La próxima normalidad

Este artículo es una traducción de The next normal, escrito por el experto en e-learning Ryan Tracey y por otra serie de expertos de diferentes países.

He tratado de ser lo más fiel posible al texto y añadido notas aclaratorias cuando lo he visto necesario, si bien traduttore, traditore. He traducido Learning&Development como formación, el sinónimo más comprensible y utilizado en España.


La pandemia del COVID-19 marcó el comienzo de una nueva normalidad para los profesionales de formación, ya que se envió a millones de personas a sus casas a teletrabajar.

Si bien muchos de nosotros habíamos estado ofreciendo durante años cursos online y otras alternativas a la capacitación en persona, de repente nada se podía realizar en un aula tradicional; y, como colectivo, nos hemos visto obligados a trasladar la formación al entorno online.

Tuit que dice: "De pronto, la gerencia está interesada en el aprendizaje autodirigido digital"
[De pronto, la gerencia está interesada en el aprendizaje autodirigido digital]
Sin embargo, a pesar de mi tuit irónico, el aprendizaje autodirigido digital no se ha convertido en la norma. Por el contrario, la respuesta convencional a las circunstancias cambiantes parece haber sido convertir las clases presenciales en seminarios web (webinars). No soy anti-webinar per se, pero debo admitir que estoy un poco decepcionado por nuestra propensión a perpetuar ciegamente los viejos enfoques en otro medio.

Al igual que la capacitación presencial, los seminarios web tienen su lugar, pero me atreví a soñar que nuestro aislamiento masivo podría generar soluciones más creativas más allá del mismo hombre con un sombrero diferente.

O tal vez estoy siendo demasiado rápido en juzgar. Solo han pasado unos pocos meses desde el confinamiento, y todo el mundo ha estado luchando para mantener la continuidad del negocio. Quizás la “nueva normalidad” sea meramente a corto plazo; quizás con el tiempo nuestras soluciones se diversifiquen.

Mirando más hacia adelante, me pregunto qué sucederá cuando los gobiernos alivien las restricciones y regresemos a la oficina. ¿Volveremos a nuestras formas anteriores o el genio está fuera de la botella?

Por supuesto, nadie puede saberlo con certeza, así que hice lo siguiente mejor: inspirado por el experimento de las gominolas en el frasco [en el que invariablemente la estimación del grupo es superior a la gran mayoría de las conjeturas individuales], decidí someterlo a la sabiduría popular. Específicamente, invité a una lista restringida de profesionales de la formación de todo el mundo para responder la siguiente pregunta:

¿Cómo afectará la pandemia del COVID-19 a la formación a largo plazo?

Aquí están sus respuestas…

Una mano de un alumno mueve el ratón mientras deja su mascarila FFP2 sobre la mesa.

Taruna Goel (Canadá)

«Lo que despierta mi curiosidad es el impacto de la cuarentena, el distanciamiento social y el teletrabajo en la memoria, la cognición, el aprendizaje y el comportamiento. Por mucho que la tecnología nos esté ayudando a corto plazo, ya estamos viendo el impacto de demasiadas videollamadas sincrónicas en forma de “fatiga del Zoom”.

La formación necesitará explorar críticamente los desafíos del teletrabajo y el aprendizaje a distancia. La formación en el lugar de trabajo deberá guiarse por investigaciones basadas en la evidencia que consideren factores que incluyan la distracción en línea, la fatiga del portátil y la productividad laboral junto con la salud mental de los empleados, el bienestar emocional y los niveles de estrés en un mundo pospandémico impulsado por la tecnología.

Si trabajar de forma colaborativa, desde la distancia, es la nueva normalidad a largo plazo, requerirá de la adquisición de nuevas habilidades, actitudes y mentalidades para un rendimiento laboral óptimo. La formación necesitará tomar la iniciativa y permitir el desarrollo de estas habilidades, actitudes y mentalidades. La formación necesitará crear canales de aprendizaje, crecimiento, comunicación e intercambio y ayudar a los empleados a aprender nuevas formas de trabajar de manera eficiente y efectiva.

