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El mazacote

Explicaba hace pocos días Marian Rojas Estapé la necesidad de mantener niveles altos de dopamina que nos generan las redes sociales y otras apps con notificaciones o cambios. También habla de ello un clásico de nuestro blog, Andrew Huberman, que explica cómo en cada parte de satisfacción del deseo hay un dolor asociado a necesitar más de lo mismo la próxima vez. Lo hace al hablar de la motivación, pues la dopamina está detrás de ella:

Es probable que la mayoría de la sociedad en edad de estudiar o trabajar esté drogada con altos niveles de dopamina que anulan el córtex prefrontal. Competir con esa constante fuente de gratificación tan adictiva es un reto para quienes nos dedicamos a generar contenidos. Si además se trata de «contenidos pedagógicos», la probabilidad de que el usuario abandone esa información en pro de algo mucho más motivador, atractivo y que enganche es muy alta.

Lo que se nos pide desde las editoriales y otros proveedores de materiales formativos es «cortar el rollo» a través de:

  • Simplificar.
  • Trocear.
  • Favorecer la claridad frente a la precisión.
  • Añadir elementos gráficos siempre que sea posible.
  • Agregar interactividad por doquier.

He observado que nuestro lenguaje se va haciendo más superficial, a base de evitar ser demasiado retórico, demasiado oscuro por buscar la precisión, o demasiado «intenso». Por otro lado, yo siempre he defendido un lenguaje llano y el uso de frases cortas (lee cualquier entrada de este blog), porque facilita la comprensión del mensaje y lo acerca al receptor. Pero…

Pero, ¿qué habría sido de nosotros en la época de Galdós?

Acabo de terminar de leer un episodio nacional de don Benito, Bodas reales, que tiene como trasfondo las bodas simultáneas de Isabel II y su hermana Luisa Fernanda. He de decir que no es de las mejores novelas de Galdós. También tengo que decir que, como nos está pasando con esto de la dopamina, me cuesta más mantener la atención en un texto con este aspecto:

Página aleatoria de un episodio nacional de Galdós especialmente denso.

Obsérvese que hay que llegar muy abajo en la página para encontrar un punto y aparte. Este episodio tenía la mayoría de las páginas como esta, lo que en sí no es bueno ni malo (hay que valorar el contenido de cada una), pero sí lo hace un mazacote más difícil de digerir que cuando se ofrecen diálogos, frases más cortas o capítulos más sintéticos. Lo cierto es que he podido con ello, sigue dibujando personajes con maestría, emocionando con las ideas y venidas de personajes anónimos que tienen cierta relación con los personajes históricos, pero, cada vez que pasaba la página y veía de nuevo tantas letras juntas, confieso que me generaba una cierta frustración.

Las ventajas de estar en el siglo XXI

Creo que la simplificación del idioma, de los mensajes y de los materiales formativos ha ayudado a acercarlos al alumnado y a llegar a una audiencia mayor. Si comparo los manuales de formación que publiqué en 2010 con los que he publicado en 2025, Herramientas de coaching y Habilidades de comunicación en el aula, los nuevos son menos retóricos, tienen muchos más ejemplos, actividades y casos prácticos, gráficos mejor elaborados y un saber situarse en el lugar del lector /profesorado /alumnado que no podía tener cuando carecía de la experiencia que tengo hoy.

Para mí es fundamental el respeto al alumnado. No suele ser el que paga la formación, por tanto, no es el cliente final, pero sí es el destinatario, a quien se dirigen los esfuerzos por hacer comprender unos conceptos y ayudar a aplicarlos. Su experiencia ha de ser de calidad, y esto mejora los productos formativos. Respetar al alumnado cambia el material educativo, lo acerca, le quita un corsé. Y lo que más mejora son los test, porque no se busca «pillar» ni «ser gracioso», sino ayudar al alumnado a detectar qué partes no ha comprendido bien o no le han quedado del todo claras.

Dice Isra Bravo

Dice Isra Bravo que el título de los capítulos de un libro es lo que hace que ese libro se venda. Y estoy de acuerdo en que ayuda: estás en una tienda, real o virtual, hojeas un libro y los títulos de los capítulos te ayudan a entender de qué va. Es más, te atraen, te enganchan, te despiertan la curiosidad… o no.

Lo que pasa es que en un libro de formación reglada esos títulos vienen impuestos, como es el caso de los manuales que acabo de publicar: Herramientas de coaching y Habilidades de comunicación en el aula. Estos libros responden a un currículo decidido en un programa formativo fijado por el Ministerio de trabajo, migraciones y seguridad social. Así, ni el título del libro, ni el título de los capítulos, ni, por ende, el contenido de estos, lo decide el autor.

El autor tiene que honrar aquello que ya está establecido.

Imagen generada por IA directamente en WordPress. Este libro debe de tener unos títulos de capítulo flipantes.

¿Qué hacer entonces?

Pues poner la creatividad a tope. Cuando una unidad se titula, por ejemplo: «El diálogo y otros discursos plurigestionados», buscas la manera de explicar algo relevante para el alumnado, utilizando lo que conoces e investigando lo que no. Tal como dice Brigitte Champetier:

Las dificultades nos hacen creativos.

