Quería compartir contigo, amigo lector, amiga lectora, el próximo próximo curso que imparto en Madrid, zona Canillejas.
El sábado 19 de octubre en Expresarte (https://expresarte-madrid.com/) descubre una herramienta que acelera tu trabajo del personaje y mejora tu disposición cuando estás en escena. 🥷🏻🫅🏻👲🏻👳🏻
Con el análisis transaccional, encuentra en ti los tres estados del yo (Padre-Adulto-Niño) y aplícalos en tus personajes. 🌟
Representaremos escenas de obras conocidas y revisaremos personajes míticos como Don Juan, o si quieres: trae tu texto y trabaja el personaje que necesitas ahora. 🌟
Haremos dinámicas súper divertidas de calentamiento, trabajo del estatus, personajes y, sobre todo, herramientas potentes, como conectar con tu guía interno. 🌟
Qué vas a lograr con el curso
Esta técnica es ideal para actores y actrices, sobre todo si estás empezando. Lograrás:
Conocerte muy bien, ser consciente de tus estados del yo.
Identificar en tu cuerpo cómo es tu estado Padre, Adulto y Niño, automatizar el evocar un estado, hacerlo más grande, tener más recursos.
Conectar con tu guía interior, saber cuál es tu próximo paso.
Centrarte muy rápido, ponerte en el presente con todos tus sentidos puestos en la situación, en los compañeros.
Cómo apuntarte
Aquí tienes los detalles prácticos:
¿Cuándo? Sábado 19 de octubre de 11-14 y de 16-19 (6 horas).
¿Cuánto? 60 €.
Puedes contactar con Expresarte en info@expresarte.com o conmigo (Belén) en casadocoach@gmail.com.
Averigua por qué el curso se llama Lobos y corderos 🤩
He incorporado a otro colega a mi equipo de trabajo virtual. Tiene un nombre feúcho, NotebookLM, pero es una pasada. A raíz de un tuit de Ethan Mollick, profesor de la universidad de Wharton y experto en experimentar con la IA, probé a subir alguno de mis manuales para generar contenido nuevo a partir de contenido existente. Increíble, pero cierto: este nuevo currante «se lee» mis manuales en segundos y, sin haber solicitado nada aún, presenta un resumen general, una serie de posibilidades de creación (preguntas frecuentes, guía de estudio, índice…) y preguntas sugeridas, que pueden servir para promocionar el manual, para plantear estas preguntas a un alumnado y todas las aplicaciones que quieras.
Incluye una funcionalidad que, de momento, sólo está disponible en inglés: una conversación en profundidad entre dos presentadores que comentan tu libro. He escuchado el pódcast de Ethan Mollick y es «escalofriante» porque suena realmente «orgánico», «natural», cualidades que describirían la conversación entre dos personas reales.
Leer y escribir
Ya sea ChatGPT, ya sea NotebookLM o cualquier otra herramienta de IA que utilices, te toca escribir para obtener respuestas. Leer y escribir son ahora más que nunca la base del trabajo, de la acción. Las herramientas de IA se utilizan escribiendo y luego leyendo y reescribiendo el resultado.
En realidad, en cualquier profesión que hagas en una oficina, puede que no tengas que hacer operaciones matemáticas, puede que no tengas que hablar inglés, puede que no hagas nada científico, pero lo más probable es que tengas que leer y escribir.
Sin embargo, Lengua ha parecido a unos y a otros una asignatura menor, un mal que había que sufrir mientras se descubrían las cosas importantes de la ciencia. No es mi caso, como muchos sabéis. Sea como sea, las habilidades en comunicación escrita han cobrado importancia en el mundo digital, más importancia de la que pudiera esperarse, porque todo parece más bien visual y auditivo (elementos multimedia, recursos interactivos, vídeos, pódcast…). Pero es que todo lo visual y auditivo tiene un texto en su base.
Y como comentábamos en este post sobre los ultratextos y este otro que amplía esa información, también necesitamos las habilidades de comunicación escrita para adaptar aquello que arrojan los modelos de lenguaje natural como ChatGPT: aún requieren de retoques para que los textos tengan más calidad, sean menos abstractos y tengan el tono adecuado. Algunas veces, lo que arroja el LLM es perfecto, pero la mayoría de las ocasiones, es necesario reescribirlo.
Si quieres ver un vídeo sobre el uso de esta herramienta, aquí tienes un buen ejemplo:
¿Utilizas herramientas de inteligencia artificial en tu trabajo? ¿Conocías NotebookLM? ¿Te gusta leer y escribir? Como siempre, muchas gracias por leer y por compartir.
James Holis nos habla de dos temibles figuras que nos esperan a los pies de la cama: el miedo y el letargo. Estos seres son los que impiden a la persona responder a las grandes preguntas de su alma, hacer más, llegar más lejos.
¿Qué prefieres, ansiedad o depresión?
Como hemos comentado varias veces y siguiendo a Bert Hellinger, en cada momento de la vida tenemos dos opciones: ir hacia más vida, o ir hacia la muerte. Pero, claro, ir hacia adelante y enfrentar lo que nos aguarda, puede dar miedo. En cambio, no tomar esa acción, evitar el siguiente paso, es como ir hacia atrás, hacia el letargo.
Así, la elección constante es entre la ansiedad, esa incómoda sensación de vértigo e incertidumbre del presente-futuro, y la depresión, la búsqueda de calma, aislamiento, refugio, pasividad, letargo.
El modo de vida que llevamos invita constantemente al letargo, a través del consumo pasivo de elementos que nos dan pequeñas dosis de dopamina. Es tan fácil relajarse en el sillón y «consumir contenido» que asombra que alguien pueda hacer otra cosa en su tiempo libre. El scroll es adictivo, invita a consumir pasivamente una información tras otra.
Es más, es fácil encontrar en esos contenidos aspectos que provocan miedo en la persona y la paralizan más. Por ejemplo, las series que se producen contienen muchos elementos siniestros y la sensación de constante inseguridad, de que el mundo es hostil, está lleno de personas muy peligrosas.
