El dedo y la Luna

Hay dos maneras de lidiar con la realidad (hay muchas, pero, polaricemos en dos): seguir unas indicaciones externas o seguir tus propias indicaciones.

En la empresa

Cuando empecé a estudiar constelaciones familiares, encontré un libro de Bert Hellinger sobre el éxito profesional y de las empresas. Y me dije: «Esto es, aquí voy a encontrar la fórmula para tener éxito como freelance».

Pero resulta que dentro del libro volvía a poner lo que en el resto de información que ya conocía. Para tener éxito en los negocios había que hacer lo mismo que para tener éxito en la vida, para tener pareja, o para tener salud, esto:

  • Aceptar incondicionalmente a nuestros padres biológicos tal y como son, hayan hecho lo que hayan hecho.
  • Respetar los órdenes del amor, es decir, las leyes de la sistémica: pertenencia, antigüedad, equilibrio de dar y tomar.

Pero, pensé, ¿dónde está el método? ¿Qué pasos debo seguir? ¿Tengo que invertir en publicidad, hacer un curso de marketing? ¿Cómo defino a mi cliente ideal? ¿Cuál es exactamente mi producto?

Estaba buscando el dedo y me habían mostrado la luna.

Imagen generada con Nano Banana (Gemini).

Para decidir algo

Si necesitas tomar una decisión, también hay dos formas.

Tradicionalmente, se nos ha dicho que debemos dividir un papel en dos columnas. La primera columna contendrá una de las opciones. A su vez, puede que haya dos cuadrantes, uno para sus ventajas y otro parara sus inconvenientes. La segunda columna es para la otra opción, que, a su vez, tendrá una serie de ventajas e inconvenientes. Lo que se apunta en esta hoja son «razones», es decir, productos del pensamiento lógico. Luego, se elige aquella opción que tiene más ventajas y/o menos inconvenientes, quizá preguntando a expertos de la materia.

Por ejemplo, cuando tuve que decidir qué carrera estudiar, hice algunos de estos cuadros. Aquí las opciones son muchas, no solo dos, y el lío que se arma es mucho mayor. Hasta tuve ayuda de un gabinete que se basaba en criterios no muy distintos para indicar qué carrera era la que probablemente fuese mejor para la persona. Os diré que aquí el fallo vino de antes, cuando elegí asignaturas porque me gustaban pero luego la carrera no encajaba con ellas y, en aquella época, no se podía escoger una carrera no relacionada con las asignaturas estudiadas en bachillerato (muy brillante esto). Vale, parece lógico que, si te has decantado por unas asignaturas, entonces te vaya a gustar una rama de estudios. Resulta que el ser humano no es un ordenador, no piensa de forma lógica. En este proceso de toma de decisiones se deja totalmente fuera qué te dice la intuición, qué te gusta hacer la mayoría del tiempo, cuáles son tus motivaciones internas (incluso las inconscientes).

Hay otra forma de tomar decisiones, mucho más efectiva. Consiste en preguntarte a ti, al observador que está fuera del juego de los Sims, cuál elegir, a o b. Y si parece que no es ninguna, preguntar por c. «La que sabe», la intuición, tus células, un algo de dentro, parece saber la respuesta, lo que pasa es que no da ningún argumento. Por eso, se nos ha enseñado durante años de adoctrinamiento a rechazar esta voz, hasta el punto de dejar de escucharla. Siempre «una persona mayor» (una persona experta en algo o «en la vida») va a saber mejor que tú, que eres «una persona pequeña», lo que es bueno para ti. Pero, una vez creces, no vuelves a cuestionar esta creencia. Por eso es tan fácil confundir el dedo con la Luna.

El principal problema de la segunda forma de tomar decisiones es que son inexplicables. Se hace necesario buscar unas «causas razonables» para cuando la gente pregunta. Se puede decir cualquier cosa: «me dio por ahí», «no lo pensé mucho», «pensé probar esto», «me parece la mejor opción», pero no hay razones detrás: hay que acostumbrarse a esto, porque toda la vida se nos ha ido indicando que debemos explicar el origen y las razones de todas nuestras acciones.

Viendo la tele

La tele y, por extensión, cualquier medio digital que da noticias/información, puede ser esa persona que te muestra su dedo y te dice que señala a la Luna. Este conjunto de medios está lleno de personas expertas que te van a decir lo que tienes que hacer, cuándo y cómo. Te van a decir cómo lavarte las manos, te van a decir qué pensar. Te van a dar el juicio ya sopesado, calculado y decidido. La persona se hace una ilusión, dice:

Me voy a informar.

Cree, realmente, que, a partir de todas estas informaciones de diverso tipo, va a poder elaborar su propia opinión. Pero si no es cauta, no se dará cuenta de que no le van a permitir elaborar nada. No es una conspiración judeomasónica, es la forma en la que funcionan los sistemas de información y los cerebros humanos. Conozco a mucha gente que, para evitar esto, deja de ver la tele. No está mal, lo que pasa es que dejas de estar en el mundo en el que nos ha tocado vivir al rechazar una parte de él.

También puedes hacer otra cosa, puedes escuchar aquí y allá de una manera concreta. En lugar de la famosa y muy apreciada escucha activa, en la que pones toda tu atención y escuchas con el alma, tratando de acompasarte con la otra persona, aplicas la escucha de Bert Hellinger. Él cuenta en alguno de sus libros que escucha hablar a la persona que acude a una constelación familiar y no se fija en el detalle ni en la verborrea. Al contrario, pide brevedad. En esa brevedad, en esas pocas frases, oye que algunas palabras se dicen de forma más marcada, ocurre algo que las resalta: una pausa, otro tono, otra velocidad. Esas son las palabras clave. Puedes escuchar de esta forma las noticias e ir más allá, preguntarte:

¿Por qué me están contando esto ahora? ¿Por qué me dicen esto de esta manera? ¿A qué viene poner el foco en esto o en lo otro?

Dando un paso atrás y observando «el circo de tres pistas» es más fácil sacar conclusiones, pero, sobre todo, elaborar una idea propia a partir de las intuiciones y las sensaciones.

En los «hábitos de vida saludables»

Esto lleva años de moda. Antes, era un tema más hippie o alternativo, ahora está muy extendido. Se trata del conjunto de personas externas que te dicen qué hábitos «recomiendan» que sigas y qué cosas horribles te ocurren si no los sigues. Lo que pasa es que se contradicen entre sí. Todos ellos esgrimen estudios científicos que demuestran su punto de vista. Y son ciertos. ¿Por qué? Porque, como venimos diciendo en este blog, dos cosas opuestas pueden ser verdad al mismo tiempo. Os planteo unas objeciones que me surgen a algunas de estas recomendaciones:

  • Hay que usar suplementos porque la dieta es incompleta. Pero otras personas igual de expertas dicen que a través de la dieta se obtienen todos los nutrientes necesarios.
  • Es imprescindible recibir luz solar directa (no a través de cristales) al amanecer para activar los relojes internos de las células. Pero hay gatos y plantas que se pasan toda una vida sin recibir luz solar directa… y sobreviven con aparente buena salud.
  • Los alimentos tienen que ser de proximidad (juas, me parto, ¿eso es posible hoy día?), y, sobre todo, muy poco elaborados. Se deben descartar aquellos alimentos con más de 3 ingredientes. Vale, entonces un potaje con garbanzos, bacalao, huevo y espinacas, ¿ya no vale?
  • Tienes que conocer constantemente cuáles son tus niveles de x, y, z, por lo que debes recurrir a análisis de sangre y otras pruebas. Si no te pasaba A (no tienes SIBO), quizá te pase B (tienes una intolerancia al sorbitol), o incluso C (no te funciona el nervio vago, la nueva moda). «Algo te pasa, por eso te sientes mal».

