Improvisación: un género teatral más antiguo de lo que crees

Diálogo de dos sentados en un banco

En el cuento El otro, Borges se encuentra con su yo del pasado en un banco que está en Cambridge y en Ginebra al mismo tiempo. Surge un diálogo en el que ambos consideran que podrían estar soñando. Lo único que les queda es aceptar el sueño y seguir adelante. El banco como lugar de diálogo y la aceptación de lo que dice el otro tienen conexión directa con la improvisación de teatro.

– No –respondió-. Esas pruebas no prueban nada. Si yo lo estoy soñando, es natural que sepa lo que yo sé. Su catálogo prolijo es del todo vano.

La objeción era justa. Le contesté:

– Si esta mañana y este encuentro son sueños, cada uno de los dos tiene que pensar que el soñador es él. Tal vez dejemos de soñar, tal vez no. Nuestra evidente obligación, mientras tanto, es aceptar el sueño, como hemos aceptado el universo y haber sido engendrados y mirar con los ojos y respirar.

Debemos el diálogo en el teatro a Esquilo. Según Aristóteles, este dramaturgo incrementó a dos el número de actores. Puede existir una obra o una improvisación de un solo actor, pero la riqueza es mucho mayor cuando se cuenta con varios actores.

¿Cuál es entonces el origen de la comedia?

Es difícil conocer el origen de la comedia, el propio Aristóteles mencionó la dificultad de determinarlo

“por no haber sido tomada en serio desde su inicio”.

La comedia se definió entonces como la imitación de hombres inferiores, en lo risible, que es parte de lo feo, pero una fealdad que no causa dolor ni daño.

El disfrute que obtenemos al imitar la vida y verla imitar aparece bien explicado en este artículo. Además, hay unas características concretas de la comedia que ya se definieron en el siglo V a. C., de mano de su creador, Aristófanes:

  1. Temas referentes a la vida cotidiana.
  2. Personajes populares y representativos de la sociedad de la época.
  3. Tono de humor regocijado y satírico.
  4. Uso lúdico del lenguaje, vocabulario atrevido y un tanto obsceno.
  5. La finalidad es la diversión: los espectadores no buscan aprender sobre la condición humana, sino divertirse.

¿No son estas las características de la comedia actual?

¿Y cuál es el origen de la improvisación?

Teatro romano de Mérida, vista desde las gradas
En el teatro de Mérida también se representaban improvisaciones.

La comedia a su vez tuvo su origen en los himnos fálicos, que eran improvisados. Según Rodríguez Adrados es claro el precedente de la comedia en las fiestas rituales dedicadas a Dioniso, en que los coros satirizaban con invectivas al público.

Este es un ejemplo de himno fálico de Aristófanes:

Fales, de Baco compañero

juerguista, errabundo en la noche,

adúltero, marica,

tras cinco años de saludo

volviendo con gusto a mi pueblo.

Por tanto, la imitación de otros y la improvisación acompañan al ser humano desde antiguo, produciendo disfrute y ciertamente una catarsis. ¿Por qué no empezar a tomar la comedia en serio?

 

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El humor en el e-learning: un tema serio

Hoy reflexionamos sobre el humor en la formación. Yo estuve 10 años en formación presencial y llevo más de 6 en e-learning. En este paso de lo presencial a la mediación de la tecnología, observo que el humor se ha quedado en el camino, al menos en lo que respecta a la educación para adultos, que es la que conozco. El problema es tener que desarrollar la formación para el mínimo común denominador de la audiencia objetivo.

¿Qué temas se prestan a ser tratados con humor?

Como mencionaba en este artículo, sugieres a cualquiera involucrado en un proyecto utilizar el humor y responderá: “no, para tratar el tema X no debemos usar humor”. Y lo malo es que X se puede sustituir por cualquier temática: prevención de riesgos, contabilidad, liderazgo, matemáticas… Todo debe ser serio para ser tomado en serio. En la práctica, la formación se convierte en algo tedioso y soporífero. Cuando estás en el aula puedes paliar la seriedad de la documentación con ejemplos y anécdotas. Cuando provees de formación a través de un sistema informático, se acabaron los ejemplos y las anécdotas.

Uno de mis ejemplos preferidos es el vídeo de Klaus y las carretillas:

Es un vídeo sobre PRL para operarios de carretilla difícil de olvidar, incluidos los riesgos que representa y su representación más que gráfica, gore, de lo que puede pasar si no se cumplen las normas. Y pensábamos que los alemanes eran más serios que nosotros…

En otro ejemplo se explican con humor las consecuencias de romper una normativa, algo mucho más entretenido y que se recuerda mejor que el habitual listado de Debes/Tienes que.

En cualquier caso, cada vez más colectivos se ofenden y se sienten agraviados cuando se tratan según qué temas con humor. Esto es algo que señaló hace poco John Cleese, de los Monty Python, en una entrevista: “no podemos hacer humor y ser políticamente correctos a la vez”. Algunas de las perlas que John Cleese dijo en esta entrevista: “la idea de que se te debe proteger de cualquier tipo de emoción incómoda es lo que de ninguna manera suscribo”, “toda la esencia del humor, de la comedia (…) es que toda comedia es crítica”. Sin embargo, distintos colectivos pueden tener sentido del humor y comunicarnos sus necesidades de una manera muy efectiva, como podemos ver en este vídeo genial:

Como mencionaba en el artículo sobre Miguel vigil, el propio John Cleese fundó la empresa VideoArts para crear formación basada en vídeos con humor. Es antológico su vídeo “Bloody meetings” (Malditas reuniones) para explicar, de una forma muy cómica, lo que no debe hacerse en una reunión:

 

¿Cuándo decantarnos por el humor?

La mayoría de los intervinientes en esta discusión de la comunidad de Articulate, comentaban que la audiencia a la que va dirigido el curso puede determinar el uso del humor, y que puede ser más necesario cuanto más nos acercamos a un público de millennials.

En este otro foro se plantea si existe una necesidad de “entretener” a los alumnos como técnica para ayudar a aprender.

Al final, es el proyecto el que determina si se puede utilizar el humor. Hay que tratarlo abierta y directamente con quien encarga el curso (el cliente) y estudiar si un barniz de humor, o un humor abierto, aplican para la audiencia objetivo y la temática a tratar.

Un apunte final del gran diseñador instruccional Bruce Graham. Tenía que preparar una formación de normas de actuación y la sugerencia de Bruce fue crear un curso de “antinormas”:

“Bienvenidos amigos, hoy vamos a mostraros cómo envenenar a tu personal, reducir la productividad un 32% al año Y conseguir para ti una multa de entre 4 y 6 millones de dólares… ¡TODO en solo 20 minutos!”

 

“Welcome folks, and today we’re going to show you how to poison your staff, reduce productivity by 32% per year, AND get yourself a fine of between $4m and $6m….ALL in 20 minutes!”