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Juana la Desventurada

Acabo de finalizar la lectura de un libro magnífico, un libro sobre Juana la Loca escrito por el académico de la Real Academia de Historia Manuel Fernández Álvarez.

Juana la Loca

Manuel Fernández demuestra su excepcional conocimiento de la época, de los personajes, de los avatares que sufrió doña Juana y de los detalles del transcurso de su vida. Es para mí el mejor ejemplo en que puedo pensar cuando quiero ilustrar lo que es un experto. Este académico escribe de forma apasionante, porque siente pasión por la Historia. Antes de escribir el libro, no era experto en la vida de Juana la Loca. Para serlo, Manuel Fernández realizó un trabajo de investigación: fue a Tordesillas, a Simancas, en fin, a los lugares donde él sabía que podía encontrar documentación al respecto.

Su autor confiesa que desde el principio quiso titular el libro Juana la Desventurada, pues es lo que se deduce que fue a la luz de los acontecimientos penosos de su vida.

Y es que, la que fue de hecho la primera Reina de España como unidad, fruto de la unión que realizaron los Reyes Católicos, nunca pudo gobernar, y pasó más de 30 años en cautiverio, es decir, presa, recluida primero por su marido Felipe el Hermoso, luego por su padre Fernando, y después por su hijo Carlos V.

Pero, ¿qué le pasaba a esta mujer, cuál era su locura? Los estudiosos apuntan a graves depresiones a las que le predisponía su genética. Juana primero trataba de mostrar la máxima pasión amorosa con su marido, y después, cuando veía que aun así él perseguía a otras mujeres de la corte, caía en depresión, se negaba a comer, a cambiarse de ropa, a asearse.

El genetista Dean Hamer, que visitó hace tiempo el programa de Punset, lo explicó con claridad: el 50% de las personas nacen con su “prozac genético”, que interfiere con la libido, al igual que el famoso medicamento. Y ocurre lo mismo al contrario: los que nacen sin este “prozac”, están más predispuestos a las relaciones sexuales, más interesados, tienen más pasión en ellas. Creo que el caso de Juana lo ilustra a la perfección.

Su supuesta locura se mantuvo durante toda su larga vida, pues vivió más de 70 años. Tal como nos cuenta Manuel Fernández, incluso después de muerto su marido (y embalsamado y llevado de un lado a otro con la intención de enterrarle en Granada), su locura se mantuvo activa. Los que la rodeaban la martirizaban de una u otra forma. El comportamiento tan apasionado que había mostrado en vida de su marido, entre los 16 y 26 años, y tras tener 6 hijos, fue suficiente para justificar su encierro de por vida. De por vida.

Miento, para ser exactos y siguiendo al autor, Juana tuvo dos oportunidades de gobernar, una durante un año en el que Felipe el Hermoso había muerto y su padre Fernando se encontraba ausente (su madre había muerto tiempo atrás) y otra en la que los comuneros fueron hasta su cautiverio en Tordesillas y trataron de que apoyara su causa, puesto que se rebelaban ante el gobierno de su hijo Carlos, que al fin y al cabo era extranjero.

En ninguno de los casos quiso ella gobernar, tal vez afectada por la depresión grave, tal vez preocupada por las consecuencias que podía tener esta acción contra su hijo, en el caso de la rebelión de los comuneros.

Varias cosas se me ocurren a raíz de la lectura de este libro tan sumamente bueno, entretenido, erudito, documentado, intrigante y, al final, muy triste.

Una es esta de apartar a una mujer por el simple hecho de ser apasionada. Ya escribimos alguna entrada sobre el fundamento del dicho popular: “o virgen o puta”.

Otra es la de la relatividad de la riqueza y la abundancia. ¿Qué había hecho Juana para merecer esa vida? ¿Qué había hecho la mujer con más poder de la época para que se lo arrebataran de las manos los más cercanos a ella?

