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Mindfulness de una mosca en la pared de tu mente

Soy la mosca en la pared de mi mente.

(La Mosca, cortesía de https://quienfueraunamoscaentupared.wordpress.com/page/2/, diseñada por el Estudio Virgulilla)
(La Mosca, cortesía de https://quienfueraunamoscaentupared.wordpress.com/page/2/, diseñada por el Estudio Virgulilla)

Me he dado cuenta de que ser tan solo una mosca dentro de mi cerebro me permite observar detenidamente mis pensamientos, emociones y acciones de una manera desinteresada, con la actitud del que solo pasaba por allí y se queda a observar lo que ve.

Como mosca, tengo un pensamiento muy limitado, un recuerdo vago y una proyección al futuro nula. Y esto es genial, sencillamente. Vivo realmente bien en mi condición de mosca, en la que tengo tres actividades por día: frotarme las patas, comer y dormir.

El resto del tiempo, o incluso mientras froto mis patas o como, me pongo a observar lo que piensa, siente y hace la mente en la que me encuentro. Es bastante entretenido, como ir al cine.

A veces, se me pide que tome parte en lo que está ocurriendo, como si yo pudiera hacer esto. Lo que hago en estas ocasiones es vencer la balanza hacia un solo sitio, el único sitio que yo conozco: vivir el momento presente. Es decir, me preguntan que qué opino sobre esto, que cómo me hace sentir lo otro, que qué me parece esta acción o esta ausencia de acción. Y yo, que estaba en la pared tal cual, o que me frotaba una vez más las patas, me encojo de hombros, no tengo hombros, y respondo: yo respiro.

Me parece que lo que esperan es que tome partido por algo. Y no, simplemente estoy muy en contacto con lo que está pasando, estoy presenciando muy de cerca lo que se está sintiendo, estoy siguiendo con atención la acción que se desarrolla. Con hacer esto, ya estoy haciendo algo. Y mientras, respiro. Todo lo demás me suena como a viajar en el tiempo, ya que el pensamiento se conecta con el futuro, las emociones con el pasado, la acción no está siendo del todo limpia, está contaminada por esos otros momentos que no están aquí ahora.

No es que yo entienda mucho de esto, simplemente lo observo, lo veo y lo respiro. Como mosca en la pared, en concreto, la mosca en la pared de mi mente, me siento en calma. Estoy aquí, observando, y sé que podría responder con flexibilidad a los momentos que se presenten. Estoy totalmente en contacto con mis sensaciones, con mis sentidos.

Y es que ahora mismo la vida es un misterio trepidante e insondable. No entiendo cómo los humanos se dedican a evitar a toda cosa el momento de ahora, el presente. Quizá les da vértigo. Yo como mosca no lo sé. Para mí, todo es nuevo a cada momento, todo es extraordinario, ¡mágico!

Cada día, cada momento, todo está ahí, listo para cada uno de vosotros, los humanos. Y pasáis de largo. Sin saber, sin importaros. Tal vez por esto sentís esa amargura, esas emociones de ansiedad y frustración que yo presencio desde mi pared. Y sin embargo, no hay diferencia apreciable entre lo que valoráis como ordinario y lo que valoráis como extraordinario. Todo es extraordinario cuando lo veo con los ojos del momento presente.

https://player.vimeo.com/video/37153340
Seeing from Dietrich Ludwig on Vimeo.

Repito, aunque como mosca no me gusta repetirme, sino avanzar hacia adelante, hacia la vida: todo es extraordinario cuando lo veo con los ojos del momento presente.


Inspirado en este vídeo.

The caveat of content curation

Not everything is googleable and many things should be investigated more deeply than reading two blog posts.

Avatar de Ryan TraceyE-Learning Provocateur

At last week’s Learning @ Work conference in Sydney, Clark Quinn declared:

Curation trumps creation

And this resonated with me. Why spend time, effort and money reinventing the wheel?

However I’d like to explicate his implied caveat:

…if good content is available.

There is a belief prevailing among L&D folks that all the information we need is at our fingertips. We can learn anything online. Everything is googleable.

But this is a myth.

Empty fuel gauge

Anyone who’s spent 5 minutes in an organisational setting appreciates how difficult it can be to source relevant, actionable content. If it’s not hiding in a walled garden, it’s of terrible quality or doesn’t even exist.

