La grandeza de los que aceptan sus circunstancias

Creo que te he podido dejar con mal cuerpo cuando te he hablado del guerrero Mandika Kunta Kinte convertido en un Toby que va contestando a todo “sí, amo”.

Y sin embargo voy a seguir por ahí un poquito más.

Para calmar la ansiedad y el dolor que produce aceptar circunstancias adversas, recuerda que hace unos años llegamos a la fórmula para poder decir “Me llamo Kunta” y aun así, seguir insertado de lleno en esta sociedad. Fue gracias al gran Moustache.

Una tribu de cazadores recolectores ajena a las incomodidades

Crecer en la adversidad

Y es que las dificultades nos hacen grandes.

Vamos a profundizar un poco en esto: si un bebé nunca tiene que pedir nada porque unos padres ultra perfectos le proporcionan todo a tiempo, nunca sentirá hambre, sed, ganas de orinar, los pañales mojados… Nunca se sentirá incómodo y nunca tendrá que reclamar atención: ya la tiene.

Si este bebé de padres aparentemente ideales crece con las necesidades cubiertas antes de que sean sentidas como carencias, considerando un mundo en que nadie externo le frustrase, de mayor sería una especie de ameba: no habría tenido que ingeniárselas para conseguir nada.

Todo le ha sido dado, no ha tenido dificultades ni traumas, no ha tenido que desarrollar estrategias para enfrentar las dificultades, los conflictos. ¿Cómo se va a relacionar con sus semejantes? Quizá dando por supuesto que todo se le debe, desconociendo la posibilidad de darse.

Al contrario, cualquiera de nosotros/as no ha necesitado ser Kunta Kinte para encontrar muchas dificultades por el camino y superar diversos traumas. Y gracias a las dificultades hemos puesto en marcha la creatividad para salir de ellas.

Los beneficios secundarios

Ya hemos hablado alguna vez de los beneficios secundarios aquí, aquí y aquí.

¿Qué beneficios secundarios puede extraer Kunta Kinte de insistir en sus creencias anteriores? Pues quizá justificar su falta de adaptación a la realidad. La realidad en Estados Unidos donde es un esclavo y no un guerrero. No hay otra cosa.

También le permite seguir sintiéndose grande, alguien de ascendencia guerrera, alguien con un nombre por escudo. Más grande que los que le rodean, que simplemente se han sometido. Más grande también es por encima.

Incluso puede buscar ser perseguido, con el fin de mostrar sus excelentes capacidades como guerrero. Un guerrero que siempre va a perder la batalla porque está en clara desventaja.

La aceptación

A través de la aceptación de esta nueva condición de esclavo Kunta Kinte podría aprender nuevas estrategias para salir adelante: ofrecer sus capacidades como jinete, formar una familia en su nuevo entorno, aprender nuevas habilidades que le puedan hacer más fácil la vida como esclavo.

Nada de esto es deseable, son estrategias de supervivencia para adaptarse a las circunstancias reales y presentes, estrategias que pueden hacer su vida más amable, en lugar de estar en continua lucha fútil contra un sistema que no le reconoce por quien es.

Estar cómodo en la incomodidad

Pablo Motos preguntó a Will Smith en El hormiguero cómo se enfrentaba a situaciones que provocan miedo (estaban hablando de que Will Smith celebró su 50 cumpleaños descolgándose de un helicóptero sobre el cañón del Colorado…). Y Will Smith dijo algo tan sencillo como esto, se trata de

Estar cómodo en la incomodidad.

¿Puede estar alguien más incómodo que un guerrero Mandika tumbado en la bodega de un barco de esclavos rodeado de personas como él que de pronto son tratadas como mercancía? ¿Puede alguien estar más incómodo que Kunta Kinte teniendo que aprender a decir “sí, mi amo” y a escuchar cómo le llaman Toby?

Y sin embargo, la comodidad quizá sea el mayor enemigo de la creatividad, del ingenio, del buscarse las castañas. La comodidad es pasiva, está parada, nada fluye y se parece un poco a la muerte. El exceso de comodidad apaga la atención, el estado de alerta.

Por increíble que parezca, el instinto de supervivencia hace que los seres vivos se sientan rápidamente cómodos en la incomodidad. Esto les puede llevar a aceptar situaciones inadmisibles que sí se pueden cambiar. De esto hablaremos en otra ocasión.

Me gustaría conocer tu opinión. ¿Qué preguntas o reflexiones te surgieron mientras leías este post?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

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