Pienso en la sistémica, las constelaciones familiares, y me digo que a Juana le tocó pagar por crímenes realizados por sus ancestros. Y muchos tuvieron que ser, y muy graves, para explicar esto.

De nuevo, recomiendo vivamente la lectura de este libro, y me anticipo recomendando leer a Manuel Fernández Álvarez en todo aquello que escriba, pues promete ser igualmente asombroso, entretenido y vívido.

Si lo quieres leer:

FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, MANUEL. Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas. Espasa Calpe, 2000.

La importancia del experto en el elearning

Acabo de finalizar la lectura de un libro magnífico, un libro sobre Juana la Loca escrito por el académico de la Real Academia de Historia Manuel Fernández Álvarez.

Manuel Fernández demuestra su excepcional conocimiento de la época, de los personajes, de los avatares que sufrió doña Juana y de los detalles del transcurso de su vida. Es para mí el mejor ejemplo en que puedo pensar cuando quiero ilustrar lo que es un experto. Este académico escribe de forma apasionante, porque siente pasión por la Historia. Antes de escribir el libro, no era experto en la vida de Juana la Loca. Para serlo, Manuel Fernández realizó un trabajo de investigación: fue a Tordesillas, a Simancas, en fin, a los lugares donde él sabía que podía encontrar documentación al respecto.

Esto es lo que no ocurre en la creación de contenidos para elearning.

Digo que no, que no ocurre. Es raro el poder sostener en tus manos, o bien ver en archivo PDF, un manual de un verdadero experto en una materia, un manual que se autoexplica, que contiene todo lo necesario para poder elegir las ideas fundamentales y descartar el resto, pero desde la comprensión. Lo más común es recibir un archivo corto, casi escaso para el curso que se desea diseñar, y con sospechosos cambios de expresión y tono. Sospechosos porque suelen provenir de distintas fuentes de Internet, tal cual. Es sabido que defiendo la copia creativa, el copyleft de Creative Commons, pero no defiendo que se pague a un supuesto experto por el copia-pega que demuestra que ni se ha leído el texto una vez para ver si guarda coherencia. Estos textos suelen tener faltas de ortografía que se siguen arrastrando en el tiempo, y sobre todo, fallos de gramática y estilo que hacen el contenido penoso y aburrido de leer.

¿Cualquiera puede ser experto?

Esto se parece a la pregunta de la película Ratatouille: ¿Cualquiera puede cocinar? Bien, depende de la materia. Si el diseñador instruccional o el guionista tienen libertad, y sobre todo tiempo (cosa que no suele suceder), pueden acudir a fuentes fiables, como libros escritos por expertos, y pueden alcanzar un nivel de conocimientos suficiente para sacar adelante un proyecto de elearning al que añadan los criterios pedagógicos necesarios. Sin embargo, incluso teniendo tiempo, hay materias técnicas, con jerga especializada, que no son fácilmente absorbibles por el sufrido guionista, y que por tanto serán tratadas con superficialidad: contenidos financieros, industriales, procesos técnicos, incluso algunos programas informáticos.

Contenidos propios

Ocurren otros problemas de calidad en los contenidos, y es en aquellos que provienen de grandes empresas que desean transmitir su cultura corporativa a través de cursos virtuales. Bien, a veces la información se recoge en textos tan oscuros e incomprensibles que merece la pena preguntarse si quienes los han redactado los entienden. En este caso no hablamos de plagio, pero sí hablamos de contenidos difícilmente utilizables para crear lo que todos deseamos, y tanto escasea: un curso interactivo, muy entretenido, motivador, y que entregue los contenidos que realmente permitan adquirir unas competencias.

Mucha teoría, pocas situaciones reales

La culpa de estar generando cursos que aportan muy poco y que hacen perder el tiempo al alumno, y a la empresa el dinero, no se debe solo a la escasez de expertos, sino que también hay un factor de herencia de la enseñanza tradicional: debemos contar mucha teoría, un 75% o más del curso, aderezada cada X pantallas con un poco de práctica, en forma de ejercicios previsibles de verdadero/falso, opción múltiple, respuesta múltiple, arrastrar y soltar… Esto se refuerza por la poca asimilación del contenido al crear el curso: no permite plantear ejercicios interesantes; únicamente a reflejar con otras palabras la teoría leída.

