Preguntas sin respuesta

Me rondan por la cabeza preguntas sin respuesta, retazos de pensamiento, reflexiones, inspiraciones de lo que se ha leído en otros blogs… Comparto algunas:

¿Cómo sentirse bien con la mascarilla?

Lo cierto es que nadie parece sentirse cómodo/a con la mascarilla. Hay un contraste claro entre cómo nos gustaría sentirnos y cómo nos sentimos realmente. Algo como esto:

A la izquierda una mujer árabe con velo, a la derecha, personaje femenino del planeta de los simios

En este escenario digno de El Planeta de los simios, resulta mucho más fácil relacionarse con personas conocidas de las que ya se sabe cómo son sus expresiones y cambios emocionales que relacionarse con personas desconocidas.

Da la sensación de que no te oyen o que no les oyes, quizá porque inconscientemente recurríamos a mirar el movimiento de los labios al hablar. Nos falta información visual y esto empeora claramente la comunicación.

¿Por qué ese rango del grifo monomando?

Me gustaría saber por qué si el grifo monomando puede girar unos 135 º, la diferencia entre congelarse y escaldarse se encuentra en un punto infinitesimal.

Es una reflexión que hago cada día, preguntándome por la gran imprecisión de los 135 grados comparada con la extrema precisión del punto en el que el agua está a la temperatura tolerable.

La imagen muestra un grifo monomando

¿Esto quién lo ha escrito?

Encontré un texto muy motivador, parece una traducción del inglés (por lo de jodido), busqué referencias en Google y no encuentro a su autor. Eso sí, hay muchas citas de este texto:

Ama tu jodida vida. Toma fotos de todo. Dile a las personas lo que sientes por ellas. habla con extraños. Viaja. Haz cosas que te den miedo hacer. Y si alguien dice algo, ¡que se joda! Al final estaremos muertos y nadie recordará lo que hicimos; así que toma tu vida y conviértela en la mejor historia de este mundo. No desperdicies esto.

Este blog es uno de los sitios en que lo he visto. Si haces una búsqueda del texto, todo o por partes, encontrarás varias páginas que lo citan literalmente, pero ninguna que explique su origen.

También puedes buscarlo en inglés, en caso de aburrirte mucho:

Love your fucking life. Take pictures of everything. Tell people you love them. Talk to random strangers. Do things that you’re scared to do. Fuck it, because so many of us die and no one remembers a thing we did. Take your life and make it the best story in the world. Don’t waste that shit.

Por cierto, el estilo me recuerda al de Bukowski (Make it).

¿De dónde salen los expertos?

Ya hemos hablado anteriormente de la casa como un refugio, una cabaña en la que el ermitaño está aislado del mundo, una sensación que hemos podido tener durante la etapa más cruda del confinamiento.

Por lo visto, ahora se está empezando a hablar del “síndrome de la cabaña” como una consecuencia de haber estado dos meses en confinamiento estricto y al menos otro más en que la mayoría del tiempo muchos de nosotros/as permanecemos en casa. Consiste en no querer salir, no querer cambiar de fase, preferir permanecer en este estado de monje en su celda.

Pero leo este artículo de Isaac Rosa en el diario.es y estoy de acuerdo en que en parte se trata de no querer volver a la vida de mierda… da la sensación de que todos los avances y ventajas que implicaba esta situación van a ser arrasados y eliminados en el momento en el que se pueda “volver” (también dijimos que no se puede volver) a la normalidad.

En todo caso, vuelvo a la pregunta de esta sección. En una situación desconocida, inesperada y nueva en la que cada persona y organización ha respondido como buenamente ha podido, ¿de dónde salen los expertos que ya sabían todo sobre todo?

¿Por qué la inteligencia artificial no es empática?

De pronto, Google Fotos te recuerda una fecha aniversario. Se ha programado a esta inteligencia artificial para que te traiga “bonitos recuerdos” de aquel día. Sin embargo, es muy probable que no tengas el menor interés en recordar acontecimientos que fueron felices pero que ahora son dolorosos: cumpleaños de personas que ya no están, bodas a las que han sucedido divorcios, excursiones con amistades que has perdido, celebraciones que ahora no pueden hacerse…

Alguien humano está siempre detrás del funcionamiento de cualquier sistema artificial. Por ello, habría que pedir a esos humanos un poco de empatía en sus programaciones.


¿Tienes alguna respuesta a nuestros interrogantes? ¿Te gustaría añadir alguna otra reflexión que te asalte cada día? Cuéntame. 🙂

Una respuesta a “Preguntas sin respuesta

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