Esto no significa más e-learning (aprendizaje electrónico), seminarios web virtuales y videoconferencias. En su lugar, espero ver la formación intervenir como el curador del aprendizaje y el conector de experiencias compartidas, permitiendo a los empleados ser más autónomos y autodirigidos en sus viajes de aprendizaje continuo».

Mike Taylor (Estados Unidos)

«Después de pasar por la experiencia de esta pandemia, creo que uno de los aspectos positivos de la formación será que habremos intentado muchas nuevas formas de pensar. Realmente no hemos tenido otra opción, ¿verdad?

Uno de los cambios más importantes debería ser un cambio del enfoque tradicional en las existencias estáticas de conocimiento (una mentalidad de curso) a la consideración de los flujos de información. Los cursos requieren mucho tiempo, son caros y la mayoría de ellos comienzan a quedar obsoletos tan pronto como se crean.

Con la velocidad del mundo actual y la reducción de la vida útil del conocimiento, deberíamos permitir que nuestras organizaciones actualicen continuamente su conocimiento al participar en flujos relevantes de conocimiento nuevo. Para citar a Mark Britz, “la expectativa tiene que cambiar a donde muchas personas crean y consumen, aprendiendo juntos continuamente”.

Eso significa hacer más curación de contenidos por parte de expertos. Significa ayudar a los expertos a aprender formas eficientes de trabajar en voz alta (work out loud) y compartir lo que saben. Significa ayudar a todos a “aprender a aprender” y a apropiarse de su propio proceso de gestión del conocimiento.

Piensa en el conocimiento como en un virus. A diferencia del coronavirus, en realidad queremos que se propague rápidamente. Deberíamos ampliar los canales para ayudar a las personas a tener conversaciones sobre lo que están aprendiendo. ¿Cómo podemos usar la tecnología para poner a las personas en los mismos espacios digitales para ayudar a que el aprendizaje “se vuelva viral”?

En lugar de simplemente replicar las experiencias del aula en un entorno en línea, esta es una oportunidad para cambiar nuestro pensamiento y considerar un amplio espectro de alternativas. Nunca habrá una mejor oportunidad para aprovechar las herramientas sociales como Microsoft Teams, Yammer, Jive, etc. para desbloquear el conocimiento atrapado en las plataformas LMS (Learning Management System) y otros almacenes de información en toda la organización. Esa es solo una de las muchas posibilidades. Mira fuera de tu organización para ver lo que otros están haciendo. Lo importante es probar cosas nuevas… experimentar con ideas nuevas y mejores. Llámalo “piloto”, ¿no es todo ahora un piloto? Pide perdón en lugar de permiso. Simplemente hazlo.

En nuestro nuevo mundo, la habilidad de aprender se está volviendo más importante que nunca. Como dijo Jack Welch una vez, “la capacidad de una organización para aprender y traducir rápidamente ese aprendizaje en acción es la ventaja competitiva definitiva”».

Mayra Aixa Villar (Argentina)

«Soy una persona muy optimista y positiva, pero me temo que la COVID-19 se quedará con nosotros por mucho tiempo, desafortunadamente. Y esto afectará en gran medida a la formación y capacitación presencial.

El desafío para los profesionales de formación es comenzar a pensar en formas más creativas de ayudar a las organizaciones e instituciones a hacer que el aprendizaje digital no solo sea más atractivo sino también más accesible para todos a medida que nos adaptamos a esta nueva normalidad.

Sé que siempre hablamos de crear una experiencia en línea más atractiva, pero esta vez será más que un deseo. Piensa en todas las clases que solían ser cara a cara y estaban diseñadas de esa manera por una razón específica. Clases donde los alumnos necesitan hacer prácticas o clases donde la interacción cercana con un mentor o un tutor era absolutamente necesaria para que los alumnos completaran con éxito una tarea. Las organizaciones e instituciones ahora necesitan soluciones rápidas y creativas para poder ofrecer educación en línea y compensar de forma efectiva la falta de interacción entre los profesores y los alumnos.