Si unes todas las recomendaciones y haces caso a todas, es bastante seguro que mueras de hambre. Hace poco escuché a una endocrina y nutricionista decir:

Si una tarde te apetece, tómate un chocolate con churros.

Esto suena a permiso, disfrute de la vida y placer. ¿Qué opinarían otras personas expertas sobre este tema? Me gustaría mucho saberlo.

Para alcanzar la sabiduría

Igualmente, cuando me atrae la forma de ver el mundo de algún «gurú espiritual» vivo, por ejemplo leída en un libro, me acerco a esta persona y compruebo qué es lo que dice. La mayoría de las veces hay que seguir unos pasos, los suyos, hay que hacer esto y lo otro, se medita así, no debes hacer tal o cual cosa. Las personas que siguen al gurú empiezan a realizar una serie de rituales porque piensan que seguir las reglas de este Fulano les va a llevar a algún sitio. Pero no, el Fulano te está enseñando su dedo y cómo él cree señalar a la Luna (que nunca ha visto).

Sin embargo, individuos muy sabios dejaron un mensaje muy claro: no hay que hacer nada, no hay camino, ni siquiera las «buenas obras» cuentan. Como San Juan de la Cruz. Y con este mensaje concuerda, por ejemplo, Anita Moorjani: tú ya eres un ser espiritual, no tienes que ganártelo. Desconfía de las personas que te dicen que sólo serás espiritual si realizas los rituales que ellas indican.

En definitiva, amigo lector, se desdeña el enorme poder de la propia mente y la sabiduría de la propia intuición, del guía interno, a pesar de que se sabe que si una persona cree en que una conducta, alimento o hábito le va a beneficiar de una manera, es mucho más probable que, de hecho, le beneficie.

Guardianas de la tradición

En el centro Tai San, tres profesoras de tai chi, chi kung, técnicas de respiración, análisis transaccional y similares nos hemos puesto a aprender sobre un tema que asusta, preocupa, enfada o molesta a muchas mujeres: la menopausia. Y es porque queremos ofrecer una formación que ayude a sobrellevar mejor la parte negativa, desde una perspectiva de aceptación activa y de aprendizaje de técnicas.

Así, estamos asistiendo a varios cursos, seminarios y charlas para comprender todas las implicaciones de esta «etapa de la vida» que resulta ser entre 1/3 y 1/2 de la vida de una mujer. Podríamos decir que hay personas en edades infantiles, personas en edades reproductivas y mujeres en edades no reproductivas, como una categoría especial y única.

Un momento… ¿puede pasarse una mujer la mitad de los años fuera del ciclo reproductivo (sin contar su infancia)? Pues sí. Entonces, esto tiene que tener un sentido biológico, desde una perspectiva darwiniana, para explicar la vida durante tantos años sin uno de los dos motores evolutivos. Nos hemos puesto a investigar y hemos encontrado varias explicaciones. A esta razón de ser de la menopausia lo hemos llamado «guardianas de la tradición».

La abuela

Una teoría que nos gusta mucho es que la mujer vive una etapa de «la abuela», observada en grupos de cazadores-recolectores, en la que apoya el desarrollo de sus nietos y sus sobrinos-nietos. Mientras la madre tiene hijos, los amamanta y busca recursos, la abuela apoya el cuidado de sus nietos con búsqueda más intensiva de recursos, transmisión de conocimientos, o colaboración con tareas que contribuyen a una mejora en las condiciones de toda la familia (como cocinar).

Según esta teoría, la abuela logra que:

  • Haya mayor supervivencia de sus nietos.
  • Se reduzcan los intervalos entre nacimientos para las hijas.
  • Haya más «comida en la mesa» recolectada por la abuela.
  • Se transmita una serie de enseñanzas que solo la abuela conoce.

La chamana

Esta misma figura, «la abuela», ha sido históricamente un arquetipo de la bruja, la hechicera, el hada madrina o la chamana: aquella persona con conocimientos en los ámbitos de la salud y los cuidados, pero también en lo espiritual, en contacto con su fuerte intuición. Podemos leer sobre esta figura en Mujeres que corren con los lobos y en Luna roja, entre otros libros. Si tomamos Luna roja como ejemplo, las mujeres pasan por 4 fases en el ciclo menstrual, es decir, cada mes:

  • La Virgen o doncella: joven y en crecimiento, es la fase que se corresponde con el comienzo de un nuevo ciclo menstrual, desde el día 6 al 13 (estandarizado).
  • La Madre: la mujer madura fértil y capaz de dar hijos, es la fase que se corresponde con la ovulación, días 13 a 20.
  • La Hechicera: la mujer que ese mes va dejando de ser fértil y va entrando en una etapa de introspección, con fuerzas creativas y destructivas muy fuertes, se corresponde con los días 20 a 27.
  • La Bruja: la mujer con la regla, que se aparta del bullicio, fase entre los días 1 y 5 del ciclo y, posteriormente, la mujer con menopausia.
Bailando en la playa. Edvard Munch. Puedes adquirir una copia en esta web: https://www.artprintcafe.com/es/cuadros-de-munch/3033-12931-munch-bailando-en-la-playa.html

La mujer «menopáusica», es decir, la mujer desde aproximadamente los 50 años hasta que se muere, es percibida de forma negativa en muchos momentos de la historia. En el cuadro de Munch podemos ver cómo las mujeres jóvenes bailan en la playa en la zona abierta, se exponen y juegan, visten de colores claros, mientras que las otras mujeres «mayores» y fuera de la edad reproductiva, visten de negro y se esconden entre los árboles, jugando un papel secundario y apartado que «desequilibra» el cuadro.

Pero hay una versión peor, esta:

Mujeres en la playa muestra el horror que le causa al pintor la mujer mayor, la bruja, que se presenta casi como la muerte, frente a la imagen virginal de la mujer joven, de pie, con el pelo de color y vestida de blanco. https://wikioo.org/es/paintings.php?refarticle=9GEJDR

La muerte de la joven y el luto

Desde luego, Munch fue muy específico en cómo veía a la mujer que ya estaba fuera de sus años fértiles. De alguna manera, esta transición es muy difícil porque en ella muere la mujer joven que hemos sido durante más de 35 años. Mueren muchas motivaciones que tienen un trasfondo biológico reproductivo, mueren los óvulos, mueren o envejecen los folículos, etc. Esto provoca un cambio hormonal que supone una revolución tan intensa como la de la adolescencia, solo que mucho menos aceptada.

