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¿Por qué construir e-learning interactivo es un proceso en dos pasos?

Artículo traducido del original de Tom Kuhlmann.

Consejos de e-learning interactivo
¿Cómo se define el elearning interactivo?
Es una pregunta que hago a los clientes cuando me dicen que quieren un curso de e-learning interactivo. Por lo general, ellos definen elearning interactivo con lo que normalmente consideramos «fuegos artificiales». A menudo, mencionan cosas como botones de fantasía que cambian de color y efectos de rollover.
A veces, bromeamos sobre ellos como interacciones superfluas o innecesarias. Sin embargo, sí juegan un papel importante en el elearning interactivo. Pero son solo una parte del proceso de aprendizaje electrónico interactivo.

Paso 1: el e-learning interactivo requiere acciones en pantalla

Uno de los objetivos del aprendizaje electrónico interactivo es construir una experiencia inmersiva. El diseño visual del curso debe ser contextual. Es algo que hemos revisado antes. Por ejemplo, si estás haciendo un curso sobre tecnología de salas de operaciones, querrás llevar al alumno a la sala de operaciones. Puedes hacer parte de esto recurriendo a tu voz visual y elaborando una pantalla visualmente absorbente.
Otra forma de crear una experiencia de inmersión es que los usuarios interactúen con los elementos que aparecen en pantalla o «toquen la pantalla.» Hemos hablado de esto antes en una entrada de blog sobre cómo tocar la pantalla.

Tocar la pantalla

Tocar la pantalla es la clave. Tampoco es una opción de y/o. Independientemente de la forma de diseñar las interacciones de tu curso, el alumno va a interactuar con él. Ofrecerás opciones para hacer clic, pasar el ratón, o arrastrar. Y puesto que este es el caso, es necesario que te asegures de que estas interacciones en pantalla contribuyen a una experiencia interactiva de alto valor que mete al alumno en el curso.

Paso 2: el e-learning interactivo requiere acciones en el cerebro

Interactuar con los elementos que aparecen en pantalla es una parte importante del diseño de los cursos de e-learning. Sin embargo, el objetivo final del curso es alcanzar objetivos específicos de aprendizaje. Así que en ese sentido, yo defino elearning interactivo como conseguir que el alumno interactúe con el contenido. Esto es más que interacciones visuales y táctiles. Incluye que los alumnos procesen lo que han aprendido y demuestren comprensión.

Aprendizaje interactivo

Aquí hay algunas claves para la elaboración de una correcta experiencia interactiva:

  • Desarrolla objetivos claros de aprendizaje. ¿Por qué los alumnos realizan este curso y qué esperas de ellos cuando lo hayan acabado? He aquí un buen punto de partida para aprender más sobre la creación de buenos objetivos de aprendizaje.
  • Haz que los alumnos demuestren su comprensión. Con objetivos claros se puede desarrollar un medio para que el alumno demuestre lo que han aprendido y su nivel de comprensión. Esto es más que un simple test de opciones múltiples. En lugar de ello, son las actividades del curso y las situaciones de toma de decisiones los que demuestran lo que saben.
  • Coloca su aprendizaje en un contexto pertinente. Muchos de los cursos de e-learning confían demasiado en la información y no lo suficiente en el rendimiento. Una forma de evitar esta trampa es enmarcar el contenido en un contexto que sea real para los alumnos. Y luego presentar la experiencia de aprendizaje de una manera que refleje la forma en que trabajan y el tipo de decisiones que necesitan tomar. Aquí hay un post sobre cómo pasar del aprendizaje basado en información al aprendizaje basado en el rendimiento.

El e-learning interactivo involucra al alumno. Puedes involucrar sus sentidos para elaborar una experiencia de inmersión (hacer que tenga un aspecto magnífico y ofrecer un montón de interactividad en pantalla). Pero no puedes pararte ahí. También necesitas hacer que procesen la información. Sitúalos en un contexto relevante y haz que tomen el tipo de decisiones que tomarían en la vida real.

Combina la interactividad de «tocar la pantalla» con una buena toma de decisiones y estarás en la vía para crear grandes cursos de e-learning. ¿Cuál es tu opinión?

Enunciar, incluir… ¿qué son?

Buscando palabras con las que jugar, en una lista de palabras aparentemente aburridas, he seleccionado dos.

