El paternalismo del rol Salvador

Soy bueno con tod@s, me lo deben todo

Otra manera de mantener un guion de vida es adoptar un rol salvador, una especie de madre buena que adivina las necesidades de todos los que le rodean y se apresura a satisfacerlas. Lo que aparentemente son buenas intenciones, empiedran un camino al infierno de la manipulación.

El salvador no permite a los demás que resuelvan sus problemas por sí mismos, ni tampoco se permite a sí mismo tener necesidades, de manera que los demás tampoco las pueden percibir. Además, el rol salvador encaja a la perfección con el rol victimista, por lo que los radares de ambos estarán en busca de su complementario.

El rol del salvador nos recuerda a la Madre Teresa
Foto de Manfredo Ferrari (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)%5D, via Wikimedia Commons

Características del rol salvador

  • Se siente responsable del bienestar ajeno, poniéndose por encima de la otra persona en cuanto a lo que le conviene: cae en el paternalismo.
  • Busca complacer a los demás al precio de perder sus propios objetivos.
  • Evita el conflicto para potencialmente evitar el rechazo.
  • Se mantiene alejado de la profundidad emocional.
  • Busca su valoración fuera de sí mismo.
  • Puede caer en comportamientos de mártir.
  • Pueden ser encubridores pasivos de conductas que les desagradan.

 

¿Cuáles son esos beneficios secundarios que obtiene?

  • Una gran sensación de poder sobre los demás: “yo sé lo que les conviene”.
  • Manipula abiertamente a otros para mantener un equilibrio sin conflictos.
  • No necesita averiguar qué siente.
  • Evita el dolor emocional al no profundizar en las relaciones.
  • La sociedad puede percibirle como un espíritu caritativo que se sacrifica.

 

Se puede salir del rol salvador

El salvador es un rol que parece alimentarse de ayudar a los demás, sin embargo, se pierde la comunicación de igual a igual (de adulto a adulto), la verdadera intimidad, y el crecimiento que resulta de las situaciones de conflicto. Se pierde, sobre todo, la comunicación con sus propios sentimientos, de manera que puede pasar por la vida definido por valoraciones externas y no por su conciencia interna. La buena noticia es que se puede abandonar este rol en pos de una posición más adulta.

Pasos para salir del rol salvador:

  1. Deja de preguntarte qué necesitan los que están a su alrededor, y empieza a tener en cuenta qué necesitas y qué sientes tú.
  2. La felicidad ajena no es asunto tuyo: cada persona adulta es quien ha de satisfacer sus propias necesidades. Acepta que los demás necesitan buscar su camino por sí mismos.
  3. No hagas ver que todo va bien cuando no es así. Si un conflicto subyace a una relación, es mejor sacarlo, enfrentarlo y resolverlo.
  4. Los demás no son tan susceptibles al dolor como piensas. Di claramente lo que necesitas, lo que te molesta o lo que te gustaría que cambiara.
  5. Diviértete más. Una vez te liberes de la responsabilidad de ayudar a otros, tendrás un espacio libre y ligero para disfrutar de la vida. Puede que además necesites desahogar tu ira. Hazlo.

 

No es fácil salir de un rol que socialmente está tan bien visto. Sin embargo, no deja de ser un rol manipulador. Tu vida va a ser mucho más rica si sales de él, si te haces consciente de cuántas veces caes en estas conductas. Te vas a quitar un gran peso de encima.

Anuncios

¿Cuál es mi guion y cómo salgo de él?

En los últimos posts hemos analizado los seis tipos de proceso de guion que definió Eric Berne. Si te perdiste alguno, estos son los seis procesos de guion:

Tipos de guion de vida definidos por Eric Berne

¿No sabes cuál es tu guion?

En mayor o menor medida, cada uno de nosotros/as tenemos los seis patrones de conducta, pero la mayoría de nosotros tiene uno que es predominante, o bien uno principal y otro que se combina con el primero. Veamos cómo pueden ser algunas de estas combinaciones:

 

Guion “hasta” + guion “nunca”. Su lema de base sería:

No me puedo divertir hasta que no acabe el trabajo. Pero el trabajo no se acaba nunca, por lo que nunca puedo divertirme.