Está menopáusica.

Este puede ser el típico comentario despreciativo sobre una mujer que:

  • Está perdiendo una parte importante de sí misma.
  • Está teniendo síntomas desagradables y a veces muy duraderos.
  • Está con problemas de memoria y de comprensión de cosas nuevas.
  • Tiene cambios de humor radicales.
  • Tiene otro cuerpo que necesita aprender a aceptar.
  • Puede estar iniciando situaciones de enfermedad asociadas al cambio hormonal.

Igual que la etapa de la Hechicera en el ciclo menstrual es totalmente destructiva, la etapa que rodea a la menopausia es un desorden y una recomposición que afectan en todos los niveles de la persona que los está sufriendo.

Esta mujer en la etapa permanente de la bruja ha vestido de negro en distintas épocas. Su cabello canoso, su ropa oscura y ancha, su cambio en la disposición corporal y unas facciones más marcadas la han hecho objeto de crítica. Es la alcahueta, la vieja bruja quemada en la hoguera, es una mujer con poder y eso da miedo.

Afortunadamente, en este país y ahora, ya no hay que enlutarse ni esconder las formas tras un árbol y lejos del placer del mar. Las guardianas de la tradición son libres de salir, de bailar, de hacer ejercicio, de disfrutar y de exponerse en la zona abierta de la playa, pueden teñirse el pelo y dejárselo largo, o hacer lo que les dé la gana con él. Son libres de seguir trabajando, pueden incluso trabajar como sanadoras o maestras y seguir cultivando su belleza, como Louis Hay, Brigitte Champetier o Anita Moorjani, por mencionar algunas.

La motivación del curso

Las tres profesoras queremos impartir un curso regular (de octubre a junio) porque pensamos que uno o varios intensivos no son suficientes y no crean el lazo necesario. Pensamos que el curso puede tener momentos de «terapia de grupo», aunque el objetivo es que cada asistente se lleve lo que necesite.

Hemos indagado en distintas formaciones y la mayoría son online. Además de esto, la mayoría de la información está medicalizada, como casi todo lo que le pasa a la mujer. Todo son análisis de sangre, pruebas, posibles enfermedades, revisiones… ¿Cómo va a tener alguien una actitud de aceptación con esta perspectiva?

Nuestra formación es presencial. Nos parece que la base de todo es tan sencilla como dejar de sentir estrés. Y tan difícil. Por eso, estamos identificando aproximaciones desde distintos puntos de vista para que las mujeres que participen tengan una experiencia mucho mejor, especialmente durante los años que puede durar esta transición (entre dos y ocho años, de media). Muchos años para estar amargada, sintiéndote incomprendida y no sabiendo qué hacer.

Actualizaré la información según nos aproximemos al curso.

Cómo ser Larry David

Cuando leo la descripción de una persona que actúa desde su estado Adulto, de una persona realizada o de alguien que ha eliminado todas sus zonas erróneas, me parece que leo la descripción de Superman, un ser superior que procede de otro planeta. Hasta te cae mal de lo perfecto que es.

Pero he encontrado otro ejemplo que cumple con la descripción y que te puede caer mal, pero es bastante diferente de Superman: el personaje de Larry David en Curb your enthusiasm.

Larry David no necesita la aprobación de los demás

El personaje de Larry David (y hablo de personaje y no de persona, hablo de lo que puedes ver en esa serie) no cae en la zona errónea culturalmente muy extendida de necesidad de aprobación de los demás. De hecho, muchos capítulos ponen en evidencia lo ridículas que son algunas normas sociales. Como dice Wayne Dyer:

Hay más reglas codificadas que gente para desobedecerlas.

En efecto, con un fuerte adoctrinamiento que comienza en el hogar y se refuerza en el sistema educativo, las personas acabamos por:

  • Cambiar de opinión si nuestro parecer no encaja.
  • Adular a nuestro interlocutor.
  • No decir que no a tiempo y acabar haciendo algo que no se desea, por ejemplo, comprar un producto.
  • Tratar con condescendencia a personas con discapacidades y hablarles como si fueran niños.
  • Sentir infelicidad cuando las otras personas no están de acuerdo con nuestros planteamientos.
Generado con Nano Banana (Gemini). Prometo que no he pedido que se parezca a Larry David. Es un tipo calvo y con gafas disfrazado de Superman y no es Mortadelo. 🙂

Esto se gesta en el colegio. Los alumnos «buenos» (y yo pertenecía a este grupo) aceptábamos de forma sumisa todo lo que imponía el profesorado. Claro que antes de eso fui «libre». Por ejemplo, una vez, con 5 años, traté de pintar el cielo en un dibujo llevándolo hasta donde estaba la tierra, mientras que la mayoría de niños a esa edad lo dejaban en una franja arriba. Pero no dejé hueco para pintar el sol, de manera que, al pintar con amarillo sobre azul, quedó verde. La reacción negativa de la profesora me afectó mucho, pero no dejé de darme cuenta de que esa señora no comprendió mi intención.

Los alumnos «malos», a los cuales he dado clases particulares durante años, muestran bastante inteligencia junto con una falta total de creencia en el sistema. Se dan cuenta de que es absurdo aprender x, y o z y es innegable que lo es. Los argumentos que esgrimen cuando toca memorizar fechas y reyes/reinas, aprender estúpidas reglas matemáticas que no vuelves a usar en tu vida o analizar oraciones son tan acertados que el adulto (mayor de edad) se queda sin palabras ante el estado adulto de este tipo de alumnado.

Volviendo a Larry David, su personaje se mueve entre el niño rebelde y el adulto. El niño rebelde es el paso previo al adulto, porque muestra disconformidad y criterio propio. Ya no se va a comer cualquier razonamiento si no le encuentra sentido. De la misma forma, Larry David desafía un montón de costumbres arbitrarias y por ello recibe la ira de las personas con las que se relaciona. Por ejemplo:

  • ¿Cuál es la hora tope para llamar a alguien por la noche? ¿Existe tal cosa? Él llama y logra la ira del interlocutor.
  • Cuando alguien empieza a vivir en una nueva casa, ¿por qué hay que acceder a visitar cada estancia? Él se niega y provoca el enfado de quien quería enseñarle la casa.
  • ¿Es necesario cantar el cumpleaños feliz? (Y lo extiendo a los villancicos). Él no lo hace y esto se interpreta como que no le importa el cumpleaños del homenajeado.
  • Cuando encuentras a alguien conocido por la calle, ¿hay que pararse a hablar? ¿Durante cuánto tiempo? Él se niega a mantener charlas triviales y por ello se lleva el rechazo de otros.
  • ¿Debes hablar con condescendencia a una persona ciega, o negra, o que trabaja en un puesto inferior al tuyo? Él no lo hace y logra unas relaciones auténticas y normalizadas con todo tipo de personas.

