De vacaciones en un docu de La 2

Visto lo visto, habría que plantearse sustituir las vacaciones habituales por otras, que consisten en ver documentales de La 2, DMAX, Discovery Channel… y deducir que se han visitado lugares increíbles.

Castillo en Japón con cerezos en flor y cielo azul

Se trata de la batalla:

Viajes vs. documentales

Realmente, no hay color, es una batalla perdida para los viajes. Veamos por qué:

  • En los documentales, la visualización del lugar de destino incluye varios puntos de vista, imposibles de lograr en un viaje habitual: a vista de pájaro, en lugares sagrados, en monumentos vacíos de gente, en lugares inaccesibles a pie…
  • La meteorología siempre es favorable. Esto a su vez tiene dos ventajas: todo se ve más bonito, con un cielo azul, despejado y de día, y no se tienen que sufrir las inclemencias del tiempo.
  • Un narrador crea un hilo argumental, una historia que seguir, nos va contando lo que vemos, no nos enfrentamos al paisaje o al monumento a pelo. A veces, en lugar de narrador hay un personaje real, una persona que se desplaza al lugar elegido e interactúa con los lugareños. Narrador y personaje pueden o no coincidir.
  • En todo caso, uno de ell@s o ambos acceden a unos «guías» únicos, que les dan abren las puertas de lugares no accesibles para el turistilla medio: hablan con el encargado en el horno de una panadería, hablan con un historiador en una cocina kosher, hablan con un cocinero experto en un restaurante de la guía Michelín, hablan con una vieja en su casa de un pueblo remoto de alta montaña y se descubre que en realidad es alpinista…
  • Por muy remoto que sea el lugar visitado, el personaje consigue mantener conversaciones fluidas con los lugareños. Ambos están doblados, pero por debajo puede intuirse que no están hablando el mismo idioma. Sin embargo, ocurre una magia especial y se comprenden perfectamente.
  • El personaje o la cámara tienen acceso a esos lugares que nos gustaría ver, y verlos sin gente: en el interior de las Pirámides de Egipto, en las cuevas de Altamira, en un pecio hundido a 50-60 metros, en una biblioteca de incunables…
  • Curiosamente, ese personaje sabe a dónde ir, y va. Es decir, tiene un plan muy estructurado que siempre es posible, aunque en la vida real implicaría varias semanas de viajes, largos traslados, incómodas noches en un hostal, cancelaciones por temas climatológicos… El personaje no sufre nada de esto, aparece en los sitios y siempre hace sol. Y si a lo que va es a ver la aurora boreal, aparece de noche despejada y la aurora se muestra en su esplendor. Aquí de pronto la filmación se acelera y se puede ver el movimiento de las luces verdes en el cielo.
  • Algunos de los protagonistas de estos documentales son además expertos en algo: la mayoría de las veces, en temas de naturaleza, pero también puede ser que escalen, sean cocineros, meteorólogos,… De esta manera, pueden interlocutar al mismo nivel con homólogos suyos en el país de destino, y nos muestran todo lo que no sabíamos.
  • La inversión de tiempo es mucho menor: un viaje que en la vida real tomaría 3 o 4 semanas se convierte en 1 hora de apretado documental lleno de color; quizá en una serie.

Con todas estas ventajas, es indudable que nos decantemos por unos cuantos viajes televisivos que llenarán nuestro verano.


Wait a minute… 

Fue Galdós quien en una de sus novelas, creo que en uno de los Episodios Nacionales, explicó que, por mucho que te describan a qué sabe un filete, nunca sustituirá la experiencia de comer un filete. Es imposible comprender las sensaciones diversas de comer un filete sin experimentarlas en primera persona.

En una tarde, puedes dar la vuelta al mundo en un viaje que tomaría varios meses en la vida real. Pero no has movido tu culo del asiento («Mueve el culo a Marte»).

Qué chasco, ¿no?

Cuando realmente te tomas las molestias de ir a uno de esos lugares es probable que la experiencia visual sea mucho más pobre, que no logres hablar con la vieja, que comas en un restaurante para guiris… Pero entonces, comes esa ensalada griega y el feta tiene sabor, no es solo unos cuadrados blancos que ves en la tele.

Te cansas muchísimo y en vez de ver los 20 monumentos de tu lista, ves 7. En tu odisea, te acercas a hablar con los lugareños y resulta que tienen otro idioma y que hay que entenderse por gestos. Pero has interactuado con ellos, no te has quedado de espectador, te has «manchado las manos» al acercarte al lugar, te has puesto al nivel de los otros humanos.

En estos tiempos inciertos, he tomado una decisión: en cuanto se pueda viajar con total seguridad, en cuanto nos hayamos adaptado de verdad a lo que hay, quiero ver el nuevo museo arqueológico de El Cairo (cuya apertura se ha retrasado a 2021). Eso y las pirámides. Rodeada de otros turistas, todos haciendo las mismas fotos chorra.

Traduttore, traditore

La traducción es un trabajo difícil, porque no basta con traducir palabras de un idioma a otro. La traducción literal puede traer frases como estas de un manual de instrucciones de un ventilador:

Saque el tanque de agua de la parte inferior de la parte posterior (enfriador de aire) y escape un tercio del tanque de agua mientras inyecta agua corriente en él.

Las cajas de hielo congelado (o helados) se colocan en el tanque de agua cuando el cliente desea obtener el viento más frío.

De la traducción automática como esta a las traducciones de obras de literatura clásica que consiguen una calidad literaria similar a la del texto original, va un mundo, como la Odisea de José Manuel Pabón para la editorial Gredos.

