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Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso

Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, es la historia de un payaso, pero extraterrestre.

En este artículo te contamos el paralelismo que existe entre el protagonista narrador de Sin noticias de Gurb, y el clásico payaso augusto.

Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso augusto

¿Cuál es el argumento de Sin noticias de Gurb?

En esta novela ya clásica de Eduardo Mendoza, dos extraterrestres aterrizan en la Tierra con su nave espacial. El narrador es el superior de Gurb, a quien pide que tome contacto con las formas de vida que encuentre. Para ello, consultado el CATIFA (Catálogo Astral Terrestre Indicativo de Formas Asimilables), el narrador le pide a Gurb que adopte la forma de Marta Sánchez, y Gurb desaparece en un «medio de transporte de gran simplicidad estructural, pero de muy complicado manejo denominado Ford Fiesta».

A partir de la desaparición de Gurb, el extraterrestre protagonista saldrá en su busca adoptando también forma humana, y transitando un recorrido al más puro estilo del payaso.

Similitudes del protagonista de Sin noticias de Gurb con el clásico payaso

  1. El clown nace del propio ridículo, es un ser vulnerable que no se defiende ante lo que le sucede porque no imagina que le vaya a ocurrir nada malo. Cuando el extraterrestre en Sin noticias de Gurb adopta la apariencia del “ente individualizado denominado Gary Cooper”:

10.00     Me naturalizo en una calle aparentemente desierta del barrio de San Cosme. (…)

10.01     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan la cartera.

10.02     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las pistolas y la estrella de sheriff.

10.03     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan  el chaleco, la camisa y los pantalones.

10.04     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las botas, las espuelas y la armónica.

  1. El clown es libre, no tiene nada que perder, por lo que sigue avanzando, y sigue metiéndose en líos, desde su ingenuidad. El extraterrestre se ofrece a hacerse cargo del bar de la señora Mercedes y el señor Joaquín en un momento dado. El resultado es…

Mientras intento despegar del techo una tortilla de veintidós huevos, regresa al bar el señor Joaquín. Antes de que pueda percatarse de los desperfectos, le digo que yo repondré, de mi propio bolsillo, la cafetera, la nevera, el lavaplatos, el televisor, las lámparas y las sillas.

  1. El optimismo del clown le lleva a emocionarse con lo que sucede, a tener expectativas siempre positivas sobre las cosas y las personas. Es curioso y busca, investiga… y tropieza. El extraterrestre de Gurb se fija en su vecina, y urde un plan para contactar con ella sin despertar sus sospechas, que es pedirle una taza de arroz. Después…

20.35     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.

20.39     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.

20.42     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas.

20.44     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafrán.

  1. Un clown es un personaje inadaptado, que al mismo tiempo busca ser como los demás, aunque no lo consiga, y en el fondo es porque busca ser amado.

He llegado al límite de mi resistencia física. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atrás y la pierna derecha hacia adelante. Al verme en esta postura, una señora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descortés.

  1. El payaso es torpe, tonto, no busca problemas, los encuentra por su actitud de aceptar todo y de interpretar la realidad desde un punto de vista ingenuo.

Advierto con alegría que el dormitorio dispone de un amplio armario empotrado. Entro en el armario empotrado y este se pone en movimiento. Desilusión: era el ascensor del inmueble.

  1. El clown es físico, está en el cuerpo, no en la mente ni en las palabras. Es especialmente interesante cómo Eduardo Mendoza crea un payaso “visual” a través de texto.

15.00     (…) Camino siguiendo el plano heliográfico ideal que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Catalana de Gas.

15.02     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

15.04     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

15.05     Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

15.06     Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

  1. El clown fracasa, una y otra vez, pero no se sume en el fracaso sino que lo vive y lo comparte, es como si el fracaso fuese parte de toda su acción, y por supuesto, este fracaso constante no le quita su optimismo. En Gurb:

08.01     Arrollado por un Opel Corsa.

08.02     Arrollado por una furgoneta de reparto.

08.03     Arrollado por un taxi.

08.04     Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública situada a pocos metros del lugar de la colisión.

  1. Un payaso lleva la acción a extremos inverosímiles. Algo que también hace el protagonista de Sin noticias de Gurb:

Me como los diez kilogramos de churros que he comprado. Me gustan tanto que, acabado el último, me como también el papel aceitado que los envolvía.

