Haz lo común

“Haz lo común” no es el mensaje que recibes desde que tienes uso de razón. El mensaje que recibes es:

Haz lo extraordinario

Se trata de destacar. Hay mucha competencia ahí fuera, ¿qué es lo que te distingue de los demás? ¿Por qué te vamos a contratar a ti y no a otra persona?

Bien, pues hacer lo extraordinario es fuente de todo tipo de desdichas.

Estos mensajes empiezan realmente antes de tener que incorporarte al mercado laboral, empiezan de pequeños. Puede que de pequeño entrases en competición con los de tu clase, con tus hermanos o con el mundo.

Si además eres como yo, con un tipo de personalidad menos frecuente de lo habitual, en mi caso INFJ, tienes más papeletas para pensar que estás destinado a ser alguien especial en el mundo.

La mentalidad de la escasez

La competitividad se enmarca en una mentalidad de la escasez: no hay para todos, por lo que has de luchar. En las empresas, el mensaje es el mismo, o te diferencias por calidad o te diferencias por precio. Y ahora que cada uno de nosotros es una empresa (un emprendedor), pues necesitamos que algo nos haga extraordinarios.

Otro mensaje que se mueve en la sociedad y en línea con el anterior es que debemos estar en mejora continua, por siempre, no hay final. Las empresas siempre tienen que crecer, los individuos siempre tienen que perfeccionarse, ya no te puedes relajar ni acomodar a ninguna edad, simplemente debes tratar de ser mejor (no eres lo suficientemente bueno).

Foto de Rafael Nadal
“Foto de DAVID ILIFF. Licencia: CC-BY-SA 3.0”

El ejemplo clásico, y toda mi admiración para él, es Rafa Nadal. No en pocos cursos sobre liderazgo para directivos se pone como ejemplo a Nadal. Lo que pasa es que Nadal es una persona extraordinaria, fuera de lo común, fuera de “la normal” estadística. Por eso es el número uno y por eso solo hay un Nadal. En términos estadísticos, es un atípico.

¿Demasiado talento?

Existe un problema hoy en día: el mundo se ha hecho muy grande, está muy lleno de gente muy extraordinaria, y como el talento rebosa por todas partes, destacar (ser un atípico) es todavía más difícil. Esto hace que tu gota de originalidad, creatividad, ingenio y diferenciación caiga en el piélago del mundo digital y desaparezca. ¿Y entonces qué haces?

Hay dos opciones: aceptar que tu “yoidad” (como decían en una película) es tan exótica como la de cualquier otro y seguir con tu vida, o bien seguir dándole vueltas y buscando las formas de ser diferente.

En El centro se distingue por su levedad, Bert Hellinger cuenta la historia del gran Orfeo, famoso y desdichado, y el pequeño Orfeo, desconocido, con una vida corriente pero que murió “viejo y saciado de vida”. Ambos se dedicaban a la música, el gran Orfeo atrayendo masas y el pequeño Orfeo cantando con su guitarra en pequeños bares. Algo así.

Hay más historias en este mismo libro, todas ilustran la idea de que la felicidad es paradójica, y a veces está en un sitio diferente a aquél en que estamos buscando.


Te deseo un fin de semana común, en el que no necesites crear una imagen de éxito para las redes sociales y las aplicaciones de ligar, en la que tengas que aparecer escalando, esquiando, buceando, en Nepal, en la muralla china, en un bazar árabe, sobre un camello, en fin, algo un poco más ordinario.

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4 respuestas a “Haz lo común

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