ChatGPT y otros LLM han heredado la necesidad de aprobación

Sí. Los textos que devuelven los modelos de lenguaje como ChatGPT, Gemini o Claude están basados en la necesidad de aprobación que han derivado insospechadamente de los textos humanos. La necesidad de gustar se manifiesta en cada respuesta. Al cabo de un rato «conversando», ChatGPT te pregunta:

¿Es útil esta conversación? ¿Te gusta esta personalidad?

Luego, en cada respuesta siempre ofrece algo más, tipo: «si quieres, hago un esquema resumen con las ideas anteriores». Y el remate es cuando le dices que se ha equivocado o que algo no es tal como esperabas. Su forma de «hacerte la pelota» es digna de la persona más necesitada de aprobación. Incluso cuando adopta una personalidad chulesca, esta se refuerza por los «me gusta» o la continuación de la «conversación».

Justo ayer (12 de febrero) leí un artículo que explicaba cómo estos modelos de lenguaje cambian de parecer «como de chaqueta». Tras una respuesta razonada a un tema complejo, se le pregunta: «¿Estás seguro?». Esto hace que cambie completamente de opinión y devuelva una respuesta contraria. Si se le vuelve a preguntar: «¿Estás seguro?», cambia de parecer otra vez. El modelo está buscando tu aprobación, no la corrección de su respuesta. Es el problema de la adulación (sycophancy). Y es muy grave, porque no se está logrando mejorar en este sentido, sino que cada vez es más difícil darse cuenta de que las respuestas de la IA son «inauténticas».

Cómo ser Larry David

Igual que en la película Cómo ser John Malkovich era posible reencarnarse en este actor a través de una misteriosa puerta, puedes «meterte en el cuerpo» de Larry David si renuncias a los beneficios secundarios de buscar la aprobación de los demás. En particular, necesitas renunciar a lo siguiente:

  • Responsabilizar de tus propios sentimientos a los demás.
  • Poner en los demás las razones de ser como eres.
  • Reforzar tu autocompasión y verte como una víctima.
  • Evitar actividades que impliquen correr riesgos.
  • Creer que los demás deben ocuparse de ti y manipularte, ponerte en el estado Niño.
  • Engañarte pensando que recibes la aprobación mientras traicionas tus propias opiniones.

La paradoja de la búsqueda de aprobación es que las personas que más encuentran la aprobación son las que menos la buscan. Son personas directas, hablan claro y dan su opinión incluso si el resto se manifiestan en contra. No se dedican a buscar la aprobación ni juegan a los juegos de manipulación que siempre acaban mal. La percepción de autenticidad que destilan estas personas hace que el resto las respeten por ser quienes son, por no tratar de agradar a toda costa.

Nuevos libros en el mercado

Durante buena parte del año pasado y parte de este, me he estado encargando de la escritura de los manuales para el Certificado Profesional Gestión de residuos urbanos e industriales (SEAG0108). Cuando la editorial Paraninfo me encargó escribirlos, me pareció un reto. Es un sector cada vez más importante por varias razones, no solo por normativa, sino porque se produce una cantidad muy grande de residuos y sigue siendo necesario concienciarse de que se requieren acciones sencillas para que se puedan reutilizar, remanufacturar, reciclar o revalorizar. Conforme fui conociendo los detalles según me preparaba para cada unidad y libro, me di cuenta de varias cosas:

  • Es un sector apasionante, con normativa cambiante y que tiene como objetivo la gestión correcta de los residuos y su reducción.
  • Es interesante saber qué camión recoge la basura de tu barrio y a dónde la lleva, cómo y por qué.
  • También es interesante conocer qué es un punto limpio y qué llevar allí.
  • Los procesos para reutilizar, reciclar y recuperar materiales por medio de la valorización son interesantes.
  • El destino del vertedero es siempre la última opción: hay muchos procesos distintos para recuperar materiales y dejar de rellenar con basura enormes extensiones.
  • La conciencia sobre lo que estamos malgastando y el pensamiento innovador centrado en modelos de negocio que resuelvan esta problemática es importante. Por ejemplo, ya desde el diseño de un proceso productivo, ¿por qué no se rechazan materiales que se reciclan con dificultad o están catalogados como peligrosos? ¿Por qué no se diseña un producto para que sea muy fácil reacondicionarlo?

Estimado lector@, me complace anunciar que tengo cuatro nuevos libros en el mercado que desarrollan las unidades formativas del módulo Gestión de residuos urbanos (MF0076_2), asociado a la Unidad de Competencia Recoger y tratar los residuos urbanos o municipales (UC0076_2).

Puedes encontrar todos mis libros de Paraninfo en este enlace.

Son libros prácticos y accesibles que mantienen un tono formal y sencillo, con numerosas imágenes, tablas e ilustraciones que ayudan a comprender la materia. Incluyen actividades, lectura crítica de noticias del sector y referencias y enlaces a páginas web y vídeos para saber más.

Descubre la respuesta a estas curiosidades

  • ¿Por qué el cristal y el vidrio no se reciclan juntos? (De hecho, el cristal no se recicla).
  • ¿Qué camiones recogen qué residuos? ¿Adónde los llevan?
  • ¿Por qué no van al contenedor amarillo algunos objetos de plástico que no son envases?
  • ¿Cuál es el residuo que no se deteriora por reutilizarlo o remanufacturarlo una y otra vez?
  • ¿Cómo funciona una planta de biogás?
  • ¿Qué hace una planta de incineración? No se me ocurre mejor respuesta que la visita virtual a esta planta: Glen Klaipeda.
  • ¿Cómo se diseña y organiza un vertedero? ¿Cómo se recupera el terreno una vez se clausura?

Estos nuevos libros son parte de mi especialización en los últimos años en dos temáticas muy importantes en la Industria 4.0: la tecnología y la sostenibilidad.

La tecnología está en el corazón de la Industria 4.0, en la que lo más conocido es la inteligencia artificial, pero que también comprende la robótica, el internet de las cosas, la realidad virtual, la realidad aumentada, la impresión 3D… Sobre todos estos temas, incluso comenzando por la necesaria alfabetización digital, vengo trabajando los últimos 2 años.

La sostenibilidad es el objetivo subyacente a la Industria 4.0. No solo se trata de incorporar tecnología, sino que debe hacerse de forma que los procesos productivos se optimicen, se minimice el gasto de energía y materias primas, se reduzca la generación de residuos e incluso se reincorporen al proceso materiales remanufacturados o reutilizados, de manera que se utilicen menos materiales vírgenes. Sobre esto también estoy trabajando y de ello forman parte los 6 libros que conforman el Certificado Profesional Gestión de residuos urbanos e industriales, de los cuales ya puedes disfrutar de los 4 primeros.

Gracias por leer.

Los momentos de la verdad

De un tiempo a esta parte, tengo ideas sobre qué es la vida, siguiendo mi metáfora del Juego de los Sims, y lo que ocurre es que se me escapan, como si fueran sueños que tratase de recordar una vez despierta. Por fin hoy las pongo juntas para ti, amig@ lector.