  1. Durante la acción, el payaso se pierde con cualquier distracción que encuentra, y su trayectoria se desvía, una vez más, al fracaso más absoluto. Al protagonista de Gurb esto le ocurre continuamente, como cuando acepta una copita de aguardiente chino:

00.00     Cantamos Bésame mucho. Otra copita.

00.05     Cantamos Cuando estoy contigo. Otra copita.

00.10     Cantamos Tú me acostumbraste. Otra copita.

  1. El ritmo en un clown es fundamental, parece estar trabajando al son de un metrónomo, si no es directamente al ritmo de una música. No en vano muchos payasos son también músicos y no pocos de ellos son acróbatas. En Sin noticias de Gurb, el ritmo viene marcado por las horas a las que ocurren los acontecimientos, y por las repeticiones de acciones o de mensajes, como hemos visto en los textos anteriores.

Si quieres saber más sobre el mundo del payaso:

https://www.youtube.com/watch?v=OMxBbZ7advk

http://clownplanet.com/pautas-esenciales-del-clown-por-alex-navarro-y-caroline-dream/

http://clownplanet.com/que-es-un-payaso-clown/

El triángulo del amor

Puedes elegir dejar de jugar al juego que justifica tu rol victimista, salvador, o perseguidor.

En el anterior post describimos la forma en la que los tres roles no adultos se relacionan en un juego dramático que nunca termina bien, que hace sentir mal a los que lo juegan. Pues bien:

“Dos no juegan si uno no quiere”

Es lo que dice el refrán, y desde luego es el “truco” para salir del triángulo dramático de Karpman, y comenzar a vivir otra forma de relación, consciente y desde el adulto: solo depende de ti continuar en una relación de juego con los demás, o dejar de jugar y comunicarte desde otra posición.

Salir de un rol no adulto

Como vimos, cada rol individualmente puede decidir dejar de actuar según el guion que se había marcado y responder realmente al aquí y ahora que está viviendo, moviéndose desde el rol que desempeñaba a una posición de adulto:

  • El victimista puede: actuar por sí mismo/a, encontrar su fortaleza interna y su poder, responsabilizarse y amarse a sí mismo/a.
  • El salvador puede: conectar con sus necesidades y sentimientos, permitir a los demás hacerse cargo de sí mismos, conectar con su enfado y sacarlo y divertirse más.
  • El perseguidor puede: gestionar su ira y ser más asertivo, permitir que cada uno piense y actúe como quiera, trabajar su lado más vulnerable y liberarlo.

Entrar en el estado adulto

Sea cual sea tu rol predominante, dar “un paso hacia afuera” del triángulo dramático te acerca a una forma de relación de verdadera intimidad, en un “triángulo del amor”.

Esta forma de relación es totalmente ajena a los mecanismos automatizados que utilizabas. En ella, las relaciones no te dejan una sensación de pérdida y malestar, y tú eres una persona más auténtica, más parecida a quien eres internamente, detrás de la máscara. Así, te relacionas con los demás sin perder tu individualidad y sin invadir el espacio del otro.

Digamos que los tres aspectos negativos que hemos analizado en los últimos posts y que todos tenemos en alguna medida, tienen su lado positivo y de energía:

  • Frente al perseguidor, un lado más racional y movido por la búsqueda de eficiencia.
  • Frente al salvador, un lado más emocional, intuitivo y cariñoso.
  • Frente al victimista, un lado más niño, movido por la curiosidad, la imaginación y el juego sano.

La idea es reconocer desde dónde estás actuando y salir del automatismo, volver a conectar con lo que tienes delante y abandonar el campo de batalla. Se trata de dejar de actuar desde el miedo, la obligación o la culpa.

Entrenamiento en el triángulo del amor

El triángulo del amor, relacionarse desde el adulto

Puedes entrenarte a vivir fuera del triángulo dramático de varias formas:

1) Relacionándote con otras personas

Cuando eres más consciente y te comunicas de una forma más conectada con tu interior, puede que otra persona en un rol del triángulo dramático te invite a salir de tu equilibrio: ¡bienvenida sea! Esta persona te está dando una oportunidad de crecimiento, al permitirte darte cuenta de que has caído en una conducta antigua, y al reforzar tu nueva forma de ver el mundo. Por ello, en cualquier interacción con los demás, puedes elegir entre el automatismo anterior y una experiencia nueva, probar tu adulto. Es como un entrenamiento, como una gimnasia. Puede que tú ya te relaciones desde una posición más adulta, y que la respuesta del otro siga enganchada al juego anterior: no es asunto tuyo. Un ejemplo:

– Gracias por fregar los platos.

– Pues me he cortado con el cuchillo y me sigue sangrando la herida (respuesta Victimista).