Además, debemos comenzar a pensar más allá de los entornos de aprendizaje tradicionales y comenzar a considerar las condiciones y características de los alumnos en diferentes países. Cargar un documento en una plataforma o realizar un seminario web no es una solución. Los profesionales de la formación deben considerar, más que nunca antes, las restricciones que pueden enfrentar algunos alumnos. Hay personas que no tienen acceso a Internet, que no poseen una computadora, que no se sienten cómodas usando la tecnología. Aún así, debemos poder ofrecer recursos educativos a estos niños, adolescentes y adultos que no podrán asistir a clases presenciales.

Creo que los profesionales de formación tendrán que liderar el camino en términos de remodelar los métodos de difusión para hacer que la educación sea más efectiva, atractiva y accesible para todos».

Ger Driesen (Países Bajos)

«Creo que a la larga, no tanto. La crisis del COVID-19 será “solo un atípico” en la historia. Tendrá un gran impacto como un “marcador de generación” en la mente de aquellos que sí tienen la experiencia “dura” ahora. Será un gran evento “¿recuerdas 2020?” del que hablaremos durante muchos años. Pero desde un punto de vista práctico real tendrá un impacto menor en la formación.

Primero, habrá un “impulso” a todo el “aprendizaje en línea” como vemos ahora. Durante esta etapa de pánico, aceptaremos soluciones en línea que son lo suficientemente buenas por ahora, pero no a largo plazo. Los profesionales de la formación (incluidos los proveedores) que estaban “preparados” (ya pensaban y experimentaban con todo tipo de cosas en línea) se beneficiarán de la situación actual.

En parte, la formación que ya había pasado al entorno online, para temas y situaciones que tienen sentido, permanecerá online. Las empresas y los alumnos que dudaron ahora tendrán la experiencia de que puede funcionar “bien”, a veces incluso mejor, y se darán cuenta de que es más práctico y eficiente aprender en línea y querrán seguir haciéndolo de esa manera.

Pero también habrá una “recuperación”. Las personas eran, son y serán “animales sociales” y siempre apreciarán y valorarán los eventos cara a cara de la vida real relacionados con otros temas de aprendizaje. Mi predicción (que he compartido durante aproximadamente 2 años) de que la “formación tradicional en aula” será un tema “candente” en el futuro cercano podría recibir un impulso pronto.

Para recapitular: nos ayudará a lograr una distinción más clara y una elección deliberada sobre qué tipo de formación necesitamos/queremos hacer online y qué parte hacer presencial, y encontrar mejores y bien consideradas formaciones “mixtas” (blended) con el tiempo.

Hay una cosa más y de hecho un deseo que me gustaría añadir. Para muchas personas, la vida se ralentizó durante la crisis. Ir más despacio es genial para aprender. Espero que se aprecie más el ir más despacio de vez en cuando y también se convierta en un componente básico de las soluciones de aprendizaje. ¡Mantente saludable, cuídate, sigue aprendiendo!»

Belén Casado (España)

«Esa es una pregunta difícil, ya que nunca podemos decir cómo será el futuro. Pero creo que los profesionales tratarán de seguir trabajando desde casa y asistir a cursos a través de herramientas como Zoom.

Lo que he visto durante la pandemia del COVID-19 es que las personas valoran poder interactuar con los demás. Por lo tanto, los alumnos valoran la interacción tanto con sus profesores como con sus compañeros. Esto NO sucede en el típico curso de hacer clic y leer, es por eso que siempre tuvo una alta tasa de abandono.

Los alumnos también valoran mucho ver a sus profesores en vivo, incluso si la calidad de la imagen no es tan buena o si de fondo se ve su propia casa. Hemos gastado mucho dinero en el pasado creando vídeos profesionales que no eran tan atractivos, ya que estaban hechos con actores que solo leían un contenido.

No es solo que los cursos de hacer clic sean aburridos, o frustrantes si están bloqueados, es que los alumnos necesitan ver “personas” que estén “vivas” y se perciban como humanas, que los motiven a asistir a un curso. En cierto modo, ver a sus profesores los hace sentir “vistos”.

Entonces, si queremos tener éxito en el nuevo mundo del e-learning, creo que necesitamos añadir más interacción en vivo, especialmente poniendo a los alumnos en el centro de esta comunicación, es decir, con la entrega de tareas en vídeo o en forma de seminarios web. De esa manera, serán realmente vistos».