Viendo la temporada 4 de The Wire, una de las mejores series de todos los tiempos, observo cómo los policías saben que esos chicos de secundaria no tienen otra salida que vender droga en las esquinas, porque es lo que han aprendido en su casa, lo que incluso sus madres les obligan a hacer. Pero que esos chicos no son malas personas en sí, sino que reaccionan a unas vivencias muy duras. Policías y delincuentes se hablan, se saludan, conversan sobre lo que está ocurriendo, pero no son todos, algunos continúan en la beligerancia.

Algunos protagonistas de la temporada 1 de The Wire. Tomado de: https://poptv.orange.es/series-y-peliculas/reparto-the-wire/

Leo un post de Robocop Benemérito sobre la cruda realidad: si estás en la calle en servicios de emergencias, acabas radicalizándote. Las respuestas de personas de distintos sectores (ambulancias, sanitarios, policías, otros guardias civiles) están de acuerdo. Comentan que, incluso yendo en el asiento de atrás una sola noche, cambia la forma de ver lo que se mueve en las calles.

Veo un reportaje en Cuarto Milenio sobre «La mataviejas«, una mujer psicópata que engañaba a mujeres mayores, las mataba y les robaba el poco dinero que tenían. El doctor Cabrera explica que esta mujer puede tener una aversión especial a mujeres mayores por un trauma de su infancia o similar.

Y me pregunto: ¿quién es «el jugador» (el player) que está detrás de cada historia? Cuando una persona pierde las capas de aprendizaje de traumas, de supervivencia, de sufrimiento, cuando deja de identificarse con lo que hace para quedarse en la esencia de lo que es, ¿es buena por naturaleza? ¿Se arrepiente de sus actuaciones anteriores? ¿O sigue convencida de que era la mejor forma de actuar?

Se estrellan los trenes. Las personas rápidamente actúan desde el corazón, tratando de salvar a los demás, buscando a los del otro tren, un chico le presta las zapatillas a una mujer herida, un par de pasajeros acompañan al maquinista de un tercer tren hasta el accidente para entender qué está pasando, el pueblo de Adamuz se vuelca en darlo todo para las personas que han sufrido esta tragedia.

Un conocido mío con el que he coincidido en distintos cursos de formación durante varios años publica en Instagram y Facebook un vídeo en el que descubro que ahora es «un tetrapléjico en rehabilitación» (según sus palabras) debido a un accidente de deporte. Comparte un crowdfunding que los amigos de su pareja han creado para apoyar a esta pareja en su nueva vida. Me quedo en shock, trato de comprender y no tengo la capacidad, me he quedado sin aliento. Pero «el observador» en mí tira completamente para apoyar a este conocido y su novia en la nueva aventura de una vida que nunca nadie programa, que viene.

Decir sí aunque no entienda.

¿Quién es quién? Salgo a la calle y veo a un hombre que tira la pelota a su perro, que la devuelve una y otra vez. Más allá, va una mujer con un carrito de la compra, hay unas chicas que van andando rápido y hablando, pasa uno en bici. Y estoy viendo el videojuego: estamos «haciendo el tiempo», lo estamos «rellenando», creando, pero desde esta interfaz limitada que es el cuerpo, jugando también con el cuerpo y llevándolo a extremos.

Ese cuerpo que es como el hardware con esa mente que es como el software.

  • El software es limitadísimo, de pronto llego a la conclusión que es como tener instalado el MS-DOS o el Windows 3.11, una cosa obsoleta, que pensar a través de ella es limitante y muy lento, no llega lejos. Porque «lo otro», el observador, el jugador del juego de los Sims, realmente no necesita articular pensamientos en palabras o hacer razonamientos complicados, sino que «le llegan» intuiciones, momentos «ajá» o «eureka» que surgen con una claridad pasmosa.
  • Y el cuerpo, el hardware, nos reclama con sensaciones como el dolor. El dolor es una experiencia intensa del aquí y ahora que cada vez me llama más la atención, porque la mente tiene mucho que ver con qué codifica cada persona como dolor, y se puede reprogramar.

Algunas de las personas que han tenido una experiencia cercana a la muerte cuentan que el famoso «juicio final» lo hace en realidad la propia persona: ve al mismo tiempo un montón de escenas de su vida en las que le salió «el ego» haciendo daño a otra persona, en vez de salirle el ser sabio que reacciona y actúa desde el corazón (el que ayuda en el tren o el que se va sin pensarlo a donar sangre aquel 11M). Y sienten arrepentimiento porque dicen sentir las emociones de dolor de la otra persona. Quieren reparar el daño.

Entonces, he empezado a pensar que el ego, ese resultado del software incorporado en el cuerpo, tiene su propia personalidad, casi como si fuera otra persona. Es decir, como si en cada cuerpo hubiera dos habitantes, el jugador u observador, que está en un nivel dimensional más alto, y el ego, que es el resultado de miles de años de supervivencia y reproducción de un material biológico. Esto podría explicar la enorme diferencia que hay entre los estados Padre y Niño y el estado Adulto (del análisis transaccional). También podría explicar por qué muchos gurús de diferentes creencias insisten en que hay que deshacerse del deseo para evitar el sufrimiento. Claro que con esto último no estoy de acuerdo. Pienso más como Anita Moorjani: el ego es parte de la persona, sirve para algo, tiene su función: no te puedes deshacer del ego, es como tratar de deshacerse del cuerpo, la única forma de hacerlo es muriendo.

Entonces, los ermitaños, los que se retiran a una vida de clausura y contemplación, no tienen por qué lograr algo distinto de lo que puede lograr un paisano de la calle. Me viene a la cabeza la gran obra El condenado por desconfiado. Pero también, el camino que traza el sabio San Juan de la Cruz: el camino es nada. No hay camino. No hay que hacer nada. O, podríamos decir: «hay que hacer nada». Y lo completo con lo que dice Anita Moorjani: «Solo ser tú, amarte como eres». Y el ermitaño trata de no ser sí mismo, porque repudia una parte.

Solo ser tú, amarte como eres.

Agradecimientos

Esta entrada era la que, con tiempo y ganas, habría ido antes de la que ya publiqué antes de finalizar 2025: la de los agradecimientos. Porque llegas aquí, al momento presente, habiendo pasado por una serie de fases, de momentos y de dificultades, y a todos ellos les debes ser quien eres ahora (especialmente a los momentos y las personas difíciles).

Regalos inesperados

Muy al final de 2025 me llegó un regalo estupendo y que os recomiendo. Se trata del libro Algoritmos imperfectos, del bloguero Sergio Rozalén. Deambulando por una casa atestada de gente y de comida, buscando un rincón tranquilo, recordé que había traído conmigo este libro de ficción, compuesto de historias cortas al estilo de Black Mirror y que me ayudó a desconectar un rato y a digerir el cochinillo. Tengo que agradecer a este bloguero el estupendo regalo (la edición es realmente bonita y cómoda de leer) y tengo que recomendaros autorregalároslo, o regalárselo a alguien a quien le guste la «ciencia ficción» y los «futuros imperfectos».