Entonces, ¿cuál es peor, el miedo o el letargo, la ansiedad o la depresión? James Holis lo tiene claro: la ansiedad lleva al desarrollo, a la proactividad, es un incómodo pero necesario compañero de viaje hacia más vida, hacia la madurez, hacia el estado adulto.
Imagen de @s8n en X. Dice: «A veces necesitas tumbarte en la cama y no hacer nada durante tres años».
¿Qué es lo que te ha traído hasta aquí? ¿Has elegido esta vida?
Probablemente, nadie elige: «Hoy voy a tener un día nefasto, en el que voy a repetir las rutinas que no funcionan, como si fuera un robot, teniendo la sensación de estar atrapada, pero sin saber muy bien cómo se sale de la trampa».
Incluso muchas personas ni siquiera son conscientes de la trampa, de la cárcel en la que viven: no hay una cárcel más eficiente que aquella en que el preso no sabe que está.
Pues bien, date cuenta de que la única persona que está en todas las escenas de tu vida eres tú. Y no he dicho «que está presente», porque solemos estar ausentes, funcionando con el piloto automático, de manera que muchísimos pasajes de nuestra propia vida nos pasan desapercibidos. Es como ver una película y cerrar los ojos durante varias escenas, o taparse los oídos.
¿Qué opinas? ¿Eres de dejarte paralizar por el miedo o eres más de entregarte al letargo? ¿Logras huir de estos dos malos consejeros y sigues adelante con tu vida? Me encantará saberlo. ¡Gracias por leer!
«Una de las formas en las que somos capaces de funcionar sin tener que reinventarnos una y otra vez es imponer de forma automática la experiencia pasada, los planes y los entendimientos sobre cada nueva persona o situación».
Al principio parecen mágicas, alteran nuestro sentido de la realidad y tienen poder sobre nosotros. Vemos partes no conocidas de nosotros mismos en el exterior. Por ejemplo, vemos a una persona que nos resulta poderosamente atractiva o nos provoca un fuerte rechazo.
Desilusión: la otra persona, o la situación, no se comporta según lo esperado. Por ejemplo, hemos entrado en un trabajo prometedor y, poco a poco, vamos descubriendo que no cumple nuestras expectativas. «No es lo que parecía», decimos.
Hacemos lo que podemos para reforzar la proyección, redoblamos esfuerzos presionando la realidad para que responda al modelo. Esto lleva a más conflicto. Por ejemplo, una actividad que nos hacía ilusión practicar nos ha decepcionado, pero aún no vemos cuál es su realidad, sino que tratamos de que satisfaga aquello que buscábamos en ella.
Retiramos la proyección cuando la realidad del otro no se ajusta a nuestros planes de fantasía. Sólo ocurre cuando la discrepancia se hace dolorosamente evidente, es decir, no siempre se da. Por ejemplo, dejamos de esperar que la otra persona se comporte de una forma que no se corresponde con su naturaleza.
Nos hacemos conscientes de la proyección, asintiendo a la realidad tal y como es, no tal y como quisieras que fuera. Esto no suele ocurrir, más bien, renovamos las proyecciones. Por ejemplo, si un trabajo no cumplía con nuestras exigencias, preferimos saltar a otro sobre el cual proyectar nuestras expectativas (otra vez). Y volvemos a iniciar un recorrido por las etapas de las proyecciones.
Los siguientes pasos
Cuando se toma consciencia de una situación y de cómo nuestras expectativas diferían de la realidad, puede seguirse un esquema sencillo y muy profundo que se destila de las enseñanzas de Brigitte Champetier de Ribes:
Soltar lo que creía entender: como el mismo James Hollis explica, nos cuesta admitir que la realidad es mucho más compleja, ambigua e incomprensible de lo que parece. Preferimos imponer estas proyecciones sobre ella, pues la alternativa es el vacío. Sin embargo, sólo soltando aquello que creíamos entender, dejamos atrás las proyecciones y nuestras antiguas conclusiones de cómo actuar.
Decir sí sin saber a qué, a ciegas: nos hemos hecho conscientes de que esta persona no es quien yo creía que era, este trabajo no es como yo quería que fuera, el mundo no funciona como yo espero que funcione. El asentimiento a ciegas a esta realidad desconcertante y que se renueva a cada instante es lo único que nos permite vivir plenamente.
Vivir el presente con confianza: tras dejar atrás los filtros de la realidad, esas proyecciones de algo oculto en cada persona hacia fuera de sí misma, el vacío que queda puede resultar aterrador. Vivir con confianza, dando solo un paso cada vez, reconociendo que el vacío es creador, es la condición para que algo que no estaba antes allí pueda surgir.
Aquí lo dejo, te dejo reflexionar sobre lo que acabas de leer. ¿Reconoces cómo proyectas tus expectativas sobre el mundo exterior, sobre las personas, sobre las situaciones? ¿Has dejado atrás trabajos, personas o regalos de la vida porque no casaban con lo que tenías en mente? Me encantará saberlo. Como siempre, gracias por leer y por compartir.
En él, vimos bastantes de las características que tienen estos textos y qué pasa cuando no se editan (muy habitual y extendido). Pues bien, los ultratextos atacan de nuevo, hay muchas otras características que harán que descubras con bastante facilidad cuándo un texto se ha generado con IA. Vamos a ello.
Darle vueltas al tema: a veces, titula una sección como «Definición de X», pero luego no da la definición, sino que le da vueltas al tema, con textos como: «En el contexto de la comunicación humana, la asertividad es crucial para asegurar que…», «En el mundo de los lenguajes basados en inteligencia artificial (IA), es crucial estar al día de las tecnologías más avanzadas…».
Hipérbaton: frases desordenadas, siempre de la misma forma, un ejemplo: «La inteligencia artificial (IA) y el machine learning (ML) ofrecen un amplio rango de aplicaciones prácticas en el ámbito financiero que están transformando la manera en que los economistas y otros profesionales del sector trabajan«. Quizá se deba a la traducción automática del inglés, pero, en una frase como esta, el verbo «trabajan» debería aparecer antes, por ejemplo: «la manera en que trabajan los economistas…» (nada que añadir sobre el lenguaje neutro de género que ChatGPT no aplica).