Gautam Ghosh (India)

«Hay dos aspectos: en el contexto empresarial más amplio, a medida que la mayoría de las empresas luchan por la supervivencia, muchas de las intervenciones tradicionales de aprendizaje a largo plazo quedarán en suspenso, especialmente aquellas que son presenciales y cuestan mucho dinero. Estas podrían desplazarse a una mayor oferta de contenido online, sin embargo, a corto plazo, esto podría llevar a una mala experiencia para el alumno, especialmente si el profesor es nuevo en la facilitación online y trata de replicar el modelo tradicional.

En segundo lugar, a largo plazo, espero que la función de la formación se transforme en una parte mucho más integrada del viaje de crecimiento del empleado y de la empresa. Muchos empleados están mejorando y elaborando sus viajes profesionales con sus propias manos y la formación necesita tener una conversación más profunda sobre cómo construir esta comunidad de alumnos dentro y fuera de los límites de la organización».

Ryan Tracey (Australia)

Y ahora volvemos a mí.

Estoy de acuerdo con mis colegas expertos en que la respuesta a corto plazo a la pandemia del COVID-19 ha sido una reacción instintiva. Pero eso es comprensible. El movimiento se demuestra andando(*), por lo que es perfectamente lógico que usemos las herramientas a nuestra disposición (como una plataforma de seminarios web) para satisfacer nuestras necesidades urgentes de formación.

También estoy de acuerdo con el consenso de mis colegas en que la sofisticación de nuestra oferta de servicios evolucionará. Para seguir siendo eficaces, nuestras soluciones deben ser más accesibles, mixtas (blended), seleccionadas (curadas), sociales, interactivas, reflexivas y auto navegables.

Y siento que es importante reconocer que los desafíos del aprendizaje a distancia no se disiparán cuando regresemos a la oficina. Habiendo detectado yo mismo el error de trabajar desde casa, estoy dispuesto a dividir mi semana más adelante, y estoy seguro de que no seré el único. Eso significa que, si bien volveremos a poner clases presenciales en la agenda, aún tendremos que atender a nuestro público objetivo desde la distancia.

Así, en medio de la tragedia humana, esta crisis puede generar un destello de bondad: una provocación para cambiar la formación para mejor.

La próxima normalidad.

(*) Benjamin Franklin dijo: “Bien hecho es mejor que bien dicho”. De ahí nace la expresión en inglés “Hecho es mejor que perfecto”, que hemos traducido como “el movimiento se demuestra andando”.

El objetivo del aprendizaje

El día del libro me regalaron Clásicos para la vida, un libro de Nuccio Ordine.

A pesar de tratarse de un libro sobre los clásicos de todos los tiempos, desde el principio estamos leyendo a un profesor de vocación.

Así, en su prólogo, el autor habla sobre pedagogía. Al leerle, me he dado cuenta de que quizá en algún momento he compartido su forma de pensar, pero ahora no lo hago, o no en todos los aspectos que expone.

¿Qué dice Ordine?

Saber enseñar o dominar la materia

Nuccio Ordine señala que es fundamental dominar la materia para poder enseñar.

Si no se domina esa literatura específica, ningún manual que enseñe a enseñar ayudará a preparar una buena clase.

Esta fue la primera frase que subrayé, porque, desde mi punto de vista, saber enseñar (y saber comunicarse) es más importante que dominar la materia. El rol del profesor ha cambiado, ha pasado de ser la autoridad y el experto del que mana todo el conocimiento a ser un facilitador y un comunicador en posesión de técnicas pedagógicas. Así, la “buena clase” está formada por varias fuentes de conocimiento, aparte del profesor.

Esto no significa que el formador pueda impartir una clase si ignora por completo una materia. Lo deseable es que la conozca en la mayor profundidad. Pienso sin embargo que, si tenemos que elegir qué pesa más, el docente tiene que saber enseñar “de lo que sea”, y esto es conocimiento de pedagogía, metodologías y comunicación.

