Wild Wild Osho

¿Has oído hablar del documental en seis capítulos Wild Wild Country, emitido en Netflix?

Osho pasa con su Cadillac saludando a cientos de sanyasins

Yo lo he visto, y he leído varios artículos sobre él. El documental desgrana la creación de una gran comuna en Oregón, Rajneeshpuram, y los crecientes conflictos con los lugareños. Esta comuna estaba aparentemente liderada por Bhagwan Shree Rajneesh, posteriormente rebautizado como Osho.

El sueño de Osho, tal como transmiten algunos de los entrevistados para el documental, era crear otro tipo de sociedad y un nuevo ser humano.

Mi objetivo es hablar de los gurús como Osho y de la trascendencia de su mensaje, aspectos en los que quizá he cambiado de opinión a raíz de ver el documental: mi alarma saltó cuando vi a esos sanyasins (discípulos de Osho) portando fusiles AK-47. La propia líder real del grupo, Ma Anand Sheela, llevaba una pistolera como si fuera un sheriff.

Bhagwan Shree Rajneesh: Osho

Yo había leído varios libros de Osho y además le he citado varias veces en mis artículos del blog. Conocía la polémica que rodeaba a su figura y la atribuía a su forma valiente y provocadora de hablar sobre todo: el dinero, el amor, el sexo… Sobre todo del sexo. Además, se criticaba a Osho por su gran colección de Rolls Royces, su reloj de diamantes, su gusto general por el lujo…

En todo caso, por lo que decía y cómo lo decía yo le tenía por un maestro iluminado.

Los contenidos de sus charlas y libros son lugares comunes entre los que llamamos iluminados: aceptación, dejar ir, presencia aquí y ahora, gozo continuo, observación directa de la realidad, o más bien, ausencia del observador…

Tras ver la serie documental completa tengo que decir que no solo dudo abiertamente de que Osho fuera un iluminado, sino que estoy dejando de creer en el concepto mismo de iluminación.

Maestros iluminados

La RAE define iluminación como:

“Esclarecimiento interior místico experimental o racional” y también “conocimiento intuitivo de algo”.

Ahora que la práctica de mindfulness está a la orden del día y que se nos esclarecen cada vez más conocimientos interiores místicos, ¿hay más iluminados?

Iluminados son o eran para mí hasta ahora: San Juan de la Cruz, Buda, también se dice de Jesucristo y Mahoma, también se dice de Krishnamurti, Gurdjieff… A veces se cita a Santa Teresa. ¿No hay muchas mujeres iluminadas? Tal vez se deba a que estaban ocupadas en otra cosa. O bien las hay, pero no “saltaron a la fama”. Y luego está la serie de conocidos budistas, desde el Dalai Lama hasta Matthieu Ricard (el francés que además es biólogo molecular y el hombre más feliz del mundo) o Pema Chödrön (que sí es mujer).

Iluminados ¿imperfectos?

¿El que un individuo haya alcanzado este “esclarecimiento” le deja fuera de cometer ciertos “errores”?

Pondré algunos ejemplos que se muestran en el documental que citaba al principio: dejar la comuna en manos de una psicópata (Ma Anand Sheela) que intoxica a un pueblo entero con salmonela, dejar que en la comuna se entrene a los sanyasins para disparar rifles contra personas, dejar que se planee el asesinato de un político… mientras se está en silencio y retiro.

No creo que Osho sea el único “maestro iluminado” que haya cometido errores basados en sus creencias de cómo debe ser el mundo.

Lo que sí creo es que ese estado de “esclarecimiento” no puede ser compatible con determinadas conductas. Es esto lo que me ha animado a escribir este artículo.

¿Qué decía Osho?

Si bien el documental entra pormenorizadamente en todos los detalles al respecto de la comuna de Oregón, Osho se presenta como un personaje no ya secundario, sino anecdótico. De los seis capítulos, aparece hablando en el primero algunas frases y en el quinto sale en programas de televisión criticando abiertamente a Ma Anand Sheela y sus actuaciones. Lo que ocurre en el sexto no os lo cuento: es mejor verlo.

De sus libros y charlas había deducido que era un personaje muy elocuente, sin embargo, en el documental no se accede a su elocuencia, quizá porque en aquellos años eligió ese silencio y aislamiento. Tampoco se intenta explicar en qué consistía pertenecer a esa comuna, cuáles eran los beneficios para los sanyasins.

Por ello, y para ilustrar de qué manera el documental contrasta con los mensajes de Osho, copio aquí algunos de ellos:

Una vida seguirá es peor que la muerte.

Responde a las situaciones con todo tu corazón.

Para estar totalmente libre, has de estar despierto.

Valentía es adentrarse en lo desconocido a pesar de todos los miedos.

La vida no escucha tus razonamientos; tú tienes que escuchar a la vida.

Escucha atentamente, muy conscientemente, y nunca te equivocarás.

Estar en un estado de no-saber es inteligencia y no es acumulativo. Lo que sucede desaparece y no deja rastro.

No intentes comprender la vida. ¡Vívela!

Lo conocido es lo muerto, lo desconocido es lo vivo. Agarrarse a lo conocido es agarrarse a un cadáver.

El miedo a equivocarse mantiene a la gente maniatada, imposibilitada para lo nuevo. Solo se puede vivir la vida peligrosamente.

Reconfortante en grado máximo… y altamente chocante si evoco de nuevo la imagen de dos sanyasins vestidos de rojo escoltando a Osho con esos rifles AK-47 o si le recuerdo tirándose los trastos con Sheela en la tele como en un Sálvame cualquiera.

La última frase, “Solo se puede vivir la vida peligrosamente” resonaba en mi mente mientras veía a Osho ocultarse tras la parafernalia y dejándose ver únicamente dentro de uno de sus Cadillacs. No me pareció que hiciese honor a sus propios mensajes.

En todo caso, ¿beneficia a alguien?

También he reflexionado sobre por qué todos esos sanyasins accedían a vestirse únicamente de rojo o colores rojizos, por qué dejaban en la puerta su sentido común y cómo era tan fácil convencerlos para hacer casi cualquier cosa.

Incluso si no hubiera habido ningún tipo de “lavado de cerebro”, ¿qué es lo que los seguidores de un maestro obtienen de él? ¿Los seguidores de un maestro pueden alcanzar la iluminación?

Esta reflexión también incluye a los cientos de miles de personas que han leído y leen a Osho después de su muerte. ¿Pueden sus palabras beneficiar a alguien incluso si realmente no alcanzó ese nivel de “entendimiento”?

En distintos misticismos se reconoce que la mayoría de discípulos se quedan mirando el dedo del maestro mientras este trata de señalar inútilmente a la luna. No parece fácil que los discípulos se iluminen (si tal cosa existe) siguiendo tan de cerca a un maestro.

Conclusión

Mi conclusión principal es que cuando etiquetamos a alguien de maestro, gurú o iluminado, le sobreponemos características sobrehumanas. Dicha persona no deja de ser igual que nosotros, uno más, otro humano (otro homínido) con sus imperfecciones.

Creo que si somos capaces de aprovechar la inspiración que pueden producir sus palabras, sus prácticas y en algunos casos su modo de vida, hay beneficio. El resto, la adoración, el no filtrar, y el deducir que el maestro es perfecto en todo, quizá eso es lo que no beneficia a nadie.

¿Cómo lo ves?


Si quieres saber más sobre el documental:

Si quieres saber más sobre Osho:

 

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