We’ve all scoured user manuals and discussion forums and video libraries, seeking assistance for that one specific thing we need to do, only to give up dispirited and empty handed.

Under these circumstances – when the right content can not be…

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Where is L&D heading?

Avatar de Ryan TraceyE-Learning Provocateur

Last week I was invited by David Swaddle to be a panellist at the Sydney eLearning and Instructional Design meetup.

The topic of the evening was Where is L&D Heading? and some questions were posted through by the attendees ahead of time, while others emerged through the discourse.

Here is an overview of my answers, plus elaborations and suggestions for further reading, for each of the questions that was (and was not) asked. Feel free to add your own views via the comments…

Businessman holding a crystal ball

With Ernst & Young dropping their degree entry requirement, how do you see the future of universities? Is the race to the bottom on time and price for degrees affecting employers’ perceptions of universities? What respect do MOOC qualifications get?

I find EY’s move here interesting, but I don’t expect other companies to follow suit en mass ? particularly enterprise-wide. Having said that, dropping the degree entry…

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Profesionales de aprendizaje y desarrollo, ¡unámonos!

A continuación presento un artículo escrito en 2013 por Cathy Moore. Es un artículo que procuro leer con frecuencia para recordar en lo que creo. Cathy ha sido tan amable de permitirme traducirlo, por lo que por ¡fin podremos sumar más a nuestras hordas! 🙂

manifesto

Nosotros, los profesionales de aprendizaje y desarrollo del mundo, oprimidos e ignorados, por la presente nos libramos de los grilletes de la convención y la obediencia y proclamamos la llegada de un nuevo orden, una nueva era de iluminación en la que valientemente defendemos la verdad, el honor y a nuestros alumnos al… bueno, al dejar de ser oponentes tan débiles.

Rechazamos fingir que la formación es siempre la respuesta. Cuando un cliente dice: «Necesitamos formación», nosotros no respondemos: «¡Por supuesto! ¿Quiere patatas fritas de acompañamiento?» En su lugar, comenzamos a hacer preguntas. Necesitamos que los clientes establezcan objetivos medibles. Ayudamos a cada cliente a identificar exactamente cómo se están viendo afectados los resultados de la organización, y cómo nuestro proyecto podrá mejorar esos resultados de forma medible, observable y demostrable, porque estamos aquí para marcar una diferencia, no para poner 97.000 diapositivas de PowerPoint en línea.

Nos regocijamos en el poder de la detección de necesidades. Oh, detección de necesidades, tú fiel pero ignorado guardián del tiempo, el dinero y las almas de los alumnos, te damos la bienvenida de vuelta a nuestra profesión y con mentes ansiosas te preguntamos, para todos y cada uno de los proyectos: «¿Qué necesita hacer el alumno?» y «¿Por qué no lo está haciendo ya?»

Abogamos por los derechos de los humildes email, ficha de apoyo y PDF. Si el problema está causado por una simple falta de información, mostramos al cliente cómo una solución ágil situada en el flujo de trabajo puede impedir el gasto y la tragedia de una presentación de 107 diapositivas leídas en alto sin ningún propósito por un avatar que habla y cuyos labios realmente se mueven.

Nosotros diseñamos actividades, no información. Cuando la instrucción forma parte de la solución, no predicamos o arengamos a los alumnos. En lugar de eso, les permitimos practicar lo que necesitan saber hacer y sacar conclusiones de esa experiencia como los adultos que son, y por esa razón nos entusiasman los escenarios (las situaciones).

Nos mantenemos firmes en nuestra creencia de que los alumnos tienen cerebro, y en que debería permitírseles utilizarlo. Con fiereza protegemos el tiempo, las mentes y las almas de nuestros alumnos de los caprichos de los clientes, los vertidos de información, la narración condescendiente, los «estilos de aprendizaje«, las políticas de la oficina, el aprendizaje «motivacional«, los detalles favoritos de los expertos, la navegación restringida, «la concienciación«, las preguntas de opción múltiple flojas, «la transferencia de conocimientos«, «la comprobación de conocimientos«, los objetivos de aprendizaje académicos, los bullet points voladores y las abducciones alienígenas.

¡Somos legión! Aquí están algunos de nuestros nobles guerreros, en ningún orden específico.

Hay incontables guerreros valientes ayudándonos a levantarnos de la opresión, y gritando: «¿Felpudos? ¡Nunca más!» Por favor, cuéntanos sobre los que son tus favoritos en los comentarios.

