Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso

Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, es la historia de un payaso, pero extraterrestre.

En este artículo te contamos el paralelismo que existe entre el protagonista narrador de Sin noticias de Gurb, y el clásico payaso augusto.

Sin noticias de Gurb: la historia de un payaso augusto

¿Cuál es el argumento de Sin noticias de Gurb?

En esta novela ya clásica de Eduardo Mendoza, dos extraterrestres aterrizan en la Tierra con su nave espacial. El narrador es el superior de Gurb, a quien pide que tome contacto con las formas de vida que encuentre. Para ello, consultado el CATIFA (Catálogo Astral Terrestre Indicativo de Formas Asimilables), el narrador le pide a Gurb que adopte la forma de Marta Sánchez, y Gurb desaparece en un «medio de transporte de gran simplicidad estructural, pero de muy complicado manejo denominado Ford Fiesta».

A partir de la desaparición de Gurb, el extraterrestre protagonista saldrá en su busca adoptando también forma humana, y transitando un recorrido al más puro estilo del payaso.

Similitudes del protagonista de Sin noticias de Gurb con el clásico payaso

  1. El clown nace del propio ridículo, es un ser vulnerable que no se defiende ante lo que le sucede porque no imagina que le vaya a ocurrir nada malo. Cuando el extraterrestre en Sin noticias de Gurb adopta la apariencia del “ente individualizado denominado Gary Cooper”:

10.00     Me naturalizo en una calle aparentemente desierta del barrio de San Cosme. (…)

10.01     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan la cartera.

10.02     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las pistolas y la estrella de sheriff.

10.03     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan  el chaleco, la camisa y los pantalones.

10.04     Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las botas, las espuelas y la armónica.

  1. El clown es libre, no tiene nada que perder, por lo que sigue avanzando, y sigue metiéndose en líos, desde su ingenuidad. El extraterrestre se ofrece a hacerse cargo del bar de la señora Mercedes y el señor Joaquín en un momento dado. El resultado es…

Mientras intento despegar del techo una tortilla de veintidós huevos, regresa al bar el señor Joaquín. Antes de que pueda percatarse de los desperfectos, le digo que yo repondré, de mi propio bolsillo, la cafetera, la nevera, el lavaplatos, el televisor, las lámparas y las sillas.

  1. El optimismo del clown le lleva a emocionarse con lo que sucede, a tener expectativas siempre positivas sobre las cosas y las personas. Es curioso y busca, investiga… y tropieza. El extraterrestre de Gurb se fija en su vecina, y urde un plan para contactar con ella sin despertar sus sospechas, que es pedirle una taza de arroz. Después…

20.35     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.

20.39     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.

20.42     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas.

20.44     Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafrán.

  1. Un clown es un personaje inadaptado, que al mismo tiempo busca ser como los demás, aunque no lo consiga, y en el fondo es porque busca ser amado.

He llegado al límite de mi resistencia física. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atrás y la pierna derecha hacia adelante. Al verme en esta postura, una señora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descortés.

  1. El payaso es torpe, tonto, no busca problemas, los encuentra por su actitud de aceptar todo y de interpretar la realidad desde un punto de vista ingenuo.

Advierto con alegría que el dormitorio dispone de un amplio armario empotrado. Entro en el armario empotrado y este se pone en movimiento. Desilusión: era el ascensor del inmueble.

  1. El clown es físico, está en el cuerpo, no en la mente ni en las palabras. Es especialmente interesante cómo Eduardo Mendoza crea un payaso “visual” a través de texto.

15.00     (…) Camino siguiendo el plano heliográfico ideal que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Catalana de Gas.

15.02     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

15.04     Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

15.05     Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

15.06     Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

  1. El clown fracasa, una y otra vez, pero no se sume en el fracaso sino que lo vive y lo comparte, es como si el fracaso fuese parte de toda su acción, y por supuesto, este fracaso constante no le quita su optimismo. En Gurb:

08.01     Arrollado por un Opel Corsa.

08.02     Arrollado por una furgoneta de reparto.

08.03     Arrollado por un taxi.

08.04     Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública situada a pocos metros del lugar de la colisión.

  1. Un payaso lleva la acción a extremos inverosímiles. Algo que también hace el protagonista de Sin noticias de Gurb:

Me como los diez kilogramos de churros que he comprado. Me gustan tanto que, acabado el último, me como también el papel aceitado que los envolvía.