Guion “hasta” + guion “casi tipo 2”. Esta persona se dirá a sí misma:

No puedo descansar hasta que no llegue a la cima. Realmente, no puedo llegar a la cima: siempre encuentro una más alta. Por ello, nunca puedo descansar.

Guion “siempre” + guion “nunca”. Su creencia será:

Siempre me pasa lo mismo: conozco a una persona que me parece especial y diferente pero al final es lo contrario a lo que yo busco. Nunca podré encontrar a alguien afín a mí.

 

¿Cómo salgo de mi guion?

En una palabra: “desautomatiza“. Es decir, deja de actuar conforme a unas creencias muy arraigadas, tanto, que son inconscientes. ¿Y cómo se hace en la práctica? Dándote permiso:

  1. Guion “hasta”: monta en el pony antes de haber limpiado los establos. Es una frase de Daniel Casriel, explicando cómo darse permiso para disfrutar incluso con las tareas “obligatorias” a medio hacer.
  2. Guion “después”: dosifica tu disfrute, no es necesario quemar hoy todas las naves, el disfrute puede continuar mañana.
  3. Guion “nunca”: decide qué es lo que puedes hacer para lograr tus objetivos y entonces hazlo. Da el paso. No hables de “lo que pudo ser y no fue”, habla de lo que vas a hacer, de acciones.
  4. Guion “siempre”: no necesitas repetir los patrones, ni continuar en una situación insatisfactoria. Puedes darte permiso para abandonar lo que no te gusta, y sobre todo, para buscar lo que sí deseas.
  5. Guion “casi tipo 1”: acaba lo que has empezado, no saltes a otra tarea. En vez de ser multitarea, escoge una y acábala, llega hasta el final.
  6. Guion “casi tipo 2”: cuando alcanzas un objetivo, felicítate por ello, regálate algo, descansa y disfruta. Celebra tus éxitos antes de buscar nuevos objetivos.
  7. Guion “final abierto”: una vez llegas al final de una etapa, puedes llenar el vacío haciendo lo que te plazca: viajar, aprender fotografía, ir a exposiciones, bucear…

 

Para saber más…

El proceso de guion forma parte del Análisis Transaccional, creado por Eric Berne, una teoría de la personalidad y una psicoterapia para el crecimiento y el cambio personal. Puedes leer:

BERNE, E. ¿Qué dice usted después de decir hola? Editorial Mondadori.

HARRIS, T. A. Yo estoy bien, tú estás bien. Editorial Sirio.

STEWART, I., JOINES, V. AT Hoy. Una nueva introducción al Análisis Transaccional. Editorial CCS.

BERNE, E. Juegos en que participamos. Editorial Diana.

¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

Si esta es una de las preguntas que más te haces, quizá tengas un proceso de guion “siempre”, un planteamiento de vida en el que te parece que chocas una y otra vez con la misma piedra.

El mito que Eric Berne eligió para ilustrar este proceso de guion es el de Aracne: desafió a la diosa Atenea por su virtud al tejer y esta la convirtió en araña, condenándola a tejer eternamente.

El guion "siempre" se inspiró en el mito de Aracne

Las personas que tienen este patrón de conducta eligen de manera insatisfactoria y vuelven a elegir una y otra vez de la misma manera: eligen una pareja que no les gusta porque por ejemplo, es demasiado extrovertida y aventurera. Le cuentan a todo el mundo que esta pareja no les gusta, y que preferirían estar con alguien más introvertido y calmado. Con el tiempo, rompen con la primera pareja y al cabo empiezan una relación con otra persona que resulta ser demasiado extrovertida y aventurera. Ante el asombro de amigos y familiares, el guion “siempre” podrá elegir una y otra vez parejas extrovertidas y aventureras cuando preferiría otro tipo de personalidad. Acabarán por hacer la pregunta retórica:

¿Por qué siempre me pasa esto?

Ante la cual, sus allegados se quedan perplejos y sin respuesta.

Este tipo de elección puede realizarse con parejas, trabajos, lugares de residencia… Algunas veces, las personas con este guion “siempre” pueden permanecer con una de sus elecciones insatisfactorias, explicando de ellas que no están a gusto pero que continuarán adelante “a ver qué pasa”.

¿Qué mandato se esconde detrás del guion “siempre”?

Se trata de un mensaje que todos recibimos en mayor o menor medida: ¡Esfuérzate!