Ya hemos mencionado en otra entrada la importancia de construir escenarios que reflejen situaciones reales (reales de verdad, reales no significa poner a dos avatares que mantienen una conversación peregrina, reales significa plantear una situación con la que ese profesional va a enfrentarse o se enfrenta en el día a día).

Lo cierto es que para plantear situaciones reales, no hay nada como la colaboración entre el experto y el diseñador instruccional. Y este es otro factor que suele fallar en la creación de cursos. Incluso existiendo el experto, el máximo contacto que suele tener el diseñador con él es leer su manual, su libro o su documentación en Power Point, a veces tan escasa de explicaciones que no puede asimilarse sin conocer lo que ese experto tenía en la cabeza cuando la generó.

Las situaciones reales, que el alumno se vea realmente reflejado en los a veces siniestros avatares, que salga del curso virtual sabiendo hacer algo que no sabía hacer antes de empezarlo, dependen mucho de la transmisión de conocimientos de un experto, de alguien que tiene experiencia, que lo ha vivido, que lo vive, que está ahí todos los días. Esto lo saben muy bien algunas grandes compañías con las que he tenido el placer de trabajar, pero no es lo habitual.

En resumen, pienso que invertir en buenos contenidos generados por verdaderos expertos y facilitar la relación entre el experto y el diseñador instruccional es clave para que los (sufridos) alumnos de cursos e-learning comiencen a disfrutar de experiencias de aprendizaje positivas, y esto realmente pueda reflejarse en los resultados de la empresa.

Tin Can API, versión 1.0

Todo lo que siempre quisiste saber sobre Tin Can

Cuando Tin Can API alcanza su versión 1.0, entiendo que no podemos esperar más para hablar sobre esta herramienta, fundamental en e-learning y que deja atrás la generación «SCORM».

Ya hace 3 años que se comenzó a trabajar en ello, y el grado de utilización va en aumento, por lo que veo en distintos foros internacionales.

No solo se trata de una versión nueva tipo SCORM, sino que es un estándar de e-learning completamente nuevo, que permite rastrear al alumno fuera de la plataforma.

Ahora que hablamos de aprendizaje informal, y de la tendencia a perdernos navegando por Internet cuando nos motiva el interés, aparece una herramienta que recoge datos del alumno desde cualquier parte, y los deposita en un LSR, Learning Record Store (Almacenamiento de Registros de Aprendizaje).

¿Cómo funciona?

Como sus creadores mismos explican, Tin Can permite que las actividades de aprendizaje arrojen un resultado en la forma de «el usuario hizo esto». Estos resultados se registran en el LRS, y un LRS puede compartir datos con otros.

Todavía era una versión beta cuando ya se hablaba de ello en los foros de Articulate Storyline, y se había preparado toda la documentación técnica de cómo implementarlo.

¿Cómo se integra con una LMS?

Se trata de un estándar abierto y que cualquiera puede utilizar de forma gratuita, ya que está creado por una comunidad (parte de ADL -los mismos que mantienen SCORM- y lo desarrolla Rustici) y se implementa gratis. La forma más fácil de utilizarlo es integrar un LRS dentro del sistema de aprendizaje que se tenga.

Gracias a esta integración, se superan las restricciones sobre mobile learning, simulaciones, mundos virtuales, juegos serios, actividades en el mundo real, aprendizaje experiencial, social y colaborativo, aprendizaje offline…

¿Cuál es la flexibilidad que nos permite Tin Can API?

Los registros tendrán la forma de «El alumno hizo esto», es decir, utiliza nombres, verbos y complementos.