Y así es: cuando no escribo lo que me da la gana, sino lo que viene marcado por una ley, o por lo que solicita un cliente, o lo que exige un plan de estudios, entonces mi creatividad se pone a prueba, así como mi capacidad para hacer atractivo e interesante un contenido que no llama la atención por su título.

A veces, se podría flexibilizar esta escritura y poner títulos «más locos». Pero en la formación suelen esperarse títulos aburridos. Un título loco llama la atención y, a continuación, asusta a quien ha encargado el material. Muy en la base de todo esto está el «la letra con sangre entra», frase espeluznante, esa creencia de que la formación tiene que aburrir, porque si no «es otra cosa». Esa puede ser una razón por la que existen tantos cursos malos, tal como afirma el gran Tom Kuhlmann, uno de los mejores diseñadores instruccionales de EE. UU.

Y es que es otra cosa la que se necesita: la formación tiene que motivar y tiene que ayudar a retener y utilizar conceptos. Ayuda mucho más el título «¡Incendio en la planta 8!» que «Prevención de riesgos de incendio». Hay muchos estudios científicos sobre esto. Sea un libro o un curso de formación en línea, la experiencia del alumnado se enriquece mucho si utilizamos principios de marketing, como hace Mike Taylor, diseñador instruccional senior. Por ejemplo, según comenta el propio Mike:

¿Sabías que el alumnado se forma una impresión de tu formación en tan solo 50 milisegundos? ¡Eso es más rápido que un parpadeo! Si tu diseño y presentación no captan la atención al instante, ya los has perdido.

Así que, siempre que sea posible, vale la pena motivar, sea a través de títulos más atractivos, sea a través del contenido pertinente, entretenido y práctico.


Por cierto, he de decir que los títulos de los capítulos ayudan, pero que un libro puede tener mucho éxito con títulos crípticos, tan escuetos que no dicen absolutamente nada. Eso pasa con el famoso libro de Eric Ries, El método Lean Startup, que va por la edición 26.ª en Deusto, con capítulos como: «Saltar», «Probar», «Definir», «Pivotar (o perseverar)», o «Formar lotes». Cuando vuelves al libro y quieres encontrar rápidamente dónde hablaba de los early adopters, te toca revisar el libro casi página por página.

Ya a la venta

Estimad@s lectores, esta semana quiero compartir con vosotr@s la publicación de dos nuevos manuales de formación:

Siento mucha gratitud por la oportunidad que me ha dado Ediciones Paraninfo de recoger mi experiencia de muchos años en estos dos títulos, adaptados a sendas especializaciones muy necesarias en la formación profesional.

¿Quieres saber más sobre estos manuales? A continuación, te cuento sobre cada uno de ellos.

Herramientas de coaching

Este libro desarrolla la Especialidad de Herramientas de Coaching, nivel I. Sus unidades exponen, de manera cercana y profesional, las herramientas a disposición de la persona que quiera ejercer como coach, desde los códigos éticos de las principales asociaciones hasta la aplicación de otras metodologías para reforzar esta disciplina, pues lo principal es dar un servicio excelente al cliente. He querido que sea práctico y ameno, que realmente te sirva en la práctica del coaching.

Portada del libro.

¿Qué puedes encontrar en el libro que lo diferencie de otros?

  • Existen muchos libros sobre coaching, pero normalmente van dirigidos a dos mercados: perfiles directivos y autoayuda. Este libro se ha escrito pensando en la formación para el empleo, y cubre 30 horas formativas.
  • La mayoría de libros siguen un solo método de coaching. Este manual comprende varios estilos de coaching basados en distintas escuelas.
  • Contiene cuestionarios por tema y actividades adicionales, algo no muy habitual en un manual de esta temática.
  • Incluye nuevos temas que no suelen encontrarse en otros, como la filosofía Kaizen y su relación con la práctica del coaching, el análisis del coaching por valores, o la profundización en la inteligencia emocional relacionada con esta práctica, con una revisión actualizada de cómo funciona el cerebro.

Cómpralo aquí.

Habilidades de comunicación en el aula

Este libro desarrolla la Especialidad Formativa de Habilidades de Comunicación en el Aula. Las unidades que componen el libro potencian, de manera cercana y profesional, las habilidades necesarias en el profesorado, desde la inteligencia comunicativa a la gestión del espacio y del tiempo, pasando por el cuidado de la voz y el lenguaje del cuerpo, y preparando al profesorado para ofrecer una calidad excelente en la impartición a su alumnado. He buscado que sea práctico y totalmente aplicable en el día a día del profesorado en el aula, reflejando mi experiencia impartiendo desde 2001.

Portada del libro.

¿Qué diferencia a este libro de otros?

  • Existen muchos libros sobre comunicación, pero suelen ser generalistas. Este libro se ha escrito pensando en la comunicación del profesorado en el aula, y cubre unas 20 horas formativas.
  • Su carácter comprensivo recoge distintas técnicas de comunicación de eficacia probada, como el coaching o la PNL, así como las claves de una comunicación eficaz verbal, paraverbal y no verbal.
  • Contiene cuestionarios por tema y actividades adicionales basadas en la práctica real.
  • Incluye nuevos temas que no suelen encontrarse en otros, como el cuidado de la voz y cómo proyectarla, la atención al lenguaje que se utiliza, cómo enfrentar imprevistos o cómo establecer un diálogo constructivo.