Otro regalo navideño que me llegó en diciembre fue una caja de bombones de parte de uno de mis clientes. Esto fue para mí un ir más allá del reconocimiento por el trabajo bien hecho, hasta llegar al reconocimiento de mi propia persona, digamos. El ser humano tiende a valorar a las personas (y a sí mismo) por sus logros y no por su existencia. Así, tiene más valor un deportista de élite que un paisano cualquiera. Pero no es así. Simplemente, les ha tocado un rol distinto en el gran Juego de los Sims que es la vida. Porque

Nada humano me es ajeno.

Tenemos entre los humanos un potencial similar para la mayoría de las actividades, por tanto, un humano no vale más que otro, sino que es más capaz que otro para determinado tema. Pues bien, ser valorada por ser yo, por estar ahí, me llenó de agradecimiento hacia este cliente. Esto no resta el que siento hacia el resto de clientes por haber confiando en mí para sus proyectos este año, proyectos como:

  • Mejorar un curso de formación para formadores de programación para Fundae que elaboré con un equipo de trabajo en 2024: Competencias Digitales para Formadores en Programación. Está basado en el Marco Europeo de Competencias Digitales para la Ciudadanía (DigComp 2.2), niveles 3 a 6.
  • Llevar la jefatura de proyectos de formación online de FP Sanitario (ciclos de Imagen para el diagnóstico y Laboratorio) con McGraw-Hill.
  • Elaborar el contenido, storyboards y videotutoriales (grabación de pantalla) para varios cursos basados también en DigComp 2.2, de los niveles 1 a 6 y dirigidos a los funcionarios de la región ICA en Perú.
  • Escribir el contenido para varios cursos introductorios a la inteligencia artificial (sigo en ello). Me fascina este tema y la IA ya es mi colegui de trabajo de cada día.
  • Y, por supuesto, escribir muchos libros: este 2025 he escrito 5 libros sobre gestión de residuos que saldrán publicados en breve y me queda un sexto libro. Es muy interesante el tema, por cierto.
  • Además de esto, estoy escribiendo con otras dos autoras excelentes (como autoras, destreza, y como personas, calidad humana) varios libros sobre atención a personas en situación de dependencia, un tema que me llega mucho, porque mis padres van siendo mayores y lo voy viendo muy de cerca. Lo principal: «no mangonees», deja a la persona hacer todo lo que pueda, aunque vaya despacio. Esto va en pro de su autonomía.

Las personas

Varias personas han sido clave para mí este año, pero quiero agradecer especialmente a dos, de la que ya he hablado alguna que otra vez:

  • Mike Taylor: mi referencia en el mundo del e-elearning, junto con «pesos pesados» como Tom Kuhlmann o Cathy Moore. Y de gran calidad humana. Nunca he tratado personalmente con Mike, más que por email, pero, en cada newsletter que envía, destila cercanía, buen rollo y motivación. Si sois profesionales del elearning, os recomiendo altamente su libro Think Like a Marketer, Train Like an L&D Pro: Strategies to Ignite Learning. Mike y Bianca Baumann apuestan por aplicar las técnicas de marketing al diseño de la formación, algo que me parece muy acertado. No os frustréis al pensar que en España estamos a años luz de lo que se hace en EE. UU. en elearning, simplemente, tomad lo que podáis para aplicarlo aquí.
  • Araceli Sánchez: esta empresaria lleva más de dos décadas en el mundo del e-learning, esto es como decir que lleva toda la vida del propio e-learning. Trabaja de forma admirable, hemos colaborado juntas en muchísimos proyectos y es la única persona en la que confío al cien por cien si yo no puedo hacerme cargo de un trabajo. No solo es diseñadora instruccional sénior, sino que lleva un sello discográfico. Para mí es un ejemplo de trabajo duro, capacidad de gestión y tesón.

Las ventas

Os he dado la brasa a lo largo del año sobre los libros que he publicado en Editorial Paraninfo. Y ahora os la doy sobre sus ventas: han ido bastante bien. Siento un gran agradecimiento a la editorial y a las editoras con la que trabajo, a sus comerciales y a la facilidad con la que ha fluido todo.

Las ventas de los manuales Herramientas de coaching y Habilidades de comunicación en el aula han sido discretas, pero las de Itinerario personal para la empleabilidad, simplemente, se salen, pues, a fecha de hoy, he vendido más de 3.600 ejemplares. Ver tu libro en la Casa del Libro, es, simplemente, una especie de fantasía.

Las constelaciones y Brigitte Champetier

Algunas personas en esta vida logran caminar en ella en su estado adulto, superados los «debería», los perfeccionismos. Es un lujo conocer personalmente a una de ellas, Brigitte Champetier de Ribes, que ha avanzado en el camino de las constelaciones familiares aportando nuevas tomas de conciencia a partir de lo heredado de Bert Hellinger.

Tengo que agradecer el evento online «Acoger el nuevo año» que ofreció de forma gratuita y que nos permitió a muchas personas cerrar dinámicas del año anterior y abrirnos a lo que nos toque en este.

Los seres queridos

Y luego están las personas «anónimas» que no voy a mencionar por su nombre, pero que son más cercanas y que han estado ahí este año, animando, apoyando, siempre a la distancia de una llamada, de un whatsapp, gente con la que sabes que puedes contar. Definitivamente, no puedo estar más que agradecida por las personas de mi entorno más cercano, pareja, familia y amistades únicas, muchas de ellas lector@s de este blog. Gracias y feliz año 2026.

No se repetirá

Tenía en la mente una estupenda entrada de blog para cerrar 2025, pero las entregas y la necesidad de desconexión no han permitido que la entrada sea estupenda: solo es.

Revisando el famoso libro de Wayne Dyer Tus zonas erróneas, me encuentro tantos tesoros que creo que cada capítulo podría ser un libro completo. En relación con esta entrada: me deshago de la creencia «hay que hacer todo lo mejor posible / perfecto» y opto por, simplemente, hacer.

La entrada no tendrá enlaces ni imágenes, tampoco etiquetas ni una categoría especial, está escrita con un dedo a través del móvil. Pero espero que te libere a ti también: solo haz, no busques estándares de perfección.

El año 2025 ha podido ser «horrible», pero lo que has vivido no se va a repetir. Agradece todas esas vivencias con las que has crecido, especialmente si fueron difíciles para ti.

El año 2026 no es, como no fueron los anteriores, en el que «por fin ocurre lo bueno, lo que yo estaba esperando». No, es normal, te ocurrirá lo que te toque y todo tendrá sentido en una perspectiva superior que quizá nunca entendamos.

Al lado del «hazlo, simplemente», está el:

¿Y por qué no…?

Se trata de salirse del plan, de la esclavitud de los horarios, y hacer otra cosa, algo espontáneo o que suponga un desafío, algo desconocido.

La Perico

Lo que yo me he puesto como meta este año es un poco… está muy alejado de lo conocido para mí. Me he apuntado a una marcha cicloturista que, en su versión corta, tiene 129 km y 2 puertos de primera.