Faltan artículos: solemos poner un artículo en una enumeración y obviar los siguientes. Nuestro amigo GPT lo ha aprendido y escribe frases como: «Mejoran la claridad y [la] escalabilidad del código. Otro ejemplo: «Un enlace o archivo que contenga el módulo o [la] unidad didáctica en línea diseñado, incluyendo todos los recursos y materiales creados». Del «incluyendo» marcado hablamos después.
Preguntas de test mal formuladas: por ejemplo, si se pregunta: «¿Cuál es uno de los beneficios de utilizar patrones de diseño en el desarrollo de aplicaciones?», ChatGPT puede proponer opciones de respuesta claramente falsas, porque no son beneficios en ningún caso, por ejemplo: «A) Aumentan la complejidad del código», «C) Reducen la usabilidad del código».
Perífrasis: vimos en este blog que los humanos tendemos a alejarnos de la acción de muchas formas, una de ellas es concatenar verbos, es decir, utilizar perífrasis. Nuestro amigo ChatGPT lo ha aprendido bien y utiliza perífrasis con frecuencia, incluso de 4 verbos: «estamos expuestos a vernos afectados».
Gerundios mal utilizados: muchas personas escriben textos con frases que empiezan así: «Siendo…». Mal. ChatGPT no llega a tanto, pero sus «razonamientos» incluyen frases que, tras una coma, tienen ese gerundio. Por ejemplo: «El PMP certifica la competencia y habilidad de un individuo para dirigir y gestionar equipos de proyecto, asegurando la entrega de resultados dentro del alcance, tiempo, y presupuestos acordados». Ahí, sería más correcto «lo que asegura».
Métricas: esta palabra la encuentro tantas veces que merece un punto completo. Es una traducción literal del inglés metrics, que significa estadísticas, pero poco a poco ha ido sustituyendo a la otra y tomando el relevo. Métricas suena más modernillo, pero en castellano significa «perteneciente o relativo al metro (de medir o del verso)«.
ChatGPT no tiene la culpa
No: es la persona que hay detrás. Tras observar con perplejidad cómo esta potente herramienta escribe con fluidez sobre cualquier tema, estructurando siempre la información en secciones y viñetas o bullets, sonando siempre cabal, coherente y políticamente correcto, cabe pensar que lo que responde es perfecto. Pero no lo es, y menos en castellano: requiere lectura, revisión y mejorasiempre.
Sin embargo, es mucho más importante el fondo que la forma. No olvidemos que los datos con los que se entrenan estos modelos de lenguaje proceden de Internet. Hay mucho saber que no está digitalizado, por ejemplo, en libros «antiguos» o no accesibles a través de Internet. En otras palabras, puede parecer que ChatGPT «sabe lo que dice», pero te recomiendo contrastar la información con fuentes fidedignas, analógicas incluso.
Para sacar el mejor juguillo a estas herramientas, conviene saber escribir un buen prompt y luego trabajar el resultado de este. Vuelvo a compartir este vídeo que, en poco tiempo, explica mucho:
Ahora tú: ¿utilizas ChatGPT? ¿Qué te parecen los contenidos que genera? ¿Qué cambios haces en ellos? Me encantará saberlo y generar una conversación por aquí. Como siempre, muchas gracias por leer y por compartir.
Se acerca mi momento de «dar la vuelta al jamón», como suele decirse, esto es, llegar a los 50 tacos. Es un pequeño cambio incremental, pero parece un abismo: nadie con cincuenta años es considerado joven desde ningún punto de vista. Así, me he agenciado el libro Finding Meaning in the Second Half o Life (Encontrar significado en la segunda mitad de la vida) del psicoanalista James Hollis, a quien conocí en el pódcast de Andrew Huberman.
El subtítulo de este libro aclara aún más sus intenciones:
Cómo, finalmente, realmente, crecer.
En otras palabras, cómo dejar atrás los mecanismos aprendidos en la infancia con el pensamiento mágico para realmente comportarse como un adulto que reacciona a la realidad aquí y ahora, en tiempo real.
James Hollis explica que, realmente, todas las personas arrastramos heridas de la niñez, sean más o menos graves. Esto nos iguala a todos, es más, revela el secreto de historias de éxito que esconden las debilidades que realmente hubo que ocultar, si no superar, para seguir adelante. Estas heridas son las siguientes:
Tres formas de impotencia
El primer tipo de herida de la infancia es la impotencia, la experiencia de lo abrumador del ambiente. La vivencia que se experimenta en la niñez es la incapacidad de alterar el curso del mundo exterior. Ante esta incapacidad, podemos responder de tres formas:
Evitación: se trata de retirarse, evitar, negar o huir de las situaciones, incluso disociarse de ellas, para no experimentarlas. Si se mantiene en la edad adulta, puede convertirse en un patrón de aversión a las grandes demandas de la vida. Este patrón usurpa la consciencia y su mayor rango de alternativas.
Controlar: se trata de atacar antes de que te ataquen. Ante la sensación de impotencia interior, la persona busca tener un gran control sobre los demás y sobre lo exterior. Esto también incluye los comportamientos pasivo-agresivos.
Conformidad: la respuesta es «darles lo que quieren». Es decir, la persona, en vez de defender sus deseos, viola su propia integridad personal siendo dulce, amable, sociable y maja. Esta adaptación lleva a tener relaciones de dependencia.
Tres formas de escasez
La herida de la escasez nos hace pensar que no podemos confiar en que el mundo vaya a satisfacer nuestras necesidades. En la niñez, esto se siente como un deseo no satisfecho de ser alimentados, confortados y acogidos por otra persona, que, potencialmente, lleva a la muerte. Ante la escasez, se dan estos tres tipos de respuesta:
Soy tal como me tratan: esta categoría responde a la creencia de que «no merezco la pena». Así, la persona evita el riesgo y disminuye sus alternativas, incluso tomando decisiones de autosabotaje, buscando siempre la opción segura.
