Día mundial del teatro

¡Feliz día mundial del teatro!

Si te apetece leer un poco sobre nuestras incursiones en el apasionante mundo del teatro, te recomiendo:

No sabes lo que es el teatro hasta que no lo vives desde dentro. Desde fuera, tal vez se pueda decir que es como ver una película que cada noche de actuación es ligeramente diferente. Desde dentro, todo lo que se trabaja antes de “la proyección” de esta película única es tan interesante o más que el resultado. Con el teatro se crece.

Teatro romano de Mérida, vista desde las gradas

¿Por qué acercarse al teatro desde dentro?

  • Te hace sentir más viv@
  • Vuelves a jugar como cuando eras pequeño
  • Te ríes a carcajadas
  • Sales (mucho) de tu zona de confort
  • Conoces a mucha gente
  • Vives emociones intensas

¿Has probado el teatro desde dentro? ¿Qué te parece? ¿Qué otros aspectos destacarías de esta experiencia? Te animo a comentar, ya sabes que tus comentarios son muy bienvenidos. 🙂

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Puro teatro: imitación de la vida

Vista de las ruinas del teatro de MéridaAnte las ruinas romanas del teatro de Mérida, el teatro se siente vivo y eterno, como si siempre hubiese estado ahí, como si siempre hubiese sido necesario, y como si no pudiese evitar revivir cada verano en el Festival de Mérida. El teatro de Mérida se construyó en el año 15 antes de Cristo, y unos años después, en el 7 a. C., el anfiteatro.

La guía del Consorcio de Mérida explica con detalle qué zona del graderío ocupaba cada clase social: patricios, plebeyos, esclavos… y mujeres. Había un espacio “VIP”, reservado justo frente a la orchesta, para las autoridades.

Teatro romano de Mérida, vista desde las gradasEl espacio de escena es enorme, tanto, que cabe imaginar a muchos artistas entrando y saliendo: actores, músicos, danzarines, mimos y pantomimos. Situarse en este espacio, ahora de arena pero en su día de tablas de madera, y mirar hacia las gradas, sentir cinco mil miradas sobre ti… La máscara te cubre, pero al tiempo te separa del público, obligándote a proyectar la voz más alto, más fuerte.

En el anfiteatro, la guía relata los juegos que llevaban a cabo los gladiadores luchando entre sí o con fieras, y comenta que eran esclavos, esclavos muy deseados e incluso envidiados por los plebeyos, que eran hombres libres pero con muy pocos medios.

Entonces, surge la pregunta: ¿también eran esclavos los actores del teatro?

En ocasiones, sí. Cuando había que matar a alguien en escena, se sustituía al actor por un preso condenado a muerte, ya que los actores que intervenían en las obras llevaban siempre una máscara, e incluso el mismo actor hacía varios personajes, masculinos y femeninos: las mujeres todavía no subían a escena, y posteriormente solo hacían pantomimas (no hablaban).

Relieve de escena teatral con máscarasDe pronto, puedo visualizar el desasosiego de ese “no actor” al que sacan a escena a la fuerza, enmascarado, del que todos saben que no es un actor, sino un condenado, y quien va a morir en directo, y en público. Hay excitación entre los asistentes, van a ver un espectáculo de realidad del que “produce la catarsis de las pasiones trágicas”.

Siempre es difícil manejar la muerte en escena: ¿qué se hace con el muerto, aunque sea fingido? ¿Se queda en el suelo el resto de la escena? Por eso las muertes se dan al final…

Estos juegos de escena me evocan el primer texto que describe por qué a los humanos nos es tan agradable ver representar escenas “como si” fuesen reales. Aristóteles nos dice que las actuaciones son imitaciones, mímesis de la vida real. Lo explica en la Poética (siglo IV a. C.), que ahora es un clásico de obligada referencia en la teoría de la Literatura.

Esos artistas romanos imitaban individuos en la acción, haciendo cosas, ante un público de más de cinco mil personas, que acudían de día y sin pagar precio para contemplar a otros imitar la vida.

¿Qué es lo que hace que viendo imitar la vida disfrutemos tanto?

Es una pregunta que también trató de contestar Aristóteles. Según él, dos causas han generado el arte poético:

  • La actividad imitativa es connatural al ser humano desde la infancia: aprendemos imitando.
  • Todos los seres humanos disfrutan de las imitaciones.

Es importante puntualizar que Aristóteles incluye en las imitaciones las que se realizan mediante el ritmo, el lenguaje y la música, incluyendo entonces danzarines y músicos.

Además, la tragedia produce la catarsis de las pasiones trágicas: compasión y miedo. Y la compasión surge de la conciencia de que los males que suceden a otros podrían sucederle a uno mismo/a, como en el caso de ese condenado que muere en escena ante un público sobrecogido.

Hay una pregunta que me interesa más, sobre todo desde que recibo clases de improvisación en la Escuela de Jamming:

¿Qué es lo que hace que disfrutemos imitando la vida? ¿Qué nos empuja a (ex)ponernos delante de un público, incluso (sin) con máscara?