2) Leyendo novelas y viendo la tele

Este entrenamiento puede lograrse no solo con las relaciones con otras personas, también al leer novelas y ver la televisión: continuamente te invitarán a entrar en el juego dramático, a identificarte con los Perseguidores, los Salvadores o los Victimistas del mundo. A veces, entras en el triángulo de una forma tan simple como unirte a una queja de “cómo está el mundo”.

3) Con técnicas de relajación

Otra forma de entrenamiento es cualquier forma de relajación. Si estás relajado, si estás conectado con tu respiración, con el momento presente, es más difícil que entres en juegos que están fuera del aquí y ahora.

Recuerda: todo esto se trata de ti. En el momento que decides que los demás están equivocados y son los demás los que deberían salir del triángulo dramático, estás provocando un nuevo juego dramático.

Fuentes:

EDWARDS, G. El triángulo dramático de Karpman. Editorial Gaia

STEWART, I., JOINES, V. AT Hoy. Una nueva introducción al Análisis Transaccional. Editorial CCS

BERNE, E. ¿Qué dice usted después de decir hola? Editorial Mondadori

Mano a mano: Matute y Duras

Ana María Matute y Marguerite Duras fueron escritoras coetáneas. Ambas escritoras van a entrar en conversación en este ejercicio de literatura comparada entre dos de sus obras, Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras.

Literatura comparada entre Matute y Duras

Aparentemente, poco tienen que ver: el estilo de Matute es cercano a la prosa poética, mientras que el de Duras es telegráfico. Luciérnagas es una novela larga, narrada en tercera persona, y El amante es una novela corta en primera persona. Luciérnagas es una obra de ficción, El amante es un relato autobiográfico. La relación de amor en Luciérnagas comienza por un enamoramiento, es suave y poética. En el amante, se basa en la pasión desde el primer momento, es una relación trágica e intensa.

Sin embargo, hemos encontrado muchos elementos en común de ambas obras, elementos que parecen crear un diálogo entre Matute y Duras, y que resumimos aquí:

Diez similitudes entre Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras

  1. La madre, vivida como un ser ajeno. Por la forma en la que viven a su madre ausente y débil, de la que se sienten por encima, ambas protagonistas se ven solas, empujadas a vivir como personas adultas, enfrentándose a situaciones o decisiones duras.
  2. El tono indiferente, frío, las protagonistas viven los acontecimientos como ajenos a ellas mismas. Una separación de la acción y la realidad que por momentos expresan como no querer vivir, o querer morir.
  3. Los hermanos, vividos como los hijos de la madre y no como algo propio. Es un hecho que evoluciona en las dos obras: distintos acontecimientos extremos hacen que las protagonistas tengan un acercamiento con sus hermanos, con su único hermano en Luciérnagas.
  4. La ausencia del padre. En Luciérnagas, el padre muere al principio, y la protagonista sufre porque estaba muy unida a él. En El amante, el padre no se menciona. Se entiende que la madre de la protagonista está en una situación difícil por una pérdida de estatus, pero no se achaca esta pérdida a la pérdida del padre.
  5. El espacio juega un papel importante en ambas obras. En Luciérnagas, paseamos con Sol por las calles de una Barcelona en guerra, triste, gris, llena de miserias y dolor. En El amante, Saigón se vive como opresor, con sus lluvias, su calor asfixiante, el hecho de no encajar en un país de “no blancos”.
  6. Cambio de estatus. En ambas obras se da un cambio de una situación acomodada a una situación de pobreza. En Luciérnagas, asistimos a ese cambio penoso durante el desarrollo de la narración, en El amante, los tiempos en que la familia tenía dinero ya han quedado atrás, se traen como recuerdo.
  7. La historia de amor. Hemos dicho que las historias de amor son muy diferentes, casi opuestas. Sin embargo, hay un denominador común: en ambos casos, el amante pertenece a otra clase social, o a otra raza, que “ensucia” a la “niña”. También tienen en común el contraste que suponen los amantes con respecto a las protagonistas: el chino es débil, la protagonista es quien decide y lleva las riendas. En Luciérnagas, Cristián es más fuerte, toma su fuerza de una serie de circunstancias muy adversas, y guía a Sol.
  8. La guerra es también otro protagonista. En Luciérnagas, la guerra comparte espacio con Sol, la guerra es también el espacio triste y roto, la guerra lo rodea todo y lo transforma, y hace que no se pueda vivir. En Duras, la guerra se menciona como de lejos, los hermanos en algún momento han sufrido la guerra.
  9. Aparece la figura de la amiga, de forma puntual, esa amiga que es el contrapunto o el contraste con la protagonista. En Luciérnagas, Cloti es lanzada, echada para delante, enterada, cuando Sol es tímida, indiferente, introvertida. En El amante, ocurre al contrario, y la amiga de la protagonista es Hélène Lagonelle, la que no sabe nada, ingenua, con pocas luces, una amiga por la que siente atracción al contemplar su bello cuerpo.
  10. Juegos en el tiempo. En Luciérnagas, la primera parte de la obra hace pensar que todo lo que se describe va a llevar un orden cronológico narrado en una falsa tercera persona por Sol. Sin embargo, cuando su hermano Eduardo sale de casa en busca de algo diferente, otros personajes como son los hermanos Dani, Cristián y Pablo, se mezclan con ellos, y se juega a retroceder para explicar lo que le ocurre a cada personaje. En El amante, el juego con el tiempo es total, la narración es muy hábil y madura, y en la misma frase puede leerse un texto del presente con uno del pasado, expresados en tiempo presente, y sin ninguna posibilidad de confusión.