Historial: los LRS pueden compartir registros entre ellos, por lo que se pueden seguir experiencias de un LRS a otro.

Libertad de uso de dispositivo: cualquier dispositivo que esté activado para ello, puede enviar registros de Tin Can API. No se necesita una conexión continua, sino solo ocasional.

Flujo de trabajo libre: rastrear los eventos de aprendizaje no está atado a una plataforma, sino que puede comenzar y terminar allá donde el alumno se encuentre.

Entonces, ¿qué es un LRS?

Recordemos que las siglas significan  Learning Record Store (Almacenamiento de Registros de Aprendizaje). Se trata de un lugar en que se registran eventos de aprendizaje, un repositorio al que se puede acceder desde una LMS o cualquier herramienta de informes. Un LRS puede estar dentro de una LMS o puede ser interdependiente con ella.

Estructura de Tin Can API

Cualquier plataforma puede acceder a los datos que se almacenan en el LRS. Por supuesto, el LRS puede limitar quién puede leer y escribir registros de aprendizaje.

Otra gran potencialidad de Tin Can API, es que puede registrar muchos más datos que un SCORM. Sabemos que en un SCORM podemos registrar solo ciertos datos, por ejemplo, si el alumno ha finalizado el módulo o si el alumno ha pasado la evaluación contenida en el módulo, pero no ambas. Tin Can permite que el LRS pueda registrar prácticamente todo, lo que dará una imagen más fiel de cómo es el alumno.

Tin Can API entrega informes a las LMS

Un LRS puede insertarse dentro de una plataforma, y se pueden utilizar las herramientas de informes de la plataforma para dar un sentido a los datos que arroja el LRS, o pueden permanecer independientes en cuanto al tipo de informes que entregan.

Además, los LRS pueden compartir datos, de forma que los datos y los alumnos pueden transferirse de una organización a otra.

Referencias

Para saber más: http://tincanapi.com/overview/

Prototipo de un LRS: http://tincanapi.com/watershed-ws-personal-lrs/

Para entrar en detalle en Tin Can API: http://tincanapi.com/the-layers-of-tin-can/

5 formas de demostrar tu éxito en el e-learning

(artículo de Tom Kuhlmann, permitida la traducción)

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En un taller reciente, alguien me preguntó cómo demostrar que tenían éxito y que los cursos que creaban marcaban una diferencia en la organización.

Es una buena pregunta, especialmente en esta economía, porque el departamento de formación es normalmente uno de los primeros hacia los que se mira cuando la organización necesita hacer algunos recortes en el presupuesto. Así que queremos asegurarnos de que aportamos valor real.

El e-learning es un tema candente

La buena noticia es que ahora, incluso con la economía de lucha, el e-learning es una industria candente. Esto tiene sentido. Para la organización que busca hacer recortes y aun así ofrecer formación, el e-learning es una opción viable, porque puede reducir costes.

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Es uno de los puntos que se discutió en este post sobre por qué el e-learning es tan efectivo. En primer lugar, hay una convergencia entre dispositivos móviles y trabajadores remotos. De forma que el e-learning está en el primer plano de esta convergencia.

En ese sentido, si creas cursos de e-learning, estás en una buena industria, y probablemente no necesitas preocuparte sobre recortes tanto como en el pasado. Pero volvamos a la cuestión original sobre demostrar valor.

Conseguir cobrar es una buena indicación de éxito

A menudo, pasamos mucho tiempo tratando de averiguar el ROI (retorno sobre la inversión) de nuestro trabajo, cuando es algo que ya ha sido determinado por la organización, ya que ellos crearon tu puesto y lo cubrieron contigo.

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¿Te están pagando? Si la respuesta es sí, entonces es una de las mejores formas de medir tu valor. Si no te valoraran, probablemente no tendrías un trabajo. Y en ese sentido, se trata menos de determinar tu ROI y más de proveer el valor que la organización espera de ti.

¿Tus cursos están alineados con los objetivos reales del negocio?