He elegido estas palabras porque ambas están compuestas por un prefijo y una raíz.

Cuando he elegido «enunciar», he pensado también en anunciar, renunciar, y entonces me he preguntado qué puede ser un «nuncio».

Enunciar es

Expresar breve y sencillamente una idea o los datos de un problema de matemáticas. 

Cuando he seguido buscando en el diccionario de la RAE, ninguna de las palabras con “nuncio” explica su raíz etimológica. Es chocante que haya tenido que acudir a un diccionario etimológico chileno para encontrar información sobre la raíz, “nuncio”.

En la RAE nos explica qué es un nuncio, pero no nos explica que es la raíz de las otras palabras. En el diccionario chileno, encontramos que la palabra nuncio procede de la raíz “nuntius”, común a todas las otras (anunciar, pronunciar, renunciar, denunciar…), y que significa mensajero, el que anuncia; la propia noticia. Este interesante diccionario añade que quizá la palabra entró a partir del italiano “nunzio», embajador. Llama la atención que, mientras consulto esto, la publicidad que aparece en ese portal chileno sea de un producto para los pies. Estoy leyendo sobre mensajeros y noticias, y viendo pies. ¿Pies alados? Como Mercurio [lo que a su vez me recuerda a Freddie Mercury, pero esa es otra historia]. Quizá «noticia» tenga esta misma raíz, me suena parecido a nuntius. Pero no, ya me dice el diccionario etimológico que no.

Después de esta búsqueda me he centrado en la palabra inclusión, que automáticamente me ha hecho pensar en exclusión, reclusión, eclosión, y me he preguntado si la raíz es «clusión» y qué es esto. Y si está relacionado con eclosión.

Incluir es

Poner algo dentro de otra cosa o dentro de sus límites. Y dicho de una cosa: Contener a otra, o llevarla implícita. 

La raíz, la parte “cluir”, “clusión”, viene del latín claudere, que significa encerrar. Así que, aunque estés incluido, estás encerrado. Quizá el significado de esta raíz estaba en mi inconsciente, porque yo sentía esto sin conocerla: que pertenecer es una forma de encerrarse, pero en un grupo.

Cuando he buscado exclusión, además, he encontrado mucho más. Por ejemplo, otras palabras con la misma raíz: concluir, inclusa, clausura, cláusula y esclusa.

Excluir es sacar a algo o alguien de un conjunto o recinto dejando el recinto cerrado para él; es dejarle fuera. Y esto también es angustioso, porque parece que si se cierra ese recinto, al otro lado, en el exterior, no va a haber nada. Exclusión comparte su raíz con “kleu-« (gancho o clavija), que da lugar a llave, clavo, maza, clave…

Espero que a mis lectores esto les parezca tan entretenido como a mí. 🙂

El ateo que tuvo una visión divina

Ramiro Ortega era un hombre de unos cuarenta y cinco mal llevados o cincuenta estupendamente llevados. Era alto y tenía una complexión física grande, fuerte, pero no gruesa. Su pelo era tirando a rubio y sus ojos tirando a verdes. En conjunto, era un hombre que pasaba desapercibido, poco atractivo y además ateo.

Un día iba andando por la calle y de pronto se encontró con un hombre que llevaba el pelo largo, tenía la tez oscura y vestía una especie de sayo que le llegaba hasta los pies, en los que llevaba unas sandalias. La primera palabra que vino a la mente de Ramiro fue «hippie», y después «árabe o judío», y después aún pensó que ese mendigo debía de estar helado porque estábamos en febrero y el propio Ramiro llevaba una cazadora deportiva roja bastante calentita.

El hombre llegó hasta él y le dijo: «Vengo en nombre de mi padre, para predicar la paz en la tierra. Todos somos hermanos». A las palabras que ya había pensado Ramiro se unieron «testigo de Jehová» y «cuidado, está pirado», y su primer impulso fue sacar la cartera para ayudar al sin techo, y al mismo tiempo un segundo instinto le pedía protegerla de un posible robo. Por otro lado, lo que decía el hippie era tan extraño que quiso averiguar un poco más. Le preguntó si tenía qué comer, y el otro le dijo una cosa más extraña aún: «Puedo multiplicar panes y peces, y convertir el agua en vino, pero ahora necesito llevar mi mensaje a los hombres». Definitivamente para Ramiro, este hombre no estaba bien de la cabeza. Le preguntó: «A ver, ¿tienes papeles?». El otro parecía perplejo: «¿Papeles?». Entonces Ramiro pensó que allí cerca había una comisaría de policía y podía acompañar al mendigo. Pero claro, igual le metían en prisión para luego deportarle. No le gustó esta idea, quiso un destino mejor para el tío del sayo, y recordó que por la zona había un comedor de Cáritas donde podía dejarle, casi depositarle, como si fuese un objeto perdido.