Cómpralo aquí.


Los lectores que lleváis años conmigo recordaréis que hace tiempo publiqué dos manuales similares, un Manual de coaching y un Manual de comunicación eficaz, con la editorial CEP. Pues bien, los actuales tienen aspectos en común con aquellos, sobre todo el de coaching. Pero son diferentes: estos nuevos manuales cumplen con el currículo asociado a cada especialización. Además, los gráficos se han mejorado y se han incluido muchas más actividades y casos prácticos.

Me alegra mucho poder compartir con tod@s vosotr@s estas nuevas publicaciones. Y como siempre, gracias por leer.

Un proceso de transformación

Puede que los visitantes habituales de este blog hayan notado algunos cambios en él a lo largo del año pasado y, especialmente, este año 2025 (del que llevamos menos de un mes).

Han aparecido dos páginas nuevas, Servicios y Portafolio, y Servicios se ha convertido en la página de inicio. También, han desaparecido algunas páginas que seleccionaban categorías del blog, como Desarrollo personal, y otras dedicadas a cursos que he impartido y al coaching personal.

Y, sobre todo, hay menos frecuencia en las entradas del blog: casi no recibes mensajes.

Todo esto responde a un proceso de transformación muy intenso que estoy viviendo. Quizá me estoy transformando en mí misma. El caso es que, tras constatar que puedo ser de mucha más ayuda escribiendo que dando clase o siendo coach, tras darme cuenta de que a través de los libros puedo realmente ponerme al servicio de un alumnado potencial, he reorientado esta página web, que siempre fue un blog, y he añadido una información que nunca estuvo allí, la que coincide con la que ha sido mi profesión los últimos 15-20 años.

Imagen generada por IA directamente desde WordPress. Nótese que he pedido que esta mujer tuviera 45 años, pero me pega que tiene 10 más. O es que yo me veo más joven, je, je.

Honrar la profesión

Los últimos 15 años me he dedicado a la formación online y los últimos 20 a la formación y la escritura de contenidos formativos. La mayoría de mi trabajo está incluida en cursos de formación en los que no hay reconocimiento de autoría. Aun así, estoy agradecida de haber podido escribir contenidos en español y en inglés para clientes muy importantes, internacionales. Mis clientes han recurrido a mí cuando necesitaban una creación de contenidos de alto nivel (en este caso hablamos de escritura de materiales formativos).

Para honrar todo esto, cuando ahora me busquen potenciales clientes encontrarán algo de información, en lugar de encontrar la última entrada de blog, que puede tener relación con mi trabajo, pero normalmente no es así: ya sabéis que trato de abarcar conocimiento de muchas ramas, me apasiona conocer y aprender y, por extensión, enseñar.

Último proyecto retador

He estado escribiendo un manual de formación profesional muy importante, por su proyección. Solo puedo sentir agradecimiento por la editorial que ha confiado en mí para este gran proyecto y, en especial, por la editora de adquisiciones que contó conmigo para ello. En estos meses, he conocido a algunas personas muy interesantes de las que estoy aprendiendo mucho.

  • Por ejemplo, si quieres saber cómo crear tu marca personal y mantener una coherencia, sigue a Andrés Pérez Ortega.
  • Si quieres emprender, pero te faltan datos, o te faltan pistas, sigue a Jesús Alonso Gallo.
  • Si no logras contactar con tu audiencia ni tienes muy claro cómo publicitar tu marca, sigue a Isra Bravo.
  • Además de conocer a estas personas, he aprendido muchas cosas de temas variados, relacionados principalmente con dos campos: la empleabilidad y el emprendimiento.

¿Qué pasa con el desarrollo personal?

En cuanto al desarrollo personal, que motivó la apertura de este blog en 2008, estoy ahora releyendo Los desafíos de la vida actual, un libro visionario de Brigitte Champetier de Ribes, un libro de cabecera que en cada lectura ofrece una información nueva, que depende por entero de lo que la persona es capaz de ver y admitir. ¿Y cuáles son esos desafíos de la vida actual? Pues en este momento estoy leyendo sobre la existencia de perpetradores y víctimas al servicio de una reconciliación posterior, que es el amor mayor. Esto significa que tanto unos como otros no eligen el papel que les toca en esa dinámica, ese baile que permite avanzar la vida, y que demanda de las personas decir sí y confiar, sin tener la capacidad de comprender la profundidad de estos movimientos. Lo que ahora percibo al leer esta parte está transformado por las tomas de conciencia que he tenido al revisitar el libro Morir para ser yo, de Anita Moorjani y otros libros sobre experiencias cercanas a la muerte. No puedo decir mucho más sobre esto, porque las piezas aún están colocándose en mi mente.


¿Y tú? ¿Cómo ha comenzado tu año? ¿En qué estás? Como siempre, estoy agradecida de que leas este blog y que compartas las entradas con quien quieras.

Lo disruptivo

Me parece que este 2025 lo disruptivo va a ser lo presencial. Aquí estoy de acuerdo con Jesús Alonso Gallo, cuya newsletter leo religiosamente cada día.

