a punto de decir?”
  2. Los demás no necesitan ser controlados por ti, cada persona adulta está capacitada para decidir si lo que hace es o no correcto (e incluso para cambiar de opinión).
  3. Analiza qué es lo que más te molesta de los demás. Muchas veces, lo que molesta ver en el exterior no se reconoce que se tiene en el interior, o bien se desearía tenerlo.
  4. Tu lado iracundo es eso, un lado; eres mucho más que esto. Lo que puedes hacer es identificarlo y ser más consciente de él: los demás no tienen por qué aguantarlo.
  5. Hay una serie de emociones que un perseguidor evita tener, como el miedo o la vergüenza. Puedes trabajarlas, darles cabida, darte cuenta de que son emociones que todos tenemos.

El rol perseguidor se percibe como muy poderoso y es difícil por ello salir de él. Sin embargo, las personas de su entorno acaban por huir de él, si pueden, o bien le dan la razón con el fin de evitar el conflicto, o bien se someten a él en una relación desigual. ¿De verdad quieres eso para ti?

¿Y ahora qué hago?

Si tu proceso de guion es de “final abierto”, tras la consecución de un objetivo hay un gran vacío detrás. Este objetivo puede ser tan a largo plazo como jubilarse o acabar de criar a los hijos, o tan corto plazo como hacer un proyecto, entregarlo al cliente y no saber qué hacer después.

Este tipo de guion tiene algo en común con los guiones “hasta” y “después”: hay un punto de inflexión en el tiempo tras el que las cosas cambian.

 

Por toda la eternidad

Filemón y Baucis vivieron un guion de final abierto convertidos en árboles

El guion de “final abierto” que describió Eric Berne se basa en el mito de Filemón y Baucis (que no de Mortadelo y Filemón): eran una pareja de ancianos que acogieron sin reservas en su humilde hogar a Zeus y Hermes, que adoptaron forma humana. A cambio, Zeus les concedió morir al tiempo y que ninguno enterrase al otro, y cuando murieron se convirtieron en árboles, uno junto al otro, guardando el templo que surgió donde antes estuvo su hogar.

 

¿Cuál es el mandato del guion de “final abierto”?

Detrás de este proceso de guion hay dos mandatos: complace y sé perfecto.

El mandato complace, como ya vimos en los guiones “casi” y “después”, consiste en la idea de que solo podrás estar bien cuando hayas agradado a los demás, cuando hayas sido amable con ellos. Por tanto, has dedicado tu tiempo y esfuerzos a complacer a otros: a tu jefe, a tus hijos, a tu pareja…

El mandato sé perfecto, que también mencionamos en los guiones “hasta” y “casi tipo 2”, es aquel que nos obliga a rectificar continuamente la información que damos y las tareas que realizamos, buscando una perfección que no existe. Por ejemplo, la persona añade continuos incisos a lo que dice o escribe, y a menudo incluye listados:

De esta manera, ciertamente, podemos afirmar que uno, el guion de final abierto también tiene elementos en común con el guion hasta y dos, que difiere del mismo en que es menos coercitivo.

 

¿Cómo salir del guion de “final abierto”?

Si el guion de tu vida no tiene un final escrito, ¿por qué no escribirlo ahora? Puedes hacer lo que quieras con tu tiempo una vez alcanzas tus metas. Llena ese vacío con aquello que no tuviste tiempo de hacer mientras trabajabas o mientras cuidabas a tus hijos. Si tu caso es el vacío tras cada objetivo a corto plazo, planifica de antemano qué hacer una vez lo alcances: puedes premiarte con algún capricho, y puedes pensar en un objetivo mayor.

¡Que me quiten lo bailao!

Disfrutemos ahora, que siempre hay tiempo para todo lo demás.

Es una sentencia aparentemente positiva, y que tiene prescriptores al menos desde el carpe diem. Coger la rosa antes de que se marchite es buena filosofía de vida mientras no responda a mandatos inconscientes que pueden alejar a la persona que la sigue de objetivos más altos. Lo es mientras no se sienta al mismo tiempo que más tarde tocará pagar la cuenta.

El patrón de vida basado en el guion “después”

Se trata del guion “después”, que se opone al guion “hasta”; son exactamente lo contrario. El guion “hasta” nunca llega al momento del disfrute, pues está ocupado en obligaciones. El guion “después” lamentará luego el disfrute, pero por ahora se refugia en él no queriendo la responsabilidad resultado de posponer el deleite. Sabe que sus lujos actuales (comprarse muchos bienes materiales, por ejemplo) le llevarán a obligaciones futuras nada agradables (la cuenta en números rojos, la tarjeta de crédito sin saldo).