Se fijó más en él y le extrañaron varias cosas: no olía mal, estaba limpio, su mirada era muy profunda y le había hablado en perfecto español. «¿Llevas mucho tiempo en España? ¿Cómo te llamas?», le dijo. Y el hippie del sayo le respondió: «¿España?». Ante la perplejidad de su mirada, Ramiro se confirmó en la idea de llevar a este hombre al comedor de Cáritas y deshacerse de él, e irse él mismo a comer, pues le estaba entrando hambre. Así que le guió, el otro le seguía dócil, como un perrito, y le llevó a aquel comedor de ayuda social. «Bueno, macho, aquí te dan de comer y a lo mejor te ayudan con los papeles. Yo me voy, que he quedado. Toma cinco euros por si necesitas algo, coger el metro o algo». Aquel hombre cogió el billete y lo miró con extrañeza, miró a su alrededor, y asintió con un gesto.

Unos días más tarde, Ramiro lee en el periódico: «Hombre de 33 años, sin papeles, de origen judío y que dice ser Jesucristo parece multiplicar la comida en el comedor social de Cáritas situado en la calle Hernani, 66». Y se fija en la foto y sí, parece un Jesucristo el hombre. Ramiro se dice: «Qué pena de inmigrantes».

(Puede que continúe…)

¿Sabías que Jesucristo es el meme más popular de la historia?

Entusiasmo

Una palabra esconde mil palabras, y es el caso de la palabra que he elegido para este post: entusiasmo.

La idea de investigar esta palabra se me ha ocurrido en el tren. Mientras miraba distraídamente por la ventana, me he dado cuenta de que no sabía bien lo que significaba la palabra entusiasmo, el único sinónimo que se me ocurría era “emoción”, por “exaltación”. Y también me he acordado de que Vicky el Vikingo decía “¡¡estoy entusiasmaaaadoooo!!”, pero eso lo sé porque me lo han contado, yo no lo recuerdo, era demasiado pequeña.

Al indagar sobre el entusiasmo, encuentro mucha más información de la que esperaba. Según el diccionario de la RAE:

entusiasmo.

(Del lat. tardío enthusiasmus, y este del gr. ἐνθουσιασμός).

  1. m. Exaltación y fogosidad del ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive.
  2. m. Adhesión fervorosa que mueve a favorecer una causa o empeño.
  3. m. Furor o arrobamiento de las sibilas al dar sus oráculos.
  4. m. Inspiración divina de los profetas.
  5. m. Inspiración fogosa y arrebatada del escritor o del artista, y especialmente del poeta o del orador.

Un montón de palabras interesantes aquí. Exaltación, fogosidad, excitado, admirar, cautivar, fervoroso, furor, arrobamiento, inspiración, arrebatado.

Y ya lo de las sibilas y el oráculo… Ni siquiera entiendo la frase. Una sibila es una “mujer sabia a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético”. Y el oráculo, por acortar, es:

  1. m. Respuesta que da Dios o por sí o por sus ministros.
  2. m. Contestación que las pitonisas y sacerdotes de la gentilidad pronunciaban como dada por los dioses a las consultas que ante sus ídolos se hacían.

Luego me llaman la atención los personajes que se mencionan: sibilas que tienen un espíritu profético, profetas, pitonisas, sacerdotes, escritores, artistas, poetas, oradores. Imagínate ser una sibila del pasado, escritora, artista y en ocasiones oradora.

Y también sale dios, varias veces, por la procedencia del oráculo, por el tipo de inspiración de los profetas, “divina”…

Me doy cuenta entonces de que no suelo utilizar la palabra entusiasmo, quizá sí para decir una expresión negativa: “con poco entusiasmo”, “sin mucho entusiasmo”. Y quizá últimamente la he escuchado más en inglés que en español (los americanos están más entusiasmados que los españoles, me temo). Quizá no sabía de haberme sentido entusiasmada por algo. Había pensado en personas “entusiasmadas por X” y lo había traducido como “les gusta mucho X”. Pero esta palabra llega mucho más lejos, llega a alturas divinas.

