Cuando leo la descripción de una persona que actúa desde su estado Adulto, de una persona realizada o de alguien que ha eliminado todas sus zonas erróneas, me parece que leo la descripción de Superman, un ser superior que procede de otro planeta. Hasta te cae mal de lo perfecto que es.
Pero he encontrado otro ejemplo que cumple con la descripción y que te puede caer mal, pero es bastante diferente de Superman: el personaje de Larry David en Curb your enthusiasm.
Larry David no necesita la aprobación de los demás
El personaje de Larry David (y hablo de personaje y no de persona, hablo de lo que puedes ver en esa serie) no cae en la zona errónea culturalmente muy extendida de necesidad de aprobación de los demás. De hecho, muchos capítulos ponen en evidencia lo ridículas que son algunas normas sociales. Como dice Wayne Dyer:
Hay más reglas codificadas que gente para desobedecerlas.
En efecto, con un fuerte adoctrinamiento que comienza en el hogar y se refuerza en el sistema educativo, las personas acabamos por:
- Cambiar de opinión si nuestro parecer no encaja.
- Adular a nuestro interlocutor.
- No decir que no a tiempo y acabar haciendo algo que no se desea, por ejemplo, comprar un producto.
- Tratar con condescendencia a personas con discapacidades y hablarles como si fueran niños.
- Sentir infelicidad cuando las otras personas no están de acuerdo con nuestros planteamientos.

Esto se gesta en el colegio. Los alumnos «buenos» (y yo pertenecía a este grupo) aceptábamos de forma sumisa todo lo que imponía el profesorado. Claro que antes de eso fui «libre». Por ejemplo, una vez, con 5 años, traté de pintar el cielo en un dibujo llevándolo hasta donde estaba la tierra, mientras que la mayoría de niños a esa edad lo dejaban en una franja arriba. Pero no dejé hueco para pintar el sol, de manera que, al pintar con amarillo sobre azul, quedó verde. La reacción negativa de la profesora me afectó mucho, pero no dejé de darme cuenta de que esa señora no comprendió mi intención.
Los alumnos «malos», a los cuales he dado clases particulares durante años, muestran bastante inteligencia junto con una falta total de creencia en el sistema. Se dan cuenta de que es absurdo aprender x, y o z y es innegable que lo es. Los argumentos que esgrimen cuando toca memorizar fechas y reyes/reinas, aprender estúpidas reglas matemáticas que no vuelves a usar en tu vida o analizar oraciones son tan acertados que el adulto (mayor de edad) se queda sin palabras ante el estado adulto de este tipo de alumnado.
Volviendo a Larry David, su personaje se mueve entre el niño rebelde y el adulto. El niño rebelde es el paso previo al adulto, porque muestra disconformidad y criterio propio. Ya no se va a comer cualquier razonamiento si no le encuentra sentido. De la misma forma, Larry David desafía un montón de costumbres arbitrarias y por ello recibe la ira de las personas con las que se relaciona. Por ejemplo:
- ¿Cuál es la hora tope para llamar a alguien por la noche? ¿Existe tal cosa? Él llama y logra la ira del interlocutor.
- Cuando alguien empieza a vivir en una nueva casa, ¿por qué hay que acceder a visitar cada estancia? Él se niega y provoca el enfado de quien quería enseñarle la casa.
- ¿Es necesario cantar el cumpleaños feliz? (Y lo extiendo a los villancicos). Él no lo hace y esto se interpreta como que no le importa el cumpleaños del homenajeado.
- Cuando encuentras a alguien conocido por la calle, ¿hay que pararse a hablar? ¿Durante cuánto tiempo? Él se niega a mantener charlas triviales y por ello se lleva el rechazo de otros.
- ¿Debes hablar con condescendencia a una persona ciega, o negra, o que trabaja en un puesto inferior al tuyo? Él no lo hace y logra unas relaciones auténticas y normalizadas con todo tipo de personas.
ChatGPT y otros LLM han heredado la necesidad de aprobación
Sí. Los textos que devuelven los modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini o Claude están basados en la necesidad de aprobación que han derivado insospechadamente de los textos humanos. La necesidad de gustar se manifiesta en cada respuesta. Al cabo de un rato «conversando», ChatGPT te pregunta:
¿Es útil esta conversación? ¿Te gusta esta personalidad?
Luego, en cada respuesta siempre ofrece algo más, tipo: «si quieres, hago un esquema resumen con las ideas anteriores». Y el remate es cuando le dices que se ha equivocado o que algo no es tal como esperabas. Su forma de «hacerte la pelota» es digna de la persona más necesitada de aprobación. Incluso cuando adopta una personalidad chulesca, esta se refuerza por los «me gusta» o la continuación de la «conversación».
Justo ayer (12 de febrero) leí un artículo que explicaba cómo estos modelos de lenguaje cambian de parecer «como de chaqueta». Tras una respuesta razonada a un tema complejo, se le pregunta: «¿Estás seguro?». Esto hace que cambie completamente de opinión y devuelva una respuesta contraria. Si se le vuelve a preguntar: «¿Estás seguro?», cambia de parecer otra vez. El modelo está buscando tu aprobación, no la corrección de su respuesta. Es el problema de la adulación (sycophancy). Y es muy grave, porque no se está logrando mejorar en este sentido, sino que cada vez es más difícil darse cuenta de que las respuestas de la IA son «inauténticas».
Cómo ser Larry David
Igual que en la película Cómo ser John Malkovich era posible reencarnarse en este actor a través de una misteriosa puerta, puedes «meterte en el cuerpo» de Larry David si renuncias a los beneficios secundarios de buscar la aprobación de los demás. En particular, necesitas renunciar a lo siguiente:
- Responsabilizar de tus propios sentimientos a los demás.
- Poner en los demás las razones de ser como eres.
- Reforzar tu autocompasión y verte como una víctima.
- Evitar actividades que impliquen correr riesgos.
- Creer que los demás deben ocuparse de ti y manipularte, ponerte en el estado Niño.
- Engañarte pensando que recibes la aprobación mientras traicionas tus propias opiniones.
La paradoja de la búsqueda de aprobación es que las personas que más encuentran la aprobación son las que menos la buscan. Son personas directas, hablan claro y dan su opinión incluso si el resto se manifiestan en contra. No se dedican a buscar la aprobación ni juegan a los juegos de manipulación que siempre acaban mal. La percepción de autenticidad que destilan estas personas hace que el resto las respeten por ser quienes son, por no tratar de agradar a toda costa.
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