Por muy buena que sea una traducción, siempre se van a perder matices, como explica este artículo para traductores: muchos términos de un idioma no tienen una traducción que suene bien en otro idioma.

Traducción en el cine

Adaptación del guion

Los guiones de las películas necesitan de muchas adaptaciones para ajustarlos a nuestra cultura manteniendo la fidelidad al significado original.

Un ejemplo: muchas películas norteamericanas hacen alusión a personajes célebres que aquí desconocemos. En la traducción se sustituyen por personajes más conocidos, como en Top secret, que se habla de «Julito Iglesias».

Hablando de películas del humor absurdo, su traducción es realmente difícil y un trabajo muy respetable. Salvo los gags visuales, la mayoría de lo que se dice hay que reinventarlo con referencias equivalentes a las del chiste original. Por ejemplo, en la segunda y tercera películas de Austin Powers, el doblaje de Mike Myers lo hace Florentino Fernández, y se añaden en él incluso imitaciones de Chiquito de la Calzada.

Invención de los títulos

Mención aparte merecen las traducciones de títulos de películas. Algunas de ellas ciertamente responden a la expresión «traductor: traidor», como es el caso de «La semilla del diablo», gran spoiler que consigue desvelar el final de la película ya en el título. El título original, «El bebé de Rosemary», es más conservador con respecto al contenido de la película.

Cartel de La semilla del diablo, que en inglés se titula Rosemary's Baby

A veces, la inventiva no está muy justificada. Por ejemplo, en «La invasión de los ultracuerpos», la palabra ultracuerpos es inventada y sustituye a «ladrones de cuerpos», una expresión perfectamente utilizable. Hay una película magnífica de Billy Wilder que en inglés se titula «El fin de semana perdido», un título perfecto para lo que ocurre en la película, y que en español se titula «Días sin huella».

Otro ejemplo es una película francesa que se titula «Tout por plaire» (Todo para complacer) traducido como «¿Por qué las mujeres siempre queremos más?». Quizá se piensa que así es más vendible, sin embargo, el mensaje de la película no solo es el contrario al que da a entender el título en español, sino que cuadra perfectamente con el título en francés.

El doblaje de las películas

En el doblaje de películas, se añade una dificultad a la traducción: el texto tiene que coincidir más o menos con el movimiento de los labios de los actores. Por lo que a veces la traducción está lejos de la frase original, aunque el sentido sea el mismo.

En Terminator 2, en un momento dado en que se arma una explosiva escena de acción en una fábrica, uno de los trabajadores dice:

Get the hell out of here!

Lo que en subtítulos aparece como:

Evacuad la fábrica.

Sí, el sentido es el mismo, pero creo que se han perdido ciertos matices… La traducción literal no es posible, pero una traducción más aproximada podría ser:

¡Salid a la puta calle ya!

El doblaje tapa por completo no solo lo que los actores dicen, sino su tono de voz, inflexiones,… y el sonido ambiente, ese reverberar de las palabras en una catedral, el eco en una nave industrial, el sonido quedo de una sala muy pequeña…

Al ver una película doblada, ¿estamos disfrutando de la obra original? ¿O estamos disfrutando de una obra derivada? ¿El guion es equivalente? ¿El trabajo del actor de doblaje es equivalente?

Se suele decir que el doblaje en España es muy bueno. Lo cierto es que las voces de doblaje son muy profesionales y experimentadas, y como decíamos antes, nos acercan la película al adaptarla a nuestra cultura.

Aun así, me parece un error que un mismo actor/actriz doble a más de un actor original. ¿Por qué? Cuando es el asesino, lo sabes por la voz, cuando no estás mirando, sabes que está hablando Al Pacino, Stallone o Robert De Niro, entre muchos otros. O si es una mujer, estás oyendo a Diane Keaton, Kim Basinger o Kate Capshaw entre muchísimas otras. Leonardo Di Caprio  tiene la voz de Jim Carrey, que a su vez dobló al primer Austin Powers pero no a los siguientes, Harrison Ford habla como George Clooney, y cuando De Niro y Pacino se encuentran en una película, uno de los dos tiene que perder su voz por otra.

Alteración de la obra de arte

Al margen de que la traducción sea más o menos fiel al original, está la consideración de si altera la obra de arte.

Si leo un libro traducido, ¿estoy leyendo el libro que escribió su autor? ¿O se trata de otro libro?

Las versiones bilingües de los libros nos muestran el fino trabajo que se ha realizado en su traducción, que no puede evitar perder matices por el camino. Sin embargo, también se añaden matices que provienen de las palabras escogidas por el traductor. Podemos hablar de obra derivada, o podemos hablar de la creación de una obra «nueva» a partir de una obra existente, con un mérito que tiene escaso reconocimiento.

En definitiva, tengo sensaciones encontradas con la traducción y el doblaje, porque pienso que la traducción es imprescindible para la difusión de las obras escritas (incluyendo los guiones cinematográficos) y al mismo tiempo pienso que se pierde parte del trabajo tanto del escritor/guionista como de los actores e incluso director en el caso del cine.


¿Qué opinas? ¿Hay películas que prefieres ver dobladas? ¿Eres de los amantes de la V.O.? ¿Consideras que la traducción de un libro equivale al original? Cuenta, cuenta.

Como siempre, te agradezco mucho que te tomes el tiempo tanto para leer el artículo como para compartir tus pensamientos en comentarios.