¿Has leído ya Luciérnagas? Cuéntanos tus impresiones. ¿Has leído El amante? ¿Viste la película de Jean-Jacques Annaud? Cuéntanos si te gustó.

Solo nos queda recomendarte ambas obras y a ambas escritoras.

El triángulo dramático de Karpman

En las últimas entradas hemos analizado tres roles: víctima, salvador y perseguidor, tres maneras de enfrentar la vida que no responden al aquí y ahora del presente, sino a un guion preestablecido. Si quieres recordar en qué consiste cada rol, aquí tienes los enlaces:

Los tres roles interactúan en un juego psicológico, siguiendo la definición de juego de Eric Berne: los juegos son una forma de relacionarse que se basa en la manipulación abierta del otro, y en los que los jugadores, al final, terminan con una sensación incómoda de pérdida.

Estos juegos psicológicos tienen unas reglas, tal como el resto de juegos: son repetitivos, se juegan desde una posición fuera del Adulto presente, acaban mal para todos los jugadores y suponen intercambios ocultos y contrarios al intercambio que se da a nivel verbal.

El triángulo dramático en acción

Los tres roles comienzan justificando su rol, y van cambiando de uno a otro según se desarrolla la dinámica. Puede que tengas una tendencia clara a actuar según uno de los roles, pero la interacción con otro de ellos puede hacerte pasar a un rol distinto.

La forma en la que victimista, salvador y perseguidor se persiguen fue descrita por Stephen Karpman: los tres roles se posicionan en un triángulo “dramático” y van pasando por los otros roles, “persiguiéndose”:

El triángulo de Karpman describe un juego dramático de Eric Berne

 

Cambio de rol en el victimista

El rol victimista se convierte fácilmente en perseguidor, por ejemplo al final de un juego “sí, pero…”: el victimista habrá ido echando por tierra cada propuesta de solución a un problema, hasta que se dé el giro dramático del juego, en que dirá: “¿Ves? ¡No eres capaz de ayudarme!”.

También puede escabullirse hacia el rol salvador, dedicándose a atender las necesidades de los demás para quizá reforzar su lado débil.

Cambio de rol en el salvador

A veces un salvador puede adoptar el tono victimista cuando se siente mártir: “Después de todo lo que he hecho por ti…”.

Otras veces, puede entrar en la dinámica del perseguidor, con tonos más agresivos: “¡Es la última vez que te ayudo!”

Cambio de rol en el perseguidor

El perseguidor se hace pasar por salvador cuando se presenta como el “ángel vengador” o cuando aparenta haber claudicado, diciendo: “Haz lo que quieras”, pero en un tono en el que se conserva la ira manifiesta de su rol.

También puede justificar su conducta presentándose como víctima de acontecimientos o personas de las que no tiene más remedio que defenderse (porque están equivocados).

No hay solución a este juego

Las interacciones que se dan en el triángulo no acaban en una solución, sino que refuerzan el rol que ha adoptado cada participante:

  • El perseguidor humilla y reduce al victimista.
  • El salvador cede y deja de lado sus necesidades.
  • El victimista se doblega a las órdenes del perseguidor o a la “ayuda” del salvador.

También pueden ocurrir manipulaciones en el sentido contrario:

  • El victimista manipula al salvador para que haga todo por él.
  • El salvador recorta terreno al perseguidor haciendo tareas en su lugar.
  • El perseguidor manipula al salvador presentándose como víctima de la sociedad.

Y es que, en resumen:

  1. Los victimistas buscan seguridad, y se ocultan tras el temor.
  2. Los salvadores buscan la aprobación, y se apoyan en el sacrificio.
  3. Los perseguidores buscan el control, y lo refuerzan con ira.

