Agarra el problema como puedas

¿Qué tienen que ver Tony Soprano, el capo de la mafia de la serie Los Soprano, y Gypsy Rose Lee, artista del burlesque?

Te cuento:

Cuando unos hombres tratan de matar a Tony Soprano, enviados por su propio tío, precisamente cuando atravesaba una depresión, Tony reacciona vivamente y por la fuerza consigue reducirlos uno a uno (hablo de la primera temporada, hacia el final). Esa es la fuerza con la que una persona puede reaccionar cuando enfrenta una situación dura y difícil, como puede ser una enfermedad o una experiencia cercana a la muerte.

En esa escena magistral, Tony Soprano agarra con su mano la pistola con la que le están apuntando, es decir, no huye de la situación, la enfrenta y, agarrándola y aproximándola a sí, consigue paradójicamente quitársela de encima.

Tony Soprano junto a Gypsy Rose Lee. Esto lo ha creado ChatGPT… No tengo palabras. Me sobrepasa la IA (así que ¡la agarro como puedo!).

Vengo observando que, cuando se coge el toro por los cuernos, los problemas encogen, y que, cuando se corre hacia el lado opuesto, o bien se reacciona con la parálisis absoluta, los problemas son cada vez más grandes, más complejos y más difíciles de resolver. Hubo un anuncio en televisión en el que ocurría exactamente eso: una mujer que en un principio huía de un lobo en la noche, empieza a correr hacia él.

No se trata de ir buscando problemas o de querer atraerlos, pero sí se trata de coger ese problema y convertirlo en algo que te da fuerza, parecido a lo que hace un luchador de artes marciales con la fuerza de su opuesto contrario.

La vida se mueve, la vida baila, la vida funciona, esos problemas o situaciones difíciles y, especialmente, las personas difíciles, forman parte de este baile y lo enriquecen, le dan color.

Todo esto tiene que ver con el asentimiento: si yo digo sí y asiento a algo que no me gusta, se abren de pronto otras posibilidades que no se habían advertido cuando simplemente se niega lo que se tiene delante.

Abraza el destino como Gypsy

Hace poco tuve la enorme suerte de ver el musical Gypsy, ya sabes, el de Antonio Banderas. Lo recomiendo altamente: no es tipo Disney, claro. Es tipo Chicago, un musical de un tema serio. Tan serio como una madre explotando a sus propias hijas para ganar dinero. O, contado de otra manera, como una madre que no ve otra salida en la época del crack del 29 que llevar de gira a sus hijas para subsistir. Y que llega al extremo de… No hago spoiler: recomiendo verlo.

Gipsy se basa en las memorias escritas por Gypsy Rose Lee, una estrella del burlesque. ¿Perdón? ¿Qué ocurre desde que una madre lleva a sus hijas a actuar a distintos sitios hasta que una mujer se convierte en estrella del burlesque? ¿Es la propia madre, que busca más dinero con esto? No: es una de las hijas, que abraza su destino, abraza al lobo, abraza a la pistola que la está encañonando, agarra el problema como puede y sale adelante.

Una herramienta muy útil para agarrar los problemas es el coaching. Y una forma de lidiar con las personas que para ti son difíciles es la comunicación. De ambos, como sabes, puedo recomendarte un libro:

Como siempre: gracias por leer y por compartir.

Antagonistas y conflictos

Empieza una película, presentan a los personajes, se identifica al personaje principal, se tiene una idea de quiénes son y qué tipo de vida llevan. Al cabo de unos cuantos minutos, estos personajes siguen haciendo su vida normal y el espectador empieza a aburrirse. Si la situación continúa igual, la película no enganchará. ¿Por qué? Porque no hay conflicto, no hay giro de guion, no hay cambio de la situación de los personajes de mejor a peor.

Esto ya lo planteó Aristóteles en su Poética, pero no voy a hablar de Literatura, sino de la vida misma.

Entrada para el cine: antagonistas y conflictos

El antagonista

El antagonista es aquel personaje que se opone a los objetivos del protagonista. Aparece y empieza a plantear frenos y zancadillas al protagonista. Y los espectadores empezamos a divertirnos. 

¿Quiénes son en nuestra vida los antagonistas? Se trata de las personas difíciles para cada uno de nosotros/as. Si nos fijamos bien, estas personas tienen una característica, o varias, que condenamos abiertamente en la otra persona. Puede deberse a que también tenemos estas características pero no queremos darnos cuenta (ver la paja en el ojo ajeno). O bien, tienen características que nos encantaría tener, pero no nos las permitimos.

Cuando compartimos características con los antagonistas, podemos agradecer que nos las estén señalando: tanto esas personas como nosotros estamos sufriendo lo mismo y reaccionamos de la misma manera ante ello.

Cuando no es así, nos podemos preguntar: 

¿Envidio yo lo que tiene esta persona, me gustaría tener lo mismo o ser de esa manera?

Los conflictos

Avanza la película aburrida y, no solo el protagonista no encuentra a nadie que persiga un objetivo contrario o simplemente frustrar sus objetivos, sino que todo le va bien en todas las áreas: trabajo, dinero, salud, amor… Si algún espectador continúa mirando, va a agradecer que en la vida de este protagonista surja un conflicto: que le echen del trabajo, que le deje su marido, que lo pierda todo en la bolsa… ¿Acaso somos sádicos que nos regodeamos en la desgracia ajena?

No, se trata otra vez de lo mismo. Lo que observó Aristóteles es que disfrutamos cuando los personajes de una historia tienen que superar obstáculos, cuando sufren, cuando su suerte cambia.

En la vida, ocurre algo parecido. Una vida sin dificultades puede ser agradable de vivir pero muy plana y aburrida, vacía de aprendizaje y crecimiento. Las dificultades que se nos plantean son las que nos permiten desarrollar formas creativas de resolverlas. Es cuando se ponen en marcha mecanismos de supervivencia, cuando acudimos a nuestro máximo potencial.

Rechazar el conflicto

El protagonista de la película aburrida encuentra por fin un conflicto, allá por el minuto 60 y, en lugar de vivirlo, lo huye. Coge un avión y se va a la otra punta del mundo, donde continúa viviendo una vida apacible y enormemente aburrida.

Cuando se rechaza el conflicto, lo más habitual es que este crezca, porque no está resuelto. La dificultad atraerá otras dificultades, la vida se irá complicando hasta que se decida vivirla con todo lo que conlleva.

Por tanto, puede ser interesante entrar de lleno en las dificultades, saber apreciar lo que luego proporcionan. La forma más fácil de admitir que las dificultades nos ayudan es mirar atrás y revisar las que ya se han superado.


Los próximos 12 y 13 de diciembre hablaremos de las dificultades en el curso de constelaciones familiares Las fuerzas del amor, abierto a tod@s. 

Cartel del curso online Las fuerzas del amor, 12 y 13 de diciembre.