El buceo de raíz – el binomio fantástico

Estoy haciendo un curso de creatividad, un MOOC de ECO #CreativityMOOC, y se propone un ejercicio creado por Gianni Rodari, el binomio fantástico. Se trata de crear una historia uniendo dos palabras de universos diferentes. La historia avanza por la fuerza de la oposición de esos conceptos tan diferentes entre sí, de esas dos palabras que normalmente no encontramos juntas, y que nuestra imaginación tratará de relacionar, quizá en un mundo fantástico donde su relación tenga cabida.

Me ha gustado la idea y quería buscarlo complicado, este es el resultado:

Selección

He entrado en páginas que había visitado recientemente, y he cogido uno de los sustantivos en el título:

  • Buceo
  • Raíz

Combinaciones

He visto posibles combinaciones de estas palabras:
  • Buceo de raíz: un tipo de buceo en el que se penetra en el fondo marino.
  • La raíz del buceo: los orígenes del buceo, que están en Jean Jacques Cousteau.
  • La raíz que bucea: una zanahoria inteligente que además ha aprendido a bucear.
  • Buceo con raíz: un buceo ayudado por un aparato que se lanza con una ballesta hasta el fondo marino, y que enraíza al buceador en un área de 30 metros de diámetro.

Relato

He elegido la primera, y he escrito un pequeño relato, en el que al final se me han mezclado varias:

Acababa de sacarme la titulación de buceo avanzado en la que se permite la modalidad de buceo de raíz. Sin embargo, no me sentía segura de mí misma, porque en las prácticas todo había fallado: me quedé sin aire antes de tiempo, justo cuando estaba a medio salir del fondo marino, con medio cuerpo ya en el agua y el otro medio dentro de la tierra. No fue una experiencia agradable, pero el instructor me rescató en seguida.
Ese día además íbamos a bucear de raíz en zona de sirenas, es decir, la zona en que el fondo marino está habitado por seres que llamamos sirenas, pero que se parecen más a los calamares gigantes: tienen tentáculos y son algo agresivos. De todas formas, ver una sirena buceando es como ver un tiburón, casi hay que pagar para lograrlo. Una vez fuera del agua, tomando una cerveza con mi pareja, que es más de secano, tuve que admitir que jamás volvería a bucear, la experiencia había sido demasiado desagradable. Decidí dejar no solo el buceo de raíz, sino todo el buceo, y buscar otras actividades de ocio. Nunca olvidé cómo aquella sirena había rodeado rápidamente con sus tentáculos a mi compañero Mike, conocido como “la raíz que bucea” por ser una zanahoria que aprendió a bucear. Se ve que a las sirenas las zanahorias les parecen apetitosas. A través de su cuerpo semitransparente, tuve que ver cómo lo digería, cómo lo descomponía, y por último, la mirada de ese monstruo como valorando si continuar el festín conmigo. Usando la ballesta con la que nos habíamos impulsado hasta dentro de la tierra, hice un disparo inverso y salí hacia fuera, con los pies por delante, hasta que pude darme la vuelta y frenar la subida. Abajo, los tentáculos de la sirena se agitaron despidiéndose de mí… o advirtiéndome de que no volviera.

Una idea de negocio – cenas de solitarios ejecutivos

Últimamente viajo con cierta frecuencia por motivos de trabajo, y en muchas ocasiones tengo que pasar noche en el lugar de destino.

Suelo cenar en el hotel, porque es mucho más cómodo, y lo más parecido a cenar en pijama en tu casa, que es lo que haces de lunes a jueves si no has viajado.

Cuando ceno en el hotel, me doy cuenta de que hay al menos otras cuatro personas, mujeres y hombres por igual, que cenan en soledad. De hecho, cenamos todos mirando al frente, hacia la televisión y la puerta de la cocina, como niños grandes esperando a su mamá.

La primera vez que bajé, el camarero me facilitó un periódico. Insistió. Las veces consecutivas observé que cada uno de los/las ejecutivos solitarios se había traído consigo algo para mirar distraídamente, como ese periódico que me ofrecía el camarero, algo en lo que sumergirse para fingir no estar allí: tablets, teléfonos y a veces ambas cosas. Por ello, la siguiente vez decidí yo también bajar con mi teléfono, y hacer absurdas fotos de la comida, para matar el tiempo.

