Desescalarse o aislarse, esa es la cuestión

Una de las decisiones que la vida nos pide tomar ahora es cómo vivir la nueva normalidad. Hay una serie de consejos (medidas de seguridad) y también un amplio campo de incertidumbre e interrogantes.

A la izquierda una mujer árabe con velo, a la derecha, personaje femenino del planeta de los simios

¿Me desescalo o no me desescalo?

Tal como cuando dividíamos el mundo en dos, podemos pensar que hay dos formas de vivir la nueva normalidad. 

Están los que siguen las recomendaciones al pie de la letra y se mantienen todavía prudencialmente distantes de su familia y no digamos de sus amigos. Esta forma de vivir la nueva normalidad puede implicar la creencia de que nada ha cambiado, por tanto eligen el aislamiento y la seguridad.

Ya habíamos mencionado algo de esto al revisar algunas preguntas sin respuesta, como de dónde salen los expertos, cuando hablábamos del síndrome de la cabaña.

Otras personas eligen desescalarse, se relacionan como antes de la pandemia, caminan por la calle sin la mascarilla (o la mascarilla como babero) y en general no guardan las distancias de seguridad. Esta forma de vivir la nueva realidad implica la creencia de que ya no hay riesgo, por tanto eligen abrirse y volver a actividades de antes del confinamiento.

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Meme que surge el 21 de junio

 

¿No hay punto medio?

Antes o después, la persona se encuentra ante una elección que corresponde con una de las dos opciones: tras presentarse en una terraza con mascarilla y saludar a sus amigos con el codo, se sientan todos cerca unos de otros (lo que la mesa y el espacio permiten) y se quitan la mascarilla para tomar lo que han pedido.

Si una persona elige permanecer confinada, sencillamente no puede quedar con sus amigos en un entorno social. Podrá quizá quedar en casa de alguno de ellos y sentarse todos a metro y medio del resto. Para tomar algo, lo tendrán que repartir en raciones individuales.

Es posible que la misma persona siga las dos formas de vivir esta situación. Podemos ver a alguien hacer la compra con mascarilla y guantes y mantener las distancias de seguridad en Mercadona, y salir por la tarde con un grupo de amigos con los que olvida las distancias y resto de medidas.

Las personas que eligen desescalarse están viviendo una nueva normalidad casi igual que la antigua normalidad y las personas que eligen protegerse están viviendo una nueva normalidad muy parecida a la fase 1 de la desescalada.

En los grupos que conozco y que estuvieron muy activos durante el confinamiento, por ejemplo dedicándose canciones mutuamente, hay personas que ya se reencuentran y otras que deciden esperar.

¿Entonces qué hago?

La combinación de ambas, realizada de forma consciente, puede ser un camino a seguir.

Así, es posible volver a salir a la calle con plena libertad… llevando la mascarilla puesta.  Es posible tomar algo en una terraza… quedando con pocas personas y de confianza. Es posible volver a la oficina… siempre que se nos ofrezcan las medidas de seguridad necesarias.

Lo que no parece tan fácil es conocer gente nueva: todas las iniciativas para crear grupos y hacer amistades o ligar implican riesgo. Parece que las personas que estaban solas y que han pasado un confinamiento duro lo van a tener más difícil también tras esa etapa, porque tratar de conocer gente y relacionarse pasa por acercarse de nuevo a las otras personas y confiar, a veces a ciegas, en que no nos van a contagiar. Así que esos viajes de singles de los que hemos hablado alguna vez están en riesgo de no producirse este año.


¿Cuál es tu caso? ¿Te has desescalado? ¿Sigues en confinamiento? ¿Crees que las situaciones de la nueva normalidad son seguras?

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.

La próxima normalidad

Este artículo es una traducción de The next normal, escrito por el experto en e-learning Ryan Tracey y por otra serie de expertos de diferentes países.

He tratado de ser lo más fiel posible al texto y añadido notas aclaratorias cuando lo he visto necesario, si bien traduttore, traditore. He traducido Learning&Development como formación, el sinónimo más comprensible y utilizado en España.


La pandemia del COVID-19 marcó el comienzo de una nueva normalidad para los profesionales de formación, ya que se envió a millones de personas a sus casas a teletrabajar.

Si bien muchos de nosotros habíamos estado ofreciendo durante años cursos online y otras alternativas a la capacitación en persona, de repente nada se podía realizar en un aula tradicional; y, como colectivo, nos hemos visto obligados a trasladar la formación al entorno online.