Sobreadaptación: se trata de compensar esa sensación permanente de pobreza con lo contrario: poder, riqueza, una pareja ideal, fama o cualquier otra forma de soberanía sobre otras personas. Es el complejo de superioridad.
Búsqueda de reafirmación: la persona busca la reafirmación de otras personas de forma ansiosa y obsesiva. No es raro que esa misma persona se relacione con otras que le van a defraudar, o bien, las fuerce a hacerlo por su constante necesidad de reafirmación, de manera que recupera «la reconfortante miseria de lo familiar».
Algunas verdades
Para superar todas estas heridas de la niñez y entrar en la edad adulta de verdad, es necesario recordar que la necesidad de realización que tenemos durante toda la vida no la puede satisfacer ninguna persona, pero tampoco ningún trabajo, ningún proyecto. Esta insuficiencia es la naturaleza misma de la vida, no es un fallo de los que nos rodean o de las profesiones que ejercemos.
James Hollis nos recuerda que no hay magia, que la herida nos persigue y que cada persona es la única con la responsabilidad de llenar su propio vacío de formas más duraderas. Para este psicoanalista, es importante que cada cual entre en sus propias profundidades para comprender sus mecanismos de impotencia y escasez y sanar las propias heridas. Este es un trabajo fundamental que el alma pide y que, si no se lleva a cabo, va reclamando cada vez más atención a través de síntomas y malestares.
Tal como también indica Bert Hellinger, ante cada decisión de la vida sólo hay dos caminos, hacia la vida y hacia la muerte. O, en palabras de James Hollis:
El nacimiento de la vida es también el nacimiento de la neurosis, por así decirlo, porque desde ese momento estamos al servicio de dos planes gemelos: el impulso biológico y espiritual de desarrollarnos, de avanzar, y el anhelo arcaico de volver a caer en el sueño cósmico de la subsistencia instintiva.
Y es que, frente al impulso de avanzar, siempre hay dos personajes que pueden tirar de nosotros para atrás: el miedo y el letargo. El ego desea confort, seguridad, saciedad; el alma necesita significado, lucha, llegar a ser. Cualquier respuesta automática al estrés y la ansiedad es una forma de adicción.
Aquí puedes ver el pódcast de Andrew Huberman con James Hollis:
¿Te has reconocido en alguna de estas seis formas de herida? El psicoanalista de hoy, James Hollis, nos dice que todos tenemos algo de cada una. Piensa en cuáles son las necesidades más grandes que alberga tu alma y si las estás satisfaciendo en tu vida. ¿Qué puedes hacer si no es así? Os leo en Comentarios.
Hoy os hablo de Del revés 2, la última producción de Pixar. Si quieres una información sobre emociones muy trabajada y bien documentada, accede a esta entrada sobre qué son las emociones y cómo influyen en el logro de metas. Pero si te apetece divertirte y no te importa sacrificar un poco de exactitud por un mucho de diversión, en Del revés 2 verás reflejadas las emociones de otra manera.
Al margen de esto, lo que me motiva a mencionar esta película es el estudio que hay detrás: Pixar. La gestión de proyectos de esta empresa es ejemplar. Tanto, que Bent Flyvbjerg la menciona en Cómo hacer grandes cosas como ejemplo continuo de cómo se gestiona un proyecto con éxito.
¿Qué tienen de especial los proyectos de Pixar?
Pixar comenzó siendo un estudio pequeño que quería hacer películas de animación en 3D. Son los que realizaron la primera película de animación por ordenador del mundo, Toy Story. Su forma de trabajar permite ver a qué se debe su éxito. Antes de arrancar cualquier proyecto, se permite a los directores que dediquen meses a dar con una buena idea para una película.
Después, siguen estos pasos:
Crear un esquema de unas doce páginas que desarrolla el argumento de la idea principal. Esta descripción de lo que ocurre, cuándo y dónde se pasa a distintos perfiles para que la lean. El director creará una nueva versión a partir de estos comentarios.
Escribir un borrador del guion, de ciento veinte páginas. Este guion también se pasa a directores, guionistas, ilustradores y ejecutivos y también es revisado.
A partir del guion contrastado, se crea un storyboard detallado (un dibujo cada 2 segundos de película) que se pasa a vídeo. Se añade locución no profesional y algunos efectos de sonido. De nuevo, distintos perfiles visualizarán el vídeo y darán sus comentarios. Por otro lado, un equipo más experimentado dará también su feedback. Todo este análisis permite seleccionar aquello que funciona y, sobre todo, desechar lo que no, mucho antes de producir de verdad la película. El coste es bastante menor, aunque el tiempo dedicado a estas primeras fases parezca demasiado.
Se crea una segunda versión del vídeo basado en el storyboard y se vuelve a mostrar.
El proceso se itera hasta ocho veces. Los cambios en las dos primeras veces son sustanciales, y después van disminuyendo. Así, el resultado final es un producto altamente probado, mejorado y validado.
Con este proceso se han creado películas como Ratatouille, Del revés (Inside Out), WALL·E, o Monstruos, S.A., entre otras muchas.
Un momento… ¿iterar 8 veces?
Sí. En cambio, la forma de trabajar en la que todo tiene un plazo demasiado cercano y en la que sistemáticamente se dejan de lado las fases de planificación y estructuración, tiene una clara desventaja: en la fase de ejecución se descubre tooooodo aquello que no se tuvo en cuenta, que es muchísimo, incluido en bastantes ocasiones el público destinatario del producto.
Lo barato es caro.
Quizá repetir el mismo proceso 8 veces parezca prohibitivo, pero cuando no se hace, los proyectos acaban resultando cargantes a quien los crea, al cliente y al destinatario final. Y, sobre todo, acaban siendo más caros, mucho más, de lo que habrían sido de respetar las primeras fases. Ocurre que el exceso de coste se lo suele comer quien crea el proyecto, no el cliente, por lo que se sacrifica el posible margen que supuestamente iba a dar el proyecto con una ejecución «rapidísima».