Así que ahora me imagino que el hotel ofrece un servicio adicional, llevado por una coach o una psicóloga: se invita a los que están alojados en el hotel y han venido solos a cenar en una mesa redonda, todos juntos.

Esto se anuncia en unos carteles a la entrada del hotel, lo ofrecen los recepcionistas, e incluso la coach se pasa por el hall y el restaurante con unos folletos.

En ellos se explican los beneficios de cenar acompañado, que van desde hacer una mejor digestión a tener sentimientos positivos de pertenecer, relacionarse con nuevas personas, etc.

Para los que tengan que se parezca a una cena de negocios, se explica que en esas cenas solo estará permitido hablar de ilusiones, aficiones, intereses, seres queridos…

Para incentivar esta cena, se ofrece también un descuento en el precio de la cena, descuento que es creciente según la persona se va apuntando a más y más cenas durante el tiempo que esté alojado en el hotel.

Otra firma quizá mejor de incentivarlo es que el menú de esa mesa redonda sea especial, y al mismo precio.

Bueno, es una idea, emprendedores del país, ¿os animáis a probarla?

Mis taxistas: el juez Dredd

Esto puede ser tanto el inicio de una serie de entradas como la única entrada de su género.

Por motivos de trabajo suelo tener que tomar taxis con frecuencia. Algunos taxistas permanecen callados o ponen la radio muy alta, mientras que otros establecen conversaciones con relativa facilidad. A estos últimos voy a dedicar estos posts.

Recientemente subí en el taxi de alguien a quien podemos llamar «el juez Dredd».

Desde el primer momento me estaba explicando lo que se puede y no se puede hacer cuando se conduce, cuando un coche nos pita. Entonces me explica larga y extendidamente por qué él lo estaba haciendo bien, pero aquel conductor no, no tenía la razón. Además, añade que el conductor de delante también lo ha hecho mal, y todo porque hay que seguir las instrucciones que están en el suelo, en la carretera. ¿Lo sabía usted? Le dije que sí. Luego ocurrió algo más y es cuando me preguntó de dónde soy. De Madrid. ¿Y allí la gente conduce así de mal? Y yo respondí: ¡en Madrid mucho peor! ¡Es una selva! Y él respondió: ¿Perdón?

Al cabo de un rato de conversación, me di cuenta de que el taxista no escuchaba nada, solo arengaba. En seguida le apodé «el juez Dredd«. Me explicaba con detalles pormenorizados cuáles son las leyes y cómo todo el mundo (menos él) las desconoce. Incluso mencionó algunas leyes que sé que no son ciertas, como que un trabajador no puede tomar nada de alcohol durante su jornada laboral.

Toda su historia cobró sentido cuando me habló de su pasado de vigilante de seguridad. Si me hubiese dicho que en el pasado había sido policía, geo o guardia civil, también me habría cuadrado.

Así que él continuó, explicando cómo las motos que tienen que ir a 50 no son multadas en una carretera limitada a 60 si van a 55, a pesar de que van por encima de la velocidad mínima a la que tienen que ir, y cómo los autobuses tienen un límite de 90 en autopista, y cómo todos los conductores comunes tendríamos que hacer los mismos exámenes que hacen los taxistas (en esto estoy de acuerdo). Sin embargo, cuando dijo que se deberían hacer pruebas de conducción anualmente y que si la persona mostraba desconocer alguna norma habría que quitarle el carnet (hasta que se examinara del teórico de nuevo), me pareció que estaba exagerando.

El juez Dredd no quiso saber nada más. Para él, todo el mundo quiere hablar o de fútbol o de política, pero él solo habla de leyes. Bueno, hay que decir que en los últimos minutos fue capaz también de hablar de política, solo para explicar qué leyes deberían existir para que los políticos robaran menos.

Imagen 1: http://esperanzamembrado.com/servicio-de-taxi/
Imagen 2: http://www.filmaffinity.com/es/film945425.html

Gamificación: ¿qué motiva a los jugadores?

Para responder a esta pregunta, voy a plantearme qué me ha motivado a mí de la #gamificacion.

Acabo de finalizar un curso de gamificación en Coursera, de mano del profesor Kevin Werbach, de Wharton, Universidad de Pensilvania. Se trata de uno de los primeros cursos a nivel universitario sobre gamificación. He obtenido un certificado con un 95,2% de calificación.