Uso equivocado de la ira

De alguna manera, los tres roles giran en torno a un uso equivocado de la ira, ya que los victimistas la tienen como emoción negada, a la que no acceden conscientemente, los salvadores no se permiten mostrarla, la reprimen detrás de su fachada de ayuda, y los perseguidores utilizan un exceso de ira para ocultar emociones y sensaciones de vulnerabilidad o debilidad.

El triángulo dramático de Karpman es una manera muy hábil de no entrar en la intimidad. Otras formas de lograrlo están descritas en este artículo de Criteria Literata.

La buena noticia es que se puede dejar de jugar a este juego destructivo, y en el próximo post veremos cómo.

 

La cantante calva: rituales y pasatiempos

La cantante calva

La cantante calva, escrita por Eugene Ionesco y obra exponente del teatro del absurdo, se está representando en el Teatro Español, hasta el 11 de junio. Animamos a verla porque resulta tremendamente moderna y su puesta en escena es muy original.

La obra fue escrita en francés, tiene reflejo de un cuento rumano, y es también una crítica al método de aprender idiomas a través de frases un tanto ridículas. No hay acción, ni trama, no ocurre prácticamente nada, sino que los personajes hablan, hablan y no dicen gran cosa. La escena transcurre en un típico salón inglés.

La cantante calva utiliza técnicas vanguardistas y una ruptura del lenguaje, haciendo que el discurso sea incoherente, aunque guarde una lógica aparente, que se va erosionando con el avance de la obra.

De esta manera, parece que los personajes declaman textos sin sentido y sin intentar comunicarse, y aquí valoramos especialmente el trabajo de los actores que representan actualmente la obra. Para el público, el mensaje de fondo sería: “o lo tomas o lo dejas, no vamos a intentar acercarnos”. No hay complicidad con el público.

Por otro lado, no existe el tiempo, se rompe la cronología, un reloj marca horas imposibles, desordenadas.

La estructuración del tiempo en el Análisis Transaccional

Eric Berne, psiquiatra fundador del Análisis Transaccional, definió seis formas de estructurar el tiempo cuando estamos en grupo, desde la más alejada de los demás, el aislamiento, hasta la más cercana, la intimidad:

De alguna manera, Ionesco pone de manifiesto el tipo de conversación segura y sin riesgos que se da en los rituales y pasatiempos cuando nos relacionamos. Y no parece casual que sea el tiempo el que domine la escena a través de las campanadas sin sentido de un reloj, elemento muy bien logrado en la puesta en escena de Luis Luque. Es una indicación de la forma arbitraria de estructurarlo.

Rituales

En los rituales, utilizamos siempre las mismas o parecidas expresiones, como cuando nos saludamos. Hay rituales que pueden durar mucho tiempo, como los religiosos.  Normalmente se espera una respuesta cuando lanzamos un saludo, pero no parece importar demasiado el contenido de esa respuesta, “el texto”. Basta, como ocurre en La cantante calva, con escuchar un chasqueo de lengua de nuestro interlocutor.

Pasatiempos

En los pasatiempos, hay algo más de interacción, ya que su contenido no es tan previsible. Los pasatiempos no están programados pero son esperables. Aluden a un tiempo pasado: “¿qué ocurrió ayer?”. Es una conversación superficial y cómoda, “entretenida”. Al igual que cuando en La cantante calva los dos matrimonios burgueses están esperando a ser entretenidos por las anécdotas que pueda contar el capitán de los bomberos. O en general, en toda la obra.

Intimidad

Lo que ocurre con cualquiera de las formas de estructurar el tiempo que no sea la intimidad, es que los que interactúan reciben “caricias” (una retroalimentación positiva o negativa de los demás) sin arriesgarse a ser vulnerables, exponer sus sentimientos o vivir el momento presente.

En efecto, en una forma de comunicación de intimidad no hay un nivel profundo que se opone al nivel superficial de la conversación, el que se escucha.

En La cantante calva la angustia que destilan los personajes es clara desde el comienzo de la obra, aun con un telón traslúcido bajado, hasta el punto de conseguir el silencio de los espectadores sin hacer ningún tipo de anuncio, solo dejando escuchar esas repeticiones de palabras en perfecto inglés británico, solo observando ese moverse de los personajes robotizados como en una caja de música que les traza el surco por el cual pueden desplazarse.

Referencias

Estar siempre en lo correcto: el perseguidor

¡Te pillé!

El rol perseguidor es un tipo de comportamiento que justifica un guion de vida, es un rol que aparenta mucha fuerza y vehemencia. El perseguidor siempre está alerta, en busca de aquellos que no están con él, porque eso significa que están en contra (y equivocados), de manera que puede cebarse con el rol victimista e incluso con el rol salvador.