Ya apunté algo en un post anterior: en la era de la IA y las posibilidades infinitas y flipantes, parece que la gente está cada vez más harta del online, y necesita ver a personas, ir a eventos con personas, participar en actividades presenciales.

La pandemia obligó a la reclusión y el «consumo de contenidos» en casa. Una vez liberados del corto pero limitante encierro, queremos ver gente. Hasta los introvertidos, que disfrutamos íntimamente de muchas horas con nosotros mismos, acabamos por tener ganas de participar en actividades con otras almas.

Ocurre algo curioso: tan difícil me es hoy explicar en pocas palabras a qué me dedico como lo era hace más de 10 años. El e-learning ha muerto en España antes de florecer, se ha convertido en un vehículo incómodo para enchufar contenidos de dudosa calidad a cientos de alumn@s. Mientras, la formación presencial, que quedó herida con esto del confinamiento, sigue muy viva, y a nadie tienes que explicar uno de los oficios más antiguos, que ya practicaba Sócrates.

Una mujer prefiere mantener la vista en una pantalla pequeña en lugar de fijarse en el atardecer. Imagen de Pexels en Pixabay.

Las alternativas al scroll

Hay muchas alternativas a hacer scrolling y a participar en un curso online o complementarlo:

  • Ir a eventos. Una persona con un cargo de vicepresidente senior en una multinacional del sector tecnológico, que es además mi hermano, me dijo que hay 3 claves para el éxito: diversidad de experiencias, resultados y relaciones. Las experiencias de consiguen trabajando en distintos tipos de proyectos y sectores. Los resultados se consiguen cuando se cumplen fechas y se alcanzan o superan las expectativas del cliente. Y el networking, hacer contactos, sigue siendo más efectivo en persona, porque es más fácil recordar a aquellos con los que se ha interactuado.
  • Hablar con personas. Ya sea en eventos o ya sea tomando café, ve a los sitios donde están las personas. Hay charlas muy interesantes que solo se producen en persona. Puedes verlo como una entrevista que haces a esa persona para aprender de ella, o como si asistieras a un programa de televisión o a un pódcast como público. Habla con la persona por el placer de hacerlo, de aprender un punto de vista distinto, por conocer una forma de vivir y actuar distinta a la tuya.
  • Leer un manual. Ten en cuenta que un curso online suele ser un resumen o esquematización de un contenido más grande. El ejercicio que más ayuda a comprender una materia, que es esta esquematización, este sacar de lo más grande el grano para desechar la paja, ya viene hecho en el curso. Lee el o los libros recomendados y aprenderás mucho más.
  • Leer ficción. Esta actividad parece una pérdida de tiempo, sin embargo, enriquece desde muchos puntos de vista. Por mi parte, resistiendo la tentación del «consumo» mediante scrolling infinito, he retomado al siempre fiable Galdós: don Benito te mete en la historia aunque hayas dejado una de sus novelas en la página 73, por decir. Leer aporta vocabulario, amplía la imaginación, permite vivir otras vidas, otros mundos…
  • Salir a la calle, sin más. Se trata de desconectar de la vista corta y el silloning y pisar la calle para pasear, comprobar en tus carnes el tiempo que hace, recibir la luz del día sin cristales que se interpongan, ver qué zapatillas lleva ahora la gente en el metro, o qué bolsos se llevan, acercarse a un pequeño comercio, a un bar del barrio, contemplar los árboles…

Y si no hay más remedio que hacer scroll…

Hay una iniciativa muy interesante en el mundo del e-learning, de mano del gran Mike Taylor, del que ya te he hablado más veces. Este experto aplica elementos de marketing a la formación online, con el fin de evitar que sea tan sumamente aburrida (mucha gente cree que la formación online consiste en 1) la transcripción de un libro, o 2) dar la chapa en un vídeo o por videollamada). El marketing ya tiene estudiado qué engancha, qué atrae y qué satisface a los consumidores. ¿Por qué no aplicar lo mismo en la formación, y enganchar, atraer y satisfacer al alumnado? ¿O es que hay que seguir con el «la letra con sangre entra»?

En conclusión, dentro de las pantallas hay contenido que te atonta, contenido entretenido (atonte o no), o que te enseña algo de forma motivadora, y contenido insoportable, que en ocasiones son cursos mal diseñados. Se puede aprovechar y disfrutar de contenido que te aporte algo, o que te entretenga de forma motivadora. Y fuera de las pantallas, hay todo un mundo, en el que puedes realmente conectar con la gente.


¿Cuál es tu caso? ¿Tiendes a hacer scroll infinito en las redes sociales? ¿Tratas de buscar contenido que te alimente en algún sentido? ¿Te has hartado de los móviles y has vuelto a lo analógico, los libros de papel y los cursos en persona? Ya sabes: puedes compartir con quien quieras este post. ¡Muchas gracias por leer!

El verdadero test

Crees que eres una persona muy elevada, que has tenido comprensiones importantes sobre la vida y, por tanto, eres más capaz de tomártela con filosofía.