Hay ciertos trabajos, ciertas tareas laborales, por las que no siento ningún entusiasmo. Más bien lo contrario, porque no siento exaltación y fogosidad, solo aburrimiento. Es el caso del trabajo administrativo, burocrático. No me admira ni cautiva absolutamente nada relacionado con él. En trabajos así, he sentido momentos de inspiración, no muy fogosa ni arrebatada, muy al principio, cuando pensaba que podía hacer cosas novedosas. Eso se termina pasado un tiempo, y en cualquier caso fueron pequeños destellos, nada entusiastas, en medio de un lago de rutina.

¿Qué es para ti el entusiasmo? ¿Cómo lo vives? ¿Te entusiasma tu trabajo, alguna afición, alguna actividad?

¿De dónde surge la creatividad?

(Nota: las fotos que ilustran este post son mi particular visión de hacer fotos creativas).

Estoy realizando un curso sobre Solución creativa de problemas (Creative Problem Solving) en Coursera, facilitado por la Universidad de Minesota.

El curso comenzó de la manera más tonta, tonta en el sentido de infantil, desenfadada y lúdica, por lo que muchos participantes que decían ser personas muy creativas en su mundo profesional, se enfadaron mucho con toda esa estupidez y dejaron el curso.

Y es que la primera semana se nos pidió que hiciésemos lo más creativo posible siguiendo la frase: «Come algo diferente». En seguida, varios alumnos muy motivados ofrecieron todo tipo de ideas inusuales, desde comer todo de color rojo hasta comer la comida de su gato.

Observé que las mejores ideas eran las de aquellos que tenían un apoyo en su entorno, es decir, alguien dispuesto a ser tan tonto, desenfadado e infantil como el protagonista, y a recoger en foto o vídeo aquello que se estaba haciendo, puesto que era requisito imprescindible demostrar con pruebas el desafío que se había realizado.

Para nuestro diccionario, crear en su primera acepción es facultad de Dios («producir algo de la nada») y después es establecer, fundar, introducir por vez primera algo. En nuestro curso se maneja una definición más extensa; se trata de producir algo original y útil.

Esta facultad mejora en ambientes de apertura y de conexión con los demás. Existen estudios que respaldan esa observación mía de que los mejores proyectos estaban apoyados por otros: Steven Johnson, en la introducción del libro Where Good Ideas Come From (Las buenas ideas: una historia natural de la innovación), nos cuenta que existe una relación creciente y positiva entre el tamaño de una ciudad y las «buenas ideas» que aparecen en ella, considerando las buenas ideas como: patentes, presupuestos en I+D, profesiones muy creativas, inventores, etc. Esta relación se da con una fórmula exacta. Por ejemplo, una ciudad diez veces más grande que otra no es que sea diez veces más creativa (esto sería una relación directamente proporcional), es que es 17 veces más creativa. Es una escala «superlineal».

Sin embargo, un artículo aparecido en el Newsweek, «The Creativity Crisis» (La crisis de la creatividad) nos habla de una crisis de las «buenas ideas» que comienza en los 90 y sigue hasta nuestros días. El artículo relaciona esta crisis con la formación centrada en aprobar un examen (drill-and-kill / teaching to the test). Si se da al alumno la solución a los problemas, pierde toda capacidad para imaginar o inventar soluciones alternativas. Y además, se le inculca la idea de que a cada problema solo corresponde una solución (y esta ya la dio uno muy listo en el pasado, así que no te molestes en pensar). Esta relación entre la forma de enseñar y el empobrecimiento de la creatividad también la expone Sir Ken Robinson en su ya famosa charla TED «Las escuelas matan la creatividad«, y también lo apoya en otra serie de vídeos bastante interesantes de ver, como este.

Hay dos habilidades que incluye ser creativo. Una es tener un pensamiento divergente, es decir, ser capaz de generar muchas ideas únicas, y la otra es tener un pensamiento convergente, en el que combinamos estas ideas para llegar al mejor resultado. La generación de ideas se incluye dentro de un proceso que consiste en encontrar hechos, encontrar problemas, generar ideas para solucionarlos y después encontrar la solución óptima a estos problemas.