Una solución común para alcanzar los objetivos del negocio es ofrecer más formación. Pero la formación no siempre satisface los objetivos de la organización. Así que es importante comprender esos objetivos y saber cuándo un curso encaja en satisfacerlos.

A menudo, un cliente quiere un curso pero no está muy claro cómo el curso marca una diferencia real, aparte del hecho de que el alumno/a esté expuesto a información adicional. Yo siempre trato de profundizar en los resultados esperados. Después de que alguien realice el curso, ¿qué esperas que haga? Y después continúo con: ¿de qué forma esperas que esto se relacione con los objetivos de tu organización?

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Un curso de e-learning es solo una solución. Aléjate de la solución. Averigua qué es lo que se supone que hace el curso y por qué eso es importante. Es posible que disuadas al cliente de hacer un curso de e-learning. Eso está bien. Ahorrarás tiempo y dinero al no crear un producto que es una pérdida de tiempo y que no añade valor real.

¿Qué tipo de curso estás creando?

Yo coloco los cursos en uno de estos cestos. ¿Es sobre información o sobre desempeño?

Los cursos de información son más parecidos a programas de marketing que promueven la consciencia, sin expectativas inmediatas de desempeño. También pueden ser de recursos de apoyo al desempeño. Son importantes para apoyar las necesidades de desempeño pero no necesariamente están enfocados a las actividades de desempeño.

Algunas personas sugieren que todos estos tipos de cursos deberían ser documentación de apoyo más que cursos “e-learning”. Y definitivamente hay que considerarlo. Pero con las herramientas de hoy en día, crear información multimedia ya no es más difícil o caro que crear documentación impresa. Así que solo es una cuestión o necesidad y la solución que la satisface.

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Los cursos de desempeño están enfocados en actividades. En lugar de reunir una montaña de información, se crean actividades de toma de decisiones que reflejan el tipo de decisiones que el alumno/a necesita para superar el curso y la vida real.

Una vez que comprendes el tipo de curso que estás creando, puedes crear uno que ofrezca el mayor valor. Por ejemplo, un curso sobre información puede no requerir mucha interactividad (que lleva más tiempo crear). Y en el mismo sentido, un curso sobre desempeño usualmente necesita más que docenas de pantallas con viñetas o bullets. Comprender el tipo de curso te permite invertir los recursos allí donde consigues el máximo retorno de la inversión.

¿Estás ahorrando tiempo o reduciendo costes?

Muchas veces no tienes acceso al tipo de estadísticas que realmente demuestran la efectividad de un curso. O quizá tienes que crear cosas como la formación de reciclaje anual donde las estadísticas pueden no ser nada claras. Si esa es tu situación, entonces una buena forma de mostrar valor es centrarse en el proceso de producción y determinar dónde puedes reducir costes o ahorrar tiempo.

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  • Calcula el coste de tus cursos si fueses a contratarlos fuera. Compara luego esos costes con los tuyos.
  • Otro dato es la diferencia entre la formación presencial y ofrecer lo mismo online.

Puede que no siempre seas capaz de establecer qué es lo que se alcanzó con el curso, pero definitivamente sí podrás establecer que fue rentable.

¿Está satisfecho tu cliente?

Mientras que esto no mide necesariamente la efectividad de la formación, aún es una medida legítima. Cuando comienzo un proyecto, negocio un acuerdo de nivel de servicio con mi cliente. Parte de él detalla las expectativas, plazos y resultados.

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Al final del proyecto, le envío esto al cliente para recordarle que cumplimos el acuerdo con éxito. Trato de hacer esto cuando todavía las cosas están frescas. Si esperas hasta final de año, puede que ellos ya no respondan (porque están muy ocupados) o tenderán a desvirtuar la respuesta, porque querrán parecer ecuánimes o porque no recordarán exactamente cómo terminó el proyecto.