El perseguidor es muy perfeccionista y tiene muy activo su crítico interno, que no duda en proyectar hacia afuera. Lo que logra es ocultar todo atisbo de debilidad que pudiera poner de manifiesto sus necesidades de relajo y disfrute o sus carencias.

El rol perseguidor puede vivirse como un dictador o tirano
De Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. – Archivo General Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores ([1]), CC BY 2.0 cl, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=27406280

Características del rol perseguidor

  • Ejerce su poder sobre los demás, como si estuviese en un campo de batalla, debido a su complejo de superioridad.
  • Desaprueba conductas, es el juez de los que le rodean, se siente en posesión de la verdad y por tanto el resto pueden ser señalados por su dedo acusador.
  • A veces se presenta como una víctima de aquellos que no se someten a sus indicaciones.
  • Está a la caza de los fallos ajenos para señalárselos rápidamente, y cuando los encuentra, la emoción que manifiesta es la rabia.
  • Vive en un mundo de blanco o negro: o conmigo o contra mí.

 

¿Cuáles son los beneficios secundarios que obtiene?

  • Obtiene una fuerte sensación de poder: “¡Gané la batalla!”
  • Toma su energía de todos los que están equivocados.
  • Oculta su vulnerabilidad, aparece como un ser intachable.
  • Su perfeccionismo le proporciona aceptación de la sociedad.
  • Se reserva un papel de “ángel vengador”.

Se puede salir del rol perseguidor

Un perseguidor que se siente muy imponente en su papel se está perdiendo su propia vulnerabilidad, y está dejando de lado las ocasiones para relajarse y disfrutar que le presenta la vida, por lo que en el fondo hay una parte de la vida que no está viviendo. Es muy difícil que un perseguidor quiera apearse de una posición tan fuerte, sin embargo, puede tomar conciencia de ello, con el fin de buscar una posición más adulta ante la vida.

Pasos para salir del rol perseguidor:

  1. Cálmate antes de reaccionar. Observa si esa ira que sientes realmente viene de la situación actual o de conflictos más antiguos. Piensa en si has de ser tú quien indique a los demás que están equivocados. Una buena pregunta que puedes hacerte: “¿Cómo me sentaría oír lo que estoy a punto de decir?”
  2. Los demás no necesitan ser controlados por ti, cada persona adulta está capacitada para decidir si lo que hace es o no correcto (e incluso para cambiar de opinión).
  3. Analiza qué es lo que más te molesta de los demás. Muchas veces, lo que molesta ver en el exterior no se reconoce que se tiene en el interior, o bien se desearía tenerlo.
  4. Tu lado iracundo es eso, un lado; eres mucho más que esto. Lo que puedes hacer es identificarlo y ser más consciente de él: los demás no tienen por qué aguantarlo.
  5. Hay una serie de emociones que un perseguidor evita tener, como el miedo o la vergüenza. Puedes trabajarlas, darles cabida, darte cuenta de que son emociones que todos tenemos.

El rol perseguidor se percibe como muy poderoso y es difícil por ello salir de él. Sin embargo, las personas de su entorno acaban por huir de él, si pueden, o bien le dan la razón con el fin de evitar el conflicto, o bien se someten a él en una relación desigual. ¿De verdad quieres eso para ti?

El paternalismo del rol Salvador

Soy bueno con tod@s, me lo deben todo

Otra manera de mantener un guion de vida es adoptar un rol salvador, una especie de madre buena que adivina las necesidades de todos los que le rodean y se apresura a satisfacerlas. Lo que aparentemente son buenas intenciones, empiedran un camino al infierno de la manipulación.

El salvador no permite a los demás que resuelvan sus problemas por sí mismos, ni tampoco se permite a sí mismo tener necesidades, de manera que los demás tampoco las pueden percibir. Además, el rol salvador encaja a la perfección con el rol victimista, por lo que los radares de ambos estarán en busca de su complementario.

El rol del salvador nos recuerda a la Madre Teresa
Foto de Manfredo Ferrari (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)%5D, via Wikimedia Commons

Características del rol salvador

  • Se siente responsable del bienestar ajeno, poniéndose por encima de la otra persona en cuanto a lo que le conviene: cae en el paternalismo.
  • Busca complacer a los demás al precio de perder sus propios objetivos.
  • Evita el conflicto para potencialmente evitar el rechazo.
  • Se mantiene alejado de la profundidad emocional.
  • Busca su valoración fuera de sí mismo.
  • Puede caer en comportamientos de mártir.
  • Pueden ser encubridores pasivos de conductas que les desagradan.