Tanto en el artículo del Newsweek como en el libro de Johnson, se viene abajo el mito de que la persona creativa está atormentada, es oscura, depresiva o neurótica. Parece ser que estas características hunden la creatividad, más que impulsarla, como sí lo hacen la motivación, la apertura y la conexión con los otros. Por ejemplo, Mark Runco, de la Universidad de Georgia, observó que no ser creativo es realmente un factor de riesgo. En particular, parece ser que hay individuos muy capaces de encontrar problemas, muchos problemas, y sin embargo no continúan el proceso a la generación de ideas para solucionarlos. Runco predijo con este estudio la ideación suicida de estas personas.

Existe un test diseñado por el profesor E. Paul Torrance, el test de Torrance, que mide la creatividad, y además predice la capacidad futura de los niños de seguir siendo creativos en sus vidas profesionales. Puedes leer más sobre este test aquí. Este test fue diseñado por este profesor en 1958. Si te apetece saber si eres muy creativo, puedes probar este Originality Assessment Engine (Motor de evaluación de la originalidad), y hacer todas las pruebas que quieras. Cuanto más intentas ser creativo, más lo consigues, y es que tenemos buenas noticias: la creatividad se puede entrenar. ¡Suerte!

La atracción de lo sórdido

Ilustres vagabundos libres

En un capítulo de la serie Mad Men, cuando el protagonista (Don Draper) evoca parte de su infancia, aparece un vagabundo que se aloja en su casa familiar por un día. Los padres de Draper mencionan los prejuicios que les evoca esta persona sucia, de ropas viejas, errante, perdida. Y se los mencionan a él, atribuyéndole aspectos negativos, como la creencia de que les va a robar la paga que le prometen por ayudarles en la granja. Cuando el niño Draper habla con el vagabundo, la primera pregunta que le hace es:

Tú no eres vagabundo, ¿verdad?

Y el vagabundo le da la razón, le dice que él tuvo esa vida de oficina, mujer e hijos, casa y “seguridad”. Pero un día lo dejó todo y se fue, y entonces se sintió libre, entonces logró dormir, fuese bajo las estrellas, en un albergue o donde le sorprendiera la noche.  Esto deja al niño pensativo.

No hay ningún trabajo decente

El escritor Charles Bukowski prefería la libertadAyer en Página 2 se hablaba de autores que comenzaron a publicar tarde, más allá de los 40.

Uno de ellos, Charles Bukowski, había dicho que cuando tenía un trabajo de oficina tenía dinero, y que si se dedicaba a escribir no ingresaba nada. Pero que prefería esta situación, y que si tenía que volver a un trabajo de 8 horas de oficina, se suicidaría.

En concreto, en un diálogo de El incendio de un sueño, podemos leer:

 

“No hay ningún trabajo decente. Si un escritor abandona la creación, está muerto”.

Juan Nadie

Gary Cooper protagonizó una película de Frank Capra, Juan Nadie, en la que daba cuerpo a un vagabundo que se hace pasar por un hombre recién despedido y atormentado por ello,  inventado por una periodista a la que habían despedido realmente del periódico en que trabajaba.

Este Juan Nadie, o John Doe, decía en la carta creada por la periodista que se iba a suicidar porque no soporta este fracaso. Pero a mí el que me interesa es el personaje secundario, “el coronel” otro vagabundo que le recuerda continuamente a John que se está metiendo en un lío: la verdadera libertad está en ser un vagabundo que no tiene nada, y quien nada tiene, no está atado por nada.

Para el coronel, los “zapatos de tacón” son aquellos que se centran en sacar dinero a los demás, y de los cuales conviene apartarse para llevar una vida libre. Considera que John se va a acostumbrar a un montón de cosas que le van a llevar a hundirse. Como la periodista va a pagar dinero a John por hacerse pasar por el vagabundo y dar charlas, el coronel considera que este dinero va a corromper al vagabundo. Le dice que el dinero le va a llevar a entrar en restaurantes, comer cosas maravillosas y esto hace daño a la persona.

