A punto de salir del armario

He recibido el ferro.
Y el ferro es el ensayo para que las imprentas trabajen con un modelo del libro que van a producir.
Este ferro, sin embargo, no es igual a la obra definitiva; es una prueba.

Gracias a mi equipo motivador, que ha estado ahí cuando era necesario leer las pruebas del libro, hemos descartado esta portada, porque no reflejaba bien lo que se quiere transmitir con Humedades en el desván.

Tengo la sensación de que cuando se publique este libro saldré del armario. Y no el sentido que se le suele dar, sino en otro, pero de igual forma, había algo que escondía en el armario y con este libro lo voy a airear bien.

El título se lo debo a Marta Jiménez, compi coach del segundo curso de coaching que hice. Entre las dos, hablando sobre el tema, salió esta expresión. En el dibujo del ferro que nunca verá la luz se refleja precisamente el significado de este título.

En breve, podré compartir con vosotros/as el de verdad.

Mario Balotelli

Me encanta este hombre.
Mario Balotelli se llama. Lleva el pelo rapado al cero y lleva una cresta parcialmente teñida de rubio platino.
Y por más que se llama Mario, y por más que se apellida Balotelli, a mí me parece que se llama Warrior. Warrior, el guerrero.
Es curioso, porque, una vez decidida a escribir este artículo, oigo decir que “parece un gorila” y que “si me lo encuentro por la calle salgo corriendo”. Y es cuando ya veo obligatorio escribirlo.
Porque a mí me parece una escultura, un dios de la guerra, una belleza llena de fuerza.
Y cuando hizo su postura de: “aquí está el guerrero; llamadme Warrior” se quedó como en estado de trance hasta que un compañero se lanzó encima de él a abrazarle. Antes de eso, estaba inmutable, y después, comenzó a moverse como recuperando la humanidad; bajando de los cielos.