No todo el oro reluce

¿Cómo valoramos a una persona? ¿En qué nos fijamos? ¿Qué es lo que nos abre puertas? Comenzamos con una frase de una canción de Manu Chao, “Me gustas tú”: no todo el oro reluce.

Que se mueran los feos

Seguimos con otra canción, “Que se mueran los feos”, de Los Sirex.

Vamos a fijarnos en los autores que habitualmente cito en este blog. Desde Eric Berne hasta los Monty Python, lo cierto es que no son ejemplos de belleza áurea.

Eric Berne en 1969, autor desconocido.

Sin embargo, pronto nos olvidamos de esto ante su ingenio. Pero entonces, ¿hace falta ser ingenioso, muy brillante o con una personalidad arrolladora cuando no se es agraciado? ¿Quién determina esto de ser agraciado? ¿Y cuál es nuestra percepción de los demás cuando sus imperfecciones destacan?

Como el mismo Berne explica, cuando somos pequeños miramos libre y abiertamente a otras personas, en especial a las que tienen defectos o características llamativas. Después, rápidamente aprendemos que “ver no está bien visto”. El análisis rápido que hacemos de una persona lo tenemos que hacer disimuladamente, porque la mirada fija es o puede verse como ofensiva.

El problema de dejar de mirar abiertamente, sobre todo aquello que no nos cuadra, es que puede llevarnos a dar por bueno algo que potencialmente puede ser un peligro. Voy a rescatar esta parte del post sobre Barba Azul:

Barba Azul se casa con la menor de cuatro hermanas, una jovencita que se siente atraída por esa extraña barba azul, que al mismo tiempo le da cierto reparo.

Clarissa Pinkola Estés

El aprendizaje consiste en ignorar las señales de alarma que provoca eso que nos da cierto reparo y que suele ser una mezcla de rasgos físicos y de personalidad.

Me duele la cara de ser tan guapo

Seguimos con otra canción, “Me duele la cara de ser tan guapo”, con una letra aguda y un vídeo muy divertido:

Los guapos también nos pueden dar reparos. Una persona muy guapa puede provocar rechazo por muchas razones, la más habitual es la envidia, pero también puede deberse a leer en su rostro gestos de superioridad, de falta de empatía o de estar encantado/a de conocerse. Por tanto, ser una persona bella no es un carnet que nos coloque por encima del resto. Lo que sí es cierto es que hay estudios que demuestran que a la gente físicamente agradable le es más fácil conseguir puestos de trabajo y tener éxito, ya que llegan a obtener una “prima de belleza”.

Además de la guapura innata, vivimos en una época donde hasta la clase política viste de forma elegante y atractiva, tipo Reservoir dogs, cuando no son dechados de belleza. Cuando era pequeña parecía existir una elección: “o eres guapa o eres inteligente”. Ahora se dan mezclas interesantes de ambas cosas, gente agradable físicamente y que además es un portento en su campo. ¿Es esto más exigente? Porque antes, cuando te decantabas por uno de estos caminos a la vista de la información que recibías del exterior, podías descartar cómodamente el otro.

Pero estamos hablando de gente guapa y no estamos aclarando qué es ser una persona bella. Y esto lo rescato de un documental muy bueno que vi una vez y me dejó impactada: creando una máscara con las proporciones áureas, esta máscara se aplica a la cara de todas esas personas consideradas guapas y no a la cara de las que se considera menos guapas. Lo puedes ver entero aquí:

Uno de estos guapos es, por supuesto, Tom Cruise. En el documental también se dice que una cierta imperfección añade atractivo a estas caras. Podríamos pensar que Tom Cruise, con su nariz o sus dientes grandes, no es tan guapo, sin embargo, su cara encaja en la máscara áurea y puede permitirse sus pequeñas imperfecciones, que lo hacen más ¿humano? Utilizo esta palabra porque las caras generadas por inteligencia artificial crean una cierta tensión cuando se comparan con una cara humana real. Son tan perfectas que son siniestras.

Por el contrario, resulta imposible distinguir el deepfake de Tom Cruise del actor real. De lo siniestro pasamos a lo escalofriante:

Jeder se mira al espejo

Entonces, ¿hay que ser Tom Cruise y tener las proporciones áureas o generarlas con inteligencia artificial? Si es así, ¿cómo nos explicamos que la gente “fea” logre posiciones de éxito en la vida? Pienso que no se trata tanto de belleza objetiva como de irradiar autoestima. Y esto Eric Berne lo sabía muy bien.

Para referirse a una persona cualquiera, Berne inventó el nombre “Jeder”. En varios textos de Berne he leído que Jeder ignora lo feo que se pone cuando se pasa la lengua por los dientes. Para Jeder, es un gesto inofensivo y, sobre todo, muy disimulado. Para un observador externo, Jeder se afea mucho haciendo este gesto. La propuesta revolucionaria para la época de Berne es que la persona se grabe en vídeo y se vea haciendo distintos gestos.

En una época en la que, además de vestir mejor y pintarnos más, nos vemos constantemente en fotos y vídeos, puede pensarse que este ejercicio ha perdido su sentido. Sin embargo, puede que sea al contrario: la imagen que publicamos está filtrada, alisada, photoshopeada, seleccionada de entre varias… hasta el punto de que podemos llegar a pensar que tenemos una cara distinta a la que tenemos. Al principio, el Photoshop quedaba al alcance de los famosos en revistas y anuncios. Ahora, hay que decirle al móvil que no te filtre para poder ver la realidad.

El otro día tuve la suerte de asistir como público a una clase magistral de Antonio Canales. Él explicó que lee en el cuerpo de un bailarín si es diestro o zurdo, sus años de experiencia, si tiene hijos… Realmente, lo que transmitimos con la postura, el tono físico, la mirada, la posición de la cabeza… es casi todo. Y se puede entrenar. Por eso suelo insistir en lo bien que viene hacer teatro, o en general artes escénicas.

Volviendo al tema de la guapura y sumándolo a una postura que denote autoestima, recuerdo un detalle del documental Love, Marilyn. Norma Jeane va andando por la calle con una amiga. De pronto, le dice: «voy a transformarme en “ella”». Cambiando la postura, la forma de andar y la mirada, de pronto la gente a su alrededor se da cuenta de que Marilyn Monroe está ahí, surgida como de la nada. Hasta un símbolo sexual como “ella” cambia la percepción de los que la rodean cambiando la actitud. Lo que puede dar para otro post futuro… o no.


¿Qué opinas? ¿Piensas que en general le va mejor a la gente guapa? ¿Piensas que la autoestima está asociada con la belleza? Ya sabes, deja un comentario, comparte libremente y gracias por leer. 🙂

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