El guion después vive con la espada de Damocles sobre su cabezaEl guion “después” se ilustra con el mito de Damocles. Este personaje envidiaba los lujos de la vida del rey Dionisio, y este le invita a intercambiarse por él una noche. Los manjares a su alrededor se le apagan como secados por el fuego cuando advierte sobre su cabeza una afilada espada que pende de una sola crin de caballo. Así lo refleja Horacio en sus Odas:

Para aquel que ve una espada desenvainada sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia, con su refinamiento, no tendrán dulce sabor, y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara, no le devolverán el sueño, el dulce sueño que no desdeña las humildes viviendas de los campesinos ni una umbrosa ribera ni las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros.

Horacio, Odas III, 1

 

El esquema del guion “después”, por tanto, no es tan agradable como aparenta, ya que hoy hay diversión pero mañana caerá la espada sobre su cabeza. Sin perder de vista la espada, el disfrute se vuelve amargo.

En la base de este guion de vida de fiesta aguada está el mandato “complace a los demás”, que ya vimos en el guion “casi”. Y el desarrollo de la idea de complacer a los demás es que solo estarás bien si agradas a la gente. Por ello, cuando dejas de tener energías para agradar, cuando te cansas de ser “amable”, ves caer la espada sobre tu cabeza: solo pueden pasar cosas malas a partir de ese momento.

¿Cómo salir del guion “después”?

Partimos siempre de tomar conciencia, es decir, de darse cuenta de cómo se está actuando, para elegir agradarse a uno mismo. En apariencia, esto es lo que hacía el guion “después”, se agradaba a sí mismo, pero lo hacía “en exceso”, bebiendo de más en la fiesta, gastando de más en la tienda de ropa o de aparatos electrónicos, buscando su propia ruina, creando su propia espada de Damocles.

Al hacerse consciente, el guion “después” se desactiva porque se reparte el disfrute entre hoy y mañana: ya no hay que (des)gastar el dinero, la energía y la vida hoy para lamentarlo mañana, ahora cuido de mí y reparto mi placer a lo largo del tiempo.

Estuve a punto de lograrlo

De los seis procesos de guion que definió originariamente Eric Berne, el guion “casi” es de los más desesperantes. Solo tenemos que atender al mito con que Berne lo ilustró, el del castigo de Sísifo.

Sísifo tenía un guion "casi" y nunca lograba llegar a la cimaEste personaje mitológico fue condenado por los dioses a ascender una montaña con una gran roca muy pesada, pero cuando llegaba, la roca rodaba montaña abajo y Sísifo se veía obligado a volver a comenzar una y otra vez.

Igualmente, la vida de alguien con el guion “casi” consiste en realizar arduas tareas para lograr un propósito y, justo antes de lograrlo, abandona el objetivo sin más. Por ejemplo, estas personas dejan la carrera en el último año, sin acabarla, dejan los libros sin leer los últimos capítulos, huyen de los finales que confirman que un ciclo se cierra y una meta se logra.

Hay autores (Taibi Kahler) que a su vez dividen este guion de vida en dos tipos. El “casi tipo 1” es el descrito, abandona la subida a la montaña cuando está a punto de alcanzar la cúspide, y el “casi tipo 2” alcanza de hecho la cúspide, culmina, logra el objetivo pero entonces se dice:

“No, esto no era lo que yo buscaba”.

Y emprende una nueva subida a otra montaña mayor, sigue ascendiendo con su pesada piedra. Nunca llegará a su objetivo porque siempre lo rechazará por otro más lejano, más difícil.

¿Cómo reconocer al guion “casi”?

La forma de hablar de los que llevan un guion “casi” también “aborta” la misión del mensaje:

  • Empezar a hablar de algo y súbitamente cortarlo y hablar de otra cosa. Por ejemplo: “este es el libro del que quería hablarte. Por cierto, vi una película ayer que te quiero contar…”
  • Hacer enumeraciones positivas y cerrar con un componente negativo, como: “¡Qué bonito está este parque! Se nota que es primavera. Las flores huelen tan bien. Y están llenas de insectos asquerosos”.

 

¿Qué es lo que lleva a una persona a construir un guion de tipo “casi”?

