Nos están preparando para una vida peor

¿Quiénes son los que nos están preparando para una vida peor? Quizá nadie en particular y todos en general(*)… Lo que sí me parece es que se va normalizando esperar una progresión hacia abajo en vez de hacia arriba, en la que las generaciones siguientes van a vivir peor que las anteriores, pese a los avances tecnológicos.

De nada sirve que un milenial mantenga “conversaciones” con una inteligencia artificial como Alexa, que le lee los emails y le organiza la agenda (ejemplo tomado del curso Futures Thinking), cuando ese milenial no tiene trabajo y, si lo encuentra, está pagado a la mitad de lo que lo estaba hace diez años.

El otro día vino un pintor a rematar una pequeña obra que afectó al techo. Y estuvimos hablando. Vicente, de 64 años, se había dado perfecta cuenta de muchas cosas en su trayectoria de vida:

  • Antes, en una obra, se trabajaba por una cantidad decente de dinero. No se trabajaba por menos, ni se trabajaba los festivos. Los trabajadores hablaban entre ellos y enseguida hacían piña para defender sus derechos.
  • Antes, en una obra, había personal, y siempre pasaban por ella el jefe de obra, el ingeniero, el arquitecto. Ahora no se ve a casi nadie, hay cuatro, son normalmente de otro país (sin que esto signifique nada negativo, simplemente, no reclaman los derechos que habían ganado los otros).
  • Antes, cuando pasaban el ingeniero y el arquitecto revisaban la obra, señalaban lo que estaba mal, lo hacían repetir si era necesario. Ahora, según relataba Vicente, las obras nuevas se caen a pedazos y producen derramas casi inasumibles para los propietarios.

Plano de una obra para edificar una vivienda

Esto de las obras es extensible a lo que vengo observando en mi sector. Tengo 10 años menos que Vicente, el pintor, y aun así tengo clara percepción del empeoramiento de la calidad del trabajo y de lo que se paga por él.

Calidad significa tiempo y recursos

Ahora, en los proyectos se busca una calidad efectista, es decir, una apariencia de calidad y alto nivel, como la de las obras que mencionaba Vicente. No se busca una calidad fruto de dedicar tiempo y recursos a un proyecto. ¿Por qué? Porque se quiere ganar el dinero antes, supongo. Y se quiere ganar más.

¿Qué ocurre? “Que si pagamos por la calidad a los últimos de la cadena de producción, los de arriba ganamos menos”, diría alguno que se atreviera a afirmar lo que está haciendo.

Según Nicholas Nassim Taleb, las empresas grandes están en quiebra, lo sepan o no. Se están autoengañando y engañando a la sociedad con ello.

Es razonable que gane más dinero quien puede planificar de forma estratégica,  organizar el trabajo y generar negocio como para pagarlo. Es razonable que su visión de negocio y sus contactos estén pagados. Lo que ocurre, sin embargo, es que arriba el dinero se cuenta por millones o por miles de millones. Esto es muy goloso y nubla la vista. “Amasemos dinero, luego ya se verá”, parecen decir.

En el siguiente nivel están los trabajadores cualificados de la empresa y los mandos intermedios, los que meten los datos en un Excel y hacen un gráfico para presentarlo en la próxima reunión, incrustado en un PowerPoint. Por sus ojos pasan los millones, pero no los amasan, claro. Amasan los miles, quizá. Pero lo que más les llama la atención es observar que su trabajo se subcontrata mientras ellos marean el mismo Excel porque no tienen mucho que hacer. Se dicen:

“Un día peta todo esto y nos echan a la calle, cuando se den cuenta de que no aportamos nada.”

Pero la rueda sigue girando.

El subcontratista a su vez, al comprobar que puede amasar los miles, busca a una serie de autónomos que podrán amasar los cientos. El trabajo que una gran corporación vende a otra gran corporación lo realizan autónomos que reciben cientos de euros por ello. Estos lo hacen con la máxima calidad que pueden. ¿Es consciente la empresa cliente de que lo que recibe lo ha realizado una sola persona en su chamizo? ¿Es consciente de que los miles que está pagando se los podría estar ahorrando? Diría que no. Es más, diría que a ninguno de los que intervienen en el proceso le importa todo esto:

  • el autónomo consigue trabajar… (además, tod@s sabemos que un autónomo nunca enferma, somos el pilar de la economía),
  • el intermediario consigue trabajar con grandes empresas, “clientes estratégicos” con los que “pierde” pero puede seguir funcionando,
  • la gran empresa consigue que se haga lo que necesita, se financia con proveedores y además, resta de su cuenta de resultados el gasto en ese personal que marea hojas Excel y presentaciones en PowerPoint.

Aún hay más…

El pintor y yo también estuvimos hablando de las amenazas del cambio climático y de las decrecientes reservas de agua. Convenimos en un aspecto: nadie quiere rebajar su nivel de vida para “luchar” contra el cambio climático. Nadie va a cerrar su grifo, nadie va a bajar la temperatura de su termostato. Nadie va a dejar su coche aparcado para irse en transporte público. Este “nadie” puede ser “la mayoría” o puede ser:

Después de estar puteado trabajando por cientos cuando sé que el trabajo que hago vale miles, no voy a recortar mi calidad de vida más, ya tengo suficiente carga con pagar un alquiler casi inasumible y demás gastos para vivir…

Las teles ya nos van preparando para lo peor, nos van poco a poco concienciando de que “las consecuencias van a ser desastrosas” o lo están siendo ya.

Por tanto, si vuelvo a este curso de Coursera sobre pensamiento del futuro, en el que te invitan a imaginar un futuro a 10 años desde hoy, lo cierto es que los indicadores de cambio que ellos destacan (todos basados en la transformación digital) no me parecen tan llamativos como el hecho de asumir el empeoramiento de la calidad de vida, sin más.

Esta forma de asumirlo invita a tomarlo como cierto y a hacerlo real…

(*)Por cierto, Vicente sabía perfectamente quiénes son los que nos están preparando para una vida peor: somos nosotros. Cada uno de nosotros/as es quien toma la decisión de trabajar o no a ese precio, de aceptar o no que se implanten unas normas; cada uno es responsable.


Me gustaría conocer tu opinión. ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post? ¿Has observado un empeoramiento de la calidad de vida? ¿Crees que puede ir a peor?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

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