Volvamos a Pixar. Del revés 2 te puede gustar más o menos, te puede parecer, como a mí, que no alcanza el nivel de la primera parte. Pero es indudable que puedes percibir todo el trabajo que hay detrás, cómo se ha cuidado cada detalle, cómo se han documentado, trabajando después esos personajes nuevos que representen las nuevas emociones de la niña.
Sólo con quedarse a ver los títulos de crédito, se puede constatar la cantidad de profesionales que han contribuido al producto final.
Todo va bien mientras se sepa «arreglar» lo que entrega ChatGPT. O se dedique tiempo a ello. Pero no: estoy observando que distintos redactores se conforman con el estilo entusiasta y al mismo tiempo extremadamente racional, repetitivo y robótico de la primera respuesta que da el modelo de lenguaje colosal (large language model o LLM).
Hay información de sobra en las redes de cómo ajustar los prompts (esas preguntas o solicitudes que se hacen al programa) para que dé mejores respuestas. Lo que pasa es que hay que molestarse en hacerlo. Es más: incluso después de haber entrenado a la IA para dar un tipo de respuestas, es necesario editarlas. Pero no se hace: así, es MUY fácil detectar si un texto lo ha escrito ChatGPT, incluso si estás utilizando la versión 4o de pago.
Imagen generada con ChatGPT 4o (DALL.E). Según el mismo ChatGPT: «Aquí tienes una representación abstracta y futurista de cómo me imagino como ChatGPT. Es una figura humanoide luminosa, con circuitos brillantes y una atmósfera digital y estrellada, simbolizando vasto conocimiento y posibilidades infinitas. La imagen transmite inteligencia, empatía y sabiduría».
Características de un texto de ChatGPT que no se ha editado
Los textos entusiastas y racionales de ChatGPT tienen algunas características «que cantan Carusso»:
Frases con «es crucial», «es fundamental» en las que esta expresión sobra. Para ChatGPT todo es crucial y fundamental. Por ejemplo: «Al adentrarnos en el mundo de Microsoft Azure, es esencial comprender la estructura sobre la que se construyen y operan sus vastos servicios en la nube».
Contexto con expresiones de lugares comunes: «En el mundo digital actual, la comunicación entre dispositivos y aplicaciones es esencial para el funcionamiento de Internet y las tecnologías que utilizamos a diario».
Repetición de la misma idea en varias partes del mismo texto.
Tendencia a simplificar la información en listados de bullets (viñetas). Esta simplificación conlleva la pérdida de información clave, porque sistemáticamente pasa por alto detalles importantes.
Abuso de esta forma de expresión: «no sólo… sino que…». Por ejemplo: «La oficina no solo se volvió más segura, sino que también aumentó la moral y la productividad del equipo, demostrando que un entorno seguro es beneficioso para todos».
Uso De Mayúsculas En Cada Palabra: lo hace en los títulos y en los bullets. Además, pone siempre mayúsculas después de los dos puntos.
Expresiones exclusivamente en masculino: «los estudiantes», «los desarrolladores», «los profesores».
Traducción directa del inglés, por eso, abusa de la voz pasiva: «ChatGPT es utilizado principalmente por los profesores que necesitan generar un contenido de forma rápida».
Cambio de persona. Está hablando de tú y de pronto habla de usted. O habla en tercera persona y de pronto en segunda persona, dirigiéndose al interlocutor. Lo mejor es cuando habla en primera persona: «Gracias por acompañarme en este viaje. Espero que lo aprendido aquí te sirva como una sólida base para tu desarrollo». Si no lees el contenido, le estás enviando ese mensaje al destinatario. Piénsalo.
Siempre añade una conclusión debajo de un contenido. Por lo que, si no se edita, acabamos con una información llena de conclusiones y de introducciones sobre lo crucial y fundamental, y poca chicha en el centro del bocadillo generado.
La parte entusiasta es exagerada: «¡Bienvenidos! ¿Alguna vez te has preguntado cómo podrías marcar una diferencia real en la organización a través de tu trabajo en un departamento financiero?… Tu conocimiento es poder. ¡Estudia con entusiasmo y conviértete en el experto que todos necesitan!»
Cómo mejorar los prompts
Esto avanza muy rápido, así que te remito a unas fuentes que me han parecido bastante potables:
Cómo editar un texto de ChatGPT para «humanizarlo»
Ya has visto que ChatGPT tiene unas tendencias, por tanto, lo primero es detectar si queda algo de ellas (que seguramente sí) tras haber mejorado tus prompts. Así, es aconsejable:
Valorar si se puede omitir o sustituir los «crucial» y «fundamental», normalmente, sí. Por ejemplo: «El uso de Excel es fundamental para editar hojas de cálculo en las que hacer operaciones y funciones». Puede convertirse en «Excel sirve para editar hojas de cálculo en las que hacer operaciones y funciones» o incluso «Excel sirve para hacer operaciones y funciones».
Evitar contextos de lugares comunes: «En el actual mundo de…», «En el contexto actual de…», sobre todo si se repiten.
Si no se te ocurren ideas, pide a ChatGPT que reformule las partes del texto que son repeticiones. De otra forma, obtendrás un contenido bastante pobre.
Para evitar listados como este que estás leyendo, pide a ChatGPT que escriba lo mismo pero en texto corrido. Esto te da mucho más juego, añade la información que faltaba y te ayuda a detectar fallos o incoherencias.
Busca y sustituye la expresión «no sólo… sino que…». De vez en cuando, está bien, pero como decía, ChatGPT abusa de ella y resulta cargante. Ten piedad del lector final de lo que entregues, especialmente si es alumnado que tiene obligación de hacer un curso.
Para evitar el Uso De Mayúsculas En Cada Palabra, puedes pedir a ChatGPT que reescriba lo mismo pero poniendo en mayúscula sólo la primera letra de la primera palabra.
Para asegurar un texto con género neutro, indica a ChatGPT cómo se llaman los actores de tu contenido. Por ejemplo: «utiliza ‘personas desarrolladoras’ para los desarrolladores, ‘actores y actrices’ para los actores, ‘docentes’ para los profesores…».