Y luego llega la cena de Navidad con tu familia política, o con la propia. Entonces descubres, con humildad, pero también con cierta decepción, que no eres ese ser avanzado y un poco por encima de todo: te encuentras dolorosamente en un barro pegajoso y maloliente, el que describe tu total incapacidad para hacer frente al momento presente. Por más que lo intentas, no consigues descifrar los códigos que rigen, o, si lo haces, se hace patente que no son los tuyos, sino que están tan alejados que te preguntas cómo saldrás adelante. Precisamente el darte cuenta de que no encajas en esa otra familia, o en la tuya propia, como una pieza de juguete con forma circular no encaja en el hueco cuadrangular, por más que la quieras empujar, eso hace que se te ponga poco a poco, sin poder evitarlo, una cara de acelga, de desánimo, de absoluto cansancio, de dolor de muelas. Hasta puedes llegar a tener un buen dolor de cabeza, provocado por tu capacidad aumentada de escuchar los tonos disonantes que se pierde cuando estás integrado en una fiesta a tu gusto, es decir, dolor provocado por tu incapacidad para encajar tu circunferencia en ese hueco cuadrangular, de encajar en esa otra fiesta, la que realmente está teniendo lugar.

Soy fan de las imágenes generadas por IA con fallos, en este caso, esa doble mano izquierda de la chica de la derecha. Aquí, nadie se mira a los ojos, no hay comida sobre la mesa y la felicidad que muestran varios personajes parece no tener que ver con quienes tienen delante. La titularé «En la parra».

Las posibilidades de huida han aumentado desde que existe el teléfono móvil: una persona siempre puede fingir estar consultando algo o chateando con alguien, pero es todo inútil, si el ruido, la luz, o ambos, se imponen.

Así, puedo citar ahora las palabras de Brigitte Champetier:

La realidad es una gran maestra.

Y tanto: te baja de cualquier supuesta altura de un plumazo. Ningún mal, ningún dolor, ningún miedo se van ni se huyen, sino que toca atravesarlos, vivirlos, es cuando su fuerza se aplaca: ir hacia aquello que más desagrada es justo lo que lo apaga.

Mención especial merecen las personas introvertidas, para las que las fiestas son como los petardos para algunos perros y gatos. La persona introvertida, acostumbrada a pasar varias horas de su día a día dedicadas a digerir lo que ha vivido las otras horas, con silencio e iluminación suave que permiten sus reflexiones y diálogos consigo misma, de pronto no tiene escapatoria: todo el lugar está tomado por la música demasiado alta, la luz demasiado fuerte, las voces discordantes, la sensación de que se pide su punto de vista, cuando preferiría permanecer en absoluto silencio.

Esto también acabará.

Es lo que decía en un anillo de un gran rey en un cuento, pero vaya, se hace bien largo.

Tal vez entras en X tras visitar vomitivas felicitaciones de Instagram o buenos deseos de Facebook y entonces encuentras a otros en situaciones más difíciles: aquellas personas con un cuñado insoportable que se les sienta al lado, aquellas que pasan las fiestas en soledad, aquellas que no tienen con qué celebrar, aquellas que ni siquiera cuentan con un techo, aquellas que están inmersas en una guerra. Todo es relativo.

El test se repite al año siguiente, cada año, pillando mejor o peor a cada cual, y ¿hay evolución? ¿Dedica alguien su año a preparar técnicas para que las situaciones navideñas le afecten menos y para de verdad compartir estos momentos con esas personas que otros identificarían como «los suyos»? Normalmente, no. Porque es un periodo muy corto del año, rigurosamente, no pasa de 6 días no completos, puede alargarse a 2 semanas, pero eso es cada vez menos común.


El verdadero test se da cuando entras en contacto con las personas más cercanas. Ocurre especialmente en estas fiestas, pero también en cualquier otra situación familiar, en el día a día en la empresa, en un viaje con familia o amistades… Es muy fácil albergar sentimientos fraternales y compasivos por la especie humana cuando se la ve de lejos, idealmente por la tele, y es muy difícil ser empático y amoroso cuando se tienen cerca personas que nos resultan difíciles: esa es la prueba de fuego.

El perro fiel

ChatGPT se ha comparado muchas veces como un becario muy diligente, pero con el que debes tener paciencia, pues carece de memoria. Incluso dentro de una misma conversación en la que le pediste que utilizase ciertos términos, vuelve a usar los que quiere: «olvida» tus palabras.

Yo he empezado a verlo como un perro fiel: está deseando complacer, pero, muchas veces, no entiende los factores humanos que perfilan tu petición (prompt), de manera que ofrece todo tipo de respuestas que no son adecuadas.

Me lo he pasado realmente bien tratando de que ChatGPT reproduzca una imagen cuya importancia está en las posturas físicas de los personajes. Es esta ilustración de El lenguaje del cuerpo, de Allan Pease:

Conversación entre tres hombres que revelan su actitud con su lenguaje no verbal. Fuente: PEASE, A. El lenguaje del cuerpo, 1981.

Pues bien: no hay manera humana de que DALL-E, a partir de ChatGPT 4o, reproduzca las posturas de estos tres hombres. O la hay, pero he tirado la toalla antes de encontrarla.