El dinero funciona como una droga: primero se quiere comer bien, luego dormir bien, en una habitación confortable con cortinas y alfombras y antes de darse cuenta, ya no le es posible al vagabundo dormir a menos que sea en una buena cama. Después te abres una cuenta bancaria y es entonces cuando los hombres de zapatos de tacón te han atrapado.

Sangonera

Blasco Ibáñez creó a Sangonera, un personaje libre

Sangonera es un personaje doble en la novela Cañas y Barro, primero sale su padre, y luego él toma el relevo, asegurando el avance generacional del relato.

Me fijo en el segundo Sangonera, el hijo, porque es quien mejor nos relata su filosofía de vida. Hablando con Tonet, el protagonista, Sangonera afirma una y otra vez que trabajar es insultar a Dios, porque es dar por hecho que Él no proveerá, que necesitamos más de lo que Él nos da. Para Sangonera, el fin del trabajo es atesorar “aunque sea miseria”, pensando a todas horas en el mañana. Y esto convierte a los hombres en bestias. El trabajo regular y monótono, tener una casa, una familia, tratar de asegurar el mañana; todo esto es no confiar en Dios.


Y es que me da la sensación de que todos estos vagabundos tienen “su razón”, tienen razón, lo que dicen es cierto desde un cierto punto de vista. ¿Quién puede juzgarlos?

Las posesiones te poseen, es algo que las filosofías orientales llevan miles de años explicando.

¿Qué significa realmente trabajar? ¿Cuál es el fin del trabajo? Ya he reflexionado otras veces en el blog sobre esto, porque, desde que el trabajo pierde la conexión con sus resultados directos (comer, tener dónde dormir, estatus), pierde el sentido.

Me imagino muchas veces que de pronto tenemos que vivir “en la selva”, sin ninguno de los medios que tenemos ahora en las oficinas; principalmente sin electricidad. Y creo que moriríamos muy rápidamente. Como decía el Coronel, nos acostumbramos a una buena cama y luego no podemos dormir.

(Dedicado a Daviss)

Getting Instructional Design Closer to the Business

Una visión fundamental para todo formador: tener la vista puesta en el negocio al que sirve.

Avatar de brucukOnlinelearn - Thoughts on Course Design

I am constantly amazed by instructional designers that think that «training» is what they do, rather than «help businesses», and ignore some of the norms of business behaviour and thinking.

So – here’s 5 things you can do to get closer to business.

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It does not have to be deadly dull…

Un artículo excelente sobre cómo insertar el humor en nuestros cursos, sin perder ni la objetividad ni el estilo corporativo.

Avatar de brucukOnlinelearn - Thoughts on Course Design

I am having a lot of fun creating eLearning at the moment…yes…fun.

Just because eLearning is deadly serious that does not mean that it has to be deadly dull.

I’m developing a course on corporate Fraud – it has loads of little animations built to represent cheating partners and annoyed stationery-stealing staff, built using PowToon and Sparkol Videoscribe.

 

You see – “animation” does not necessarily mean “funny”, or “disrespectful”.

All it means is that – animated.

Google «define animated» and the first entry is:

full of life or excitement; lively

Isn’t that what we are all trying to do in (most) eLearning? 

I am developing one course on the Hospitality Industry. I just use PowToon to bring in 3 images of what different grades of hotel look like, but because they come in with a “Pop” effect, (like a PowerPoint “Grow” but with a pronounced bounce), on a brightly coloured…

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They’re not like us

Really thoughtful insight about L&D work… Let’s not be disappointed, but try and use the approach that the E-Learning Provocateur proposes.

Avatar de Ryan TraceyE-Learning Provocateur

As learning in the workplace becomes increasingly informal, the motivation of employees to drive their own development becomes increasingly pivotal to their performance.

This is a point that I fear many of our peers fail to grasp.

You see, we love learning. We share knowledge on Twitter, contribute to discussions on LinkedIn, read books, write blogs, comment on blogs, subscribe to industry magazines, share links to online articles, watch videos, and participate in MOOCs. We tinker with software, experiment with new ideas, attend conferences, and join local meetups. We crowdsource ideas, invite feedback, ask questions, and proffer answers. The list is endless.

No one forces us to do all this. We do it because we enjoy it, and we understand that it is critical in keeping our knowledge and skills relevant in an ever-changing world.

The inconvenient truth, however, is that not everyone does this. I’m not referring to some…

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