Considero que el curso es altamente recomendable para todo aquel que quiera acercarse al emergente mundo de la gamificación. La profundidad con la que se analiza el tema realmente mantiene el nivel que anuncia, universitario, a lo largo de sus 12 unidades, impartidas de dos en dos semanalmente (el curso dura 6 semanas).

El curso comienza con la definición de gamificación (uso de elementos y técnicas de diseño de juegos en contextos no de juego), y en seguida pasa a describir qué aspectos de los juegos se contemplan en los entornos gamificados. Se distingue entre juego, juego serio, teoría de juegos y gamificación, cuatro conceptos que en inglés suenan casi igual. Se reflexiona también sobre la diferencia entre jugar (to play) y juego (game).

Quizá la parte más interesante y que da un matiz más profundo al estudio de entornos gamificados es el doble bloque dedicado a la motivación y la psicología. Desde el behaviorismo (otra palabra que comienza con una raíz anglosajona y termina en castellano) hasta la teoría de la autodeterminación, se analiza la importancia de que la motivación del “jugador” en estos entornos sea más bien intrínseca, y que si es extrínseca esté lo más cerca posible de la identificación o la integración con los objetivos que persiga el entorno gamificado.

De hecho, la definición de objetivos de negocio que debe cumplir el sistema gamificado es la primera fase de su diseño, y es la fase clave, porque dará sentido a todo lo que se incluya dentro del sistema. Estos objetivos pueden ser de marketing, de fidelización o incluso de formación.

Tras estas secciones más bien teóricas, bastante amenas, basadas en clases magistrales de Kevin Werbach, la segunda mitad del curso explica de forma práctica cómo diseñar un entorno gamificado. Y esto se realiza en las tareas o assignments del curso. Todas las tareas que se realizan en el curso son evaluadas por los compañeros y son eminentemente prácticas. Estas tareas se pueden completar gracias a las sesiones de vídeo, y se pueden enriquecer con las aportaciones en los foros.

Durante el curso, se recuerdan constantemente algunos elementos clave:

  • Un entorno gamificado no es un juego, como pueda ser World of Warcraft o Plantas contra zombies. Estos juegos tienen un contexto de juego, dentro de una ficción con una serie de reglas. La gamificación está en un contexto que no es de juego, y que está descrito por los objetivos de negocio que mencionábamos.
  • Determinados tipos de gratificación pueden disminuir la motivación intrínseca de los jugadores. Por ejemplo, aquellas personas que ayudan de forma natural a otros, si son recompensadas con puntos o incluso dinero, puede que dejen de hacerlo porque la tarea pierde el sentido que tenía para ellos.
  • El juego ha de ser voluntario. Si se está de forma obligada en un entorno gamificado, no se cumple esta condición. De hecho, la combinación más perversa es entorno gamificado y trabajo: si esto no se hace cuidadosamente, los profesionales pueden sentirse manipulados.
  • La diversión es fundamental. Muchos entornos gamificados han fracasado porque no son divertidos, y es que la diversión es uno de los principales elementos que enganchan al jugador, y una de las principales formas de arraigar el aprendizaje. La diversión es algo más serio de lo que parece, se fundamenta en varias formas de entretenimiento que frecuentemente suponen dificultades: ganar, resolver problemas, trabajar en equipo, recolectar algo, jugar a un rol (role playing), compartir… Por eso, varios teóricos se han dedicado a describir distintas categorías de diversión, como Marc LeBlanc o Nicole Lazzaro.

El curso llega aún más lejos. Kevin Werbach nos explica cómo la gamificación puede servir a fines sociales y se mencionan muchos ejemplos en esta línea. También puede ayudar a cambios de comportamiento y a “ser mejor”. En esta línea, un entorno gamificado que merece la pena estudiar es Supperbetter, de la diseñadora de vídeo juegos Jane McGonigal.

También se estudian con detenimiento las principales críticas a la gamificación, como la tendencia a crear sistemas superficiales únicamente basados en puntos, insignias (badges) y clasificaciones (leaderboards), o los problemas legales y regulatorios que puede llegar a implicar entregar bienes intangibles que se puedan convertir en tangibles.

Para que un sistema gamificado tenga sentido, las elecciones que hacen en él los jugadores han de ser significativas para ellos, y tienen que permitir que los jugadores se sientan competentes, autónomos y capaces de desarrollar las relaciones dentro de ese entorno.