El más fácil de sacar ha sido el hombre de la derecha: es muy habitual que los modelos posen cruzando manos y piernas. Eso sí, el gesto de hostilidad y cabeza baja no lo he podido reproducir.

Cualquiera de los tres puede servir para ser el hombre de la derecha, sin embargo, hay como una mancha flotante en medio que no se sabe lo que es y, claro, estos tres charlan animadamente, nada que ver.

El hombre del centro ha costado algo más: fallaba el que no conseguía que tuviera las manos detrás de la cabeza, el gesto clave para determinar que se siente superior a los otros dos, junto con ese acomodarse hacia atrás en la silla con gesto sonriente. Finalmente, tras varios prompts, he logrado esto:

El señor del centro se ha podido reproducir.

Acabamos por el tío de la izquierda, que trata de controlar la situación sin éxito, al tener la silla volteada y las piernas abiertas, pero los pies juntos por debajo, y sus manos entrelazadas. Ha sido imposible que ChatGPT me ofrezca una imagen de un hombre con los dos pies en el suelo, y ni pensar en que la silla salga al revés, hasta que no le he ofrecido una foto de stock parecida y, aun así, no logro la misma postura, por más que se la describa con detalle. Así que pongo aquí «la conversación» con la que me he reído un rato al comprobar lo «candoroso» que es nuestro becario fiel:

Como puede verse, este hombre no tiene la silla al revés ni la postura del original. Así que yo insisto. Y obtengo lo siguiente:

Le digo a mi becario que está muy bien, pero que ambos pies deben estar en el suelo, a lo que me responde con esto:

Atención a cómo continúa nuestra conversación y cómo, infructuosamente, obtengo señores con la pierna cruzada:

A esta altura, tiré la toalla: ChatGPT no entiende qué es tener los dos pies en el suelo, la silla al revés, o posturas dominantes o sumisas. Al fin y al cabo, no es una persona. Se podría entrenar a un modelo de lenguaje como este a distinguir posturas humanas, esas que cualquiera de nosotros (y un mamífero superior también) reconoce de un solo vistazo. Habría que valorar esta inversión de tiempo en función de las necesidades por las que entrenaríamos al modelo.

La IA es como un socio, no te sustituye

Si la IA comete errores garrafales como ofrecer la imagen de un señor con la pierna cruzada y afirmar con seguridad que los dos pies están en el suelo, piensa que esto puede ocurrir en cualquier otra área de conocimiento. Esto es a lo que nos referimos los usuarios de LLM (estos modelos de lenguaje) cuando decimos que es como hablar a un becario muy diligente, pero sin memoria. Es más, no solo no tiene memoria, sino que «no sabe lo que dice», pero espera «gustar» (y la mayoría de las veces, lo logra).

Cuando trabajas a diario con la IA, como es mi caso, pronto descubres dos cosas: es muy eficiente para algunas tareas y muy ineficiente para otras y siempre requiere de supervisión humana. Ya hemos revisado en este blog qué características tienen los textos que se obtienen con IA y cómo funciona Notebook. Desde mi punto de vista, un modelo de lenguaje como ChatGPT o Notebook puede resultar muy útil para extraer información básica de varias páginas web o de varios documentos, para crear tablas con información, para proponer ideas de forma incansable o para aplicar una explicación teórica a un ejemplo práctico.

Ethan Mollick, el profesor de la Universidad de Wharton que se ha hecho experto en estos lenguajes a base de investigar y utilizarlos concienzudamente (y al que ya hemos citado en otros post), explica 15 formas de utilizar la IA y 5 formas en que no es útil. Entre las formas que son útiles, se encuentran:

  • Trabajos que requieren cantidad, como el número de ideas que puede llegar a generar.
  • Trabajos en los que eres la persona experta y, por tanto, puedes valorar el grado de acierto del LLM.
  • Resúmenes y esquemas de grandes cantidades de información genérica: no esperes precisión.
  • Aplicación de una perspectiva a otra, como dar ejemplos de algo en distintos sectores o aplicar un modelo (una rúbrica de evaluación, por ejemplo) a otra temática.

Entre las formas que no son tan útiles, se encuentran:

  • La necesidad de aprender algo: no pidas la visión global sobre un tema a un modelo de lenguaje, porque no sabrás si la información es veraz. Incluye tratar de saber sobre temas complejos, o bien, tratar de acortar los pasos que llevan a una comprensión fundamental.
  • Cosas en las que la IA no es buena: redactar preguntas de test, encontrar figuras literarias en un texto, distinguir una afirmación falsa de una aparentemente verdadera, etc.

Articulate, mi proveedor principal de herramientas de autor para e-learning y mi cliente, exige en sus condiciones de uso que se señale si existen elementos creados por IA (textos, imágenes, preguntas de test, resúmenes) en los cursos que se crean. Se considera un engaño presentar contenidos creados por IA como hechos por seres humanos. Es algo parecido a plagiar, desde el punto de vista de lo genuino del producto.

Sin embargo, me consta que en diversas organizaciones se hacen pasar contenidos e imágenes generados por IA como hechos por personas. Me pregunto si tales contenidos gozarán de éxito. Personas como Jesús Alonso Gallo o Andrés Pérez Ortega mencionan en sus newsletter no utilizar IA, o bien, haber llegado al desencanto en su uso, porque lo que genera tiene una pinta estupenda, pero, una vez leído, suena hueco, le falta alma.

