Llevarás un par de semanas sin recibir un nuevo post de este blog en tu bandeja de entrada. Y eso es porque estaba dedicando la mente a comprender unas cositas. El resultado se llama «funciona».
¿Por qué un trabajo hecho rápido y «mal» sale adelante? Porque funciona. ¿Cuál es la causa de que organizaciones imperfectas con baja productividad y alta desmotivación salgan adelante? Que funcionan. «Funciona» significa que, tal y como está, está bien, forma parte del todo, es así y su «ser así» lo hace suficiente, aunque sea perfectible: hay espacio para la mejora.
El árbol y el bosque
Creo que las personas perfeccionistas somos muy críticas cuando detectamos un fallo ajeno porque el árbol no nos deja ver el bosque. Cuando una persona se centra muy de cerca en una tarea, esto le provoca miopía. Sí, ahora conoce en detalle ese árbol, su corteza, sus ramas, sus hojas. ¿Está recto o un poco torcido? ¿Las ramas crecen hacia arriba o hacia abajo? ¿Hay que cortar algunas ramas? La obsesión por perfeccionar la forma del árbol puede llegar a límites insospechados.
Pero te estás perdiendo el bosque.
El bosque es el todo, es ese árbol y el conjunto, y cómo queda el árbol ahí. Y queda bien, «funciona», es un árbol como otro cualquiera y, en realidad, dan un poco igual sus características en tanto detalle. No deja de ser un árbol, tiene lo que todos, puede que tenga el tronco torcido, o ramas retorcidas o secas, que esté «descangallado», sin embargo, en el conjunto es una parte más del bosque y queda bien ahí.
Celebración
La perspectiva de la celebración, de la majestuosidad, es la que tienen esas personas que han tenido comprensiones fundamentales de la vida a raíz de una experiencia cercana a la muerte, una enfermedad importante, o un largo trabajo introspectivo o meditativo. Es ver el bosque y ser parte de él, asintiendo a la forma única de cada uno de sus árboles y celebrándola al comprender que todo es exactamente como tiene que ser.

Ya cité la segunda parte de La historia interminable, la que no sale en la película, pero ahora me extiendo más sobre ello. Bastián deja de ser un sujeto pasivo que lee una historia que le es totalmente ajena y pasa a ser su protagonista. La princesa le da una medalla en la que pone un texto muy escueto que contiene un gran permiso:
Haz lo que quieras.
Y Bastián reconstruye el mundo de Fantasía de una forma totalmente distinta, con nuevos seres animados e inanimados, otra «realidad» igualmente válida, que funciona. La princesa le otorga el permitirse crear, imaginar y desplegar todo un mundo nuevo a partir de su imaginación, es decir, partiendo de cómo es Bastián mismo. En otras palabras, Bastián se permite hacer exactamente lo que en cada momento ve necesario, escuchar lo que la vida en Fantasía le va pidiendo, construir y salir hacia adelante.
Cuando observas que todo funciona, que de algo aparentemente negativo sale una solución novedosa que impulsa la vida hacia adelante, cuando ves que es suficiente tal como está, y que tú eres suficiente tal y como estás, ¡no veas qué peso te quitas de encima! De pronto, ves posibilidades donde antes veías motivos de queja, ves esfuerzos y desempeño donde antes veías fallos y mediocridad. Pues esta mirada te permite celebrar la vida como un baile, en el que todo está en movimiento.