Como puedes ver, hay una serie de formas de probar tu valor y demostrar el éxito. Puede que no comprendas del todo el ROI, pero tu cliente sí. Cuando contrato al hijo del vecino para que corte el césped, no espero que me mande por email una hoja de cálculo detallando todo lo que hizo. Solo quiero saber que alguien ha cuidado del césped.

De la misma forma, te contrataron para crear un curso. Si lo entregaste a tiempo y a satisfacción de tu cliente, confía en esto porque todavía tienes un trabajo, y estás demostrando tu valor.

¿Qué otras cosas recomendarías a un desarrollador de e-learning que quiere saber si tiene éxito o no? Añade tus comentarios haciendo clic en el enlace.

Curación de contenido

Una de las tendencias de aprendizaje informal de la que se habla mucho es la curación de contenidos. Pero, ¿de dónde viene la expresión? «Curation» en inglés proviene del conservador de museos, que se llama «curator».  En español podríamos hablar de la conservación de contenidos. Sin embargo, se ha traducido directamente por «curación».

Según Steven Rosenbaum la curación reemplaza el ruido con la claridad. En un mundo en que la cantidad de información disponible se duplica cada 18 a 24 meses, es necesario que alguien ayude a los profesionales a encontrar la forma de mantenerse al día.

¿En qué consiste la curación de contenidos?

La curación consiste en tres fases:

  1. Descubrimiento.
  2. Selección.
  3. Distribución de contenidos.

La curación incluye la clasificación del contenido que encontramos en Internet de forma que lo presentemos organizado en torno a un tema concreto. En esta clasificación se selecciona, clasifica y ordena la información que después se publica. Estos contenidos se comparten después con la comunidad de interés (alumnos por ejemplo).

Cada vez se hace más necesaria la curación de contenidos o curación digital para cualquier persona que utilice habitualmente Internet.

¿Qué sitios sirven para hacer curación de contenidos?

Uno de los sitios más típicos que se están utilizando es Scoopit, pero también están Storify o Pinterest. Aparentemente, su estructura es la de un agregador como puede ser Delicious. La diferencia es que no se trata de recopilar enlaces, sino de poner la información en un contexto concreto, con anotaciones y etiquetas.

El contenido que selecciona el curador de contenidos será relevante para el tema en cuestión, será específico y estará organizado.

Por tanto, podemos hablar de la curación de contenidos como una competencia deseable en los formadores del S. XXI, y más si hablamos de profesionales del e-learning, tales como diseñadores instruccionales, guionistas, jefes de proyecto…

Para saber más:

Beth Canter

Learning Solutions Magazine

Learning curation as a skill

A punto de salir del armario

He recibido el ferro.
Y el ferro es el ensayo para que las imprentas trabajen con un modelo del libro que van a producir.
Este ferro, sin embargo, no es igual a la obra definitiva; es una prueba.

Gracias a mi equipo motivador, que ha estado ahí cuando era necesario leer las pruebas del libro, hemos descartado esta portada, porque no reflejaba bien lo que se quiere transmitir con Humedades en el desván.

Tengo la sensación de que cuando se publique este libro saldré del armario. Y no el sentido que se le suele dar, sino en otro, pero de igual forma, había algo que escondía en el armario y con este libro lo voy a airear bien.

El título se lo debo a Marta Jiménez, compi coach del segundo curso de coaching que hice. Entre las dos, hablando sobre el tema, salió esta expresión. En el dibujo del ferro que nunca verá la luz se refleja precisamente el significado de este título.

En breve, podré compartir con vosotros/as el de verdad.

El animal moral

(Artículo originalmente publicado en Blogger en noviembre de 2012).

La lectura de un libro interesantísimo, The moral animal (el animal moral), me trae a estas páginas, en particular, la expresión «o virgen o puta».

Hasta ahora pensaba que esto de «o virgen o puta» venía de algún fragmento del refranero español. No suponía que en realidad los antropólogos estudian esta dicotomía, lo llaman «the Madonna-whore dichotomy«. Dicho en inglés parece que se suaviza.