Amar lo que se enseña

Un estudiante recorre una biblioteca con un libro en la mano

Otro aspecto que Ordine destaca en su prólogo es la importancia de amar lo que se enseña. Nos dice:

No se puede hablar al alumnado sin amar lo que se enseña. Una pedagogía rutinaria acaba por matar cualquier forma de interés.

Es cierto que es mucho más difícil comunicar algo que no se ama, pero es posible. Pensemos en los actores: un actor tiene que interpretar a Hitler pero no ama a Hitler, es más, lo detesta. No digo que un profesor sea un actor… pero hay algunas trazas. El formador en el aula, por comunicar interés en la materia, puede utilizar todo tipo de recursos, sin que esto implique su amor por ella. Dependerá de “las tablas” que tenga, y volvemos a la comparación con el actor.

Ademas, pienso que las dos frases de Ordine no pueden ser consecutivas, una no implica a la otra. De la falta de interés al amor por la materia hay un gran trecho. La pedagogía rutinaria se hace cuando no hay interés por parte del que enseña no tanto en la materia, sino en los alumnos.

¿El objetivo de la enseñanza debe ser la profesionalización?

Esta es la pregunta fundamental que subyace en su prólogo y que hace comprender su rechazo a la formación online. Solo tenemos que leer:

formar pollos de engorde criados en el más miserable conformismo…

Aquí, dolorosamente, profesor Ordine, es donde en otra época habría estado de acuerdo con usted, pero ya no.

Yo disfrutaba enormemente de estudiar cuando era pequeña. Lo que contaban los profesores se me quedaba grabado, no tenía que memorizar ni repasar. Estaba fascinada.

Sin embargo, aquello que estudié, ¿adónde ha ido? ¿Me ha servido de algo escuchar datos sobre decenas de autores de distintos siglos? Los datos no, recuerdo las anécdotas. ¿Aprender a hacer la raíz cuadrada? Ahora no sabría por dónde empezar, pero sí me quedo con la capacidad de razonamiento lógico que dan las matemáticas. ¿Saber fechas de nacimiento y muerte de reyes? Lo que sí veo importante es recordar la relación entre los siglos y las épocas.

Considero importante conocer la literatura, la filosofía y la historia. Dice Ordine:

El estudio de la literatura, la filosofía y la historia será una inspiración para que los jóvenes busquen una vida plena, una vida que incluya hacer aportaciones creativas e innovadoras a la sociedad.

No puedo estar de acuerdo en que el estudio de las asignaturas de humanidades per se implique que los estudiantes sean más creativos. Quizá lo puedan ser más con asignaturas como las matemáticas, la robótica o con juegos “profesionalizados”.

Todo depende de cómo se enseñe. Y volvemos a la metodología y a las dinámicas elegidas.

La elección de la carrera

Ante la elección de una carrera universitaria, [los alumnos] se sienten desgarrados por un terrible dilema: ¿qué hacer?, ¿seguir libremente sus intereses o dejarse condicionar por una opción basada exclusivamente en las oportunidades del mercado?

Yo hubiera agradecido que las materias tuvieran un mayor contacto con la realidad del mercado laboral, no solo cuando estudiaba en el colegio, sino especialmente en la carrera. Hice una carrera aparentemente utilitaria, Económicas. Sin embargo, muy pocas personas son realmente “Economistas”, ya que este saber es fundamentalmente teórico.

En las empresas se hace contabilidad, se recogen datos y se organizan en distintas cuentas. Nada que ver con las distintas teorías macro y microeconómicas. Así, un recién licenciado en la carrera que yo estudié no tiene mucha idea de qué hacer en el mercado laboral. ¿No es esto importante? Yo diría que es crucial.

El destino individual

Dice Ordine que:

…quien ha cursado con pasión disciplinas consideradas «sin futuro» ha tenido, a veces, muchas más posibilidades de realizarse.

Pienso que el destino de cada uno tiene muy poco que ver con las disciplinas que se han cursado. Me gustaría ponerme de ejemplo de nuevo: yo no me he realizado ni como economista ni como “literata”. Cursé con pasión, usando las palabras de Ordine, la carrera de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, una carrera sobre la belleza de la obra poética.