 

¿Cuáles son esos beneficios secundarios que obtiene?

  • Una gran sensación de poder sobre los demás: “yo sé lo que les conviene”.
  • Manipula abiertamente a otros para mantener un equilibrio sin conflictos.
  • No necesita averiguar qué siente.
  • Evita el dolor emocional al no profundizar en las relaciones.
  • La sociedad puede percibirle como un espíritu caritativo que se sacrifica.

 

Se puede salir del rol salvador

El salvador es un rol que parece alimentarse de ayudar a los demás, sin embargo, se pierde la comunicación de igual a igual (de adulto a adulto), la verdadera intimidad, y el crecimiento que resulta de las situaciones de conflicto. Se pierde, sobre todo, la comunicación con sus propios sentimientos, de manera que puede pasar por la vida definido por valoraciones externas y no por su conciencia interna. La buena noticia es que se puede abandonar este rol en pos de una posición más adulta.

Pasos para salir del rol salvador:

  1. Deja de preguntarte qué necesitan los que están a su alrededor, y empieza a tener en cuenta qué necesitas y qué sientes tú.
  2. La felicidad ajena no es asunto tuyo: cada persona adulta es quien ha de satisfacer sus propias necesidades. Acepta que los demás necesitan buscar su camino por sí mismos.
  3. No hagas ver que todo va bien cuando no es así. Si un conflicto subyace a una relación, es mejor sacarlo, enfrentarlo y resolverlo.
  4. Los demás no son tan susceptibles al dolor como piensas. Di claramente lo que necesitas, lo que te molesta o lo que te gustaría que cambiara.
  5. Diviértete más. Una vez te liberes de la responsabilidad de ayudar a otros, tendrás un espacio libre y ligero para disfrutar de la vida. Puede que además necesites desahogar tu ira. Hazlo.

 

No es fácil salir de un rol que socialmente está tan bien visto. Sin embargo, no deja de ser un rol manipulador. Tu vida va a ser mucho más rica si sales de él, si te haces consciente de cuántas veces caes en estas conductas. Te vas a quitar un gran peso de encima.

La multiplicidad de significados en un poema

Esta semana os proponemos un reto: dar vuestras interpretaciones de un poema. Hemos elegido un poema de Lorca con múltiples significados tanto de cada verso como del poema completo.

Federico García Lorca en 1914

No estamos buscando que hagáis un análisis académico, ni se trata de interpretar el poema intelectualmente o desde el conocimiento del autor. En este caso, os pedimos que describáis lo que el poema os evoca como lectores. ¿Qué te parece que quiso expresar el autor? ¿Qué te hacen sentir estos versos? ¿Cómo lo dirías tú con tus palabras?

Vuelta de paseo (Poeta en Nueva York)

Asesinado por el cielo.
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

¡Anímate a participar!

Deja tu interpretación de este poema como comentario más abajo.

Publicaremos y daremos difusión a la interpretación más original. Valoraremos también el aspecto literario (la poeticidad) del texto.

El plazo finaliza el 31 de mayo a las 21.00. El 1 de junio publicaremos el comentario seleccionado.

“Sí, pero…”: el rol victimista

¿Ves cómo es imposible que yo salga de aquí?

Para mantener el guion de tu vida puede que estés jugando a un juego que aparentemente te reporta lo que necesitas, pero que en realidad te hace sentir mal. Si tu forma de vivir la vida la mayoría del tiempo es la de un ser desamparado que no tiene ningún control sobre lo que sucede, probablemente estás metido en el rol victimista.

A veces los perros ponen cara de victimista

Ser victimista no es ser una víctima

El victimista cree que es víctima de los acontecimientos, de lo que le rodea, de lo que otras personas hacen. Pero solo lo cree. Tomando conciencia de ello puede empezar a ser un Adulto autónomo. ¿Por qué no lo hace? Porque hay muchos beneficios secundarios en seguir pareciendo una víctima…

Características del rol victimista

  • Se posiciona en el niño herido, viviendo la vida desde la posición infantil de no poder hacer nada por cambiar sus circunstancias.
  • Se queja de forma continua.
  • Siente pena de sí mismo/a.
  • Se siente herido, ofendido o manipulado en la mayoría de sus relaciones personales.
  • Es muy dependiente de las personas cercanas.
  • Juega al “sí, pero…” echando por tierra los intentos de ayuda que recibe.

¿Cuáles son esos beneficios secundarios que obtiene?

  • No se responsabiliza.
  • Manipula abiertamente a otros para que le consigan lo que no busca por sí mismo/a.
  • Obtiene la energía de otros (les “chupa la energía” como un vampiro).
  • Es “llevado”, como un bebé.