  1. Durante la acción, el payaso se pierde con cualquier distracción que encuentra, y su trayectoria se desvía, una vez más, al fracaso más absoluto. Al protagonista de Gurb esto le ocurre continuamente, como cuando acepta una copita de aguardiente chino:

00.00     Cantamos Bésame mucho. Otra copita.

00.05     Cantamos Cuando estoy contigo. Otra copita.

00.10     Cantamos Tú me acostumbraste. Otra copita.

  1. El ritmo en un clown es fundamental, parece estar trabajando al son de un metrónomo, si no es directamente al ritmo de una música. No en vano muchos payasos son también músicos y no pocos de ellos son acróbatas. En Sin noticias de Gurb, el ritmo viene marcado por las horas a las que ocurren los acontecimientos, y por las repeticiones de acciones o de mensajes, como hemos visto en los textos anteriores.

Si quieres saber más sobre el mundo del payaso:

https://www.youtube.com/watch?v=OMxBbZ7advk

http://clownplanet.com/pautas-esenciales-del-clown-por-alex-navarro-y-caroline-dream/

http://clownplanet.com/que-es-un-payaso-clown/

El triángulo del amor

Puedes elegir dejar de jugar al juego que justifica tu rol victimista, salvador, o perseguidor.

En el anterior post describimos la forma en la que los tres roles no adultos se relacionan en un juego dramático que nunca termina bien, que hace sentir mal a los que lo juegan. Pues bien:

“Dos no juegan si uno no quiere”

Es lo que dice el refrán, y desde luego es el “truco” para salir del triángulo dramático de Karpman, y comenzar a vivir otra forma de relación, consciente y desde el adulto: solo depende de ti continuar en una relación de juego con los demás, o dejar de jugar y comunicarte desde otra posición.

Salir de un rol no adulto

Como vimos, cada rol individualmente puede decidir dejar de actuar según el guion que se había marcado y responder realmente al aquí y ahora que está viviendo, moviéndose desde el rol que desempeñaba a una posición de adulto:

  • El victimista puede: actuar por sí mismo/a, encontrar su fortaleza interna y su poder, responsabilizarse y amarse a sí mismo/a.
  • El salvador puede: conectar con sus necesidades y sentimientos, permitir a los demás hacerse cargo de sí mismos, conectar con su enfado y sacarlo y divertirse más.
  • El perseguidor puede: gestionar su ira y ser más asertivo, permitir que cada uno piense y actúe como quiera, trabajar su lado más vulnerable y liberarlo.

Entrar en el estado adulto

Sea cual sea tu rol predominante, dar “un paso hacia afuera” del triángulo dramático te acerca a una forma de relación de verdadera intimidad, en un “triángulo del amor”.

Esta forma de relación es totalmente ajena a los mecanismos automatizados que utilizabas. En ella, las relaciones no te dejan una sensación de pérdida y malestar, y tú eres una persona más auténtica, más parecida a quien eres internamente, detrás de la máscara. Así, te relacionas con los demás sin perder tu individualidad y sin invadir el espacio del otro.

Digamos que los tres aspectos negativos que hemos analizado en los últimos posts y que todos tenemos en alguna medida, tienen su lado positivo y de energía:

  • Frente al perseguidor, un lado más racional y movido por la búsqueda de eficiencia.
  • Frente al salvador, un lado más emocional, intuitivo y cariñoso.
  • Frente al victimista, un lado más niño, movido por la curiosidad, la imaginación y el juego sano.

La idea es reconocer desde dónde estás actuando y salir del automatismo, volver a conectar con lo que tienes delante y abandonar el campo de batalla. Se trata de dejar de actuar desde el miedo, la obligación o la culpa.

Entrenamiento en el triángulo del amor

El triángulo del amor, relacionarse desde el adulto

Puedes entrenarte a vivir fuera del triángulo dramático de varias formas:

1) Relacionándote con otras personas

Cuando eres más consciente y te comunicas de una forma más conectada con tu interior, puede que otra persona en un rol del triángulo dramático te invite a salir de tu equilibrio: ¡bienvenida sea! Esta persona te está dando una oportunidad de crecimiento, al permitirte darte cuenta de que has caído en una conducta antigua, y al reforzar tu nueva forma de ver el mundo. Por ello, en cualquier interacción con los demás, puedes elegir entre el automatismo anterior y una experiencia nueva, probar tu adulto. Es como un entrenamiento, como una gimnasia. Puede que tú ya te relaciones desde una posición más adulta, y que la respuesta del otro siga enganchada al juego anterior: no es asunto tuyo. Un ejemplo:

– Gracias por fregar los platos.

– Pues me he cortado con el cuchillo y me sigue sangrando la herida (respuesta Victimista).

2) Leyendo novelas y viendo la tele

Este entrenamiento puede lograrse no solo con las relaciones con otras personas, también al leer novelas y ver la televisión: continuamente te invitarán a entrar en el juego dramático, a identificarte con los Perseguidores, los Salvadores o los Victimistas del mundo. A veces, entras en el triángulo de una forma tan simple como unirte a una queja de “cómo está el mundo”.