Y mientras la cursaba, podía observar con claridad cómo no iba a poder dedicarme a nada relacionado con ella.

Mi realización ha ido por el camino que la vida me ha marcado, y pienso que habría dado igual lo que hubiera estudiado, si bien todo me ha servido para algo.


Retomaré las reflexiones de Ordine en otro post, porque dan para más.

¿Cuál es tu experiencia? ¿Te ha servido lo que has estudiado? ¿Crees que es más importante un aprendizaje humanístico o uno utilitario? ¿Eres profe y estás totalmente en desacuerdo conmigo? ¡Cuéntame! 🙂

 

 

 

 

 

Formación online vs. marketing digital

La formación online puede optimizar sus contenidos

Tengo la suerte de trabajar en dos sectores aparentemente similares: la creación de cursos online y la redacción y traducción de textos de marketing. Ambos consisten en buscar la mejor forma de comunicar algo a alguien. Es una comunicación por escrito y el destinatario está identificado con el nombre de “alumno” o de “potencial cliente”.

Hasta ahí las características en común.

La forma en la que se redactan los contenidos para cursos online es totalmente diferente, yo diría contraria, a la forma en que se redactan para marketing online.

Cómo es la redacción de cursos

La formación online puede optimizar sus contenidos

Aun hoy día, y después de haber conocido la gamificación, el aprendizaje informal y la necesidad de distinguir los cursos de desempeño de los cursos de información con el fin de producir resultados, lo cierto es que la redacción de los cursos online es generalmente ineficiente.

Ineficiente quiere decir desconocer al destinatario del mensaje, creando cursos “talla única” para todos los posibles alumnos, incurrir en verborrea escrita, dirigirse al alumno como si no fuese adulto adoptando un molesto tono paternalista, arengar y añadir un exceso de información innecesaria.

Yo en ocasiones también hago esto. Que me perdonen los alumnos presentes y futuros, siempre desconocidos. Trato de aliviar al máximo su pesar, reduciendo el número de pantallas en el típico curso pasapáginas, en que además se tortura al alumno mostrando cuántas pantallas le quedan por ver y bloqueando su avance. Sin embargo, muchos clientes piden esto, porque están todavía centrados en medir los resultados de una formación por el número de horas que dura y por el número de alumnos que la realizan (sufren).

Cómo es la redacción de marketing online

La redacción de marketing digital va al grano, se dirige a un posible cliente muy segmentado, por ejemplo, es una mujer de entre 25 y 34 años, con gusto por lo saludable y hábitos de compra en páginas de comercio electrónico, se descarga apps para estar en forma, etc.

Si sabemos a quién nos dirigimos, podemos adaptar el mensaje a ese destinatario al máximo, ofreciéndole algo que le puede interesar en base a sus hábitos y aficiones.

Quitamos toda la posible verborrea, minimizamos el mensaje, tiene que ser suficiente pero no largo ni pesado, y ha de entenderse con claridad. La economía de palabras es clave. El cliente es soberano, se le habla como a un adulto.

¿Cuál es la buena?

Evidentemente, por su sensibilidad a las necesidades del receptor, la buena es la comunicación de marketing online, optimización SEO, campañas de email…

Compartimentos estanco

A pesar de que sería extremadamente fácil aplicar toda la sabiduría del marketing digital a la formación online, lo cierto es que son compartimentos estanco.

Ahora existen registros del aprendizaje que permiten analíticas mucho más precisas sobre los alumnos. El seguimiento puede realizarse incluso offline y de actividades de aprendizaje informal.

Sería muy interesante que la formación online fuese bebiendo poco a poco de los avances del marketing digital y de la analítica.

Vasos comunicantes

Si en lugar de ser compartimentos estanco fuesen vasos comunicantes, la formación online se caracterizaría por afectar positivamente a la cuenta de resultados de la empresa donde se imparte.

Además, si se analizara lo que los alumnos necesitan saber hacer, se ahorraría mucho dinero en iniciativas de formación que solo se realizan para cubrir el expediente.