En una última fase del curso se mira más allá a opciones en que la gamificación puede enriquecerse y enriquecer determinados sistemas, como los estímulos a emprender una investigación difícil, las economías virtuales o las acciones colectivas. Se da una visión de cómo puede ser el futuro de la gamificación, y se sugiere el visionado de la distopía Sight, en la que se nos sugiere cómo puede llegar a ser un mundo altamente gamificado, y cómo corremos el riesgo de perder la motivación por hacer algo por el simple disfrute de hacerlo, a cambio de la la motivación extrínseca de unos puntos y unos niveles, que con el tiempo pueden llegar a desmotivar.

A lo largo del curso, se entrevista a diferentes profesionales que, o bien han aplicado con éxito la gamificación a sus objetivos empresariales, o bien son diseñadores de juegos y explican aspectos básicos, etc.

Finalmente, el profesor Werbach comenta que está pensando en desarrollar un nuevo MOOC sobre “gamificación avanzada”. Estaremos muy pendientes de este curso.

¿Quieres saber más de este tema tan interesante?

Esta es mi recopilación de enlaces durante el curso:

Ejemplos de webs gamificadas:

Empresas que gamifican y teorías sobre gamificación y diversión:

Artículos

Artículos de crítica

Definiciones

Cursos y libros

Whiplash – Motivar con castigos

¿Hasta qué punto es lícito machacar a los mediocres para que de entre ellos surjan los genios? ¿Es cierto que presionar y minusvalorar hacen que una persona se motive para dar el máximo? ¿Y luego qué, qué obtenemos?

Estas son las preguntas que se plantean en la película Whiplash, en la que un profesor y director de música jazz lleva más allá de los límites a sus alumnos, y se ceba especialmente en un nuevo y joven baterista, que podría o no ser uno de aquellos genios, como Charlie Parker.

Las teorías de la motivación muestran que machacar, presionar y castigar producen un resultado mucho más pobre que premiar, reforzar y animar. El refuerzo positivo, el crear un espacio que permita a la persona desarrollar sus competencias, sentir autonomía y aprender de la relación con otros, están por encima de los ambientes militares que se viven con frecuencia en disciplinas como la música y el baile.

Es la palabra: ambiente militar, disciplina militar. El indiscutible líder, que es el “profesor” o “maestro” (habría que ver si merece estas etiquetas) da órdenes y no admite nada por debajo de la perfección. Por tanto, la perfección es lo que tienes que alcanzar, y si lo haces no se te va a felicitar, y lo que esté por debajo hay que machacarlo hasta hacerlo desaparecer, porque solo los mejores pueden subsistir en la elite.

También podríamos pensar en esta figura de poder como en un crítico que, no siendo capaz de alcanzar por sí mismo la perfección que tanto admira, no puede soportar tener espejos (otros mediocres) delante. De hecho, llama la atención que le diga al baterista «¡No estás siguiendo mi ritmo! ¡No estás siguiendo mi tempo!», en lugar de «el ritmo» o «el tiempo». Vaya, que parece que el criterio de perfección podría ser subjetivo.

Según el “profesor” de esta película, “buen trabajo” son las dos peores palabras que se pueden decir a un aprendiz o practicante de una disciplina. Porque eso lleva a la autosatisfacción y a no tratar de llegar más allá.

En cambio, el “maestro” elige el camino del terror, de forma que el placer que pueda parecer que siente el instrumentista o la bailarina es en realidad dolor y miedo. Es como si se nos dijese: solo quien soporta el dolor y el miedo y aun así es capaz de ejecutar a la perfección una pieza, solo ese es el genio.

¿Qué habría ocurrido si el padre de Mozart no lo hubiera convertido en un mono de feria desde que era pequeño? ¿Nos habría llegado algo de su música? ¿Habría si quiera compuesto una mísera pieza? Yo creo que sí: creo que su talento era independiente de la presión de su padre.