3) Con técnicas de relajación

Otra forma de entrenamiento es cualquier forma de relajación. Si estás relajado, si estás conectado con tu respiración, con el momento presente, es más difícil que entres en juegos que están fuera del aquí y ahora.

Recuerda: todo esto se trata de ti. En el momento que decides que los demás están equivocados y son los demás los que deberían salir del triángulo dramático, estás provocando un nuevo juego dramático.

Fuentes:

EDWARDS, G. El triángulo dramático de Karpman. Editorial Gaia

STEWART, I., JOINES, V. AT Hoy. Una nueva introducción al Análisis Transaccional. Editorial CCS

BERNE, E. ¿Qué dice usted después de decir hola? Editorial Mondadori

Mano a mano: Matute y Duras

Ana María Matute y Marguerite Duras fueron escritoras coetáneas. Ambas escritoras van a entrar en conversación en este ejercicio de literatura comparada entre dos de sus obras, Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras.

Literatura comparada entre Matute y Duras

Aparentemente, poco tienen que ver: el estilo de Matute es cercano a la prosa poética, mientras que el de Duras es telegráfico. Luciérnagas es una novela larga, narrada en tercera persona, y El amante es una novela corta en primera persona. Luciérnagas es una obra de ficción, El amante es un relato autobiográfico. La relación de amor en Luciérnagas comienza por un enamoramiento, es suave y poética. En el amante, se basa en la pasión desde el primer momento, es una relación trágica e intensa.

Sin embargo, hemos encontrado muchos elementos en común de ambas obras, elementos que parecen crear un diálogo entre Matute y Duras, y que resumimos aquí:

Diez similitudes entre Luciérnagas, de Matute, y El amante, de Duras

  1. La madre, vivida como un ser ajeno. Por la forma en la que viven a su madre ausente y débil, de la que se sienten por encima, ambas protagonistas se ven solas, empujadas a vivir como personas adultas, enfrentándose a situaciones o decisiones duras.
  2. El tono indiferente, frío, las protagonistas viven los acontecimientos como ajenos a ellas mismas. Una separación de la acción y la realidad que por momentos expresan como no querer vivir, o querer morir.
  3. Los hermanos, vividos como los hijos de la madre y no como algo propio. Es un hecho que evoluciona en las dos obras: distintos acontecimientos extremos hacen que las protagonistas tengan un acercamiento con sus hermanos, con su único hermano en Luciérnagas.
  4. La ausencia del padre. En Luciérnagas, el padre muere al principio, y la protagonista sufre porque estaba muy unida a él. En El amante, el padre no se menciona. Se entiende que la madre de la protagonista está en una situación difícil por una pérdida de estatus, pero no se achaca esta pérdida a la pérdida del padre.
  5. El espacio juega un papel importante en ambas obras. En Luciérnagas, paseamos con Sol por las calles de una Barcelona en guerra, triste, gris, llena de miserias y dolor. En El amante, Saigón se vive como opresor, con sus lluvias, su calor asfixiante, el hecho de no encajar en un país de “no blancos”.
  6. Cambio de estatus. En ambas obras se da un cambio de una situación acomodada a una situación de pobreza. En Luciérnagas, asistimos a ese cambio penoso durante el desarrollo de la narración, en El amante, los tiempos en que la familia tenía dinero ya han quedado atrás, se traen como recuerdo.
  7. La historia de amor. Hemos dicho que las historias de amor son muy diferentes, casi opuestas. Sin embargo, hay un denominador común: en ambos casos, el amante pertenece a otra clase social, o a otra raza, que “ensucia” a la “niña”. También tienen en común el contraste que suponen los amantes con respecto a las protagonistas: el chino es débil, la protagonista es quien decide y lleva las riendas. En Luciérnagas, Cristián es más fuerte, toma su fuerza de una serie de circunstancias muy adversas, y guía a Sol.
  8. La guerra es también otro protagonista. En Luciérnagas, la guerra comparte espacio con Sol, la guerra es también el espacio triste y roto, la guerra lo rodea todo y lo transforma, y hace que no se pueda vivir. En Duras, la guerra se menciona como de lejos, los hermanos en algún momento han sufrido la guerra.
  9. Aparece la figura de la amiga, de forma puntual, esa amiga que es el contrapunto o el contraste con la protagonista. En Luciérnagas, Cloti es lanzada, echada para delante, enterada, cuando Sol es tímida, indiferente, introvertida. En El amante, ocurre al contrario, y la amiga de la protagonista es Hélène Lagonelle, la que no sabe nada, ingenua, con pocas luces, una amiga por la que siente atracción al contemplar su bello cuerpo.
  10. Juegos en el tiempo. En Luciérnagas, la primera parte de la obra hace pensar que todo lo que se describe va a llevar un orden cronológico narrado en una falsa tercera persona por Sol. Sin embargo, cuando su hermano Eduardo sale de casa en busca de algo diferente, otros personajes como son los hermanos Dani, Cristián y Pablo, se mezclan con ellos, y se juega a retroceder para explicar lo que le ocurre a cada personaje. En El amante, el juego con el tiempo es total, la narración es muy hábil y madura, y en la misma frase puede leerse un texto del presente con uno del pasado, expresados en tiempo presente, y sin ninguna posibilidad de confusión.