La voz pasiva nos tiene abducidos. Es como esa cosa que se pegaba a la espalda de las personas en Amos de títeres, la novela precursora de La invasión de los ultracuerpos. Esto es herencia del inglés «fue desarrollado por», «es utilizada por», «es presentado como». Pues mejor: «lo desarrolló X», «la utilizan Y», «se presenta como Z».
Revisa qué persona está usando ChatGPT en su respuesta, o pide una persona concreta: «Dirígete al alumnado de tú/de usted», «Escríbelo de manera formal, con expresiones tipo ‘se puede’, ‘a continuación, se muestra'».
Valora si las conclusiones de ChatGPT te sirven de algo. A veces, pueden incluso servir de introducción al tema. Pero la mayoría de las veces las descartaría: tienden a repetir lo mismo, es decir, son redundantes, y se recrean en «lo crucial y fundamental». Mejor borrarlas o pedir que te las reformule, si ves que no te da tiempo o no te apetece.
Reduce el entusiasmo. Es muy cargante, repetitivo y molesto. El público al que se dirige tu mensaje no se merece esto. Normalmente, borro la parte entusiasta que aportan los «autores» de estos ultratextos. Si hay que animar al personal, se puede hacer de otra manera.
Cosas en las que ChatGPT 4o te gana
Con esta entrada en el blog puedes pensar que entonces es mejor no usar ChatGPT. Muy al contrario. Esta herramienta te da cien vueltas en muchos aspectos, por lo que ¡claro que conviene usarla! Yo lo tengo de compañero de trabajo. Pero no es un compañero autónomo: necesita supervisión. Por ejemplo, puedes usarlo para esto:
Leer varios documentos y extraer conclusiones e ideas principales.
Esquematizar documentos muy prolijos.
Generar estructuras muy organizadas de algo que quieres tratar y no logras sistematizar.
Plantear distintos puntos de vista para una idea. Por ejemplo, tú puedes tener el convencimiento de que el temperamento es genético y se mantiene la teoría de los humores de Hipócrates y quizá necesites argumentos críticos con esto y acceso a nuevas investigaciones: ChatGPT te dará rápidamente esta información.
Generar ideas para actividades, partes prácticas de un contenido teórico, la teoría detrás de un contenido práctico.
Hacer preguntas de test con su opción de respuesta y su feedback correspondiente. Ojo, con indicaciones: los primeros resultados pueden darte preguntas peregrinas, de esas que molestan especialmente al alumnado.
… (miles).
Como ves, no basta con copi-pegar lo que te ofrece esta herramienta tan potente. Las personas siguen siendo necesarias. Si no hacemos esto, si ofrecemos la baja calidad de la primera respuesta que nos da ChatGPT, estamos lanzando un mensaje a quien nos paga por nuestra actividad: «Ya veo que tú no eres una persona necesaria aquí». Es algo que me gusta de Articulate Global: ellos tienen muy claro que la IA es como una socia en el trabajo de un diseñador instruccional, que apoya en el trabajo y ayuda a reducir la rutina. Pero no sustituye a la persona, a menos que te conformes con bajar la calidad y dejar de entregar valor. ¿Qué vas a hacer entonces?
Lo primero que observó el psiquiatra Eric Berne, y de donde nace el Análisis Transaccional, es que los pacientes le hablaban utilizando palabras, gestos y tonos muy distintos según lo que le estuviesen refiriendo. Observó que podían agruparse y aislarse claramente, es decir, cada grupo de lenguaje verbal, paraverbal y no verbal era característico de un estado distinto del yo. Estos estados son: el Padre, el Adulto y el Niño.
Los tres estados del yo: el P-A-N
No tengo registro de la fuente de esta imagen. Si localizáis al autor/a, por favor, decidme. ¡Gracias!
En esta ilustración vemos a la perfección los tres estados definidos por la forma de actuar de cada uno:
Niño
A la izquierda, la fila interminable para criticar. En esta fila también esperan los que se quieren quejar. La mayoría de ellos está en el estado Niño. A veces, también se critica desde el estado Padre, lo veremos a continuación.
Padre
En el centro, está la fila de los que les dicen a los demás lo que deben hacer. Los que se ponen esta fila se sienten muy bien consigo mismos, e incluso son percibidos por los demás como personas que hacen algo. No, no hacen nada, sólo señalan a otras personas lo que hay que hacer. La mayoría de los de esta fila están en el estado Padre.
Adulto
Finalmente, en la fila para hacer pintaría yo la clásica mosca que pasaba volando en Mortadelo y Filemón cuando había un silencio. Hay menos de cuatro gatos ahí, dispuestos realmente a hacer, no a criticar desde la barrera ni a indicar lo que está bien o mal. Dispuestos a entrar en acción hay muy pocos, porque esto requiere estar en el momento presente. En la fila del hacer, están las personas en el estado Adulto.
Estos tres estados forman el modelo P-A-N (Padre-Adulto-Niño).
¿Entonces cada persona está en un solo estado del yo?
No. Cada persona adopta los tres estados a lo largo del día, teniendo preferencia por permanecer en uno u otro. Esto lo advertimos en la forma en que las personas se comunican, y también en su postura física (no es posible no comunicar, según el axioma de Paul Watzlawick). Lo que sí es cierto es que el lugar en el que es más difícil permanecer es en el estado adulto y en el presente, donde realizamos, trabajamos, sacamos algo adelante.
Guion de vida
Otro aspecto revolucionario que definió Eric Berne son los seis tipos de proceso de guion de vida. El guion de vida es una trama que construimos con el pensamiento mágico de pequeños, y con mucho detalle, por cierto. Estos son los seis tipos de guion:
Imagen compuesta a partir de distintas imágenes libres.
¿No sabes cuál es tu guion?
En mayor o menor medida, cada uno de nosotros/as tenemos los seis patrones de conducta, pero la mayoría tiene uno que es predominante, o bien uno principal y otro que se combina con el primero. Veamos cómo pueden ser algunas de estas combinaciones:
Guion “hasta” + guion “nunca”. Su lema de base sería:
No me puedo divertir hasta que no acabe el trabajo. Pero el trabajo no se acaba nunca, por lo que nunca puedo divertirme.