Imagen de la película El último bailarín de Mao

En la película El último bailarín de Mao, el protagonista chino conoce a una bailarina “mediocre” en Estados Unidos, y decide casarse con ella, pero pronto surgen las desavenencias, pues él en unos meses se ha convertido en una figura principal del ballet de la ciudad, mientras que a ella la descartan en cada casting. Entonces pensaríamos: ella es mediocre, no tiene derecho a bailar. Sin embargo, se separan, ella se va a otra ciudad, y allí es bailarina durante varios años. Lo que uno de estos “maestros” consideraba mediocre a otro le vale, y le vale lo suficiente como para que esta persona realice su sueño. Y sí, es cierto que quien trasciende su propia vida es un bailarín como el de Mao, y no la bailarina vulgar y corriente.

Por otro lado, también es cierto que las dificultades nos hacen crecer. Cuando encontramos una barrera delante, una persona difícil, una situación problemática, podemos crecer hasta ser capaces de superar el obstáculo, de ponerlo de nuestro lado, de vivir a pesar de él o con él. Creo que a eso se puede referir el “profesor” de Whiplash: si te dicen “buen trabajo”, no tienes ya barrera que superar.

Quizá lo más sensible de todo esto es que esta manipulación a la que algunos “maestros” someten a sus aprendices ocurre necesariamente cuando los practicantes no son adultos, cuando su cerebro está aún formándose, incluso a edades muy tempranas.

Yo me suelo escalofriar cuando oigo a una madre decir que va a apuntar a su hija a gimnasia rítmica o a ballet, o bien cuando veo niños muy pequeños tocando ya el violín, el violonchelo… ¿Sabe esa madre de la dura disciplina militar que se impone en estos ambientes? ¿Sabe si su hijo/a la va a resistir? ¿No se plantea quizá algo más suave, menos exigente, en lo que quizá esa persona vaya a disfrutar más?

Como veis, no estoy hablando mucho de la película en sí, recomiendo que la veáis. Al que además le guste el jazz la va a disfrutar mucho. A mí no me gusta especialmente, y aun así reconozco que las piezas que se escuchan en la película son poderosas. La recomiendo también por la actuación de ambos protagonistas, y la recomiendo sobre todo para invitaros a esta reflexión sobre la motivación, los métodos de enseñanza, y la genialidad o mediocridad y cómo llevarse con ellas.

Saber más:

El policía que estaba en la parra

¿Nos está permitido estar en la parra?

Piénsalo bien. O para aclarar un poco: ¿nos está permitido estar en la parra cuando otros están mirando? ¿Nos lo permiten nuestra naturaleza, las normas sociales, las neuronas espejo?

Estoy en la cafetería del aeropuerto. Digo «la» porque solo hay una (es un aeropuerto muy pequeñito). Todos estamos esperando un avión. Muchos han acabado de comer, pero es pronto para acercarse al control.

¿Qué haces tú en una situación como esta para matar el tiempo?

Mucha gente, y yo puedo estar a veces en este grupo, abre sus portátiles y sigue trabajando, como si no fueran más de las ocho de la tarde. Están encorvados y miran hacia abajo, a sus pantallas. Son «los tristes«.

Los que tienen compañía, los menos, a veces charlan. Suelen ser personas que no viajan por motivos de trabajo, por lo que no portan un ordenador. Son «los familiares«.

Hay algún «lector» y algún «escribano«, ese que toma notas. A veces también soy de uno de estos dos tipos. Ahora mismo, claro, estoy siendo «el escribano».

Hoy hay uno distinto: es policía. Es joven. Y es capaz de mantenerse en la parra con la mirada distraída en el infinito y ocasionalmente en otro de los comensales. Claramente, no está de servicio. Ese tío sí se siente libre.

Parece tan relajado que incluso se diría que va a dormirse. Este tío es un crack. Lleva por lo menos veinte minutos en estado meditativo. No estoy bromeando con él, realmente le envidio.

Como esa niña del artículo, yo tampoco puedo parar mis pensamientos, ni puedo dejar de hacer cosas «útiles», «productivas».

Por lo que de pronto levanto la cabeza del teléfono y el policía se ha ido. De verdad, ha desaparecido.

¿Darán cursos de meditación en la policía? ¿O bien trabajar de pie, en movimiento, sin tener que estar al menos 8 horas delante de una pantalla dará al policía la capacidad de quedarse en la parra?

  • Nota 1: la imagen del policía procede de este artículo, y es evidente que no he encontrado imágenes de policías en la parra.
  • Nota 2: he visto que la expresión «estar en la parra» puede no ser global, ¿cómo llamáis a este estado en que estás despistado, con la mirada perdida en el infinito?