My name is Kunta

En línea con el artículo anterior, a veces no es posible mantener la autonomía:

Es necesario claudicar para sobrevivir.

Esto me vino a la cabeza mientras veía la miniserie Raíces, la famosa historia de Kunta Kinte y su descendencia.

Se muestra la carátula de la serie Raíces, en la que aparece Kunta Kinte con una frase sobre su rostro: I am Kunta.

Sin ánimo de hacer spoiler, podemos explicar que la tribu de los Mandika pone el nombre a los recién nacidos con un ritual ceremonioso, pues “tu nombre es tu escudo“. Así, cuando Kunta Kinte, entrenado para ser guerrero en su tribu, es llevado como esclavo a los Estados Unidos, no es capaz de renunciar a su propio nombre. 

En varias escenas, algunas realmente duras, se le repite: “Tu nombre es Toby”. Ha entrado como esclavo en una casa donde lo primero que hacen es cambiarle el nombre por uno muy manejable, como de perro.

Pero le hemos visto antes en su tribu, en sus orígenes, en sus raíces, siguiendo una vida “libre” dentro de otras convenciones.

Siento un enorme respeto por los que tuvieron que ser esclavos y sus descendientes, al ver de qué manera tan fácil se puede tratar de reducir a un ser humano a un objeto, comenzando por cambiar su nombre y borrar así sus raíces. Su grandeza no es vista. Incluso el más avispado, capaz de tocar el violín, tiene que hacer un papel como de bufón ante esos blancos.

Pues bien, después de todo esto…

No seas Kunta Kinte

No. Es el momento de comer ajo, te siente como te siente. En determinadas situaciones que no tienen una fácil vuelta atrás (a ver cómo se va Kunta Kinte de Estados Unidos sin tener ningún medio ni autonomía) es mejor decir: “Me llamo Toby”.

Doloroso.

Humillante.

Contrario a las propias raíces.

Decir “Me llamo Toby” (el equivalente a comer ajo del artículo anterior) es la estrategia de supervivencia necesaria en muchos casos. Por muy alto que les digas a todos “My name is Kunta”, no solo no es apreciado que reveles tu esencia interior, sino que puedes llegar a morir por ello.

No confundas tu esencia con tus valores

Es importante aclarar esta diferencia. Y es difícil reconocer el límite entre la propia esencia y los valores que tenemos insertados en ella. La esencia no se puede cambiar, pero los valores sí. Creencias y valores se pueden actualizar para adaptarse al momento y lugar presentes, ya que fueron adoptados de forma inconsciente en momentos y lugares diferentes.

“Me llamo Kunta Kinte” es tu esencia.

“Mi nombre es mi escudo” es tu creencia.

Los valores de Kunta Kinte son los de la tribu Mandika. Serían igual de incómodos para un blanco que se hubiera esclavizado y llevado a la tribu.

Vale, volvamos al occidente del siglo XXI y digamos de qué estamos hablando: en determinadas situaciones es necesario sacrificar tus valores para conservar un bien mayor (un trabajo, la libertad). Recuerda que tu esencia quedará intacta.

Ejemplos donde más vale ser “Toby”

  • Sabes más que tus jefes. Sabes que algo se podría hacer mucho mejor. Cuando lo has expuesto, esto ha chocado con la cultura corporativa. De hecho, desde entonces te miran “raro”. Algunos de tus superiores pueden sentirse amenazados. Si no tienes un plan claro de salida, una alternativa, puedes tener que decir: “Me llamo Toby”.
  • No aceptas una norma arbitraria. Eres capaz de señalar de forma inteligente por qué es absurdo seguir cierta norma, cierto proceso, cumplimentar cierta información… Esta habilidad tuya puede ser lo peor para la organización en la que te encuentras: puede que estés identificando tareas innecesarias que dan trabajo a mucha gente, sin las cuales habría que reconocer que sobra personal. En estas ocasiones, te puede convenir reconocer: “Me llamo Toby”.
  • Todos se ponen de acuerdo sobre algo. Desde el principio te parece que el “algo” es falso o no está basado en datos o evidencias. Observas que el grupo es feliz elaborando sobre ese algo que no es cierto. Cuando planteas tus opiniones al respecto el grupo entiende que estás en contra de ellos y no de la afirmación falsa. Es el momento de decir: “Me llamo Toby”.
  • Las cosas se hacían de una manera. Cambia el signo de la dirección. De pronto, las cosas se hacen de otra. Tú recuerdas perfectamente que antes se hacían de forma más eficiente. Al exponerlo, te das cuenta de que defender el antiguo modelo te puede poner en el grupo de los que van a ser despedidos. Necesitas afirmar: “Me llamo Toby”.

¿Te llamas Toby? ¿Se te ocurren más ejemplos en los que defender tus valores puede salirte muy caro? Se admiten comentarios y sugerencias. ¡Gracias por leer!

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