Máscara del teatro en Augusta EméritaParte de la respuesta ya nos la ha dado Aristóteles arriba: todos los seres humanos disfrutan de las imitaciones, y esto incluye tanto a los que imitan como a los que ven las imitaciones.

Existe una magia en hacerse pasar por otra persona, en llevar una máscara que crea en sí misma un personaje siempre distinto a uno mismo, incluso si es muy parecido. La magia de ser otro, de vivir realidades que no podemos vivir siendo la persona real, pero sí siendo el personaje, la excitación de saberse observado y precisamente por ello crecer en el escenario y entregar algo de dentro que momentos antes no sabemos ni lo que es, ni si va a poder salir o va a quedar encerrado bajo la capa del miedo.

Ante las ruinas del teatro de Mérida, ante mí revivieron aquellos artistas con máscara, haciendo juegos de escena (ludi scaenici), jugando a ser otros siendo ellos mismos.

Jamming!

En 2012 vi por primera vez un espectáculo de improvisación de teatro, y tuve la suerte de que fue Jamming.

Los espectadores teníamos que escribir un texto en una tarjeta, tarjeta que ellos podían leer y a partir de la cual harían una improvisación. Hicieron mucho más que eso: se leyeron muchas tarjetas a partir de las cuales surgieron muchísimas historias absurdas y divertidas, y los actores recordaban las tarjetas que habían leído al principio. Además, mezclaban las historias de las distintas tarjetas y con mucha elegancia dejaban de lado aspectos más soeces, sin dejar por ello de actuar la tarjeta que habían leído.

Tengo que decir que no fue la vez que más disfruté del espectáculo de Jamming, pienso que cada vez me ha ido gustando más. En aquel momento tomé nota de que tenían una escuela de improvisación de teatro.

La última vez que vi un espectáculo de Jamming fue La Golfa, con Alex O’Dogherty de invitado. img_20161207_232806

Era la unión en un solo espacio de varios grandes artistas: Joaquín Tejada, Lolo Diego, Juanma Díez, Alex O’Dogherty y dos buenos músicos tocando en directo. En esta ocasión no estaba Paula Galimberti, también fundadora.

¿Y qué hubo entre la primera vez que vi Jamming y la última?

Ha habido muchas risas, y ha habido un interés retomado.

El espectáculo es nuevo cada vez, surgen historias absurdas, personajes estrambóticos, equívocos hilarantes, y textos del público que hacen enrojecer a los más puritanos. Así que todas las veces que he asistido como espectadora, he disfrutado mucho.

Esto me animó a probar un primer intensivo de impro en noviembre de 2015, seguido del segundo nivel poco después, y de clases regulares que comencé este año, porque me di cuenta de que hacer cursos esporádicos no me era suficiente.

Me pareció que todos los ejercicios que se hacen son tan importantes que se deberían enseñar en el colegio: escucha activa, atención plena, estar presente. Solo en ese estado totalmente abierto a lo que sucede se puede lograr la genialidad que vemos cada viernes y sábado en el Teatro Maravillas.

Como alumna, casi que más que teatro me pareció terapia, porque en todos los casos, lo que te impide estar en ese estado de apertura en el presente es el miedo. ¿Miedo a qué? Miedo a hacer el ridículo, miedo a la crítica, miedo a ese abismo que se abre hacia lo desconocido. Reformulado se trata más bien de un auto-juicio negativo enorme, un “contrincante interno” que continuamente trata de cerrar las puertas para que no estemos expuestos.

Así que no dudo en afirmar que la impro de teatro es para valientes.

Pero, ¿qué es “la impro”?

Sucede una interacción entre dos o más personas en la que los improvisadores crean todo un mundo de la nada.

Lo crean con unas reglas específicas: siempre di que sí, siempre añade algo más. Piensa en cómo muchas personas nos relacionamos: escuchamos algo y a continuación decimos:

No, pero…

O lo que es peor, decimos:

Sí, pero…

Con el “pero” estamos negando la afirmación anterior. Y es un mecanismo de defensa que sale tan automático como cruzarse de brazos al escuchar algo que no cuadra con nuestras creencias. Obsérvalo a partir de ahora. ¿Cuántas veces niegas la historia que te está contando el otro?

En los ejercicios de impro se trata de establecer desde el primer momento quién es el otro, quién eres tú para el otro y en qué espacio estamos. Además, no se trata de ser bustos parlantes que se relacionan con un cuerpo rígido e inexpresivo, sino que la relación ocurre dentro de una acción, en la que el cuerpo interviene de forma muy activa.

Si además eres capaz de crear un conflicto y de crear una historia con su introducción, nudo y desenlace, es porque ya estás en un nivel avanzado.

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¿Por qué Jamming y no Improvisaciones a porrillo?

En este artículo se explica la razón del nombre, y se amplía la información sobre este espectáculo de éxito.

¿Nos vemos entonces en Jamming?