Guion “hasta” + guion “casi tipo 2”. Esta persona se dirá a sí misma:
No puedo descansar hasta que no llegue a la cima. Realmente, no puedo llegar a la cima: siempre encuentro una más alta. Por ello, nunca puedo descansar.
Guion “siempre” + guion “nunca”. Su creencia será:
Siempre me pasa lo mismo: conozco a una persona que me parece especial y diferente, pero al final es lo contrario a lo que yo busco. Nunca podré encontrar a alguien afín a mí.
¿Cómo salgo de mi guion?
Siguiendo a Brigitte Champetier, en una palabra: «desautomatiza«. Es decir, deja de actuar conforme a unas creencias muy arraigadas, inconscientes. ¿Y cómo se hace en la práctica? Dándote permiso:
Guion “hasta”: monta en el pony antes de haber limpiado los establos. Es una frase de Daniel Casriel, explicando cómo darse permiso para disfrutar incluso con las tareas “obligatorias” a medio hacer.
Guion “después”: dosifica tu disfrute, no es necesario quemar hoy todas las naves, el disfrute puede continuar mañana.
Guion “nunca”: decide qué es lo que puedes hacer para lograr tus objetivos y entonces hazlo. Da el paso. No hables de “lo que pudo ser y no fue”, habla de lo que vas a hacer, de acciones.
Guion “siempre”: no necesitas repetir los patrones, ni continuar en una situación insatisfactoria. Puedes darte permiso para abandonar lo que no te gusta, y sobre todo, para buscar lo que sí deseas.
Guion “casi tipo 1”: acaba lo que has empezado, no saltes a otra tarea. En vez de ser multitarea, escoge una y acábala, llega hasta el final.
Guion “casi tipo 2”: cuando alcanzas un objetivo, felicítate por ello, regálate algo, descansa y disfruta. Celebra tus éxitos antes de buscar nuevos objetivos.
Guion “final abierto”: una vez llegas al final de una etapa, puedes llenar el vacío haciendo lo que te plazca: viajar, aprender fotografía, ir a exposiciones, bucear…
Beneficios del análisis transaccional
Podemos resumir estos beneficios en una frase: «se puede salir del guion de vida elegido en la infancia«. Lo fundamental del concepto de guion de vida creado por Eric Berne es que se puede salir de él. Para ello:
El primer paso es darse cuenta de que el guion es como una pianola automatizada, en que la música que se ejecuta está previamente escrita.
El segundo paso es ser consciente de que «la música» la hemos escrito cada uno de nosotr@s a partir de los mandatos y contramandatos (creencias) recibidos en nuestra infancia.
El tercero es reescribir. Y, tal como de una forma muy visual comenta Eric Berne, reescribir implica salir de la jaula una vez nos abren la puerta. No siempre es fácil. El guion conocido, incluso si es perdedor, es más cómodo de vivir que un guion nuevo, lleno de incertidumbre.
Coaching transaccional: actuar desde el estado adulto
Como hemos visto, en cada guion hemos interiorizado unos mandatos y permisos a partir de lo que nos dijeron nuestros padres y educadores, y esta es, precisamente, la voz del estado Padre. Nuestra reacción emocional a estas normas es desde el estado Niño. El Adulto solo responde al entorno presente, libre de cargas. Así, en un proceso de coaching transaccional, lo primero que hacemos es identificar estos mandatos, cuál es tu tipo de guion.
¿Por qué es importante permanecer en el Adulto?
Solo desde tu Adulto vives el momento presente y reaccionas a él de forma proporcionada. Solo en el Adulto eres capaz de actuar, de ejecutar, realizar las acciones oportunas. Permíteme que lo repita:
Solo desde tu Adulto vives el momento presente.
Por tanto, el estado Adulto en el análisis transaccional no es cualquiera de nosotros mayor de 18 años. También suele confundirse fácilmente con el estado Padre. Incluso muchos de los que se dedican a decir a otros qué deben hacer, creen estar en un estado Adulto.
El Adulto es la suma de todas tus capacidades puestas al servicio de lo que ocurre ahora, sea el trabajo, sea hacer tareas del hogar o sea distraerte y disfrutar de tus hobbies preferidos.
¿Qué, te animas a tomar las riendas de tu vida y dejar de responder a un guion inconsciente y limitado? Si es así, puedes apuntarte a uno de mis cursos o pedir una sesión de coaching. Como siempre, gracias por leer y por compartir.
Las emociones son mecanismos de defensa instalados en el sistema límbico, con el objetivo de asegurar la supervivencia y el bienestar.
El sistema límbico es el llamado cerebro animal, compuesto entre otros del hipotálamo y la amígdala, y común a los mamíferos.
De forma sencilla, a cada emoción le corresponde un estado físico. Así, las emociones las siente el cuerpo y después se razonan, cuando la información llega al cerebro consciente. Esta información vuelve al sistema límbico y la intensidad de la emoción se intensifica o se apaga.
En otras palabras, en el principio de la emoción está la acción, es decir, la respuesta ante el estímulo. Todos los seres vivos tratan de preservarse.
Cuando sentimos una emoción, lidiamos con ella de tres posibles formas ancestrales:
Huida.
Enfrentamiento.
Bloqueo.
¿Qué son las emociones primarias o auténticas?
Las emociones primarias se reconocen de forma universal tan sólo por los gestos que las acompañan, como ya apuntó Charles Darwin. Incluso, como comenta Antonio Damasio, se reconocen en especies no humanas. Son:
Son aquellos sentimientos que se experimentan con la misma intensidad que una emoción primaria, pero que no responden a la situación presente ni la resuelven. Siguiendo el análisis transaccional, se llaman sentimientos parásitos.