Recuerda que estos sistemas tienen vocación de perro fiel, buscan gustarte y generar respuestas a las que vas a dar «me gusta», que vas a usar y que te van a hacer volver al sistema a por más.


¿Utilizas IA en tu día a día? ¿Cuál es tu experiencia? Puedes contarme más en comentarios. Muchas gracias por leer y por compartir.

Que prosiga el baile

Hace poco, di en pensar que la vida es como un cuadro impresionista. Primero, que cada brochazo en sí mismo no significa nada, sino que hay que verlos en conjunto y a cierta distancia. Segundo, que hay manchas, zonas «feas» en el cuadro, que forman parte de él y tienen que estar ahí, son necesarias para el equilibrio y la armonía de la obra.

Imagen generada por ChatGPT 4o para mostrar la naturaleza en movimiento.

Algunas personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte (Anita Moorjani, Eben Alexander) han descrito su vida como un tapiz, en el que cada persona es solo uno de los hilos, entretejido con los hilos de todo aquello con lo que nos relacionamos: amistades, familiares, situaciones, lugares, etc.

Además, hablan de que han percibido claramente cómo todo está unido y todo es una sola cosa, no hay separación, como también mencionan las personas que hacen meditación profunda, tipo zen o budista. Han sentido que si hay que dar algún nombre a esa unión es «amor», amor incondicional.

Yo no llego a esos niveles de percepción, aunque la idea me resulte muy atrayente. Para yo entender la vida, además del símil del cuadro impresionista, he empezado a verla como un baile. Veo que la vida necesita movimiento constante. A veces, parece que una cosa que calificamos como «mala» ocurre solo para provocar otra «buena» a continuación. Es como un ciclo, como una onda. Este movimiento responde a unos ritmos de todo tipo: las estaciones del año, los ritmos circadianos, la traslación de la luna… Así que cada día podría empezar como el del personaje semibiográfico del coreógrafo Bob Fosse en All that jazz, diciendo:

¡Comienza el espectáculo! (Showtime, folks! en inglés)

¿La clave para el baile?

La vida parece querer avanzar, no se sabe si hacia arriba (a mejor), pero está claro que hacia adelante, hacia más vida. Yo que en esta semana de diciembre del 2024 doy la vuelta al jamón, cambio de prefijo y empiezo a contar del medio siglo para arriba, he llegado a la conclusión de que no comprendo nada, pero que no hace falta comprender para seguir adelante, avanzando. Solo hace falta una cosa fácil y difícil: decir que sí. Y luego, confiar.

Si quieres ver las consecuencias de decir sí de una forma divertida, te recomiendo la película del mismo nombre, Di que sí.

Así que la clave para ejecutar el baile, salga bien, regular o fatal, es el «sí». Una vez, cuando estaba aprendiendo a conducir, mi padre me dijo unas palabras liberadoras:

La conducción no tiene que quedar bonita.

Así, no se trataba de trazar curvas perfectas y siempre en el medio del carril, se trataba de ser funcional y avanzar, aunque no quedase especialmente bonito. Pues el baile a veces tampoco es especialmente bonito, incluso visto desde fuera es un tanto ridículo. Sólo se trata de avanzar, seguir los pasos: adelante.

Funciona

Llevarás un par de semanas sin recibir un nuevo post de este blog en tu bandeja de entrada. Y eso es porque estaba dedicando la mente a comprender unas cositas. El resultado se llama «funciona».

¿Por qué un trabajo hecho rápido y «mal» sale adelante? Porque funciona. ¿Cuál es la causa de que organizaciones imperfectas con baja productividad y alta desmotivación salgan adelante? Que funcionan. «Funciona» significa que, tal y como está, está bien, forma parte del todo, es así y su «ser así» lo hace suficiente, aunque sea perfectible: hay espacio para la mejora.

El árbol y el bosque

Creo que las personas perfeccionistas somos muy críticas cuando detectamos un fallo ajeno porque el árbol no nos deja ver el bosque. Cuando una persona se centra muy de cerca en una tarea, esto le provoca miopía. Sí, ahora conoce en detalle ese árbol, su corteza, sus ramas, sus hojas. ¿Está recto o un poco torcido? ¿Las ramas crecen hacia arriba o hacia abajo? ¿Hay que cortar algunas ramas? La obsesión por perfeccionar la forma del árbol puede llegar a límites insospechados.

Pero te estás perdiendo el bosque.

El bosque es el todo, es ese árbol y el conjunto, y cómo queda el árbol ahí. Y queda bien, «funciona», es un árbol como otro cualquiera y, en realidad, dan un poco igual sus características en tanto detalle. No deja de ser un árbol, tiene lo que todos, puede que tenga el tronco torcido, o ramas retorcidas o secas, que esté «descangallado», sin embargo, en el conjunto es una parte más del bosque y queda bien ahí.