 

La regla fácil de la vida

Lo fácil y cómodo o lo difícil e incómodo, de Zelinski

La Regla Fácil de Zelinski

Ernie J. Zelinski enunció la Regla Fácil de la Vida en su libro El placer de no trabajar, uno de mis preferidos de este autor. Es una regla conocida por todos, pero escasamente aplicada, ya que el ser humano, como todos los seres, busca el placer y evita el dolor.

Si en la anterior entrada comenté que las sensaciones desagradables pueden conducir a un estado emocional negativo, ahora diré que, si se trata de buscar un objetivo más allá, quizá minimicemos la importancia de esas sensaciones. En otras palabras, sarna con gusto no pica.

Permanecer en tu área de confort

Es fácil observar cómo las personas tratan de permanecer siempre en su área de comodidad. El área de comodidad de algunas de ellas es tan pequeña que no pueden casi ni moverse sin sentir ciertas dificultades. Sin embargo, el hecho de irse recogiendo poco a poco en este área produce un efecto paradójico: cada vez se reduce más.

Así, la regla fácil de la vida consiste en que, cuanto más fácil y cómodo sea lo que buscamos para el corto plazo, mayores dificultades tendremos a largo plazo.

Ejemplos de aplicación de la Regla Fácil

Esta regla se aplica en multitud de campos, de los que voy a citar algunos:

  • Si estudias, es difícil, pero al final obtienes unos conocimientos que te facilitan tanto la entrada al mercado laboral, como el tipo de trabajo que realizas.
  • Si te entrenas para vencer tu miedo a hablar en público, consigues solventar muchos momentos de pánico que se te presentan en el trabajo, y acabas por sentir mayor autoestima.
  • Si empiezas a alimentarte de forma más sana, haciendo enormes sacrificios al ver pasar bandejas de tapas por tu lado, a largo plazo notarás que te encuentras mejor, que realmente no necesitas comer fritanga para sobrevivir, y que tu cuerpo funciona de forma más óptima.
  • Si haces ejercicio de forma regular, también ayudas a que el cuerpo funcione mejor, duermes mejor, y alcanzas mayores niveles de relajación.

¿Qué es lo que suele ocurrir?

Que normalmente nos dejamos llevar por la parte fácil de la regla de la vida, ya que lo que podemos conseguir en el momento presente está asegurado, mientras que lo que obtendré después de haber estudiado, haber hecho dieta o haber hecho ejercicio, son beneficios que se presentan lentamente, poco a poco, y de forma casi imperceptible. El camino de la repetición siempre parece árido.

El tipo de estímulos de placer que nos alejan de acabar teniendo una vida fácil puede dividirse en dos: evitar sacrificios, o evitar el miedo. En los dos casos esquivamos algo que nos parece negativo, desagradable, incómodo, innecesario… Pero el caso del miedo es en el que me voy a centrar, porque la mayoría de las veces, según he observado, es miedo infundado. Además, una cosa es no querer hacer un sacrificio, aun siendo consciente de lo que puede suponer, y otra es no poder realizar algo por miedo.

¿Miedo a qué?

Miedo a lo desconocido.

Hay multitud de creencias bajo la capa del miedo a lo desconocido, desde «el mundo es hostil» hasta «no soy capaz», de forma que realizar cualquier acción en el terreno desconocido (hablar en público, llamadas comerciales, vender, conducir por primera vez) tiene un componente de visión de túnel de cómo es el mundo y otro de fallo en el autoconcepto. Algo así como que el mundo es muy grande y yo soy muy pequeñito/a.

¿Qué hacer para enfrentar el miedo?

Para que tu vida no se vea reducida al máximo, para ampliar tu zona de seguridad, para salvar poco a poco obstáculos que harán que te sientas más grande, más capaz, y en un mundo más afectuoso, puedes:

  1. Entrar en acción cada vez que piensas algo. Por ejemplo: si quieres llamar a esa persona que conociste el otro día, llama ahora.
  2. Pregúntate: ¿por qué no? Es la pregunta preferida de Josepe García de Miguel, y la hago mía en este momento. ¿Qué te lo impide, cuál es el obstáculo, está en tu mente o está fuera?
  3. Recordar los grandes beneficios que vas a obtener si das el paso, y recordar cómo se va a empequeñecer tu mundo si no lo das.
  4. Ponerte en el peor de los casos: ¿qué es lo peor que puede pasar? Que se incendie mi casa y me quede sin trabajo y se vaya mi pareja y atropellen a mi perro y… Bueno, bueno, después busca qué es lo más probable que puede ocurrir.
  5. Juega. Al fin y al cabo, lanzarse a realizar lo difícil e incómodo puede tomarse como un juego. Es curioso cómo hay personas capaces de actuar socialmente en nombre de otras, pero cuando se trata de actuar como ellos mismos, se vienen abajo. Si es así, juega a que eres un personaje, o una persona famosa. Aquí te puede venir mejor que bien la Escuela Jamming.