El sentimiento parásito es tu «sentimiento malo favorito»: esa emoción que aparece cada vez que surgen dificultades, como si tuviéramos preferencia por experimentarlo. Y es el que se fijó en nuestra infancia. Es probable que viésemos a nuestros progenitores reaccionando de la misma manera. Es más: si respondíamos de forma diferente, nuestra reacción o emoción no era premiada, más bien era ignorada.
Las familias suelen tener emociones prohibidas y emociones alentadas. Se suele premiar una «emoción incómoda» y se suelen dejar de lado las emociones genuinas, las que realmente permiten solucionar problemas. Por ejemplo, en una familia puede estar prohibida la alegría. O puede estar prohibida la tristeza. O bien, los hombres de la familia deben mostrar mucha ira, pero las mujeres deben permanecer con una sonrisa y la mente en blanco.
Por ejemplo, Vanesa se pone a la cola para esperar al autobús. De pronto, una señora con un carro se cuela varios puestos. Su primera reacción es la ira, pero enseguida la tapa con una sonrisa y dejando la mente en blanco. Puede que sonría a la señora que le había provocado la emoción genuina de la ira.
Tener sentimientos parásitos nos hace avanzar en nuestro guion de vida, justificando decisiones que nos llevan a donde no queremos ir.
¿Qué diferencia hay entre emociones y sentimientos?
Las emociones son los mecanismos biológicos de defensa que acabamos de ver. Los sentimientos son mezcla de emociones, normalmente secundarias, y pensamientos, que dan lugar a una miríada de sensaciones, como: celos, frustración, melancolía, sensación de vacío, angustia, rechazo…
Según afirma Hendrie Weisinger, nuestros pensamientos, además de nuestros cambios corporales, desencadenan respuestas emocionales. Al centrar nuestra atención en ellos, libramos de esta responsabilidad al suceso externo. Si nos molesta el comentario de un compañero, no es él el que provoca que apretemos los puños y sintamos cólera, son nuestros pensamientos, nuestras emociones. Y podemos gestionarlos.
Los pensamientos que surgen espontáneamente son pensamientos automáticos, y se producen cuando surge alguna disonancia entre lo que esperábamos de la realidad y lo que ésta nos da. Las diferencias con el diálogo interior son:
Tienden a ser irracionales: «Le mataría». Su intensidad responde a la intensidad de la emoción que estamos sintiendo.
Tendemos a darles crédito por la rapidez con la que se producen: los aceptamos como una verdad, no los cuestionamos.
A menudo son crípticos, se expresan como una especie de taquigrafía: «Imbécil». «Mentiroso».
Suelen desencadenar otros pensamientos automáticos: «Es un egoísta. No me respeta. Ojalá le despidan». Un pensamiento actúa como catalizador de otro, con lo que se prolonga la intensidad de la emoción, y esto hace más difícil desactivarlos.
Pueden conducir a un razonamiento distorsionado: el hecho de que los propios pensamientos sean irracionales lleva a una lógica distorsionada, a valoraciones erróneas y sesgadas.
¿Cómo influyen las emociones en el logro de nuestras metas?
Sólo las emociones auténticas solucionan problemas, mientras que los sentimientos malos favoritos prolongan el guion de vida, el definido por tu posición existencial. Si buscas la culpa, lo que está mal, el problema, lo que te provoca rechazo, celos, frustración… entonces no vas a estar en el presente y en la acción, sino respondiendo a recuerdos pasados. Si en cambio pones el foco en lo que sucede ahora, las emociones auténticas te sacarán de tu equilibrio para que actúes:
El miedo auténtico es el que nos permite huir del depredador en la jungla. También nos puede paralizar por completo si lo necesario es ocultarse. El miedo evita un peligro futuro (si bien inminente).
La ira genuina provoca que el corazón bombee más sangre a nuestras extremidades, nos permite responder físicamente, golpeando o apartando la amenaza, o huyendo.
La tristeza auténtica es la que nos permite hacer el duelo para superar un hecho doloroso que sucedió en el pasado. Este hecho significa la pérdida de una situación (cambio de casa, de trabajo, de condiciones económicas) o de un ser querido.
La sensación de alegría auténtica nos permite relajarnos y sentir que todo está bien a nuestro alrededor. Esta felicidad genuina nos facilita disfrutar de lo que está ocurriendo en el momento presente, respirando con calma.
Monográfico de emociones
En Centro Tai San estamos impartiendo la segunda edición del Monográfico de emociones, presencial y online. ¡Y estamos de celebración! Es por el éxito que ha tenido nuestra propuesta de impartir el monográfico de emociones para las mujeres de Tres Cantos: hemos cubierto el cupo de las 20 plazas disponibles. Y no solo eso: ¡tenemos a otras 20 mujeres en la lista de espera!
Pero, ¿qué es tan especial del monográfico de emociones que todas lo quieren hacer? Todo esto:
Aprendes a gestionar tus emociones unificando cuerpo y mente.
Mejora tu respiración y descansas mejor.
Adquieres una mayor consciencia corporal.
Tu mente se alinea con tu cuerpo para conseguir esos objetivos que se te resistían.
Por fin ves clara tu posición de vida, comprendes tus emociones y eliges cambiarlas… ¡si te apetece!
Las profes estamos encantadas de ayudarte a alcanzar todo esto. Nos dedicamos al taichí, el Chi Kung, la kinesiología, la reflexología facial, la respiración funcional, el análisis transaccional, el coaching… Y lo hacemos con rigor, apoyándonos en los descubrimientos de la neurociencia. Vamos, que somos fans de Nazareth Castellanos y de Andrew Huberman.
Si te apetece hacer uno de nuestros cursos y te has quedado sin plaza o no eres de Tres Cantos, escríbenos a taichi3cantos@gmail.com o al whatsapp 620158865. ¡Recuerda que lo puedes hacer online!
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¿Cuál es tu caso? ¿Consigues gestionar tus emociones, observar y después actuar? ¿Tiendes en cambio a reaccionar ante la situación, sin reparar en si se ha disparado una emoción que responde a lo presente o un sentimiento del pasado? Puedes dejar tus comentarios sobre ello. Y como siempre, siéntete libre de compartir. ¡Gracias por leer!