No hay plan B

Si estamos jugando al juego de los Sims, conviene conocer sus reglas… si es que las tiene. Es un juego tan versátil que lo que es verdad para unas personas es mentira para otras y, sin embargo, todas estas verdades coexisten como parte de un todo poliédrico, vamos, que son todas verdad. Una cosa es clara: en este juego no faltan piezas, el puzle está completo.

Agárralo como puedas

No solo este título es el de una de mis películas preferidas, también se parece mucho a un post reciente: Agarra el problema como puedas. Es una de las reglas del juego de los Sims, porque:

No hay plan B.

Esto lo dijo Ainhoa Arteta en una reciente entrevista en televisión. En ella, compartía sus comprensiones a raíz de una experiencia cercana a la muerte. Vino a explicar que, cuando se presenta un problema, no hay plan B, solo plan A, solo enfrentar ese problema y seguir adelante, porque de él se puede aprender mucho.

¿Quiénes dominan el juego?

Hay muchas personas que juegan muy bien a esta simulación. Algunas de ellas utilizan su capacidad para ocupar cargos políticos o de poder y tener sensación de manejo. Otras logran exprimir los límites del cuerpo de diversas maneras, lo hacen deportistas, yoguis, faquires… Otras aún son capaces de jugar con sus emociones y corporalidad para crear personajes distintos a ellas mismas, como los actores y actrices. O bien, logran crear composiciones musicales extraordinarias que perduran por siglos. Y así.

Para mí, quienes tienen un dominio espectacular e integral son los monjes Shaolin, monjes guerreros que proceden de la época de una dinastía remota y cuya cúspide visible en occidente son los practicantes de kung fu Shaolin: estas personas tienen un absoluto control sobre su cuerpo y su mente, exactamente igual que un gran jugador de videojuegos maneja los mandos con soltura, como si fuesen extensiones de su cuerpo.

Otra historia de alguien que logra pasarse las pantallas sin mayor problema es el Siddhartha de Hermann Hesse, quien va aprendiendo las reglas de distintas agrupaciones humanas y descubriendo cada vez que «esto no es». Incluso llega a ser un gran comerciante, manejar el mundo de los negocios y defenderse en el amor, viendo al resto de seres humanos como niños, pero eso «tampoco es». Hasta que alcanza lo que es: supera a la máquina y se sale del juego.

Te ha tocado un avatar chungo

En general, la mayoría jugamos una versión de los Sims decente, pero apegada a esos mandatos heredados de «la pianola» de nuestro guion de vida. De vez en cuando, hacemos algo espectacular para nosotros mismos o nuestro entorno, y eso queda para los restos: es lo máximo que podemos lograr, no llegamos a dominar el juego.

En todo caso, ninguna persona es superior a otra por saber pasarse pantallas o vencer a la máquina en el juego de los Sims, porque el avatar te viene dado. Apareces en el juego con un avatar que no es del todo funcional, sino que nace y tiene que aprender un montón de cosas para poder subsistir por sí mismo. Y este avatar «trae cosas», trae ya algunas determinaciones genéticas, como enfermedades que se desarrollarán después, o viene ya chungo de serie, con características que hacen más difícil este juego. Del guion de vida de cada persona depende mucho cuánto le determina una característica negativa, porque recordad la historia de Milton Erickson: con su guion ganador, fue capaz de salir adelante de una polio que le tuvo en cama durante años, para luego triunfar en la vida. Pero otras personas que parecían tener todas las cartas ganadoras no lograron triunfar, o echaron abajo este triunfo, como Marilyn Monroe.

En la sección «avatar chungo» incluyo circunstancias de la vida que no se eligen, que «vienen», lo que llamamos destino. Por ejemplo, pasar la mayor parte de tu vida en una prisión por un delito que no has cometido, como le pasó a Kevin Strickland. Ahora que está libre, lo único que quiere es estar solo. ¿Qué experiencia del «juego» de los Sims tiene una persona como esta? ¿Cuál era su guion de vida?