La persona que se esfuerza respondiendo a un mandato inconsciente y que viene de su infancia no está en un Adulto presente que elige conscientemente hacer un trabajo. Al contrario, se siente obligada a esforzarse, y por tanto es habitual escucharle decir:

Lo intentaré.

Intentar hacer algo es distinto de simplemente hacerlo. El mandato ¡esfuérzate! conlleva una presión que da lugar a lo contrario de lo que busca. La persona puede que diga:

¿Qué? No te entiendo… Es difícil. ¿Cómo?

Así, la persona con este mandato no comprende lo que se le está diciendo, por esa carga cognitiva previa que le “obliga” a entenderlo.

¿Cómo abandonar el guion “siempre”?

Una vez te das cuenta de que sigues este patrón de comportamiento, puedes decidir hacer otra cosa. Puedes concienciarte de no repetir tus elecciones desacertadas, puedes elegir no seguir adelante con aquello que no te acaba de convencer y elegir algo nuevo, distinto. Aquí la palabra clave es “nuevo”: abrirse a lo desconocido buscando un tipo de vida que no responde a lo que siempre acabas encontrando… y repudiando.

Luego, cuando todo sea perfecto

La semana pasada hablábamos del guion “nunca”, aquel que nunca comienza lo deseado y habla de ello cada día como si no pasase el tiempo.

Hasta que no acabe esto, no podré disfrutarOtro guion de vida perdedor es el que traemos esta semana: “hasta”. La frase es más o menos: “hasta que no acabe con esta ardua tarea, no podré disfrutar”. Las arduas tareas no acaban nunca, así que quien vive conforme al guion “hasta”, no disfruta nunca.

Como vemos en la imagen, hay muchas personas que llevan la carga de semejante guion, esperando toda la semana para que llegue el viernes (San Viernes en mi argot), todo el año para 22 días de vacaciones, y toda la vida para que llegue el momento de descansar y ser feliz, por ejemplo en la jubilación.

Siempre recuerdo esa frase contundente de Stephen R. Covey:

Nadie en su lecho de muerte lamentaría no haber pasado más horas en la oficina.

Eric Berne basó el guion “hasta” en el mito de Hércules: debe llevar a cabo una serie de tareas imposibles, “los doce trabajos”, para aplacar la ira de Hera. Y solo después será liberado.

El guion “hasta” nos es transmitido culturalmente, y tiene muy “buena prensa”, es admirable comportarse según este guion. Me recuerda a esta canción de Los payasos de la tele:

Lunes antes de almorzar

una niña fue a jugar

pero no pudo jugar

porque tenía que planchar.

Así planchaba, así, así,

así planchaba, así, así,

así planchaba, así, así,

así planchaba que yo la vi.

La canción se completa con todos los días de la semana. La niña no puede jugar hasta que no planche, no limpie, no barra, no friegue… La niña nunca juega.

El mandato subyacente al guion “hasta” es “sé perfecto“. Nunca se alcanza la perfección, de manera que nunca se puede terminar ninguna tarea que preceda al descanso y al disfrute. Y si se termina, surge otra, y luego otra, quizá una lista de tareas inacabadas.

Este guion es el contrario al que veremos más adelante, el guion “después”, el que posterga el deber eligiendo siempre el placer. Son dos actitudes de vida opuestas, que responden a unos mandatos, convertidos en creencias, y que saltan como resortes ante cada decisión de la vida, cada día. En el caso del guion “hasta”:

  • Hasta que no acabe este trabajo, no me relajo.
  • Cuando acabe los exámenes, salgo de marcha.
  • Hasta que no llegue el verano, no me voy de viaje.
  • Mi recompensa está en el otro mundo.
  • Hasta que los niños no crezcan, no podré descansar.
  • La vida comienza a los cuarenta.
  • Hasta que no me jubile, no viajaré.

No deja de ser la voz interiorizada de los padres:

  • “Hasta que no te comas las judías, no podrás tomar el postre”.

¿Cómo se puede combatir esta manera de filtrar la vida? El primer paso es ser consciente de que se vive según este patrón. Y a continuación, consiste en darte permiso:

Ya eres lo suficientemente buen@ tal y como eres.

Sin más. ¿O es que lo dudas?