En palabras de Nassim N. Taleb:

Esta incapacidad para transferir de forma automática el conocimiento o la complejidad de una situación a otra, o de la teoría a la práctica, es un atributo muy inquietante de la naturaleza humana.


A mí me encanta la formación, yo hago varios MOOCs al año y he finalizado este año un máster, tengo dos carreras… Vamos, yo no puedo decir que no me guste la formación. Y sin embargo sí puedo decir que la he “sufrido” repetidas veces cuando departamentos de formación y compañeros, todos ellos bienintencionados, me han hecho llegar algunos cursos que son un compendio de lo que significa “comunicación ineficaz”.

Y como decía, a veces yo misma lo hago…

¿Qué piensas? ¿Has hecho recientemente alguno de estos cursos? ¿Eres tú mismo/a un artífice de cursos de estas características? Los comentarios, ya sabes, son siempre bienvenidos, ¡gracias!

¿Es necesaria la repetición en la enseñanza?

¿Se te pegan las canciones con un estribillo machacón?

Escucho en 40 principales el último éxito de Rihanna, “Work“, y a los diez segundos cambio de sintonía. La siguiente vez, me reto a mí misma a escuchar más, por ver si la canción tiene más que una sucesión de repeticiones de la palabra work.

Me he dado cuenta de que no me agrada la repetición, no solo de una sola palabra como en este caso, sino de estas canciones que repiten varias veces un mismo estribillo, que luego se pega y se queda en la mente para presentarse justo antes de dormir, justo después de despertarse, justo cuando se queda la casa en silencio.

¿Qué es lo que tiene esa musicalidad de la repetición?

Aunque no me guste, hay algo en la repetición, como un eco, un sonsonete, una musiquilla. Quizá hay dos tipos de repeticiones, las que no aportan nada, son como un copia pega de la primera iteración, la original, y las que aportan todo, porque la repetición es una evolución, un avance.

Recuerdo que en la carrera de Teoría de la Literatura nos pusieron un ejemplo de verso:

Rosa es una rosa es una rosa es una rosa.

rosa-rosa-rosa-rosa

En este verso, todas las imágenes mentales de la rosa, y del nombre propio Rosa, se despliegan y multiplican en cada repetición. En lugar de iteración hablamos de recursividad. Con esta última palabra se me viene a la mente un brócoli…

La creación de hábitos y la repetición

La creación de hábitos es otro caso en que la repetición hace evolucionar lo repetido. Eso lo ha transmitido muy bien la cultura milenaria china, por ejemplo en la práctica del Tai Chi o el Chi Kung. Una y otra vez, a lo largo de días, meses, años, se repite la misma tabla, los mismos movimientos, y la tabla y la persona evolucionan, poco a poco, con la cadencia de un goteo lento pero continuo que desfigura una roca a sus pies.

¿Es necesaria la repetición en la enseñanza?

La repetición también es muy frecuente en la enseñanza, sobre todo para memorizar. Recuerdo las cancioncitas, la tabla de multiplicar con un tonito como de canción, más bien de letanía.

Esta repetición no se limita a aprender de memoria “como un loro”, también se practica al  aplicar una fórmula para resolver un tipo de problema de matemáticas, o al identificar qué me están pidiendo en un problema de física. Es una repetición de práctica.

Ahora la repetición se saca de la enseñanza: en los cursos e-learning se intenta dar cada mensaje una vez. Puede que algunos conceptos clave aparezcan de nuevo en cajas de Recuerda o en el Resumen al final de cada unidad. Todo pasa muy deprisa ante tus ojos. Y al mismo tiempo, pasa muy despacio. En la formación presencial, he observado que se necesita repetir el mismo mensaje varias veces, con palabras parecidas, para que vaya calando. Puede haber alumnos alerta y que a la primera han cogido el mensaje, y después se sienten molestos y posteriormente aburridos con la repetición, pero en mi experiencia, la mayoría no se han enterado del mensaje, no del todo, necesitan rumiarlo, preguntar sobre él, repetirlo ellos por escrito para hacerlo suyo.