Orígenes evolutivos

Pero no, en realidad se hace todavía más duro, porque parece ser que tener en mente en esta polaridad puede tener orígenes evolutivos. En un entorno de cazador-recolector, el hecho de que una mujer se aventure libre y alegremente en el terreno sexual, la lleva rápidamente al extremo opuesto de la polaridad, y esto hace que le sea más difícil encontrar una pareja estable.

Se observa en tribus de todo tipo que los hombres colocan a las mujeres en uno de estos dos cestos con el fin de distinguir claramente si merece la pena para él hacer una «inversión parental» como padre de las criaturas de esta mujer. Incluso con la existencia de anticonceptivos, el mecanismo heredado de la evolución sigue ahí, y se enfrenta a un córtex más elevado pero con menos peso evolutivo.

No somos esclavos de la selección natural

No porque la selección natural nos haya creado significa que tengamos que seguir sus planes de forma esclavizada.  Pero sí es necesario saber qué puede haber detrás de elecciones de pareja en ambos sexos. De la misma forma que las mujeres se plantearán en general reservarse para un compañero que les asegure apoyo para su descendencia, los hombres se plantearán probar «con todo lo que se mueva» (y está así escrito en el libro de Robert Wright), a menos que decidan hacer una inversión parental y se queden al lado de una de esas «Madonnas».

A pesar de lo libres que nos podamos sentir en el S. XXI, lo cierto es que las mujeres no mostramos el mismo comportamiento que los hombres, de acuerdo con el libro.

En un experimento, tres cuartas partes de los hombres a los que se aproximó una mujer desconocida de la universidad en que estaban, aceptaron tener sexo con ella, mientras que ninguna de las mujeres a las que se acercó un hombre desconocido aceptó el trato.

En conclusión, parece ser que cierto libertinaje en los hombres y cierta reserva en las mujeres son innatos en alguna medida. Aquellas mujeres que no se comportan con reserva, pueden también conseguir una buena descendencia, si bien parece ser que la descendencia de parejas estables es más fuerte y sale mejor adelante que la de mujeres sin pareja.

Hechos para las relaciones largas

Lo que sí acaban haciendo ambos sexos es engañar. Los hombres engañan a las mujeres buscando una más joven, que les va a dar la oportunidad de tener descendencia durante más años. Las mujeres engañan a los hombres cuando consiguen que uno les provea de recursos y aparece otro por el horizonte que les puede proveer de genes fuertes. A los hombres les duele y resulta casi imposible tolerar el engaño físico, mientras que lo que no pueden superar las mujeres es el engaño emocional, el pensar que su hombre pueda querer a otra mujer.

En cualquier caso, a diferencia de otros primates como los chimpancés o los gorilas, nuestra especie parece estar hecha para las relaciones de larga duración, que aseguran el desarrollo óptimo de la descendencia. Por ello, tampoco el modelo de Don Juan es adaptativo desde el punto de vista de la evolución. Conquistar a una mujer cada semana y dejarla abandonada no asegura que la descendencia vaya a salir adelante.

En resumen, ni virgen ni puta, ni Don Juan ni cornudo; somos animales venidos a más gracias a la adaptación de nuestros rasgos evolutivos.


¿Qué opinas de estas ideas? ¿Te parece que son políticamente correctas? ¿Sabías que lo que expone Robert Wright en este libro está totalmente alineado con la teoría de la evolución de Darwin?

Agradeceré cualquier comentario sobre el tema. ¡Y gracias por leer!

Branching scenarios

«Ramificación»
Se aplica a aquellos cursos en que el progreso no es lineal, sino que los alumnos van avanzando por caminos diferentes según las decisiones que toman.

Se suele hablar de los cursos altamente efectivos como aquellos que utilizan correctamente los «branching scenarios», es decir, las situaciones y casos que ramifican o dividen el curso y conducen al alumno por diferentes derroteros.