Tuit que dice: "De pronto, la gerencia está interesada en el aprendizaje autodirigido digital"
[De pronto, la gerencia está interesada en el aprendizaje autodirigido digital]
Sin embargo, a pesar de mi tuit irónico, el aprendizaje autodirigido digital no se ha convertido en la norma. Por el contrario, la respuesta convencional a las circunstancias cambiantes parece haber sido convertir las clases presenciales en seminarios web (webinars). No soy anti-webinar per se, pero debo admitir que estoy un poco decepcionado por nuestra propensión a perpetuar ciegamente los viejos enfoques en otro medio.

Al igual que la capacitación presencial, los seminarios web tienen su lugar, pero me atreví a soñar que nuestro aislamiento masivo podría generar soluciones más creativas más allá del mismo hombre con un sombrero diferente.

O tal vez estoy siendo demasiado rápido en juzgar. Solo han pasado unos pocos meses desde el confinamiento, y todo el mundo ha estado luchando para mantener la continuidad del negocio. Quizás la “nueva normalidad” sea meramente a corto plazo; quizás con el tiempo nuestras soluciones se diversifiquen.

Mirando más hacia adelante, me pregunto qué sucederá cuando los gobiernos alivien las restricciones y regresemos a la oficina. ¿Volveremos a nuestras formas anteriores o el genio está fuera de la botella?

Por supuesto, nadie puede saberlo con certeza, así que hice lo siguiente mejor: inspirado por el experimento de las gominolas en el frasco [en el que invariablemente la estimación del grupo es superior a la gran mayoría de las conjeturas individuales], decidí someterlo a la sabiduría popular. Específicamente, invité a una lista restringida de profesionales de la formación de todo el mundo para responder la siguiente pregunta:

¿Cómo afectará la pandemia del COVID-19 a la formación a largo plazo?

Aquí están sus respuestas…

Una mano de un alumno mueve el ratón mientras deja su mascarila FFP2 sobre la mesa.

Taruna Goel (Canadá)

«Lo que despierta mi curiosidad es el impacto de la cuarentena, el distanciamiento social y el teletrabajo en la memoria, la cognición, el aprendizaje y el comportamiento. Por mucho que la tecnología nos esté ayudando a corto plazo, ya estamos viendo el impacto de demasiadas videollamadas sincrónicas en forma de “fatiga del Zoom”.

La formación necesitará explorar críticamente los desafíos del teletrabajo y el aprendizaje a distancia. La formación en el lugar de trabajo deberá guiarse por investigaciones basadas en la evidencia que consideren factores que incluyan la distracción en línea, la fatiga del portátil y la productividad laboral junto con la salud mental de los empleados, el bienestar emocional y los niveles de estrés en un mundo pospandémico impulsado por la tecnología.

Si trabajar de forma colaborativa, desde la distancia, es la nueva normalidad a largo plazo, requerirá de la adquisición de nuevas habilidades, actitudes y mentalidades para un rendimiento laboral óptimo. La formación necesitará tomar la iniciativa y permitir el desarrollo de estas habilidades, actitudes y mentalidades. La formación necesitará crear canales de aprendizaje, crecimiento, comunicación e intercambio y ayudar a los empleados a aprender nuevas formas de trabajar de manera eficiente y efectiva.

Esto no significa más e-learning (aprendizaje electrónico), seminarios web virtuales y videoconferencias. En su lugar, espero ver la formación intervenir como el curador del aprendizaje y el conector de experiencias compartidas, permitiendo a los empleados ser más autónomos y autodirigidos en sus viajes de aprendizaje continuo».

Mike Taylor (Estados Unidos)

«Después de pasar por la experiencia de esta pandemia, creo que uno de los aspectos positivos de la formación será que habremos intentado muchas nuevas formas de pensar. Realmente no hemos tenido otra opción, ¿verdad?

Uno de los cambios más importantes debería ser un cambio del enfoque tradicional en las existencias estáticas de conocimiento (una mentalidad de curso) a la consideración de los flujos de información. Los cursos requieren mucho tiempo, son caros y la mayoría de ellos comienzan a quedar obsoletos tan pronto como se crean.

Con la velocidad del mundo actual y la reducción de la vida útil del conocimiento, deberíamos permitir que nuestras organizaciones actualicen continuamente su conocimiento al participar en flujos relevantes de conocimiento nuevo. Para citar a Mark Britz, “la expectativa tiene que cambiar a donde muchas personas crean y consumen, aprendiendo juntos continuamente”.

Eso significa hacer más curación de contenidos por parte de expertos. Significa ayudar a los expertos a aprender formas eficientes de trabajar en voz alta (work out loud) y compartir lo que saben. Significa ayudar a todos a “aprender a aprender” y a apropiarse de su propio proceso de gestión del conocimiento.