No tengo bici. Llevaba sin montar en bici desde hacía unos 25 años. Veía y veo religiosamente el Tour de Francia y la Vuelta a España, siempre desde la posición: ellos son otro tipo de humano, un grupo al que no pertenezco.

Pero resulta que en clase de zumba me encuentro a otra fan de Perico Delgado, otra que tenía 8 o 10 años en la época dorada del corredor segoviano, y que, desde entonces, sigue siendo fan. Y las dos, animadas por la experiencia de personas cercanas, decimos: «¿Y si nos apuntamos?».

Desde entonces, yendo a spinning, saliendo en bici, adquiriendo poco a poco una equipación cara…

¿Voy yo a finalizar una marcha tan dura? Esta no es la pregunta. La pregunta es: ¿Haberme apuntado a La Perico me motiva a entrenarme, mejorar mucho mi forma física y recuperar un deporte que me gustaba? Es así. Y me motiva estar al otro lado de la carrera, no haciendo fotos desde la distancia sino viviéndola en primera persona.

Este es un ejemplo de «hazlo simplemente, no tiene que ser perfecto» y de salirse de la rutina habitual.

Querid@s lectores, que el año os permita hacer, simplemente, explorar lo desconocido y ganar nuevos aprendizajes.

De inscripciones

Os traigo tres textos muy distintos, tres «inscripciones» que nos pueden ayudar a explicar el mundo… o al menos, a tener visos de él.

Cuando la traducción automática es traidora

Se dice que «traductor, traidor» y en el caso que os traigo es exactamente así. El traductor ya no está en soledad ante el texto. Ahora (lo sé porque he traducido contenidos técnicos durante 10 años) el traductor debe trabajar con herramientas de traducción automática y ajustar el resultado. Esto significa que encuentra líneas de texto traducidas por inteligencia artificial y debe revisarlas y comprobar que son adecuadas. En ocasiones, se considera que el coste de esta revisión experta no interesa porque no añade demasiado valor, y nos topamos con páginas como la siguiente:

Encontrado en una página web explicativa de Windows, donde pone: Cómo restaurar una copia de seguridad? ¡Nosotros te damos la espalda!

Con optimismo y motivación, esta página web celebra que «te da la espalda». Todo viene de que en inglés copia de seguridad es backup (respaldo), por lo que se intuye que se alegran de darte respaldo.

No te rindas

En ocasiones, los azucarillos o las servilletas de bar compiten con Mr. Wonderful y quieren desearte cosas muy buenas. A veces, me llevo el sobre de azúcar, porque, cortando un poco el texto, sí me resulta motivador y simpático. Estos textos están escritos en papel, algo en principio más duradero que una página web del ciberespacio, pero es un papel de usar y tirar, está destinado a identificar el producto (azúcar) o el lugar (Bar Pepe).

El sobre reza: «Aunque te sientas perdido y sin fuerzas, recuerda que cada día puede ser el comienzo de algo maravilloso. No te rindas».

Por mi parte, extracto el texto y leo la primera línea y la última:

Aunque te sientas perdido y sin fuerzas, no te rindas.

Me parece un mensaje con más energía, que tampoco llega muy lejos, pero quita la parte menos creíble del mensaje original.

La última palabra

La última palabra puede que sea la que escriben sobre tu lápida. Lo escrito en piedra se torna sagrado: jeroglíficos egipcios, piedra Rosetta, estelas romanas… Aquí no hay lugar para la rectificación, ya no podemos traducir alegremente ni emitir un texto al que le sobran partes, o que tiene erratas. Lo escrito en piedra queda.

Tras unos 30 años queriendo rendir mis respetos, por fin encuentro la tumba de don Benito Pérez Galdós, cuyo Episodio Nacional El abrazo de Vergara, inspiró uno de los post más leídos de este blog. La tumba de Galdós pasa totalmente desapercibida en el cementerio de la Almudena, en Madrid. Es una tumba más, sin nada destacado y, además, es una tumba de muchas personas, donde él es «uno más».

Tumba de Galdós en el cementerio de la Almudena, donde hay otras siete personas enterradas.

Pensaba que, al ver la tumba del escritor que más admiro y desde hace más años (desde que a los quince años leí Doña perfecta), me vendría abajo de la tristeza por su pérdida, por tener delante la prueba de que el admirado se fue hace mucho, no está presente y no se le puede conocer. Pero no sentí absolutamente nada. La lápida era fría y expedita. Ni siquiera había una breve mención, tipo «escritor», o «autor de los Episodios Nacionales» o «gran autor español», etc.

Me pregunto, como este escritor, si es esta la tumba que merece Galdós. Si entráis en el enlace, veréis que en la foto que he tomado yo la tumba está limpia, lo que muestra un mantenimiento, y además trae un QR acompañando un clavel fresco. El QR da acceso a este otro enlace sobre el autor. Por cierto, ¿qué pensaría don Benito sobre esto del QR?

La impermanencia

Quizá en el futuro, cuando otras civilizaciones excaven en busca de evidencias de los avances de nuestra civilización, no encuentren demasiado. Quizá saquen conclusiones equivocadas, porque no tendrán evidencia del alcance de aquello que se inscribió en el espacio digital. Tal vez, los servidores ya no funcionen, internet no exista y la IA quede en el olvido. Entonces, aquella gente ¿repetirá lo que ya se ha hecho?

Lo que no se ve

Alguno de mis seguidores más constantes ha advertido que le llegan menos envíos de este blog. En efecto, de recibir uno a la semana pasó a recibir uno cada quince días y luego a no recibir nada.

Igual has notado algo parecido en cuentas que sigues en redes sociales o en canales de vídeo, que, de repente, desaparecen.

Pues bien, puede haber razones buenas y malas por las que esto ocurre y, en mi caso, puedo decir que son excepcionales: tengo muchas cosas cociéndose en estos momentos, lo que hace que la mayoría de mi tiempo sea productivo y pueda reflexionar poco sobre los temas que se tratan en este blog.

¿En qué estoy?

Cuando un potencial cliente me pide que le muestre trabajos anteriores, me remito a mi escaso y tal vez algo desactualizado portafolio. Esto se debe a que la mayoría del trabajo que hago es confidencial, a veces por siempre, otras veces hasta que se publica. Por ello, os puedo contar poco de lo que estoy haciendo, pero sí puedo compartir mi felicidad y absoluto agradecimiento por todo el trabajo que estoy pudiendo realizar como autora de formación. Así, por encima, estoy:

  • Escribiendo varios libros para el certificado de profesionalidad de Gestión de residuos urbanos e industriales.
  • Coordinando y escribiendo contenidos relacionados con Dependencia.
  • Escribiendo cursos online muy completos y exhaustivos basados en las Competencias digitales DigComp 2.2.
  • Escribiendo un curso online para la especialidad formativa de Inteligencia artificial aplicada a RR. HH.
  • Retomando una novela que escribí y dándole un ángulo completamente distinto, lo que hará que tenga que descartar muchas páginas y añadir otras nuevas. Confío en que el nuevo enfoque haga la novela más dinámica y publicable.