Muchas veces el trabajo más interesante que se hace en la formación e-learning lo realiza quien la está creando: trabaja el contenido, lo mastica, lo digiere, repite lo que necesita, lo practica, lo resume en diferentes cuadros, mapas conceptuales, listados (interminables) de bullets… Al alumno le llega ya lo que es la raspa. Puede repetir la lectura o visualización de vídeos a los que se les ha quitado ya toda la paja en la que uno se reconforta cuando está aprendiendo un tema nuevo. Pierde la posibilidad de hacer una lectura crítica. Se pretende que todo lo que le llegue sea lo esencial y que todo sea imprescindible. En la práctica, como cualquier otro cerebro, el suyo descartará información, filtrará y reinterpretará. Por ello, se quedará con una mínima parte de la información.

¿Repetir o no repetir? Esa es la cuestión

Entonces, ¿debemos repetir, al modo de los maestros de kung fu, una y otra vez un ejercicio para dominarlo? BarbaraOakley, en el MOOC Aprendiendo a aprender, nos explica que la mejor forma de fijar un nuevo conocimiento es tratar de recordarlo, evocarlo. Es decir, una vez he hecho un tipo de ejercicio, como más aprendo es tratando de recordar cómo se resuelve. En esa evocación hay una repetición mental, una comprobación de que no me acuerdo de todo y, al acudir de nuevo a la fuente de información, una repetición de la lectura o tarea, para poderdecir: “Es verdad, era así”. El recuerdo nos permite hacernos con un conocimiento. La repetición una y otra vez, de un único ejercicio, nos llevará a la maestría.

Rosa es una rosa es una rosa es una rosa.

e-Learning: una opción para los que están en casa

El e-learning permite seguir cursos desde casa

El desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha traído consigo una serie de ventajas que pueden ser especialmente aprovechadas por personas que tienen problemas para desplazarse. Estos problemas abarcan desde una baja puntual por enfermedad común, hasta discapacidades que confinan a la persona a espacios con total accesibilidad.

Una de las ventajas de las TIC es que, cualquiera que tenga un ordenador personal y conexión a Internet, puede formarse en diversas materias desde casa. Las TIC convierten la formación a distancia en formación virtual o e-learning. Hasta este momento, la formación a distancia se basaba en diferentes soportes, desde la correspondencia de su primera etapa a la televisión o la radio que emiten programas de formación.

La web social

Pero si hay un elemento clave en el desarrollo de Internet es lo que se ha denominado Web 2.0 y que puede llamarse web social. En la Web 2.0 no solo aprendes, sino que intercambias conocimiento (información) con otros como tú. La figura jerárquica del centro de formación y del profesor, de los que partía toda el conocimiento de manera unidireccional, son sustituidas por una verdadera red, en la que la institución de formación da una base o plataforma en la que los tutores interactúan con los alumnos, y los alumnos entre sí.

La riqueza que todo este aprendizaje puede suponer para alguien con dificultades en desplazarse hasta un centro de formación se ve aumentada por la posibilidad de que las personas podamos relacionarnos con otros, virtualmente con todo el mundo, y que podamos incluso encontrar a quienes tienen problemas parecidos a nosotros, y la forma en la que los han enfrentado.

e-Leaning, e-Coaching, e-Mentoring son palabras que quizá suenen un poco raras al principio, cuando todavía no se han admitido del todo las palabras correspondientes sin la “e” de electrónico. Ya estamos acostumbrados al email, o correo electrónico, y estoy segura de que poco a poco nos iremos adaptando a estas nuevas realidades.

¿Cómo son estos nuevos cursos que se pueden seguir?

Pues suelen tener unos elementos en común, como es poder intervenir en foros, chats y apuntes en un calendario común, y otros diferenciadores, como es la forma de entregar los elementos teóricos al alumno: desde el envío de manuales en papel hasta vídeos o televisión de internet, en la que se puede interactuar con el directo que estamos siguiendo.

Si estás en una situación que te obliga a pasar tiempo en casa, más del que te gustaría, te animo a buscar un curso por Internet que pueda servir para tus intereses personales o profesionales. Verás que se hace muy ameno porque no quedas en soledad frente a una pantalla o con una serie de libros, sino que estableces una red de contactos que enriquecerá tu día a día.