Probablemente, un mandato adquirido en su infancia con el mensaje “complace a los demás”: solo estará bien si dedica su tiempo y esfuerzos a complacer a otros. Puede que además este mandato esté mezclado con “esfuérzate” o con “sé perfecto”.

El cóctel es explosivo: una persona que no es consciente de su guion “casi” se pasa la vida intentando complacer a los demás, y para ello se esfuerza mucho o bien busca la perfección en todos sus actos.

¿Cómo dejar de arrastrar la gran roca montaña arriba?

Desactiva estos mandatos tan exigentes.

Si te has identificado con el “casi tipo 1”, termina esa tarea que tienes entre manos antes de pasar a otra: lee el capítulo final de ese libro. Plancha esa camisa con detalle. Barre la habitación a fondo.

Si eres más bien del guion “casi tipo 2”, celebra tus logros, date cuenta de lo que ya has alcanzado, no te propongas una nueva meta hasta que no hayas reconocido tu éxito con la meta anterior.

En todo caso, se trata de identificar tus conductas automatizadas y de desactivarlas en aras de una conducta plenamente presente, que no repita patrones, sino que responda en cada momento a lo que hay aquí y ahora.

 

Nunca, nunca sucederá…

Cuando tu guion de vida consiste en no lograr nunca tus objetivos

¿Eres una de esas personas que no se dedica a lo que realmente le gusta? ¿Quieres aprender sobre algo pero nunca te apuntas al curso que has mirado tantas veces? ¿Hasta ahora has sentido que perdías todo lo que buscabas lograr?

Quizá sea porque inconscientemente te has creado un guion de vida “perdedor”, que consiste en ponerte zancadillas o autoboicotearte con el fin de confirmar el fracaso. Si te ocurre esto, es importante que sepas que es por muy buenas razones.

¿Qué es el guion de vida?

Siguiendo a Eric Berne, el creador de la teoría del guion de vida, cuando somos muy pequeños decidimos sobre una serie de “detalles” tales como si nos vamos a casar o no, si vamos a tener hijos, a qué edad nos vamos a morir… El guion se fija entre los 5 y los 7 años y después dedicamos la vida a ir buscando aquello que lo confirma. La razón por la que lo creamos es que sirve como estrategia para sobrevivir en el entorno que nos toca.

¿Cómo se estructura el guion de vida?

Esta historia inconsciente que tanto pesa está muy influida por los padres, sin embargo, cada persona hace frente a las circunstancias de forma muy diferente. Los mensajes que recibimos se estructuran en mandatos, contramandatos y  permisos. De forma muy resumida:

  • el mandato es una orden que se interioriza: “Desaparece”,
  • el contramandato es una “orden positiva” que puede compensar a un mandato o funcionar exactamente igual: “Esfuérzate” y
  • el permiso es también una orden positiva, pero que permite salir adelante y no sucumbir a los mandatos: “Sé tú misma”.

¿Qué significa tener un guion perdedor?

Eric Berne distinguió 6 patrones de guion en función de todas estas decisiones, mandatos y permisos. Varios de estos patrones son “perdedores” y uno de ellos es “nunca”, es decir, “nunca podré lograr lo que deseo”.

Si tu guion de vida consiste en no lograr nunca tus objetivos te has trazado un camino que busca fallar, que se juega todo a una carta de un futuro que nunca llega: “Si me toca la lotería…”.

Grabado del mito de Tántalo
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El guion “nunca” parece estar basado en el mito de Tántalo, del cual hay varias versiones. Tántalo es condenado por Zeus a permanecer en un lago del que no puede beber, y bajo un árbol del que no puede comer los frutos. La idea que Berne trata de sacar del mito es la constante sensación de tener a mano la solución al problema y sin embargo no lograr nunca alcanzarla. Por eso, las personas con el guion “nunca” suelen contar sus problemas cada día como si no hubiera posible avance ni solución factible.

Existe incluso un verbo en inglés, “tantalize”, que significa tentar sin esperanza.

¿Cómo salgo del guion perdedor?

Parece un fracaso absurdo no intentar siquiera avanzar, pero quizá no tenemos la llave para abandonar esta conducta. Y sin embargo, la forma más rápida de dejar de repetir un patrón es ser consciente. Ser consciente y actuar; desde el adulto que somos, tomar decisiones. Hoy he leído un cartel en una tienda:

“Los grandes problemas se deben a no tomar pequeñas decisiones”.

Prueba a dar un paso, permítete actuar, eso que estás pensando, eso a lo que siempre le das vueltas, hazlo. Ese es el camino.