Se puede salir del rol victimista

A pesar de la comodidad aparente del victimista, lo cierto es que sufre mucho, sobre todo por esa sensación subjetiva de sentirse atacado o controlado por el exterior. Es la persona con este rol la que por sí misma ha de decidir salir de él, si bien es cierto que los que hacen el rol “salvador” le pueden ayudar mucho cuando dejen de ayudarle.

Pasos para salir del rol victimista:

  1. Recupera tu poder, actuando por ti mismo/a en lugar de esperar a que otros lo hagan por ti.
  2. Saca más partido a tus recursos internos: tú también eres fuerte.
  3. Deja de buscar vivir de otros o del Estado: eres capaz de mantenerte a ti mismo/a.
  4. Abandona las justificaciones del pasado, las circunstancias, los genes… Y cuéntate una historia de héroe o heroína triunfadora.
  5. Ámate a ti mismo/a en lugar de buscar constantemente el cariño y la aprobación fuera.

Como puede verse, la vida fuera de este rol puede ser mucho más significativa y enriquecedora. Mientras te abres camino hacia ella, pedimos a los demás un poco de comprensión hacia los victimistas del mundo.

¿Cuál es mi guion y cómo salgo de él?

En los últimos posts hemos analizado los seis tipos de proceso de guion que definió Eric Berne. Si te perdiste alguno, estos son los seis procesos de guion:

Tipos de guion de vida definidos por Eric Berne

¿No sabes cuál es tu guion?

En mayor o menor medida, cada uno de nosotros/as tenemos los seis patrones de conducta, pero la mayoría de nosotros tiene uno que es predominante, o bien uno principal y otro que se combina con el primero. Veamos cómo pueden ser algunas de estas combinaciones:

 

Guion “hasta” + guion “nunca”. Su lema de base sería:

No me puedo divertir hasta que no acabe el trabajo. Pero el trabajo no se acaba nunca, por lo que nunca puedo divertirme.

Guion “hasta” + guion “casi tipo 2”. Esta persona se dirá a sí misma:

No puedo descansar hasta que no llegue a la cima. Realmente, no puedo llegar a la cima: siempre encuentro una más alta. Por ello, nunca puedo descansar.

Guion “siempre” + guion “nunca”. Su creencia será:

Siempre me pasa lo mismo: conozco a una persona que me parece especial y diferente pero al final es lo contrario a lo que yo busco. Nunca podré encontrar a alguien afín a mí.

 

¿Cómo salgo de mi guion?

En una palabra: «desautomatiza«. Es decir, deja de actuar conforme a unas creencias muy arraigadas, tanto, que son inconscientes. ¿Y cómo se hace en la práctica? Dándote permiso:

  1. Guion “hasta”: monta en el pony antes de haber limpiado los establos. Es una frase de Daniel Casriel, explicando cómo darse permiso para disfrutar incluso con las tareas “obligatorias” a medio hacer.
  2. Guion “después”: dosifica tu disfrute, no es necesario quemar hoy todas las naves, el disfrute puede continuar mañana.
  3. Guion “nunca”: decide qué es lo que puedes hacer para lograr tus objetivos y entonces hazlo. Da el paso. No hables de “lo que pudo ser y no fue”, habla de lo que vas a hacer, de acciones.
  4. Guion “siempre”: no necesitas repetir los patrones, ni continuar en una situación insatisfactoria. Puedes darte permiso para abandonar lo que no te gusta, y sobre todo, para buscar lo que sí deseas.
  5. Guion “casi tipo 1”: acaba lo que has empezado, no saltes a otra tarea. En vez de ser multitarea, escoge una y acábala, llega hasta el final.
  6. Guion “casi tipo 2”: cuando alcanzas un objetivo, felicítate por ello, regálate algo, descansa y disfruta. Celebra tus éxitos antes de buscar nuevos objetivos.
  7. Guion “final abierto”: una vez llegas al final de una etapa, puedes llenar el vacío haciendo lo que te plazca: viajar, aprender fotografía, ir a exposiciones, bucear…

 

Para saber más…

El proceso de guion forma parte del Análisis Transaccional, creado por Eric Berne, una teoría de la personalidad y una psicoterapia para el crecimiento y el cambio personal. Puedes leer:

BERNE, E. ¿Qué dice usted después de decir hola? Editorial Mondadori.

HARRIS, T. A. Yo estoy bien, tú estás bien. Editorial Sirio.

STEWART, I., JOINES, V. AT Hoy. Una nueva introducción al Análisis Transaccional. Editorial CCS.

BERNE, E. Juegos en que participamos. Editorial Diana.