¿Has leído ya Luciérnagas? Cuéntanos tus impresiones. ¿Has leído El amante? ¿Viste la película de Jean-Jacques Annaud? Cuéntanos si te gustó.

Solo nos queda recomendarte ambas obras y a ambas escritoras.

El triángulo dramático de Karpman

En las últimas entradas hemos analizado tres roles: víctima, salvador y perseguidor, tres maneras de enfrentar la vida que no responden al aquí y ahora del presente, sino a un guion preestablecido. Si quieres recordar en qué consiste cada rol, aquí tienes los enlaces:

Los tres roles interactúan en un juego psicológico, siguiendo la definición de juego de Eric Berne: los juegos son una forma de relacionarse que se basa en la manipulación abierta del otro, y en los que los jugadores, al final, terminan con una sensación incómoda de pérdida.

Estos juegos psicológicos tienen unas reglas, tal como el resto de juegos: son repetitivos, se juegan desde una posición fuera del Adulto presente, acaban mal para todos los jugadores y suponen intercambios ocultos y contrarios al intercambio que se da a nivel verbal.

El triángulo dramático en acción

Los tres roles comienzan justificando su rol, y van cambiando de uno a otro según se desarrolla la dinámica. Puede que tengas una tendencia clara a actuar según uno de los roles, pero la interacción con otro de ellos puede hacerte pasar a un rol distinto.

La forma en la que victimista, salvador y perseguidor se persiguen fue descrita por Stephen Karpman: los tres roles se posicionan en un triángulo “dramático” y van pasando por los otros roles, “persiguiéndose”:

El triángulo de Karpman describe un juego dramático de Eric Berne

 

Cambio de rol en el victimista

El rol victimista se convierte fácilmente en perseguidor, por ejemplo al final de un juego “sí, pero…”: el victimista habrá ido echando por tierra cada propuesta de solución a un problema, hasta que se dé el giro dramático del juego, en que dirá: “¿Ves? ¡No eres capaz de ayudarme!”.

También puede escabullirse hacia el rol salvador, dedicándose a atender las necesidades de los demás para quizá reforzar su lado débil.

Cambio de rol en el salvador

A veces un salvador puede adoptar el tono victimista cuando se siente mártir: “Después de todo lo que he hecho por ti…”.

Otras veces, puede entrar en la dinámica del perseguidor, con tonos más agresivos: “¡Es la última vez que te ayudo!”

Cambio de rol en el perseguidor

El perseguidor se hace pasar por salvador cuando se presenta como el “ángel vengador” o cuando aparenta haber claudicado, diciendo: “Haz lo que quieras”, pero en un tono en el que se conserva la ira manifiesta de su rol.

También puede justificar su conducta presentándose como víctima de acontecimientos o personas de las que no tiene más remedio que defenderse (porque están equivocados).

No hay solución a este juego

Las interacciones que se dan en el triángulo no acaban en una solución, sino que refuerzan el rol que ha adoptado cada participante:

  • El perseguidor humilla y reduce al victimista.
  • El salvador cede y deja de lado sus necesidades.
  • El victimista se doblega a las órdenes del perseguidor o a la “ayuda” del salvador.

También pueden ocurrir manipulaciones en el sentido contrario:

  • El victimista manipula al salvador para que haga todo por él.
  • El salvador recorta terreno al perseguidor haciendo tareas en su lugar.
  • El perseguidor manipula al salvador presentándose como víctima de la sociedad.

Y es que, en resumen:

  1. Los victimistas buscan seguridad, y se ocultan tras el temor.
  2. Los salvadores buscan la aprobación, y se apoyan en el sacrificio.
  3. Los perseguidores buscan el control, y lo refuerzan con ira.

Uso equivocado de la ira

De alguna manera, los tres roles giran en torno a un uso equivocado de la ira, ya que los victimistas la tienen como emoción negada, a la que no acceden conscientemente, los salvadores no se permiten mostrarla, la reprimen detrás de su fachada de ayuda, y los perseguidores utilizan un exceso de ira para ocultar emociones y sensaciones de vulnerabilidad o debilidad.

El triángulo dramático de Karpman es una manera muy hábil de no entrar en la intimidad. Otras formas de lograrlo están descritas en este artículo de Criteria Literata.

La buena noticia es que se puede dejar de jugar a este juego destructivo, y en el próximo post veremos cómo.