Noticia sobre la liberación de Strickland en El País en papel, el 5 de diciembre de 2021.

Como veis, la mayoría de mis referencias son del análisis transaccional que creó Eric Berne, porque su teoría es sencillamente brillante, y muy útil para resolver aspectos psicológicos largamente enquistados. Y aquí vuelvo al inicio de este post: en este juego no faltan piezas, el puzle está completo. No se puede opinar tal cosa desde dentro del juego, desde el avatar. Solo se puede ver así elevándose por encima del juego, saliéndose de la matrix, con una perspectiva imparcial, renunciando a las preferencias: desde el adulto.

Agarra el problema como puedas

¿Qué tienen que ver Tony Soprano, el capo de la mafia de la serie Los Soprano, y Gypsy Rose Lee, artista del burlesque?

Te cuento:

Cuando unos hombres tratan de matar a Tony Soprano, enviados por su propio tío, precisamente cuando atravesaba una depresión, Tony reacciona vivamente y por la fuerza consigue reducirlos uno a uno (hablo de la primera temporada, hacia el final). Esa es la fuerza con la que una persona puede reaccionar cuando enfrenta una situación dura y difícil, como puede ser una enfermedad o una experiencia cercana a la muerte.

En esa escena magistral, Tony Soprano agarra con su mano la pistola con la que le están apuntando, es decir, no huye de la situación, la enfrenta y, agarrándola y aproximándola a sí, consigue paradójicamente quitársela de encima.

Tony Soprano junto a Gypsy Rose Lee. Esto lo ha creado ChatGPT… No tengo palabras. Me sobrepasa la IA (así que ¡la agarro como puedo!).

Vengo observando que, cuando se coge el toro por los cuernos, los problemas encogen, y que, cuando se corre hacia el lado opuesto, o bien se reacciona con la parálisis absoluta, los problemas son cada vez más grandes, más complejos y más difíciles de resolver. Hubo un anuncio en televisión en el que ocurría exactamente eso: una mujer que en un principio huía de un lobo en la noche, empieza a correr hacia él.

No se trata de ir buscando problemas o de querer atraerlos, pero sí se trata de coger ese problema y convertirlo en algo que te da fuerza, parecido a lo que hace un luchador de artes marciales con la fuerza de su opuesto contrario.

La vida se mueve, la vida baila, la vida funciona, esos problemas o situaciones difíciles y, especialmente, las personas difíciles, forman parte de este baile y lo enriquecen, le dan color.

Todo esto tiene que ver con el asentimiento: si yo digo sí y asiento a algo que no me gusta, se abren de pronto otras posibilidades que no se habían advertido cuando simplemente se niega lo que se tiene delante.

Abraza el destino como Gypsy

Hace poco tuve la enorme suerte de ver el musical Gypsy, ya sabes, el de Antonio Banderas. Lo recomiendo altamente: no es tipo Disney, claro. Es tipo Chicago, un musical de un tema serio. Tan serio como una madre explotando a sus propias hijas para ganar dinero. O, contado de otra manera, como una madre que no ve otra salida en la época del crack del 29 que llevar de gira a sus hijas para subsistir. Y que llega al extremo de… No hago spoiler: recomiendo verlo.

Gipsy se basa en las memorias escritas por Gypsy Rose Lee, una estrella del burlesque. ¿Perdón? ¿Qué ocurre desde que una madre lleva a sus hijas a actuar a distintos sitios hasta que una mujer se convierte en estrella del burlesque? ¿Es la propia madre, que busca más dinero con esto? No: es una de las hijas, que abraza su destino, abraza al lobo, abraza a la pistola que la está encañonando, agarra el problema como puede y sale adelante.

Una herramienta muy útil para agarrar los problemas es el coaching. Y una forma de lidiar con las personas que para ti son difíciles es la comunicación. De ambos, como sabes, puedo recomendarte un libro:

Como siempre: gracias por leer y por compartir.