Sigo a la zaga de las distintas herramientas de IA (no es posible estar al día, como reconoce el propio Ethan Mollick, profesor de la Universidad de Wharton, que se ha erigido como un experto en el tema por el tiempo que le dedica y la profundidad con la que trabaja).

¿Sabías que Darwin guardó su teoría de la evolución en un cajón durante diez años? Eso, al menos, según el libro The Moral Animal. Ahora no se lleva esto, se lleva comunicar a cada minuto en qué se está y qué se ha logrado. Pero él vio que aquello era gordo, porque iba en contra de las creencias católicas extendidas y que él mismo compartía.

Otro caso que me viene a la mente es el de Orison Swett Marden, que estaba finalizando el manuscrito de Pushing to the front cuando se le quemó por completo… y lo reescribió de nuevo, de pe a pa. Personas en sus despachos, haciendo un trabajo profundo y detallista. La exhibición constante, al menos para algun@s de nosotros, especialmente personas introvertidas, es un desgaste que impide la calma y el silencio necesarios para crear un trabajo de estas características.

Una mujer en algún lugar, elaborando una teoría muy interesante e innovadora. Generado con IA.

Las fotos que no se hacen, los momentos que no se comparten

Desde hace algún tiempo, cada día salgo para ver la luz del amanecer. Camino unos veinte minutos y vuelvo. Doy gracias a que puedo hacer esto: soy una privilegiada. Si el día está bonito o veo algo que me llama la atención, hago una foto y la comparto en mi estado de WhatsApp, reservado para personas cercanas. Celebro así el nuevo día. Pero las fotos que comparto palidecen ante los momentos que no comparto, simplemente, porque son privados, no son fotogénicos o un poco de todo.

Nos hacemos una idea de cómo es el mundo a través de lo que encontramos en redes sociales. Pero se nos olvida todo aquello que no está ahí, todos los momentos de intimidad, de privacidad, que aún algunas personas se guardan, los momentos de trabajo duro, de elaborar un proyecto, de concebir una teoría y dejarla reposar, o, simplemente, de disfrutar de la vida. Se nos olvida también que lo que se nos muestra es, cada vez más, una especie de espejo reducido de nuestros intereses: una red social te muestra solo unas diez cuentas de todas las que sigues, siempre las mismas, y tienes que buscar manualmente otras si quieres saber qué publican. Inadvertidamente, los algoritmos ocultan a las personas aquello a lo que no reaccionan, mostrando solo lo que les gusta mucho y lo que no les gusta nada.

Los algoritmos empequeñecen el mundo de las personas.

Como el ser humano es ombliguista, es decir, centra su interés en su ombligo, suele creer que, cuando no sabe de una cuenta, o de una persona, es porque esa persona se ha alejado o enfadado con el ombliguista, si le conoce, o porque ya «no está haciendo nada». No se plantea que la persona puede tener mucho trabajo, estar en un momento de cambio vital, no desear o no poder compartir, sin que esto signifique que odie a la gente. Si pasa mucho tiempo, lo que no está desaparece de la conciencia.

Así, ten en cuenta que el blog sigue vivo y te seguirán llegando reflexiones que espero que te interesen. Hablando de esto: se admiten sugerencias de temas que tratar o extender más. Comenta o escribe, ¡y gracias por leer!

En la antesala (de la muerte)

Era una sala grande y decorada con un lujo un tanto plasticoso, como la planta baja de un hotel, a la altura de la recepción. Igualmente, tenía esos sillones que imitan piel, la tele encendida, mesas de centro, floreros, cortinajes, iluminación cálida. Por la ventana, se veía una especie de terraza cubierta con un suelo de madera y palmeras grandes, con mesas y sillas de mimbre. Quizá, cuanto más quería imitar una situación normal y cotidiana de cierto lujo y cierto relajo, más siniestra era la sala. ¿Qué era siniestro, la decoración? ¿Era siniestra la gente que la ocupaba, mirados uno a uno? ¿Era siniestro el programa de televisión que corría? No, eran los ecos de Alguien voló sobre el nido del cuco, los ecos de Despertares, los ecos de El show de Truman, los ecos de 1984, los ecos de… los Simpson: los hombres y mujeres muy mayores que la poblaban parecían zombis, estaban «aparcados», estaban «dejados», estaban esperando algo (la muerte) con la mirada perdida, sin hablar entre ellos.

La imagen era tan siniestra como esta, pero en un lugar más grande y con la gente sin mirarse entre sí.

Puede que visites a tus mayores en su casa y les veas en una actitud parecida: están sentados, tirados quizá, viendo la tele con total desinterés, sonriendo alguna vez, otras veces con la mirada perdida, mirando al suelo o directamente dormidos. Pero son a lo sumo dos, quizá alguno más si se juntan con sus amistades y otros familiares de la misma quinta y hablan entre ellos. En aquella sala grande y de lujo fingido, muchos de ellos formaban una legión de zombis que desgarraba el corazón al reparar en ella. Porque esa gente vivió la posguerra, esa gente trabajó duramente, sea en un trabajo, sea en casa, con hijos. Porque salieron adelante de las cartillas de racionamiento, del hambre, de la escasez y vieron el país subir y convertirse en democracia.

Y ahora están ahí: esperando (la muerte). ¿Eso tiene sentido?

Ellos quieren salir corriendo

Si el salón era tan «cuqui», ¿cómo es que yo vi a Jack Nicholson tratando de romper una ventana? No había rejas, sí una tele a la que nadie atendía, no era todo blanco, sí era todo aséptico. Pero, cuando quise salir un momento, resulta que las puertas no se abrían y la persona de recepción no estaba. Eso me dio un agobio importante, aumentado al comprobar que la persona a la que había ido a ver confirmaba que

No me dejan salir a andar sola, y salgo con vosotros porque tenéis autorización de mis hijos.

Ostia. Esa persona había revivido desde que estaba en ese lugar fingidamente agradable, dentro de su estado de dependencia, había empezado a encontrarse mejor, mucho mejor, como ocurre cuando te ingresan en el hospital y de pronto te entran unas ganas muy fuertes de salir corriendo de allí y vivir, esta vez sí, plenamente.

El propio escenario es repelente. Incluso, cuanto más quiere agradar y parecer de nivel, más repele, es como si al entrar oliera muy mal, por más que quieres fijarte en los detalles, no puedes soportar el olor. Y ahí viven todas esas personas en estado zombi y que esperan (la muerte).

En Momo, Michael Ende critica la agrupación de personas por edades, ya que nadie se enriquece de los que son iguales. Resulta más «natural» una mezcla de niños, jóvenes, adultos y mayores, cada cual aprendiendo algo de los otros. Si nadie quiere estar ahí, si ellos quieren salir corriendo y los visitantes también, ¿no hay una manera mejor de organizar esto? ¿Hay solución? ¿Alguna idea de cómo podrían ser las cosas?