Piensa en el conocimiento como en un virus. A diferencia del coronavirus, en realidad queremos que se propague rápidamente. Deberíamos ampliar los canales para ayudar a las personas a tener conversaciones sobre lo que están aprendiendo. ¿Cómo podemos usar la tecnología para poner a las personas en los mismos espacios digitales para ayudar a que el aprendizaje “se vuelva viral”?

En lugar de simplemente replicar las experiencias del aula en un entorno en línea, esta es una oportunidad para cambiar nuestro pensamiento y considerar un amplio espectro de alternativas. Nunca habrá una mejor oportunidad para aprovechar las herramientas sociales como Microsoft Teams, Yammer, Jive, etc. para desbloquear el conocimiento atrapado en las plataformas LMS (Learning Management System) y otros almacenes de información en toda la organización. Esa es solo una de las muchas posibilidades. Mira fuera de tu organización para ver lo que otros están haciendo. Lo importante es probar cosas nuevas… experimentar con ideas nuevas y mejores. Llámalo “piloto”, ¿no es todo ahora un piloto? Pide perdón en lugar de permiso. Simplemente hazlo.

En nuestro nuevo mundo, la habilidad de aprender se está volviendo más importante que nunca. Como dijo Jack Welch una vez, “la capacidad de una organización para aprender y traducir rápidamente ese aprendizaje en acción es la ventaja competitiva definitiva”».

Mayra Aixa Villar (Argentina)

«Soy una persona muy optimista y positiva, pero me temo que la COVID-19 se quedará con nosotros por mucho tiempo, desafortunadamente. Y esto afectará en gran medida a la formación y capacitación presencial.

El desafío para los profesionales de formación es comenzar a pensar en formas más creativas de ayudar a las organizaciones e instituciones a hacer que el aprendizaje digital no solo sea más atractivo sino también más accesible para todos a medida que nos adaptamos a esta nueva normalidad.

Sé que siempre hablamos de crear una experiencia en línea más atractiva, pero esta vez será más que un deseo. Piensa en todas las clases que solían ser cara a cara y estaban diseñadas de esa manera por una razón específica. Clases donde los alumnos necesitan hacer prácticas o clases donde la interacción cercana con un mentor o un tutor era absolutamente necesaria para que los alumnos completaran con éxito una tarea. Las organizaciones e instituciones ahora necesitan soluciones rápidas y creativas para poder ofrecer educación en línea y compensar de forma efectiva la falta de interacción entre los profesores y los alumnos.

Además, debemos comenzar a pensar más allá de los entornos de aprendizaje tradicionales y comenzar a considerar las condiciones y características de los alumnos en diferentes países. Cargar un documento en una plataforma o realizar un seminario web no es una solución. Los profesionales de la formación deben considerar, más que nunca antes, las restricciones que pueden enfrentar algunos alumnos. Hay personas que no tienen acceso a Internet, que no poseen una computadora, que no se sienten cómodas usando la tecnología. Aún así, debemos poder ofrecer recursos educativos a estos niños, adolescentes y adultos que no podrán asistir a clases presenciales.

Creo que los profesionales de formación tendrán que liderar el camino en términos de remodelar los métodos de difusión para hacer que la educación sea más efectiva, atractiva y accesible para todos».

Ger Driesen (Países Bajos)

«Creo que a la larga, no tanto. La crisis del COVID-19 será “solo un atípico” en la historia. Tendrá un gran impacto como un “marcador de generación” en la mente de aquellos que sí tienen la experiencia “dura” ahora. Será un gran evento “¿recuerdas 2020?” del que hablaremos durante muchos años. Pero desde un punto de vista práctico real tendrá un impacto menor en la formación.

Primero, habrá un “impulso” a todo el “aprendizaje en línea” como vemos ahora. Durante esta etapa de pánico, aceptaremos soluciones en línea que son lo suficientemente buenas por ahora, pero no a largo plazo. Los profesionales de la formación (incluidos los proveedores) que estaban “preparados” (ya pensaban y experimentaban con todo tipo de cosas en línea) se beneficiarán de la situación actual.

En parte, la formación que ya había pasado al entorno online, para temas y situaciones que tienen sentido, permanecerá online. Las empresas y los alumnos que dudaron ahora tendrán la experiencia de que puede funcionar “bien”, a veces incluso mejor, y se darán cuenta de que es más práctico y eficiente aprender en línea y querrán seguir haciéndolo de esa manera.

Pero también habrá una “recuperación”. Las personas eran, son y serán “animales sociales” y siempre apreciarán y valorarán los eventos cara a cara de la vida real relacionados con otros temas de aprendizaje. Mi predicción (que he compartido durante aproximadamente 2 años) de que la “formación tradicional en aula” será un tema “candente” en el futuro cercano podría recibir un impulso pronto.