Celebración

La perspectiva de la celebración, de la majestuosidad, es la que tienen esas personas que han tenido comprensiones fundamentales de la vida a raíz de una experiencia cercana a la muerte, una enfermedad importante, o un largo trabajo introspectivo o meditativo. Es ver el bosque y ser parte de él, asintiendo a la forma única de cada uno de sus árboles y celebrándola al comprender que todo es exactamente como tiene que ser.

Bastián sobre Fújur en la película de La historia interminable.

Ya cité la segunda parte de La historia interminable, la que no sale en la película, pero ahora me extiendo más sobre ello. Bastián deja de ser un sujeto pasivo que lee una historia que le es totalmente ajena y pasa a ser su protagonista. La princesa le da una medalla en la que pone un texto muy escueto que contiene un gran permiso:

Haz lo que quieras.

Y Bastián reconstruye el mundo de Fantasía de una forma totalmente distinta, con nuevos seres animados e inanimados, otra «realidad» igualmente válida, que funciona. La princesa le otorga el permitirse crear, imaginar y desplegar todo un mundo nuevo a partir de su imaginación, es decir, partiendo de cómo es Bastián mismo. En otras palabras, Bastián se permite hacer exactamente lo que en cada momento ve necesario, escuchar lo que la vida en Fantasía le va pidiendo, construir y salir hacia adelante.


Cuando observas que todo funciona, que de algo aparentemente negativo sale una solución novedosa que impulsa la vida hacia adelante, cuando ves que es suficiente tal como está, y que tú eres suficiente tal y como estás, ¡no veas qué peso te quitas de encima! De pronto, ves posibilidades donde antes veías motivos de queja, ves esfuerzos y desempeño donde antes veías fallos y mediocridad. Pues esta mirada te permite celebrar la vida como un baile, en el que todo está en movimiento.

El cine oscuro

El avezado lector ya sabe que en este blog hay muchos artículos que hablan de películas, aunque no se hable específicamente de cine. Algunos de los más visitados están relacionados con estas películas:

Sin embargo, las menciones al cine han disminuido bastante. Y es que no voy: de un tiempo a esta parte tengo la sensación de que el cine y las series son oscuros. Oscuros literalmente, vamos, que no se ve. Y para muestra, un botón:

Autofotus viendo una escena larga de Immaculate, una película con varias escenas totalmente en negro.

Total, que si tienes astigmatismo, como yo, pues no es que veas poco, es que no logras engancharte a esa película o serie porque no ves nada, nada te llama la atención, no ves el color de los ojos de los personajes, no sabes si es de día o de noche, o por qué todo se rueda de noche, directamente.

¿Por qué esta oscuridad?

Yo crecí con los colores ingenuos de Superman, Indiana Jones, La guerra de las galaxias (incluso en el oscuro espacio había más luz que en la mayoría de las películas actuales), Regreso al futuro… Esa era una época optimista, el cine estadounidense nos transmitía cierta ingenuidad, las películas siempre tenían una dosis de humor desenfadado aunque fueran «serias».

Con el tiempo, empezó el filtrado a negro, la saturación de luces y sombras, hasta llegar a la oscuridad en la que nos movemos ahora, fuera de todo candor, en la que es normal y casi aburrido (por exagerar) ver a una persona degollar a otra, o ver cómo le corta los miembros. Por ejemplo, he dejado de ver la serie Goliath sin acabarla. Es una serie buena, se deduce por el número de temporadas, pero en cada episodio me parecía estar viendo una pesadilla.

La oferta de las plataformas (Netflix, Amazon Prime, HBO…) parece que tiene que ofrecer esa dosis de oscuridad y sangre, esa sensación de que la realidad es hostil, que te rodea la violencia y no puedes fiarte de nadie. ¿Por qué? Para ir con los tiempos, en los que hay constantes noticias oscuras sobre cómo está el mundo.

No son sólo noticias. Recientemente hemos podido ver una entrevista de Gonzo en Salvados (La Sexta) a «moderadores de contenido» que lo que hacen es calificar vídeos en función de unos parámetros. Y para calificarlos, tienen que verlos: ver a dónde puede llegar el ser humano cuando pierde el control, lo que les deja unas secuelas importantes y síndrome de estrés postraumático. Acaso la sombra que se había ido reprimiendo en otra época más benigna ahora está desatada.

La sombra se combate aceptándola: cada persona tiene su sombra y es época de mirarla a los ojos. Así, en lugar de creer que la sombra está «ahí fuera» y que cada persona que se te acerca trae una posible amenaza, en lugar de aumentar el miedo a que te ocurra lo que ves en series y películas, pero también en horribles vídeos que circulan por las redes, se trata de ver y asumir la propia sombra, la propia agresividad, la capacidad de hacer daño, la negatividad, la capacidad de hundirse, las propias perversiones, los desvíos de lo que se considera normal.


No se trata de obviar la realidad humana. Se trata de compensarla con esa otra parte de luz, la mejor versión de cada persona, aquello de lo que somos capaces cuando ponemos la atención y la pasión en una acción concreta. Ambas partes son humanas.

Dicen los sufíes que la vida es como un jardín de rosas. Podemos fijarnos en sus colores, su aroma, la riqueza y belleza del jardín. O podemos fijarnos en sus espinas, cómo pinchan y cómo dificultan acercarse a ellas. Ambas cosas forman parte del todo y ambas son necesarias.