Javier Meléndez

Un día comenté en este blog que hablaría alguna vez de esos tuiteros que Twitter considera que me interesan más. Desde entonces ha llovido mucho y mi Twitter se ha convertido en una convención de chistes, lo cual ha hecho que cada vez entre menos y que entre únicamente a leer chistes… confirmando así lo que sus algoritmos buscaron para mí.

Yorokobu

Pues mucho antes de que todo eso ocurriera, descubrí en Internet a Javier Meléndez. Por esa época leía con cierta asiduidad la revista Yorokobu. Poco a poco me fui fijando en que los artículos que más me llamaban la atención eran los de Javier Meléndez. Sus artículos hablan de creatividad, de futuro, de mundos postpandemia… Echa un vistazo. O date el placer de leer su última entrada sobre el significado del color verde en el cine.

Así que, al poco de darme cuenta de que me gustaban sus artículos en esta revista, empecé a seguirle en su cuenta de Twitter.

Sus tuits explicaban la geometría de los planos cinematográficos, por ejemplo, por qué un plano ligeramente torcido te introduce en el mundo distorsionado de un psicópata, o cómo se muestra el estatus (poder) de un personaje con respecto a otro por el espacio relativo que ocupa, etc.

O bien hablaban de cómo comunicar una idea, o de cómo estructurar un guion. También habla de talleres de guion y, en general, es muy didáctico.

La solución elegante

Javier Meléndez tiene una página web, La solución elegante, donde se trata (casi) todo sobre guion, según reza en su página principal. La verdad es que tiene muchísimo contenido interesante, es una página con solera y él un profesional con muchos años de experiencia. Tal vez te interese saber lo básico de cómo escribir un guion. En esta página encontrarás otros recursos, como plantillas, manuales de redacción, temas legislativos, cómo gestionar tu tiempo…

Además, Javi tiene un libro de mucho éxito, Antilista de guion. Según su propio autor:

Con Antilista de guion quiero mostrarte que los errores en guion son relativos. Quizá lo que sea un recurso erróneo en un guion, es un recurso necesario e incluso genial en otro.

Javier Meléndez

Por último, hasta la fecha ha estado enviando un boletín llamado Caramelos de guion, que hace poco ha decidido cerrar. Se trata de un boletín Guadiana sobre temas de todo tipo, muy interesantes. Y justo antes de que mis circunstancias vitales me llevaran a dejar de escribir aquí, Javi incluyó una de mis entradas en su boletín. Creo que no se lo agradecí lo suficiente y ahora que desaparece este boletín, siento cierta nostalgia.

Tú escribe

Si pudiéramos condensar toda la sabiduría que Javier Meléndez va dejando en sus tuits y en su blog, dejando al margen las cuestiones más técnicas, la extractaríamos en estas dos palabras que invitan a la acción:

Tú escribe.

Dicho directa o indirectamente por Javi Meléndez

En efecto, si no entras en acción no vas a elaborar nada que luego se pueda mejorar, pulir o comparar con otra creación. Hay miles de manuales, miles de listas, muchos gurús y grandes directores y guionistas. Como hemos visto con su libro Antilista de guion: deja de buscar errores basados en los dogmas que aparecen en diferentes libros y escribe, crea tu propio mundo, ponte en marcha.


Ya sea escribir guiones cinematográficos o para series, sea escribir tu blog particular o sea pintar un cuadro, lo cierto es que no puedes mejorar si no te pones a ello. Estoy de acuerdo con Stephen King en que no todo el mundo tiene el talento. Pero ni siquiera eso significa que no puedas disfrutar de una actividad. Yo por ejemplo disfruto muchísimo haciendo teatro, sin embargo no tengo el talento ni la intención de convertirme en una actriz profesional.

Si estas palabras no te animan, sigue a Javi Meléndez.

Escribe, haz, crea, disfruta.

¿Y ahora qué hago?

Si tu proceso de guion es de “final abierto”, tras la consecución de un objetivo hay un gran vacío detrás. Este objetivo puede ser tan a largo plazo como jubilarse o acabar de criar a los hijos, o tan corto plazo como hacer un proyecto, entregarlo al cliente y no saber qué hacer después.

Este tipo de guion tiene algo en común con los guiones “hasta” y “después”: hay un punto de inflexión en el tiempo tras el que las cosas cambian.

 

Por toda la eternidad

Filemón y Baucis vivieron un guion de final abierto convertidos en árboles

El guion de “final abierto” que describió Eric Berne se basa en el mito de Filemón y Baucis (que no de Mortadelo y Filemón): eran una pareja de ancianos que acogieron sin reservas en su humilde hogar a Zeus y Hermes, que adoptaron forma humana. A cambio, Zeus les concedió morir al tiempo y que ninguno enterrase al otro, y cuando murieron se convirtieron en árboles, uno junto al otro, guardando el templo que surgió donde antes estuvo su hogar.

 

¿Cuál es el mandato del guion de “final abierto”?

Detrás de este proceso de guion hay dos mandatos: complace y sé perfecto.

El mandato complace, como ya vimos en los guiones “casi” y “después”, consiste en la idea de que solo podrás estar bien cuando hayas agradado a los demás, cuando hayas sido amable con ellos. Por tanto, has dedicado tu tiempo y esfuerzos a complacer a otros: a tu jefe, a tus hijos, a tu pareja…

El mandato sé perfecto, que también mencionamos en los guiones “hasta” y “casi tipo 2”, es aquel que nos obliga a rectificar continuamente la información que damos y las tareas que realizamos, buscando una perfección que no existe. Por ejemplo, la persona añade continuos incisos a lo que dice o escribe, y a menudo incluye listados:

De esta manera, ciertamente, podemos afirmar que uno, el guion de final abierto también tiene elementos en común con el guion hasta y dos, que difiere del mismo en que es menos coercitivo.

 

¿Cómo salir del guion de “final abierto”?

Si el guion de tu vida no tiene un final escrito, ¿por qué no escribirlo ahora? Puedes hacer lo que quieras con tu tiempo una vez alcanzas tus metas. Llena ese vacío con aquello que no tuviste tiempo de hacer mientras trabajabas o mientras cuidabas a tus hijos. Si tu caso es el vacío tras cada objetivo a corto plazo, planifica de antemano qué hacer una vez lo alcances: puedes premiarte con algún capricho, y puedes pensar en un objetivo mayor.