Quitarse importancia

Nuestro curso sobre hacer lo común y ser una persona normal y corriente está llegando a su fin, pero aún quedan un par de temas en el tintero. Por si no lo habías notado, el objetivo global del curso “haz lo común” es “quitarse importancia“, primo hermano de “desdramatizar”. Estos son los temas que ya hemos tratado:

Es posible que tú seas más como don Quijote que como Sancho Panza. No te preocupes, para eso precisamente tenemos aquí este post.

Portada del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Yo soy diferente

Hay seres que sin saber bien por qué se sienten sin raíces en este mundo. Lo que los demás llaman realidad les parece un espejismo, un sueño confuso y a menudo angustioso. Se sienten condenados a vivir en este mundo como si se tratara de un exilio en tierra hostil. Con nostalgia incurable añoran otra realidad que creen recordar como una patria lejana, sin poder formular nada concreto sobre ella.

¿Te sientes identificado/a? Este texto es del cuento La leyenda de Indicavía, dentro del libro de cuentos La prisión de la libertad, de Michael Ende.

Puede que, como a Jerónimo en este cuento, te parezca que estás en un mundo extraño, ajeno a ti, y que deberías estar en otro, que es el real. La mayoría de las personas se sienten diferentes (y mejores) y la mayoría de las personas son muy iguales entre sí. Podemos sacar estadísticas de todo tipo en las que hay unos valores medios, unas desviaciones respecto a esos valores y unos atípicos, que son los casos fuera de lo común.

Por muy especial que sea una persona, no deja de ser una persona. No hay una persona tan especial tan especial tan especial que sea un dios. Como mucho, podemos decir que es un héroe o una heroína, según sus hazañas.

Quitarse importancia

La modestia es una virtud del ya nombrado en este curso Rafa Nadal, una persona de la que podemos aprender cómo quitarse importancia. Él valora sus grandes hazañas en su justa medida o por debajo de lo que debería.

Es cierto que la autoestima es muy importante para salir adelante en este mundo, y también es cierto que cada vez hay más personas en él, con más acceso a los recursos y a la educación, lo que da como resultado más personas más o menos brillantes, que a su vez lleva a menos personas que destaquen por encima de los demás. En otras palabras, la autoestima no te salva de la dura comparación con los otros miles de millones de humanos.

A los grandes autores, artistas, etc. de antes les habría costado mucho abrirse paso en el mundo actual, donde no es que el de al lado sepa leer y escribir, es que tiene dos másteres y habla tres idiomas. A veces me imagino algunas de las grandes obras universales de los griegos, o de las que tuvimos que leer en el instituto, ahogada en este maremágnum de personas tratando de destacar con sus propias creaciones.

Yo soy como todo el mundo

Tal vez tu caso sea el contrario, en lugar de sentirte como Jerónimo, el niño del cuento que se sentía en tierra hostil, te sientes como pez en el agua siguiendo la corriente. Entonces, es probable que dediques tu tiempo a, como todo el mundo, tratar de recibir caricias (likes) virtuales al publicar auto fotos (selfies) muy semejantes a las de la mayoría. Acaso lo fundamental sea no sentirse obligado/a a publicar fotos semejantes a las de la mayoría, o visitar las redes sociales que visita la mayoría, para seguir siendo igual que la mayoría.

Desdramatizar

Por último, quitar hierro a nuestros propios asuntos es un reto que proponemos desde el curso “haz lo común”. Lo cierto es que el drama está a la orden del día: es una buena forma de hacer que nuestro tema destaque un poco por encima del resto. Estamos deseando compartir dramas de todo tipo. Cuanto más nos obsesionamos con estos dramas, más grandes se hacen. Es curioso, pero si una persona afirma que cuando va por la calle le miran mal y con odio, por alguna razón acaba recibiendo ese tipo de miradas.


En conclusión, cada uno sale adelante como puede, va haciendo aquello que considera que toca, y a veces logra unos “likes” de aliento para continuar su camino. El mundo de hoy día no permite mucho más, y elevarse sobre la media te convierte en un atípico, cada vez menos probable, un bicho raro de la estadística, y que sigue siendo una persona más, como decíamos.

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