Para recapitular: nos ayudará a lograr una distinción más clara y una elección deliberada sobre qué tipo de formación necesitamos/queremos hacer online y qué parte hacer presencial, y encontrar mejores y bien consideradas formaciones “mixtas” (blended) con el tiempo.

Hay una cosa más y de hecho un deseo que me gustaría añadir. Para muchas personas, la vida se ralentizó durante la crisis. Ir más despacio es genial para aprender. Espero que se aprecie más el ir más despacio de vez en cuando y también se convierta en un componente básico de las soluciones de aprendizaje. ¡Mantente saludable, cuídate, sigue aprendiendo!»

Belén Casado (España)

«Esa es una pregunta difícil, ya que nunca podemos decir cómo será el futuro. Pero creo que los profesionales tratarán de seguir trabajando desde casa y asistir a cursos a través de herramientas como Zoom.

Lo que he visto durante la pandemia del COVID-19 es que las personas valoran poder interactuar con los demás. Por lo tanto, los alumnos valoran la interacción tanto con sus profesores como con sus compañeros. Esto NO sucede en el típico curso de hacer clic y leer, es por eso que siempre tuvo una alta tasa de abandono.

Los alumnos también valoran mucho ver a sus profesores en vivo, incluso si la calidad de la imagen no es tan buena o si de fondo se ve su propia casa. Hemos gastado mucho dinero en el pasado creando vídeos profesionales que no eran tan atractivos, ya que estaban hechos con actores que solo leían un contenido.

No es solo que los cursos de hacer clic sean aburridos, o frustrantes si están bloqueados, es que los alumnos necesitan ver “personas” que estén “vivas” y se perciban como humanas, que los motiven a asistir a un curso. En cierto modo, ver a sus profesores los hace sentir “vistos”.

Entonces, si queremos tener éxito en el nuevo mundo del e-learning, creo que necesitamos añadir más interacción en vivo, especialmente poniendo a los alumnos en el centro de esta comunicación, es decir, con la entrega de tareas en vídeo o en forma de seminarios web. De esa manera, serán realmente vistos».

Gautam Ghosh (India)

«Hay dos aspectos: en el contexto empresarial más amplio, a medida que la mayoría de las empresas luchan por la supervivencia, muchas de las intervenciones tradicionales de aprendizaje a largo plazo quedarán en suspenso, especialmente aquellas que son presenciales y cuestan mucho dinero. Estas podrían desplazarse a una mayor oferta de contenido online, sin embargo, a corto plazo, esto podría llevar a una mala experiencia para el alumno, especialmente si el profesor es nuevo en la facilitación online y trata de replicar el modelo tradicional.

En segundo lugar, a largo plazo, espero que la función de la formación se transforme en una parte mucho más integrada del viaje de crecimiento del empleado y de la empresa. Muchos empleados están mejorando y elaborando sus viajes profesionales con sus propias manos y la formación necesita tener una conversación más profunda sobre cómo construir esta comunidad de alumnos dentro y fuera de los límites de la organización».

Ryan Tracey (Australia)

Y ahora volvemos a mí.

Estoy de acuerdo con mis colegas expertos en que la respuesta a corto plazo a la pandemia del COVID-19 ha sido una reacción instintiva. Pero eso es comprensible. El movimiento se demuestra andando(*), por lo que es perfectamente lógico que usemos las herramientas a nuestra disposición (como una plataforma de seminarios web) para satisfacer nuestras necesidades urgentes de formación.

También estoy de acuerdo con el consenso de mis colegas en que la sofisticación de nuestra oferta de servicios evolucionará. Para seguir siendo eficaces, nuestras soluciones deben ser más accesibles, mixtas (blended), seleccionadas (curadas), sociales, interactivas, reflexivas y auto navegables.

Y siento que es importante reconocer que los desafíos del aprendizaje a distancia no se disiparán cuando regresemos a la oficina. Habiendo detectado yo mismo el error de trabajar desde casa, estoy dispuesto a dividir mi semana más adelante, y estoy seguro de que no seré el único. Eso significa que, si bien volveremos a poner clases presenciales en la agenda, aún tendremos que atender a nuestro público objetivo desde la distancia.

Así, en medio de la tragedia humana, esta crisis puede generar un destello de bondad: una provocación para cambiar la formación para mejor.

La próxima normalidad.

(*) Benjamin Franklin dijo: “Bien hecho es mejor que bien dicho”. De ahí nace la expresión en inglés “Hecho es mejor que perfecto”, que hemos traducido como “el movimiento se demuestra andando”.